4 de julio de 2019

Más vale tarde



A veces uno tiene deudas. No siempre son dinerarias, en ocasiones tienen su causa en la dejadez, la pereza, la dispersión que te impide hacer lo que debes en el momento preciso, con la puntualidad adecuada. Lo que pasa es que hay acreedores bondadosos que te lo perdonan casi todo ... esperemos que no se cansen.

Hasta hace unos meses las Cinco Villas eran para mí una comarca más de Zaragoza, donde está la villa originaria del actual presidente de Aragón,  el pueblo de la familia paterna de mi cuñada, la cuna familiar de unos magníficos compañeros de clase, algún castillo, un pueblo tan bello como Sos del Rey Católico y poco más. A partir de un sábado que comienza a alejarse en el tiempo, las Cinco Villas pasan a engrosar el bagaje de mis tesorillos personales.

¿Y qué hubo de especial? ... buena compañía, la generosidad al servicio de un grupo de amigos, el cuidado de los detalles como forma de manifestar cariño y no perfeccionismos ni alardes, un ambiente de confianza, una formas de hacer que ayudan a ser mejor ... y también, lo admito, las mejores migas que he tomado nunca, hechas por un pastor de los de verdad, alguna jota, comida de primera calidad, bien regada por supuesto ... copa posterior incluida.

Me da miedo que en ocasiones no lo sepa demostrar, pero siempre intento ser agradecido. Y este año cuya mitad ya se ha esfumado, fue ésta una de las ocasiones en las que más gratitud sentí. Por todos, por el lugar, y muy en especial por quien se ocupó de que no pudiera salir mejor el plan ... ni pudiera quien suscribe sentirse más a gusto. 

Como decimos a veces: "¿Qué sería de la vida sin estos momentitos?". Habrá que descubrir más sábados para "momentitos".


1 de julio de 2019

Lecturas a alta temperatura


A diferencia del mes de mayo, buen balance lector en este junio caluroso y agobiante. De manera especial, nota muy alta para los tres últimos libros referidos, sin despreciar al resto.

Una de esas novelas que me llamaron la atención desde el primer vistazo fue "La chica de la leica", una amena historia real publicada por Tusquets y escrita por la alemana Helena Janeczek. El relato fue el ganador del premio "Strega", 2018, el mayor galardón literario que se concede en Italia y en cuya nómina aparecen autores como Alberto Moravia,  Césare Pavese, Dino Buzzati, Umberto Eco, Elsa Morante Natalia Ginzburg, Claudio Magirs y unos cuantos más. Janeczek nos cuenta la breve vida de Gerda Taro, una fotógrafa que murió en el frente de MAdrid durante la guerra civil española. La autora emplea el giro literraio de ir y venir en el tiempo pra contarnos las andanzas de la protagonista y sus amigos y compañeros de trabajo en la Alemania nazi, en los ambientes judíos de enotonces y en la España de la guerra. Todo está muy imbuido del carácter idealista, ácrata, bohemio y radical de Gerda y quienes le rodean. En ocasiones no me ha resultado fácil seguir lo que narra la escritora germana, y he terminado leyendo el libro un poco a trompicones. Esperaba algo más de un premio Strega.

Marlene Wind es una danesa que es profesora de Ciencia Política de la Universidad de Copenhague, a la vez que directora del Centro de Política Europea de dicha Universidad. Me pareció una buena carta de presentación para leer su último ensayo, "La tribalización de Europa", atractivo título a cuyo interés cabe añadir el anzuelo publicitario de su vitola roja, que nos hablaba de que Wind le había parado los pies a Carles Puigdemont en alguna ocasión. Su ensayo no se centra en el problema catalán al que dedica dos amenos y sugerentes capítulos, sino que se extiende a la cuestión de los nacionalismos y populismos que se han extendido por Europa en la última década, fundamentalmente a raíz de la crisis económica iniciada en 2008. El Brexit, las políticas de los gobiernos húngaro y polaco, la crisis del liberalismo, … son temas tratados con elegancia y agudeza. Tampoco es que la autora nos dibuje soluciones, y por supuesto, lo que dice es susceptible de diferentes opiniones, pero es un tratado breve e interesante.

El "True crime" viene a ser una especie de subgénero de la novela negra que ha despuntado en los últimos tiempos, a lo que puedo añadir que ha "pillado" también mi atención. He buscado en Google una definición y he encontrado satisfactoria ésta: "El crimen verdadero es un género literario y cinematográfico de no ficción en el que el autor examina un crimen real y detalla las acciones de personas reales". Sin ninguna duda cabe incluir en esta clasificación literaria a "Sombras de Reikiavik",  novela publicada por "RBA" a finales de 2018 y escrita por el periodista británico Anthony Deane, que con el mismo tema elaboró el documental de Netflix "Out of thin air". El libro trata de la desaparición de dos personas en la capital de Islandia en 1974, hecho que dio lugar a la detención, enjuiciamiento y condena de una serie de individuos. En una primera parte se analizan los hechos y el proceso penal, con si desenlace, mientras que en la segunda se refleja la investigación realizada décadas después que dio al traste con lo que en su día parecía indiscutible. Me ha parecido un análisis minucioso, desapasionado e imparcial de un error judicial, con conclusiones y matices que resultan, como no podía ser de otra manera francamente duros y desazonadores. Paralelamente, Anthony Deane nos ofrece un diagnóstico de la peculiar sociedad islandesa. En definitiva, una novela digna de leer.

Katherine Mansfield fue una escritora neozelandesa cuya corta vida -falleció en 1923 de tuberculosis a los 33 años- se desarrolló entre finales del siglo XIX y principios del XX no le  impidió escribir un buen número de relatos de gran calidad, tanta que hay quien ha equiparado los cuentos de Mnsfield a los de antón Chejov. La editorial "Nórdica" ha publicado recientemente una edición ilustrada de "La fiesta en el jardín". El relato, brevísimo, me ha parecido sencillamente maravilloso. En tan pocas páginas no se puede hacer un análisis social mejor, con u  contenido crítico tremendamente fino y sutil no exento de toque poético. Tras leer "La fiesta en el jardín" ha dejado de parecerme frívola y exagerada la comparación con Chejov y he considerado que nunca es tarde para seguir leyendo las narraciones de esta escritora en lengua inglesa con una vida azarosa, una capacidad de lo más plural -era también concertista de violonchelo- y considerada como un adelantada de su época.

Quienes tenemos ya una edad y somos "futboleros" recordamos con pena y estremecimiento la Tragedia de Heysel, cuando cerca de 30 personas fallecieron en una avalancha humana en los prolengómenos de la Final de la Copa de Europa de fútbol de 1985 celebrada en el estadio de dicho nombre ubicado en Bruselas. Es sin duda un buen tema para un libro, y así lo pensó el galardonado escritor francés Laurent Mauvignier que ganó en 2006 el "Premio FNAC" con "En la turba", que "Nocturna ediciones" tradujo al español en 2017. No se trata de un relato temporal y pormenorizado del drama ocurrido hace casi 35 años, sino, desde mi punto de vista, de un análisis de la sociedad que gira en torno al mundo de los seguidores de los grandes equipos, así como una introspección psicológica de los diversos personajes -ficticios en el rrelato, pero claramente situados en un mundo real- que aparecen y desaparecen a los largo de las 400 páginas de la novela. En el suplemento de "Babelia" de 9 de agosto de 2017 he encontrado una frase de Jesús Ferrero sobre el libro que me parece elocuente: "Mauvignier muestra la cara más negra de la sociedad del espectáculo tal como lo entendían los romanos y tal como lo seguimos entendiendo en nuestros días". Un libro magnífico.

