21 de abril de 2017

Adios a un veterano cantante argentino

El pasado lunes, 17 de abril, falleció en Madrid Eduardo Rodrigo. El cantante contaba 73 años y padecía una afección pulmonar que al agravarse le ocasionó la muerte. Había nacido en la provincia argentina de San Juan, aunque llevaba más de 40 años afincado en España. Estaba casado con  Teresa Rabal, hija de Paco Rabal y Asunción Balaguer, quien pasó de ser una prometedora actriz a cantar junto a su marido y desenvolverse como pez en el agua, también con Eduardo, en programas infantiles en televisión. Eduardo Rodrigo fue en su época el típico solista argentino de voz sólida y canciones en tono poético, como Alberto Cortez, Jairo, o el mismisimo Jorge Cafrune. Recuerdo que oí hablar por vez primera de este artista a principios de los años 60, cuando la prensa reflejó que volvía a España después de varios años en su tierra. Eduardo Rodrigo era un asiduo de esos festivales que se celebraban a lo largo del verano en localidades costeras como Alicante, Málaga o Palma de Mallorca. Su primer éxito en estos certámenes lo obtuvo en el Festival de Almería de 1971. aunque su gran éxito lo obtendría un año después en el Festival de Benidorm, el mismo que había consagrado en su día a Raphael y Julio Iglesias. La canción que interpretó y le llevó a la fama definitivamente se titulaba "A María yo encontré", la había compuesto Alfredo Alpín y fue muy vendida en su día.

Recuerdo perfectamente la edición del festival en la que ganó el cantante hoy fallecido. Era una de esas noches de julio, calurosas y largas, cuando las vaciones escolares  permitían trasnochar y acostarse tarde. En mi casa eramos, además, bastante aficionados a estos certámenes musicales. Ese año, 1972, habían llegado a la final algunos cantantes jóvenes que originaban el fervor de las jovencitas y se presentaban como favoritos. Los más destacados eran Daniel Velázquez, un madrileño de 26 años que en realidad se llamaba Ceferino Feito -parece comprensible la adopción de un nombre artístico- e  interpretaba "Tema de amor" y Federico Cabo, que había nacido en Badajoz, ya había vencido en el festival siere años antes con "Tu loca juventud" y presentaba el tema "Las enamoradas". A la final, además de Rodrigo, también  llegaron otros cantantes con nombre como Betty Missiego, Tito Mora y el grupo "Continuados". De hecho, "Las enamoradas" -o tal vez su atractivo intérprete- eran los favoritos del público, pero el jurado prefirió a un cantante más talludito -no demasiado, pues Eduardo Rodrigo contaba 28 años- y le dio la gloria al argentino, no sin alguna protesta de los asistentes.

Eduardo Rodrigo tuvo otras facetas artísticas además de esas canciones comerciales propias de los festivales. Fue un intérprete aficionado a canciones propias del folklore de su tierra -su padre era un español que había emigrado y su madre, argentina-, con un toque propio de poetas y trovadores. Un reflejo de ésto son temas como "Indio", "Quisiera" o "canción para María". Una vez retirado de la canción, allá por la década de los 80, se dedicó  junto a su mujer al mundo de los niños con el espectáculo "Una cigarra llamada Teresa", o programas de televisión como "La factoría", "Mazapán" o "La casa de la guasa", además de un circo ambulante que hizo las delicias del público infantil durante años.

Descanse en paz.


19 de abril de 2017

Recordando a "99"


Sin duda alguna, una de las series que más captaron mi atención de las emitidas por televisión en los felices 60 fue "Superagente 86", una parodia desternillante de las películas de James Bond, el mítico Agente 007. El guión correspondía nada menos que a Mel Brooks y el papel protagonista, al actor neoyorquino Don Adams. La lucha entre la agencia "CONTROL" -equiparación cómica de la C.I.A.-  y los malos-malísimos de "KAOS" -representación "chusca" de la KGB-, el circunspecto jefe, el zapatófono, el largo pasillo de acceso lleno de puertas que se abren y cierran solas, ... son ahora recuerdos que hacen sonreir.

Pero quien a mis ojos de niño aparecía como una verdadera heroína era quien se convertía en "partenaire" habitual de Maxwell Smart, la llamada agente 99, quea diferencia de lo que sucedía en las películas de Bond no era una mujer despampanante y más bajita que Sean Connery o Roger Moore, sino que poseía un rostro aniñado y una estatura notoriamente superior a Don Adams. Imagino que era ésta una forma de remarcar el carácter de parodia de la serie. 99 -así la llamaba con la típica voz de los doblajes hispánicos de la época- su inseparable Max- era interpretada por Bárbara Feldon, una actriz nacida en Pensylvania que contaba por entonces poco más de 30 años. La agente 99 me resultaba especialmente simática, no se si por su carácter dulce -nada que ver, por ejemplo, con Ursula Andress-, por tener "carita de porcelana" o por intuir una simpatía, en los ingenuos pensamientos de un niño de entonces, ni se me ocurría pensar que lo que la pantalla plasmaba pudiera ser distinto de la realidad.

Bárbara Feldon tiene ahora 83 años y un amplio historial de intervenciones ens eries televisivas, unas como personaje fijo y otras como artista invitada. Su aspecto exterior supongo será muy distnto al de la simpática y pizpireta agente de "CONTROS", pero en mi recuerdo siempre quedará el flequillo y la mirada ingenua de la simpar  99.





17 de abril de 2017

Tiempo de Pascua, deseos de paz

 
"Que en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas".

Esta frase forma parte del mensaje del Papa Francisco pronunciado ayer con ocasión de la Pascua de Resurrección. El Santo Padre realizó un largo repaso de los dramas que sacuden al mundo como las guerras, la inmigración o el desempleo; abogando con especial énfasis por Siria, Irak, África, Latinoamérica y Europa. El discurso no tiene desperdicio y vale la pena dedicar un rato de nuestro tiempo a leerlo y meditarlo un poco ... porque podemos pensar que poner los medios para mejorar la situación corresponde a otros, olvidando que todos podemos hacer algo para promover la paz, que las metas altas son cosa de todos.

La vida sigue y el mundo continúa su marcha. Cada cual tenemos nuestros quehaceres, nuestras preocupaciones y nuestros agobios, corriendo el riesgo de no ser conscientes de la importancia del momento, de los peligros que nos acechan. Podría parecer que los dramas lejanos -Irak, Siria, Sudán, Somalia, ...- nos pillan de lejos y, aunque tengamos sentimientos y haya noticias, escenas que nos duelan e impresionen, podemos seguir cayendo en ese egoismo de sentirlos como algo lejano que, además, nunca nos va a suceder a nosotros, tranquilos  modernos europeos. No es bueno vivir ajenos al dolor del prójimo ni andar confiados cuando la historia nos demuestra que es muy fina la línea que separa la tranquilidad más cotidiana del dolor y la destrucción.

Cuando das un garbeo por la prensa más reciente compruebas que hay un señor por el lejano oriente amenazando con guerras nucleares, mientras al otro extremo un nuevo mandatario con aires de sheriff del lejano Oeste evidecia pocos escrúpulos para atacar y usar bombas de gran potencia. Entre uno y otro tampoco asoman personas y situaciones que tranquilicen: yihadismo, terrorismos varios, ... por no hablar de quien anda por Rusia reeditando guerras frías. Da la impresión de que hay demasiados personajes estirando la cuerda, que pueden más ambiciones y afanes de dominio que deseos sinceros de  paz y prosperidad para todos.

Son tiempos convulsos, no nos deberían coger ni despistados ni con los brazos cruzados.



13 de abril de 2017

Un post de encargo


Un post me manda hacer Violante ... y es verdad, me pone en un aprieto. Los Jueves Santos tienen su afán por la tarde, pero por la mañana uno tiende a la relajación: lectura, música tranquila, descanso ... tal vez un paseito ligero. Pero tendré que hacer caso a mensajes que suenan a orden.

¿Y de que quiere Violante que hable?, ... ¿de gratitud por amistades desinteresadas, que lo dan todo sin esperar nada?, ¿de personas entregadas a los suyos, ... incluso a otros que no siempre son lo suficientemente sensibles para darse cuenta?, ¿de trabajos poco valorados en comparación con su exigencia? ... podría decir tantas cosas, pero ya las sabe todas.

Podría hablar de generosidad, de vitalidad, de corazón joven, de personas que necesitan vivir la vida compartiendo, ... de sonrisas que en ocasiones disimulan penas grandes, de capacidad de apoyar, de buscar poco para sí y mucho para el resto. Pero a algunos les parecería zalamería, a otros exageración, ... a alguien quizá se le subirían los colores a la cara ... a Violante hasta le puede poner nerviosa.

