31 de agosto de 2008

Tapas en Huesca





Es bastante común la opinión de que la calidad de la oferta gastronómica de Huesca está por encima de la media de las capitales española, y entiendo que se trata de una opinión plenamente justificada. Hay restaurantes excelentes para dar y tomar, pero hoy quiero referirme a las posibilidades de tapas, abundantes y excelentes.


No puedo ser exhaustivo, pues no conozco al dedillo toda la oferta, por lo que voy a limitarme a citar algunas posibilidades, pudiendo quien quiera ampliar conocimientos apuntarse al concurso de tapas que desde hace cinco años se celebra allá por el mes de noviembre.

Desde que abrieron hará unos cuatro o cinco años, el Bar "Duquesa" es garantía de calidad y, muy especialmente, de atención amable y elegante: se destila bondad por los cuatro costados, aunque como de eso no se alimenta el paladar, hay que destacar su auténtico buque insignia: la torrada de foie, la mejor que he probado hasta ahora; junto a ella son excelentes las chiretas y los mini bocadillos que cubren la gazuza que veces agobia a media mañana.



En el Coso Alto hay dos clásicos que rebosan calidad: el "Mi Bar", todo un ejemplo de gestión familiar, sencilla y eficaz, donde hacen mehjor que nadie toda clase de fritos: croquetas, gambas y calamares y el "Candanchú", donde son excelentes los huevos fritos con patatas caseras y reparten la mejor ensaladilla rusa de Huesca.




Al otro lado de las cuatro esquinas está el "Oscense", auténtico lugar de encuentro que hace honor a su ubicación y que disputa cada año los mejores puestos en los concursos de tapas. Espectaculares las raciones de calamares y mejillones y unas tapas que varian por temporadas, con ejemplos espectaculares: solomillo con crema de colmenillas, el delicioso crujiente relleno de setas de temporada o el chipirón relleno de rebozuelo.

También podemos hablar de dos sitios históricos, el primero el "Valero", ubicado en la calle Artigas y que presume de ofrecer la mejor tortilla de patata de Huesca y alrededors, aunque puedo afirmar que nunca olvidaré el esopectacular cocido que me metí hace tres navidades entre pecho y espalda; el otro, el Ricocú, ya no está, pero sus propietarios han conservado toda su habilidad culinaria en "Casa Milá", donde se da la mejor comida casera de la zona y se asegura que es el único sitio de Huesca donde se puede comer opíparamente de régimen.





Hay muchos sitios estupendos, pero no hay sitios para todos y he optado por citar los que más he frecuentado. Pero no olvido el "Puerto Rico", el "Alvicavi", el "Hervi", el "Rugaca", el "Correos", el "Juliana", el "Flor" y "La Taberna del Pincho".

Hay quien piensa que eso del aperitivo es una frivolidad, por supuesto que la mayoría no tenemos ni tiempo ni posibilidades de hacerlo todos los días, pero cuando procede es una delicia y si no les gusta ..... ellos se lo pierden



29 de agosto de 2008

Hora de la verdad en el infierno

Hace ahora doce meses, los aficionados del Zaragoza comenzábamos una nueva temporada llenos de esperanzas: el equipo habría regresado a Europa, habían llegado jugadores de talla internacional –Ayala, Oliveira, Matuzalem, Luccin,…- y toda la España futbolística nos incluía en sus quinielas de favoritos; a la hora de la verdad, el curso deportivo se convirtió en una horrible pesadilla que terminó del peor modo posible.

Con el equipo en segunda división, el comienzo de la Liga se asume con el único objetivo posible: el ascenso, algo imprescindible, pues la propia supervivencia de la entidad no puede permitirse otro desenlace, a esto cabe añadir el que una ciudad como Zaragoza y un club histórico como el de La Romareda tienen en primera su sitio natural y que a la sufrida afición maña se le debe una reparación en toda la regla y para ello no son suficientes ni las palabras bonitas ni los fichajes millonarios: los zaragocistas no nos consideraremos reparados hasta que volvamos a ver al equipo en su sitio.

El año en la categoría de plata se presenta lleno de incógnitas y contrastes; muchos estamos convencidos de que la plantilla del Zaragoza es muy superior en calidad a la del resto de los equipos, pero, a la vez, seguimos escamados por una floja pretemporada, por la reiteración en antiguos defectos y por las dudas de que la plantilla aporte las dosis de compromiso, entrega y preparación física que de manera tan especial exige la división intermedia de nuestro fútbol.

