29 de octubre de 2008

"Viajero", Ron McLarty

"Viajero"
Ron McLarty
Alfaguara, Madrid (2008)
299 páginas

http://www.negraycriminal.com/index.php?view=ficha&idl=6842

De vez en cuando me doy un garbeo por la web de "Negra y Criminal" a la búsqueda de novedades; entre las que aparecieron a finales del verano, me llamó la atención esta novela, la segunda de McLarty. Acudí a la biblioteca pública y en diez días he concluido un libro que me ha ido gustando más conforme avanzaba en la lectura.

Aunque el lugar donde encontré la referencia pueda indicar lo contrario, "Viajero" no es una novela policíaca; hay intriga, pero no es ésta lo esencial. Estamos ante un relato costumbrista en el que se describe magníficamente el ambiente de un lugar (la población de East Providence, en el estado de Rhode Islands) y de una época (los años 60).

El protagonista del libro es Jono Riley, un actor que no ha triunfado y tiene que trabajar de camarero por la noche para subsistir. Riley vive en Nueva York, donde acudió en busca de un éxito que nunca llegó desde su localidad natal de East Providence. El punto de partida del relato es la noticia recibida por Jono del fallecimiento de Marie d'Agostino, su primer amor de adolescente que cuarenta años antes había sido herida, cuando estaba junto a él, por una bala que los médicos nunca sacaron del cuerpo: nunca se supo quién lo había hecho.

A partir de ahí el autor alterna los capítulos entre los recuerdos de la infancia y juventud de Jono y el regreso de éste a su pueblo. Si tuviera que elegir, no dudaría en quedarme con los primeros, donde el autor se recrea al describir como era una sociedad de clase media-baja en esos años protagonizados por el crecimiento económico y la presencia norteamericana en Vietnam. Toman papel protagonista los tres amigos íntimos de Jono: Cubby d'Agostino, de origen italiano y hermano de Marie, su primo Billy Fontanelly y Bobby Fontes, un chaval de origen portugués que vive en su casa un grave problema de violencia de género.

Se leen con gusto las experiencias juveniles de los citados, con sus incidentes escolares, las peleas de barrio con los matones de la zona: Jack Crosby, de origen irlandés, Poochy Ponsirelly y Connie Dwyer, el baile de graduación, los pequeños dramas familiares, etc.

En los capítulos impares McLarty describe el regreso a su pueblo de Jono y sus averiguaciones en torno a la autoría del disparo que acabó ocasionando la muerte de Marie cuarenta años después cuando la bala alojada en su cuerpo se desvío hacia una arteria. En estos capítulos aparecen dos personajes relevantes más: el inspector Kenny Snowden, un veterano policía que investigó los hechos en su momento y ahora, traumatizado por la enfermedad de su mujer, reemprende la labor junto a Riley y la nueva novia de éste, la funcionaria del Cuerpo de bomberos de Nueva York Reneé Levesque.

Una buena novela, una lectura agradable y, aun no siendo propiamente de intriga, aporta cierto suspense y tiene sorpresa final.

3 comentarios:

palenciana dijo...

No me extraña que no tengas comentarios a este 'post', Modestino: ¡es que no nos das tregua! Estoy por proponer a algún amigo fiscal que te incapaciten de oficio por..... PRÓDIGO. Pródigo o malgastador o despilfarrador de 'post', se entiende. No bien me había quedado en el asunto de la (preciosa) nueva camiseta 'de respeto' de la S.D. Huesca, y me encuentro con dos nuevos comentarios. Al respecto de estos dos últimos, me apetece comentarte lo siguiente:

1º. 'Viajero' lo tengo ya en casita, esperando su turno. Ahora que sé que te ha gustado, tengo ganas de comenzarlo. Lo haré cuando acabe de leer 'El Pez Dorado', del nuevo Premio Nobel J.M.G. Le Clézio: qué descubrimiento, por cierto. Pura sensibilidad; poesía hecha prosa, o prosa poética, si se quiera. Tampoco me extraña: no he conocido a ningún escritor francés que no sea bueno.

2º. Por lo que respecta a tu 'post' sobre George Brassens, me ha gustado bastante, es cierto. Pero yo te propondría que investigaras en 'nuestras raíces' más cercanas; por ejemplo, en el mundo del flamenco puro y desgarrado. Aquí te lanzo lanzo algunos nombres que se me vienen enseguida a la cabeza: La Paquira de Jerez, Rafael Farina, La Niña de los Peines o Porrina de Badajoz. O, bien pensado, el mejor de todos ellos (sic), alquien cuyo nombre me ha cautivado desde que lo oí por primera vez: El Perro de Paterna (y que conste que no es el mote o apelativo del nuevo guardameta del Valencia, surgido de la cantera que lleva el mismo nombre).¡Ja! Ya tienes material.

Modestino dijo...

Caramba amigo, de flamenco no tengo ni idea, voy perdido. Y ese que a mi padre le encantaba el "cante jondo", pero no heredé la afición; recuerdo que por casa corría un disco de un tal "Jarrito" que nunca fui capaz de escuchar con atención.
Prometo investigar y satisfacer tus deseos.

Modestino dijo...

Ya veo que me tomaste el pelo, bribón. Tenía que haberlo sospechado con eso del Perro de Paterna.

Pues bueno, en vez de flamenco puedo hablar de jotas, con famosas cantantes como Pepa Royo, "la voz de Lumpiaque", Petra de Candasnos o Rufina Barrios, "el ciclón de los Monegros".