Cabría citar carreteras secundarias, barrotes con recuerdos agridulces,  apoyos, alientos a empresas maravillosas en lugares donde impera la pobreza -y también la alegría-, con tanto entusiasmo como discreción. Hablaría de visión amplia de la vida, de intuición larga, que ve más allá de palabras y gestos, de capacidad de querer.  También de consejos acertados, de esas veces en que te despiertan de una preocupación tonta, una pena injustificada, .... te alejan de la visión egoísta de la vida.

Hablaría de tantas cosas, pero tal vez lo que hiciera fuera molestar, ... no se si es mi post más bonito ... creo que no, pero me gustaría que lo fuera. Como lo son las amistades que llegan, ... que vuelven, ... para durar siempre.

12 de abril de 2017

Mentalidad de propietarios


Ocurre en diferentes ámbitos de la vida, en distintos lugares, en empresas, oficinas, asociaciones, grupos, instituciones, ... Con mucha frecuencia hay quien no solamente lo sabe todo, tiene respuesta para cada cuestión, ofrece la solución para todo problema, ... también parece poseer la exclusiva de la verdad y, sobre todo, tiende a asumir un protagonismo  especial, como si se considerara parte principal del juego de que se trate, oráculo imprescindible, portavoz indiscutible e indiscutido, propietario de tradiciones y esencias.

Y lo que sucede a veces es que estalla el drama, porque se ha hecho algo sin su permiso, sin su visto bueno. Alguien ha tomado una decisión, ha elegido otra opción, ha cambiado alguna regla, ... y surge la sorpresa, tiemblan las estructuras, incluso cunde la indignación. No debería ser malo abrir el abanico, ventilar la casa, dejar hacer, ..., pero hay ocasiones en que a alguien se le caen los "palos del sombrajo", comprueba que no todos piensan que es "la repanocha", ... que hay quien para vivir necesita algo más de aire libre.

A un antiguo periodista aragonés, fallecido hace ya tiempo, le leí varias veces repetir el dicho de que "Don Preciso se murió". Pues eso.

10 de abril de 2017

En el prematuro e inesperado adios de Carme Chacón


Cuando ayer recibí vía washapp el enlace del diario "El Páis" digital con la noticia de la muerte repentina de Carme Chacón, mi primera reacción fue de incredulidad: me parecía imposible que de la noche a la mañana una persona joven, a la que siempre había visto en plenitud, con esos aires de mujer preparada y valiente, desapareciera de este mundo para siempre. A dicho sentimiento se unió inmediatamente la tremenda impresión que produce la muerte de alguien conocido, aunque lo sea vía medios de comunicación, sobre todo cuando es alguien a quien le quedaba tanto por dar.

Mi único encuentro con Carme Chacón tuvo lugar en un curso organizado por el Centro de Estudios Jurídicos. En esa ocasión ella dio una charla en materia de violencia de género. La vi como una mujer comprometida -¡mucho!- con la causa, y con llamativo afán por transmitir a su audiencia la fuerza y la necesidad de ese compromiso. Creo recordar que en un principio caí en el error de pensar que su discurso era poco jurídico, hasta que me di cuenta, como en otras ocasiones, que a los juristas nos hacen muchas más bien aquellos mensajes que nos apartan del "salón", del "laboratorio",  para ponernos directamente en contacto con la vida misma.

Carme Chacón fue Diputada, Ministra de Vivienda y de Defensa y no hace mucho disputó a Alfredo Pérez Rubalcaba el liderazgo del PSOE. Todo esto, su carrera política en su globalidad, me hace caer en la cuenta del valor de esta mujer, de su categoría humana. Padecía una grave enfermedad de corazón, al parecer congénita, algo que ignorábamos casi todos ... un mal que supo llevar con discreción, sin servirse de él de ninguna forma. Y sabiendo de su enfermedad y de su riesgo, quiso dedicarse a una tarea que supone esfuerzo, stress, preocupaciones, tensiones, ... tanto como para aceptar ser ministra, para pretender asumir el timón principal de uno de los dos partidos principales de España. Cada cual podrá interpretar el detalle como quiera, para mí supone una gran dosis de generosidad, de disposición de servicio, de asumir una vida posiblemente más corta -desgraciadamente, así ha sido- para cumplir sus anhelos y entregar a los demás sus talentos.

Descanse en paz Carme Chacón.

1 de abril de 2017

Lecturas en medio del traslado

El nivel e interés de mis lecturas de marzo ha ido de menos a más. Tras cuatro libros que, sin dejar de tener su interés, no me han parecido nada del otro mundo, he terminado el mes en el que he cambiado de ciudad con tres lecturas a las que pongo la mejor nota. Por encima de todo lo leido, destaco "Vacíar los armarios", una novela que me lleva a esperar ilusionado la siguiente de Rodolfo Notivol, un paisano mío al que, casualmente, tuve la suerte de conocer personalmente dos días después de concluir la lectura de su libro.

De vez en cuando apeteceleer  un thriller aditivo. Por esta razón busqué entre las recomendaciones literarias que incluían el género y opté por una nocedad: "Al cerrar la puerta", una novela de planteamiento atractivo escrita por B.A. Paris, una madura escritora nacida en Inglaterra y residente en Francia. El planteamiento argumental no es muy novedoso: una joven pareja que parece perfecta, aunque en la intimidad de su casa la realidad es otra bien distinta. Como se trataba de conseguir una lectura entretenida, que "cogiera", el libro ha respondido a la perfección a lo que pedía. La tensión es intensa, la lectura amena, de las que captan la atención y la extensión no excesivamente larga (288 páginas). Igual de cierto es que a la vista de los comentarios laudatorios de la contraportada, de algunas críticas de interés e incluso de quien me lo vendió ... la cosa no es para tanto. Y que nadie espere excesivas sorpresas en el desenlace.

François D'Epenoux es un joven escritor francés que incluso ha visto cómo se llevaban al cine dos de sus novelas. "El despertar del corazón" es el primero de sus relatos que se traduce al español y con él obtuvo en 2014 el premio "Maisson de la Presse" que conceden los libreros franceses, manteniéndose durante cierto tiempo a la cabeza de las listas de ventas. El argumento gira en torno a la relación entre un viejo cascarrabias francés y su nieto de 5 años, que viene aparentemente a invadir su intimidad en las vacaciones de verano. D'Epenoux lo divide en tres partes: una primera relatada por el padre del niño, que opera a modo de larga introducción, otra central que cuenta el abuelo y  justifica sin duda el título de la novela y un corto epílogo final. Se trata de un libro irregular, con un primer tercio más bien aburrido, un núcleo central sencillamente delicioso y un final que no me ha convencido del todo. Las relaciones entre el chaval, de nombre Malo, y su abuelo suponen un maravilloso canto a la vida sencilla y al cariño verdadero. Esta parte tiene un aire a "La sonrisa etrusca" de José Luis Sampedro, aunque no llega a su notable calidad.

José María Zavala es un periodista y escritor madrileño. Ha escrito muchos libros sobre historia, mucho más cercanos a la divulgación que a cualquier pretensión científica. Al parecer su especialidad se centra en la guerra civil y de entre sus textos dedicados a este importante momento de la reciente historia española me llamó la atención "En busca de Andreu Nin", ya que la figura del anarquista catalán, quien llegó a ser consejero de la Generalitat, me parecía interesante, amen de que no sabía demasiado de él. Se trata de un volumen extenso, de más de 600 páginas, si bien a partir de la 412 el autor incluye anexos documentales y de otro tipo. Zavala se explica bien, pero se extiende demasiado, fundamentalmente porque aprovecha la historia de Andreu Nin para hablarnos de otros temas que van más allá: la revolución soviética, las purgas de Stalin, el envío a Moscú de buena parte del oro del Banco de España, ...  De cualquier manera el libro es un documento importante sobre una etapa importantísima de nuestra historia, sobre un personaje francamente interesante y sobre la persecución y dinamitación del POUM por parte de del PCE en el año 1937.

Hace tiempo que tenía en la cabeza la lectura de "Una trampa para cuervos", una novela policíaca de la escritora británica Ann Cleeves, aunque con tanta acumulación de libros "apetecibles" no encontraba la ocasión de hincarle el diente. La espoleta que rompió la inercia fue uno de esos correos que aún envía de vez en cuando Paco Camarasa, el viejo co-propietario de "Negra y Criminal" y auténtico gurú del género. Camarasa, poco aficionado a este tipo de intrigas más bien "convencionales", dijo que era una historia que "se leía bien", lo que a la vista de lo dicho no deja de ser, viniendo de quien viene, toda una loa, calificando al estilo de Cleeves como "Rural british", términos que ofrecen bastantes pistas del estilo del libro. La novela me ha gustado: creo que la intriga está bien montada, que tiene la habilidad de ir metiéndote poco a poco "en harina" y los personajes poseen vida propia. Eso sí, en mi opinión "estira" en exceso la extensión del relato -488 páginas me parecen demasiadas para una novela policíaca sin muchas pretensiones- y corre el peligro de cansar. El tema central es interesante: empresa que pretende construir una cantera en zona ecológicamente importante ... toda una fuente de posibles intereses contrapuestos, especulaciones y malas tentaciones. Cleeves tiene personaje fijo: la policía Vera Stanhope, una mujer peculiar, desaliñada y audaz, aunque su papel no invade toda la trama, ... de hecho no aparece hasta próximo el ecuador del libro.

