1 de julio de 2020

Libros de desescalada


Buenas lecturas en junio. Dos buenas novelas de época género bien distintos, un ensayo sociopolítico, una novela histórica de fama y calidad, una vieja colección de artículos deliciosa y un ensayo de Delibes, que seimpre es Delibes.

Isaiah Berlín fue un politólogo y pensador británico de origen judío cuya vida se extendió durante casi todo el siglo pasado -vivió entre 1907 y 1997- , y es hoy considerado uno de los mayores exponentes del pensamiento liberal. Escribió pocas obras "strictu sensu", pero sus conferencias y escritos sueltos han dado lugar a numerosos libros recopilatorios. En los tiempos que corren viene bien recurrir a alguien que destacó por aportar interesantes ideas sobre la libertad y el pluralismo de valores. Una de las últimas recopilaciones publicadas lleva el título de "Sobre el nacionalismo", tema tan interesante como actual y que me pareció un buen modo de comenzar a leer a este autor. En el libro se recoge todo lo que escribió y habló el autor sobre el tema, desde una elaboración filosófico-histórica de los orígenes del nacionalismo hasta todo tipo de consideraciones acerca de sus consecuencias y efectos en nuestra historia reciente. Me ha parecido un libro interesante, escrito desde la serenidad, pero sin ningún tipo de equidistancia y que se lee con facilidad, pues Isaiah Berlin se muestra como un pensador tan profundo como claro y sencillo al exponer los temas.

Hace muchos, muchísimos años que tenía ganas de leer "Memorias de Adriano", sin duda una de las obras cumbre de Marguerite Yourcenar, escritora belga que adquirió la nacionalidad estadounidense, fue eterna candidata al Premio Nobel y obtuvo, entre otros galardones importantes, el "Gran Premio de literatura de la Academia Francesa". Tras terminar la lectura puedo afirmar que leerlo era una aspiración justificada  y la debía haber resuelto mucho antes. No estamos ante una biografía, ni siquiera ante un autorelato exhaustivo de la vida del emperador Adriano ni una novela histórica. Cabría definir el libro de Yourcenar como una narración histórica, perotambién de carácter filosófico y psicológico en el que ésta pone en boca del protagonista una serie de consideraciones sobre la vida, el poder, la paz, la guerra, el mundo de su tiempo, ... De esta manera, y siempre que el léctor tenga paciencia, ritmo y constancia en la lectura, uno va disfrutando de reflexiones interesantísimas sobre las vivencias de uno de los emperadores romanos de origen español, de las contradicciones que el ejercicio del poder le llevó a vivir, de sus sentimientos y dramas personales, ... En definitiva, una de esas obras literarias que terminas considerando casi imprescindibles.

Wenceslao Fernández Florez fue sin duda uno de nuestros grandes escritores del siglo pasado. Se inició como periodista y tras trabajar en un buen número de diarios de su Galicia natal, escribió en grandes diarios madrileños de la época como "El Imparcial", "ABC", "La Tribuna" o "El Liberal": Como escritor firmó magníficas novelas: "Volvoreta", "El secreto de Barba Azul", "El malvado Carabel" y, sobre todo, "El bosque animado". Hace poco descubrí una vieja colección de artículos sobre fútbol publicada en 1948 titulada "De portería a portería" que me atrajo enseguida y encargué a una librería de viejo: ptambién cabe decir que el ejemplar recibido era igualmente viejo, mucho. Fernández Flórez no era un experto en fútbol, pero con un humor, una ironía y un sentido común notables, nos hace disfrutar relatando los aspectos más anecdóticos del llamado "deporte rey", redactados como crónicas claramente "adicionales" que publicaba en "ABC" tras los partidos que Real Madrid y Atlético jugaban en la capital. Un libro para gozar y descansar, incluso para quienes no sientan excesiva vibración por el fútbol.

Pienso que en novela negra es bueno volver de vez en cuando a los de siempre, quienes por cierto no se limitan a ser los llamados "clásicos", como Hammett, Chandler, McDonald, etc. En esta ocasión tuve el capricho de leer "Laura", la novela más famosa de Vera Caspary, nacida en Chicago a finales del XIX y que si bien tuvo mucho éxito en su época, ha sido poco traducida al español. La fama "Laura" viene reforzada por la excelente película que Otto Preminger dirigió en 1944 y fue protagonizada por una de las actrices más bellas de los años de oro de Hollywood, Gene Tierney. Cuando hay película y novela, prefiero empezar por lo escrito, aunque en esta ocasión los términos hubo que invertirlos. La verdad es que no me ha importado, pues "Laura" me ha parecido una novela excelente, con una trama que Vera Caspery trabajó perfectamente, manteniendo en todo momento la tensión y el misterio, dándole un tono entre dramático y cínico. Por encima de todo, me ha parecido un relato elegante y pulcro, que no necesita de toques escabrosos … en fin, escrita como se hacían entonces las grandes novelas, aunque fueran del género negro.