No se si fue la curiosidad o la belleza de Sofía Loren en la foto de portada lo que me llevó a comprar "El arte de llevar gabardina", lo último de Sergi Pamies, publicado este año por "Anagrama". Pamies suele escribir en catalán, pero este breve libro ha debido decidir que tenga mayor difusión territorial. Debo confesar que inicié sin excesivas expectativas la lectura de un autor del que sabía poco -limitación que habria de incluirse sin duda en mi "debe"- y que oncluso desconocía que Pamies es hijo de Gregorio López Raimundo lider y diputado del PSUC en tiempos de la transición y Teresa Pamies, escritora con vinculaciones políticas cercanas  a su esposo. Y esta circunstancia es importante, pues el conjunto de relatos que componen el libro tienen carácter notoriamente autobiográfico. Se trata de recuerdos reflejados de una manera que me atrevo a calificar como tierna y descarnada a la vez. Pamies no teien excesivo pudor en contarnos las intimidades familiares, tanto en relación a sus padres como a su esposa e hijos, y es de agradecer, pues escribe de una forma que te mueve a pensar, a comprender, ... en cierta manera a disfrutar. Sin duda, un libro que ha "rendido" por encima de lo esperado.

1 de junio de 2019

Leidos en mayo

No ha sido el mes de mayo uno de los más satisfactorios en mi trayectoria lectora. Pienso que mis comentarios dejan claro lo que recomiendo o no, aunque no siempre gustan o disgustan las mismas cosas a los mismos. 

Hace once años que falleció Rafael Azcona, sin duda uno de los más brillantes guionistas de la historia de nuestro cine; películas como "El pisito", "Plácido", "El verdugo", "La escopeta nacional",  "Belle époque" o "La niña de tus ojos" así lo acreditan.. Pero el riojano tuvo también una interesante faceta de escritor, y la editorial "Pepitas de calabaza" publicó hace unos meses "Viaje a una sala de fiestas y otros escritos dispersos", una colección de relatos de Azcona publicados en diversos medios -el más conocido el diario vespertino "Pueblo"- entre 1952 y 1959. El volumen despertó mi curiosidad y decidí comprarlo. La primera narración es la que da título al libro y fue una delicia su lectura: ironía, humor, crítica social, ... un relato extenso y francamente divertido. Tal vez por las expectativas levantadas por éste, el resto me gustaron menos, incluso en algún momento la lectura se me hizo algo cansina: excesivo surrealismo y un estilo que me llegó a parecer algo pasado. No obstante, en la parte final hay algunos "escritos dispersos" que levantan de nuevo el vuelo. Un libro curioso, que aunque me haya parecido irregular, seguro que gusta ... al menos intriga, a los cineastas devotos del cine español.

En una de mis visitas a la "Casa del Libro" de la zaragozana calle de San Miguel, me entrró por los ojos "Candela", una novela escrita por el novel Juan del Val, un periodista que debuta con fuerza en el panorama literario español, pues la novela ha sido galardonada con el Premio primavera de narrativa. En esta ocasión ha fallado mi "ojo clínico literario", y tras terminar la lectura no se cómo hacer para no esañarme mucho con lo leído. "Candela" es una joven soltera, de familia sencilla, que trabaja de camarera en un modesto restaurante familiar. Con este planteamiento, pensaba que me iba a encontrar con un relato costumbrista, grato, posiblemente dotado de realismo y crítica social. Pero, en mi opinión, subjetiva por supuesto, lo que hay es una novela sin puntos de interés, redactada correcta, pero no brillantemente, y en la que se acude a todos los clichés políticamente correctos de la actualidad, algunos como metidos con calzador. Cabe añadir, que el autor reitera en varias ocasiones la descripción detallada de las aventuras amorosas de la protagonista, lo que no comento como recurso a la moralina, sino entendiendo que no veo tan trascendente para la esencia de la trama tanto "revolcón". En suma, que no puedo recomendar esta novela, ... y que conste que el personaje de la tal Candela se hace simpático. Eso sí, ya he leído unos cuantos comentarios positivos ,,, ¡a ver si el problema es que me cogió en temporada torcida!.

En la página 2 del cuadernillo cultural que acompaña al ABC de los sábados suele haber una miscelánea de pequeñas noticias sobre temas culturales. En el de hace dos semanas se ponía por las nubes  "Peces de colores y hormigón", un breve e intimista librito escrito por la holandesa Maartje Wortel. Los comentarios de Inés Martín Rodrigo ("sorpresa literaria más agradable en mucho tiempo ...") y sus escasas 70 páginas me animaron a comprarlo un sábado y leerlo aprovechando un viaje de ida y vuelta del domingo. Tal vez fue un error apurar tanto la lectura, pero ha sido uno de esos textos de prosa poética que con el que no he acabado de conectar. A la autora se le intuye una sensibilidad especial, existe ternura y nostalgia en cuanto Wortel evoca sus recuerdos de infancia y la especial figura de su padre y me fío del criterio de la periodista citada, pero la realidad es que terminado el libro, con una serie de ilustraciones que reducen aún más su contenido escrito, no sabría explicar más allá del carácter independiente del padre de la escritora y sus planteamientos vitales. En cualquier caso, me fío de tanto canto a la excelencia de las críticas, e invito a leerlo, algo que se hace en un "pis/pas" y tal vez algún alma caritativa me puede explicar mejor el alma del relato.

Stefan Zweig es sin duda, una apuesta segura. Me llamó la atención la reciente publicación por Editorial Plataforma de "La desintoxicación moral de Europa y otros escritos políticos", una recopilación de artículos publicados por el escritor austriaco entre 1909 y 1940. Los citados artículos constituyen un magnífico estudio y un testimonio impagable del pensamiento de Zweig en lo que se refiere a la coyuntura política e ideológica de Europa en la primera mitad del siglo pasado, muy especialmente en torno al antes y el después de la Gran Guerra. El escritor acusa una sensibilidad y una preocupación llamativas por la situación existente, por el auge de los nacionalismos y las ideologías radicales y, por encima de todo, por la necesidad de cerrar las heridas de la guerra y crear una situación que impida su repetición. Salta a la vista que sus deseos no fueron satisfechos con el éxito. Me han gustado mucho el artículo que da título al libro, una reflexión final sobre el reforzamiento de la unidad europea y, por encima de todo, una extenso artículo titulado "Wilson fracasa", en el que relata los intentos frustrados del entonces presidente de USA Woodrow Wilson por conseguir un acuerdo unitario y generoso en Versalles. Leer a Stefan Zweig sigue dando resultado.

