25 de mayo de 2017

Cita el domingo


El cartel lo explica bien, el domingo por la tarde la Sala Moncayo del IES Miguel Catalán de Zaragoza albergará un concierto benéfico. El definitivo granito de arena lo ha puesto un profesor de Instituto que ha invertido parte de lo ganado en el programa-concurso "Pasapalabra" en adquirir un piano. La idea la tuvieron cuatro jóvenes médicos voluntarias que han colaborado, "in situ" por supuesto, con la misión que tiene la Fundación "Emalaikat" en Turkana, una de las zonas más pobres de Kenia. Allí trabajan, ... entregan toda su vida, una serie de personas que se han creído eso de "amar al prójimo como a sí mismos", que entendieron lo de que "Cuanto hiciereis por uno de estos pequeñuelos a mi lo hicisteis", ... que comprenden que necesitan escuchar lo de "tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, ...". Y con su vida nos despiertan la conciencia y los mejores sentimientos a quienes andamos mucho más cómodamente por Europa, en ocasiones sufriendo por nimiedades.

 Queda dicho que la iniciativa viene de cuatro chicas con ganas de hacer el bien y sentido de la solidaridad. Anima comprobar que en estos tiempos de tensiones e individualismo  sigue habiendo quienes acreditan algo tan imitable como saber querer, tan necesario como pensar en el resto, tan admirable como ser valientes. Cuando, por vías indirectas, me entero de lo que han hecho y siguen haciendo estas jóvenes -las llamaría niñas porque podrían ser mis hijas, pero demostrado queda que han madurado pronto- siento alegría de que haya gente así, agradecimiento por comprobarlo, certeza de que estas doctoras comienzan su trayectoria curando el alma y una firme voluntad de compromiso: ¡no puedo faltar a la cita!.





23 de mayo de 2017

Horror en Manchester


22 muertos y 59 heridos en un atentado suicida en un concierto en Manchester 

A veces tengo la impresión de que nos confiamos, que tendemos a olvidar el estar sobre un polvorín y seguimos viviendo alegres y tranquilos, ajenos a peligros y dramas más o menos cercanos e inminentes. Es posible que no deje de ser un mecanismo de autodefensa, que sea mejor andar distraídos de lo que nos puede pasar. Pero cuando regresa la barbarie, no podemos ni evitar un estremecimiento, un dolor grande ni desentendernos, mirar para otro lado.

¿Quiénes son los locos capaces de organizar una matanza de inocentes como la de esta noche en un concierto de la cantante Ariana Grande en el "Manchester Arena" de la ciudad británica?. ¿Quién puede soportar sobre su conciencia la muerte de más de veinte personas, entre ellas niños?. ¿Qué razón puede dar? ... A quienes andamos lejos, a los que por ahora no nos afecta en vivo y en directo la tragedia, nos queda compartir el dolor, rezar por los muertos, los heridos, sus familiares y amigos ... y ¡por favor!, que nunca nos acostumbremos.

15 de mayo de 2017

De pérdidas y rebeldías


Cuando alguien nos deja surge, inevitablemente, el dolor. Un dolor que, lógicamente, tiende a andar en proporción al cariño, la cercanía, ... la amistad que manteníamos con quien fallece.  Al llegarnos la noticia de una pérdida, que puede ser más o menos esperada, la cabeza y el corazón acumulan sentimientos encontrados: un aluvión de recuerdos, la conciencia de no haber estado siempre a la altura, de omisiones, ocasiones perdidas, ... y, por supuesto, momentos inolvidables, tiempos de brillo y luces, ... y la figura de quien falta que se impone en todo su esplendor.

Es sin duda ley de vida, para quienes creemos en Dios, en la eternidad, siempre queda la esperanza, la confianza, a veces algo forzada, en quien entendemos sabe más. Pero tal vez no es tiempo de regatear dolores, de esconder tristezas, ... llorar al ausente no deja de ser una forma de velarlo, de compartir el momento, con quien se ha ido y con los seres más cercanos que sufren un vacío inconsolable. No tiene por qué ser malo encauzar las rebeldías. La arrogancia puede revestir distintas formas, no somos quienes para asumir representaciones ni para dictar instrucciones sobre modos de reaccionar. El dolor, el desconsuelo son legítimos, y rebelarse puede ser otra forma de rezar.


10 de mayo de 2017

Mis maestros involuntarios


En la vida de cada uno de nosotros siempre ha habido maestros. Unos vienen impuestos, sus enseñanzas nos llegan por razones de sangre, convicción o simple casualidad: todos procuramos asimilar lo que nos enseñan, agradecerlo -tantas veces lo que nos transmiten tiene su origen en el amor que nos procuran- ... y cuando es preciso lo modificamos o adaptamos a las circunstancias y a la inevitable evolución del tiempo. Hay maestros que se atribuyen tal condición y pretenden "encajarnos" sus pensamientos con mayor o menor tenacidad y, a veces, autoritarismo ... maestros que tal vez se creen que lo saben todo y deberían dedicar más tiempo a aprender sobre la naturaleza humana.

Pero también hay maestros involuntarios, personas que nos enseñan sin pretenderlo, que regalan esas lecciones impagables que se dictan desde la humildad, la sencillez, la naturalidad. Gente que te tropiezas incluso accidentalmente, que con una palabra, un acto de servicio, una atención amable, ... una simple sonrisa sincera, ... son capaces de mostrarte un modelo de vivir, de orientarte hacia el bien, de desear decirles, aunque sea interiormente, en silencio: tu modo de actuar me ayuda a ser mejor.

Me he tropezado con muchos y muchas de éstos, y a veces me gustaría decirles, al oído, bajito, sin grandes aspavientos, "¡gracias!, ¡qué suerte tuve de encontrarme contigo!!!" ... "¡¡Cuanta luz eres capaz de dar sin creértelo, sin andar de divo!!".

1 de mayo de 2017

Libros del mes del libro


El mes de abril es terreno abonado para la lectura. No se sabe si los libreros, las empresas editoriales o "El Corte Inglés" han elegido el 23 de abril como día oficial del libro. La realidad es que hay más información que nunca sobre el tema y los lectores irredentos ponemos especial interés en nuestra afición. Yo, particularmente, he cerrado seis lecturas en abril, y creo que recomendaría cualquiera de ellas. La estrella del mes se la pongo al último de esa enorme aparición francesa que ha sido Pierre Lemaitre, pero con la misma fuerza alabaría a la última entrega de Michael Cónnelly, a las breves memorias de una premio Nobel como Herta Muller o a una deliciosa recopilación de relatos sobre africanos en España. Sin olvidar una breve y divertida obra de teatro de Mihura y una original novela gallega.

Recuerdo que de pequeño las películas que TVE proyectaba los domingos por la noche estaban vedadas: la cuestión del horario era fundamental, pues acababan muy tarde y al día siguiente había colegio. Esta norma tuvo alguna excepción, como "Los últimos de Filipinas" o "Solo ante el peligro", films considerados de interés suficiente como para restar horas de sueño. También hubo "bula" para "Melocotón en almibar", un film de Antonio del Amo que protagonizaban Carlos Larrañaga y María Mahor. Con el tiempo descubrí que se trataba de un guión adaptado de una comedia de Miguel Mihura, uno de los grandes del género en España, fundador entre otros de la mítica revista "La Codorniz". Muchos años después he leído el libro, una divertida comedia en torno a unos atracadores cuyos planes se tropiezan con una cándida monja de la caridad. Aunque siempre resulta complicado leer obras de teatro, escritas más bien para su representación, se trata de un libreto divertido y sencillo que se lee de un tirón y sirve para estar entretenido uno de esos  ratos sueltos del fin de semana.

