12 de abril de 2018

La dura despedida de la Champions League de un futbolista excepcional


El partido de vuelta de cuartos de final de la Champions League entre el Real Madrid y la Juventus de Turín celebrado ayer en el Santiago Bernabeu tuvo un desarrollo inesperado. Tras la rotunda eliminación del Barça del día anterior, los madridistas andaban entre satisfechos y esperanzados y ni siquiera pasaba por su cabeza pensar que podían caer eliminados tras el contundente 0-3 obtenido en el Communale de Turín de hace siete días. Pero la cosa se torció desde el principio y, transcurrida una hora de partido, los italianos ya habían empatado la eliminatoria. Los merengues comenzaron a sentir sudores fríos, los brotes de satisfacción y esperanza se trasladaron a la zona del Camp Nou y daba la impresión de que los blancos serían incapaces de marcar un solo gol aunque continuaran jugando hasta la madrugada siguiente ... por mucho que tampoco los franjinegros -ayer de amarillo- hubieran tenido más ocasiones que las transformadas. 

No me atrevería a afirmar que el desenlace del encuentro fuera también imprevisto, pues hay quien considera que el equipo que preside Florentino Pérez y dirige Zinedine Zidane anda históricamente abonado a esos penaltis de última hora. No entraré en valoraciones sobre la justicia de la decisión del inglés Michael Oliver, aunque tengo claro que estamos ante uno de esos penaltis que solamente pitan a ciertos equipos y si juegan en casa  ... que además a mi el tal Oliver me pareció más bien "caserillo".

De todo lo vivido anoche, me quedo con el caso Buffon. Desde mi punto de vitsa, Gianluigi Buffon ha sido uno de los mejores jugadores del mundo en los últimos 20 años. Tras sus primeras seis temporadas en el Parma, el portero itliano ha jugado 17 temporadas con la Juventus, habiéndo,o ganado todo, personal y colectivamente, con su equipo y la selección transalpina, con la que fue campeón del mundo (2006) y jugó 176 encuentros. Buffon lo tenía todo: agilidad, personalidad, dominio del juego aéreo, mando en plaza, seguridad, ... además de ser un caballero y un personaje querido. Este hombre, que en enero cumplió 40 años, está en su último año en activo y a su pàlmarés tan sólo le falta la Liga de Campeones.

Tal vez por esto último, Buffon tuvo ayer la reacción que tuvo, perdió los papelesy terminó expulsado. Me imagino cómo se le cayó el mundo encima cuando rozando una prórroga en la que la Juve parecía segura de vencer, el árbitro pitaba un penalti en sus mismas narices que, estoy seguro, él andaba convencido que no era. Pero, como le ocurriera a Zidane en la final del Mundial que precisamente ganó Buffon con Italia, esa expulsión final no puede marcar una trayectoria y un palmarés como la de este hombre nacido en Carrara. Es significativo como el Bernabeu, a pesar del momento de tensión y conflicto que se vivía, despidió al meta con una ovación de gala, la que se merecía por encima de penas máximas y demás miserias del juego.

1 de abril de 2018

Libros de marzo


Marzo ha sido un mes en el que no he recurrido en exceso a la ficción, pues he terminado leyendo tres buenos ensayos, de contenidos y estructura bien diferentes, por cierto, y un relato poético de paisajes y recuerdos. Lo puramente narrativo se ha limitado a un clásico de la literatura francesa y una original novela de intriga japonesa. No me arrepiento de ninguna opción, aunque deberé compensar en meses próximos.

Pierre Bergounioux es un escritor francés de los llamados "de culto". Personaje erudito, discreto y poco amante de salir a la luz pública, tiene una extensa obra narrativa y es hombre más preocupado de la forma que del fondo: pienso que a la hora de poner cxalificativo a su estilo literario, cabría hablar de lo que se llama prosa poética. En este marco debe incluirse "Un poco de azul en el paisaje", un breve relato dividido en ocho cuadros y publicado por "Minúscula" hace ya siete años. Bergounioux explora el territorio geográfico de la Corrèze, su lugar de origen y residencia, dentro de la región francesa del Limousin. El escritor mezcla recuerdos nostálgicos y visiones actuales, siempre con el protagonismo de un paisaje frecuentemente desapacible y desasosegante. Sin duda, estamos ante una prosa rica, con evidente calidad literaria, pero resulta difícil seguir el ritmo sin conocimiento ni presencia de lo que es autor nos describe. Me ha gustado mucho algún capítulo ... el resto, no puedo decir que no lo hayan hecho, más bien pienso que o me ha superado o no he sabido dedicarme a leer con la atención y disposición debida.