Para que nadie tenga dudas de mi opinión, comenzaré diciendo que "Vaciar los armarios", el primer relato largo del zaragozano Rodolfo Notivol, me ha pareciedo una novela excelente: he disfrutado de su lectura desde la primera página y ha sido de esos libros que uno coge con gusto y que cuesta interrumpirlos. Se trata de una saga familiar  que va de la guerra civil a nuestros días. Sin duda, mi valoración positiva viene favorecida por mi gusto por este tipo de retratos de familia y por su ambientación en Zaragoza, con calles, lugares, edificios, ... que conozco perfectamente. Notivol nos ofrece un testimonio magnífico de la evolución de una familia de clase humilde en la Zaragoza de tiempos tan difíciles como la guerra, la posguerra o la transición. Está narrada en primera persona por una de las hijas mayores, en forma de carta dirigida a una sobrina que ha triunfado en la vida y se ha convertido en una escritora de fama. El autor narra temporalmente los hechos, aunque utiliza giros concretos en los que el tiempo avanza y retrocede a impulsos de lo que les va sucediendo a los personajes protagonistas, un ritmo que no altera en absoluto la lectura. Amores y desamores, rencores familiares, tragedias personales, éxitos y fracasos, ... forman una historia en la que quien relata hace precisamente los que el título advierte: vaciar los viejos armarios de una familia y desnudar las grandezas y miserias de quienes la forman.

El islandés Arnaldur Indridasson es uno de los grandes de la novela de intriga escandinava, lo que a la vista de la competencia existente no es precisamente cualquier cosa. Hasta ahora se habían publicado en España las historias protagonizadas por el detective Erlundur, amen de "Pasaje de las sombras", con la que ganó el premio RBA de Novela Negra en 2013. En estos meses se está vendiendo, al parecer como rosquillas, "Betty", un relato de estilo completamente distinto a los citados, que aunque se haya publicado ahora, fue escrito en 2003. Como dice un amigo que también nos cuenta sus lecturas en un blog, es muy difícil hablar de esta novela sin destriparla. Por eso, me limitaré a decir que tiene unos aires propios del "noir" más legendario -Hammet, Chandler, ...-, que se trata de una historia que produce cierta desazón, que el argumento, intriga concreta incluida, me ha parecido muy bien configurado y que, por encima de todo, es en mi opinión, una novela negra francamente buena. La extensión es corta -231 páginas con espacios y letra grande-, lo que facilita una lectura ágil y rápida. En definitiva, que Indridasson sigue respondiendo a las expectativas.

El escritor aragonés Manuel Vilas publicó recientemente "América", un relato de viajes en el que nos ofrece su peculiar visión de la realidad actual de los Estados Unidos. Vilas, barbastrense de nacimiento, nos va hablando en capítulos diferentes de diferentes ciudades norteamericanas -Nueva York, Washington, Missouri, Sant Louis, Atlanta, ...- desde una perspectiva muy propia, con un claro tono crítico y una buena prosa. El autor  mantiene un tono claramente transgresor, aunque a la vez amable y divertido, mostrándonos un pais que él piensa carece de algunos de los atributos de los que sus políticos y habitantes han hecho hasta ahora gala. En ocasiones, esa voluntad transgresora la convierte en un intencionado estilo irreverente que, personalmente, me gusta menos. Su visión de los Estados Unidos va acompañada de continuas referencias a todo tipo de personajes, desde músicos como Lou Reed y David Bowie hasta políticos como Obama y el recién elegido presidente Donald Trump, cuya figura aparece como trasfondo de la visión pesimista de Vilas, sin olvidar un hilarante capítulo donde pone en parangón a Martin Luther King nada menos que con Homer Simpson. De cualquier manera, un libro entretenido y bien escrito.

25 de marzo de 2017

Adios a una persona cercana


Ayer me acosté con la noticia del fallecimiento de Paloma Gómez Borrero. La periodista madrileña tenía 82 años y no me constaba ninguna mención reciente de enfermedad grave que pudiera prever un final próximo. Al parecer hace dos semanas se le diagnosticó un cáncer de hígado y todo se ha desarrollado demasiado deprisa. La muerte de Paloma supone el adiós a una persona buena, natural, cercana, ... como si a partir de ahora faltara alguien próximo, uno de los nuestros.  A través de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, entran en la casa y la vida de uno muchos personajes, pero solamente unos cuantos calan de esa manera especial que lo hacen quienes tienen un estilo, una voz, una mirada que llega directa, sin doblez ni dolo, gente como ella.

Han sido muchos los años en los que Paloma Gómez Borrero nos ha acercado a la actualidad del Vaticano, de las palabras, enseñanzas y viajes de unos cuantos Pontífices. Esta mujer, de aires maternales y talante amable y simpático, se ganó mi corazón desde el principio, y me parece que también el de muchos otros españoles. Ahora bien, el que Paloma fuera próxima al espectador, el que siempre tuviera esa sonrisa en la boca, el que nos diera las noticias de modo suave y positivo, no nos puede hacer olvidar que, por encima de todo, se trataba de una periodista excelente, una profesional como la copa de un pino.

Paloma Gómez Borrero entra ahora en la historia,  pasa a formar parte de esos personajes públicos, esos famosos a los que guardamos un rinconcito en el corazón y recordaremos con cariño y cierta nostalgia. No tengo ninguna duda que ahora en el cielo seguirá estando al día de la última hora y siguiendo los viajes de ese sector de la Iglesia que ya hace tiempo vive mucho más arriba que el que hasta ahora conocía.


23 de marzo de 2017

Al teléfono Arantxa


Todos hacemos risas ... sino rajamos con encono y ferocidad, en torno a esas llamadas que uno recibe de los diferentes operadores telefónicos. Desde hacía días un número concreto andaba merodeando mi móvil particular, y ayer por la tarde, tal vez por la modorra de la hora de la siesta, opté por ponerme al aparato. Efectivamente, quien andaba al otro lado de la onda era una de la voces telefónicas de Vodafone. Mi primer impulso fue manifestar seria y secamente que no me interesaba cualquier oferta que me realizaran, pero algo pasó, porque en esta ocasión mi oido no escuchaba una voz automatizada, rutinaria, tan voluntariosa como cansina, sino la de alguien que invitaba a seguir hablando, a interesarse por el tema ... a confiar. Esa voz respondía al nombre de Arantxa.

Es posible que haya vuelto a tropezar en la piedra de la vanidad -la chica me dijo que mi voz no aparentaba la edad que afirmaba-, o que me rindiera a las artes de la simpatía, ... o que me pilló uno de esos días "receptivos" que tienes de vez en cuando ... La cuestión es que fui aceptando sus propuestas, ilusionándome con la oferta de una rebaja en mi cuota mensual de teléfono, asumiendo engordar mi cartera con una tarjeta más. Y lo que me pareció más asombroso: consiguió que cerrara una serie de operaciones con el móvil que nunca hubiera pensado culminar con éxito. Hablé con ella mientras abría internet y mi correo electrónico, hice fotos con la cámara conversando a la vez con ella, y cerré una operación que me aseguró iba a ser superbeneficiosa sin tensarme ni encender mi habitual impaciencia.

Si tuviera ocasión, les diría a los de "Vodafone" que Arantxa se merece un ascenso, que es una joya que no pueden perder, que consigue convertir en grato algo que la mayoría de los humanos, al menos españoles, consideramos un agobio. Supongo que ella tendrá sus artes, que conseguir clientes y cerrar operaciones son el fin principal de su enorme -no exagero- simpatía y amabilidad ... pero, ¡qué caray!, no todos consiguen hacerlo tan bien, ... si fue tan grato hablar con ella, algo más habrá que teatro comercial.

Al colgar me planteé si a lo mejor todo era un engaño telefónico, si a consecuencia de la llamada mi cuenta corriente va a quedar vacía y yo en la ruina, ... pero me parece imposible. tanta simpatía sólo lleva al camino del bien.

20 de marzo de 2017

Va de gorriones


El pasado sábado estaba tomándome un café en la terraza del "Café del Arte", uno de esos lugares de Huesca donde el tiempo no pasa y se está realmente a gusto el rato que uno necesite.. Lo hacía con un amigo, alguien con  sano gusto por el velador, el café y la buena conversación. No tengo ninguna duda, y quien lo desee que me llame antiguo, de que estos viejos usos son mucho más gratos que las expediciones por internet, los programas de la tele o el "wasapeo".

