10 de julio de 2018

Ese visitante mágico


Brasil siempre ha sido país de fútbol. Han ganado cinco veces la Copa del Mundo, y aunque en los últimos tiempos la suerte no les sonríe en exceso, no hay época en la que no pueda hablarse de jugadores excpecionales de dicha nacionalidad. Cuando el fútbol veraniego español lo protagonizaban torneos prestigiosos por donde pasaban los mejores equipos del mundo, era frecuente ver desfilar a los grandes conjuntos de las ligas "Carioca" y "Paulista": el Santos de Pelé, Botafogo, Flamingo, Corinthias, Vasco de Gama, Cruzeiro, ... De todos ellos, el que más recuerdos trae a mi cabeza es sin duda el Palmeiras, club de Sao Paulo que ya tiene más de  cien años de vida. Queda en mi memoria cuando ya en 1972 el Palmeiras disputó la 2ª edición del Torneo "Ciudad de Zaragoza -hoy "Carlos Lapetra"-, un triangular junto a los anftriones y el Hamburgo de Uwe Seeler, que se haría finalmente con el Trofeo. Fue esa década de los 70 una de las más brillantes en la historia del club brasileño.

El equipo que se paseaba por el caluroso agosto español y se hizo con torneos tan míticos como el "Ramón de Carranza" de 1975, tenía una plantilla excepcional. En la portería estaba Emerson Leao, meta titular de Brasil en los mundiales de Alemania (1974) y Argentina (1978). En la defensa destacaba por encima de todos Luiz Pereira, un auténtico portento físico, un central con excelente salida de balón y gran capacidad ofensiva. Era un espectáculo ver a Pereira ser dueño y señor de su área mientras mantenía una permanente sonrisa que no se si representaba serenidad o suficiencia. Tras ganar el Carranza, Luiz Pereira firmó por el Atlético de Madrid junto a su compañero Leivinha, quien jugaba de media punta, poseía una técnica notable y un olfato goleador llamativo: 40 goles en su etapa rojiblanca. Con ellos en el cesped el Atlético de Madrid, a las órdenes de Luis Aragonés,  entonces novel entrenador, reverdeció viejos laureles y se hizo con la Liga de 1977. Los brasileños, junto a Ayala, Heredia, Reina, Rubén Cano, Capón, Alberto, ...  hicieron que los rojiblancos jugarán un fútbol de muchos quilates, siendo sin duda los  jugadores diferenciales.

En el centro del campo del Palmeiras jugaba un futbolista poseedor de auténtica magia, un jugador distinto. Ademir da Guía era un número 10 clásico, dotado de una técnica excepcional, con una zurda prodigiosa y auténtica clarividencia a la hora de ver el fútbol. Al jugador se le achacaba lentitud, incluso pereza. Da Guía jugaba casi andando, con calma .... aunque veía la jugada antes que nadie y suplía con esa velocidad mental su aparente parsimonia. Fue internacional con Brasil, aunque esa forma de jugar no acababa de convencer a todos, lo que junto a una vida privada más bien agitada y el haber coincidido en el tiempo con jugadores como Pelé, Tostao, Rivelino, ... hizo que sus entorchados internacionales se redujeran a 9. En cualquier caso, verle jugar era un espectáculo. Y es que la historia del fútbol brasileño de los 60 y 70 no se reduce al fenómeno Pelé, pues hubo otros centrocampistas con duende: Gerson, Rivelino, Paulo César, Dirceu Lopes, Tonhinho, ... y por supuesto Ademir da Guía. Como muestra del estilo de Ademir da Guía queda esta referencia de la prensa gaditana tras ganar el "Carranza": "Es una especie de violinista que muestra una sonrisa de una suavidad desconocida en el fútbol de hoy".

En ataque, el Palmeiras destacaba por dos extremos excelentes. El diestro era Edu, uno de los mejores carrileros de Brasil, un jugador rápido, vertical y con olfato goleador, si bien no llegó a ser internacional. Tampoco lo fue Ney, un extremo zurdo tan rápido como Edu y con una gran habilidad en el regate. En el centro de la delantera, en el Palmeiras ocurría como tantas veces en la selección brasileña, donde jugaban futbolistas más bien rudos en cuanto técnica, aunque con poderío y olfato goleador, como era el caso de hombres como César o Mario.