Creo haber comentado en otras ocasiones que Michael Connelly suele ser una apuesta segura. Hacía años que no elegía una novela suya y, rompiendo mi criterio de leerlas por orden de aparición, me hice con su último éxito, "Del otro lado", en el que su detective favorito, Harry Bosch, coincide con Mickey Haller, abogado protagonista de otros libros que queda, además, consolidado como primo suyo. Una vez más Connelly ha respondido a la confianza y su novela me ha parecido de las mejores dentro del género policíaco. El argumento viene con la peculiariedad de que Bosch está separado de la actividad policial y es contratado por su citado primo para investigar un delito del que se acusa a su cliente, a quien éste considera inocente ... es decir, Connelly colabora con la defensa, de ahí el título. La situación provoca un doble conflicto a Harry Bosch: tiene que luchar con su propia conciencia y con la incomprensión de sus compañeros. El libro está bien escrito, mantiene la atención y, como es frecuente en el escritor de Filadelfia, la intriga se centra más en las circunstancias de los hechos que en la identidad de su autor

"El libro de Jonás", del escritor y periodista gallego Ramón Pernás, lo incluyo entre esos libros con los que me encapricho sin saber muy bien porqué: la novedad de un autor que no conocía, una portada sugerente, un argumento interesante, ... no sabría muy bien explicar la razón de mi elección. De hecho adelanté su lectura al encontrarlo disponible en la Biblioteca Pública de Zaragoza. Una vez terminada la novela lo primero que se me ocurre es definirla como lectura "muy gallega", por eso de que uno no acaba de saber bien que se pretende y por la afición de muchos autores de aquellas tierras a lo mágico, a lo esotérico. Se trata de un libro bien escrito, con un toque no se si definir como poético o musical, sin un argumento muy definido pero que se va leyendo con agrado. La historia que nos cuenta está ambientada en un pueblo figurado de Galicia, ubicado en la costa de Lugo. Tiene la originalidad de colocar como protagonista a un personaje que de hecho no llega a aparecer en directo, Justo Pastor. un niño del pueblo que perdió un ojo por causa de una flecha casera fabricada con la varilla de un paraguas y cuya vida y paradero son todo un misterio cuya averiguación entretiene al resto de personajes a lo largo de las 286 páginas de que consta la novela. Sin duda un relato original y curioso.

En mi lista de fravoritos, Pierre Lemaitre ha alcanzado la condición de escritor principal. Como decía, según consta en la contraportada del libro, Ramón Ventura en "El Periódico de Cataluña", "es "un autor imprescindible de la novela actual, policíaca o no". "Recursos inhumanos" es su última novela publicada en castellano, con el premio de mejor novela negra europea a cuestas y una crítica excelente, ... si a esto añadimos que fue el libro elegido por mis amigos de la tertulia del género negro de Huesca para regalarme con motivo de mi marcha de la ciudad, con la dedicatoria escrita de todos ellos, sobraban los motivos para leerla cuanto antes. Pienso que el regalo, cuestiones sentimentales aparte, ha valido la pena. Un guión original, un protagonista lleno de fuerza -un genuino "perdedor"-, junto a unos personajes trabajados y un contenido de crítica social, unido a una sátira demoledora de la crisis actual, han conseguido que la lectura fuera amena, interesante y, en aumento conforme avanzaba páginas, aditiva. La estructura de la novela, en tres partes perfectamente delimitadas: antes, durante y después, me ha parecido muy conseguida. Es la tercera novela que leo de Lemaitre y cada vez me gusta más.

Curioseando por internet descubrí este "Africanos en Madrid", una recopilación de relatos escrita por Nicolás Melini, un escritor y cineasta canario que leyendo la solapa del libro se comprueba ha publicado de todo y bastante. Componen el volumen seis relatos cortos y una conferencia pronunciada por el autor en homenaje a un hispanista senegalés fallecido. El hilo conductor de las historias, todas ellas con aura de verosímiles, es la vida de los emigrantes subsaharianos en la capital de España. Se trata de un libro que de entrada me resultó lo suficientemente atractivo para comprarlo, que en algún momento y comenzada su lectura, tuve la tentación de valorarlos como un poco "planfletillo" y con el que he terminado disfrutando de lo lindo. El contenido es de lo más plural: problemas de papeles y relación con la policía, amistades y amoríos con españoles y españolas, el problema de la ablación genital femenina, ... todo ello planteado en un tono humano, a veces desdramatizador y con visión positiva y profunda. La conferencia que se transcribe al final se convierte en una interesante llamada al mestizaje, al intercambio cultural y al amor a la patria de origen. Un nuevo acierto de la editorial "Reino de Cordelia".

Helga Muller, escritora  nacida en Rumanía y residente en Alemania, recibió el Nobel de literatura en 2009. Este hecho y el venir editada por "Siruela" me pareció aval suficiente para leer su última publicación en España, con un título tan original y complicado como "Mi patria era una semilla de manzana". Se trata de una serie de reflexiones autobiográficas plasmadas en forma de respuestas dadas a la filósofa y traductora Angélika Kramer. La conversación versa sobre la cruda juventud de la autora, marcada por su disidencia del régimen comunista de Nicolai Ceaucescu, las persecuciones sufridas por parte de la "Securitate" rumana y la huella que dejó en ella el colaboracionismo de su padre con los nazis y el largo internamiento de su madre -5 años- en un campo de concentración soviético. El relato de Muller es durísimo, además de ser realizado desde un planteamiento tremendamente negativo y pesimista. A pesar de tener la forma de entrevista, destaca sobremanera la calidad literaria de la escritura de Herta Muller, con unas descripciones de personas, lugares y hechos cargadas de metáforas y riqueza de vocabulario. Las vivencias de la escritora son de un interés vital e histórico importante y son contadas al detalle. La propia forma de escribir de la galardonada escritora y el tono constante de carga negativa que ofrece lo que cuenta exige concentración y paciencia en la lectura.

28 de abril de 2017

Tres cuestiones taurinas



En los últimos siete días se han acumulado motivos para que yo hable de toros. La llamada fiesta nacional es hoy cuestionada por bastantes, pero sigue produciendo afición y noticias.

La primera es el fallecimiento de Sebastián Palomo Linares, el torero jienense que falleció en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid el pasado 24 de abril tras no poder superar una delicadísima operación de corazón. La prensa da muchas vueltas estos días a su situación sentimental, a las relaciones con sus hijos, al problema de su herencia, ... Para mí, fundamentalmente,  la figura de Palomo Linares me trae recuerdos infantiles, pues fue él uno de los grandes matadores que surgieron en la generación posterior a figuras de la categoría de Antonio Ordóñez, Diego Puerta, Paco Camino, "El Viti" o "El Cordobés". Recuerdo haberle visto siendo yo un niño en la Plaza de Zaragoza en su época de novillero, cuando junto a él sonaban nombres de jóvenes en alza como "Paquirri", Miguel Marquez o Angel Teruel. Palomo Linares fue un torero podroso que anduvo por las alturas del escalafón taurino mientras estuvo en activo y pasó a la historia por dos motivos: en la Feria de San Isidro de 1972 cortó un rabo en Las Ventas tras 37 años sin que nadie lo hiciera y mantuvo junto al "Cordobés" una particular batalla con los empresarios que les valió el nombre de "guerrilleros". Descanse en paz.

La segunda cuestión taurina que me llamó la atención durante estos días tiene que ver con Curro Díaz, matador de toros en activo, de raza gitana y paisano de Palomo. Se trata del típico torero con duende, con veinte años de alternativa, que fue cogido al entrar a matar a su segundo toro el pasado día de San Jorge en la Plaza de la Misericordia de Zaragoza. Díaz había realizado una gran faena y con la espada se jugaba cerrarla con corte de orejas. El torero lo dio todo en la estocada, tanto que resultó cogido en una pierna con una herida de 15 cm. En un gesto torero de pundonor y valentía espero, aguantando el dolor, a que el toro doblara y recogió dos merecidas orejas que paseó por el ruedo entre el clamor de un público admirado. Tras la vuelta al ruedo, pasó a la enfermería, donde hubo de ser operado. Toda una demostración de pundonor y torería.

La tercera referencia es menos llamativa. Durante mi infancia mi afición a los toros superaba a cualquier otra. De esta manera, no solamente me fijaba en las grandes figuras de la época, como la anteriormente mencionadas y algunas más: "El Litri", "Mondeño", Gregorio Sánchez, Jaime Ostos, Andrés Vázquez, Antonio Bienvenida, ..., sino también en toreros modestos, de esos que toreaban poco, en plazas de segunda o tercera y, frecuentemente, a toros difíciles, de esos de los que renegaban las figuras. Uno de esos toreros era Enrique Patón, un hombre nacido en Figueras, que desarrolló buena parte de su carrera en Cataluña, donde ahora han cerrado la puerta a los toros. De hecho tomó la alternativa en Barcelona en septiembre de 1967, siendo apadrinado por un torero que triunfó en la capital condal, "Chamaco" y en presencia del malogrado "Paquirri". El pasado día de San Jorge, finalizada la corrida en la que fue herido Curro Díaz, tuve la ocasión de saludar a Enrique Patón, en la actualidad empresario taurino con personalidad y prestigio, que me pareció un hombre cordial, inteligente y de cierta bonhomía.