Para demostrar lo certero de esa frase que dice que "nunca te acostarás sin aprender nada nuevo", me contó que existe una forma irrefutable de distnguir los gorriones macho de las hembras: los primeros tienen una mancha negra en la parte delantera del cuello, mientras ellas son grises de pico a cola. Supongo que ésto es el "catón" en materia de conocimientos sobre gorriones, pero he de confesar que lo ignoraba. Me gustó saberlo, ... creo que el amor a la naturaleza, y para un "urbanita" ¿qué mayor ejemplo de naturaleza que un gorrión?, es algo que debe fomentarse en la gente desde pequeñitos, y que quienes posiblemente no estemos tan concienciados deberíamos ir incrementando conforme las canas nos dominan más.

Al instante, y como si la conversación sobre ellos hubiera sido un reclamo eficaz, se posó sobre una de las sillas de la mesa de al lado una pareja de gorriones que acreditó, con la prueba fehaciente de su presencia, que lo relatado por mi amigo era rigurosamente cierto. Mostraron su plumaje, exhibieron sus diferencias, soltaron unos cuantos de sus sonidos propios y reemprendieron el vuelo. El sábado ya había merecido la pena, se había producido uno de esos instantes que mueren al momento, pero que son de una belleza llamativa y debemos saber captar y guardar para que al menos no mueran en nuestro recuerdo.

15 de marzo de 2017

El personal dice unas cosas ...


Ayer fui a la peluquería. Tomás, mi peluquero de los últimos 15 años, estaba ocupado con un cliente y me senté a la espera de mi turno. Cuando el trabajo terminó,  tras el oportuno cepillado y abono del importe, el hombre, un señor mayor, de pelo cano y pulcramente vestido y aseado, comentó que no sabía porque la gente tenía tanto miedo a sufrir y morirse, añadiendo una frase que me dejó helado: "yo, si no fuera feliz, me suicidaría" ... ¡hala!, ahí os dejo la "boutade", así de chulo soy yo.

No se si el comentario de mi precursor en el corte de pelo era una afirmación sincera, una de esas cosas que se dicen sin haberlas meditado en exceso, una "fantasmada" o una broma, pero aunque me consta que estos planteamientos existen, nunca había escuchado hablar a alguien con tamaña claridad una declaración de voluntad semejante.

Tengo bien claro que el suicidio no es de recibo, pues mis convicciones me dicen que la vida es de Dios y no mía, pero independientemente de las propias creencias, considero el comentario de una frivolidad que asusta. ¿Es medianamente honesto, sensato o equilibrado andar pregonando a los cuatro vientos, ante testigos que ni conoces, casi sin venir a cuento que una decisión sobre seguir o no viviendo depende de un estado de ánimo, de que te vayan mejor o peor las cosas?. Sinceramente, intuyo que el hombre se pasó de frenada, que no era en exceso consciente d elo que decía, ... pero no estaría de más que dedicara de vez en cuando algún rato a la reflexión.

9 de marzo de 2017

Hasta siempre, Huesca



Han pasado más de 15 años desde mi llegada a Huesca y parece que fue ayer. En 2001 andaba yo lleno de energías y ahora marcho con alguna menos, aunque también con más experiencia ... y por encima de todo, con el zurrón cargado de cosas buenas. Tengo la certeza de haber recibido bastante más de lo  dado, aunque puedo asegurar que siempre he procurado corresponder. Vine con muchas ilusiones, y marcho habiendo cumplido algunas y, para mi suerte, tras haber encontrado muchas sorpresas inesperadas.

Creo que aquí he aprendido a ampliar horizontes, a compartir, a ser más sociable ... He encontrado quien me ha enseñado a perder rigores y ver más allá de formas de ser y afinidades. En mi recuerdo, en mi corazón quedarán los paseos matinales rumbo al despacho, niños y niñas que van al colegio, jóvenes y mayores dirigiéndose hacia un trabajo cuyas circunstancias en muchos casos nunca he llegado a conocer. Las mismas caras con las que te cruzas día tras día, dibujadas con aquella seriedad que no sabes si procede del sueño o del frío, de las preocupaciones domésticas o de las tensiones que se avecinan. Caras que reconoces y otras que te miran sin que seas consciente de que también saben quien eres. Poco a poco, fui asumiendo mi nueva ciudad y dejé de sentirme una novedad más para identificarme con el ambiente y el paisaje.

Son 15 años de los que rescataría tantos nombres, tantas personas que han convertido en grato hasta lo que a priori parecía áspero, ... lo han hecho llevadero. No siempre ha sido fácil, he tenido  sustos físicos, sufrido tensiones profesionales, casos complicados, famas no del todo deseadas. Pero ha sido más fuerte el poder de las miradas de cariño, la hospitalidad de tantos, la vitalidad de otros, la paciencia de todos. Es de bien nacidos ser agradecidos me recordaban de pequeño en casa y en el colegio, y es ésta una ocasión de ejercitar el consejo.

Los compañeros de trabajo, los vecinos, los ciudadanos y paseantes, incluidos los anónimos, quienes ya se fueron para siempre dejando su huella y su añoranza, las fiestas de San Lorenzo, la sonrisa de unos y otras, las chicas de la Policlínica que me gestionaron recetas sin ahorrar sonrisas y amabilidades, mis amigas de la Farmacia tan humanas como buenas profesionales, las amistades íntimas, las de un rato, aquéllas con quienes te encuentras ocasionalmente y las que ves casi a diario. Empleados de bares y cafeterías, bancarios, funcionarios y autónomos, abogados y médicos, ... oscenses de cuna y de adopción, amantes de las letras, del arte, de la música ... de corazón, ¡que os vaya bonito!...

La vida tiene periodos, y ahora toca terminar uno. Vuelvo al punto de partida, regreso con canas y arrugas, puede que hasta con la frente machita, pero tremendamente agradecido de haberme curtido la piel en el Altoaragón.

2 de marzo de 2017

Otra tienda que se marcha


Pasé ayer por la calle Alfonso, como tantas veces. En esta ocasión comprobé que había novedades, de esas que te dejan un sabor agridulce, que remueven tu nostalgia y te hacen comprobar, una vez más, que por mucho que dure, todo tiene su fin. Al pasar por "El Pelicano", la zapatería que en mis tiempos jóvenes era casi lo más "top" de los establecimientos del ramo, vi que lucía el tremendo cartel de "liquidación por cierre". 

Hace ya tiempo que la tienda sonaba a cosa pasada, a establecimiento de otros tiempos, ... aunque pienso que siempre ha conseguido mantener ese aire de distinción. No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve y volví a encontrarme con ese dependiente mayor, ... tal vez el dueño, que sabe lo que vende, que puede presumir de tener las mejores marcas, de vender calidad.Los sillones, el tapizado de la pared, los muebles hace tiempo que pasaron de moda, hasta los calzadores son de otra época. A pesar de todo seguía siendo una tienda "de siempre".

Ahora se estilan otros calzados, se opta por el diseño, la originalidad, la comodidad, ... sino esos almacenes que ofrecen dos pares por uno o alinean los zapatos como si fueran lechugas. A lo mejor hay quien me tacha de antiguo, de rancio o de pijo, pero dudo que encuentre un sitio similar para comprar mis zapatos.

Ah¡¡¡ ... un 40% de descuento, tal vez aún se esté a tiempo de "pillar" algún chollo. 


1 de marzo de 2017

Libros en febrero


Buena cosecha literaria en febrero. Nota alta para un libro sobre el asesinato de Ellacuría, una recopilación de cuentos de una premio Nobel y el primer trabajo como escritora de una editora de prestigio. El resto no está mal: el último "Planeta", un breve relato de juventud, unas breves memorias del gran Camilleri y un autor de cierto éxito en el panorama negro-criminal español.

Parte de enero y febrero los he dedicado a leer el último premio "Planeta", galardón que consiguió en octubre la donostiarra Dolores Redondo con "Todo esto te daré", una novela de intriga con aspiraciones literarias y una extensión notable (614 páginas). Un amigo tuvo el detalle de regalármela dedicada estas Navidades, lo que incrementó mis deseos de leerla, casi la obligación de hacerlo. Con este nuevo y premiado libro de la Redondo me ha pasado como con su célebre Trilogía del Baztán: me ha parecido literatura de cierta calidad, pero he visto demasiada fantasía en el argumento. Como escuché decir a alguien con quien comentaba esta lectura, hay bastante intriga pero poca tensión: las páginas van pasando y se urde una trama concreta, pero aquélla no consigue ser aditiva. La escritora logra ofrecer una buena descripción del ambiente de la Galicia aristocrática y caciquil, pero lo hace con un argumento que no me ha terminado de parecer sólido. Eso sí, el final, sin pretender adelantar nada, tiene aires -salvando las distancias- de tragedia shakespiriana.

