1 de enero de 2020

Últimas del 2019


En diciembre he seguido leyendo un poco a trompicones, con mayor intensidad a partir del inicio de las fechas navideñas, que me han permitido concluir la lectura de libros empezados en meses anteriores. Muy recomendables los tres libros de narrativas, magnífico ensayo el libro de Melero y otras dos lecturas más específicas para intereses concretos.

La figura de Luis Cernuda me ha llamado la atención desde hace años, posiblemente en paradójico paralelo al desconocimiento que tengo de su vida y de su obra. De esa mítica generación del 27 a la que pertenece siempre han sonado con más fuerza nombres como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre o Jorge Guillén. Tal vez fuera aquélla la causa por la que me atreviera a sacar de la biblioteca la primera parte del trabajo  biográfico de Antonio Rivero Taravillo, escritor y poeta español que publicó dos volúmenes sobre Cernuda,  titulada "Luis Cernuda, años españoles (1902-1938)", galardonado en su día con el "XX Premio Comillas". Comprobé que se trata de una publicación destinada a expertos, que posiblemente exigía un conocimiento más amplio de la obra del poeta que el mío. A pesar de ello me ha servido para conocer tanto las peculiariedades familiares y personales de un hombre complicado, poco sociable y con una sensibilidad vital y poética muy especial. De paso he profundizado en los ambientes literarios de esos años españoles anteriores a su exilio político, sus dificultades para publicar sus poesías y sus relaciones, no siempre fáciles ni cordiales, con poetas como Juan Ramón Jiménez, Dámaso Alonso, Gerardo Diego o los tres citados anteriormente.

Vita Sackville-West fue una famosa escritora británica de la primera mitad del siglo pasado dotada de una personalidad llamativa y libre de prejuicios. Destacó de manera especial en la poesía, género en el que obtuvo diversos galardones, aunque también escribió novelas de calidad. Una de éstas, "Los eduardianos", fue reeditada hace un año por Tusquets y ha estado en mi grupo de libros pendientes a lo largo del 2019 que terminó ayer. Entre finales de noviembre y principios de diciembre he disfrutado con un relato ambientado en la sociedad inglesa de principios del siglo XX, cuando tras los largos años victorianos comenzaba una época más bien decadente. La novela de Sackville-West es una ácida y solvente crítica de esa sociedad que se resiste a evolucionar, y para hacerlo la autora crea unos personajes cuyos planteamientos chocan entre sí.  El centro de la acción se ubica en una mansión denominada "Chevron", donde los jóvenes Sebastian y Viola andan llenos de dudas sobre su vida y su futuro, en contraste con la rigidez de su madre Lucy, esclavizada por usos, elitismos y protocolos y la liberalidad de un personaje, Leonard Anquetil, que representa las ideas más avanzadas del momento. Una buena novela, de la que lo mejor que se puede decir es que uno la va disfrutando más conforme avanza en su lectura.

Javier Melero fue uno de los abogados que intervino en la "bancada" de las defensas en el trascendente y mediático juicio del "procés". Conocida la sentencia que puso fin al procedimiento en su fase española, Melero publicó "El encargo", un libro en el que relataba sus experiencias a lo largo de todo el proceso penal en el que intervino representando a Joaquín Forn y Meritxell Borrás. Me decidí a comprar y leer el libro tras una muy favorable crónica leída en ABC y el aval de haber sido escrito por el único abogado de la defensa en el que observé un ejercicio exclusivamente técnica, ausente de todo matiz político y del cierto fanatismo de algún compañero de estrado … además de haber sido, en mi opinión,  el mejor abogado interviniente, con diferencia. Leer el libro de este abogado barcelonés ha sido una delicia: bien escrito, ocurrente, elegante …  y tremendamente respetuoso, a pesar de que refleja claramente tanto sus discrepancias con acusaciones y tribunal como sus críticas a actitudes y posiciones. Difiero de unos cuantos criterios y opiniones del autor del libro, pero ha conseguido que tales diferencias las haya leído con agrado y afán de asimilar y comprender, gracias fundamentalmente al estilo elegante y no exento de fina ironía de Javier Melero. El buen gusto que me dejó la lectura de "El encargo" me hizo temer en algún momento que estaba exagerando al valorarlo tanto, pero tras comprobar que el mismísimo Mario Vargas Llosa lo destacaba sobremanera en un artículo de "El País", confirmé que no andaba equivocado.
 
"La dulce ciencia" es un libro de boxeo, lo que es bueno referir de inicio para que nadie se llame a engaño. Su autor es A.J. Liebling, un periodista del semanario "The New Yorker" que fue corresponsal de la 2ª guerra mjundial en África, Francia e Inglaterra y falleció prematuramente en 1963, cuando contaba 59 años. Liebling fue un gran aficionado al deporte del cuadrilátero y en este recoge sus crónicas y experiencias en distintos combates celebrados en su país en los años 50 y principios de los 60. Son relatos interesantes, muy bien escritos y con abundancia de detalles, tanto de esos combates entre púgiles jóvenes y/o desconocidos que sirven de teloneros a los grandes campeones, como los que enfrentaron a los grandes boxeadores de la época. A lo largo de las páginas van apareciendo, como referencia o con protagonismo directo, grandes nombres de este deporte, como  Sugar Ray Leonard, Rocky Marciano, Archie Moore, Jack Dempsey, Rocky Graziano, Max Schmeling, Floyd Patterson, … EL libro me ha costado leerlo: lo empecé en agosto; tal vez el problema está en que al final se hace repetitivo … tal vez más de trescientas páginas son demasiadas para el tema.

Cada vez me gustan más las novelas cortas. Por esta razón anoté enseguida en mi lista de deseos literarios a Willem Frederik Hermans, un prolífico y versátil escritor holandés, autor también de ensayos, estudios científicos y poesías, que recibió en 1977 el "Premio de Literatura Holandesa", el más importante premio literario de los Paises Bajos. "Ediciones Gatopardo" ha publicado recientemente "La casa intacta", un relato de 80 páginas que escribió Hermans en 1951, una novela ambientada en la segunda guerra mundial, protagonizada por un partisano en territorio ocupado por los alemanes y que no nos habla de acciones propiamente bélicas, sino de un episodio concreto en el que el soldado protagonista se instala en una casa particular cuyos habitantes no se encuentran presentes y, ante la llegada de unos soldados nazis, se hace pasar por el propietario. Una buena novela, de notable calidad literaria, con un argumento original e interesante y con intriga añadida. Se lee bien y puede cubrir una tarde necesitada de tranquilidad y aire.