25 de abril de 2017

El día de la Ronda


Asistí, como vengo haciendo cada año desde el 2002, a la celebración del Día de Aragón en el Palacio de la Aljafería, sede de nuestras Cortes . Este año había novedades, como el que se abrieran las puertas a trescientos ciudadanos de "a pié", con el loable fin de acercar las instituciones al pueblo. No obstante, para mí el gran acontecimiento de la jornada fue la entrega de la medalla de las Cortes de Aragón a la Ronda de Boltaña. Este grupo del Sobrarbe, que cumple 25 años con lozanía y permanente vocación de crecer, lo descubrí cuando llegué a Huesca en 2001 y me ha hecho disfrutar con una música y un mensaje muy especiales, a la vez que en ocasiones me ha servido como calmante de tensiones y remedio para elevar los ánimos. De  la Ronda forman parte mis amigos Ignacio, todo un ejemplo de optimismo y bonhomía y Montse, el corazón de oro de la abogacía de toda la provincia.

Magnífico el discurso de Manuel Domínguez, y, por encima de todo, deslumbrante y ejemplar la alegría que desbordaban todos y cada uno de sus miembros y familares, demostrando que también saben estar a la altura en eso de compartir y ser agradecidos. Cuando actúa la Ronda de Boltaña arrastra un algo especial, crea un ambiente que te envuelve en cercanía y emociones. Enhorabuena, rondadores!!!.

21 de abril de 2017

Adios a un veterano cantante argentino

El pasado lunes, 17 de abril, falleció en Madrid Eduardo Rodrigo. El cantante contaba 73 años y padecía una afección pulmonar que al agravarse le ocasionó la muerte. Había nacido en la provincia argentina de San Juan, aunque llevaba más de 40 años afincado en España. Estaba casado con  Teresa Rabal, hija de Paco Rabal y Asunción Balaguer, quien pasó de ser una prometedora actriz a cantar junto a su marido y desenvolverse como pez en el agua, también con Eduardo, en programas infantiles en televisión. Eduardo Rodrigo fue en su época el típico solista argentino de voz sólida y canciones en tono poético, como Alberto Cortez, Jairo, o el mismisimo Jorge Cafrune. Recuerdo que oí hablar por vez primera de este artista a principios de los años 60, cuando la prensa reflejó que volvía a España después de varios años en su tierra. Eduardo Rodrigo era un asiduo de esos festivales que se celebraban a lo largo del verano en localidades costeras como Alicante, Málaga o Palma de Mallorca. Su primer éxito en estos certámenes lo obtuvo en el Festival de Almería de 1971. aunque su gran éxito lo obtendría un año después en el Festival de Benidorm, el mismo que había consagrado en su día a Raphael y Julio Iglesias. La canción que interpretó y le llevó a la fama definitivamente se titulaba "A María yo encontré", la había compuesto Alfredo Alpín y fue muy vendida en su día.

Recuerdo perfectamente la edición del festival en la que ganó el cantante hoy fallecido. Era una de esas noches de julio, calurosas y largas, cuando las vaciones escolares  permitían trasnochar y acostarse tarde. En mi casa eramos, además, bastante aficionados a estos certámenes musicales. Ese año, 1972, habían llegado a la final algunos cantantes jóvenes que originaban el fervor de las jovencitas y se presentaban como favoritos. Los más destacados eran Daniel Velázquez, un madrileño de 26 años que en realidad se llamaba Ceferino Feito -parece comprensible la adopción de un nombre artístico- e  interpretaba "Tema de amor" y Federico Cabo, que había nacido en Badajoz, ya había vencido en el festival siere años antes con "Tu loca juventud" y presentaba el tema "Las enamoradas". A la final, además de Rodrigo, también  llegaron otros cantantes con nombre como Betty Missiego, Tito Mora y el grupo "Continuados". De hecho, "Las enamoradas" -o tal vez su atractivo intérprete- eran los favoritos del público, pero el jurado prefirió a un cantante más talludito -no demasiado, pues Eduardo Rodrigo contaba 28 años- y le dio la gloria al argentino, no sin alguna protesta de los asistentes.

Eduardo Rodrigo tuvo otras facetas artísticas además de esas canciones comerciales propias de los festivales. Fue un intérprete aficionado a canciones propias del folklore de su tierra -su padre era un español que había emigrado y su madre, argentina-, con un toque propio de poetas y trovadores. Un reflejo de ésto son temas como "Indio", "Quisiera" o "canción para María". Una vez retirado de la canción, allá por la década de los 80, se dedicó  junto a su mujer al mundo de los niños con el espectáculo "Una cigarra llamada Teresa", o programas de televisión como "La factoría", "Mazapán" o "La casa de la guasa", además de un circo ambulante que hizo las delicias del público infantil durante años.

Descanse en paz.


19 de abril de 2017

Recordando a "99"


Sin duda alguna, una de las series que más captaron mi atención de las emitidas por televisión en los felices 60 fue "Superagente 86", una parodia desternillante de las películas de James Bond, el mítico Agente 007. El guión correspondía nada menos que a Mel Brooks y el papel protagonista, al actor neoyorquino Don Adams. La lucha entre la agencia "CONTROL" -equiparación cómica de la C.I.A.-  y los malos-malísimos de "KAOS" -representación "chusca" de la KGB-, el circunspecto jefe, el zapatófono, el largo pasillo de acceso lleno de puertas que se abren y cierran solas, ... son ahora recuerdos que hacen sonreir.

Pero quien a mis ojos de niño aparecía como una verdadera heroína era quien se convertía en "partenaire" habitual de Maxwell Smart, la llamada agente 99, quea diferencia de lo que sucedía en las películas de Bond no era una mujer despampanante y más bajita que Sean Connery o Roger Moore, sino que poseía un rostro aniñado y una estatura notoriamente superior a Don Adams. Imagino que era ésta una forma de remarcar el carácter de parodia de la serie. 99 -así la llamaba con la típica voz de los doblajes hispánicos de la época- su inseparable Max- era interpretada por Bárbara Feldon, una actriz nacida en Pensylvania que contaba por entonces poco más de 30 años. La agente 99 me resultaba especialmente simática, no se si por su carácter dulce -nada que ver, por ejemplo, con Ursula Andress-, por tener "carita de porcelana" o por intuir una simpatía, en los ingenuos pensamientos de un niño de entonces, ni se me ocurría pensar que lo que la pantalla plasmaba pudiera ser distinto de la realidad.

Bárbara Feldon tiene ahora 83 años y un amplio historial de intervenciones ens eries televisivas, unas como personaje fijo y otras como artista invitada. Su aspecto exterior supongo será muy distnto al de la simpática y pizpireta agente de "CONTROS", pero en mi recuerdo siempre quedará el flequillo y la mirada ingenua de la simpar  99.





17 de abril de 2017

Tiempo de Pascua, deseos de paz

 
"Que en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas".

Esta frase forma parte del mensaje del Papa Francisco pronunciado ayer con ocasión de la Pascua de Resurrección. El Santo Padre realizó un largo repaso de los dramas que sacuden al mundo como las guerras, la inmigración o el desempleo; abogando con especial énfasis por Siria, Irak, África, Latinoamérica y Europa. El discurso no tiene desperdicio y vale la pena dedicar un rato de nuestro tiempo a leerlo y meditarlo un poco ... porque podemos pensar que poner los medios para mejorar la situación corresponde a otros, olvidando que todos podemos hacer algo para promover la paz, que las metas altas son cosa de todos.

La vida sigue y el mundo continúa su marcha. Cada cual tenemos nuestros quehaceres, nuestras preocupaciones y nuestros agobios, corriendo el riesgo de no ser conscientes de la importancia del momento, de los peligros que nos acechan. Podría parecer que los dramas lejanos -Irak, Siria, Sudán, Somalia, ...- nos pillan de lejos y, aunque tengamos sentimientos y haya noticias, escenas que nos duelan e impresionen, podemos seguir cayendo en ese egoismo de sentirlos como algo lejano que, además, nunca nos va a suceder a nosotros, tranquilos  modernos europeos. No es bueno vivir ajenos al dolor del prójimo ni andar confiados cuando la historia nos demuestra que es muy fina la línea que separa la tranquilidad más cotidiana del dolor y la destrucción.