Tendría que averiguar cual es la jerarquía actual del Palmeiras en las competiciones futbolísticas brasileñas, lo que no tengo duda es que hace 40 años practicaban un fútbol del bueno.

1 de julio de 2018

Libros que cayeron en junio



El mes de junio, con sus lluvias y la explosión de calor de la última semana, ha sido de acierto casi pleno en la elección de las lecturas. Siete buenos libros, con mención especial para una novela autobiográfica venida de USA ("Refugio"), un brevísimo y tierno relato español ("Sucederá la flor") y una buena novela de una escritora húngara ("El corzo").

Gay Talese es considerado, junto al recientemente fallecido Tom Wolfe,  el padre del nuevo periodismo. Ya leí en su día "Honrarás a tu padre", una valiente disección del mundo de la Mafia y me había llamado la atención "El puente", libro publicado este año por Alfaguar, aunque solamente tienen de nuevo el prefacio y el epílogo, pues el texto original se remonta a 1964. Precisamente éste fue el año de construcción del puente de Verrazano-Narrows, que une Brooklyn y Staten Islandy y constituye el núcleo del ensayo de Talese. Se trata de un puente de 4.176 metros de longitud que más de 50 años después de su construcción sigue siendo considerado un prodigio de la ingeniería. Las vicisitudes de esta gran obra es de lo que nos habla el veterano periodista de origen italiano, pero no principalmente desde el punto de vista técnico ni económico, sino desde un aspecto más humano: los boomers, obreros que trabajan a cientos de metros de altura que vencen al vértigo y están hechos de una pasta especial, miles de personas que tuvieron que ser desplazados de sus viviendas, que hubo que derribar para la nueva autopista, ... todo tipo de sucesos y eventos relatados con ritmo y conocimiento, incluidos algunos hechos dramáticos. En definitiva, una lectura muy interesante que ha valido la pena.

Hace un par de meses hablé de "El entresuelo", un relato autobiográfico del aragonés Daniel Gascón. El buen sabor de boca que me dejó el libro agitó mi interés pos su nuevo ensayo, "El golpe posmoderno", que con el sugerente subtítulo de "15 lecciones para el futuro de la democracia", ha publicado recientemente y  trata del grave problema surgido en Cataluña con motivo de la rebelión iniciada por sus dirigentes. Acerca de la crisis del "procés" se han publicado varios libros por autores tan conspicuos como Eduardo Mendoza, Jordi Amat o Fernando Sabater, pero tal vez sea éste el más extenso y detallado que he leído hasta ahora. Gascón desarrolla los quince aspectos referidos por la frase que acompaña en portada al título del libro de un modo claro, ameno y agudo. No es un ensayo elaborado desde una posición radical, ni siquiera conservadora, pues el autor analiza lo ocurrido con fidelidad a la Constitución y clara postura en defensa de la legalidad vigente, pero a la vez no ahorra críticas a unos y otros, y plantea soluciones avanzadas, sin posiciones intransigentes ni inmovilistas. Independientemente de la opinión de cada uno, de que se pueda discrepar de algún aspecto planteado, considero que estamos ante un trabajo francamente importante. Cabe añadir que mi opinión sobre este joven escritor zaragozano es cada vez más positiva.

