15 de marzo de 2019

En busca del alma positiva



Uno agradece las sonrisas, ... las que son sinceras, las genuinas, las que demuestran cariño, nobleza, positivismo. Yo las veo cada mañana, a primera hora, desde el lado opuesto  de una barra de bar, a veces en los frios pasillos de mi lugar de trabajo, ... incluso en la calle, porque hay gente capaz de exhibir y transmitir su optimismo, ... ¿por qué no pensar que son sinceras?.

Y hay sonrisas más cercanas, de esas personas amigas que andan dispuestas a ofrecerte lo mejor aunque tal vez anden con el alma cargada y se vean en la obligación de forzarla. En ocasiones pienso que no soy capaz de agradecer con rapidez ni intensidad, el arte de acompañar, comprender, consolar, ... de los verdaderos amigos. Que no duden que lo valoro.

Y ando, al igual que Diógenes buscando  hombres honestos con su lámpara encendida, creciente en mi empeño por encontrar esos carácteres entusiastas, esas personas cuyas actitudes te impulsan a ser mejor.

1 de marzo de 2019

Libros de febrero


Acabado el mes de febrero se han incorporado seis libros a la lista de los terminados. El balance han sido dos buenas narrativas, una española y otra italiana, dos intrigas entretenidas de épocas y lugares bien distintas, unas memorias interesantes y una novela larga de la que esperaba más.

Avanzado enero descubrí una novela cuya publicación me había pasado desapercibida. Se trataba de "La memoria del árbol", publicada por "Anagrama" y escrita por la barcelonesa Tina Vallés. Se trata de un relato ecsrito inicialmente en catalán y traducido luego al español. La crítica que leí era sugerente:  original, emotivo y bien escrito. No me ha decpecionado, en absoluto. El argumento es sencillo y común: un matrimonio con un hijo que vive en Barcelona se ven en la obligación de instalar a sus padres en casa a la vista del deterioro que poco a poco va minando la salud mental del abuelo. La autora, que estructura la novela  en breves capítulos, algunos de escasamente una página, nos narra las nuevas relaciones que establece la situación, en especial las que mantienen el abuelo con su nieto, con unas conversaciones realmente deliciosas, llenas de sensibilidad y ternura. Tina Vallés logra describir muy bien tanto el ambiente de una familia barcelonesa de clase media, como los sentimientos de cada personaje y el recuerdo del pueblo d eorigen d ela familia, una localidad de Tarragona llamada Vilaverd, donde vivían los dos abuelos antes de trasladarse a Bacelona. Un libro que se lle rápido y con agrado.

Tenía ganas de poner el ojo a algunos de los clásicos autores de novelas detectivescas, pues temía haber caído en el fácil riesgo de alimentarme tan sólo de las ultimas novedades del género. Opté por leer por vez primera al británico Edgar Wallace, autor que vivió entre el último tercio del siglo XIX y el primero del XX y es considerado como el padre del estilo moderno del Thriller.  Wallace falleció joven a los 56 años, a pesar de lo cual su producción literaria fue enorme. Entre sus novelas elegí "El misterio de la vela doblada", recomendada no hace mucho por alguien del saber negro-literario como Juan Carlos Garrido, "alma mater" del blog "Elemental".  Se trata de una novela no muy larga -240 páginas-, entretenida y con buen ritmo. Los personajes tienen bastante fuerza y posee un argumento no exento de imaginación. Dicen los expertos que se trata de la primera novela de intriga de la historia que protagoniza un policía profesional ... imagino que será así, lo que no deja de ser un motivo más para recomendar un relato que no ha pasado de moda.

De vez en cuando me gusta leer algún libro de Memorias de personajes que me parecen interesantes. Es el caso de Miguel Angel Aguilar, periodista español de larga trayectoria que publicó a fines del 2018 "En silla de pista", un libro en el que relata sus andanzas profesionales, no sin antes describir una breve referencia a sus años de infancia y juventud. Aguilar me parece un periodista serio, honesto y respetuoso, a pesar de poseer una notable ironía en sus maneras de hablar y escribir. En el volumen nos cuenta sus inicios profesionales, la apasionante historia del diario "Madrid",  cerrado en tiempos de la dictadura franquista y cuyo edificio fue volado años después, sus experiencias como director de "Diario-16", columnista de "El País", tertuliano de la radio, periodista de televisión, etc. La lectura ha sido amena e interesante, lo que el autor nos cuenta lo hace, en mi opinión, con clara intención de ser objetivo y desapasionado, sin esos excesos de culto al yo que con frecuencia caracterizan este tipo de textos autobiográficos, dándonos una visión interesante de una época apasionante de la reciente historia de España.