Suelo estar pendiente del Premio Goncourt, posiblemente el más prestigioso de las letras francesas. Grandes escritores galos como Marcel Proust, André Malraux, Maurice Druon, Simone de Beauvoir, Patrick Modiano, Marguerithe Duras, Amin Maalouf y Jean Echenoz  recibieron el premio en diferentes épocas. Leí grandes alabanzas del vencedor de 2018, el joven escritor Nicolás Mathieu, con la extensa novela -456 páginas- "Sus hijos después de ellos", un relato donde aborda las consecuencias de la desindustrialización sobre la clase obrera francesa. El libro nos cuenta con gran realismo la vida de los hijos de los obreros que terminaron en el paro o en una prejubilación miserable tras el cierre de las industrias metalúrgicas, siderúrgicas, etc … A través de la vida de Anthony, hijo único de clase baja y Hacine, hijo de emigrantes marroquís, Mathieu hace una disección certera de la Francia más pobre y abandonada, incluyendo las vidas de sus propios padres. Leyendo la novela recibes un baño de realidad sobre el sector social francés más abandonado, que intuyes viene a tener bastantes similitudes con el de la mayoría de países  del occidente europeo. No cabe hablar de un drama, pues el galardonado escritor nos cuenta cómo es la vida de estas personas, y de hecho no relata sucesos trágicos ni extraordinarios. La lectura  se ha llegado a hacer en algún momento algo pesada, pero globalmente me ha parecido un acierto su elección. La portada nos explica frehacientemente  algunos pasajes más fuertes.

Hacía mucho que no leía nada de Miguel Delibes, y pienso que ya empezaba a ser algo cuando menos culposo. Para reanudar un hábito tan enriquecedor como leer al vallisoletano y poner una cruz en el numeroso -¡excesivo!- número de libros pendientes, escogí "La primavera de Praga", un ensayo escrito en 1968ncon motivo de una estancia del académico en la capital de la entonces llamada Checoslovaquia para dar unas conferencias. A la vista del título, pensé que se trataría de un relato, y correspondiente valoración, de los sucesos ocurridos por entonces en ese país, que comenzaron como una búsqueda de un gobierno más libre y distanciado de la URSS y terminó con la llegada de los tanques soviéticos a la citada ciudad. Evidentemente, Delibes parte de ahí, pero, utilizando a modo literario una supuesta entrevista, se dedica a elucubrar primero sobre política y luego sobre los modos de ver la vida de los habitantes del país. Cabe añadir que cuando el libro se encuentra en la imprenta, todavía nos se ha abortado el intento liberalizador, por lo que se nota en el tono de lo escrito un cierto toque de euforia que al cabo de los años suena a iluso. El libro está escrito con la maestría habitual de Miguel Delibes, aunque desde mi punto de vista usa un tono entre moralizante y profesoral que lo desluce algo.

21 de junio de 2020

La coleta que sana el Paseo de la Constitución cada mañana



Me cruzo con ella casi todas las mañanas. Constante, activa, dinámica ... impasible ante el frío, el calor, la lluvia ... ya pueden caer “chuzos de punta". El pelo rubio y la coleta al aire. Destacando ese uniforme que mezcla el verde y el amarillo más brillantes.
No puedo evitar sentir empatía, aunque dudo que ella se dé cuenta. Es un trabajo duro e ingrato, pero necesario e imprescindible en la misma proporción. ¿Qué sería de nosotros sin quienes retiran lo que perjudica, ponen los medios para que el aire, el piso, el ambiente ... sean sanos y respirables?. Una actividad esencial, importante sin duda.
 
Por eso, cuando veo ondear una coleta rubia que se esfuerza para hacerme la vida más soportable, surgen la simpatía y el agradecimiento, y también la oportunidad de este pequeño e irrelevante homenaje.

1 de junio de 2020

Lecturas de mayo


Este mes me ha dado por el ensayo: solamente dos libros de ficción. Y ha sido una suerte, pues tres de ellos son realmente excepcionales y el que habla de fútbol, entretenido. Se completa el elenco con un "noir" de primer nivel y u "capricho" que no me convenció.

El pasado 3 de febrero falleció en Cambridge George Steiner. La wikipedia nos cuenta que nació en una pequeña localidad francesa y fue experto en literatura comparada y teoría de la traducción. Por encima de todo fue un gran defensor de la cultura clásica greco-latina y un intelectual europeo de criterio y prestigio. La muerte de  Steiner me llevó a seguir la vieja  recomendación de unos cuantos  de leer algo suyo y acudí a quien sabe de esto que me animó a empezar por "Errata", título que va acompañado de la frase "El examen de una vida" que explica perfectamente el carácter de memorias que caracteriza esta obra. No obstante no son unas memorias "ad hoc", de esas ordenadas temporalmente y con buen número de anécdotas. George Steiner profundiza sobre diversos temas y ofrece una visión de la historia de su tiempo -desde la Alemania nazi, la 2ª Guerra Mundial y  la reconstrucción de Europa, ... hasta los atentados de las Torres Gemelas- que abarca casi un siglo. Habla más de temas -la banalización de la cultura, el problema judío, la degradación de la cultura europea, la ciencia y la razón, el ateísmo, ..- que de acontecimientos. Un libro magnífico del que solo lamento la sensación que te queda de no tener capacidad y formación para leer más profundamente.

Uno de los recuerdos "televisivos" de mi infancia se centra en un programa de TVE -por entonces no había más- llamado "Testimonio". En él se trataban los acontecimientos históricos contemporáneos de nuestro país. de todos ellos me quedó grabada la escena del asesinato el 12 de noviembre de 1912 en la madrileña Puerta del Sol de José Canalejas, político liberal que presidía el Consejo de Ministros. Me llamó la atención en uno de mis garbeos por la librería "Cálamo" un libro que firmaba un tal Julián Granado con el título de "El complot Canalejas" y caí en la tentación de comprarlo. Se trata de una novela que cabría llamar histórica y teoriza sobre las causas, modos y formas de realización del referido atentado. El libro comienza siendo al menos entretenido, aunque no se trate de literatura de gran altura,, pero poco a poco se va extendiendo, desde mi punto de vista, en elucubraciones y planteamientos que pienso complican en exceso el relato y no ofrecen rigor histórico, algo que posiblemente no pretenda tampoco el autor. Esperaba otra cosa, apenas se habla de la figura de Canalejas y lo siento, porque este escritor andaluz, que ganó con este libro el "XXIII Premio de novela Ciudad de Salamanca", tiene otros en los que habla de personajes tan interesantes como Mendizábal, Ferrer Guardia y Millán Astray, pero creo que buscaré otras fuentes.
 