Hacía mención no hace mucho tiempo de la reciente tendencia de muchos escritores a incluir en su producción narrativa  el relato de las propias experiencias. Es el caso de "Refugio", escrito por la estadounidense Terry Tempest Williams, quien añade a su condición de escritora la de activista medioambiental. Había leído críticas muy positivas del libro y he andado pendiente de que quedara libre en la Biblioteca pública hasta estar en condiciones de tomarlo prestado. Me ha parecido un libro maravilloso, uno de esos que no solamente te entretiene y enriquece, sino que te ayuda a ser mejor. La autora centra su relato en el gran lago Salado de Utah, estado donde vive con su familia y mientras nos describe el ambiente, el paisaje, las aves que allí viven, la flora, ... aprovecha para contarnos la historia de su familia, donde la mayoría de las mujeres han terminado sufriendo cáncer de mama. Son francamente deliciosas las descripciones de cómo viven y actúan los flamencos, garzas, avocetas, cormoranes, gaviotas, ... algo que me ha llevado a leer el texto acompañado de google, para así poder buscar fotos de todas y cada una de las aves citadas, ... un montón. También son emotivas y bellas las escenas familiares, con el toque dramático de la enfermedad, especialmente en el caso de la madre de la autora, cuya enfermedad y muerte vienen edulcoradas con el tremendo amor que destilan unos y otros y trasciende en la lectura. Un equilibrado y firme ecologismo, los detalles de la religión mormona, dominante en Utah, los recuerdos personales y familiares de Tempest Williams, ... completan una novela que pienso no puede decepcionar a nadie. Aconsejo no leer la contraportada, pues desvela cuestiones que es mejor descubrir en la últimas páginas.

Hace muchísimos años -más de treinta- leí "Los Abel" , novela con la que Ana María Matute llegó a la final del premio "Nadal" del año 1947, galardón que por cierto terminaría obteniendo doce años después con "Primera memoria", una de las mejores novelas en castellano que he leído. En "Los Abel" se basó Enrique Llamas, un joven periodista zamorano, para escribir "Los Caín", relato que contiene precisamente en su inicio una cita del texto de Matute. "Los Caín", primera obra de su autor, es presentada como novela de intriga, si bien la encuadraría en el más amplio género de narrativa. Tiene en común con su obra inspiradora el ambiente lúgubre, los personajes duros y amargos y el encuadre dentro del mundo rural de la España franquista, si bien en este caso en una época posterior, los años setenta. Llamas ha reiterado en las entrevistas concedidas a raíz de la publicación de su libro que su intención era reflejar la maldad humana, enmarcada en este caso en un pueblo de nombre figurado, Somino, ubicado en el interior de Castilla y cuya "idiosincrasia" puede verse reflejada con toda seguridad  en unas cuantas villas reales. El autor logra su objetivo y nos ofrece un libro bien escrito, que recuerda a los grandes narradores de posguerra -Delibes, Martín Gaite, Aldecoa, la propia Matute, ...-, aunque de un pesimismo notable, conun aire francamente sórdido, cruel,  negro. En todo caso, pienso que estamos un importante descubrimiento en las letras españolas contemporáneas.

Dicen que los perfumes más exquisitos se venden en recipiente pequeño; es el caso de "Sucederá la flor", un brevísimo relato de 55 páginas publicado por la editorial "Pre-textos" y escrito por Juan Montiel, un doctor en filología hispánica granadino de 34 años de edad. Montiel, con una prosa sencilla, ágil y tierna nos describe de modo intimista la grave enfermedad sufrida por su hijo de 2 años, un mal que le tuvo entre la vida y la muerte durante muchos meses. De vez en cuando la vida, a través de una breve reseña periodística en este caso, te tiene reservada una lectura especialmente maravillosa, un canto a la vida, a la vez que a la sinceridad y al dolor. El autor nos hace partícipes de sentimientos tan profundos como los de un padre ante su hijo enfermo, donde mezcla la tristeza con la alegría, la ansiedad con la esperanza, la crudeza con la paz interior ... todo con una prodigiosa armonía. Hay quien puede pensar que voy de positivo, que estoy siendo en exceso generoso en elogios con las lecturas de este mes, pero simplemente he tenido suerte, y en el caso de "Sucederá la flor" ha pasado por mis manos una joya.

Simon Leys fue el seudónimo literario del belga Pierre Ryckmans, escritor fallecido hace cuatro años en Camberra. La mayoría de sus obras son ensayos y críticas literarias, pero también hizo sus pinitos en la narrativa, capítulo en el que "Acantilado" ha reeditado con la pulcritud y elegancia que vienen siendo habituales en esta editorial, "La muerte de Napoleón", una de esas incursiones del autor belga en la ficción. Dicha obra -bastante breve- cabe ser incluida en el concepto de  ficción histórica, pues pienso que es la denominación adecuada a  un relato cuyo argumento central consiste en una pretendida huida del emperador corso de su último exilio en la isla de Santa Elena, quedando en ésta y en su lugar una especie de doble, mientras Napoleón emprende el regreso, con nombre supuesto, a París. Un planteamiento de este calibre tal vez exigiera mayor desarrollo e imaginación, pues al final lo que queda es una historia curiosa, con unos personajes bien definidos, pero a la que le falta chispa y capacidad de interesar. En alguna crítica leí que Leys escribe mejor cuando no hay ficción, pero no creo que quepa poner a esta novela la etiqueta de floja literariamente.