Relacionarse con grandes aficionados a la lectura tiene como ventaja el que de vez en cuando te recomienden libros excelentes. Es lo que me ha ocurrido a mí con "Noviembre", un magnífico trabajo de investigación del escritor y poeta salvadoreño Jorge Galán. Se trata de la reproducción por vía literaria del asesinato en 1989 del jesuita español Ignacio Ellacuría y siete personas más en la Universidad Católica de El Salvador. Aunque Galán le de forma de novela, estamos más bien ante un ensayo histórico en torno a uno de los hechos más graves y comentados de la reciente historia de Hispanoamérica. El autor va desentrañando poco a poco los antecedentes y consecuencias del múltiple crimen, poniendo de relieve la implicación de los militares y, en consecuencia, del gobierno de El Salvador en los hechos. Por medio de entrevistas y documentos se van reconstruyendo unas muertes dramáticas e injustas. Se habla de cuestiones tan interesantes como el asesinato del Obispo Oscar Romero mientras celebraba misa, la postura del presidente del Gobierno Cristiani, la valentía del Obispo Rivera o la desconcertante e impropia intervención del FBI y de la diplomacia estadounidense en la investigación, que entorpecieron todo lo que pudieron. Un libro francamente bueno: no solamente por tratar un tema de interés, sino por la buena estructura y la claridad con la que se relata.

Hay libros que llevas tiempo deseando leer, de la misma manera que los hay que se cruzan en tu camino casi por casualidad. Esto último me ha pasado a mí con "Cariñena", una breve novela de Antón Castro que descubrí en los anaqueles de la Biblioteca Pública de Zaragoza cuando buscaba otro título. Me llamó la atención que el relato se ambientara en un pueblo relevante dentro de la provincia de Zaragoza, que un día me presentaran a su autor, un gallego afincado en Zaragoza y zaragocista de pro, y que su argumento se ubicara en los finales de los 70, esa época de la Transición que coincidió con mi primera juventud. He leído el libro con gran agrado, me ha parecido un relato que surge de la experiencia, del recuerdo, intuyo que con claros matices autobiográficos. "Cariñena", tiene algo de novela de aprendizaje, incluso su toque costumbrista. A eso cabe añadir la referencia a localidades zaragozanas que merecen ser citadas y descritas, como Alfamen, Longares, Paniza y Almonacid de la Sierra, el pueblo de mis ancestros. Me ha parecido una "novelita" -y la llamo así por su tamaño, no por su calidad- que refleja muy bien la realidad de una generación y de una época.

Doris Lessing fue una escritora británica nacida en la antigua Persia y que ganó el Nobel de Literatura en 2005. Dicen quienes saben de esto que los escritos de Lessing tienen algo de autobiográfico y reflejan unadesilusión vital, social y política que le llevó al comunismo, al feminismo, al pacifismo y al anticolonialismo ... ni más ni menos. El libro que me llamó la atención tanto como para adquirirlo en ese excelente comercio de 2ª mano que facilita "Iberlibro", fue "Historias de Londres", una colección de 18 relatos donde narra escenas de la vida cotidiana en las que no suelen pasar más que sucesos ordinarios -un atasco tremendo, un reencuentro de ex-parejas, algún problema protagonizado por emigrantes , ...- y que no suelen tener desenlace, porque la autora no pretende contar una historia sino narrar vivencias. Salvo tres, que pasan de las 40 páginas, son narraciones brevísimas, muy bien escritas y que se leen con agrado. Me ha gustado la autora, hasta el punto de encontrar motivado el Nobel recibido. El tono, sin ser ni de lejos dramático, si contiene una dosis de pesimismo, de amargura. De cualquier manera, me parece una autora de la que vale la pena leer algo, no es una más en la historia de la literatura.

Me apunto a la referencia que no hace mucho hizo un colega de afición a la lectura y afirmo tener devoción literaria a Andrea Camilleri, ese nonagenario escritor italiano que publica libros como churros. Ya avanzado 2016 salió la edición castellana de "Mis momentos", una breve recopilación de vivencias del autor, fundamentalmente en su época de juventud, cuando Italia era dominada por el fascismo de Benito Mussolini. La mayoría de estos breves relatos biográficos, no duran más de seis páginas, tienen un protagonista concreto, alguno de ellos tan conocido como Primo Levi, Antonio Tabucchi y Pier Paolo Pasolini. Se trata de pequeñas anécdotas, sin más trascendencia que el buen gusto literario de Camilleri, el tenor a veces divertido, a veces profundo, a veces crudo de cada una y esa sensación deliciosa de estar compartiendo la experiencia de un personaje entrañable. En la portada, debajo del título, se incluye una frase publicada en L'Espresso que lo complementa muy bien y sirve de descripción de su contenido, : "Encuentros y recuerdos de pasiones, vicios y deseos que hacen historia."

"La triunfante" es la primera novela de Teresa Cremisi, una editora de éxito nacida en Alejandría y de nacionalidad francesa. Leí alguna crítica positiva de la obra y me topé con el libro, editado por "Anagrama" -que sin duda ofrece seguridad- en la Biblioteca de Zaragoza, decidiendo sobre la marcha tomarlo prestado para su lectura inmediata. Se trata del primer relato de esta mujer quien triunfó por todo lo alto en el mundo editorial y tiene en la actualidad 71 años. La novela es de carácter autobiográfico y está escrita con pulcritud literaria y notable elegancia. En el libro no pasan grandes cosas, sino que Cremisi nos cuenta su vida, comenzando con su feliz infancia en Alejandría, su culto al Mediterráneo, la ruina familiar, sus aficiones literarias, con nombres como Stendhal, Cavafis, Conrad, Proust, ... Sus amores, su llegada a Francia,  .... Se trata de un libro gratísimo de leer, que refleja la vida de alguien notoriamente inteligente y delicado, con abundantes citas cultas de historia, literatura, ... Además es una novela breve (191 páginas), de lectura fácil, que no cansa, de calidad llamativa. Todo un descubrimiento.

Entre los muchos autores que se han asomado al panorama reciente de la novela negra española, uno de los más elogiados es Carlos Bassas del Rey, un periodista barcelonés. Bassas comenzó a destacar hace diez años como guionista publicitario para adentrarse después en el mundo de la intriga con el acierto de ganar algún que otro premio, amen de ser el alma del certamen "Pamplona negra". El citado autor ha creado un personaje peculiar hasta en el nombre, el inspector Herodoto Corominas, quien desempeña sus funciones policiales en la supuesta ciudad de Ofidia. "Mal trago" es la tercera entrega de los casos de este inspector, y decidí leerla por el aval  de gente que sabe. Efectivamente, se trata de una novela original, bien escrita, con acentuado toque de crítica social, como suele ser habitual últimamente, y con un estilo muy especial que da personalidad al autor. En mi opinión, es posible que el interés por profundizar en los dramas personales de los protagonistas pueda distraer el seguimiento de la trama principal, o, sin más, que ésta adolezca de la entidad que se le podía presumir.

20 de febrero de 2017

¿Quién tuvo más suerte, el gato o yo?


Corría la década de los 90 y había quedado a comer con unos amigos en un buen restaurante de Tarragona. Era uno de esos ubicado junto a la playa a cuyo encanto cabía añadir que ofrecía comida de calidad, un ambiente agradable y una atención adecuada. Llegamos al sitio pasadas las 2.30 del mediodía y nuestra mesa ya estaba preparada en un reservado.

Recuerdo que me fui a sentar en uno de los extremos de la mesa, y cuando comenzaba a depositar mis reales en el sillón noté que mi trasero se aposentaba sobre algo "mullidito", por lo que pensé que la dueña, una mujer muy profesional y amable, había puesto algún tipo de cojín o almohadón más ancho de lo habitual. Mi sorpresa fue cuando comprobé que la pretendida almohada cobraba vida  y salía disparada quien sabe hacia qué escondite. La citada dueña puso cara de circunstancias, sonrío tímidamente y dijo con media voz: "... el gato ...". La situación fue en un primer instante embarazosa, aunque no llegó a mayores: al fin y al cabo el peligro había pasado.

Desde entonces, cuando me viene a la cabeza el incidente, que se saldó sin daños personales por ambas partes, me planteo qué hubiera pasado de haberme sentado en la butaca con más energía de la mostrada. Es posible que el pobre felino hubiera quedado gravemente perjudicado con mi peso, que por entonces no era precisamente poco. Pero también se me ocurre, y entonces me entra como un sudor frío, que ante mi agresión, por involuntaria que fuera y el animal no tenía porqué saberlo, éste podía haber reaccionado con sus afiladas armas y haberme dejado las posaderas como un mapa, obligándome a dormir durante un tiempo cabeza abajo.