No es la primera vez que reivindico la calidad de la narrativa italiana. Por otra parte, son objeto habitual de mi interés las novelas que, habitualmente en varios tomos, relatan la vida de varias generaciones de una familia. Ambas circunstancias se daban en "Estirpe", primera entrega de la trilogía escrita por Marcello Foix sobre los Chirino, un clan familiar de la localidad de Nuoro, en la isla de Cerdeña. Me ha parecido una magnífica novela, no muy sencilla de leer, con personajes llenos de fuerza y que te da una idea clara del ambiente de la Cerdeña de primeros del siglo pasado. Las épocas que abarca este primer capítulo de la saga familiar de los Chirino son los principios del siglo XX, la gran guerra, los inicios del régimen fascista instaurado por Benito Mussolini, su hegemonía y el comienzo de la segunda guerra mundial.   El libro es muy duro, pues la vida de la familia protagonista se convierte en una auténtica tragedia. Se nos habla de gente muy humilde -los dos progenitores vienen del orfanato, que se ha hecho a sí misma a base de trabajo constante y abnegado, en medio de un mundo que no da ni un respiro, sin lugar para la frivolidad, … ni siquiera la alegría. Foix utiliza la técnica literaria de ir y venir en el tiempo: se nos habla del desenlace de un acontecimiento, la vida sigue y unas páginas más adelante se produce un regreso al pasado y se nos cuenta el suceso íntegro. Continuaremos, sin duda, la trilogía.

1 de diciembre de 2019

Noviembre poco intenso


Cuando afirmo que, literariamente se entiende, noviembre ha sido poco intenso, no me refiero a la calidad de lo leído, sino al poco tiempo que he dedicado a la lectura. De hecho, los cinco libros concluidos son de poca extensión y solamente uno de ellos supera las 200 páginas. No obstante, no ha habido decepciones, incluso el segundo y el tercero me han parecido absolutamente recomendables.

En una de mis periódicas visitas a la Librería "Cálamo", me llamó la atención la presencia en uno de sus estantes principales de una novelita policíaca con una carátula tan sencilla como atractiva: "El expreso de Roma". El libro  resultó ser una reedición de un antiguo "noir", publicado nada menos que en 1986 por  Arthur Griffiths, un militar británico que, además de escribir un buen número de novelas del género, destacó como historiador militar y corresponsal de guerra, además de haber luchado en Crimea. Griffiths es un autor olvidado, y no he sido capaz de encontrar traducción de obra alguna suya al castellano, a pesar de que este libro fue incluido por Graham Greene y su hermano Hugh en la mítica "Victorian Villainies", antología de obras maestras olvidadas de la novela detectivesca clásica. Tomada la decisión de comprarlo, solamente quedaba asumir su lectura. Se trata de una novela entretenida, un clásico de la vieja escuela, con un crimen cometido en el vagón de coches-cama del tren que va de Roma a París, casi al punto de llegada. Es por lo tanto el típico asesinato en espacio cerrado, con un inspector francés más bien peculiar y algo atrabiliario, y una solución final imaginativa. Que nadie espere encontrarse una joya de la novela de intriga, pero es una lectura digna, amable y que hace pasar un buen rato.

Leyendo una entrevista en "El cultural" de ABC con el actor  Eusebio Poncela, me enteré de que andaba representando en el Teatro Español de Madrid  "El sirviente", una obra cuyo argumento me llamó la atención, máxime tras descubrir que había sido llevada al cine por Joseph Losey, quien había escogido a dos actores británicos tan relevantes como Dirk Bogarde y James Fox, intérpretes que, a terminar la lectura, comprendes que cada uno de ellos encaja perfectamente con los personajes que representan. La obra teatral referida tiene su origen en una brevísima novela -112 páginas- con el mismo título de Robin Maugham. Está ambientada en el Londres inmediatamente posterior a la 2ª Guerra Mundial y tiene como protagonistas, además del narrador y dos mujeres relacionadas con tales personajes principales, a un joven apuesto y bien posicionado, más bien apático y un mefistofélico mayordomo que va condicionando su vida y voluntad de modo progresivo. Parece ser que Maugham pretende añadir al argumento un fuerte tono de crítica social, pero creo que dada la brevedad de la novela no debo de insistir más, salvo asegurar que me pareció sinceramente magnífica.

En la misma visita a "Cálamo" referida con anterioridad, su propietario me recomendó vivamente "Otra vida por vivir", un breve relato, a modo de reducidas memorias, del escritor griego afincado en Suecia Theodor Kallifatides,  y publicado con su pulcritud habitual por "Galaxia Gutenberg". El escritor, ya cumplidos los 80 años, hace balance de su vida, de su marcha desde Grecia a Suecia en busca de prosperidad y trabajo tranquilo y reconocido, a la vez que sin renunciar a la tierra que le acogió, reivindica su tierra griega. Kallifatides no oculta cierto tono crítico, casi amargo, al relatar la pérdida de ciertos valores que encontró en tierras escandinavas a su llegada, así como las situaciones político-sociales que comprueba se dan en Grecia cuando con su esposa, una sueca llamada Gunilla, realiza un viaje al país helvético  con tono sentimental y de despedida, aunque no faltan los toques de esperanza y sentimentalismo. El autor muestra con descaro sus intimidades, y aunque nada de lo que cuenta tenga ribetes de heroicidad, drama, espectacularidad, … En su conjunto el relato es interesante y ameno. El libro me ha encantado y ha respondido con creces a la ya intensa convencida y convincente recomendación del librero.

Hay libros que terminas leyendo al segundo intento. Es lo que me ha pasado con "Noche de tahúres", la novela que publicó hace 24 años el periodista Raúl del Pozo, un auténtico histórico entre los comentaristas políticos españoles y que desde hace años mantiene una en mi opinión brillante y certera columna en el diario "El Mundo". Compré una primera edición cuando vivía en Tarragona, y llegué a iniciar la lectura … no se porqué razón la interrumpí y el ejemplar lo olvidé junto al Mediterráneo cuando me fui de allí varios años después. Debió quedarme el gusanillo dentro, y tras encontrarla en una de esas librerías digitales de segunda mano, completé mi antigua decisión y la he leído hasta el final, con gusto y satisfacción por cierto. Del Pozo nos cuenta una historia tan sugerente como rocambolesca de crímenes, lumpen y juegos ilegales. El autor combina con acierto las descripciones del ambiente propio de las partidas de póker y otros juegos de humo y tapete, el lenguaje propio de tales lugares -algo que en ocasiones obliga a leer despacio y consultar- y unos personajes magníficamente descritos: peristas, alcohólicos, carteristas, camellos,  policías corruptos, tramposos, … Sin duda ha valido la pena recuperar el pulso de esta lectura casi un cuarto de siglo después.