No es la primera vez que hago una incursión en el mundo de la novela criminal oriental, ya lo hice en su día con el japonés Seicho Matsumoto -"El expreso de Tokyo"- y la china Diane Wei Liang -"El ojo de jade"-. En una página web que ahora no recuerdo encontré a la referencia Seishi Yokomizo, un antiguo escritor japonés, ya fallecido,  del género del que se ha reeditado recientemente "Asesinato en el Honjin", uno de sus mas famosos relatos de intriga protagonizado por el detective Kosuke Kindaichi, uno de los personajes más célebres de la literatura policial nipona. La narración que da título al libro va acompañada de dos más, portagonizadas también por Kindaichi, "El misterio del gato negró" y "¿Por qué rechinó la polea en el pozo?". Las tres "aventuras" me han resultado amenas e interesantes, con las peculiares formas y modos de una literatura tan distinta a la nuestra como es la oriental y con un personake, Kosuke Kindaichi, realmente original: un detective que va por libre, que viste desarrapadamente y con un ingenio notable. En cierto modo, y dentro de la ya referida distancia con el estilo europeo, la estructura de la novela me ha recordado a la mítica Agatha Christie, con la relación previa de personajes incluída. A mi me ha gustado y entretenido.

Debería optar en más ocasiones por leer a los consagrados ... pero no a los de ahora, sino a aquéllos cuya calidad literaria ha superado el paso del tiempo. Por esta razón, tras leer la reseña publicada por Pedro García Cuartango en su magnífico rincón de "El cultural" de ABC, me hice con "Un asunto tenebroso", lo que para algunos es el apartado de intriga de "La comedia humana" de Honoré de Balzac. Hay quien encasilla esta novela con el calificativo de "policíaca", si bien tras terminar su lectura me cuadra más el de "novela histórica", pues nos habla de sucesos ocurridos en la e´poca napoleónica, con presencia incluso, aunque sea episódica, de personajes como Tayllerand y Fouché, sin excluir al propio emperador corso. El relato está perfectamente estructurado en tres partes: conspiración, investigación y proceso judicial, y nos adentra en un ambiente tan interesante como el de esa época y ese lugar. No me ha resultado fácil la lectura, posiblemente también por tratarse de una edición de segunda mano y de bolsillo, con letra pequeña a un espacio, aunque la historia sea apasionante y el estilo literario de altura. He leído en algún sitio que no estamos ante la mejor obra de Balzac, a pesar de lo cual ha valido la pena.

En uno de esos artículos de "Babelia" en los que se incluye un catálogo de libros sobre un tema determinado, encontré la referencia de "Cuba en la encrucijada", una recopilación de artículos en torno a los dilemas que plantea la situación de la isla tras el fallecimiento de Fidel Castro. Encontré un ejemplar disponible en la bilioteca pública y no desaproveché la ocasión. El libro está coordinado por la periodista argentina Leila Guerriero y contiene doce artículos firmados por escritores de primer nivel: Carlos Manuel Álvarez, Jon Lee Anderson, Vladimir Cruz, Iván de la Nuez, Patricia Engel, Patricio Fernández, Rubén Gallo, Francisco Goldman, Wendy Guerra, Abraham Jiménez Enoa, Leonardo Padura y Mauricio Vicent. Se tratan todo tipo de temas, desde cestiones políticas hasta asuntos concretos como el de los disidentes, los "balseros" o el mítico cabaret "Tropicana". Los doce ensayos tienen como elemento común el desenfado, la capacidad de desdramatizar hasta cuestiones de calado y un tono poco apasionado, pues si bien se percibe cierta tendencia crítica hacia el régimen dictatorial de Castro, todo se dice sin acritud, con equilibrio. Un libro interesante queme ha gustado bastante.