Cuando das un garbeo por la prensa más reciente compruebas que hay un señor por el lejano oriente amenazando con guerras nucleares, mientras al otro extremo un nuevo mandatario con aires de sheriff del lejano Oeste evidecia pocos escrúpulos para atacar y usar bombas de gran potencia. Entre uno y otro tampoco asoman personas y situaciones que tranquilicen: yihadismo, terrorismos varios, ... por no hablar de quien anda por Rusia reeditando guerras frías. Da la impresión de que hay demasiados personajes estirando la cuerda, que pueden más ambiciones y afanes de dominio que deseos sinceros de  paz y prosperidad para todos.

Son tiempos convulsos, no nos deberían coger ni despistados ni con los brazos cruzados.



13 de abril de 2017

Un post de encargo


Un post me manda hacer Violante ... y es verdad, me pone en un aprieto. Los Jueves Santos tienen su afán por la tarde, pero por la mañana uno tiende a la relajación: lectura, música tranquila, descanso ... tal vez un paseito ligero. Pero tendré que hacer caso a mensajes que suenan a orden.

¿Y de que quiere Violante que hable?, ... ¿de gratitud por amistades desinteresadas, que lo dan todo sin esperar nada?, ¿de personas entregadas a los suyos, ... incluso a otros que no siempre son lo suficientemente sensibles para darse cuenta?, ¿de trabajos poco valorados en comparación con su exigencia? ... podría decir tantas cosas, pero ya las sabe todas.

Podría hablar de generosidad, de vitalidad, de corazón joven, de personas que necesitan vivir la vida compartiendo, ... de sonrisas que en ocasiones disimulan penas grandes, de capacidad de apoyar, de buscar poco para sí y mucho para el resto. Pero a algunos les parecería zalamería, a otros exageración, ... a alguien quizá se le subirían los colores a la cara ... a Violante hasta le puede poner nerviosa.

Cabría citar carreteras secundarias, barrotes con recuerdos agridulces,  apoyos, alientos a empresas maravillosas en lugares donde impera la pobreza -y también la alegría-, con tanto entusiasmo como discreción. Hablaría de visión amplia de la vida, de intuición larga, que ve más allá de palabras y gestos, de capacidad de querer.  También de consejos acertados, de esas veces en que te despiertan de una preocupación tonta, una pena injustificada, .... te alejan de la visión egoísta de la vida.

Hablaría de tantas cosas, pero tal vez lo que hiciera fuera molestar, ... no se si es mi post más bonito ... creo que no, pero me gustaría que lo fuera. Como lo son las amistades que llegan, ... que vuelven, ... para durar siempre.

12 de abril de 2017

Mentalidad de propietarios


Ocurre en diferentes ámbitos de la vida, en distintos lugares, en empresas, oficinas, asociaciones, grupos, instituciones, ... Con mucha frecuencia hay quien no solamente lo sabe todo, tiene respuesta para cada cuestión, ofrece la solución para todo problema, ... también parece poseer la exclusiva de la verdad y, sobre todo, tiende a asumir un protagonismo  especial, como si se considerara parte principal del juego de que se trate, oráculo imprescindible, portavoz indiscutible e indiscutido, propietario de tradiciones y esencias.

Y lo que sucede a veces es que estalla el drama, porque se ha hecho algo sin su permiso, sin su visto bueno. Alguien ha tomado una decisión, ha elegido otra opción, ha cambiado alguna regla, ... y surge la sorpresa, tiemblan las estructuras, incluso cunde la indignación. No debería ser malo abrir el abanico, ventilar la casa, dejar hacer, ..., pero hay ocasiones en que a alguien se le caen los "palos del sombrajo", comprueba que no todos piensan que es "la repanocha", ... que hay quien para vivir necesita algo más de aire libre.

A un antiguo periodista aragonés, fallecido hace ya tiempo, le leí varias veces repetir el dicho de que "Don Preciso se murió". Pues eso.

10 de abril de 2017

En el prematuro e inesperado adios de Carme Chacón


Cuando ayer recibí vía washapp el enlace del diario "El Páis" digital con la noticia de la muerte repentina de Carme Chacón, mi primera reacción fue de incredulidad: me parecía imposible que de la noche a la mañana una persona joven, a la que siempre había visto en plenitud, con esos aires de mujer preparada y valiente, desapareciera de este mundo para siempre. A dicho sentimiento se unió inmediatamente la tremenda impresión que produce la muerte de alguien conocido, aunque lo sea vía medios de comunicación, sobre todo cuando es alguien a quien le quedaba tanto por dar.

Mi único encuentro con Carme Chacón tuvo lugar en un curso organizado por el Centro de Estudios Jurídicos. En esa ocasión ella dio una charla en materia de violencia de género. La vi como una mujer comprometida -¡mucho!- con la causa, y con llamativo afán por transmitir a su audiencia la fuerza y la necesidad de ese compromiso. Creo recordar que en un principio caí en el error de pensar que su discurso era poco jurídico, hasta que me di cuenta, como en otras ocasiones, que a los juristas nos hacen muchas más bien aquellos mensajes que nos apartan del "salón", del "laboratorio",  para ponernos directamente en contacto con la vida misma.

Carme Chacón fue Diputada, Ministra de Vivienda y de Defensa y no hace mucho disputó a Alfredo Pérez Rubalcaba el liderazgo del PSOE. Todo esto, su carrera política en su globalidad, me hace caer en la cuenta del valor de esta mujer, de su categoría humana. Padecía una grave enfermedad de corazón, al parecer congénita, algo que ignorábamos casi todos ... un mal que supo llevar con discreción, sin servirse de él de ninguna forma. Y sabiendo de su enfermedad y de su riesgo, quiso dedicarse a una tarea que supone esfuerzo, stress, preocupaciones, tensiones, ... tanto como para aceptar ser ministra, para pretender asumir el timón principal de uno de los dos partidos principales de España. Cada cual podrá interpretar el detalle como quiera, para mí supone una gran dosis de generosidad, de disposición de servicio, de asumir una vida posiblemente más corta -desgraciadamente, así ha sido- para cumplir sus anhelos y entregar a los demás sus talentos.

Descanse en paz Carme Chacón.

1 de abril de 2017

Lecturas en medio del traslado

El nivel e interés de mis lecturas de marzo ha ido de menos a más. Tras cuatro libros que, sin dejar de tener su interés, no me han parecido nada del otro mundo, he terminado el mes en el que he cambiado de ciudad con tres lecturas a las que pongo la mejor nota. Por encima de todo lo leido, destaco "Vacíar los armarios", una novela que me lleva a esperar ilusionado la siguiente de Rodolfo Notivol, un paisano mío al que, casualmente, tuve la suerte de conocer personalmente dos días después de concluir la lectura de su libro.

De vez en cuando apeteceleer  un thriller aditivo. Por esta razón busqué entre las recomendaciones literarias que incluían el género y opté por una nocedad: "Al cerrar la puerta", una novela de planteamiento atractivo escrita por B.A. Paris, una madura escritora nacida en Inglaterra y residente en Francia. El planteamiento argumental no es muy novedoso: una joven pareja que parece perfecta, aunque en la intimidad de su casa la realidad es otra bien distinta. Como se trataba de conseguir una lectura entretenida, que "cogiera", el libro ha respondido a la perfección a lo que pedía. La tensión es intensa, la lectura amena, de las que captan la atención y la extensión no excesivamente larga (288 páginas). Igual de cierto es que a la vista de los comentarios laudatorios de la contraportada, de algunas críticas de interés e incluso de quien me lo vendió ... la cosa no es para tanto. Y que nadie espere excesivas sorpresas en el desenlace.