Suelo mirar con interés lo que publica "Libros del Asteroide"; por esta razón me "encapriché" de "Rialto,11", relato de la sevillana Belén Rubiano en el que no nos cuenta una historia de ficción, sino que siguiendo una tendencia hoy muy frecuente, nos habla de una historia personal. En el caso de la referida autora se trata de su experiencia como propietaria de una librería en una plaza tradicional de Sevilla. Su lucha para sacarla adelante, mil anécdotas de todo tipo, el contraste entre las pequeñas librerías de librero tradicional y las franquicias y grandes superficies, … son 238 páginas francamente amenas. Rubiano ha conseguido no escribir un libro previsible, no caer en tópicos, a la vez que proyecta una narración que hace disfrutar a cualquier amante de la lectura. La autora utiliza a partes iguales el humor, la ironía, el desenfado, cierta trasgresión y los inevitables rasgos de tristeza de un negocio que termina cerrando. Cuando lo inicié pensé que se trataba de una lectura de riesgo, pues compré el libro con grandes expectativas, y en estos casos uno siempre teme no verlas satisfechas. Afortunadamente puedo afirmar que me ha ido gustando más conforme pasaba las páginas.

La colección "Salamandra negra", como casi todo lo que sale de dicha editorial, ha sido un acierto. Desde su inicio, hace ya unos cuantos años he descubierto una serie de autores del género francamente buenos: Louise Penny, Nic Pizzolato, Jane Harper, Antonio Manzini, … Por eso en mayo decidí insistir en el tema, optando por una novela de espías, "Caballos lentos", del británico Mick Herron, Se trata de una novela de espías, género que en ocasiones me cuesta digerir y bien distinto a los leídos hasta ahora de los autores citados. La novela tiene un largo inicio -más de cien páginas- en las que nos presenta a los personajes, lo que supone un inicio más bien "premioso" de la lectura. Tampoco es fácil su ambientación, "La casa de la ciénaga", una especie de oficina siniestra, al otro lado del Támesis, donde van a parar los agentes que han cometido algún error llamativo. Al mando de la misma está un individuo a quien Herron otorga vocación de continuidad, Jack Lamb y en torno a él pululan una serie de personajes de aire entre "friki" y "perdedor". No ha sido fácil seguir el hilo argumental, aunque al final creo que todo me ha quedado claro. Juan Carlos Galindo, en su blog "Elemental", que la novela supone la primera entrega de una serie de espionaje con la que Mick Herron ha revolucionado el género … habrá que estar a la espectativa, pero la frase la veo excesiva.

21 de mayo de 2019

Adios a otro mito de nuestra infancia

Hoy nos hemos despertado con la triste noticia del fallecimiento de Niki Lauda, quien fuera piloto de Fórmula 1 y triple Campeón del Mundo de la categoría. Lauda, de nacionalidad austriaca, tenía 70 años, le había sido transplantado un pulmón hace  un año, situación que se había agravado con una gripe sufrida este mes de enero durante sus vacaciones en Ibiza. Pero de su vida y trayectoria deportiva ya informan ampliamente los medios de comuincación. Para mí, y tantos de mi generación, Niki Lauda fue uno de aquéllos grandes del deporte que ocuparon parte de las conversaciones y sensaciones de nuestra infancia,  adolescencia y primera juventud en los años 70, como lo fueron Eddy Mercks, Johan Cruyff, Bjorn Borg o Mark Spitz, entre tantos otros. Lauda, un joven piloto, delgadito y con sus míticos dientes de conejo, apareció en el mundo de la Fórmula 1 en tiempos en los que dominaban el "cotarro" pilotos tan importantes como el escocés Jackie Stewwart, el brasileño Emerson Fittipaldi, el neozelandes Dennis Hulme, el belga Jacky Icks, el sueco Ronnie Peterson o el suizo Clay Regazzoni. Lauda veía a ser como la nueva ola del automovilismo mundial y tenía la ventaja, para reforzar su prestigio ante esos jóvenes incautos de la época de pilotar nada menos que un ferrari, uno de esos coches de la escudería de Maranello. Y es que uno tiene la impresión de que si desapareciese Ferrari, la Fórmula 1 ya no sería lo mismo.

Lauda ganó tres campeonatos mundiales -1975, 1977 y 1984-, pero no podemos quedarnos en los números. En primer lugar porque el austriaco fue un número uno durante toda su carrera: un líder, un triunfador, un referente. Pero sobre todo, porque Lauda hubo se sobreponerse a su drama personal. En el verano de 1976, cuando comandaba la clasificación del Mundial, el Ferrari 312T con el que disputaba el Gran Premio de Alemania en Nürburgring se incendió después de estamparse contra el muro y quedó atrapado dentro de él. El piloto austriaco sufrió gravísimas quemaduras y llegó a estar entre la vida y la muerte; su rostro quedó marcado para toda la vida, pero su fuerza de voluntad adelnató su reaparición de manera que solamente se perdió dos grandes premios. El piloto regresó con fuerza para defender su título frente a su gran rival de enotonces, el británico James Hunt, un hombre tan indisciplinado como valiente que al mando de un Mac Laren realizaba la mejor temporada de su vida. Eran tiempos duros, en los que cada año se producían accidentes mortales, como los que costaron la vida a Ronnie Peterson, Francois Cevert, Mark Donohue, Peter Revson y tantos otros.

Fue aquél año cuando se celebró el mítico y recordado Gran Premio de Japón, prueba decisiva en la que Lauda se jugaba el título. Hacía un tiempo infernal, con unas cortinas de agua espeluznantes que suponían un peligro grave y real. Fue entonces cuando Niki Lauda mostró su lado más humano, con su terrible accidente aún reciente, el peso de la responsabilidad pudo con él y decidió retirarse. El ´camino del triunfo quedó expedito para un temerario Hunt, que terminó la prueba u ganó su único campeonato mundial. Pero Lauda supo estar a la altura, porque también supone valentía saber decir "hasta aquí". El año siguiente volvió a coronarse campeón frente a rivales de la talla del sudafricano Jody Scheckter, el australiano Alan Jones, el argentino Carlos Reutemann, el italoamericano Mario Andretti y el propio James Hunt.

Niki Lauda, quye se retiró en 1979, regresó años después y fue capaz de volver a ser campeón mundial en 1984, cuando habían surgido nuevos pilotos del nivel del inglés Nigel Mansell, el brasileño Nelson Piquet, el francés Alain Prost, el finlandés Keke Rosberg o un Aytorn Senna que daba por entonces sus primeros pasos. 

Descanse en paz.



1 de mayo de 2019

Libros de abril


Otro mes que puedo hacer un buen balance de lecturas. Magníficos, cada uno en su estilo, la novela de Landero, el ensayo de Zola y la biografía de Beckett. En novela negra, una reedición tan inesperada como acertada de un clásico francés y un premio Nadal de buena nota, así como una novela histórica entretenida.

El Premio "Nadal" suele tener siempre cierto nivel literario, por esta razón  suelo andar pendiente de su desenlace para tomar buena nota del libro ganador. Este año el certamen, que se celebra la víspera de la fiesta de Reyes, ha sido ganado por el escritor argentino Guillermo Martínez con una novela negra, "Los crímenes de Alicia", un relato policial ambientado en el Oxford actual que tiene como telón de fondo el mundo mágico de Lewis Carroll, autor del inmortal "Alicia en el país de las Maravillas". Ya leí en su día "los crímenes de Oxford", una novela que comparte lugar y protagonistas, llevada al cine con los años y a la que puse buena nota.  Estamos ante una novela bien escrita, con ese elenco de protagonistas/sospechosos que ya caracterizó a grandes del género policial británico como Agatha Christie, P.D. James o la más reciente Elizabeth George. Se trata de un relato que es aconsejable leer con calma, y que tiene el hándicap añadido de que es bueno que el lector ande medianamente enterado -o al menos procure actualizarse- del mundo de Carroll. El interés por al lectura es creciente conforme avanzas en ella, dato que desde mi punto de vista dice mucho a favor de la obra. No obstante, el desenlace no me terminó de convencer, pero creo sinceramente que se trata de una opinión muy particular y, posiblemente, subjetiva.