Por otra parte, una meta tan complicada e irrenunciable solamente se puede lograr con unión entre todos y con una directiva capaz de conseguir el respeto y el apoyo de los aficionados; en estos momentos se intuye entre estos últimos un sentimiento generalizado de frustración y desconfianza hacia quienes rigen el club, tanto desde la presidencia como desde la secretaría técnica, y no parece que las últimas decisiones tomadas –carta de libertad de Adrián Ripa, desconcierto en algunos fichajes, rotura de relaciones con El Periódico de Aragón,…- contribuyan a aliviar dudas. Es preciso que todos hagamos el esfuerzo por reconducir la situación, pues a lo dicho cabe añadir una evidente atmósfera de desunión y casi de conflicto entre el club y la mayoría de medios de comunicación locales.

Para dirigir la nave en la misión de ascender se recurrió, sin escatimar medios, al mejor técnico posible, contratando a Marcelino García Toral, un hombre que cuenta por éxitos sus trabajos como entrenador y que constituye en estos momentos la mayor esperanza de la afición aragonesa de cara a la inminente temporada; lo que hemos visto en estos meses contribuye a alimentar esa confianza. La tardanza en cerrar la configuración definitiva de la plantilla ha terminado siendo un serio inconveniente para que el mister asturiano pueda comenzar a dar frutos desde el principio, aunque ya tiene costumbre de trabajar así y hasta ahora siempre ha demostrado capacidad de reacción.

Como se ha dicho, la elaboración de la nueva nómina de jugadores está siendo complicada; de hecho cuando escribo estas líneas aún quedan jugadores por llegar y por salir. Se han marchado futbolistas importantes –Aimar, César, Juanfran, Celades, Matuzalem, Oscar, …- que no parecía pudieran ser útiles a la empresa, a la vez que ha llegado una mezcla de jugadores con experiencia en la categoría –Braulio, Hidalgo y Pignol-, ex-primeras sin relieve pero con buena pinta –Pulido, Arizmendi y Caffa- y auténticas incógnitas que pueden salir tanto cara como cruz –Fabio Coentrao y Frank Songo’o-. Seguramente ni Diego Milito ni Sergio García acabarán siendo de la partida, y aún falta por llegar un portero e incluso algún otro jugador de campo, pero con los mimbres entregados a Marcelino éste tiene que ser capaz de elaborar un equipo triunfador. Seguro que cada zaragocista encontrará limitaciones, carencias y elementos prescindibles en la plantilla blanquilla, pero con estos nombres no hay excusa para no subir.

Es tarea de Marcelino García Toral conseguir convertir en sólida e infranqueable una defensa que el pasado año fue causa de desesperación semanal para todos, pienso que tanto Pignol como Pulido van a aportar bastante a tal misión, y habrá que confiar en que Ayala asuma el liderazgo que su currículo haría exigible y que el portero que goce de la titularidad se decida a mandar en el área y a realizar las salidas con poderío.

Me da miedo que entre los centrocampistas nadie acabe actuando como auténtico director de orquesta, habrá que confiar en que Zapater añada a su compromiso serenidad y riesgo, que Gabi vuelva a ser el que deslumbró en Getafe y aparque precipitación y atolondramiento, que Hidalgo sea capaz de cumplir como medio centro igual que lo hizo el pasado año en Málaga como media punta y que Generelo salga de su estancamiento y vuelva a ser el mismo que hace tres años deslumbró en el campo del Fenerbache y asumió el liderazgo de una notable remontada frente al Depor; soy de los que piensa que Peter Luccin debería seguir teniendo protagonismo, aunque intuyo que su salida es más que probable.

El mister zaragocista ha reclamado hasta la saciedad jugadores de banda, unos peones que han brillado por su ausencia en nuestro equipo en los últimos años; la directiva le ha traído cuatro futbolistas para ese puesto, por lo que no ya no tiene excusa y con ellos y el ataque de auténtico lujo del que dispone, la capacidad ofensiva del equipo debe de ser demoledora. Ahora bien, para no decepcionar, además de las condiciones que son evidentes en todos ellos, nuestros delanteros habrán de aportar buenas dosis de compromiso, de capacidad de sacrificio en el campo y de generosidad: con sus compañeros de línea a la hora de pasar al mejor colocado y con los demás cuando se trate de colaborar en defensa.

La afición está dolida, mucho; por más que los incansables del fútbol seamos capaces de asimilarlo todo, la herida sigue abierta; ahora es el momento de la verdad, aunque estemos deprimidos los seguidores blanquillos vamos a seguir ondeando las banderas, voceando los gritos clásicos y mostrando con orgullo el escudo del león; a los que corren en el estadio les corresponde ahora cumplir su papel y conseguir su misión: no es algo que les tengamos que agradecer, sino que nos lo deben a todos.