François D'Epenoux es un joven escritor francés que incluso ha visto cómo se llevaban al cine dos de sus novelas. "El despertar del corazón" es el primero de sus relatos que se traduce al español y con él obtuvo en 2014 el premio "Maisson de la Presse" que conceden los libreros franceses, manteniéndose durante cierto tiempo a la cabeza de las listas de ventas. El argumento gira en torno a la relación entre un viejo cascarrabias francés y su nieto de 5 años, que viene aparentemente a invadir su intimidad en las vacaciones de verano. D'Epenoux lo divide en tres partes: una primera relatada por el padre del niño, que opera a modo de larga introducción, otra central que cuenta el abuelo y  justifica sin duda el título de la novela y un corto epílogo final. Se trata de un libro irregular, con un primer tercio más bien aburrido, un núcleo central sencillamente delicioso y un final que no me ha convencido del todo. Las relaciones entre el chaval, de nombre Malo, y su abuelo suponen un maravilloso canto a la vida sencilla y al cariño verdadero. Esta parte tiene un aire a "La sonrisa etrusca" de José Luis Sampedro, aunque no llega a su notable calidad.

José María Zavala es un periodista y escritor madrileño. Ha escrito muchos libros sobre historia, mucho más cercanos a la divulgación que a cualquier pretensión científica. Al parecer su especialidad se centra en la guerra civil y de entre sus textos dedicados a este importante momento de la reciente historia española me llamó la atención "En busca de Andreu Nin", ya que la figura del anarquista catalán, quien llegó a ser consejero de la Generalitat, me parecía interesante, amen de que no sabía demasiado de él. Se trata de un volumen extenso, de más de 600 páginas, si bien a partir de la 412 el autor incluye anexos documentales y de otro tipo. Zavala se explica bien, pero se extiende demasiado, fundamentalmente porque aprovecha la historia de Andreu Nin para hablarnos de otros temas que van más allá: la revolución soviética, las purgas de Stalin, el envío a Moscú de buena parte del oro del Banco de España, ...  De cualquier manera el libro es un documento importante sobre una etapa importantísima de nuestra historia, sobre un personaje francamente interesante y sobre la persecución y dinamitación del POUM por parte de del PCE en el año 1937.

Hace tiempo que tenía en la cabeza la lectura de "Una trampa para cuervos", una novela policíaca de la escritora británica Ann Cleeves, aunque con tanta acumulación de libros "apetecibles" no encontraba la ocasión de hincarle el diente. La espoleta que rompió la inercia fue uno de esos correos que aún envía de vez en cuando Paco Camarasa, el viejo co-propietario de "Negra y Criminal" y auténtico gurú del género. Camarasa, poco aficionado a este tipo de intrigas más bien "convencionales", dijo que era una historia que "se leía bien", lo que a la vista de lo dicho no deja de ser, viniendo de quien viene, toda una loa, calificando al estilo de Cleeves como "Rural british", términos que ofrecen bastantes pistas del estilo del libro. La novela me ha gustado: creo que la intriga está bien montada, que tiene la habilidad de ir metiéndote poco a poco "en harina" y los personajes poseen vida propia. Eso sí, en mi opinión "estira" en exceso la extensión del relato -488 páginas me parecen demasiadas para una novela policíaca sin muchas pretensiones- y corre el peligro de cansar. El tema central es interesante: empresa que pretende construir una cantera en zona ecológicamente importante ... toda una fuente de posibles intereses contrapuestos, especulaciones y malas tentaciones. Cleeves tiene personaje fijo: la policía Vera Stanhope, una mujer peculiar, desaliñada y audaz, aunque su papel no invade toda la trama, ... de hecho no aparece hasta próximo el ecuador del libro.

Para que nadie tenga dudas de mi opinión, comenzaré diciendo que "Vaciar los armarios", el primer relato largo del zaragozano Rodolfo Notivol, me ha pareciedo una novela excelente: he disfrutado de su lectura desde la primera página y ha sido de esos libros que uno coge con gusto y que cuesta interrumpirlos. Se trata de una saga familiar  que va de la guerra civil a nuestros días. Sin duda, mi valoración positiva viene favorecida por mi gusto por este tipo de retratos de familia y por su ambientación en Zaragoza, con calles, lugares, edificios, ... que conozco perfectamente. Notivol nos ofrece un testimonio magnífico de la evolución de una familia de clase humilde en la Zaragoza de tiempos tan difíciles como la guerra, la posguerra o la transición. Está narrada en primera persona por una de las hijas mayores, en forma de carta dirigida a una sobrina que ha triunfado en la vida y se ha convertido en una escritora de fama. El autor narra temporalmente los hechos, aunque utiliza giros concretos en los que el tiempo avanza y retrocede a impulsos de lo que les va sucediendo a los personajes protagonistas, un ritmo que no altera en absoluto la lectura. Amores y desamores, rencores familiares, tragedias personales, éxitos y fracasos, ... forman una historia en la que quien relata hace precisamente los que el título advierte: vaciar los viejos armarios de una familia y desnudar las grandezas y miserias de quienes la forman.

El islandés Arnaldur Indridasson es uno de los grandes de la novela de intriga escandinava, lo que a la vista de la competencia existente no es precisamente cualquier cosa. Hasta ahora se habían publicado en España las historias protagonizadas por el detective Erlundur, amen de "Pasaje de las sombras", con la que ganó el premio RBA de Novela Negra en 2013. En estos meses se está vendiendo, al parecer como rosquillas, "Betty", un relato de estilo completamente distinto a los citados, que aunque se haya publicado ahora, fue escrito en 2003. Como dice un amigo que también nos cuenta sus lecturas en un blog, es muy difícil hablar de esta novela sin destriparla. Por eso, me limitaré a decir que tiene unos aires propios del "noir" más legendario -Hammet, Chandler, ...-, que se trata de una historia que produce cierta desazón, que el argumento, intriga concreta incluida, me ha parecido muy bien configurado y que, por encima de todo, es en mi opinión, una novela negra francamente buena. La extensión es corta -231 páginas con espacios y letra grande-, lo que facilita una lectura ágil y rápida. En definitiva, que Indridasson sigue respondiendo a las expectativas.

El escritor aragonés Manuel Vilas publicó recientemente "América", un relato de viajes en el que nos ofrece su peculiar visión de la realidad actual de los Estados Unidos. Vilas, barbastrense de nacimiento, nos va hablando en capítulos diferentes de diferentes ciudades norteamericanas -Nueva York, Washington, Missouri, Sant Louis, Atlanta, ...- desde una perspectiva muy propia, con un claro tono crítico y una buena prosa. El autor  mantiene un tono claramente transgresor, aunque a la vez amable y divertido, mostrándonos un pais que él piensa carece de algunos de los atributos de los que sus políticos y habitantes han hecho hasta ahora gala. En ocasiones, esa voluntad transgresora la convierte en un intencionado estilo irreverente que, personalmente, me gusta menos. Su visión de los Estados Unidos va acompañada de continuas referencias a todo tipo de personajes, desde músicos como Lou Reed y David Bowie hasta políticos como Obama y el recién elegido presidente Donald Trump, cuya figura aparece como trasfondo de la visión pesimista de Vilas, sin olvidar un hilarante capítulo donde pone en parangón a Martin Luther King nada menos que con Homer Simpson. De cualquier manera, un libro entretenido y bien escrito.

25 de marzo de 2017

Adios a una persona cercana


Ayer me acosté con la noticia del fallecimiento de Paloma Gómez Borrero. La periodista madrileña tenía 82 años y no me constaba ninguna mención reciente de enfermedad grave que pudiera prever un final próximo. Al parecer hace dos semanas se le diagnosticó un cáncer de hígado y todo se ha desarrollado demasiado deprisa. La muerte de Paloma supone el adiós a una persona buena, natural, cercana, ... como si a partir de ahora faltara alguien próximo, uno de los nuestros.  A través de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, entran en la casa y la vida de uno muchos personajes, pero solamente unos cuantos calan de esa manera especial que lo hacen quienes tienen un estilo, una voz, una mirada que llega directa, sin doblez ni dolo, gente como ella.

Han sido muchos los años en los que Paloma Gómez Borrero nos ha acercado a la actualidad del Vaticano, de las palabras, enseñanzas y viajes de unos cuantos Pontífices. Esta mujer, de aires maternales y talante amable y simpático, se ganó mi corazón desde el principio, y me parece que también el de muchos otros españoles. Ahora bien, el que Paloma fuera próxima al espectador, el que siempre tuviera esa sonrisa en la boca, el que nos diera las noticias de modo suave y positivo, no nos puede hacer olvidar que, por encima de todo, se trataba de una periodista excelente, una profesional como la copa de un pino.