Como capricho futbolístico, he vuelto a caer en la lectura de uno de esos pequeños tomos editados por "Libros del KO" en lo que un hincha con facilidad de escritura da una visíón entre literaria y apasionada de su equipo favorito. En esta ocasión el  periodista asturiano Sergio Cortina nos habla del Real Oviedo en un relato titulado "Saliendo de la calle oscura". Cortina es joven y solamente vivió ese Oviedo de la mítica eliminatoria Europea contra el Génova, entrenado por Jabo Irureta y con jugadores como Berto, Bango, Carlos, Viti y los yugoslavos -Gracan, Jerkan y Jankovic-, con ese dramático final en el que el checo Skurahvy les eliminó  la primera en su única clasificación para la UEFA. Luego vendrían Antic, Ivan Brzic, Jovanovic, Oli, Onopko o el malogrado Peter Dubowski. Cortina nos ofrece un simpático testimonio en el que no faltan anécdotas divertidas, referencias al Carlos Tartiere o a la rivalidad con el Sporting, así como el crudo relato con los años en el infierno tras el doble descenso de 2003. Cualquier aficionado al tanto del fútbol español disfrutará con este libro en el que hay bastante más que fútbol y datos. 
 
Pedro García Cuartango ha vuelto a estar a la altura. EN esta ocasión su recomendación tuvo como objeto un clásico de la novela negra americana al que entendía no se le solía hacer justicia: "Retrato de humo", de Bill S. Ballinger. Me ha parecido una obra excelente dentro del género y me lo he pasado en grande leyéndola. Está ambientada en el Chicago de los años cuarenta y nos cuenta la historia de una bella mujer capaz de llegar hasta donde haga falta para salir del ambiente mísero en que se ha criado y, en paralelo, la de un joven ambicioso que comienza a dar sus pinitos como activo emprendedor . Los capítulos van alternando las andanzas de uno y otra, hasta que ambos coinciden en el último. La novela es ágil, entretenida, original y llena de alternativas, con dos personajes llenos de matices y vitalidad en torno a los que giran el resto de "secundarios". Me parece absolutamente recomendable, … y el final, sencillamente magistral. En definitiva, un relato escrito en la época dorada de la novela negra, llevada al cine en 1956 con el título de "Malvados como vienen" y que -toda la razón para Cuartango- debería tener mucho mayor cartel.
 
Una de mis más antiguas asignaturas pendientes en materia de lecturas -tengo bastantes, por cierto- es "El hombre en busca de sentido", del psiquiatra y filósofo austríaco Viktor Frankl. Tras leerlo, aún me parece más culpable mi retraso lector. Como es sabido, Frankl nos cuenta su experiencia en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau en un ensayo que divide en dos partes. Por un lado relata lo sucedido en su cautiverio, sin escatimar detalles dramáticos y, por otro nos ofrece una visión positiva de cómo enfrentarse y superar una situación extrema como esa, con inclusión de explicaciones técnicas que sabe hacer entendibles. Existen muchos libros en torno al holocausto, y muy en especial a los campos de exterminio, unos novelados, otros biográficos … todos estremecedores y muchos francamente buenos. Pero el de Viktor Frankl es distinto, pues no se limita a dar testimonio de su vivencia, de lo que le ocurrió, sino que aporta una visón valiente y a la vez práctica que nos sirve para aplicarla a tantos aspectos de la vida. in duda, un libro que había que leer y que convendría incluir en algún que otro plan de estudios.
 
El tercer ensayo magistral del mes de mayo está escrito por un filósofo que me encanta, Julián Marías. Se titula "Breve tratado de la ilusión" y apareció como recomendado en uno de esos "rincones" de Facebook que valen la pena y en el que el mismo que me recomendó a Steiner reúne sus experiencias lectoras, además de algún pensamiento solvente. Es indiscutible que el título ya es en sí verdaderamente atractivo, y el hecho de tener unas asequibles 150mpáginas me animó a poner prioridad a su lectura. Como era de esperar, Marías nunca decepciona; el libro está lleno de ideas tremendamente sugerentes, además de escritas de manera excelente. EL autor desarrolla una idea tan bonita como la de considerar el término ilusión en su sentido más positivo como un concepto esencialmente español, pues nos explica cómo en otros lares la ilusión tiene un significado más de magia, misterio, incluso engaño, mientras en España es una idea positiva y animante. También habla de la ilusión que incluye la idea de la muerte, que no podemos eludir de nuestra cabeza, del enamoramiento y la amistad, … Un "tratado" que hay que leer despacio y que puede venir bien releer alguna vez más.

29 de mayo de 2020

Ese quiosco de antaño


Hay ocasiones en las que al reavivar un recuerdo de infancia, no te limitas a ejercitar tu cuota de nostalgia, sino que realizas un acto de justicia ... un homenaje a algunos que pasaron de puntillas, hicieron el bien con las dos manos y ya sólo les recuerdan sus más próximos y fieles allegados.