Alguien me recomendó hace dos veranos "Cómo ganar la guerra cultural", un ensayo escrito en 2002 por Peter Kreek, un estadounidense que es profesor de filosofía del Boston College y del King´s College. Es considerado el filósofo católico de mayor calado de su país y la solapa del libro nos cuenta que sus influencias vienen de Sócrates, Tomás de Aquino, G.K. Chesterton y C.S. Lewis, … nada menos. Una segunda recomendación mucho más reciente me animó a leerlo. Tal vez ésta última fue hecha con llamativo entusiasmo, y es por ello que no se si esperaba más del libro o simplemente esperaba otra cosa. Pensaba que me iba a encontrar un ensayo referido a la necesidad de difundir, en el marco de la libertad de pensamiento y del pluralismo ideológico, los valores de la religión cristiana frente a esa especie de dictadura unidireccional que en ocasiones intuyo. El libro, cuyas ideas y mensaje comparto en general, me ha parecido excesivamente militante y con un contenido más ascético y hasta escatológico que divulgativo. Escribe bien Kreek, pero se trata más de un libro para convencidos que para gente por convencer.

1 de noviembre de 2019

Lecturas de octubre

Buena cosecha de lecturas en el mes de octubre. Veo que han predominado los autores hispanoamericanos: un argentino, un chileno, una colombiana y un mejicano. Sus cuatro obras, con calificación por encima de la media. Completan una "curiosidad" venida del País Vasco, la primera parte de una trilogía histórica con buena pinta y un siciliano, clásico en este rincón de internet.

El próximo día de Reyes se cumplirán dos años del fallecimiento del escritor argentino Ricardo Piglia víctima de una enfermedad tan dura como el ELA. Piglia fue un escritor polifacético, aunque destacó de manera especial en el género policial. Durante el tiempo que duró su enfermedad tuvo la fortaleza de trabajar, junto a su asistente Luisa Fernández en una impagable labor de recopilación de textos inédito. Fruto de este trabajo son "Los casos del comisario Croce", un conjunto de relatos policíacos que tienen como protagonista al citado comisario Croce, un policía que ya fuera protagonista de una de sus mejores novelas, "Blanco nocturno". Se trata de un volumen en el que se nota un excelente trabajo de selección. Ricardo Piglia tiene ese lenguaje propio de su tierra que en ocasiones puede costar entender, pero que resulta tan atractivo como adecuado para el tipo de literatura que nos ocupa. Todos y cada uno de los relatos me ha parecido bueno y algunos de ellos realmente magistrales. Hasta la fecha el único libro qué había leído de este autor argentino era "Plata quemada", sin duda tendré que buscar alguno más.

Juan Carlos Galindo, "alma mater" del blog "Elemental", ubicado en el ámbito  digital del diario "El País", nos ofrece periódicamente breves listados de novelas del género que resultan útiles para seleccionar lecturas. Entre las nueve recomendaciones que ofrecía en su artículo del pasado 25 de septiembre se encontraba "Aves del paraíso", una brevísima novela de la escritora donostiarra Luisa Etxenique. Ya avisaba Galindo que el relato era inclasificable, y verdaderamente solamente de refilón cabe clasificarlo como novela policíaca, aunque tiene su intriga y su sorpresa final ... aunque más que sorpresa se trata de una explicación. El libro tiene muy poco más que 100 páginas y en casi todas aparecen dibujos de distintas aves, lo que hace que haya poco texto y se pueda leer en unas pocas horas. Apenas hay dos personajes, está escrita con pulcritud y tiene algo de poético, cierto lirismo. Etxenique nos cuenta una vida triste, la de una persona con un dramático secreto que solamente se desvela al final. Eso sí,  conforme avanza el argumento, ausente de toda acción, aparece cierto tono más positivo. Una novela original  distinta e interesante.

Los suplementos culturales suelen incluir en sus secciones literarias, además de artículos amplios sobre libros y autores, breves referencias a determinadas publicaciones. En "El cultural" de ABC de hace varias semanas encontré una referencia a "La Moneda, 11 de septiembre", un relato no muy extenso del antropólogo chileno Francisco Aguilera sobre el golpe de estado que puso fin al gobierno de Salvador Allende e instaló en el poder de Chile al general Augusto Pinochet. Me costó encontrar el libro y tuve que recurrir a la siempre eficaz gestión de los propietarios de la librería "Cálamo" para conseguirlo. Se trata de una especie de ensayo "novelado", publicado por "Drácena", en el que a través de la versión de cuatro personajes -un detective, un recluta, un camarero y un bombero" se narra lo que ocurrió en el Palacio de La Moneda el día en cuestión. No se trata de un relato explicativo de los antecedentes,preparación, desarrollo y consecuencias del golpe militar, sino de una especie de rompecabezas en el que cada cual cuenta sucesos muy concretos del drama sucedido en Santiago. La tesis que defiende Aguilera es que de hecho apenas hubo defensa del poder establecido, que Salvador Allende estuvoprácticamente solo: "nadie defendió el Palacio de la Moneda". Un libro interesantísimo.

Leonardo Sciascia se está convirtiendo en uno de mis autores de cabecera. El escritor siciliano, que falleció hace ya 30 años, fue,además de un novelista excelente, un  pensador crítico, incisivo e independiente. En las páginas del ya citado "Cultural" de ABC suele escribir Pedro García Cuaratango, veterano periodista, que llegó a ser director de "El Mundo" entre 2016 y 2017, y de cuyo buen criterio literario me fio bastante. Por eso no dudé en poner por delante en mi lista de lecturas "urgentes" la breve novela de Sciascia "Todo modo", publicada por vez primera en 1974 y cuya lectura ha resultado tan atrayente como pronosticaba el referido periodista. El rlibro es podría definirse por un lado, como un telato policíaco, pero a la vez contiene una ácida y despiadada crítica política,  dirigida muy en concreto a la Democracia Cristiana, partido que dirigió durante décadas el gobierno italiano, y con plkena vigencia, por supuesto, al tiempo de la elaboración de la novela. Se ambienta la trama en una especie de Monasterio reconvertido en Hotel, dirigido por un original y misterioso monje, al que acuden políticos, banqueros y otros prebostes a unos peculiares ejercicios espirituales. Tiene algo de irreverente, muy propio de Sciascia, pero eso no hace desaconsejable la lectura ... diría que más bien al contrario.