Paloma Gómez Borrero entra ahora en la historia,  pasa a formar parte de esos personajes públicos, esos famosos a los que guardamos un rinconcito en el corazón y recordaremos con cariño y cierta nostalgia. No tengo ninguna duda que ahora en el cielo seguirá estando al día de la última hora y siguiendo los viajes de ese sector de la Iglesia que ya hace tiempo vive mucho más arriba que el que hasta ahora conocía.


23 de marzo de 2017

Al teléfono Arantxa


Todos hacemos risas ... sino rajamos con encono y ferocidad, en torno a esas llamadas que uno recibe de los diferentes operadores telefónicos. Desde hacía días un número concreto andaba merodeando mi móvil particular, y ayer por la tarde, tal vez por la modorra de la hora de la siesta, opté por ponerme al aparato. Efectivamente, quien andaba al otro lado de la onda era una de la voces telefónicas de Vodafone. Mi primer impulso fue manifestar seria y secamente que no me interesaba cualquier oferta que me realizaran, pero algo pasó, porque en esta ocasión mi oido no escuchaba una voz automatizada, rutinaria, tan voluntariosa como cansina, sino la de alguien que invitaba a seguir hablando, a interesarse por el tema ... a confiar. Esa voz respondía al nombre de Arantxa.

Es posible que haya vuelto a tropezar en la piedra de la vanidad -la chica me dijo que mi voz no aparentaba la edad que afirmaba-, o que me rindiera a las artes de la simpatía, ... o que me pilló uno de esos días "receptivos" que tienes de vez en cuando ... La cuestión es que fui aceptando sus propuestas, ilusionándome con la oferta de una rebaja en mi cuota mensual de teléfono, asumiendo engordar mi cartera con una tarjeta más. Y lo que me pareció más asombroso: consiguió que cerrara una serie de operaciones con el móvil que nunca hubiera pensado culminar con éxito. Hablé con ella mientras abría internet y mi correo electrónico, hice fotos con la cámara conversando a la vez con ella, y cerré una operación que me aseguró iba a ser superbeneficiosa sin tensarme ni encender mi habitual impaciencia.

Si tuviera ocasión, les diría a los de "Vodafone" que Arantxa se merece un ascenso, que es una joya que no pueden perder, que consigue convertir en grato algo que la mayoría de los humanos, al menos españoles, consideramos un agobio. Supongo que ella tendrá sus artes, que conseguir clientes y cerrar operaciones son el fin principal de su enorme -no exagero- simpatía y amabilidad ... pero, ¡qué caray!, no todos consiguen hacerlo tan bien, ... si fue tan grato hablar con ella, algo más habrá que teatro comercial.

Al colgar me planteé si a lo mejor todo era un engaño telefónico, si a consecuencia de la llamada mi cuenta corriente va a quedar vacía y yo en la ruina, ... pero me parece imposible. tanta simpatía sólo lleva al camino del bien.

20 de marzo de 2017

Va de gorriones


El pasado sábado estaba tomándome un café en la terraza del "Café del Arte", uno de esos lugares de Huesca donde el tiempo no pasa y se está realmente a gusto el rato que uno necesite.. Lo hacía con un amigo, alguien con  sano gusto por el velador, el café y la buena conversación. No tengo ninguna duda, y quien lo desee que me llame antiguo, de que estos viejos usos son mucho más gratos que las expediciones por internet, los programas de la tele o el "wasapeo".

Para demostrar lo certero de esa frase que dice que "nunca te acostarás sin aprender nada nuevo", me contó que existe una forma irrefutable de distnguir los gorriones macho de las hembras: los primeros tienen una mancha negra en la parte delantera del cuello, mientras ellas son grises de pico a cola. Supongo que ésto es el "catón" en materia de conocimientos sobre gorriones, pero he de confesar que lo ignoraba. Me gustó saberlo, ... creo que el amor a la naturaleza, y para un "urbanita" ¿qué mayor ejemplo de naturaleza que un gorrión?, es algo que debe fomentarse en la gente desde pequeñitos, y que quienes posiblemente no estemos tan concienciados deberíamos ir incrementando conforme las canas nos dominan más.

Al instante, y como si la conversación sobre ellos hubiera sido un reclamo eficaz, se posó sobre una de las sillas de la mesa de al lado una pareja de gorriones que acreditó, con la prueba fehaciente de su presencia, que lo relatado por mi amigo era rigurosamente cierto. Mostraron su plumaje, exhibieron sus diferencias, soltaron unos cuantos de sus sonidos propios y reemprendieron el vuelo. El sábado ya había merecido la pena, se había producido uno de esos instantes que mueren al momento, pero que son de una belleza llamativa y debemos saber captar y guardar para que al menos no mueran en nuestro recuerdo.

15 de marzo de 2017

El personal dice unas cosas ...


Ayer fui a la peluquería. Tomás, mi peluquero de los últimos 15 años, estaba ocupado con un cliente y me senté a la espera de mi turno. Cuando el trabajo terminó,  tras el oportuno cepillado y abono del importe, el hombre, un señor mayor, de pelo cano y pulcramente vestido y aseado, comentó que no sabía porque la gente tenía tanto miedo a sufrir y morirse, añadiendo una frase que me dejó helado: "yo, si no fuera feliz, me suicidaría" ... ¡hala!, ahí os dejo la "boutade", así de chulo soy yo.

No se si el comentario de mi precursor en el corte de pelo era una afirmación sincera, una de esas cosas que se dicen sin haberlas meditado en exceso, una "fantasmada" o una broma, pero aunque me consta que estos planteamientos existen, nunca había escuchado hablar a alguien con tamaña claridad una declaración de voluntad semejante.

Tengo bien claro que el suicidio no es de recibo, pues mis convicciones me dicen que la vida es de Dios y no mía, pero independientemente de las propias creencias, considero el comentario de una frivolidad que asusta. ¿Es medianamente honesto, sensato o equilibrado andar pregonando a los cuatro vientos, ante testigos que ni conoces, casi sin venir a cuento que una decisión sobre seguir o no viviendo depende de un estado de ánimo, de que te vayan mejor o peor las cosas?. Sinceramente, intuyo que el hombre se pasó de frenada, que no era en exceso consciente d elo que decía, ... pero no estaría de más que dedicara de vez en cuando algún rato a la reflexión.

9 de marzo de 2017

Hasta siempre, Huesca



Han pasado más de 15 años desde mi llegada a Huesca y parece que fue ayer. En 2001 andaba yo lleno de energías y ahora marcho con alguna menos, aunque también con más experiencia ... y por encima de todo, con el zurrón cargado de cosas buenas. Tengo la certeza de haber recibido bastante más de lo  dado, aunque puedo asegurar que siempre he procurado corresponder. Vine con muchas ilusiones, y marcho habiendo cumplido algunas y, para mi suerte, tras haber encontrado muchas sorpresas inesperadas.

Creo que aquí he aprendido a ampliar horizontes, a compartir, a ser más sociable ... He encontrado quien me ha enseñado a perder rigores y ver más allá de formas de ser y afinidades. En mi recuerdo, en mi corazón quedarán los paseos matinales rumbo al despacho, niños y niñas que van al colegio, jóvenes y mayores dirigiéndose hacia un trabajo cuyas circunstancias en muchos casos nunca he llegado a conocer. Las mismas caras con las que te cruzas día tras día, dibujadas con aquella seriedad que no sabes si procede del sueño o del frío, de las preocupaciones domésticas o de las tensiones que se avecinan. Caras que reconoces y otras que te miran sin que seas consciente de que también saben quien eres. Poco a poco, fui asumiendo mi nueva ciudad y dejé de sentirme una novedad más para identificarme con el ambiente y el paisaje.

Son 15 años de los que rescataría tantos nombres, tantas personas que han convertido en grato hasta lo que a priori parecía áspero, ... lo han hecho llevadero. No siempre ha sido fácil, he tenido  sustos físicos, sufrido tensiones profesionales, casos complicados, famas no del todo deseadas. Pero ha sido más fuerte el poder de las miradas de cariño, la hospitalidad de tantos, la vitalidad de otros, la paciencia de todos. Es de bien nacidos ser agradecidos me recordaban de pequeño en casa y en el colegio, y es ésta una ocasión de ejercitar el consejo.