Las tres primeras semanas del mes dieron de sí lo suficiente para leer de principio a fin una novela histórica. Dentro de poco se cumplirán 500 años de una de las hazañas más importantes de la navegación española, la primera vuelta al mundo, tema sobre el que trata "La flota de las especias", novela publicada por la editorial "Almuzara" y que me llamó la atención desde que la vi anunciada por distintos medios. Su autor es Luis Mollá, capitán de navío de la Armada española y ganador de distintos premios de narrativa marítima. La condición de marino del escritor garantiza la precisión y el rigor  técnico de la narración, por encima de su calidad literaria, aunque haya que decir que la redacción es pulcra y sin errores. Mollá se ha basado en relatos antiguos -alguno procedente de miembros de la expedición- para relatar pormenorizada y extensamente todas y cada una de las etapas del largo viaje de más de 3 años que se inició al mando del portugués Fernando de Magallanes en Sanlúcar de Barrameda y concluyó con el vasco Elcano como capitán -Magallanes murió violentamente mediada la travesía- en el mismo puerto. Se trata de una lectura entretenida, que ofrece detalles interesantes y que se centra no sólo en los avatares de la navegación y las aventuras e incidentes en cada uno de los lugares donde atracan las naves, sino en las rencillas interiores y las circunstancias políticas de la época, con el crecimiento del imperio español con Carlos V y la rivalidad hispano-portuguesa como telón de fondo. La última fase del libro se llegó a hacer algo tediosa, posiblemente por la profusión de datos a que recurre  su autor.

"El montacargas", del francés Frederic Dard, es una novela negra escrita en 1961, uno de los referentes del "noir" galo, aunque debo reconocer que desconocía tanto al autor como a su obra. Me llamó la atención cuando Domingo Vilar, el autor de moda del género en España,  en una de esas breves entrevistas del Cultural de ABC, citó esta novela como una de las que estaba leyendo en ese momento: me pareció una opinión de garantía y puse los medios para hacerme con ella. "Siruela" la acaba de reeditar y sus moderadas 145 páginas eran un aliciente más para convertirla en una de esas lecturas rápidas de época vacaciones como era la Semana Santa. La elección ha sido un acierto: un libro magnífico, auténtica novela negra, con pocos personajes y ambientación adecuada al caso: un hombre recién salido de la cárcel, un pasado oculto y una mujer misteriosa. Dard configura perfectamente cada una de las fases propias de este tipo de  relatos, el asunto se lía hasta parecer de imposible resolución y el desenlace es perfecto. La recomiendo vivamente.

Hace ya muchos años que soy consciente de que Luis Landero es uno de los mejores escritores españoles contemporáneos. Quizá junto a Antonio Muñoz Molina y Fernando Aramburu formen el trío de lujo de la novela española, sin desmerecer a tantos otros. A pesar de esa certeza, no había leído hasta ahora nada del escritor extremeño, por lo que la unánimes alabanzas recibidas por su última novela, "Lluvia fina", las considere una oportunidad para decidirme a comprobar lo que me habían contado, llenar una laguna en mi acerbo literario y hasta desagraviar al literato. El libro no solamente no me ha decepcionado, sino que me ha parecido superior, excelente, de autor de primer nivel. Landero nos cuenta, a través de las conversaciones de sus miembros,  la historia de una familia española de clase media-baja, cada personaje -la madre, sus tres hijos, la mujer del hijo varón- relata su pasado familiar con el pretexto de la comida en homenaje a la madre organizada por uno de ellos con el fin de rehacer unas relaciones rotas desde hace años. El escritor utiliza el recurso de pasa sin solución de continuidad de una conversación a otra, lo que al principio puede hacer difícil seguir  el hilo de la lectura, aunque pronto te haces al truco. Los recuerdos que van surgiendo capítulo a capítulo tienen mucho de duros y amargos, con una intensidad que va creciendo conforme se acerca el final. Una novela magnífica, escrita primorosamente y que, a pesar de su crudeza, lees con sumo agrado.

Sin duda, uno de los conflictos históricos más destacados en la Europa de finales del siglo XIX y principios del XX fue el llamado "Caso Dreyfuss", surgido a raíz de una sentencia judicial que condenaba al capitán francés Alfred Dreyfuss por traición y que fue considerada, parece ser que con toda la razón del mundo, injusta y antisemita. Uno de los personajes que más ardor puso en la defensa del militar y la crítica a los tribunales fue Emile Zola, el gran novelista francés, padre del naturalismo que publicó una serie de artículos en la prensa y remitió unas cuantas cartas a los políticos galos de la época que aparecen resumidas en su mítico ensayo "Yo acuso". Zola, con una redacción perfecta, un sentido del compromiso llamativo y una pasión reveladora va desentrañando las razones que le llevan a defender a ultranza la inocencia de Dreyfuss, tanta que llegó a ser condenado en primera y segunda instancia por difamación. El escritor parisino no deja títere con cabeza y su alegato, independientemente de la radicalidad que rezuman sus escritos -uno tiene la impresión, por otra parte, de que tal radicalidad está bastante justificada- nos da una lección de valentía y firmeza en le defensa de unas convicciones.

Tomas Beckett ha sido siempre una figura que me ha interesado; en concreto desde que mi profesor de historia de bachillerato nos contó a los de clase su historia y su trágica muerte ... ya se dice que no hay nada como un buen bachiller, y en mi caso, no teniendo claro mi aprovechamiento, sí  tengo la certeza de haberlo recibido. Busqué una biografía del santo inglés, que fue primero canciller de su nación  y luego Arzobispo de Canterbury, y opté por la escrita a inicios de los años 70 por David Knowles, un catedrático de Cambridge. El ensayo no se limita a hablarnos de Beckett, sino que nos ofrece una buena explicación de la Europa del siglo XII, con especial referencia a los problemas derivados de la confusión entre el poder temporal de los gobernantes que se inmiscuían en el de la Iglesia, y a su vez la invasión por ésta de atribuciones que deberían ser exclusivas de los poderes terrenales. Knowles plasma muy bien la reforma que supuso en Roma el papado de Gregorio VII y la nueva época que surge tras sus reformas y las convulsiones que ocasionó. En cuanto a la figura de Beckett no es una biografía que se extienda a su vida de principio a fin, sino que se centra en su vida pública, tanto como Canciller de Inglaterra como luego en su condición arzobispal. El autor nos va introduciendo en las controversias que le enfrentaron con compañeros del episcopado y, en especial, con el rey Enrique II, que pasó de amigo íntimo a enemigo radical, tanto que fue quien organizó su asesinato. Magistral la escena del crimen en la catedral. Libro profundo y digno de dedicarle tiempo.

1 de abril de 2019

Lecturas en tiempo primaveral


De entre los seis libros que he terminado en el mes de marzo, hay uno realmente magnífico, "Una educación", sin desmerecer la última intriga de Cupido y el relato desempolvado de Julián Ayesta. Este mes no ha habido malos libros ... ni regulares.