Sin ninguna duda, entre los mejores escritores del siglo pasado un buen número de ellos son centroeuropeos. No hay más que traer a colación nombres como Stefan Zweig, Leo Perutz, Joseph Roth, Sandor Marai, Bohumil Hrabal, Imre Kertesz, ... para comprobar la calidad de la literatura de esos países, la mayoría de los cuales vivieron tiempos permanentemente convulsos. En "El cultural" de ABC de hace un par de meses encontré una crítica de "El corzo", novela inédita de Magda Szabo, escritora húngara que vivió entre 1917 y 2007 que ha sido editada recientemente por "Minúscula". Se trata de una narración en primera persona acerca de los recuerdos de la protagonista, Esther, una actriz húngara de fama que evoca su infancia y juventud, nacida en una familia aristocrática venida a mucho menos y su relación con su amiga Angela, a quien envidia su posición y su belleza. El resuiltado es un dramático relato protagonizado por los enfermizos celos de quien cuenta la historia y que se reflejan en todos y cada uno de los acontecimientos de su vida. Novela dura, con cierto toque de tristeza, pero brillante y que mantiene el interés.

14 de junio de 2018

Terremoto en la selección de fútbol


Hace ocho años vivíamos tiempos de gloria con nuestra selección de fútbol, "la roja" como comenzaron a denominarla los "gurus" de siempre. Queda claro que las rachas felices en eldeporte del balón redondo suelen durar poco, ya que cuarenta y ocho meses después el mismo grupo que maravillara en Sudáfrica, caía estrepitosamente en Brasil ante Holanda y Chile y era eliminado a las primeras de cambio del torneo que había ganado en su anterior edición. Desde entonces el equipo nacional ha ganado casi siempre, aunque la mayoría de las veces en partidos amistosos, mientras que  en la última competición oficial disputada, el Europeo de 2016, sucimbiera en cuartos de final ante la selección italiana.

Acudíamos a Rusia con ilusiones nuevas, un "mister" que parecía saber lo que llevaba entre manos y una mezcla de veteranos y novatos que, a pesar de unos últimos amistosos poco brillantes, practican un fútbol vistoso. Pero parece que no puede haber paz en la selección nacional y cuando todo parecía una balsa de aceite saltó como una bomba la noticia del fichaje de  Julen Lopetegui por el Real Madrid. El adelanto de la noticia, la reacción del nuevo presidente de la FEF,  Luis Manuel Rubiales, dando el finiquito al entrenador, el fichaje de un técnico sin apenas currículum como Fernando Hierro, ... son cuestiones dignas de debate y cada cual tendrá su opinión. Lo que parece claro es que lo sucedido descoloca al conjunto español, que llega a la fase final desconcertado y con grave riesgo de no dar, ni de lejos, el rendimiento esperado.

Yo, al menos, llego a una conclusión clara: ha faltado ética, honestidad, elegancia ... Por parte del equipo blanco, cuyo presidente ha actuado, en mi opinión, con altanería, como quien hace y deshace considerándose impune, con una audacia chulesca que mira por encima del hombro. Y por parte de Lopetegui, a quien ha faltado elegancia no sólo al anunciar su contrato pocos días antes del inicio del Mundial, sino al negociar su incorporación al Real Madrid y no esperar a que la selección concluyera su participación y regresara de Rusia. Ya se que es muy difícil poner en riesgo un contrato de las dimensiones del que ha debido firmar el vasco, pero a lo mejor hubiera acreditado una mayor categoría humana dejando la cosa para después, aún asumiendo el riesgo citado.