Los compañeros de trabajo, los vecinos, los ciudadanos y paseantes, incluidos los anónimos, quienes ya se fueron para siempre dejando su huella y su añoranza, las fiestas de San Lorenzo, la sonrisa de unos y otras, las chicas de la Policlínica que me gestionaron recetas sin ahorrar sonrisas y amabilidades, mis amigas de la Farmacia tan humanas como buenas profesionales, las amistades íntimas, las de un rato, aquéllas con quienes te encuentras ocasionalmente y las que ves casi a diario. Empleados de bares y cafeterías, bancarios, funcionarios y autónomos, abogados y médicos, ... oscenses de cuna y de adopción, amantes de las letras, del arte, de la música ... de corazón, ¡que os vaya bonito!...

La vida tiene periodos, y ahora toca terminar uno. Vuelvo al punto de partida, regreso con canas y arrugas, puede que hasta con la frente machita, pero tremendamente agradecido de haberme curtido la piel en el Altoaragón.

2 de marzo de 2017

Otra tienda que se marcha


Pasé ayer por la calle Alfonso, como tantas veces. En esta ocasión comprobé que había novedades, de esas que te dejan un sabor agridulce, que remueven tu nostalgia y te hacen comprobar, una vez más, que por mucho que dure, todo tiene su fin. Al pasar por "El Pelicano", la zapatería que en mis tiempos jóvenes era casi lo más "top" de los establecimientos del ramo, vi que lucía el tremendo cartel de "liquidación por cierre". 

Hace ya tiempo que la tienda sonaba a cosa pasada, a establecimiento de otros tiempos, ... aunque pienso que siempre ha conseguido mantener ese aire de distinción. No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve y volví a encontrarme con ese dependiente mayor, ... tal vez el dueño, que sabe lo que vende, que puede presumir de tener las mejores marcas, de vender calidad.Los sillones, el tapizado de la pared, los muebles hace tiempo que pasaron de moda, hasta los calzadores son de otra época. A pesar de todo seguía siendo una tienda "de siempre".

Ahora se estilan otros calzados, se opta por el diseño, la originalidad, la comodidad, ... sino esos almacenes que ofrecen dos pares por uno o alinean los zapatos como si fueran lechugas. A lo mejor hay quien me tacha de antiguo, de rancio o de pijo, pero dudo que encuentre un sitio similar para comprar mis zapatos.

Ah¡¡¡ ... un 40% de descuento, tal vez aún se esté a tiempo de "pillar" algún chollo. 


1 de marzo de 2017

Libros en febrero


Buena cosecha literaria en febrero. Nota alta para un libro sobre el asesinato de Ellacuría, una recopilación de cuentos de una premio Nobel y el primer trabajo como escritora de una editora de prestigio. El resto no está mal: el último "Planeta", un breve relato de juventud, unas breves memorias del gran Camilleri y un autor de cierto éxito en el panorama negro-criminal español.

Parte de enero y febrero los he dedicado a leer el último premio "Planeta", galardón que consiguió en octubre la donostiarra Dolores Redondo con "Todo esto te daré", una novela de intriga con aspiraciones literarias y una extensión notable (614 páginas). Un amigo tuvo el detalle de regalármela dedicada estas Navidades, lo que incrementó mis deseos de leerla, casi la obligación de hacerlo. Con este nuevo y premiado libro de la Redondo me ha pasado como con su célebre Trilogía del Baztán: me ha parecido literatura de cierta calidad, pero he visto demasiada fantasía en el argumento. Como escuché decir a alguien con quien comentaba esta lectura, hay bastante intriga pero poca tensión: las páginas van pasando y se urde una trama concreta, pero aquélla no consigue ser aditiva. La escritora logra ofrecer una buena descripción del ambiente de la Galicia aristocrática y caciquil, pero lo hace con un argumento que no me ha terminado de parecer sólido. Eso sí, el final, sin pretender adelantar nada, tiene aires -salvando las distancias- de tragedia shakespiriana.

Relacionarse con grandes aficionados a la lectura tiene como ventaja el que de vez en cuando te recomienden libros excelentes. Es lo que me ha ocurrido a mí con "Noviembre", un magnífico trabajo de investigación del escritor y poeta salvadoreño Jorge Galán. Se trata de la reproducción por vía literaria del asesinato en 1989 del jesuita español Ignacio Ellacuría y siete personas más en la Universidad Católica de El Salvador. Aunque Galán le de forma de novela, estamos más bien ante un ensayo histórico en torno a uno de los hechos más graves y comentados de la reciente historia de Hispanoamérica. El autor va desentrañando poco a poco los antecedentes y consecuencias del múltiple crimen, poniendo de relieve la implicación de los militares y, en consecuencia, del gobierno de El Salvador en los hechos. Por medio de entrevistas y documentos se van reconstruyendo unas muertes dramáticas e injustas. Se habla de cuestiones tan interesantes como el asesinato del Obispo Oscar Romero mientras celebraba misa, la postura del presidente del Gobierno Cristiani, la valentía del Obispo Rivera o la desconcertante e impropia intervención del FBI y de la diplomacia estadounidense en la investigación, que entorpecieron todo lo que pudieron. Un libro francamente bueno: no solamente por tratar un tema de interés, sino por la buena estructura y la claridad con la que se relata.

Hay libros que llevas tiempo deseando leer, de la misma manera que los hay que se cruzan en tu camino casi por casualidad. Esto último me ha pasado a mí con "Cariñena", una breve novela de Antón Castro que descubrí en los anaqueles de la Biblioteca Pública de Zaragoza cuando buscaba otro título. Me llamó la atención que el relato se ambientara en un pueblo relevante dentro de la provincia de Zaragoza, que un día me presentaran a su autor, un gallego afincado en Zaragoza y zaragocista de pro, y que su argumento se ubicara en los finales de los 70, esa época de la Transición que coincidió con mi primera juventud. He leído el libro con gran agrado, me ha parecido un relato que surge de la experiencia, del recuerdo, intuyo que con claros matices autobiográficos. "Cariñena", tiene algo de novela de aprendizaje, incluso su toque costumbrista. A eso cabe añadir la referencia a localidades zaragozanas que merecen ser citadas y descritas, como Alfamen, Longares, Paniza y Almonacid de la Sierra, el pueblo de mis ancestros. Me ha parecido una "novelita" -y la llamo así por su tamaño, no por su calidad- que refleja muy bien la realidad de una generación y de una época.

Doris Lessing fue una escritora británica nacida en la antigua Persia y que ganó el Nobel de Literatura en 2005. Dicen quienes saben de esto que los escritos de Lessing tienen algo de autobiográfico y reflejan unadesilusión vital, social y política que le llevó al comunismo, al feminismo, al pacifismo y al anticolonialismo ... ni más ni menos. El libro que me llamó la atención tanto como para adquirirlo en ese excelente comercio de 2ª mano que facilita "Iberlibro", fue "Historias de Londres", una colección de 18 relatos donde narra escenas de la vida cotidiana en las que no suelen pasar más que sucesos ordinarios -un atasco tremendo, un reencuentro de ex-parejas, algún problema protagonizado por emigrantes , ...- y que no suelen tener desenlace, porque la autora no pretende contar una historia sino narrar vivencias. Salvo tres, que pasan de las 40 páginas, son narraciones brevísimas, muy bien escritas y que se leen con agrado. Me ha gustado la autora, hasta el punto de encontrar motivado el Nobel recibido. El tono, sin ser ni de lejos dramático, si contiene una dosis de pesimismo, de amargura. De cualquier manera, me parece una autora de la que vale la pena leer algo, no es una más en la historia de la literatura.

Me apunto a la referencia que no hace mucho hizo un colega de afición a la lectura y afirmo tener devoción literaria a Andrea Camilleri, ese nonagenario escritor italiano que publica libros como churros. Ya avanzado 2016 salió la edición castellana de "Mis momentos", una breve recopilación de vivencias del autor, fundamentalmente en su época de juventud, cuando Italia era dominada por el fascismo de Benito Mussolini. La mayoría de estos breves relatos biográficos, no duran más de seis páginas, tienen un protagonista concreto, alguno de ellos tan conocido como Primo Levi, Antonio Tabucchi y Pier Paolo Pasolini. Se trata de pequeñas anécdotas, sin más trascendencia que el buen gusto literario de Camilleri, el tenor a veces divertido, a veces profundo, a veces crudo de cada una y esa sensación deliciosa de estar compartiendo la experiencia de un personaje entrañable. En la portada, debajo del título, se incluye una frase publicada en L'Espresso que lo complementa muy bien y sirve de descripción de su contenido, : "Encuentros y recuerdos de pasiones, vicios y deseos que hacen historia."