Ya he comentado en otras ocasiones que Eugenio Fuentes es uno de los autores españoles de novela policíaca que me merecen más garantías. Sabe contarnos historias creíbles y bien estructuradas y tiene un valor literario por encima de la media si del citado género hablamos. Ya he leído unas cuantas de sus novelas, todas protagonizadas por el peculiar detective Ricardo Cupido, y he tardado bien poco en comprar y devorar su último libro, “Piedras negras”, también protagonizado por el citado personaje, aunque esta vez desplaza la acción de la imaginaria localidad de Breda a Toledo. Aunque hay algún lector amigo a quien no ha gustado en exceso el relato, a mí no me ha decepcionado en absoluto. Fuentes nos cuenta una historia con evocaciones de la guerra civil que nos habla de niños robados, familias de abolengo y un crimen realmente macabro, todo ello ubicado en un Toledo cuya ambientación me ha parecido uno de los mayores aciertos del libro. La historia es enrevesada, aunque nadie ha de esperar grandes sorpresas finales. Eugenio Fuentes no ha bajado el listón en cuanto a su nivel literario.

William Styron fue un escritor norteamericano –nació en el estado de Virginia- que llegó a ganar el Pulitzer en 1967 con “Las confesiones de Nat Turner”, un estremecedor relato en torno al líder de una rebelión de esclavos negros. En 1990 Styron escribió “Esa visible oscuridad”, unas sinceras y dramáticas memorias en torno a la depresión, enfermedad que afectó profundamente durante buena parte de su vida. El título lleva como apostilla “Memoria de la locura”, frase que ya nos da a entender la crudeza del ensayo. Es un libro que me ha gustado y estremecido por partes iguales; William Styron no esconde nada y habla sin reservas mentales ni maquillajes de su desesperación, sus planes de suicidio, … en definitiva, ese pozo negro en el que fue cayendo poco a poco. Las noches en blanco, las entrevistas con el psiquiatra, las estancias hospitalarias, … todo nos lo cuenta al detalle. Por poner una pega, la edición de “Capitán Swing” me ha parecido floja, con un formato, una letra y unos espacios que no ayudan a la lectura. No obstante, es un inconveniente que vale la pena pasar por encima, pues se trata de un libro francamente interesante y sugerente.

De vez en cuando uno termina un libro con la conciencia de haber disfrutado de una lectura especialmente buena. Es el caso de “Una educación”, novela autobiográfica de la norteamericana Tara Westover que ha tenido unánimes valoraciones altamente positivas por parte de los críticos literarios de los más variados medios. La autora, que debuta en el mundo literario con este libro, nos cuenta su infancia y juventud en Idaho en el seno de una familia que practica radicalmente la religión  mormona, mayoritaria en el estado de Utah, y que influye de manera nuclear en las vidas de los muchos hijos de un padre fanático, que dedica sus esfuerzos a almacenar víveres ante un próximo apocalipsis, no permite que sus hijos vayan al colegio y considera que los médicos son dañinos y toda enfermedad o accidente se cura en casa. El libro se convierte en un relato pormenorizado de la educación de la autora, quien hubo de superar todo tipo de obstáculos internos y externos hasta salir adelante, llegando a obtener un Máster en el Trinity College de Cambridge y el Doctorado en Harvard. Tara Westover nos cuenta su vida con tanta sencillez como crudeza, y consigue una obra extensa .462 páginas- que no pierde nunca ni ritmo ni fuerza. Vale la pena dedicarle tiempo a esta novedad publicada por “Lumen”.

Dentro del panorama literario nacional han ido apareciendo en los últimos años una serie de nuevos valores que garantizan el mantenimiento del alto nivel que de siempre ha tenido, en mi opinión, la narrativa española. Entre ellos destacan una serie de mujeres cuyas novelas se han convertido en santo y seña tanto de la lucha por el Olimpo de la literatura como en la reivindicación feminista más o menos radical. Entre estas se encuentra Marta Orriols, una sabadellense que inicialmente escribe en catalán, pero de la que ya ha traducido dos novelas. Me gusto el argumento y el planteamiento de la segunda de ellas, "Aprender a hablar con las plantas" y decidí darle preferencia en mi lista de pendientes. Una aceptable calidad literaria, un planteamiento argumental atrayente, un razonable número de páginas (256) y la habitual buena edición de "Lumen" ha hecho agradable la lectura de esta hstoria intimista y pesimista de una protagonista que acaba de perder a su pareja en un accidente con unas connotaciones que reduplican su drama. Creo que promete esta autora, aunque la novela, redactada en primera persona, provoca cierta desazón.

Sara Mesa es  madrileña, y también pertenece a esta generación de escritoras nacidas en la década de los 70 que comienzan a liderar la narrativa contemporánea de nuestro país. Tiene ya bastantes novelas de éxito, con unos cuantos premios literarios en el bolsillo, aunque para debutar con su lectura he empezado con un ensayo publicado en esos atractivos y breves "Cuadernos de Anagrama", recomendado por un inquieto lector que ejercita bien su condición de amigo y asesor en la materia. Dicho ensayo se titula "Silencio administrativo" y el subtítulo que acompaña la portada lo dice todo sobre lo que nos cuenta: "La pobreza en el laberinto burocrático". Sara Mesa relata la auténtica odisea que supone conseguir las ayudas económicas previstas en favor de una mujer indigente en Sevilla. Es sin duda una de esas historias reales que conviene leer, un auténtico despertador de conciencias. Hay que empezar diciendo que Mesa escribe muy bien, con claridad y riqueza de vocabulario, que la historia tiene miga, mucha y que contiene además  dosis de pasión y conciencia social que aportan fuerza a lo que lees. También es cierto que se intuyen inclinaciones políticas determinadas que pueden llevar a la sospecha de cierto sesgo en lo que se cuenta y alguna dosis, pequeña, de demagogia. Pero la historia es real y hace pensar mucho.

Todos los meses le doy un repaso a las "lecturas encadenadas" que aparecen en el blog "Cosas que me pasan". Las críticas que expone su autora son sin duda una garantía. Y leyendo el capítulo correspondiente a enero, descubrí a Julián Ayesta, un escritor asturiano fallecido hace más de veinte años que en 1952 publicó "Helena o el mar de verano", una novelita -88 páginas- que recientemente ha recuperado la editorial "Acantilado". Una vez más acertó la "blogera" en cuestión, y la lectura del libro ha sido una gozada. No hay una trama concreta, sino que el autor, en un tono cercano al lirismo, va relatando sin un orden concreto, recuerdos de adolescencia del protagonista que narra en primera persona, con unos detalles que huelen a relato autobiográfico. Ayesta nos habla de amistades de vacaciones de verano, sentimientos de culpa propios de los jóvenes del año de redacción de la novela, y sobre todo de esos primeros amores adolescentes con toques platónicos y  casi melodramáticos. El relato está ambientado en Asturias y vale la pena.

15 de marzo de 2019

En busca del alma positiva



Uno agradece las sonrisas, ... las que son sinceras, las genuinas, las que demuestran cariño, nobleza, positivismo. Yo las veo cada mañana, a primera hora, desde el lado opuesto  de una barra de bar, a veces en los frios pasillos de mi lugar de trabajo, ... incluso en la calle, porque hay gente capaz de exhibir y transmitir su optimismo, ... ¿por qué no pensar que son sinceras?.