Todo quedó en anécdota "chusca", con los años divertida, pero en mi mente quedó la idea clara que por prudente que uno sea, nunca sabes por donde te puede venir el peligro.

17 de febrero de 2017

Anuncios de primavera



Desde ayer el tiempo mejora. Han desaparecido las nieblas, las nubes, ... hasta el frío es menor. Los árboles andan aún vacíos de colorido, todavía se intuye timidez en los cantos de los pájaros, ... mientras los humanos parece que nos resistimos a borrar de nuestra cabeza las contrariedades que tienden a menudear en los primeros meses del año. No seamos ciegos a esas pequeñas pìnceladas de color, de frescura, que Dios nos regala. Que los árboles no nos impidan ver el bosque.

El verde de los campos, las flores aromáticas, los brotes de cada marzo no andan tan lejos. Seguro que en la tierra, en nuestras vidas llegaran los soplos de aire fresco, el horizonte asomará cada mañana más despejado, nos ayudará a enfrentarnos con más garbo con cada obstáculo.

Queda tiempo, todavía nos visitarán días oscuros, jornadas de esconderse tras los visillos, pero ¡cuántas sorpresas nos deparará esa primavera que ya casi se deja ver!.

15 de febrero de 2017

El rostro de la crueldad


Corría el mes de septiembre de 1980, aún duraba el calor agobiante del verano y quien esto escribe, acabada felizmente la carrera en el mes de julio, se encontraba cumpliendo con la Patria en el Campamento de Rabasa, en Alicante. Fue un mes y pico caracterizado por los agobios, por pagar el precio de la inexperiencia y la candidez y por ese peligro permanente de aborregarse que tenemos los varones cuando andamos en "manada". Nunca conseguí mostrar excesiva marcialidad, aunque al final uno consigue pasar el apuro y hasta conservar recuerdos gratos de una experiencia tan poco deseada.

Nunca olvidaré un día en que quienes nos mandaban decidieron dedicar al día a que desempeñáramos oficios varios. Así cada recluta fue preguntado sobre su profesión y uno, pardillo e inexperto, tuvo la torpe ocurrencia de decir que acababa de terminar Derecho ... como suele ocurrir en estos casos, ante la inutilidad del conocimiento de las leyes en ese tiempo y lugar concretos, fui enviado a un campo cercano a recoger junto a otros "primos" similares piedras y escombros. La mañana resultó agotadora, aunque la experiencia se iba a quedar pequeña ante lo que vino después.

Como por lo visto se trataba de mantenernos ocupados, se nos encargó que tras la comida echáramos una mano en recoger el comedor e ir llevando platos, cubiertos, bandejas y  cacharros a la cocina. Al mando de esta última se encontraba un individuo de quien recuerdo era orondo, joven, sudoroso y con aspecto sucio. Tuve la impresión de que era originario de las Islas Canarias, con el acento propio de los "guanches". No tengo ni idea de si era militar profesional, andaba haciendo la mili en la cocina o era un civil contratado, ... lo que recuerdo como si fuera hoy es la crueldad con que nos trató, la reata de insultos, comentarios despectivos, amenazas y obscenidades que le escuchamos sin parar en el escaso cuarto de hora que duró la operación. Manteniendo una sonrisa despreciativa e hiriente, nos trató como a seres inferiores y sin alma, con esa actitud de prepotencia y seguridad que da el saberse con la sarten por el mango, el que le hubieran dotado de un poder, de una autoridad ante la que no cabía defensa, por mucho que fueran provisionales y las ejecitara de forma soez y desaliñada.

Desde ese día viví atemorizado ante la posibilidad de que un día me tocara trabajar en  cocina, un servicio que duraba 24 horas y que podía terminar siendo un calvario. No se si por suerte o porque alguien intercedió por mí, no tuve que volver a pasar por la cocina ni ver al personaje citado. Con el paso de tantos años sigue vigente en mi memoria esa escena que en su día me pareció terrible y eterna, aunque las templanza que da el tiempo me mueva a ser más condescendiente. Las personas, posiblemente, somos capaces, vete a saber por qué razones, de mostrar nustra cara mas agria, más cruel, pero no es menos cierto que incluso el individuo que me inquietó tanto tenga su lado humano, e igual quede  poner la piel de gallina a un grupo de reclutas torpes y novatos, era capaz de quere a una mujer, cuidar a unos niños, ser un buen hijo y ser generoso con quien lo necesita.

13 de febrero de 2017

Todo un campeón mundial


Con la Transición comenzó a declinar el interés por el boxeo en España. Hasta entonces eran muchos los aficionados que disfrutaban con un deporte que, según quien hable de él, puede calificarse tanto de violento y excesivo como de disputa entre  estilistas y gladiadores ... y es que ya se sabe eso de que todo depende del color del cristal con que se mira. En España durante las décadas del 60 y el 70, tiempo de mi infancia y adolescencia, entre los grandes héroes deportivos de la época se incrustaban nombres como los de Pedro Carrasco, José Legrá, José Hernández, Perico Fernández y el polémico "morrosko" José Manuel Ibar "Urtain". Pero también hubo boxeadores menos famosos que lo hacían muy bien, y entre éstos se encontraba el madrileño José Durán, un púgil elegante y técnico que llegó a ser campeón mundial de los pesos Welter.

Los pesos Welter incluían a los púgiles que pesaban entre 64 y 69 kilos, y en dicha categoría Durán  fue desde el 7 de junio de 1974 el indiscutible campeón de Europa, pues ese día arrebató el título en Madrid al francés Jacques Kechichian, renovando dicha corona en tres ocasiones sucesivas frente al alemán Eckhard Dagge, el austríaco Johan Orsolics y Franz Sandl. El año 1975 no fue bueno para el boxeador, pues el 15 de mayo disputó el título Mundial, vacante entonces, frente al brasileño Miguel de Oliveira, siendo derrotado a los puntos. A este pinchazo se añade el sufrido cuando unos meses después pierde el título europeo frente a Dagge por KO en Berlín. Parecía que con 30 años a las espaldas su carrera llegaba al final, pero uno de los grandes valores del madrileño fue siempre saberse cuidar y llevar una vida ordenada.

En el primer trimestre de 1976 las circunstancias le darían la gran oportunidad de su vida, y la supo aprovechar. El campeón mundial era el japonés Koichi Wajima, y ante la espantada del aspirante oficial se le brindó la posibilidad de disputar al nipón el cetro mundial. El combate fue fijado para el 18 de mayo, con todos los elementos en su contra: se disputaría en Tokyo, uno de los árbitros sería japonés y Wajima era uno de esos grandes fajadores nipones, auténticos kamikazes que brillaban por aquello años en el planeta del boxeo, tales como Masao Ohba, campeón mundial de los pesos Mosca y fallecido en 1973 en un espectacular accidente de coche, Yoshiaki Numata y Kuniaki Shibata, que lo fueron de los pesos Super-pluma o Masahiko Harada, que dominó varios años el título mundial de los Pesos Gallo.

El combate fue épico, Durán salió concentrado al máximo y luciendo su forma de boxear técnica y estilista, aunque sabía que para ganarlo necesitaba hacerlo por KO pues con el ambiente y las circunstancias del mismo lo máximo a lo que podía aspirar era a un match nulo que dejaría el título en el país del sol naciente. Por esta razón, a su elegancia habitual añadió buenas dosis de empuje y combatividad, derribando a su oponente en los asaltos 2º y 6º. El combate fue durísimo, los dos contendientes se vaciaron y conforme llegaba el final se notaba el agotamiento de ambos. Pero Durán sabía que no podía llegar al 15º con su rival vivo  y en el penúltimo round echó el resto y propinó un durísimo upercut al japonés, quien cayó al suelo y no fue capaz de levantarse antes de la cuenta de diez. José Durán había logrado, contra todo pronóstico, el sueño de su vida y la noticia corrió como la espuma por toda España, que celebró este inesperado éxito.

Como tantas veces nos sucede, la gloria le duró poco a José Durán, y en la primera defensa de su título, celebrada en el Palacio de los Deportes de Madrid el siguiente 8 de octubre, perdió el combate frente al argentino Miguel Angel Castellini, en una pelea muy igualada que parecía destinada al combate nulo, pero en la que los árbitros acabaron dando el triunfo a Castellini, a quien en su país apodaban "Cloroformo", no se sabe si por dar unos golpes que "anestesiaban". Ya semiretirado de la práctica del boxeo, tuvo una nueva oportunidad por el cetro mundial frente al pegador italiano Rocky Mattioli, pero ya estaba lejos de su mejor forma y no pudo hacer frente a un rivalque le noqueó en el quinto asalto.

José Durán pasó a la historia al quedar incluido en la breve nómina de púgiles  españoles que lograron un título mundial de boxeo. A este valor cabe añadir uno más importante, pues Durań fue un hombre sensato, que se cuidó siempre y ha logrado llegar a los 71 años en perfectas condiciones físicas y mentales.



