28 de septiembre de 2017

Ecos de infancia


Es posible que conforme cumples años, tus recuerdos vayan siendo más selectivos. E imagino que, al quedar más lejanos en el tiempo, es algo que ocurre de modo especial con los de la infancia. Mi infancia, como la de tantos de mi generación tuvo bastante de feliz, era una época de desarrollo económico, la complicada situación política del país no trascendía en exceso a unas simples criaturas y entre los planes familiaresm los cariños de padres y abuelos, las incidencias colegiales, las primeras amistades, con las que protagonizabas planes bien poco sofisticados y lo que te dejaba ver la única televisión de entonces, los años pasaron sin sobresaltos. Y con todos los condicionamientos y circunstancias que podamos pensar, no queda en mi memoria, que aún goza de buena salud, recuerdos de engaños ni manipulaciones. Quedaba, por lo visto muy lejos, eso de la posverdad, un concepto que debería estudiar mejor, pero que así de entrada me comienza a producir urticaria.

Por eso me sorprende, me enfada y me duele el que se utilice a los niños para cuestiones que están tan alejadas de las actividades que le son propias. Los niños, a estudiar, a foirmarse, a aprender a respetar a todos y a jugar. No me rasgo las vestiduras, entre otras cosas porque por mi profesión -y por las canas que luzco- he visto cosas mucho más gordas y niños que son víctimas de agresiones bastante más graves, pero utilizar infantes para reivindicaciones políticas y banderías locales, sean del signo que sean, lo veo reprobable ... y aquí intento contener mi vocabulario. ¡Que Dios nos proteja a todos!, que nos aleje, si es que es posible en algún caso,  de fanatismos e histerias ... y que respetemos un poquito más a la infancia, que no debería estar para según que cosas.

1 comentario:

Susana M dijo...

Cuánta razón tienes. Un beso.