Hacía ya años que había oido hablar muy bien de la trilogía que sobre Marco Tulio Cicerón escribió en su día el británico Robert Harris, un auténtico experto en best-sellers´, con especial capacidad para la novela histórica. A lo largo de octubre he comenzado y terminado "Imperium", primera entrega de la serie, que ha respondido a las buenas perspectivas planteadas. A lo largo de este primer volumen, se nos cuenta los inicios de Ciceron como abogado y su lucha por intentar -y conseguir- ser elegido primero edil y posteriormente cónsul. El libro nos muestra además el equilibrio social de esa época del Imperio romano, con una aristocracia que dominaba el poder y con la que se enfrentaba el protagonista del relato. Me ha parecido magnífica la escena histórica que realiza el autor, que además de relatarnos los diversos sucedidos históricos, describe al detalle las normas, usos y modos de funcionamiento del gobierno y de la soiedad romanas. Junto al de Cicerón aparecen personajes históricos como Pompeyo, Craso, Catilina, un joven Julio César, el jurisconsulto Gayo y Tiro, esclavo de Cicerón y que figura como relator de la historia.

"Seix Barral" publicó no hace mucho "La casa de la belleza", una novela de la colombiana Melba Escobar, que es anunciada por la crítica y la publicidad como un relato de intriga policial. Efectivamente, así es, aunque tanto como de policial lo tiene de crítica social, ... ácida, triste y justificacada crítica social, diría yo. La trama se ambienta en Bogotá y se centra en un establecimiento de peluquería, estética y demás de lujo, al que acuden damas de la alta sociedad colombiana, en contraste con el origen modesto de las empleadas, algo que acentúa el elitismo que critica la autora. Todo se complica on una trama de prostitución y corrupción política, social e institucional que degenera en crímenes y asesinatos. Escobar resalta la fragilidad e indefensión de la protagonista, una incauta joven de provincias que intenta salir adelante para poder traer a su hijo d cuatro años a la ciudad. Se trata de una novela muy bien escrita y elaborada, cuyas vicisitudes argumentales te van cogiendo poco a poco hasta crear un climax que se apodera de quien la lee. EL gran problema son las fuertes dosis de maldad y tristeza que van unidas a la vida de algunos de los personajes protagonistas. Aunque con ésto alguien pueda pensar que he perjudicado el misterio que toda lectura de intriga conlleva, no puedo evitar referirme al amargo sabor de boca que te queda al concluir el libro, que de todos modos me ha parecido excelente.
 
Juan Villoro pasa por ser uno de los mejores representantes de la narrativa mexicana contemporánea. En mi última visita a "Cálamo", el librero me aconsejó vivamente "Dos amores perdidos", un breve libro compuesto de dos pequeños relatos: uno en el que habla de un hombre que intenta regresar con su mujer, de la que lleva varios años divorciado, ""Llamadas desde Ámsterdam" y otro, más breve si cabe y  titulado "Conferencia sobre la lluvia", donde un bibliotecario que va a dar una conferencia acerca de la relación entre la lluvia y la poesía romántica, pierde sus anotaciones y debe improvisar. Paco me aseguró que se trataba de unos relatos "deliciosos", calificativo con el que coincido plenamente en el primero de ellos, si bien el segundo me ha costado algo entenderlo, lo que no quiere decir demasiado, pues ya he dicho otras veces que en ocasiones me sobra precipitación en la lectura. De cualquier manera, puedo asegurar que considero muy positiva mi primera experiencia lectora con Villoro.

1 de octubre de 2019

Septiembre atípico

No ha sido septiembre un mes fácil para leer: falta de tiempo, desorden personal y lecturas más bien complicadas ha reducido a cinco los libros terminados, con la peculiariedad de que todos los concluí en los últimos diez días. No obstante, cabe destacar mi primera experiencia lectora con Moravia y un ensayo actual y de calidad.

En una de las pocas ocasiones en que he podido volver a reunirme con mis amigos de tertulia "negro-criminal" de Huesca, quien es genuino "alma mater" de la misma me prestó "La crueldad de abril", un thriller auténticamente "negro-negro" del gallego Diego Ameixeiras. Se trata de una novela corta, bien escrita y francamente dura. EL relato no está exento de crítica social, y desde mi punto de vista, lo mejor del mismo es la magnífica forma que tiene Ameixeiras de reflejar los ámbitos marginales -el centro del argumento radica en la muerte de dos indigentes en un incendio provocado en la casa abandonada donde malvivían- y los barrios más populares: me ha parecido magistral como nos muestra el autor el ambiente del bar donde trabaja una de las protagonistas. Todo lo que se cuenta es muy crudo, desalentador, sin margen a la esperanza, sin huecos para luz alguna. Creo que es una novela interesante, de un autor cuya lengua habitual es el gallego y que no desaconsejaría a los interesados en la nueva ola de intriga nacional.

Entre las recomendaciones de la última entrega de la Librería "Cálamo" se encuentra "Agostino", una novelita de Alberto Moravia reeditada recientemente por "Altamarea". Moravia, que nació y murió en Roma, fue un prolífico y exitoso novelista italiano del siglo pasado, con una vida azarosa tanto desde el punto de vista político, como de salud y sentimental, llamativo representante del realismo pesimista, cuyos libros sirvieron de guión para un buen número de películas del realismo italiano que imperó en los principios de la segunda mitad del siglo XX. La brevedad de la novela, el no haber leído nada de Moravia y cierto Morbo derivado de haber sido una novela prohibida en su día, me animaron a leerla, lo que hice en tres ratos nocturnos. El escritor, fallecido hace casi 30 años, nos cuenta el descubrimiento de la "vida" por parte de un adolescente de familia pudiente, cuya inocencia choca con los amoríos de su madre y la pillería de unos jóvenes de barrio que conoce en sus vacaciones en la playa. Todo ésto es descrito magistralmente por Alberto Moravia, con un dominio magnífico del lenguaje, una gran capacidad de relatar los compolejos sentimientos del portagonista y una ambientación excelente.