En la acera de la primera manzana de los impares del Paseo María Agustín andaba instalado en los años 60 y 70 un puesto de golosinas que regentaba un matrimonio encantador: respondían a los nombres de Pascual y Jorja y por entonces me parecían mayorcísimos, aunque seguro que por en aquellos tiempos su edad no llegaba ni de lejos a la que ahora tenemos los niños que fuimos sus incondicionales clientes. 

Al principio el puesto consistía en un sencillo carro de ruedas, que si la memoria no me falla llevaban y traían desde casa a diario. Con el tiempo el "establecimiento" se modernizó, alzándose un kiosko de madera que creo recordar era verde.

Allí, durante años, compraba los paquetes de pipas, cacahuetes o kilos, los chupa-chups, chicles -bazooka , dubble dubble, cosmos, ...-, palotes, regalices, sidral y otras fruslerias. También se exhibían productos de mayor fuste como almendras garrapiñadas, pastillas de café con leche, caramelos Sugus y chocolatinas redondas de Nestle, ... material que resultaba inalcanzable para el presupuesto personal de un chaval de la época.

El puesto se beneficiaba de una ubicación privilegiada: estaba a las puertas del acceso a la vieja estación de autobuses de "Agreda automóvil", había consultas cercanas de médicos y dentistas, era lugar de paso a la antigua estación del Portillo y, por encima de todo, era ruta habitual de los alumnos y alumnas que iban y volvían, cuatro veces al día, a los colegios de la zona.

Pero sobre todo, por más allá del capricho infantil, lo atractivo de la mercancía o la necesidad de tener un detalle al hacer una visita, el éxito del negocio se fundamentaba en la grandísima simpatía y bondad de sus "gestores". Pascual y Jorja eran de una amabilidad que solamente podía ser auténtica, él más serio y contenido, con una sonrisa que era permanente, mientras Jorja destilaba cariño por los cuatro costados.

El tiempo como suele suceder, fue trayendo problemas. Todo comenzó a ser más sofisticado, ... aparecieron pizzerías, hamburguesas, franquicias abrumadoras, ... y los niños se volvieron clientes olvidadizos. Pascual tuvo un cáncer de garganta que le dejó sin voz -no sin sonrisa- y falleció años después. Jorja aguantó. con el entusiasmo de siempre hasta la jubilación. Muchos años después, viviendo yo en Tarragona, leí su esquela en el Heraldo.

Me duele pensar que las pequeñas cosas de la vida pasen tantas veces como un soplo de aire, y sean tesoros que no sepamos guardar con el primor que merecen en el cofre de nuestro corazón.
Al menos sirvan estas líneas de homenaje. Confío que allá arriba descubramos que el kiosko de Jorja y Pascual ha recuperado el esplendor de sus mejores días.

1 de mayo de 2020

Lecturas de ingreso y encierro


Tras 8 días de ingreso hospitalario y dos semanas encerrado literalmente entre cuatro paredes, he leído en abril algún libro más que mi media mensual. Ha habido de todo un poco, pero si he sabido explicarme bien se verá que las joyas han llegado al final.
De Fernando Savater solamente había leído su escrito sobre el nacionalismo, un breve ensayo en el que comprobé su magnífica manera de escribir y la lucidez que muestra para tratar un tema con tantas aristas y que se ha llevado tan lejos, aunque deba reconocer que cuando alguien mantiene tus mismas opiniones puede resultar más fácil opinar a su favor. Venía tiempo encaprichándome de "La peor parte", un especie de diario personal en torno a los más de 30 años que pasó con su pareja y, de manera especial su rápida enfermedad y su muerte. Al título Savater le ha acompañado del añadido de "Memorias de amor", una afirmación que está plenamente justificada. Con el libro de Savater he disfrutado y, sin dejar de lado la calidad del escritor donostiarra al escribir, me han maravillado dos cuestiones: la primera la claridad y valentía con la que trata el problema vasco, muy lejos de la equidistancia y los sofismas de algunos, de manera que cabría clasificar este libro como el perfecto complemento de "Patria" de Fernando Aramburu. Por otro lado me ha parecido una gozada y me ha emocionado como queda reflejado el profundo amor mutuo que con sinceridad y sin esconder nada sentían el autor y su mujer Sara, a quien llama con el simpático mote de "pelo pincho": delicadeza, ternura, detalles mutuos, compenetración … realmente entrañable. También tengo que resaltar la elocuencia y el descaro con el que Fernando Savater nos cuenta sus más grandes intimidades, tal vez en ocasiones traspasando los límites del pudor, … pero los libros me gusta leerlos enteros y soy de aceptar los contenidos que cada autor decide poner.

No había oído hablar nunca de Carlos Augusto Casas, y de su novela "Ya no quedan junglas a donde regresar" apenas dos miradas de pasada en algún foro de internet. Cabe añadir que su diseño de portada me pareció raro y poco atractivo, además de que por las razones que sean, no me fijé ni siquiera en su argumento. Pero, como ha ocurrido en otras ocasiones, hubo una "espoleta" que transformó la indiferencia en interés y esa fue una de esas encuestas  en las que en ocasiones señaladas críticos de literatura, expertos y famosos recomiendan cada uno un libro. En este caso, con motivo de la valoración de los libros publicados en 2019, "El Cultural" de ABC  preguntaba entre otros al actor Emilio Gutiérrez Caba, quien hacía grandes halagos de esta novela, además de hacer hincapié de haber sudo galardonada con el "VI Premio Wilkie Collins" de novela negra. El libro no decepciona; se anuncia violencia y originalidad y hay de ambas para dar y vender. El  autor nos ofrece unos personajes con fuerza, una trama bien elaborada y acción y tensión permanentes. A lo dicho se suma un final sorprendente e imaginativo en diversas direcciones. También hay que decir que en mi opinión, todo es más bien "excesivo", se busca una crítica social, condimento casi habitual en el género, si bien en este caso puede llegar a ser algo maniquea. Hay que tener cierto estómago para encajar las descripciones del relato y añadiría que lo que nos cuenta el escritor madrileño resulta más bien inverosímil.