Cada vez me gusta más la narrativa italiana contemporánea. Por esta razón, amen de las buenas valoraciones previas que encontré, encontré pronto hueco para leer "La casa de 1908", una breve, y ya adelanto que magnífica, novela de la escritora del país transalpino Giulia Alberico. El primer, y posiblemente principal atractivo del relato es que el mismo es realizado en primera persona por la propia casa donde se desarrolla lo narrado. Alberico aprovecha este original estilo literario para relatar la historia de una familia italiana a lo largo del siglo XX, con especial hincapié en los años del dominio fascista y la 2ª Guerra Mundial. La autora va y viene en el tiempo, poniendo en escena con maestría los distintos personajes, todos miembros de la familia que posee y ocupa la casa. La novela está muy bien escrita, con descripciones tan bellas como sobrias y unos personajes con bastante fuerza, aunque parezcan pasar en ocasiones como de puntillas. El relato mantiene un tono amable, aunque no esté exento de desencuentros familiares y algún toque dramático.

Cada año me gusta leer alguna novela extensa, entretenida y bien escrita. En esta línea me hice con "Bajo un cielo escarlata", novela realmente histórica -todos los personajes existieron- escrita por el escritor norteamericano de best-sellers Mark T. Sullivan. Está ambientada en Milán y nos cuenta la historia de Pino Lella, un joven que se convirtió en héroe haciendo de espía contra los nazis. La publica la editorial "Suma de letras", y en la pestaña que suele adornar este tipo de novelas es puesta a la altura de  dos publicaciones anteriores de dicha editorial: "El cielo que no puedes ver", de Anthony Doerr y "El ruiseñor", de Kristin Hannah,  equiparación que me temo  a la larga le haya perjudicado, pues creó unas expectativas que no se han cumplido del todo. El libro es entretenido, la historia interesante, pero le falta ese toque especial que convertía en inolvidables las dos novelas citadas, en especial la segunda. En las páginas de "Bajo un cielo escarlata" aparecen personajes célebres, como Ildefonso Schuster, Cardenal de Milan, Benito Mussolini y su amante Chiara Pettacci, el general Hans Leyers y Alberto Ascari, que con los años sería campeón de Formula I. Las razones de que, habiéndome gustado, mi entusiasmo tras su lectura no se ha desbordado pueden estar en que posiblemente el autor ha hinchado su relato innecesariamente, así como en un comentario crítico que leí antes de empezarla: le falta tono dramático, frase que me pareció curiosa en su momento y que valoré más cuando acabé el libro ... y eso que no faltan tragedias.

Hace ya años que vienen proliferando novedades en materia de novela policíaca escrita por autores españoles. La situación hace necesario seleccionar bien, pues cuando hay cantidad existe el peligro de encontrar alguna muestra de poca calidad. No obstante, en alguna ocasión me he tirado al ruedo y he leido algún autor que no conocía, es el caso de "La melodía de la oscuridad", del gaditano Daniel Fopiani, relato de intriga que escogí sin encomendarme a Dios ni al diablo y que me ha gustado bastante. Fopiani, que es sargento de Infantería de Marina, ambienta los hechos en su ciudad natal, y nos habla de una serie de crímenes rituales que crean el terror en la población, con la originalidad de incluir como personaje principal a un guardia civil que quedó inutilizado para el servicio tras un atentado de ETA en San Sebastián que le provocó la pérdida de sus dos ojos. Me ha parecido muy hábil la técnica literaria de Fopiani, quien va repartiendo los capítulos en diversos escenarios, desentrañando el misterio poco a poco y no de golpe y relatando paralelamente a la investigación policial los dramas personales grandes y pequeños de los protagonistas.