Sonia Hernández es una de esas autoras españolas de nueva hornada que tanta curiosidad me despiertan. Ya he leído textos de unas cuantas -Sara Mesa, Marta Oreriols, Cristina Cerrada, ...- y me llamó la atención "El lugar de la espera", una novela no demasiado extensa -lo cual no es ni mucho menos un error- publicada por "Acantilado".  El septiembre postvacacional me pareció un buen momento para iniciar una lectura que ha termiando, en contra de lo previsto, durando todo el mes. Y es que, como me comentaba el sabio propietario, y ante todo librero, de "Cálamo", Sonia Hernández no es una autora fácil de leer. Se trata de una novela doral, con varios protagonistas que plantean la queja que tan bien definió Enrique Andrés Ruiz en "Babelia": "la catalana Sònia Hernández hace universal la perplejidad de una generación a la que se prometió que podía ser lo que quisiera". El hermano de quien narra el relato en primera persona pretende presentar una denuncia contra sus padres por "venderle"  un futuro tan brillante y feliz como irreal. La verdad es que he podido enterarme mejor conforme avanzaba la lectura, aunque veo en parte en este libro esa tendencia, que personalmente considero más bien desacertada, de vernos todos víctimas y como único culpable al sistema. Una novela curiosa, como queda dicho nada sencilla de leer.

El historiador italiano Emilio Gentile es uno de los mayores expertos mundiales en la historia del fascismo. "Alianza Editorial" ha publicado recientemente "Quién es fascista", una magnífico trabajo -ni mucho menos el primero- de Gentile acerca del tema, con un título francamente sugestivo, especialmente a la vista de la frecuente, y habitualmente injustificada, utilización del término, muchas veces tengo la impresión que con exclusivos fines de descrédito, o cuando menos de manera frívola y "ahistoricista". Me ha parecido un ensayo magnífico, escrito con una clñaridad y profundidad sobresaliente y planteado sin matizaciones ni subjetivas ni mucho menos sectarias. gentile entra primero en temas históricos, relatando con claridad y pormenorizadamente los acontecimientos a partir de los cuales surgió el fascismo en la Italia de los años 20, con la evolución que tuvo esta ideología totalitaria, para luego distinguirlo de otras posturas, así como difereniarlo de las posiciones que mantienen hoy en día políticos populistas y extremistas de diversos signos. Gentile no pretende bendecir ni condenar ideas, sino que se limita a quitar el grano de la paja y aclarar cada idea y posición. Un ensayo digno de ser tenido en cuenta.

Hace ya un tempo que en el mundo de la novela de intriga ha comenzado a proliferar el denominado "true crime", relatos que nos cuentan noveladamente crímenes reales. Se trata sin duda de un ´novedoso género bastante interesante que puede dar mucho de sí. Entre los que ha tenido en los últimos meses una valoración más positiva por los expertos ha sido "La poeta y el asesino", un minucioso y más bien extenso trabajo del británico Simon Worrall, objeto además de una cuidadísima edición, como suele hacer "Impedimenta". Se trata de una novela que tiene bastante más de explicación pormenorizada que de misterio. No cuenta la tremenda historia de Mark Hoffman, un en apariencia respetable padre de familia de religión mormona que dedicó su vida a la falsificación de todo tipo de documentos, con especial mención de trabajos sobre los orígenes de los mormones, en un afán casi enfermizo de desacreditar su propia religión, así como de la poeta Emily Dickinson, que terminó convirtiéndose en un despiadado asesino. Worrall es minucioso hasta el límite, y nos cuenta, además de la propia vida personal y profesional de Hoffman, cada falsificación con todo lujo de detalles. Esto puede hacer algo lenta y cansada la lectura, pero a la vez dota de calidad y credibilidad al relato. El libro va cogiendo interés conforme se avanza, pues hay que reconocer que las primeras cien páginas -y pico- corren el peligro de hacerse plúmbeas.

1 de septiembre de 2019

Lecturas de unas vacaciones gallegas

 
El mes de agosto, disfrutado en su mayor parte por tierras gallegas, me ha traído lecturas entretenidas, algunas de ellas francamente valiosas en todos los sentidos. Destacaría el descubrimiento de una autora sudamericana, una de intriga ambientada en la Barcelona actual y cuatro clásicos que sin duda valen la pena.

Todas las noticias que me habían llegado de "Belleza roja", un thriller escrito por la española Arantza Portabales, eran positivas: críticas de especialistas -entre ellas la de  "Elemental",  mi blog negro-criminal de cabecera-, amigos que se anticiparon a mi lectura, … Lo incluí entre mis novelas de vacaciones y, de hecho, fue la primera lectura que terminé. Cabe añadir que la trama estaba ambientada en Santiago, ciudad donde establecí el centro de mis días de descanso,  lo que convertía la elección en una  decisión perfecta. Para ser redonda faltaba el que el resultado fuera satisfactorio, y debo reconocer que éste respondió plenamente a las expectativas creadas. Se trata de un thriller policial con planteamiento clásico: asesinato de una adolescente que solamente pudo ser cometido por una de las seis personas que se encontraban con ella en la casa. Tanto la calidad literaria como la forma de desarrollar y resolver la intriga me parecieron magníficas. A eso cabe añadir la excelente elaboración de los personajes, todos ellos con debilidades y cosas que ocultar, así como la de unos policías protagonistas, él y ella, que junto a su investigación muestran su lado mas humano y frágil, un pasado complicado y a quienes vemos muy de carne y hueso, nada de investigadores perfectos e infalibles. De esos relatos policiales en los que el interés va creciendo conforme acumular páginas.

Uno de las épocas literarias que he "tocado" poco es la de los clásicos franceses, una laguna que sin duda constituye un llamativo error. Para paliar algo esta limitación, aproveché el haber descubierto, en una de mis rondas por el FNAC del Coso de Zaragoza, la reciente publicación de "La falsa amante", una breve obra de quien es sin duda uno de los más importantes representantes de la época citada, Honoré de Balzac. La editorial tiene el significativo nombre de "Ediciones invisibles" y la colección el aún más elocuente de "Pequeños placeres", denominaciones que sirven para entender la calidad del relato y la poca fama del título concreto. Se trata de una novela de corte romántico, con marcados caracteres tanto costumbristas como de enredo, con tres personajes y tono elegante. Las 123 páginas de que se compone el libro se leen con rapidez y agilidad. Está ambientada en el mundo aristocrático del París del siglo XIX, con un estilo propio del momento y con unos toques dramáticos delicados y carentes de toda espectacularidad. Un libro entretenido que te ayuda a conocer mejor a un autor imprescindible.