"Fariña" es un libro-reportaje escrito publicado hace un par de años por el periodista Nacho Carretero. Ya me llamó la atención en su día y lo compré, ... ahora se ha puesto de moda tanto por la emisión por televisión de una serie basada en el mismo como por haber sido paralizada su distribución por orden judicial a raíz de la denuncia de una de las personas mencionadas. El libro es un amplio, pormenorizado y bien fundamentado reportaje sobre la historia del narcotráfico gallego, sin ocultar nombres, relaciones curiosas y operaciones llamativas. El libro lo he leído con más interés en los primeros capítulos que conforme se acercaban los últimos, fundamentalmente porque una vez avanzas en la lectura, las historias van perdiendo novedad y acaba siendo un poco una relación de nombres e historias que, frecuentemente, terminan en drama. No quiero decir que el libro me haya decepcionado, porque pienso que da una buena idea de unos hechos que han tenido una importante -¡y lamentable!-  trascendencia en la historia próxima de la delincuencia organizada en Galicia y en España. Un libro que se lee bien, sin que el autor haya recurrido ni a la demagogia ni a la sal gorda.

En una de esas tertulias literarias a las que intento acudir cuando puedo, alguien me recomendó "Allegro ma non troppo", un breve ensayo del italiano Carlo M. Cipolla, un historiador ya fallecido, experto en economía. Su obra consiste en la recopilación de dos conferencias suyas tituladas "El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la Edad Media" y "Las leyes fundamentales de la estupidez humana", títulos que ya en sí dan a entender el sentido del humor, la agilidad mental y la ironía del pensador transalpino., dos ensayos caracterizados por su ironía, su visión certera y el fino humor. Se trata de un libro breve -112 páginas- que se lee gratamente, dando Cipolla en ambos ensayos en el clavo a la hora de valorar la condición humana, jugando con el ridículo, la paradoja y el absurdo. Un libro muy divertido, con el que disfrutar y en el que nadie debe enfadarse si en alguna cuestión uno se pueda sentir señalado. Para mi  el que me animaran a leer este libro ha terminado siendo  un excelente consejo.

29 de marzo de 2018

Amor fraterno


Juan 15, 12-17

“Este es mi mandamiento: que os améis unos a otro como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervo: porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros”.

Hoy, día de Jueves Santo, es designado por la Iglesia como del amor fraterno. Esta mañana, de esas que procuras una paz y una relajación buscadas a conciencia, pensaba que tras casi sesenta años de vida, he encontrado a mi alrededor, con mayor o menor distancia, un buen número de ejemplos de cómo vivir ese amor a los demás ... en los lejanos años de mi infancia, con tantas personas que entonces tenía cerca y ahora ya no están aquí, en esos años de Tarragona, que recuerdo con nostalgia,  en los más de 15 que llevo desde que volví a Aragón ... me he tropezado, con mayor o menor cercanía física, con muchas personas de las que aprender algo tan esencial, y a veces tan olvidado, como vivir pensando en el prójimo ... ejemplos que en algunos casos van más allá de las fronteras y se extienden a lugares tan lejanos como África, América o el este de Europa. Me han enseñado que amar es servir, perdonar, comprender, no juzgar, ponerse en el lugar del otro, echar una mano, escuchar, ... 

Claro, que tampoco es infrecuente que para comprender lo que es el amor fraterno, el camino consista en llegar a conclusiones "a sensu contrario", hacerlo tras comprobar el comportamiento de algunos, abrir los ojos al mundo, a las noticias que llegan de lugares más o menos próximos que muestran la recalcitrante capacidad de sembrar odios, guerras y muerte de quienes también andan incluidos en la condición de hermanos que el Evangelio cuenta.

A veces parecemos empeñarnos en ver la fe como un listado de obligaciones, una nómina de cosas prohibidas, un reglamento rígido y poco matizado de cómo hacer las cosas, ... a lo mejor porque olvidamos a quien un día dijo que los diez mandamientos se resumen en uno. Unos años después, San Agustín de Hipona, que santo lo fue un rato y también supo mucho de la vida, nos dejó una frase que hoy, y muchos días, nos vendrá bien recordar:

“Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.

1 de marzo de 2018

Lecturas de un febrero destemplado


A lo largo del mes he terminado una novela de primer nivel como "Berta Isla", una recomposición de notas de Josep Pla de la que esperaba más, una excelente novela gótica, una buena novela histórica y tres libros más de relleno, ... sin desmerecer, eso sí.