Hoy Julen Lopetegui tiene el futuro mejor cubierto, pero también  el prestigio más dañado. Por su parte, al Real Madrid, ... a su directiva, ya lesempieza s sobrar ese latiguillo de "equipo señor", esas ínfulas que cual pavo real suelen utilizar algunos, empezando por D. Florentino.

1 de junio de 2018

Lecturas de mayo


El mes de mayo ha supuesto una continuidad en la lectura de libros nuevos, escritos recientemente. Los tres primeros, muy diferentes entre sí, los recomendaría sin duda, con entusiasmo. También el breve ensayo de Enmanuelle Carrere. Para dar un volantazo a la tendencia, he terminado con una lectura"de siempre".

Alfaguara publicó a primeros de año "Que de lejos parecen moscas", una novela claramente negra del argentino Kike Ferrari, sin duda un personaje de arraigada personalidad, un radical, alguien que no se casa con nadie. El libro no es de ahora, pues ya en 2012 recibió el "Premio Memorial Silverio Cañada" a la mejor ópera prima criminal en la Semana Negra de Gijón. La novela es fuerte y su tono elevado, por lo que deben abstenerse lectores "sensibles" y aquéllos que son poco amantes del peculiar lenguaje sudamericano. El estilo me recuerda algo a las novelas del chileno Ernesto Mallo que protagoniza el comisario Lazcano y las de Guillermo Orsi, compatriota de Ferrari, aunque ésta me ha parecido absolutamente singular. Es una crítica cruel y demoledora del capitalismo imperante en algunos ambientes argentinos, representado en el protagonista, un tal Machi, que conduce un BMW, tienes todas las mujeres que quiere y una colección de 300 corbatas de seda italiana. Es bueno contrarrestarlo con otras lecturas más suaves y positivas, pero no puedo evitar recomendarlo vivamente. Aconsejable darse una vuelta por algún blog literario dela red con el fin de saber más sobre este argentino tan especial. Abstenerse sensibles y aspirantes a censores.

Giorgio Fontana es un joven escritor italiano nacido en Saronno, localidad incardinada en la provincia de Varesse.  "Libros del Asteroide", una editorial barcelonesa cuyas publicaciones suelen ser de mi agrado, ha sido su lanzadera en España, ... ya hace un par de veranos me gustó mucho su novela "Muerte de un hombre feliz". También del tema judicial trata "Por ley superior", relato protagonizado por un fiscal milanés a quien una joven e inquieta periodista saca de lo que hoy se denominaría su "zona de confort" para plantearle el dilema de darse de cara con la verdad más allá de la mera apraiencia formal, de la prueba que figura friamente en los papeles. Me ha emcantado esta novela, que además de entretener y plantear una custión interesante, te hace pensar, te enfrenta a la vida real y a las desigualdades que problemas como el de los barrios pobres, la inmigración o el desempleo plantean. Un amigo con quien hable hace unos días del libro, cuestionaba cierto maniqueismo en el mismo, aunque yo me inclino más a verlo como una historia con fondo moral, con mensaje interesante. No es muy extenso -272 páginas- y puede constituir una buena lectura para esas ocasiones en que se tienen un par de días con tiempo libre .... y ganas de debatir temas profundos con otros lectores.

"Laëtitia y el fin de los hombres", escirta por  Ivan Jablonka, un francés  profesor universitario de historia, no es una novela de ficción, sino el relato de unos sucesos dramáticos que conmovieron a Nantes y a toda Francia y que podemos situar a la altura de las  mejores obras dela  literatura periodística como "A sangre fría", de Truman Capote o "El adversario", de Enmanuel Carrere. La publicidad añadida a todo libro con pretensiones nos cuenta que en 2016 la obra de Jablonka recibió tres premios: el que concede "Le Monde", el "Médicis" y el "Prix de prix", y en este caso puedo asegurar que son sin duda merecidos. Este libro me ha parecido brillante y estremecedor, y sobre todo fiel reflejo de la realidad . Nos narra todo lo que rodeó el asesinato y descuartizamiento de la joven de 18 años Laëtitia Perrís a manos de un delincuente reincidente. Es una de esas obras en las que se comprueba cómo el autor se implica y pone todos los medios para dejar constancia de un drama, del dolor, la injusticia y la miseria humana. Además del crimen que es el núcleo de la narración, en sus 400 páginas se tratan muchos temas interesantes: las intromisiones del ejecutivo en el poder judicial, el funcionamiento de los servicios sociales en Francia, los abusos sexuales en familia, el sistema carcelario, ... Un libro comprometido, profundo, de esos que no deja indiferente.