En mi libro de literatura de 4ª de bachillerato -ese bachiller super-antiguo, por supuesto- existía una brevísima mención de Giacomo Leopardi, a quien no se si el propio texto o el magnífico profesor que tuve en tal asignatura, denominaban como "el poeta de la desesperación". Intuyo que es esta siniestra denominación la que consiguió mantener en mi memoria a este escritor italiano del siglo XIX que murió en Nápoles cuando aún no había cumplido los 40 años. Con el tiempo, los escritos de Antonio Colinas y alguna fuente más han dado vida a tal recuerdo. Poco más de 50mpáginas tiene "Recuerdos del primer amor", un librito publicado por "Acantilado" el año pasado y en el que mezcla una serie de consideraciones llenas de romanticismo sobre un amor platónico e imposible de Leopardi con unas breves rimas finales reflejadas en su original idioma italiano y la traducción paralela al español. Pienso que a Leopardi hay que leerlo en lugar adecuado, con estado de ánimo concreto y cierta calma. Me ha gustado, pero tendré que volver a degustarlo … es bocado delicado.

El mes pasado comentaba el buen sabor de boca que me había dejado "La hija de la española", una novela en la que Karina Sainz Borgo daba testimonio de la situación actual de Venezuela. Fue esta lectura la que me movió a incluir en mi maleta "La fruta del borrachero", primera novela de la colombiana Ingrid Rojas. En esta ocasión la autora nos habla de lo ocurrido en su país en la difícil y sangrienta época del narcotraficante Pablo Escobar, teniendo aquélla un marcado carácter autobiográfico, pues Rojas tuvo que huir con su familia a los Estados Unidos en esos dramáticos años que abarcan la década de los noventa, huyendo de la guerrilla y de la muerte. De entrada, tengo que dejar bien claro que me ha parecido una novela maravillosa, excelente: de lo mejor que he leído en los últimos años … y asumo el riesgo que corro con esta afirmación.  Ingrid Rojas nos cuenta la historia en primera persona, con la voz de "Chula", una niña que tiene siete años al comenzar su relato. Es, sin duda, una gran habilidad de la escritora conseguir reflejar la realidad desde un punto de vista de quien ve la vida con ojos infantiles, carentes de malicia y complicación, sin saber distinguir guerrilleros, paramilitares, narcos, … La historia es dura: atentados, asesinatos, secuestros, extorsiones, … pero el modo de contarla la suaviza. Y junto a personaje de "Chula", el de su madre y el de su hermana mayor, Casandra, la autora nos regala el de Petrona, otra niña, residente en los cerros miserables que rodean la ciudad y que es la asistenta de la casa de la niña relatora. Petrona es el contrapunto, el reflejo de las dificultades de la vida de los desahuciados y, fundamentalmente, una muestra de la grandeza y la generosidad.

Eduard Palomares es un periodista que lleva quince años en El Periódico de Cataluña. Según cuenta, es un lector empedernido y se ha lanzado a escribir novela de intriga. Su primera obra, "No cerramos en agosto" ha tenido una acogida espectacular, viene avalada por una editorial que acierta casi siempre, "Libros del Asteroide" y puede que esté siendo una de las sensaciones literarias del verano. Desde mi punto de vista, su acierto gira en torno a cuatro vértices: un personaje protagonista  verdaderamente entrañable, la ambientación de la novela en Barcelona, unida a que el autor conoce bien la ciudad y nos sabe contar su ambiente y recorridos, la construcción de una trama sencilla y el haber añadido un toque de humor que consigue que tratándose de un argumento que incluye maldades y crímenes, su lectura se convierta en actividad agradable y hasta jocosa. No se si estamos ante un libro de alta calidad literaria, pero dentro del género es sin duda una novela altamente entretenida, que deja buen sabor de boca y que al terminarla concluyes que no has perdido ni el tiempo ni el dinero. Incluye su crítica social, contrastando la nobleza de la gente sencilla con la doblez de lo que podríamos llamar el "pijerío" barcelonés. Esperemos que Palomares reincida en publicar nuevas aventuras de Jordi Viassolo, un joven aspirante a detective que ha madurado mucho en esta primera entrega, pero al que aún le faltan cosas por alcanzar, entre ellas el éxito en el amor.

No tengo excesivamente trabajado el mundo de los relatos cortos, buen argumento para leer "Diez rupias. Historias de la India", una colección de 18 cuentos escrita por Saadat Hasan Manto, un escritor de azarosa y corta vida -murió pobre y alcoholizado a los 42 años- a quien nada menos que Salman Rushdie calificó como el escritor más importante de la India moderna. El hecho de venir recomendado por la "Librería Cálamo" reforzó mi decisión de leerlo. La cuidada edición de "Nórdica" contiene un prólogo amplio y esclarecedor de Rocío Moriones, del que, como todo añadido ajeno a la pluma del autor, se puede prescindir, aunque no lo recomiendo y en el que se nos explica, además de las duras circunstancias de la vida de Manto, el sentido de sus relatos. Éstos tocan una amplia gama de temas, desde conflictos sociales y religiosos hasta las miserias de la sociedad india pakistaní, con especial referencia al drama de la prostitución de niñas y mayores. También están presentes los conflictos derivados de la guerra de independencia de Pakistán, sin que quepa olvidar que el autor nació indio y murió pakistaní por simples azares de su residencia y origen. La propia redactora del prólogo nos pone antecedentes de cierta irregularidad en la pulcritud literaria de los relatos, debido a la irregular vida de quien los escribió, si bien creo justo afirmar que en su mayoría están cuidados y bien acabados. Tienen el encanto de los que viene de esa zona del mundo, nos dan buena idea de lo que son esos países y, eso sí, alguno es especialmente cruel.

Leonardo Sciascia, italiano nacido en la localidad siciliana de Racalmuto, es uno de esos escritores que he acogido casi como autor de cabecera. La pulcra editorial "Gallo Nero" publicó una breve obra del Siascia titulada "Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel", un breve ensayo en el que el escritor transalpino estudia la documentación elaborada tras el aparente suicidio el 14 de julio de 1933 del poeta francés Raymond Rusell, quien apareció muerto en su habitación del  Hotel des Palmes de Palermo. Tras analizar pormenorizadamente los informes médicos y policiales, así como las declaraciones de los testigos, Sciascia pone en entredicho, treinta años después del suceso, la corrección de la investigación realizada, cuestionando la verdad de las conclusiones a las que se llegó.  El escritor no aporta una solución alternativa en concreto a la oficial, entre otras cosas porque no se lo permite el transcurso del tiempo, pero si que ofrece datos para que el lector pueda llegar a su idea propia. Tras las notas habituales, Julio Reija recata un anexo "a modo de contexto" en el que ofrece una interesante explicación para fijar mejor al personaje protagonista y a la época del suceso. A mí Sciascia nunca me defrauda.