28 de agosto de 2008

Federico García Lorca
















El pasado 19 de agosto se cumplieron 72 años de la muerte de Federico García Lorca; una muerte absurda, gratuita, y sobre todo injusta, tremendamente injusta. La única razón por la que las milicias nacionales buscaron al poeta hasta encontrarlo, asesinarlo y tirarlo por un barranco de Sierra Nevada era meramente ideológica, algo que nunca jamás debería ser motivo para condenar a nadie a nada.

García Lorca no tenía militancia alguna, si bien su condición de artista moderno le convertía automáticamente en enemigo para un régimen autoritario. Nunca me han gustado quienes utilizan a poetas, artistas, músicos, ... como banderín de enganche político, pero aún me producen más rechazo quienes tachan a una persona por sus ideas o sus condiciones personales. A veces escuchas, desde la agresiva intransigencia de algunos, la interdicción de cualquier interés por el poeta granadino por su presunta ideología izquierdista o su condición de homosexual.

La obra de García Lorca está tremendamente influída por su región de origen; Federico había nacido en Granada y ese aire andaluz se manifiesta en sus libros, desde las "Primeras Canciones" hasta "La casa de Bernarda Alba", combinación de tradición secular y de modernismo del siglo XX. No obstante, cabe destacar en este sentido dos creaciones magistrales de su obra poética: "Poema del cante jondo" y "Romancero gitano", sin olvidar los versos llenos de sentimiento contenidos en su "Llanto por la muerte de Ignacio Sanchez Mejías".

Tuvo Lorca una época en la que viajó por Estados Unidos y Cuba, de donde nos viene su célebre "Poeta en Nueva York".

De su creación en prosa destacan cuatro formidables obras de teatro: "Yerma", obra teatral popular que desarrolla una tragedia de ambiente rural; "Bodas de sangre", producción poética y teatral que se centra en el análisis de un sentimiento trágico, todo ello enmarcado en un paisaje andaluz trágico y universal; "Mariana Pineda", basada en la vida de la heroína liberal ajusticiada por bordar una bandera republicana y "La Casa de Bernarda Alba", última de Lorca, considerada por algunos críticos como una tragedia, y por otros como un drama, siguiendo la opinión del propio autor; muchos han opinado que es la culminación de un largo proceso evolutivo del dramaturgo, desde el modernismo al vanguardismo y de ahí a su fase de plenitud.

En la vida de Lora influyeron muchos de los grandes de la cultura de su tiempo, desde compañeros poetas como Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda, hasta pintores como Salvador Dalí o cineastas como Luis Buñuel.

Lorca vivió en Madrid y, como se ha dicho, pasó tiempo en el extranjero, pero siempre conservó sus raices andaluzas, como lo demuestran estas frases: “Amo a la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor de tierra. Los bichos de la tierra, los animales, las gentes campesinas, tienen sugestiones que llegan a muy pocos. Yo las capto ahora con el mismo espíritu de mis años infantiles. De lo contrario, no hubiera podido escribir Bodas de sangre”.

En sus poemas y en sus dramas se revela como agudo observador del habla, de la música y de las costumbres de la sociedad rural española. Una de las peculiaridades de su obra es cómo ese ambiente, descrito con exactitud, llega a convertirse en un espacio imaginario donde se da expresión a todas las inquietudes más profundas del corazón humano: el deseo, el amor y la muerte, el misterio de la identidad y el milagro de la creación artística.

Fotos: http://www.kahoks.org/ y http://www.elpais.com/


26 de agosto de 2008

Matar a un ruiseñor

El calendario exige que hoy hable de cine; aunque posiblemente si quien yo me se tuviera que elegir hubiera optado por una película de mayor complejidad, me encuentro más a gusto comentando "Matar a un ruiseñor", el film con el que, como dice Torres-Dulce, Horton Foote no solamente no destrozó, sino que "quintaesenció" una magnifica novela de Harper Lee. Efectivamente, yo había leído primero el libro y, al contrario que otras veces, no me sentí decepcionado tras ver la película.


En "Matar a un ruiseñor" destaca por encima de todo el formidable trabajo de Grégory Peck en el papel de Atticus Finch, un abogado viudo y con dos hijos que vive en una ciudad sureña de los Estados Unidos; su interpretación le valió al actor el único Oscar de su carrera. Junto a Peck destaca la increíble actuación de Mary Badham, la niña que desempeña el papel de Scout, la hija pequeña de Átticus, así como Robert Duvall, en uno de sus primeros trabajos cinematográficos, Duvall, que con el tiempo se convertiría en un secundario con hechuras de principal, quien interpreta a Boo Radley, el misterioso vecino con el que los niños acaban componiendo una maravillosa historia de afecto y generosidad.