Entre mis gustos literarios preferentes están las novelas victorianas. Por eso, y posiblemente porque hace mucho que no pasa un libro de este tipo por mis manos, me llamó la atención la recomendación contenida en un grupo de Facebook al que estoy añadido uno de cuyos administradores es un catedrático de literatura que conocí hace años del que me fío bastante. El hombre recomendaba con contundencia -"¡novelón, novelón!", exclamaba entusiasmado en el muro, insistiendo en que estaba al nivel de los mejores Charles Dickens y Wilkie Collins. El título del libro es "Los misterios de East Lynne" y su autora respondía al nombre de Ellen Wood. Me pareció una recomendación de garantías y con el inicio de mi estancia hospitalaria me enfrente a las 688 páginas del volumen. La lectura me ha entretenido, durándome hasta el día siguiente del fin de mi confinamiento que siguió a aquélla. Es cierto que tanto el ambiente en que se desarrolla la historia como el estilo literario son los propios de los tiempos victorianos, pero en mi modesta y subjetiva opinión resulta algo exagerada la equiparación con los dos grandes escritores ingleses. Se trata de un auténtico dramón, la historia tiene fuerza y dramatismo de principio a fin, pero el tono resulta a veces lacrimógeno, la autora se extiende en demasiadas explicaciones que pueden cansar y a veces ser reiterativas y contiene digresiones explicativas que me parecen innecesarias. Sinceramente, si alguien quiere introducirse en la literatura "victoriana", mejor es acudir a los consagrados, aunque esta novela no sea ni mucho menos prescindible.

Con motivo del pavoroso incendio que destruyó buena parte de la Catedral de París, el escritor británico Ken Follett,  autor, entre otros best-sellers , de "Los pilares de la tierra", auténtica leyenda en la novela histórica del pasado siglo, ha escrito un brevísimo ensayo con el título de "Notre Dame": no cabía otro. Resulta inevitable pensar que la publicación de este pequeño libro tiene bastante de oportunismo, pero no por ello dejó de picar mi curiosidad ni la valoración del mismo tuene porqué ser necesariamente negativa. Como queda reiteradamente dicho el libro consta de 80 páginas, pero si restamos notas, agradecimientos, explicaciones y demás, se queda en poco más de la mitad. Follett, que parte de su condición de autor de una novela centrada en las catedrales, no nos cuenta nada nuevo, pero resulta interesante leer sus consideraciones diversas sobre la vieja iglesia a la que sustituyó la nueva, la célebre "Nuestra Señora de París" de Víctor Hugo, la vida y obra del arquitecto, el paseo triunfal y la Misa presidida por el general De Gaulle tras la liberación de la capital francesa o la relación del monumento con el turismo. Un libro para rellenar cualquier hueco que nos aparezca.

Hay libros que lees a trompicones, cuya lectura inicias, interrumpes y continuas varias veces y en ocasiones muy distanciadas. Es lo que me ha ocurrido a mí con "Miedo", el ensayo que sobre el presidente estadounidense Donald Trump publicó hace un par de años el periodista del "Washington Post" Bob Woodward. Andaba ilusionado con este libro, pues me había encantado el que sobre el caso Watergate ("Todos los hombres del presidente") escribió en su día -es decir hace más de cuarenta años- junto a su compañero de redacción, investigación y fatigas Carl Bernstein. A la hora de la verdad me ha costado mucho seguir el hilo, cosa que por cierto ya anunciaba alguna crítica leída al respecto. Pienso que hay que estar muy al día de la identidad y funciones de los personajes que rodean al presidente Trump, de su equipo de gobierno y asesores, cosa que no me ocurre a mí, que a lo largo del año largo que me ha costado terminar el libro he sufrido una catarata de cargos y puestos cuyos nombres en la gran mayoría de los casos oía por vez primera. Leer "miedo" al menos me ha servido para enterarme de que Trump es colérico, de opinión cambiante, terco y obstinado, y bastante difícil de convencer y  asesorar.

Gerald Brenan fue un hispanista británico, aunque por mor de la profesión militar de sus padres naciera en Malta. Su identificación con España fue tal que terminó instalándose en Málaga, donde murió en 1987 a la edad de 93 años. Cuentan que la primera vez que llegó a España, en su afán de mostrarse conectado con el ambiente se puso traje y sombrero cordobés según bajaba del tren, hasta que se dio cuenta que en un británico de casi 1,90 y pelirrojo esa indumentaria era chocante e inadecuada. Su obra más representativa fue "El laberinto español", un ensayo donde analiza los antecedentes sociales y políticos de la guerra civil. En estos días he leído "Cosas de España", un tomo en el que la editorial "Fórcola" reúne un serie de artículos de Brenan sobre diversos temas relacionados con nuestro país. Fue publicado el año pasado y lo compré a buen precio con motivo del triste cierre de la librería "Portadores de sueños". He disfrutado mucho con este conglomerado de temas: el autor habla de literatura -San Juan de la Cruz, Cervantes, Galdós, Alarcón, García Lorca, Barea,  …-, de historia reciente, con análisis de la 2ª República, el franquismo y los inicios de la transición, Picasso, … Hay dos capítulos que me han parecido especialmente buenos: un paseo descriptivo por las diferentes salas importantes del Museo del Prado y un relato de la historia de los cinco siglos de dominación árabe en España. Además del interés de los temas, es llamativo el respeto, la elegancia y el equilibrio con que escribe y opina Gerald Brenan.