En el último "Cultural" de ABC del mes de julio, aparecía una encuesta en la que se solicitaba a diversos literatos la recomendación de un libro. El escritor gallego José María Merino escogió "Doña Berta", un breve relato de Leopoldo Alas "Clarín" que consideraba el contrapunto a su obra magna, "La regenta", sin duda una de las mejores novelas de la literatura española, representación señalada de la literatura nacional del Siglo XIX -¡nada menos!. No soy capaz de poner en comparación una y otra obra, aunque sí parece evidente que mientras en la historia de Doña Ana Ozores, su marido el magistral, D. Fermín de Pas, etc,  "Clarín" refleja un ambiente urbano, en "Doña Berta" estamos ante una relato ambientado en el mundo rural. Se trata de un drama muy bien escrito, a la altura del autor y de su generación, sin recursos al sentimentalismo, con el contenido dramático de la obra cumbre de "Clarín" y posiblemente de su momento. Cabe hablar de una novela con toques costumbristas, románticos, de crñitica social y por encima de todo, dramáticos.

Hay novelas en las que no pasa nada espeial y, a pesar de todo, es una delicia leerlas. Cabría afirmar que son toda una paradoja: queda dicho que no pasa nada especial, pero tal vez por ello mismo, son "especiales". Es el caso de "Los felices días del verano" un relato ambientado en Palermo en los primeros años del siglo pasado -antes del inicio de la Gran Guerra- en la que el aristócrata italiano Fulco di Verdura nos habla de los felices años de su infancia, cuando llevaba una vida cómoda y distendida en un ambiente tan original como festivo con su familia. El libro, publicado por "Errata Naturae", se lee con agrado: es una lectura amable y el carácter llamativamente travieso y movido que manifestaba el Duque Fulco di Verdura convierte hace a la novela entretenida y las diversas anécdotas, frecuentemente hilarantes, que describe suple la ausencia de trama concreta. "Los felices días del verano" consta de 256 páginas, un número no excesivo que facilita que el relato no corra el peligro de convertirse en reiterativo y monótono ... aunque la narración se corta en los inicios del año 1914, cuando iba a comenzar la 1ª Guerra Mundial, acontecimiento que, con toda seguridad alteró la vida del escritor y su familia, lo que seguro fue también digno de conocer y, posiblemente, un tanto menos festivo.
 
Patrick Süskind es un escritor alemán que se hizo famoso en el mundo literario con su novela "El perfume", un auténtico best-seller que dio la vuelta al mundo, película taquillera incluida. Pero no fue aquélla la única obra brillante de Süskind, sino que unos años después publicó "La historia del señor Sommer", un relato mucho más breve pero con la brillantez y la capacidad de sacar punta a la trama que ya reflejaba en su ya referida obra más exitosa. Aunque en el título de cite al tal Señor Sommer, un extraño personaje que apenas abre la boca en el relato -incido en referirme a su brevedad, 144 páginas, frente a las 320 de "El perfume"- el verdadero protagonista es el niño que relata en primera persona, alguien cuya sencillez y candidez nos remonta a la infancia y que aprenderá rápido las circunstancias y amarguras de la vida. El libro viene a ser como una fábula, y tal vez por ello mismo puede dar lugar a interpretaciones variadas, incluso críticas y "moralizantes" … pienso que es mucho más enriquecedor y recomendable disfrutar con una novela bien escrita y cargada de sentido.

1 de agosto de 2019

Leidos el mes de julio


Julio ha sido sin duda un mes de magníficas lecturas, siempre desde lo subjetivo de cualquier opinión. Recomendaría sin duda los seis libros leídos, con especial mención al de Karina Sainz Borgo, en ensayo histórico de Altares y la breve elección del llorado Camilleri.

Una de las novelas que han "pegado" más fuerte en esta primera mitad del 2019 ha sido, sin duda, "La hija de la española", escrita por la venezolana afincada en España, Karina Sainz Borgo. A leerla me ha animado no sólo las buenas críticas encontradas en fuentes bien diversas y variadas. Optar por esta novela  también tiene por causa cierto espíritu de contradicción, pues  en "Babelia", suplemento semanal de cultura de "El País" que suelo seguir con interés, leí una crítica en la que se cargaban las tintas en unos pretendidos excesos al reflejar la dramática situación actual de Venezuela y las graves injusticias que cometen quienes dirigen la nación. Respeto la postura de críticos de cuyo prestigio no dudo, pero también me "mosquea" que solamente parezcan poder reflejarse con crudeza los abusos de las dictaduras de un color determinado …  no se si los chicos de "Babelia" serían tan rigurosos con Almudena Grandes o Isabel Allende. Por lo que a la novela se refiere, ha respondido a las expectativas, una historia dramática, en momentos francamente dura y un argumento con giros ágiles, cierto suspense y un tema interesante y actual. Yo creo que compensa leerlo.

No recuerdo cuanto tiempo llevaba sin leer una novela de intriga escandinava, en cualquier caso unos cuantos años. Completadas las novelas de Mankell, Larsson y Sjöwall y Wahlöö, solo quedaba Nesbo entre los recursos seguros. Me convencieron las críticas de "Carretera de plata", lo que unido a un argumento sugerente -e inquietante- y una edición pulcra consiguieron que reanudara la costumbre. Es el primer relato de Stina Jackson, una joven autora nacida en Suecia, aunque a los 22 años trasladara su residencia a Denver (Colorado). La novela fue premiada como la mejor obra del género publicada en Suecia en 2018, galardón concedido por la Academia Sueca de Escritores de Novela Negra. Aunque este dato no tenga porqué significar nada, en este caso el premio me parece plenamente justificado. Se trata de una novela de ritmo lento, con perfiles psicológicos muy logrados en sus personajes principales y que te introduce un clima especial cuando la lees. Aunque se vislumbra la crítica de la sociedad sueca propia de sus antecedentes, se refleja en el relato un toque diferencial con lo que estamos acostumbrados a leer de los viejos autores policíacos del norte de Europa.