Hace un mes dejé constancia de haber pasado por mis manos un breve libro de recuerdos del escirtor aragonés Ismael Grasa,"Una ilusión". En él hablaba de "Ropa tendida", pequeña novela de inicio escrita por su compañera sentimental, Eva Puyó. Asomó la curiosidad y leí también este relato en el que la autora nos cuenta la vida de una familia de clase media-baja zaragozana durante la última cuarta parte del siglo XX. La historia narrada la componen una serie de sucesos sencillos, ordinarios, ausentes de cualquier tipo de drama y complejidad. La novela se lee con agrado, carece de estridencias y pienso que refleja muy bien el ambiente social y temporal. Se trata sobre las relaciones padres-hijos, los conflictos generacionales, los sucedidos familiares y domésticos que a veces trascendentalñizamos demasiado, los apuros económicos, algunos desencuentros, las personalidades de un padre algo "caradura" y una madre abnegada, algún que otro tópico, ... Una lectura descomplicada, un análisis social certero y, eso sí, una calidad literaria simplemente discreta.

El nombre de Caroline Blackwood lo descubrí por vez primera tras leer en enero el ensayo "Alcohol y literatura", de Javier Barreiro. Se trata de una escritora londinense del siglo pasado con una vida convulsa, protagonizada por la dependencia del alcohol y el constante cambio de pareja. A la par que esta existencia tan complicada -y tan literaria- la autora inglesa escribió unas cuantas novelas de calidad, entre las que destaca "La anciana señora Webster", un relato breve -156 páginas- y ambientado en la Inglaterra de entre guerras. Escogí el libro porque tenía ganas de leer una novela de las llamadas "góticas" y no me ha decepcionado. Aunque no es que tenga especial predilección por el género, lo cierto es que me ha dejado con ganas de repetir. La trama se desarrolla entre la mansión de la protagonista en una localidad cercana a Londres y la casa de su hija en Belfast (Irlanda del Norte). La primera es un palacete oscuro y frío, dominado por la Sra. Webster, bisabuela de la narradora y dueña de una personalidad estirada y terrible. La casa de Belfast es una mansión decrépita, descrita al detalle de una manera tan magnífica como estremecedora y en la que se refleja la locura de la dueña y la debilidad de su cónyuge. Uno de esos descubrimientos literarios que uno agradece hacer de vez en cuando.

Siempre me ha llamado la atención la figura de Pedro I el Cruel, el rey de Castilla de reinado tormentoso que figuraba en mi libro de historia de bachillerato con cara feroz, a la que cabía añadir una muerte trágica a manos de su hermano bastardo, Enrique de Trastamara, con la complicidad del francés Bertrand de Duguesclin (" ... ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor ..."). Por eso no perdí tiempo en hacerme con la novela histórica que ha obtenido el último premio "Ciudad de Badajoz" del género: "1369", escrita por Juan Rey. Toda novela histórica tiene su riesgo; no sabría calibrar el rigor histórico de ésta, pero sí afirmar que me ha parecido magnífica. Creo que el autor nos ofrece una visión excelente de los personajes y de la época, presentándonos un Pedro de Borgoña con una fuerza tremenda. Se le llamó "el Cruel", "El Justiciero", ... y tras leer el libro, pienso que su carácter es mucho más complejo: un ser atormentado, condicionado por las presiones a las que le sometió su madre, los personajes taimados y codiciosos que le rodearon, su soledad dramática ... un hombre con el que te identificas, a pesar de sus evidentes claroscuros. En un reportaje de la agencia EFE sobre la obra se da en el clavo afirmando que "Juan Rey despoja del folclore a Pedro I "El Cruel" en su novela". Toda novela histórica tiene su cuota de ficción, no se trata de un género cimentado en el rigor histórico, pero creo que ésta se encuentra entre las mejores que han pasado por mis manos, y sirve sin duda para enriquecer conocimientos sobre un personaje especial y un momento crucial de la historia de España. Una gran novela.