En los últimos tiempos se ha puesto de moda que los escritores nos hablen en sus libros de sí mismos, nos cuenten sus vivencias, su pasado, sus circunstancias, ... En esta línea cabe incluir "El desconcierto", ensayo en el que la novelista asturiana Begoña Huertas relata su experiencia tras serle diagnosticado un cáncer de colon. Coloqué mi interés en este libro al leer una de esas breves entrevistas del Cultural de ABC  en el que otra joven autora española, Marta Sanz, nos hablaba de sus preferencias literarias. Huertas escribe bien, sin concesiones a la galería y con una clara voluntad de análisis, buscando sacar conclusiones de una enfermedad que, como el título del libro refleja, la sumió en el desconcierto. La autora nos habla del diagnóstico, de las visitas médicas, operaciones, estancias en el hospital, regresos a casa, relaciones con su pareja e hijas a raíz de la enfermedad, que afortunadamente superó. Queda dicho que me ha parecido una escritora de buen nivel literario, aunque con la misma sinceridad debo confesar que no me gustó el planteamiento vital con que se enfrenta a la enfermedad, la veo como una mujer valiente, lo que es ejemplar, pero no comparto una visión que me pareció negativa, pesimista, ... aunque puede ser una opinión subjetiva que me gustaría contrastar con la de otros. La idea es muy buena, y considero enriquecedora esta decisión de compartir una experiencia que sin duda fue traumática y con la que cada día se enfrentan muchas personas, pero esperaba más energía positiva.

Ya hablé hace unos meses de los breves ensayos que publica "Anagrama" con la denominación de "Cuadernos".Entre los publicados hasta ahora me llamó la atención "Calais", escrito por Enmanuelle Carrere, sin duda una de las mejores plumas de la narrativa francesa actual. Se trata de una serie de experiencias y reflexiones en torno a la ciudad francesa situada sobre el estrecho que separa el canal de la Mancha del Mar del Norte, enclave más cercano a Inglaterra, en relación con el problema de los refugiados, de especial importancia en un lugar que se supone paso previo a las Islas Británicas. Se trata de un relato radactado con la fuerza y el buen hacer habitual de Carrere, quien además trata el tema con imparcialidad y sentido común. El autor francés consigue ubicar el debate en un lugar adecuado, analizando lo que ocurre y procurando desmontar tópicos como el de que los inmigrantes son foco  frecuente de conflictos y delincuencia. Se lee con facilidad y  la rapidez lógica de un "librito" que no sobrepasa las setenta páginas. Seguiremos de cerca esta magnífica e incipiente colección de la editorial madrileña.

Llucia Ramis es una joven escritora mallorquina que pertenece a esa nutrida nueva ola que ha proliferado en los últimos tiempos en la literatura española. Su última publicación, "Las posesiones", ha tenido buenas críticas generalizadas y el hecho de ser editada por "Libros del Asteroide" lo consideré un aval más para leerlo. Por otra parte, se trata de una de esas novelas no demasiado extensas -260 páginas-, cosa que no deja de ser otro acicate para enfrentarse con ellas. Una vez concluida la lectura, he de confesar que "Las posesiones" no me ha parecido un libro "redondo". Ramis escribe bien y la historia que nos cuenta es interesante, pero no me ha terminado de convencer esa especie de "vis indignada" que parecen poseer bastantes de los nuevos autores del mercado literario español. Por otra parte, pienso que tampoco ayuda el hecho de que la escritora de Palma de Mallorca relate los hechos con idas y venidas en el tiempo, de modo que si no estás atento corres el peligro de perder el hilo ... cosa que evidentemente también podría cargarse en el debe de un lector con tendencia a la impaciencia como yo. Llucia Ramis, eso sí, nos hace pensar, trata temas tan actuales como la corrupción y demuestra que es un valor literario a tener en cuenta.