1 de febrero de 2019

Lecturas de enero



He regresado en enero a la cifra de siete lirbos terminados. Este mes he leído las cosas más variadas, con un par de crónicas francamente interesantes -una de carácter histórico en torno a la revolución de Asturias y otra de actualidad en torno al continente africano- y algún que otro "pinchazo".

A lo largo del año recién terminado, las páginas y suplementos literarios de diarios, blogeros y demás expertos se han referido con frecuencia y habituales halagos a las nuevas generaciones de escritores españoles. Las editoriales más importantes  han incrementado la publicación de primeras obras de jóvenes a quienes se consideran con calidad y futuro. Entre éstos, y clasificable en el apartado de novela policíaca, me llamó la atención desde que supe de su existencia, la primera novela de Jerónimo Andreu, un periodista de buen currículum que ha debutado con "En el vientre de la roca", un thriller lleno de ritmo ambientado en Gibraltar. Pienso que el hecho de que la trama se desarrolle en el Peñón es un acierto añadido, pues añade originalidad al relato, sirve para despertar curiosidades. Desde mi punto de vista, los dos grandes valores de esta novela son su excelente ritmo, que no decae en ningún momento y mantiene el interés del lector de modo permanente, y la variedad y originalidad de sus personajes. Andreu nos introduce en el mundo "lumpen" de contrabandistas, traficantes, descuideros,  ... con los alicientes del paso de ida y vuelta de la península a Gibraltar y la concurrencia de la policía inglesa, la española, los llamados "yanitos" y personal análogo. Una novela entretenida y literariamente muy digerible.

El blog "Elemental",  ubicado en la sección digital de"El País" y dirigido por Juan Carlos Galindo, se ha convertido en una de mis guías favoritas en materia de novela negro-criminal. A principios de noviembre apareció un magnífico artículo titulado "Cinco ensayos sobrecogedores sobre el mundo criminal", en el que se diseccionaban cinco libros ajenos a la ficción, muy en la línea de relatos míticos como "A sangre fría", de Truman Capote o, bastante más reciente, "El adversario", de Emmanuel Carrere. Los puse todos en lista de espera y comenzé por "La casa de los lamentos", un extenso relato de la australiana Helen Garner que responde perfectamente a su subtítulo: "Crónica de un juicio por asesinato". Garner nos cuenta al detalle un proceso judicial que cubrió como periodista en torno a un suceso que conmovió Australia, cuando un hombre se precipitó al río con el coche que conducía y donde  llevaba a sus tres hijos, consiguiendo él salvarse y pereciendo los niños. El ciudadano en cuestión fue acusado de provocar a conciencia el accidente como venganza contra su ex-mujer. El libro es extenso, y nos cuenta al detalle los dos juicios -hubo que repetir el primero- y sus respectivas apelaciones. En ocasiones puede resultar reiterativo y premioso, pero como narración de un hecho real y el correspondiente proceso me ha parecido un testimonio magnífico.

Hace ya tiempo que compré y comencé a leer "Las cosas como son", una especie de balance político de  Carlos Solchaga, quien fue el ministro económico más duradero y famoso de los 14 años de gobierno socialista de Felipe González. No se trata de unas memorias, entre otras razones porque Solchaga se limita a hablar de los catorce años en que tuvo protagonismo político, así lo precisa, además, el "cótitulo" del libro: "Diarios de un político socialista: 1980-1994", el tiempo que fue desde su acceso al Congreso de los Diputados como parlamentario navarro hasta su dimisión como jefe del grupo parlamentario socialista en la primavera de 1994. Leer las 710 páginas de las que consta el texto me ha costado año y medio, entre otras razones porque lo he ido haciendo a empujones, con meses sin tocarlos. El político de Tafalla da buena cuenta de cuestiones interesantísimas desarrolladas en eñpocas tan importantes como ls de las mayorías absolutas del PSOE, los eventos del 92, los desencuentros de Solchaga y su equipo con los guerristas, los casos de corrupción tan sonados como el de Juan Guerra, Filesa o Roldán, las fusiones bancarias, la reconversión industrial, los avatares de personajes claves en su momento como Mario Conde, Mariano Rubio o Javier de la Rosa y tantos otros temas. También hay mucha terminología económica que en ocasiones he optado por leer en diagonal. El autor nos desvela cuestiones apasionantes, aunque no falte, como suele ocurrir en este tipo de relatos personales y autobiográficos, esa cierta vanidad de quien parece creerse tener siempre la clave y la solución de todo.