No cabe duda de que la crisis del "procés" es  un tema que da para mucho. Ya el mes pasado hice referencia al pequeño ensayo de Eduardo Mendoza en torno al problema, y en febrero dediqué unos ratos de su último fin de semana al breve trabajo que con el título de "Contra el separatismo" ha publicado el filósofo Fernando Savater. Se trata de casi cien páginas en las que tras una serie de consideraciones que ocupan casi dos tercios, Savater recopila unos cuantos artículos publicados casi todos ellos en "El País" durante los últimos meses de 2017, en plena vorágine de la revuelta catalana. El autor escribe bien y plasma con claridad y "chispa" sus opiniones, nada favorables por cierto, acerca de la situación creada. Como quien esto escribe coincide en líneas generales con la postura de Fernando Savater, mi visión de su libro es positiva, aunque haya de reconocer todos los condicionantes subjetivos que pueden influir en esta opinión. Savater es buen polemista, en ocasiones algo provocador y me figuro que a algunos, entre los que se cuentan personas a las que aprecio, valorarán de modo negativo sus alegatos. Tengo en el horizonte "La conjura de los irresponsables", un breve librito de Jordi Amat sobre la cuestión, que da una visión de la misma desde una perspectiva bien distinta, ... no es malo contrarrestar posiciones.

Leer a Josep Pla es siempre una "gozada". Por eso, el último libro que le acaba de publicar destino "Hacerse todas las ilusiones posibles, y otras notas dispersas", se encontraba entre mis peticiones a los Reyes de Oriente, quienes como suele ser habitual no fallaron. Alguien con buen criterio me había dicho que reflejaba muy bien el carácter catalán, cosa que no deja de ser interesante en los tiempos que corren y con las cosas que pasan. Pla no decepciona nunca en su forma de escribir y en su fina capacidad de observación, ...  pero esperaba más de este  libro de 224 páginas. Tal vez el problema estriba en que se trata de un escrito reconstruido, basado en notas sueltas del autor que se han reconfigurado ahora. Aparece un Pla mucho más catalanista de lo habitual y, habiéndose mostrado siempre más  bien anticlerical, en esta edición se radicaliza y es bastante más ácido con todo lo que suena a religión católica, utilizando un tono bien distinto al de otros escritos suyos. Con todo, la lectura ha sido interesante y entretenida, porque Pla escribe muy bien, porque lo que dice sirve para contrastar y valorar posturas y opiniones y porque junto a personas cuyo nombre leo por vez primera, aparecen comentarios enriquecedores de personajes tan significativos como Manuel Ortínez, Josep María de Segarra, Ignacio Agustí -a quien por cierto pone verde-, Picasso, ...

Lógicamente hay opiniones para todos los gustos, pero es posible que Javier Marías  sea el mejor escritor español de la actualidad: candidato al Nobel, cuidadoso en extremo en la pulcritud formal en su obra literaria, escritor fecundo, persona profunda ... He leído muy poco de él y todos me recomendaron su última novela, "Berta Isla", como una de las mejores de su amplia lista de publicaciones. He seguido la recomendación que me hizo en su día Brunetti y me he esforzado por leer la novela despacio, por saborearla, no dejar pasar detalle,  y tras casi dos meses de lectura puedo decir al terminarla que la fama está justificada. "Berta Isla" es la historia de un espía relatada a través de su propia psicología y, especialmente, de la de su mujer. Pero no es un relato de espionaje, un libro de aventuras, una novela de intriga, sino algo mucho más humano, el interior de una persona, quien da nombre a la novela, con su sufrimiento, sus dudas, sus dramas personales, ... todo ello relatado con la precisión y el detenimiento propios de Javier Marías. Se trata de una novela con la que he disfrutado, escrita en un tono suave, dentro del drama que lleva implícita, muy bien escrita y que anima a seguir leyendo a este autor, incluyendo esos libros suyos con cierta fama de complicados.

Hay libros que uno escoge por curiosidad, con afan de pasar el rato y de enterarte de asuntos con no excesiva importancia. Es lo que me ha pasado con "¡Aquí sale hasta el apuntador!", una especie de recopilación de hechos intrascendentes escrita por Fernando Fernán Gómez, uno de los artistas españoles más relevantes de la segunda mitad del siglo XX, hombre además polifacético, capaz de lucirse también a través de la literatura. En el propio prólogo del libro Fernán Gómez nos explica que se trata de un resumen de anécdotas en torno al mundo del teatro. Al comenzar la lectura pensaba que el autor nos hablaría de sucesos de su época, de hech0s de los que había sido testigo, pero lo que hace es presentarnos una relación cronológica de anécdotas en la que se remonta a los tiempos más pretéirots de Grecia y Roma, llegando hasta nuestros días. Es uno de esos libros amenos, entretenidos, con sucedidos de mayor y menos relevancia, unos con más chispa que otros. Conociendo la personalidad del autor, uno espera más acidez e ironía, y se encuentra con anécdotas generalmente amables y divertidas. Un libro de interés relativo, pero que viene bien para momentos en que uno escoge la lectura como medio de descanso.