Y hay sonrisas más cercanas, de esas personas amigas que andan dispuestas a ofrecerte lo mejor aunque tal vez anden con el alma cargada y se vean en la obligación de forzarla. En ocasiones pienso que no soy capaz de agradecer con rapidez ni intensidad, el arte de acompañar, comprender, consolar, ... de los verdaderos amigos. Que no duden que lo valoro.

Y ando, al igual que Diógenes buscando  hombres honestos con su lámpara encendida, creciente en mi empeño por encontrar esos carácteres entusiastas, esas personas cuyas actitudes te impulsan a ser mejor.

1 de marzo de 2019

Libros de febrero


Acabado el mes de febrero se han incorporado seis libros a la lista de los terminados. El balance han sido dos buenas narrativas, una española y otra italiana, dos intrigas entretenidas de épocas y lugares bien distintas, unas memorias interesantes y una novela larga de la que esperaba más.

Avanzado enero descubrí una novela cuya publicación me había pasado desapercibida. Se trataba de "La memoria del árbol", publicada por "Anagrama" y escrita por la barcelonesa Tina Vallés. Se trata de un relato ecsrito inicialmente en catalán y traducido luego al español. La crítica que leí era sugerente:  original, emotivo y bien escrito. No me ha decpecionado, en absoluto. El argumento es sencillo y común: un matrimonio con un hijo que vive en Barcelona se ven en la obligación de instalar a sus padres en casa a la vista del deterioro que poco a poco va minando la salud mental del abuelo. La autora, que estructura la novela  en breves capítulos, algunos de escasamente una página, nos narra las nuevas relaciones que establece la situación, en especial las que mantienen el abuelo con su nieto, con unas conversaciones realmente deliciosas, llenas de sensibilidad y ternura. Tina Vallés logra describir muy bien tanto el ambiente de una familia barcelonesa de clase media, como los sentimientos de cada personaje y el recuerdo del pueblo d eorigen d ela familia, una localidad de Tarragona llamada Vilaverd, donde vivían los dos abuelos antes de trasladarse a Bacelona. Un libro que se lle rápido y con agrado.

Tenía ganas de poner el ojo a algunos de los clásicos autores de novelas detectivescas, pues temía haber caído en el fácil riesgo de alimentarme tan sólo de las ultimas novedades del género. Opté por leer por vez primera al británico Edgar Wallace, autor que vivió entre el último tercio del siglo XIX y el primero del XX y es considerado como el padre del estilo moderno del Thriller.  Wallace falleció joven a los 56 años, a pesar de lo cual su producción literaria fue enorme. Entre sus novelas elegí "El misterio de la vela doblada", recomendada no hace mucho por alguien del saber negro-literario como Juan Carlos Garrido, "alma mater" del blog "Elemental".  Se trata de una novela no muy larga -240 páginas-, entretenida y con buen ritmo. Los personajes tienen bastante fuerza y posee un argumento no exento de imaginación. Dicen los expertos que se trata de la primera novela de intriga de la historia que protagoniza un policía profesional ... imagino que será así, lo que no deja de ser un motivo más para recomendar un relato que no ha pasado de moda.

De vez en cuando me gusta leer algún libro de Memorias de personajes que me parecen interesantes. Es el caso de Miguel Angel Aguilar, periodista español de larga trayectoria que publicó a fines del 2018 "En silla de pista", un libro en el que relata sus andanzas profesionales, no sin antes describir una breve referencia a sus años de infancia y juventud. Aguilar me parece un periodista serio, honesto y respetuoso, a pesar de poseer una notable ironía en sus maneras de hablar y escribir. En el volumen nos cuenta sus inicios profesionales, la apasionante historia del diario "Madrid",  cerrado en tiempos de la dictadura franquista y cuyo edificio fue volado años después, sus experiencias como director de "Diario-16", columnista de "El País", tertuliano de la radio, periodista de televisión, etc. La lectura ha sido amena e interesante, lo que el autor nos cuenta lo hace, en mi opinión, con clara intención de ser objetivo y desapasionado, sin esos excesos de culto al yo que con frecuencia caracterizan este tipo de textos autobiográficos, dándonos una visión interesante de una época apasionante de la reciente historia de España.

Cada vez me gusta más la narrativa italiana contemporánea. Por esta razón, amen de las buenas valoraciones previas que encontré, encontré pronto hueco para leer "La casa de 1908", una breve, y ya adelanto que magnífica, novela de la escritora del país transalpino Giulia Alberico. El primer, y posiblemente principal atractivo del relato es que el mismo es realizado en primera persona por la propia casa donde se desarrolla lo narrado. Alberico aprovecha este original estilo literario para relatar la historia de una familia italiana a lo largo del siglo XX, con especial hincapié en los años del dominio fascista y la 2ª Guerra Mundial. La autora va y viene en el tiempo, poniendo en escena con maestría los distintos personajes, todos miembros de la familia que posee y ocupa la casa. La novela está muy bien escrita, con descripciones tan bellas como sobrias y unos personajes con bastante fuerza, aunque parezcan pasar en ocasiones como de puntillas. El relato mantiene un tono amable, aunque no esté exento de desencuentros familiares y algún toque dramático.

Cada año me gusta leer alguna novela extensa, entretenida y bien escrita. En esta línea me hice con "Bajo un cielo escarlata", novela realmente histórica -todos los personajes existieron- escrita por el escritor norteamericano de best-sellers Mark T. Sullivan. Está ambientada en Milán y nos cuenta la historia de Pino Lella, un joven que se convirtió en héroe haciendo de espía contra los nazis. La publica la editorial "Suma de letras", y en la pestaña que suele adornar este tipo de novelas es puesta a la altura de  dos publicaciones anteriores de dicha editorial: "El cielo que no puedes ver", de Anthony Doerr y "El ruiseñor", de Kristin Hannah,  equiparación que me temo  a la larga le haya perjudicado, pues creó unas expectativas que no se han cumplido del todo. El libro es entretenido, la historia interesante, pero le falta ese toque especial que convertía en inolvidables las dos novelas citadas, en especial la segunda. En las páginas de "Bajo un cielo escarlata" aparecen personajes célebres, como Ildefonso Schuster, Cardenal de Milan, Benito Mussolini y su amante Chiara Pettacci, el general Hans Leyers y Alberto Ascari, que con los años sería campeón de Formula I. Las razones de que, habiéndome gustado, mi entusiasmo tras su lectura no se ha desbordado pueden estar en que posiblemente el autor ha hinchado su relato innecesariamente, así como en un comentario crítico que leí antes de empezarla: le falta tono dramático, frase que me pareció curiosa en su momento y que valoré más cuando acabé el libro ... y eso que no faltan tragedias.

Hace ya años que vienen proliferando novedades en materia de novela policíaca escrita por autores españoles. La situación hace necesario seleccionar bien, pues cuando hay cantidad existe el peligro de encontrar alguna muestra de poca calidad. No obstante, en alguna ocasión me he tirado al ruedo y he leido algún autor que no conocía, es el caso de "La melodía de la oscuridad", del gaditano Daniel Fopiani, relato de intriga que escogí sin encomendarme a Dios ni al diablo y que me ha gustado bastante. Fopiani, que es sargento de Infantería de Marina, ambienta los hechos en su ciudad natal, y nos habla de una serie de crímenes rituales que crean el terror en la población, con la originalidad de incluir como personaje principal a un guardia civil que quedó inutilizado para el servicio tras un atentado de ETA en San Sebastián que le provocó la pérdida de sus dos ojos. Me ha parecido muy hábil la técnica literaria de Fopiani, quien va repartiendo los capítulos en diversos escenarios, desentrañando el misterio poco a poco y no de golpe y relatando paralelamente a la investigación policial los dramas personales grandes y pequeños de los protagonistas.