8 de febrero de 2017

Antiguos supervivientes


Me pongo a recordar el Paseo Independencia de mi infancia zaragozana y compruebo que de aquellos porches no quedan demasiados establecimientos. Sin comprobaciones concretas ni afanes exhaustivos, observo que hace ya tiempo que no están las librerías "Lepanto" y "Gacela", de la misma manera que terminaron cayendo "Marín Chivite" y "Comercial Millán", los cines "Avenida", "Actualidades", "Dorado" y "Coliseo Equitativa", así como el teatro "Argensola", la granja "Kelito", el "Stork club", las cafeterías "Ceres", "Roma" y "Avenida" o los restaurantes "Bienvenido" y "La Maravilla".  El actual "Las Vegas" no tiene nada que ver con el de entonces, y hace décadas que no existen el "SEPU" y "Galerías Preciados", por mucho que otros propietarios ocupen sus edificios, a la vez que los "Helados Italianos" se han cruzado de acera y los "Espumosos" empiezan a estar en todas partes menos en nuestro céntrico paseo principal.

Por eso resulta tan llamativo como grato observar que entre las cenizas de tantos lugares entrañables para varias generaciones y al lado de nuevas tiendas y franquicias, sobrevive una pequeña bombonería, "Soconusco", tan cargada de historia como de "delicatessen". De niño  veía el lugar como una especie de "fruta prohibida", un lujo para momentos excepcionales. El local es pequeño, por dentro y por fuera, y en su interior te atienden sin prisas, a ritmo pausado porque la calidad y la dulzura de sus productos exige calma, fuego lento. Allí sigue vigente el papel sedoso, las cintas de dos colores que se envuelven con lazos delicados, las bandejas de cartón de diversos tamaños, las cajas para bombones y todo esa parafernalia encantadora y que desearía fuera inmortal.

En "Soconusco" se puede seguir soñando con caramelos de calidad, con toffes que se deshacen en la boca, pastillas de café con leche, bombones variados, incluídos esos de licor envueltos en papel brillante y que explotan en la garganta, los "cortados de Uña", confites, turrones que se venden a peso, anguilas de mazapán toledano, lenguas de gato, trufas, bocaditos de nata, ... Todo un canto a las confiterías de siempre, las de regalos espléndidos, las de los domingos al salir de misa, ... establecimientos a los que se acude sin prisa, porque termina resultando tan delicioso el protocolo comercial como el producto que se compra y se consume.

6 de febrero de 2017

Luces de África


Ayer encontré esta foto colgada en el muro de Facebook de una amiga. Me gustó, lo colgué en el mío ... aunque tuvo, al menos por escrito, poca resonancia. La imagen venía calificada con tres términos: Simplicidad, Belleza, Ternura ... así, en mayúsculas y sin más añadidos. Y no se porqué, los tres me parecieron atinados, por mucho que no se ve más que a una niña de pelo desaliñado mirando desde la ventana, aparentemente sin cristales, de un vehículo destartalado. Con todo, la foto es bella, y esa niña de piel oscura y una mirada que no sabría asegurar si es de serenidad o de indiferencia, me transmite paz.

Es la paz de los pobres, de los que no son vergonzantes, de los que compaginan la alegría con la carencia, de quienes saben que la felicidad no está necesariamente en la posesión de bienes, de dinero ...  Esa mirada es limpia, es sincera ... y por eso cabe hablar de belleza, de simplicidad ... por eso la imagen mueve a la ternura, al deseo de estar allí, de compartir ... tu lo tuyo, ellos lo suyo ... y vete a saber quién sale ganando.

Hablan del mal de África, de esa enfermedad que  suele afectar a los viajeros que visitan el continente y cuyos síntomas son la necesidad de volver, la añoranza por lo que se ha vivido en él. ¿Cómo será que incluso lo notamos quienes no hemos estado nunca, quienes en alguna ocasión hemos coincidido con los que han viajado a África, ... con los que viene de allí. Tendríamos que aprender a leer detrás de las imágenes, a aprender de quienes se dieron cuenta antes, de los que viajaron más deprisa. 

He pensado en los problemas y crisis actuales, en la crisis de Europa, de Occidente, ... Me han venido a la cabeza los agobios cotidianos, ese afán descontrolado por correr, la tendencia al stress, al inconformismo, a la desazón, ... He vuelto a mirar a esa niña de edad y raza indefinidas, y he creado en mi cabeza una ventana igual, vieja, descolorida, gastada, ...  a través de ella intento descubrir un nuevo modo de pensar, de plantear la vida sin necesidades innecesarias, de abrir los ojos a los mundos lejanos que tienen menos, aman más y nos esperan.

“Me gustaría transmitir lo que fue África. Nunca experimenté nada así. África tiene su propia personalidad. A veces es una personalidad triste, a veces impenetrable, pero siempre irrepetible. África era dinámica, era agresiva, estaba al acecho”

 Ryszard Kapuscinski

1 de febrero de 2017

Inicio literario de 2017


Mi particular  elección literaria del primer mes de 2017 ha valido la pena ya sólo por la opción de "Tu no eres como las otras madres", un libro de los que dejan huella. No me quejo de los otros siete: dos novelas de autor español contemporáneo simplemente aceptables, una de intriga que ha dado mejor resultado del esperado, una entretenida crónica sobre la historia del Tour, la sugerente explicación de la espiritualidad del rey Balduino, una de las primeras novelas de Baroja y un interesante libro sobre libros.

"La ciudad de la mentira" fue la novela finalista del premio "Nadal" de 2015. Su autor, Iñaki Martínez, nació en Guatemala, de madre panameña y padre vasco, y ha vivido casi toda su vida en España. Se trata de una novela ambientada en Tánger y situada en la eṕoca inmediatamente posterior a la guerra civil española, con la 2ª guerra mundial de trasfondo y un buen número de políticos, diplomáticos y espías alemanes, ingleses, norteamericanos, españoles, etc pululando en medio de todo. Lo mejor de la novela es precisamente la ambientación, un paisaje donde se combinan los salones de lujo con los locales nocturnos de diversión y juego, todo ello con el encanto de una ciudad con aires misteriosos como Tánger. Pero pienso que la novela falla por su falta de dramatismo: todo sale demasiado bien, y convierte, desde mi punto de vista, un libro con aspiraciones en un relato de aventuras. Por otra parte, pienso que Martínez recurre en exceso a los tópicos y, tal vez por eso, los personajes acaban pareciendo un poco de cartón piedra. La novela es entretenida y, el propio autor lo admite, viene a ser una especie de guiño a "Casablanca", ... aunque yo, sin duda, me quedo con la película.

"Libros del KO" es una editorial que suele publicar libros de  pocovolumen  sobre diversos temas. En concreto ya han pasado por mis manos tres breves anecdotarios sobre equipos de fútbol: Atlético de Madrid, Español y mi maltratado Zaragoza. El Tour de Francia fue una de mis pasiones veraniegas de infancia y adolescencia, por lo que me llamó la atención y decidí comprar y leer "Plomo en los bolsillos", una resumida y selecta historia de la ronda francesa escrita por el periodista donostiarra Ander Izaguirre. El subtítulo que aparece en la propia portada explica perfectamente el contenido y estilo del librito: "Malandanzas, fanfarronadas, traiciones, alegrías, hazañas y sorpresas del Tour de Francia". Una lectura entretenidísima, con un autor que escribe bien y sabe del tema, entre otras razones porque en su día hizo sus pinitos con la bici. En él he conocido la sorprendente y épica historia de los primeros tiempos de la vuelta a Francia, he profundizado en las hazañas de hombres como Bobet, Coppi, Bartali, Bahamontes o Anquetil, a  quienes sólo conocía de oídas y he rememorado historias ya vividas en directo como las frustraciones de grandes ciclistas como Poulidor y Ocaña, la trágica muerte de Tom Simpson, las épocas de dominio avasallador de Mercks, Hinault y nuestro Induraín, las polémicas de Armstrong y los éxitos de corredores como Thevenet, Van Impe, Lemond, Perico Delgado, Rominger y tantos otros. A quien le guste el ciclismo que no se lo pierda.

El rey Balduino fue sin duda uno de los grandes jefes de estado europeos de la segunda mitad del siglo pasado. Su vida no fue fácil: su madre falleció en accidente cuando solamente contaba tres años, vivió varios años en el exilio, hubo de suceder muy pronto a su padre y se tuvo que enfrentar con múltiples conflictos en sus más de cuarenta años de Monarca. Balduino, casado con la española Fabiola de Mora y Aragón, fue un rey distinto, no sólo por la regurosa gestión de su reinado, sino por ser un católico convencido, devoto y coherente. Por eso puse interés en hacerme con el libro publicado por quien fue su director espiritual, el Cardenal León Joseph Suenens, que fue publicado en 1995 bajo el título "Balduino, el secreto del Rey". No se trata ni de una biografía ni de un relato de los eventos principales de su reinado, sino una breve recopilación del pensamiento y la espiritualidad del monarca desde los inicios de su noviazgo con Fabiola hasta su repentina muerte en la localidad granadina de Motril. Un libro muy bien escrito, con unas reflexiones que hacen pensar mucho y engrandecen una figura admirable.