Robert Hugh Benson fue un sacerdote inglés que vivió entre finales del siglo XIX y principios del XX. Benson fue un converso del anglicanismo y miembro de una familia con notoria vocación literaria: sus dos hermanos fueron también escritores. Hace unos pocos años leí "Señor del mundo" una fábula sobre las fuerzas oscuras que gobiernan el Planeta,  reeditado recientemente y recomendado en su día por el mismísimo Papa Francisco. A finales del año pasado "Arcaduz" publicó otra de sus obras, "A la horca", una novela histórica que narra la persecución sufrida por los católicos ingleses durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Desde que leí alguna crítica el tema me pareció interesante y la época atractiva, lo que unido a la favorable impresión del libro ya leído, provocó que terminara colocándolo en primera línea de lectura. Me ha parecido una novela entretenida y de buen ritmo, aunque con un estilo literario tal vez ya algo anticuado. El autor escribe desde la implicación absoluta y tomando claramente partido. Todos los personajes son históricos, salvo los dos principales protagonistas. Destaca de manera especial la inclusión en la trama del cautiverio y ejecución de la Reina de Escocia, María Estuardo.

La revolución de Asturias de 1934 es, sin duda, uno de los episodios más impactantes de la historia reciente española, y posiblemente también de los más influyentes en los aconteceres posteriores. De ahí que me llamara poderosamente la atención la obra publicado hace algo de más de un año por "Libros del Asteroide": "Tres periodistas en la revolución de Asturias", en el que se recoge el balance de la revolución por tres profesionales del nivel de José Díaz Fernández, Josep Pla y Manuel Chaves Nogales. No estamos ante un trabajo de historia ni ante un ensayo, sino que se trata de escritos periodísticos realizados por tres periodistas honestos, de fiar, que nos cuentan lo que ven y escuchan "a pie de obra" y nos ofrecen su versión desde perspectivas diferentes. La verdad es que lo compré incentivado por mi "devoción" a Pla y Cahves Nogales, pues no conocía al tercero, aunque a la hora de la verdad el relato de Díaz Fernández ocupa más de la mitad del texto. Mientras éste lo que hace es contar los sucesos que conoce a modo de relato, el editor incluye las magníficas crónicas que Pla y Chaves enviaban diariamente a "La veu de Catalnya" y el diario "Ahora" de Madrid, respectivamente. Mientras Díaz vivía en Asturias -llegó a ser diputado del partido de Azaña-, tanto Josep Pla como Manuel Chaves Nogales fueron los primeros periodistas que consiguieron entrar en el Principado una vez restablecido el orden. La narración del primero rezuma cierta simpatía con los rebeldes, mientras los otros dos ofrecen crónicas bastante más críticas, aunque los tres lo hagan con una fiabilidad y honestidad evidentes. Son versiones que se complementan y conforman un relatoi vivo e interesantísimo de unos sucesos fundamentales. El prólogo de Jordi Amat, a la altura del resto.

Lo que tiene que ver con África es sin duda atractivo,  por eso cualquier libro que trate el tema suele apetecr leerlo, ... evidentemente cuando intuyes que se trata de un trabajo bien elaborado, de calidad. Por esta razón me entró por los ojos "África. La vida desnuda", una crónica periodística del reportero español Alberto Rojas. No estamos ante un libro de viajes, ni ante un elenco de misiones humanitarias ejemplares y generosas -aunque alguna heroicidad humana se refleje-, sino frente a una crónica del drama que asola a muchas zonas del continente africano: guerras, epidemias, hambrunas,  ... con la maldad y ambiición humana que suelen llevar como compañía. El autor recorre las zonas más conflictivas de África -Niger, Sudán, Somalia, República Centroafricana, Congo, Chad, ...- y va relatando historias con frecuencia estremecedoras, mostrándonos personajes que tienen tanto de héroes como de vícimas, situaciones dantescas,  .... en suma, reflejando historias que duele leer, como debe doler vivir y testimoniar. No se trata de un libro para entretenerse ni diusfrutar, pero a la vez reuslta tan interesante como posiblemente necesario leer. Es bueno saber lo que está pasando en esos países, tomar conciencia del sufrimiento de tantos ... y además está bastante bien escrito.