1 de febrero de 2019

Lecturas de enero



He regresado en enero a la cifra de siete lirbos terminados. Este mes he leído las cosas más variadas, con un par de crónicas francamente interesantes -una de carácter histórico en torno a la revolución de Asturias y otra de actualidad en torno al continente africano- y algún que otro "pinchazo".

A lo largo del año recién terminado, las páginas y suplementos literarios de diarios, blogeros y demás expertos se han referido con frecuencia y habituales halagos a las nuevas generaciones de escritores españoles. Las editoriales más importantes  han incrementado la publicación de primeras obras de jóvenes a quienes se consideran con calidad y futuro. Entre éstos, y clasificable en el apartado de novela policíaca, me llamó la atención desde que supe de su existencia, la primera novela de Jerónimo Andreu, un periodista de buen currículum que ha debutado con "En el vientre de la roca", un thriller lleno de ritmo ambientado en Gibraltar. Pienso que el hecho de que la trama se desarrolle en el Peñón es un acierto añadido, pues añade originalidad al relato, sirve para despertar curiosidades. Desde mi punto de vista, los dos grandes valores de esta novela son su excelente ritmo, que no decae en ningún momento y mantiene el interés del lector de modo permanente, y la variedad y originalidad de sus personajes. Andreu nos introduce en el mundo "lumpen" de contrabandistas, traficantes, descuideros,  ... con los alicientes del paso de ida y vuelta de la península a Gibraltar y la concurrencia de la policía inglesa, la española, los llamados "yanitos" y personal análogo. Una novela entretenida y literariamente muy digerible.

El blog "Elemental",  ubicado en la sección digital de"El País" y dirigido por Juan Carlos Galindo, se ha convertido en una de mis guías favoritas en materia de novela negro-criminal. A principios de noviembre apareció un magnífico artículo titulado "Cinco ensayos sobrecogedores sobre el mundo criminal", en el que se diseccionaban cinco libros ajenos a la ficción, muy en la línea de relatos míticos como "A sangre fría", de Truman Capote o, bastante más reciente, "El adversario", de Emmanuel Carrere. Los puse todos en lista de espera y comenzé por "La casa de los lamentos", un extenso relato de la australiana Helen Garner que responde perfectamente a su subtítulo: "Crónica de un juicio por asesinato". Garner nos cuenta al detalle un proceso judicial que cubrió como periodista en torno a un suceso que conmovió Australia, cuando un hombre se precipitó al río con el coche que conducía y donde  llevaba a sus tres hijos, consiguiendo él salvarse y pereciendo los niños. El ciudadano en cuestión fue acusado de provocar a conciencia el accidente como venganza contra su ex-mujer. El libro es extenso, y nos cuenta al detalle los dos juicios -hubo que repetir el primero- y sus respectivas apelaciones. En ocasiones puede resultar reiterativo y premioso, pero como narración de un hecho real y el correspondiente proceso me ha parecido un testimonio magnífico.

Hace ya tiempo que compré y comencé a leer "Las cosas como son", una especie de balance político de  Carlos Solchaga, quien fue el ministro económico más duradero y famoso de los 14 años de gobierno socialista de Felipe González. No se trata de unas memorias, entre otras razones porque Solchaga se limita a hablar de los catorce años en que tuvo protagonismo político, así lo precisa, además, el "cótitulo" del libro: "Diarios de un político socialista: 1980-1994", el tiempo que fue desde su acceso al Congreso de los Diputados como parlamentario navarro hasta su dimisión como jefe del grupo parlamentario socialista en la primavera de 1994. Leer las 710 páginas de las que consta el texto me ha costado año y medio, entre otras razones porque lo he ido haciendo a empujones, con meses sin tocarlos. El político de Tafalla da buena cuenta de cuestiones interesantísimas desarrolladas en eñpocas tan importantes como ls de las mayorías absolutas del PSOE, los eventos del 92, los desencuentros de Solchaga y su equipo con los guerristas, los casos de corrupción tan sonados como el de Juan Guerra, Filesa o Roldán, las fusiones bancarias, la reconversión industrial, los avatares de personajes claves en su momento como Mario Conde, Mariano Rubio o Javier de la Rosa y tantos otros temas. También hay mucha terminología económica que en ocasiones he optado por leer en diagonal. El autor nos desvela cuestiones apasionantes, aunque no falte, como suele ocurrir en este tipo de relatos personales y autobiográficos, esa cierta vanidad de quien parece creerse tener siempre la clave y la solución de todo.

Robert Hugh Benson fue un sacerdote inglés que vivió entre finales del siglo XIX y principios del XX. Benson fue un converso del anglicanismo y miembro de una familia con notoria vocación literaria: sus dos hermanos fueron también escritores. Hace unos pocos años leí "Señor del mundo" una fábula sobre las fuerzas oscuras que gobiernan el Planeta,  reeditado recientemente y recomendado en su día por el mismísimo Papa Francisco. A finales del año pasado "Arcaduz" publicó otra de sus obras, "A la horca", una novela histórica que narra la persecución sufrida por los católicos ingleses durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Desde que leí alguna crítica el tema me pareció interesante y la época atractiva, lo que unido a la favorable impresión del libro ya leído, provocó que terminara colocándolo en primera línea de lectura. Me ha parecido una novela entretenida y de buen ritmo, aunque con un estilo literario tal vez ya algo anticuado. El autor escribe desde la implicación absoluta y tomando claramente partido. Todos los personajes son históricos, salvo los dos principales protagonistas. Destaca de manera especial la inclusión en la trama del cautiverio y ejecución de la Reina de Escocia, María Estuardo.

La revolución de Asturias de 1934 es, sin duda, uno de los episodios más impactantes de la historia reciente española, y posiblemente también de los más influyentes en los aconteceres posteriores. De ahí que me llamara poderosamente la atención la obra publicado hace algo de más de un año por "Libros del Asteroide": "Tres periodistas en la revolución de Asturias", en el que se recoge el balance de la revolución por tres profesionales del nivel de José Díaz Fernández, Josep Pla y Manuel Chaves Nogales. No estamos ante un trabajo de historia ni ante un ensayo, sino que se trata de escritos periodísticos realizados por tres periodistas honestos, de fiar, que nos cuentan lo que ven y escuchan "a pie de obra" y nos ofrecen su versión desde perspectivas diferentes. La verdad es que lo compré incentivado por mi "devoción" a Pla y Cahves Nogales, pues no conocía al tercero, aunque a la hora de la verdad el relato de Díaz Fernández ocupa más de la mitad del texto. Mientras éste lo que hace es contar los sucesos que conoce a modo de relato, el editor incluye las magníficas crónicas que Pla y Chaves enviaban diariamente a "La veu de Catalnya" y el diario "Ahora" de Madrid, respectivamente. Mientras Díaz vivía en Asturias -llegó a ser diputado del partido de Azaña-, tanto Josep Pla como Manuel Chaves Nogales fueron los primeros periodistas que consiguieron entrar en el Principado una vez restablecido el orden. La narración del primero rezuma cierta simpatía con los rebeldes, mientras los otros dos ofrecen crónicas bastante más críticas, aunque los tres lo hagan con una fiabilidad y honestidad evidentes. Son versiones que se complementan y conforman un relatoi vivo e interesantísimo de unos sucesos fundamentales. El prólogo de Jordi Amat, a la altura del resto.