"La triunfante" es la primera novela de Teresa Cremisi, una editora de éxito nacida en Alejandría y de nacionalidad francesa. Leí alguna crítica positiva de la obra y me topé con el libro, editado por "Anagrama" -que sin duda ofrece seguridad- en la Biblioteca de Zaragoza, decidiendo sobre la marcha tomarlo prestado para su lectura inmediata. Se trata del primer relato de esta mujer quien triunfó por todo lo alto en el mundo editorial y tiene en la actualidad 71 años. La novela es de carácter autobiográfico y está escrita con pulcritud literaria y notable elegancia. En el libro no pasan grandes cosas, sino que Cremisi nos cuenta su vida, comenzando con su feliz infancia en Alejandría, su culto al Mediterráneo, la ruina familiar, sus aficiones literarias, con nombres como Stendhal, Cavafis, Conrad, Proust, ... Sus amores, su llegada a Francia,  .... Se trata de un libro gratísimo de leer, que refleja la vida de alguien notoriamente inteligente y delicado, con abundantes citas cultas de historia, literatura, ... Además es una novela breve (191 páginas), de lectura fácil, que no cansa, de calidad llamativa. Todo un descubrimiento.

Entre los muchos autores que se han asomado al panorama reciente de la novela negra española, uno de los más elogiados es Carlos Bassas del Rey, un periodista barcelonés. Bassas comenzó a destacar hace diez años como guionista publicitario para adentrarse después en el mundo de la intriga con el acierto de ganar algún que otro premio, amen de ser el alma del certamen "Pamplona negra". El citado autor ha creado un personaje peculiar hasta en el nombre, el inspector Herodoto Corominas, quien desempeña sus funciones policiales en la supuesta ciudad de Ofidia. "Mal trago" es la tercera entrega de los casos de este inspector, y decidí leerla por el aval  de gente que sabe. Efectivamente, se trata de una novela original, bien escrita, con acentuado toque de crítica social, como suele ser habitual últimamente, y con un estilo muy especial que da personalidad al autor. En mi opinión, es posible que el interés por profundizar en los dramas personales de los protagonistas pueda distraer el seguimiento de la trama principal, o, sin más, que ésta adolezca de la entidad que se le podía presumir.

20 de febrero de 2017

¿Quién tuvo más suerte, el gato o yo?


Corría la década de los 90 y había quedado a comer con unos amigos en un buen restaurante de Tarragona. Era uno de esos ubicado junto a la playa a cuyo encanto cabía añadir que ofrecía comida de calidad, un ambiente agradable y una atención adecuada. Llegamos al sitio pasadas las 2.30 del mediodía y nuestra mesa ya estaba preparada en un reservado.

Recuerdo que me fui a sentar en uno de los extremos de la mesa, y cuando comenzaba a depositar mis reales en el sillón noté que mi trasero se aposentaba sobre algo "mullidito", por lo que pensé que la dueña, una mujer muy profesional y amable, había puesto algún tipo de cojín o almohadón más ancho de lo habitual. Mi sorpresa fue cuando comprobé que la pretendida almohada cobraba vida  y salía disparada quien sabe hacia qué escondite. La citada dueña puso cara de circunstancias, sonrío tímidamente y dijo con media voz: "... el gato ...". La situación fue en un primer instante embarazosa, aunque no llegó a mayores: al fin y al cabo el peligro había pasado.

Desde entonces, cuando me viene a la cabeza el incidente, que se saldó sin daños personales por ambas partes, me planteo qué hubiera pasado de haberme sentado en la butaca con más energía de la mostrada. Es posible que el pobre felino hubiera quedado gravemente perjudicado con mi peso, que por entonces no era precisamente poco. Pero también se me ocurre, y entonces me entra como un sudor frío, que ante mi agresión, por involuntaria que fuera y el animal no tenía porqué saberlo, éste podía haber reaccionado con sus afiladas armas y haberme dejado las posaderas como un mapa, obligándome a dormir durante un tiempo cabeza abajo.

Todo quedó en anécdota "chusca", con los años divertida, pero en mi mente quedó la idea clara que por prudente que uno sea, nunca sabes por donde te puede venir el peligro.

17 de febrero de 2017

Anuncios de primavera



Desde ayer el tiempo mejora. Han desaparecido las nieblas, las nubes, ... hasta el frío es menor. Los árboles andan aún vacíos de colorido, todavía se intuye timidez en los cantos de los pájaros, ... mientras los humanos parece que nos resistimos a borrar de nuestra cabeza las contrariedades que tienden a menudear en los primeros meses del año. No seamos ciegos a esas pequeñas pìnceladas de color, de frescura, que Dios nos regala. Que los árboles no nos impidan ver el bosque.

El verde de los campos, las flores aromáticas, los brotes de cada marzo no andan tan lejos. Seguro que en la tierra, en nuestras vidas llegaran los soplos de aire fresco, el horizonte asomará cada mañana más despejado, nos ayudará a enfrentarnos con más garbo con cada obstáculo.

Queda tiempo, todavía nos visitarán días oscuros, jornadas de esconderse tras los visillos, pero ¡cuántas sorpresas nos deparará esa primavera que ya casi se deja ver!.

15 de febrero de 2017

El rostro de la crueldad


Corría el mes de septiembre de 1980, aún duraba el calor agobiante del verano y quien esto escribe, acabada felizmente la carrera en el mes de julio, se encontraba cumpliendo con la Patria en el Campamento de Rabasa, en Alicante. Fue un mes y pico caracterizado por los agobios, por pagar el precio de la inexperiencia y la candidez y por ese peligro permanente de aborregarse que tenemos los varones cuando andamos en "manada". Nunca conseguí mostrar excesiva marcialidad, aunque al final uno consigue pasar el apuro y hasta conservar recuerdos gratos de una experiencia tan poco deseada.

Nunca olvidaré un día en que quienes nos mandaban decidieron dedicar al día a que desempeñáramos oficios varios. Así cada recluta fue preguntado sobre su profesión y uno, pardillo e inexperto, tuvo la torpe ocurrencia de decir que acababa de terminar Derecho ... como suele ocurrir en estos casos, ante la inutilidad del conocimiento de las leyes en ese tiempo y lugar concretos, fui enviado a un campo cercano a recoger junto a otros "primos" similares piedras y escombros. La mañana resultó agotadora, aunque la experiencia se iba a quedar pequeña ante lo que vino después.

Como por lo visto se trataba de mantenernos ocupados, se nos encargó que tras la comida echáramos una mano en recoger el comedor e ir llevando platos, cubiertos, bandejas y  cacharros a la cocina. Al mando de esta última se encontraba un individuo de quien recuerdo era orondo, joven, sudoroso y con aspecto sucio. Tuve la impresión de que era originario de las Islas Canarias, con el acento propio de los "guanches". No tengo ni idea de si era militar profesional, andaba haciendo la mili en la cocina o era un civil contratado, ... lo que recuerdo como si fuera hoy es la crueldad con que nos trató, la reata de insultos, comentarios despectivos, amenazas y obscenidades que le escuchamos sin parar en el escaso cuarto de hora que duró la operación. Manteniendo una sonrisa despreciativa e hiriente, nos trató como a seres inferiores y sin alma, con esa actitud de prepotencia y seguridad que da el saberse con la sarten por el mango, el que le hubieran dotado de un poder, de una autoridad ante la que no cabía defensa, por mucho que fueran provisionales y las ejecitara de forma soez y desaliñada.

Desde ese día viví atemorizado ante la posibilidad de que un día me tocara trabajar en  cocina, un servicio que duraba 24 horas y que podía terminar siendo un calvario. No se si por suerte o porque alguien intercedió por mí, no tuve que volver a pasar por la cocina ni ver al personaje citado. Con el paso de tantos años sigue vigente en mi memoria esa escena que en su día me pareció terrible y eterna, aunque las templanza que da el tiempo me mueva a ser más condescendiente. Las personas, posiblemente, somos capaces, vete a saber por qué razones, de mostrar nustra cara mas agria, más cruel, pero no es menos cierto que incluso el individuo que me inquietó tanto tenga su lado humano, e igual quede  poner la piel de gallina a un grupo de reclutas torpes y novatos, era capaz de quere a una mujer, cuidar a unos niños, ser un buen hijo y ser generoso con quien lo necesita.