Me llamó la atención un reciente artículo de "Elemental", el ya más arriba mencionado blog "negro-criminal" de "El País" sobre lo que denomina "True crime literario", es decir, la moda  de escribir y publicar novelas basadas en crímenes reales. Tomé buena nota de los títulos que Laura Fernández, ajtora del trabajo, recomendaba y opté por comenzar con la lectura de "Chicago", una historia criminal ambientada en los años 20 de cicha ciudad. El tractivo del libro venía reforzado por el prestigio de su ator, David Mamet, célebre entre otras actvidades, por ser haber hecho el guión adaptado de películas como "El cartero siempre llama dos veces", "Veredicto Final, "Los intocables de Elliott Ness" y "Cortina de humo"., así como de la pieza teatral -luego también versionada en el cine- "Glengarry Glenn Ross", con la que ganó el Pulitzer en 1984. A la vista de  este currículum, deposité grandes esperanzas en la lectura del libro, pero a la hora de la verdad ésta se me ha hecho pesada ... con mayor intensidad conforme avanzaba en ella. Mamet nos cuenta una historia interesante y presenta unos personajes de cierta entidad, pero no se siu es la forma de relatar los hechos, un ritmo que me ha parecido irregular o que la falta de soltura ha sido del lector, pero me ha costado mucho seguir la trama y la novela no ha respondido a mis expectativas.

28 de enero de 2019

Nunca es oro todo lo que reluce


Es posible que alguien piense que hoy me he levantado cenizo. Puedoa segurar que no es así, al menos más de lo habitual. Incluso aseguraría que mi afirmación tiene su toque de positiva. En los últimos años, en estos tiempos que un jefe quew tuve hace bastantes años denominaba como de "madurez fecunda", me planteo con frecuencia si en mi juventud crecí y me eduqué pensando en que vivía en un mundo color de rosa, rodeado de seres perfectos y sonrisas siempre sinceras. La experiencia, tal vez tardíamente, me ha enseñado que todos tenemos nuestras debilidades, nuestros secretos ocultos, esos aspectos oscuros de nuestra vida con los que lidiamos. Y también, como dice un viejo conocido, que no es bueno crearse dioses en la tierra, pues éstos acaban decepcionandote.

Pero no pretendo ser negativo, porque -paradójicamente- esta consideración me lleva a ser más comprensivo, más flexible. Buena parte de esa caridad que deberíamos ejecritar diariamente puede encontrarse en algo tan humano como aprender a comprender y disculpar. Cada vez sobrellevo peor a quienes parecen tener la solución de todo, hablar como si el concepto de duda no existiese, los que dan consejos que no pides y opiniones que no deseas, los que no pueden vivir sin autoimponerse medallas y sin juzgar si los demás las merecen.

No, no es oro todo lo que reluce. Tarde o temprano perdemos la inocencia y descubrimos que nadie es perfecto, empezando por uno mismo. Pero eso es bueno, porque las debilidades nos hacen más humanos, porque la visión de las limitaciones propias y ajenas nos puede ayudar a ser menos distantes, menos implacables.

3 de enero de 2019

Creo en los Reyes Magos



Recuerdo hace muchos años, cuando recién terminada la mili comenzaba a buscar el modo de encauzar mi vida, alguien a quien tenía cerca, dueño de una notable inteligencia, con una seguridad en sí mismo muy capaz  de avasallar y cierta, aunque controlada, tendencia al despotismo, me ponía con frecuencia la etiqueta de inmaduro ... debía de tener su razón -y sus razones-, pero no se si esa madurez que me deseaba era la adecuada. De hecho, me vino muy bien que alguien, menosintenso pero más sabio y dulce, me invitara a olvidarme de esas urgencias y a quererme más a mí mismo.