Como ya he puesto de relieve en diversas ocasiones a lo largo de losúltimos meses, la lectura semanal del suplemento cultural de ABC me ha hecho descubrir a Pedro García Cuartango, y al descubrimiento ha seguido una admiración casi incondicional. Su trayectoria como periodista y escritor es mucho más amplia y brillante que una simple colaboración en una revista que sale cada siete días, pero a cada uno le llega la devoción de una manera. En mi decisión de leer algo de Cuartango influyó el consejo de un lector del blog cuya identidad ahora no recuerdo, pero al que agradezco me pusiera al día del "Elogio de la quietud", una recopilación de artículos del escritor de Miranda de Ebro que he ido leyendo y disfrutando a lo largo de abril. Me han gustado todos los incluidos en el libro, algunos muchísimo. Cuartango es un pesimista y un escéptico, a pesar de lo cual no te sume en el desánimo ni te impide intuir un tono de esperanza. Los artículos son de lo más variado y me he sentido identificado co dos tercios de ellos ... por lo menos. El autor se muestra como un hombre culto, con mucha vida a las espaldas, cierta bondad y una visión escéptica de la vida.

Me parece notable el panorama literario italiano actual, al menos en lo que a la narrativa se refiere. Por eso me entró fácilmente por los ojos "Los niños del Borgo Vecchio", una novelita -la llamo así exclusivamente por su extensión- del escritor Giosue Calaziura, un periodista siciliano que ganó con esta novela el premio "Paolo Volponi". Dicha novela fue escrita en 2017 y publicada en España a finales del año pasado por "Periférica", una de esas editoriales más o menos nuevas -"Nórdica", "Acantilado", "Libros del Asteroide", …- que han conseguido elevar la calidad de lo que se publica en nuestro país. Leyendo diversas críticas por internet, he descubierto que el cliché literario de Calaziura se denomina neorrealismo mágicos, que viene a ser un estilo que sin abandonar el realismo propio de los transalpinos, con su crítica social y sus matices de drama, incluye también ciertos toques de leyenda y fabulación. El título lo dice todo, pues nos narra la vida de tres adolescentes en uno de los barrios más miserables de Palermo. A pesar de las tristes vidas que relata -prostitución, malos tratos, pequeña delincuencia, …- el tono no deja de tener un cierto toque costumbrista y positivo. De cualquier manera, me ha parecido una lectura excelente, una de esas novelas de crítica social y crudeza que tanto conviene leer, … si como ésta son buenas. Las 168 páginas son otro acicate para leerlo pronto. La propia editorial anuncia próximos libros del autor: habrá que estar pendiente.

Este tiempo de confinamiento ha servido, entre otras actividades, para desempolvar armarios, cajones, baúles, … Cuando te dedicas a una de estas tareas, es fácil encontrar objetos que uno ignoraba poseer. Es lo que me ha pasado con una vieja edición de 1973 -de una editorial de Buenos Aires- de las "Cartas a un joven poeta", del gran poeta checo Rainer María Rilke. Tendré que empezar aclarando dos cuestiones: nunca había leído nada de Rilke y tengo una capacidad bastante torpe para entender la poesía al nivel que se merecen tanto este poeta concreto como el género poético en general. Alguien que sabe y mucho de esto me comentó que el hallazgo era un tesoro, afirmación que interpreté se refería tanto a la antigüedad de la edición como al propio libro en sí. Como el propio título hace ver se trata de diez cartas que escribe Rilke entre 1903 y 1908 en contestación a las preguntas que le efectúa Franz Xaver Kappus, cadete de la escuela militar austrohúngara, convertido en desconocido poeta. Las cartas de Rilke están llenas de belleza y claridad, además de tratar temas como la soledad, la muerte, lo sobrenatural,... Un libro bellísimo, aunque me quedara con la sensación de no haber sabido aprovecharlo lo suficiente.

14 de abril de 2020

Tiempo de charlatanes



El cine, la literatura, las leyendas que pasan de padres a hijos, mantienen vivas  imágenes, figuras tan características como peculiares. Una de ellas es la del vendedor ambulante, ese individuo  entre embaucador, predicador y saltimbanqui que en  pasados siglos viajaba de aquí para ella pregonando la excelencia de sus productos e intentando colocarlos sin importarle en exceso la veracidad de sus proclamas, la solvencia de sus ofertas.

Muy frecuentemente tales personajes son situados en el lejano oeste tratando de convencer a los habitantes del pueblo donde aterrizan de la eficacia de un crecepelo. Por mi cabeza ha pasado, casi como nube de verano, la tentación de equiparar estos individuos con nuestros "padres de la patria".

Estoy leyendo una magnífica recopilación de artículos de uno de mis periodistas de cabecera,  Pedro García Cuartango, reunida por la editorial "Círculo de tiza" y con el sugerente título de "Elogio de la quietud", en el que ponía el acento en   la anemia intelectual de nuestra época: "Hoy Europa es un erial intelectual en el que ya no se discute nada. El espectáculo ha sustituido a las ideas, la representación a la política, la televisión a los programas y el Twitter a los debates. Cualquiera puede convertirse en un líder de la opinión pública si su discurso es suficientemente vacío y opaco, aparente paradoja del reino de lo mediático.". 
 