Tras un mes dedicado a leer libros de reciente publicación, lo he concluido dando un giro de 180 grados con uno de los clásicos de la Generación del 98, José Martínez Ruiz, "Azorín", en concreto con una de sus obras principales, "Castilla", libro compuesto por una serie de relatos heterogéneos. Saldo así, además, la deuda que suponía no haber leido hasta ahora nada de este escritor alicantino -nació en la localidad de Monóvar- que alcanzó los 93 años y cuyo fallecimiento constituye uno de mis primeros recuerdos de infancia. Cuando en los primeros años de bachillerato el profesor de literatura nos animó a comprar cada uno un libro para constituir una pequeña biblioteca, entre éstos se encontraba precisamente "Castilla". Yo pensaba que era una especie de libro de viajes, pero me ha parecido más bien un tratado sobre los español y la españolidad de lo más variado, pues en él se habla de temas tan variados como las primeras vías y ferrocarriles, las ventas y posadas o el mundo de los toros. Azorín evoca también algunas de nuestras joyas literarias como "La Celestina", "El Lazarillo de Tormes" y obras de Cervantes como "La ilustre fregona" y, por supuesto, "El Quijote". Por encima de todo he disfrutado con una prosa bella y rica, una forma de escribir que acredita a  uno de nuestros más brillantes escritores.

29 de mayo de 2018

Toda una gran dama


Hoy me he levantado con la noticia del fallecimiento de María Dolores Pradera. La cantante madrileña contaba con 93 años, a pesar de lo cual era de esas personas que no se sabe porqué uno piensa que no van a morir nunca: ha permanecido al pie del cañón prácticamente hasta el final. Con la muerte de la Pradera me siento como si se hubiera ido alguien cercano, una mujer que, sin haberla tratado nunca personalmente, era  alguien de la familia, un ser querido y respetado.

María Dolores Pradera ha sido siempre uno de esos recursos musicales que uno tiene cuando necesita paz, reconstituir el ánimo o simplemente pasar un rato agradable. Nunca me cansaré de escuchar sus temas de siempre: "Pa todo el año", "Fina estampa", "Cuando vivas conmigo", "Amanecí en tus brazos", "La flor de la canela", "Viene clareando", ... Todas ellas son canciones eternas, cantadas por muchos ... pero nadie lo hacía como ella. Elegancia, buen gusto, arte, serenidad, estilo, ... 

Es una pena, poder escucharla alguna vez en directo ya no es una ilusión, ... es una quimera. Pero, como los grandes cantantes que la historia nos ha regalado, su voz, sus canciones, su forma de cantar, ... permanecen inmortales y seguirán siendo ese tesoro que desenvuelves en los momentos que, por una u otra razón, consideras especiales.

Dicen que fue desgraciada en amores, algo que uno intuía de las letras de sus canciones, de su modo de expresarlas, de esa serenidad qyue siempre parecía bañada de nostalgia y cierta tristeza. Descanse en paz.

27 de mayo de 2018

La noche triste de Karius


Loris Karius es un portero de fútbol que nació hace 24 años en la localidad alemana de Biberach. Tras jugar en las divisiones juveniles del Sttutgart y el Manchester City, Karius debutó como profesional en el Mainz 05, equipo principal de Maguncia y sus buenas actuaciones le llevaron a fichar por el Liverpool, uno de los grandes de la "Premier".

En la Final de la "Champios League" que ganó el Real Madrid en la noche de ayer, Karius se convirtió, muy a su pesar, en protagonista, pues sendos y enormes fallos suyos dieron lugar a dos de los tres goles que marcaron los "merengues" para obtener su decimotercera Copa de Europa. La imagen del joven cancerbero teutón llorando desconsolado al fin del encuentro fue estremecedora, y por encima de la cierta satisfacción  que supone el éxito de un equipo español, se impuso en aquellos momentos un sentimiento más fuerte de solidaridad ante un hombre que tuvo la mala pata de tener el "día tonto" de su vida profesional en el momento menos oportuno.