Entre esos libros breves que uno siempre tiene como recurso para completar sus ratos de lecturas hace tiempo que estaba en sitio preferente "Cartas a Hawthorne", un ejemplar de 108 páginas editado por "La uña rota" en el que se incluyen las cartas enviadas -y conservadas- por Herman Melville a Nathaniel Hawtorne, sin duda dos de los primeros escritores brillantes de los Estados Unidos, autores, entre otras, de obras inmortales como "Moby Dick" y "La casa de los siete tejados". El libro incluye correspondencia de lo más variada y sugerente escrita por Melville no solamente a su colega Hawthorne, sino también a sus hijos. Es el típico libro que, sin tener argumento concreto y unitario, no te hace perder nunca interés por su lectura que resulta francamente deliciosa. Cuenta Carlos Bueno en un prólogo que no debe saltarse, que la amistad entre los dos genios literarios fue enfriándose con el paso de los años, pero mientras Melville va relatando sus ideas sobre temas como la verdad, la fama, la literatura, sin excluir cuestiones relativas a la composición de "Moby Dick", su obra cumbre. Las dos últimas cartas van dirigidas a su hijo y su hija sobre el viaje que realiza por Tierra del Fuego, y resultan realmente amenas e interesantes.

Tres meses me ha costado terminar "Una lección olvidada", un interesantísimo ensayo histórico del periodista español Guillermo Altares, director de "Babelia", suplemento cultural del diario "El País", en el que, fiel al subtítulo del libro -Viajes por la historia de Europa", realiza un recorrido apasionante en veinte capítulos por varios episodios de la historia europea, protagonizados fundamentalmente por la guerra y la violencia. Si he tardado tanto en terminarlo no se debe a que el libro fuera aburrido -¡todo lo contrario!-, ni por ser excesivamente largo -480 páginas-, sino porque era preciso leerlo con tranquilidad, y apuntando las continuas citas bibliográficas que aportan nuevas posibilidades de lectura. Altares no escribe un libro de historia minucioso, sino que se detiene en una pormenorizada explicación de veinte épocas y lugares distintos: la Roma del Renacimiento, la Gran Guerra, el Londres de Sherlock Holmes, Jack el Destripador y la revolución industrial, el asesinato de Olof Palme, la guerra de Kosovo, …  Un ensayo que me ha parecido excelente, se lee con un interés que no decae, es desapasionado, con toque culto …  para disfrutar y cultivarse.

El 17 de julio falleció en la localidad italiana de Borgo Andrea Camilleri, posiblemente uno de los escritores más polifacéticos y prolíficos de Italia. Sus novelas protagonizadas por el comisario Salvo Montalbano son de la mejor de la novela policíaca contemporánea, aunque tiene también otras obras, generalmente de breve extensión, que son una delicia leer … y frecuentemente muy divertidas. Leer algo con motivo de su muerte y en su homenaje casi alcanzaba la condición de obligación moral, y ante la escasez de tiempo para leer antes de iniciar mis vacaciones escogí una pequeña colección de relatos titulada "Gotas de Sicilia", un pequeño libro cuyo título lo dice todo. Destacan especialmente un recuerdo personal entrañable que titula "¿Quién ha entrado en el estudio", un relato brevísimo, de dos páginas, llamado "El sombrero y la boina", francamente ocurrente y elocuente e "Hipótesis sobre la desaparición de Pató", precedente de una novela más amplia posterior  que leí hace años y fue de los más desternillante que ha pasado nunca por mis manos.  Una recopilación que se lee rápido y sirve para llenar del todo esos ratos que tenemos de vez en cuando y que dedicamos a nosotros mismos.

Uno de los géneros que cultivo poco es el de los libros de viajes. No recuerdo la forma por la que llegó a mi conocimiento la figura del periodista francés Albert Londres, uno de los fundadores del periodismo de investigación y que falleció trágicamente a los 45 años en el incendio del paquebote francés Georges Philippar en el Golfo de Adén, junto con otras 53 personas el año 1932. Entre su breve obra, opté por "El judío errante ha llegado", que relata un viaje periodístico que realizó de Londres a Praga con el fin de conocer los judíos que vivían en Europa, pasando por los miserables guetos de Varsovia y Transilvania. El relato tiene el valioso acierto de adelantarse en el tiempo, al plantear el problema del encaje social y político de los judíos cuando aún faltan más de 10 años -lo realizó en 1929- para la 2ª Guerra Mundial y el nazismo es un problema que solamente está asomando ... de hecho Londres no llegó a conocer ni su auge ni la guerra que provocó. EL periodista nos va contando cosas interesantísimas, aunque la lectura no he conseguido que fuera fácil, no se si por torpeza personal o porque la traducción de la editorial "Melusina" no era la mejor.

4 de julio de 2019

Más vale tarde



A veces uno tiene deudas. No siempre son dinerarias, en ocasiones tienen su causa en la dejadez, la pereza, la dispersión que te impide hacer lo que debes en el momento preciso, con la puntualidad adecuada. Lo que pasa es que hay acreedores bondadosos que te lo perdonan casi todo ... esperemos que no se cansen.

Hasta hace unos meses las Cinco Villas eran para mí una comarca más de Zaragoza, donde está la villa originaria del actual presidente de Aragón,  el pueblo de la familia paterna de mi cuñada, la cuna familiar de unos magníficos compañeros de clase, algún castillo, un pueblo tan bello como Sos del Rey Católico y poco más. A partir de un sábado que comienza a alejarse en el tiempo, las Cinco Villas pasan a engrosar el bagaje de mis tesorillos personales.

¿Y qué hubo de especial? ... buena compañía, la generosidad al servicio de un grupo de amigos, el cuidado de los detalles como forma de manifestar cariño y no perfeccionismos ni alardes, un ambiente de confianza, una formas de hacer que ayudan a ser mejor ... y también, lo admito, las mejores migas que he tomado nunca, hechas por un pastor de los de verdad, alguna jota, comida de primera calidad, bien regada por supuesto ... copa posterior incluida.

Me da miedo que en ocasiones no lo sepa demostrar, pero siempre intento ser agradecido. Y este año cuya mitad ya se ha esfumado, fue ésta una de las ocasiones en las que más gratitud sentí. Por todos, por el lugar, y muy en especial por quien se ocupó de que no pudiera salir mejor el plan ... ni pudiera quien suscribe sentirse más a gusto. 

Como decimos a veces: "¿Qué sería de la vida sin estos momentitos?". Habrá que descubrir más sábados para "momentitos".