Asoma en mi cerebro esta idea  en relación con aquéllos -y aquéllas- que han llenado la opinión pública, los foros políticos y ciudadanos de palabras, frases, conceptos, ideas, ... etiquetas, ... que aparentan solvencia y suenan a progreso y uno no sabe si no son más que palabrería hueca con tanta trampa e ineficacia como un crecepelo.

3 de abril de 2020

Lecturas con mascarilla


La peculiar situación de pandemia y confinamiento de estas semanas ha  ayudado a incrementar algo mi número de lecturas. Todas me han ayudado a entretenerme, pero  voy a recomendar muy especialmente luna recopilación de artículos de Magris, un pequeño tesoro de Ivo Andric sobre Goya y un excelente relato de Somerset Maugham.

Mi interés por Claudio Magris se remonta a tres décadas; recuerdo perfectamente como en el verano del 90 un periodista catalán me recomendó vivamente la lectura de "El Danubio", posiblemente su obra cumbre. Por esas extrañas razones que uno no sabe muy bien explicar, fui retrasando la lectura del libro de este intelectual nacido en Trieste. No por ello he dejado de estar pendiente de su obra, y al comprobar que "Anagrama" publicó recien iniciado el año una recopilación de brevísimos artículos con el título de "Instantáneas", pensé que por fin llegaba la ocasión de leer algo suyo. El libro es breve : pequeños relatos que no son más que lo que su título indica: instantáneas. Los temas son de lo más variado: escenas, anécdotas, consideraciones concretas … Por encima de todo, destaca la forma pulcra y esmerada de escribir, un sentido común y una incisividad notables y, en suma, una lectura realmente deliciosa. Es de aquellos libros que tienen la virtud de poder leerse en cualquier momento: un fin de semana con tiempo, un rato de cansancio, una lectura escalonada, sin prisas, … Por supuesto, aún no he renunciado al "Danubio".

Cuando relato mis lecturas es frecuente que entre ellas suela figurar algún brindis al sol, algún capricho. Es el caso de "En la sangre", un relato policial escrito por la barcelonesa Laura Gomara. El argumento que nos cuenta la contraportada y una presentación atractiva me animaron a leer este libro sin más referencias. La novela es entretenida y a quien, como a mí, le gusta el género puede permitirse el lujo de leerlo sin la mala conciencia de haber perdido el tiempo … otras cosa es que alguien busque exquisiteces literarias, porque sin ser, ni de lejos, el lubro un desastre, no destacan esas formas en exceso. La autora ambienta la trama en Barcelona, algo que para mí es un dato positivo, al moverse en lugares que uno conoce con mayor o menor detalle. El personaje protagonista posee cierta originalidad: Eva Valverde tiene dos carreras, gasta mucho en ropa y lleva una doble vida, pues es carterista. La autora nos cuenta una historia de crímenes, mafias extranjeras, chantajes, peristas. El libro es tal vez demasiado extenso; pienso que 336 páginas son demasiadas para una novela de intriga, …. al menos si es de esas sin excesivas pretensiones … al menos a mí se me hizo algo larga.

Hacía tiempo que me habia llamadi la atención un libro sobre Francisco de Goya que lucía en el estante de temas aragoneses de la tienda de la "Casa del Libro" de la calle San Miguel de Zaragoza. Lo edita "Acantilado", creo que una editorial de plena garantía, está escrito por Ivo Andric, escritor balcánico que ganó el "Nobel" en 1961 y nos habla de uno de esos aragoneses inmortales que no siempre conocemos con el detalle y la profundidad que sería exigible. La publicación , titulada escuetamente "Goya", es muy breve: 96 páginas de las que exactamente la mitad están dedicadas a 30 reproducciones de cuadros del pintor de Fuendetodos. Las 48 primeras las componen una breve semblanza de Goya y una ficticia entrevista al mismo. La biografía, si es que puede llamarse así, no añade nada nuevo, pero está muy bien escrita, mientras la segunda es una brillante conversación entre el escritor y el artista para lo que aquél  idea la aparición del pintor en un viaje suyo a la localidad francesa de Burdeos. Un libro para disfrutar el corto rato que dura su lectura.

Una de mis más  frecuentes fuentes de inspiración a la hora de escoger libros  es la página que casi todos los sábados publica Pedro García Cuartango en "El Cultural" de ABC. Sus sugerencias son  siempre muy interesantes y la mayoría de las veces pico el anzuelo.  Ya han pasado por mis manos libros de autores como Sciascia y Balzac, entre otros, gracias a sus sabios consejos. En esta ocasión la recomendación asumida hacía referencia a una breve novela del escritor británico William Somerset Maugham, un prolijo autor que vivió entre finales del siglo XIX y los inicios de la segunda mitad del pasado. Ya había leído en su día "El velo pintado", un brillante y moralizador relato llevado al cine por John Curran en 2006, con brillantes interpretaciones de Edward Norton y Naomí Watts, por cierto;  no dudé en hacer caso al veterano periodista y me hice con una versión digital de "El misterio de la vila", un pequeño relato ambientado en Florencia que mezcla la intriga con el drama romántico. Una vez más he acertado plenamente siguiendo el consejo del ex director de "El Mundo" y he disfrutado con una novela que me ha parecido una pequeña joya. La novela también tuvo su versión cinematográfica a cargo del norteamericano Philip Haas y con reparto estelar: Kristin Scott Thomas, Sean Penn, James Fox y  Anne Bancroft. Eso sí, aquí como en la otra no cabe el calificativo de "moralizante",  pero no se trata siempre de eso, ¿no?.