Lo que tiene que ver con África es sin duda atractivo,  por eso cualquier libro que trate el tema suele apetecr leerlo, ... evidentemente cuando intuyes que se trata de un trabajo bien elaborado, de calidad. Por esta razón me entró por los ojos "África. La vida desnuda", una crónica periodística del reportero español Alberto Rojas. No estamos ante un libro de viajes, ni ante un elenco de misiones humanitarias ejemplares y generosas -aunque alguna heroicidad humana se refleje-, sino frente a una crónica del drama que asola a muchas zonas del continente africano: guerras, epidemias, hambrunas,  ... con la maldad y ambiición humana que suelen llevar como compañía. El autor recorre las zonas más conflictivas de África -Niger, Sudán, Somalia, República Centroafricana, Congo, Chad, ...- y va relatando historias con frecuencia estremecedoras, mostrándonos personajes que tienen tanto de héroes como de vícimas, situaciones dantescas,  .... en suma, reflejando historias que duele leer, como debe doler vivir y testimoniar. No se trata de un libro para entretenerse ni diusfrutar, pero a la vez reuslta tan interesante como posiblemente necesario leer. Es bueno saber lo que está pasando en esos países, tomar conciencia del sufrimiento de tantos ... y además está bastante bien escrito.

Me llamó la atención un reciente artículo de "Elemental", el ya más arriba mencionado blog "negro-criminal" de "El País" sobre lo que denomina "True crime literario", es decir, la moda  de escribir y publicar novelas basadas en crímenes reales. Tomé buena nota de los títulos que Laura Fernández, ajtora del trabajo, recomendaba y opté por comenzar con la lectura de "Chicago", una historia criminal ambientada en los años 20 de cicha ciudad. El tractivo del libro venía reforzado por el prestigio de su ator, David Mamet, célebre entre otras actvidades, por ser haber hecho el guión adaptado de películas como "El cartero siempre llama dos veces", "Veredicto Final, "Los intocables de Elliott Ness" y "Cortina de humo"., así como de la pieza teatral -luego también versionada en el cine- "Glengarry Glenn Ross", con la que ganó el Pulitzer en 1984. A la vista de  este currículum, deposité grandes esperanzas en la lectura del libro, pero a la hora de la verdad ésta se me ha hecho pesada ... con mayor intensidad conforme avanzaba en ella. Mamet nos cuenta una historia interesante y presenta unos personajes de cierta entidad, pero no se siu es la forma de relatar los hechos, un ritmo que me ha parecido irregular o que la falta de soltura ha sido del lector, pero me ha costado mucho seguir la trama y la novela no ha respondido a mis expectativas.

28 de enero de 2019

Nunca es oro todo lo que reluce


Es posible que alguien piense que hoy me he levantado cenizo. Puedoa segurar que no es así, al menos más de lo habitual. Incluso aseguraría que mi afirmación tiene su toque de positiva. En los últimos años, en estos tiempos que un jefe quew tuve hace bastantes años denominaba como de "madurez fecunda", me planteo con frecuencia si en mi juventud crecí y me eduqué pensando en que vivía en un mundo color de rosa, rodeado de seres perfectos y sonrisas siempre sinceras. La experiencia, tal vez tardíamente, me ha enseñado que todos tenemos nuestras debilidades, nuestros secretos ocultos, esos aspectos oscuros de nuestra vida con los que lidiamos. Y también, como dice un viejo conocido, que no es bueno crearse dioses en la tierra, pues éstos acaban decepcionandote.

Pero no pretendo ser negativo, porque -paradójicamente- esta consideración me lleva a ser más comprensivo, más flexible. Buena parte de esa caridad que deberíamos ejecritar diariamente puede encontrarse en algo tan humano como aprender a comprender y disculpar. Cada vez sobrellevo peor a quienes parecen tener la solución de todo, hablar como si el concepto de duda no existiese, los que dan consejos que no pides y opiniones que no deseas, los que no pueden vivir sin autoimponerse medallas y sin juzgar si los demás las merecen.

No, no es oro todo lo que reluce. Tarde o temprano perdemos la inocencia y descubrimos que nadie es perfecto, empezando por uno mismo. Pero eso es bueno, porque las debilidades nos hacen más humanos, porque la visión de las limitaciones propias y ajenas nos puede ayudar a ser menos distantes, menos implacables.

3 de enero de 2019

Creo en los Reyes Magos



Recuerdo hace muchos años, cuando recién terminada la mili comenzaba a buscar el modo de encauzar mi vida, alguien a quien tenía cerca, dueño de una notable inteligencia, con una seguridad en sí mismo muy capaz  de avasallar y cierta, aunque controlada, tendencia al despotismo, me ponía con frecuencia la etiqueta de inmaduro ... debía de tener su razón -y sus razones-, pero no se si esa madurez que me deseaba era la adecuada. De hecho, me vino muy bien que alguien, menosintenso pero más sabio y dulce, me invitara a olvidarme de esas urgencias y a quererme más a mí mismo.

Podría pensarse que madurar consiste en dejar de ver la vida de color de rosa, y tal vez no nos damos cuenta que parte del secreto de la felicidad estriba en saber encontrar esa parte rosa -o azul, o blanca, ..- de lo que sucede. Con el paso de los años podemos pasar de considerar los azares de la vida como una canción romántica a equipararlos a una de Sabina ... y no negaré que en parte pueda ser así , yque todos nos hayamos preguntado  eso de quién a los quince años no dejó su cuerpo abrazar  para plantearnos en tiempos más "nubosos" quién nos ha robado el mes de abril. A lo mejor lo importante no es tanto madurar como ser siempre uno mismo, porque teniendo claro que es bueno mejorar, no acabo de asumir que también lo sea cambiar.

Un antiguo compañero de colegio me dijo una vez que eso de los Reyes Magos deberia haber sido verdad, que era una pena que más pronto que tarde tuviéramos que descubrir que nuestros padres eran quienes terminaban supliendo esa bendita ilusión infantil. Cumplida ya la sexta decena, he decidido que voy a volver a creer en esos magos de oriente, que compensa soñar en las barbas blancas de Melchor, las rojizas de Gaspar y la tez morena de Baltasar.  ¿Por qué no  vamos a   engordar esperanzas de cara a esa noche mágica que vivimos e nuestros primeros años?. Y no se trata tanto de esperar regalos estupendos -ya existen para eso los comercios, las ofertas y las tarjetas de crédito-, sino de permitirnos el lujo de soñar, de desear cosas, experiencias y momentos y que luego nos quiten lo "bailao".

No estoy haciendo una llamada al complejo de Peter Pan, ni un canto a la nostalgia. Quizá haya algo de desquite, no disucto que debe de ser bueno madurar ... pero¡ cuidado! ... que en las frutas la madurez no es más que el paso previo a que se empiecen a pudrir.

Ya lo dijo Calderón -imagino que no pensaba al hacerlo en los Reyes Magos, pero sirve-: "La vida es sueño".