23 de febrero de 2018

Muere un genio


Ayer nos despertamos con una novedad triste e inesperada, el fallecimiento, víctima de un cáncer de páncreas, de Antonio Fraguas "Forges", ese maravilloso dibujante que nos ha llenado de sonrisas desde hace tantos años. La noticia de la muerte de Forges trae a mi memoria un hecho que supuso un shock para los niños de mi generación -y de bastantes más- cuando una fría tarde de diciembre de 1966 el telediario anunciaba el fallecimiento de Walt Disney, alguien que los infantes de la época pensábamos poco menos que no iba a desaparecer nunca. Recuerdo perfectamente mi reacción de sorpresa, incredulidad y tristeza y los comentarios de absoluta consternación que corrían al día siguiente  en el interior del autobus que nos llevaba al colegio .

A su manera, Forges fue también un dibujante inmortal. Desde que Forges comenzara su andadura en diarios como "Pueblo" e "Informaciones", y de manera especial  a partir de la Transición, con sus viñetas de las revistas "Hermano Lobo", "Por favor", ... muchos han sido los humoristas que han tenido sus momentos de gloria, pero pocos han mantenido el nivel durante 50 años como Antonio Fraguas, entre otras cosas porque éste era distinto, especial, ... el mejor. Y durante décadas ha sido cita obligada de cada día con su viñeta en "El País", un chiste que nunca decepcionaba.

No es preciso que me extienda, fundamentalmente porque en la red y en la prensa escrita encontramos estos días homenajes tan maravillosos como merecidos a Forges. Me basta con decir que fue un hombre que siempre daba en el clavo, con un humor agudo, inteligente, constructivo y que, aunque a veces pudiera darte en tu propia diana, era tan elegante y atinado que su crítica se convertía en algo enriquecedor.

Nos acordaremos de Romerales, el Blasillo, las viejas que caminaban juntas, los toros con cuernos redondeados, las frases acertadas, los camareros con salsa, los matrimonios maduros, ... tantas sonrisas que no eran fruto de la chanza fácil o basta, de la mala uva, sino de la cultura, la sabiduría y la capacidad de analizar situaciones perosnas, instituciones ...

Descanse en paz Antonio Fraguas "Forges", una de esa personas que cuando se van sientes que se marcha alguien cercano, un hombre que deja un hueco.


15 de febrero de 2018

Falleció el "gallego sabio"


El lunes, 13 de febrero, falleció a los 88 años Luis Cid "Carriega", quien durante cuatro temporadas  (1972-1976) entrenó al Real Zaragoza. Como jugador no pasó de segunda división -Racing de Ferrol, Real Oviedo, Burgos, Cartagena, ...-, pero como mister su trayectoria fue brillante y, además del Zaragoza, llevó las riendas del Sporting, Sevilla, Betis, Atlético de Madrid, Elche y Celta, entre otros.

El primer equipo donde lució como estrenador Carriega, nacido en la localidad orensana de Allariz, fue en el Sporting. Los del "Molinón" llevaban muchos años en la división de plata, y con el gallego consiguieron el ascenso en hunio de 1970. Era un Sporting lleno de asturianos, casi todos jóvenes y con buen toque de balón. En el Sporting de Carriega, que fue el embrión del gran equipo que estuvo cerca de ganar la Liga a comienzos de los 80, destacaban futbolistas como el meta Castro, el defensa José Manuel, un líbero de vieja escuela que sacaba el balón controlado desde la defensa como nadie, el interior Valdés, un zurdo con clase por arrobas, los extremos Lavandera y Churruca, que ficharía años después por el Athletic y, por encima de todos, el ariete Quini, una institución en Gijón e historia pura en el fútbol español.