Para los que "odiamos el fútbol moderno" hay una serie de nombres que nos devuelven a esos tiempos de partidos a las cinco de la tarde, "Estudio Estadio" y  marcador simultáneo "Dardo". Cuando se trata de recordar jugadores no  vienen a nuestra cabeza tan solo nombres como  Cruyff, Pele, Maradona o Beckenbauer, sino otros que aportaron un protagonismo tal vez distinto. Uno de ellos fue el salvadoreño Jorge González, quien dejó huella imborrable en Cádiz tanto dentro como fuera del campo. Hace unos años un periodista napolitano, Marco Marsullo, publicó un libro sobre el jugadr centroamericano que tituló "Mágico González. El genio que quería divertirse" y fue publicado en España a finales del verano pasado. No es un libro propiamente sobre fútbol, sino una especie de semblanza, llena de filosofía y anécdotas originales, sobre un hombre que jugaba al balón tan bien como el mejor de su época, pero que se tomaba el deporte rey y la vida misma de otra manera. Mágico González formó parte de ese Cádiz inolvidable de "Super Paco", Juan José, Carmelo, Dieguito y los hermanos Mejías y se hizo famoso tanto por sus increíbles jugadas de artista como por su afición a la noche y a las mujeres. Marco Marsullo idea un viaje en taxi que conducía el futbolista -a eso se dedicó el hombre tras colgar las botas- y elucubra sobre su filosofía de la vida, sus experiencias deportivas y sus peculiares "hazañas".

Hace poco menos de dos meses falleció en Madrid a los 49 años el periodista David Gistau. Fue Gistau un personaje especial, polifacético y lleno de vitalidad; a mi siempre me encantaron sus columnas políticas de "ABC" y "El Mundo", entre otras cosas por su independencia de criterio y su especial forma de escribir: una pluma francamente acerada. David Gistau escribió también unas cuantas novelas y en recuerdo suyo me decidí a leer una de ellas, algo que, además, ya tenía en mente  cuando no era previsible su triste final. Opté por "Golpes bajos", bastante a ojo de buen cubero, pues no tenía preferencias concretas. Gistau escribía muy bien: eso ya lo sabía, pero ahora puedo decir que también brilla cuando hacía literatura: gran riqueza de vocabulario, metáforas llenas de gracia e ironía, giros hábiles e inteligentes, … La novela tiene como tema central el de un deporte que apasionaba al escritor madrileño: el boxeo. Y en torno al ring, a los gimnasios, a los preparadores y jóvenes promesas, el autor nos relata al detalle como funciona todo un mundo de mafias, lumpen, corrupción, famoseo y papparazzi. Una mezcla explosiva, que a ratos divierte más que otros y que en ocasiones ofrece un tono que podríamos definir como de "sal gorda". Yo me lo pasé bastante bien, aunque no sea un libro para estómagos finos.

La editorial "Libros del KO" tiene una atractiva colección de pequeños libros en los que se habla sobre los distintos equipos con más relevancia histórica de España. Ya he leído alguno -Real Zaragoza, Atlético de Madrid-, y hace no mucho descubrí uno que hacía referencia al Celta de Vigo, un club que siempre me ha resultado simpático. Está escrito por la periodista gallega -por supuesto viguesa- Lucía Taboada y lleva por título "Como siempre, lo de siempre". Este libro, como los otros, está escrito -no podía ser de otra manera- desde el forofismo y la pasión por unos colores y viene cargado de sentimientos, ilusiones, alegrías, frustraciones. Taboada nos habla de los avatares de su equipo que ha vivido desde que de niña iba al fútbol con su padre. Aparecen recuerdos tan llamativos como las exitosas campañas con Jabo Irureta y Víctor Fernández en el banquillo, la clasificación para Champions con Lotina y las goleadas a equipos míticos como Juventus y Benfica. Con la misma pasión nos relata las frustraciones de las dos Copas del Rey perdidas, ambas frente al Zaragoza, o de los descensos a segunda y las crisis económicas. Un libro que hará disfrutar a quien le guste el deporte rey. Por cierto, leído ya este tomo he descubierto que la misma editorial tiene otro sobre el Celta: "El Celta no tiene la culpa", de Alfonso Armada: pendiente queda.

También nació en Vigo Ledicia Costas, aunque su novela es bien distinta. A diferencia de la escrita por Laura Gomara, escogida prácticamente al azar, la opción de la novel escritora gallega venía reforzada por buenas críticas del "Cultural" de ABC y el blog especializado de "El País". "Infamia" es el título de un thriller psicológico ambientado en un pueblo gallego, creo que imaginario, llamado Merlo y protagonizado por Emma Cruz, una joven profesora de Derecho Penal que se incorpora a la cátedra de la Facultad de la cercana capital de la provincia. Tanto la protagonista como los habitantes de la localidad andan condicionados por acontecimientos del pasado. No es una novela policíaca al uso, pues casi desde el principio se sabe quienes son los culpables, pero la autora está muy hábil y acertada al ir desgranando poco a poco cómo ocurrieron unos hechos sucedidos 25 años antes, así como al desarrollar las tramas marginales que acompañan a esos hechos y condicionan los actos de sus autores. Se trata de un excelente debut en el género y la novela está bien escrita y se lee de un tirón. Eso sí, viene marcada, desde mi punto de vista, por ciertos planteamientos políticamente correctos que hacen intuir algo de maniqueísmo. Y puestos a poner pegas, tal vez por ser un lector clásico, a uno le gusta más que las tramas se concluyan y resuelvan al final y no queden en el aire … pero esto pueden ser más bien cosas de un estilo literario.