Podría pensarse que madurar consiste en dejar de ver la vida de color de rosa, y tal vez no nos damos cuenta que parte del secreto de la felicidad estriba en saber encontrar esa parte rosa -o azul, o blanca, ..- de lo que sucede. Con el paso de los años podemos pasar de considerar los azares de la vida como una canción romántica a equipararlos a una de Sabina ... y no negaré que en parte pueda ser así , yque todos nos hayamos preguntado  eso de quién a los quince años no dejó su cuerpo abrazar  para plantearnos en tiempos más "nubosos" quién nos ha robado el mes de abril. A lo mejor lo importante no es tanto madurar como ser siempre uno mismo, porque teniendo claro que es bueno mejorar, no acabo de asumir que también lo sea cambiar.

Un antiguo compañero de colegio me dijo una vez que eso de los Reyes Magos deberia haber sido verdad, que era una pena que más pronto que tarde tuviéramos que descubrir que nuestros padres eran quienes terminaban supliendo esa bendita ilusión infantil. Cumplida ya la sexta decena, he decidido que voy a volver a creer en esos magos de oriente, que compensa soñar en las barbas blancas de Melchor, las rojizas de Gaspar y la tez morena de Baltasar.  ¿Por qué no  vamos a   engordar esperanzas de cara a esa noche mágica que vivimos e nuestros primeros años?. Y no se trata tanto de esperar regalos estupendos -ya existen para eso los comercios, las ofertas y las tarjetas de crédito-, sino de permitirnos el lujo de soñar, de desear cosas, experiencias y momentos y que luego nos quiten lo "bailao".

No estoy haciendo una llamada al complejo de Peter Pan, ni un canto a la nostalgia. Quizá haya algo de desquite, no disucto que debe de ser bueno madurar ... pero¡ cuidado! ... que en las frutas la madurez no es más que el paso previo a que se empiecen a pudrir.

Ya lo dijo Calderón -imagino que no pensaba al hacerlo en los Reyes Magos, pero sirve-: "La vida es sueño".

1 de enero de 2019

Lecturas que cierran un año


En diciembre he concluido cinco libros. La acumulación de "quehaceres" -profesionales y festivos- y alguna lectura que se me ha atragantado y aún queda pendiente, no me ha permitido llegar a cifras de otros meses. Es bueno no obsesionarse por batir records. Por encima de todo, creo que, cada uno en su estilo, he terminado cinco buenas lecturas, con especial mención de la última.

Entre las épocas históricas que más me atraen se encuentra la revolución francesa. "La callada memoria del olvido" es una novela histórica de la sudamericana Nita Aspiazu de Balda en la que se relata ese momento crucial de la historia de Francia y de Europa desde el punto de vista de quienes perdieron el envite. El relato se configura como una carta dirigida por María Teresa Carlota, hija de Luis XVI y María Antonieta en la que anima a su sobrino el conde de Chambord a reivindicar el trono francés. En su misiva María Teresa cuenta al detalle los dramáticos acontecimientos que llevaron a sus padres a la guillotina y cambiaron el destino de Francia. Es interesante la narración de la revolución francesa desde una visión diferente, poniendo el acento de la crueldad de los jacobinos, la deslealtad de algunos y las convicciones de quienes perdieron el poder. La descripción va más allá de los años de la revolución, y se extiende a la historia de Francia que la siguió, lo que incluye el imperio napoleónico, Waterloo, ... así como la vida de exilio y cambios continuos de residencia de la protagonista. Sirve también para conocer mejor a algunos personajes con menos protagonismo histórico como Luis XVIII, Luis Felipe de Orleans y otros. Una buena e interesante novela histórica, tal vez algo parcial y con un título que me parece mejorable.

Raúl Lahoz es un periodista que en la actualidad desempeña su trabajo en Heraldo de Aragón. Es especialista en temas deportivos, pero sus capacidades llegan más allá, siendo uno de sus trabajos más brillantes las entrevistas que publica periódicamente en la última página del periódico. Hace unos años publicó "Tinta en vena", un breve librito donde resume parte de sus trabajos, dividiéndolos en tres partes: "Artículos de opinión", "Reportajes y crónicas" y "Entrevistas". Raúl tuvo el detalle hace unos meses de regalarme y dedicarme el libro, con una dedicatoria llena de generosidad y tras un encuentro enriquecedor en el "Gran Café Zaragozano". Por simple gratitud no sería de recibo una crítica poco positiva del libro, pero puedo asegurar que si no me hubiera gustado mi actitud se limitaría a omitir su inclusión en este balance mensual de lecturas. Me han encantado sus artículos, llenos de sensibilidad y chispa, así como unas entrevistas que, para reafirmar la plural capacidad del autor, éste interroga con respeto y habilidad a personajes tan variopintos como Serrat, Perico Fernández o el Arzobispo Ureña, entre otros.  He disfrutado leyendo "Tinta en vena".