"Monteperdido" es una novela policíaca escrita por  Agustín Martínez un guionista español de series de televisión de cierto éxito -"Homicidios", "La chica de ayer", "Sin tetas no hay paraíso", ...- que en el verano de 2015 se lanzó a la aventura  negro-criminal. Me llamó la atención en su día por lo original de su carátula, el hecho de estar ambientada en el Pirineo Aragonés y por alguna que otra buen crítica. A finales de diciembre decidí enfrentarme con ella -no siempre se atreve uno con 464 páginas- y he de comenzar admitiendo que me ha gustado bastante más de lo esperado, tanto que hasta soy capaz de correr el riesgo de recomendarla. "Monteperdido", que hace referencia a un pueblo y no a la montaña de las clavijas, está formidablemente ambientada y quienes conozcan bien el Pirineo oscense se sentirán plenamente identificados con sus descripciones. Pero como novela, donde destaca más, desde mi punto de vista, es en lo acertado de sus personajes, todos ellos complejos, con historias personales que ocultar y con fuerza, así como en la elaboración de una trama bien compleja que el autor desarrolla bien. Como he leído en alguna reseña, se nota la profesión habitual de Agustín Martínez, pues en ocasiones parece que el texto se ajusta más a un guión cinematográfico que a una novela.

El año pasado se cumplió el 60º aniversario de la muerte de Pío Baroja, uno de los más ilustres representantes de la Generación del 98 y, sin duda, uno de los grandes de la narrativa española del siglo pasado. Mi bagaje de lecturas del novelista guipuzcoano es pequeño -"Las inquietudes de Sanhi Andía"; "La busca" y "Mala vida"-, por lo que decidí sumar alguna lectura más. Así comencé su tetralogía llamada "Tierra vasca" con la primera "entrega", "La casa de Aizgorri". El libro está dividido en siete escenas y un epílogo, y aunque esté técnicamente calificado como una novela tiene cierta estructura de obra de teatro, con diálogos reflejados como en éstas. Se trata de un drama, valorado por  los expertos  como una "temprana representación de la modernidad literaria" -fue escrita a finales del XIX- y donde se refleja perfectamente el ambiente rural del País Vasco, al parecer influenciado por la experiencia de Baroja como médico en la localidad de Cestona. Es una novela breve -la mayoría de las ediciones no llegan a cien páginas- y más bien sencilla, aunque con todo el valor de algo escrito por Baroja.

Cualquier libro que hable precisamente de eso, de los libros, es un "bocado" atractivo para cualquier aficionado a la lectura. Por eso me llamó la atención la "Historia de los libros" del escritor, editor, ensayista y traductor italiano Giorgio Van Straten publicada recientemente por la editorial barcelonesa "Pasado & presente". Se trata de un breve ensayo de poco más de 140 páginas sobre una serie de libros escritos por escritores ilustres que no sobrevivieron por ser robados, destruidos, abandonados, etc.  En él aparecen obras escritas e ignoradas de autores tan importantes como Lord Byron, Walter Benjamin, Nicolas Gogol, Silvia Plah y Ernest Hemingway, así como otros que también lo deben ser, aunque yo no los conozca, como Romano Bilenchi, Bruno Schulz o Malcolm Lowry. Se trata de una lectura francamente entretenida, tal vez en exceso esquemática, que no solamente nos relata un acontecimiento tan triste como la vida frustrada de un libro, sino que muestra también el carácter y las particularidades de quienes lo escribieron. Sin duda un ensayo enriquecedor.

"Tu no eres como las otras madres" ha sido sin duda una de las grandes publicaciones literarias en España de 2016. Y utilizo el término "publicaciones" refiriendome a nuestro país porque la  redacción del libro data de 1992, y han tenido que pasar veinticuatro años para que los lectores hispanos podamos disfrutar de esta joya escrita por la germana Angelika Schrobsdorff. Mi primer conocimiento del libro viene de la excelente reseña que Andres Trapiello hizo en "Babelia" ... y es que la unión del escritor español y el suplemento cultural de "El País" forman sin duda una garantía total de fiabilidad. "Tu no eres como las otras madres" no es una novela propiamente dicha, sino un testimonio, un relato en el que la autora nos habla de la historia de su madre, una mujer que vivió alegre e irresponsablemente en la Alemania de los felices años 20, para ser "devorada" por los trágicos acontecimientos que se sucedieron a partir de la llegada de Hitler al poder. Me ha parecido un libro excepcional, un relato que no se pierde en disquisiciones moralizantes, sino que nos cuenta la realidad cruda y llanamente. El personaje protagonista, Else, es de una fuerza tremenda, y a la vez que la autora nos cuenta al detalle y con certera precisión y buena redacción su historia familiar, nos situa en un tiempo y en un lugar que fueron dramáticamente importantes en la reciente historia de occidente. Cabe añadir que la parte final del libro se convierte en una excepcional manifestación de desagravio por parte de la protagonista. En mi opinión, uno de esos libros por los que no se debe pasar de largo.

Cuando vi en los estantes de las librerías habituales "El carbonero", del mallorquín Carlos Soto Femenía,  me acordé de "Intemperie", la primera novela de Jesús Carrasco que fue una auténtica revelación literaria hace poco más de dos años; tal vez fue por reflejar un ambiente árido y rural, por tratarse de dos jóvenes autores en castellano o, en menor medida, por el cierto parecido de sus portadas. Espere mi turno en la Biblioteca pública de Zaragoza y tras quedar a mi disposición le he leido en un par de semanas. Está bien escrito, pero esperaba más. En la primera parte del relato Soto se detiene en explicarnos los secretos del oficio de carbonero, con frecuentes referencias a términos locales y aprovechando para ir presentando los diferentes personajes. Conforme la novela va llegando a su ecuador, el autor entra a relatarnos la historia de una venganza, las cruzadas relaciones entre los personajes que explican aquélla en hechos sucedidos años atrás. Hay un momento en el que las páginas reflejan una violencia notable, y nos presentan a un protagonista impasible y despiadado en su papel de justiciero. Una novela dura de cierta calidad literaria, pero que no resiste la comparación, meramente accidental, que me movió a leerla.

30 de enero de 2017

El dolor lejano


Las personas tendemos al egoísmo ... solemos andar mucho más preocupados de nuestras pequeñas batallas que de lo que le pasa al prójimo. No obstante, las penas de los demás, el dolor ajeno, a poco que tengamos algo de sensibilidad, mínima capacidad de querer, nos conmueve e incluso, si está en nuestras manos, andamos dispuestos al consuelo, al apoyo. Las lágrimas de un niño, una enfermedad grave, la soledad de alguien mayor, un brote de violencia sobre la mujer presenciado en vivo y en directo, ... son escenas, situaciones que pueden llevarnos a sentir un dolor casi propio.

Pero tenemos el peligro de vivir de espaldas al mal ajeno cuando éste nos pilla lejos. No cabe duda de que lo que nos enseña la tele, las redes o la prensa sobre la situación de los refugiados en Europa, el hambre el África o tantas villas devastadas por las guerras que se multiplican por todo el planeta, nos estremece, nos remueve y nos indigna, ... pero no es lo mismo. No tenemos experiencia directa y hasta nos puede pasar que tras la primera impresión suceda la tibieza y hasta el olvido. Esas cuitas personales que nos ocupan y preocupan a cada cual se convierten en causa principal y dejamos aparcadas las desgracias de los demás ... casi siempre mucho más graves ... no debería ser así.

Ese dolor ajeno existe, y no puedo dejar de admirar -y mucho- la generosidad de esos pocos que marchan en busca de ese dolor, para vivirlo cerca, para aliviarlo, para compartirlo. Me da igual que sea en nombre de Dios, de los derechos humanos o por cualquiera de esos valores que acredita que la naturaleza humana no es tan mala. Estoy seguro que ese dolor se ve de otra manera cuando se entra en la choza, se cura la herida, se acompaña en la pérdida, se llora piel con piel con el que sufre, ... se siente la impotencia de no poder hacer nada ... salvo "estar ahí".

Seguramente muchos no estamos en situación de emprender aventuras, de acercarnos al dolor ajeno, ... pero está bien que recordemos muy frecuentemente, cada día, que existe, que ellos, los que lo sufren en su carne son exactamente como nosotros, que nos pongamos en su lugar.