Me pareció especialmente dura la soledad de Karius en ese minuto 94: ninguno de sus compañeros fue a consolarle, y hubo de ser el madridista Nacho quien acudiera a ofrecer algo de apoyo a un hombre destrozado. Cuenta la prensa que el futbolista se rehizo y dio la cara, explicando a los periodistas las razones de sus fallos, cosa que le honra. Lo que le ocurrió a Karius nos puede pasar a cualquiera: no somos personajes infalibles, y quien se crea libre de caer en fallos monumentales o está ciego o no pone los pies en el suelo o posee una soberbia que le obnubila.

La final de ayer nos daría para mucho más: nos quedará siempre la duda de la influencia de la lesión de Salah, gran figura de los "reds" en el bajón que dio su equipo desde que se fue al vestuario, o de si Sergio Ramos, un gran central que parece necesita siempre una polémica añadida a su juego, fue a por él o tan solo se trató de un choque fortuito. También podríamos hablar de dos hombres, Benzema y Bale, a quienes parte del madridismo había puesto la cruz y terminaron siendo las figuras del match, por encima del propio Cristiano, quien ayer no desbordó ni a su sombra ... y también cabría citar las declaraciones finales del portugués, que da la impresión de sentir siempre la necesidad de ser protagonista y pareció pretender darle pimienta al éxito insinuando su marcha de Madrid ... de ser así, y como dicen en Murcia: "tanta gloria lleves como paz dejas".

Yo me quedo con la figura de Loris Karius: ayer pintaban bastos, pero la historia -la pequeña historia del fútbol- seguro que le guarda momentos más dulces.

18 de mayo de 2018

Divagaciones de un peatón


En otros tiempos, que no digo fueran mejores, la cuestión de la deambulación callejera era sencilla y no planteaba grandes controversias. Los que éramos -y somos- peatones teníamos claro que caminar por la acera era cosa segura y solamente el hecho de cruzar la calzada nos obligaba a estar atentos para no actuar con precipitación ni imprudencia ... siempre a salvo de que no hubiera un vehículo que por despiste o accidente fortuito invadiera tu espacio, algo que no solía ser lo habitual.

La cuestión es que ayer sentí cierta añoranza de aquéllas épocas tranquilas cuando un individuo ya talludito, con pelo rizado y abundante, barba de días, coleta larga y vestido con un bañador de flores estuvo a punto de atropellarme a bordo de un "skateboard" cuando caminaba tranquila y, me temo, algo despistadamente a la altura del FNAC del Coso de Zaragoza. El personaje ni se inmutó ni se disculpó, ... es más, sospecho que debió de pensar que quien no estaba a la altura era "menda", convertido en peatón de vieja usanza, en persona transformada en obstáculo.

No hace muchos meses sufrí un incidente parecido al ver como se avalanzaba sobre mi indefensa humanidad un ciclista que salía del parking de bicicletas sito en el edificio "Pignatelli", ...  no deja de ser llamativo que puedas sufrir un atropello a las mismas puertas del poder ejecutivo de nuestra tierra. Ya bastantes problemas tengo para orientarme a la hora de atravesar los célebres "carriles-bici" como para tener que andar con cuidado ante quienes trasladan sus peligros del carril a la acera. No solo no tengo nada contra los ciclistas, sino que asumo lo sano que desde muchos puntos de vista es optar por este medio de transporte, pero no dejo de intuir cierto aire de poderío en algunos de sus usuarios.

También me he visto en apuros alguna vez cuando las largas correas que hoy en día colocan a los perros se extienden y abarcan toda la acera, marcando una especie de "listón" que va de la mano del dueño al cuello del can, de manera que uno no sabe por donde pasar e icnluso teme ver sus piernas enroscadas en aquéllas ante la sorpresa del animal, que normalmente no incluye la comprensión de la torpeza ajena entre sus instintos. Y no digamos, en aquellas ocasiones en las que se cruzan dos perros y comienzan a ladrar, enfrentarse, olisquear al otro o hacerse "cucamonas", en cuyo caso el apuro descrito se multiplica por dos.

En fin, que la condición de peatón ya no supone una garantía de paz y seguridad, sino que tenemos que acostumbrarnos a convivir con nuevos obstáculos ... no pasa nada, nos haremos a todo.