A estas alturas aún no había leído nada de José Saramago, algo que no parecía de recibo. Sin duda el Nobel portugués ha sido uno de los grandes escritores del siglo pasado -y parte de éste-, además de un hombre con una personalidad y capacidad de influencia notables. Tal vez sus radicales posturas políticas frenaban mi interés, pero al final he cedido al consejo de gente que sabe del tema. Opté por la novedad y saqué de la biblioteca "El cuaderno del año del Nobel", última entrega de sus diarios que ha publicado recientemente "Alfaguara". El contenido del libro apareció en el disco duro de un ordenador años después del fallecimiento del escritor, y supone un sexto volumen a añadir a sus míticos "Cuadernos de Lanzarote", ciudad donde Saramago acabó fijando su residencia. He comprobado que el portugués escribía de maravilla, con una fuerza, perfección y belleza indiscutibles. Hay párrafos verdaderamente magistrales, no sólo por la forma, sino también por su acierto y clarividencia, como uno que trata sobre la inmigración. También ha habido alguno que no he terminado de entender. Saramago fue un comunista radical, por lo tanto no he podido evitar leer su relato con cierta distancia crítica, pero por encima de todo he de reconocer que tras sus palabras he visto siempre un hombre honesto, convencido de lo que piensa y dice, algo que le da una indudable autoridad moral. No se si ha sido un acierto comenzar por u diario personal, tal vez hubiera acertado más eligiendo, por ejemplo sus ensayos sobre la ceguera o la lucidez.

Kate Norton es una novelista australiana que a sus 42 años ya lleva a cuestas una larga lista de novelas de éxito. En España ha publicado ya seis novelas y todas se han vendido muy bien. Hace varios años leí "La casa de Riverton", una narración original y entretenida, y a lo largo del mes de diciembre he iniciado y terminado "La hija del relojero", un relato que aunque los "fijos" de Norton dicen que no es precisamente la mejor de sus obras, me ha gustado bastante. Norton emprende la nada fácil tarea de engarzar en un mismo texto diversas épocas, de manera que la historia que nos cuenta va desde mitad del siglo XIX hasta nuestros días. No se trata de un libro incardinable en un género literario en exclusiva, pues en "La hija del relojero" encontramos drama, bastante misterio e intriga, un toque notable de romanticismo y hasta algún carácter de novela gótica en el que no falta cierta fantasía. Con estos ingredientes la escritora australiana consigue un resultado francamente bueno, ... cuando menos una lectura amena e interesante. Eso sí, los vaivenes del tiempo y la abundancia de personajes hace aconsejable ir fabricándose un elenco de protagonistas.

"La trenza" es una de esas novelas que entra por los ojos. Bastó leer el argumento escrito en la contraportada y comprobar el aval de estar editado por "Salamandra", para ponerlo en lugar prioritario de mis lecturas. Su autora es Laetitia Colombani, quien a pesar de su apellido es francesa -natural de Burdeos- y hasta escribir esta novela se dedicaba al cine, donde ejerció de directora, guionista y actriz. Colombani nos cuenta tres historias paralelas, todas protagonizadas por mujeres, ambientadas en sitios tan distintos como un poblado miserable de la India, Palermo y una ciudad canadiense. La novela me ha parecido formidable, nos relata con intensidad y fuerza tres situaciones dramáticas en las que destacan el valor, la generosidad y la fortaleza de las mujeres que las protagonizan. No voy a desarrollar más lo que la escritora nos relata, pues correría el peligro de estropear la lectura. Solamente añadir que en medio de la dureza de lo que se nos cuenta -por encima de ella, diría- el lector encuentra serenidad y esperanza. En fin, uno de esos libros que responden a las excelentes expectativas que despiertan, una novela cuyo único pero es que dura poco.