El Zaragoza fichó a Carriega tras terminar la temporada 1971-72, en la que a las órdenes de Rafa Iriondo había logrado regresar a primera tras el dramático descenso del año anterior. Iriondo se fue a la Real Sociedad y la directiva de Zalba optó por un técnico joven y prometedor para construir el nuevo proyecto en la máxima categoría. El trabajo de Carriega en Zaragoza fue un éxito y sus logros aún se recuerdan por estos lares. El primer año supo fabricar un equipo serio y sólido en el que mezclaba futbolistas veteranos como Villanova, Rico Manolo González, Violeta, Luis Costa y Ocampos con otros que fueron creciendo con él, especialmente en el centro del campo: Planas, García Castany, Molinos, Duñabeitia, ... a los que había que añadir jugadores de club como Royo, Lacruz, Nieves o Ruiz Igartua y dos extremos velocísimos: Rubial y Leirós que traen a la memoria actuaciones excelentes basadas en el hoy aparcado juego por las bandas. El Zaragoza terminó en octava posición, no pasó nunca apuros  e hizo disfrutar a sus aficionados.

El gran momento del Zaragoza de Carriega se vivió los dos años siguientes, dos temporadas (1973-74 y 1974-75) cuando a los jugadores citados se sumaron tres fichajes de postín: por encima de todos el de "Nino" Arrúa, indiscutible estrella del equipo de los "Zaraguayos", así como el de su paisano Carlos "Lobo" Diarte, una joya que comenzó a pulir el gallego y el uruguayo "Cacho" Blanco, un defensa con buena técnica e internacional por su país. Con el añadido de fichajes acertados como Pepe González, Soto y Simarro, el Zaragoza cerró dos temporadas extraordinarias en las que no perdió un solo encuentro en casa, consiguió el tercer puesto y el subcampeonato -hazaña nunca lograda antes ni después- y practicó un fútbol brillante que hizo recordar a la mítica época de los "Magníficos" que por entonces parecía algo irrepetible. El Zaragoza jugó en Europa y por "La Romareda" pasaron equipos como el Vitoria de Setúbal, Grashoppers, Borussia de Moenchengladbach, ... amen del inolvidable encuentro amistoso contra el Santos de Pelé.

La última temporada de mister fallecido en Zaragoza fue la más floja. La gravísima lesión de Javier Planas en pretemporada, la operación de Arrúa y el poco acierto en los fichajes provocaron un año difícil, coqueteando con los últimos puestos, aunque al final el equipo salió adelante y culminó el ejercicio jugando la Final de Copa ante el Atlético de Madrid, donde se perdió por la mínima y con alguna ayuda arbitral a los colchoneros.

Luis Cid "Carriega" dejó en la capital aragonesa el recuerdo de un hombre trabajador, buen porfesional, honesto y de trato agradable. Muchos de los zaragocistas de hoy forjamos nuestra afición, en esos domingos de fútbol de la esquina de infantil, viendo al Zaragoza que dirigía este gallego sabio que supo sacar lo mejor de una serie de jugadores que le deben un nombre escrito con letras de oro en la espléndida historia zaragocista. Descanse en paz.


6 de febrero de 2018

Nuestra alfombra roja


El pasado sábado tuvo lugar en Madrid la ceremonia de entrega de los "Premios Goya", algo así como la versión española de la gala de los Oscar de Hollywood. Cada año hay notable expectación ante tal evento, no solamente por el propio interés que tiene en sí mismo el cine, sino porque cada gala suele andar rodeada de argumentos y montajes que crean expectativas y expectaciones curiosas. Los "Goya" tienden a ir acompañados de posturas reivindicativas, auras determinadas y cierta tendencia a buscar no se si polémicas o corrientes de opinión.

Esta vez el hilo argumental de la organización se centraba en reivindicar la igualdad de la mujer, parece que con el refuerzo del célebre "Me too" fomentado y defendido en USA, Me parecen argumentos legitimos y respetables, y no dudo de que estamos ante un camino en el que todavía queda recorrido. Cabe añadir el éxito de una película de la que solamente he escuchado maravillas ("La librería", de Isabel Coixet, basada en una maravillosa novela de Penélope Fitzgerald) y otra al parecer no le va a la zaga ("Handia", con 10 estatuillas que parecen garantizar calidad) y el mérito reconocido unanimemente de los actores premiados.

No vi la entrega de premios, pero por lo oído, visto y concluido, también me ha parecido observar en algunas poses e intervenciones bastante de artificial, no poca sofisticación ausente de naturalidad y cierta tendencia a los comentarios "políticamente correctos". Intuyo como un miedo a salirse del guión, un recelo ante posibles nuevas formas de censura, ... Tal vez no estaría de más que alguno se bajara -un poquito- de su pequeño y particular podio de superioridad moral.