En la película alternan los juegos de los niños, con sus travesuras, sus fantasías y sus inquietudes, con el trabajo como abogado de Finch, centrado especialmente en el juicio donde defiende a Tom Robinson de una terrible acusación. La tensión desatada en el pueblo por el citado juicio, junto al juicio en sí, constituye el núcleo central de la trama del film, en paralelo con las ingenuas investigaciones de los hijos de Finch y su amigo.

La historia es narrada en primera persona por Scout, lo que aporta un toque especial de ingenuidad infantil; esta visión de la vida por parte de unos niños dota a la película de una personalidad propia, así el propio juicio es visto desde la perspectiva de dos niños sorprendidos ante los errores de sus mayores. Una escena inolvidable es aquella en la que Scout, cuando su padre es acorralado por varios habitantes del pueblo, los aleja simplemente con una inocente conversación con uno de ellos, a quien pregunta por su hijo, compañero suyo en la escuela; en ella podemos observar la inocencia de una niña sin maldad enfrentada a una persona llena de odio y de prejuicios, así como aquélla en la que Finch cuenta a sus hijos la historia que da título a la película y que sólo comprenden al final de la misma.
Para quienes actuamos con frecuencia en un tribunal queda grabada para siempre la escena de Átticus Finch al principio del juicio; a Finch le toca defender a un ciudadano de raza negra de la peor acusación que a una persona de color se le podía realizar en aquella época en un estado del sur: haber agredido sexualmente a una mujer blanca. Peck se dirige al jurado y tras explicar cuales son los defectos del sistema judicial americano, cuales sus propias limitaciones personales y cuales las dificultades del ambiente, está seguro de que con su trabajo generoso y honesto será capaz de conseguir un juicio justo; magistral la toma a la salida del tribunal de Atticus cuando todos los negros presentes en la sala se ponen de pie y lo saludan con orgullo.

La última fase de la película viene a constituir una especie de alegoría de Frankestein, con el baile de disfraces, la persecución en el bosque, cuando la película llega a su climax y la aparición de Boo Radley.

La banda sonora corre a cargo del prolífico Elmer Bernstein en cuya filmografía hay títulos tan significativos como "El Hombre del Brazo de Oro", "Los Siete Magníficos" y "La Edad de la Inocencia", incluso películas comerciales como "Aterriza como Puedas" o "Los Cazafantasmas". La música creada resulta es muy acorde al sentido poético de la película.

Estamos ante una película de cuya visión sales encantado, con la sensación de haber presenciado una obra de arte, un mensaje de bondad y solidaridad y un canto a los mejores sentimientos.






El triunfo del Madrid en la Supercopa


Se me pasó ayer comentar cuatro cosillas sobre la heróica y sorprendente victoria del Real Madrid el pasado domingo en el primer título de la temporada.Tengo que empezar diciendo que hay que quitarse el sombrero ante la lección de pundonor y fe en sí mismos de quienes fueron capaces de convertir en un triunfo brillante un partido que tenían perdido con desventaja en la eliminatoria y dos hombres menos.

Y en el capítulo de las alabanzas, mención especial para un hombre, Arjen Robben, que dio durante toda la segunda parte una lección de como jugar por el extremo, algo que por desgracia se ve tan poco en este fútbol a veces de diseño y a veces de tono físico al que estamos acostumbrados. Me gustaron también los dos centrales merengues y valoro el trabajo, oscuro pero eficaz, de Diarrá y la indudable calidad que acreditó Rafael Van den Vart el poco tiempo que jugó.

Pero, a pesar del éxito final, no ví nada bien al Madrid. Las expulsiones, mal que les pese a los aficionados blancos, fueron justas. Hay jugadores como Torres o De la Red, que no tienen, al menos por ahora, nivel para jugar en un equipo que aspira a ganar la Champions, mientras las carencias arriba son notables, parece mentira que un equipo con jugadores con la capacidad de crear peligro del citado Robben, Higuaín o Van den Vart, tenga que fiar su eficacia ofensiva al acierto de un fenomenal pero veterano ariete como es Van Nistelrooy. Guti volvió a demostrar que solamente rinde a veces -pocas- mientras veo a Raúl casi en fase terminal.

Afortunadamente, Schuster ya no tuvo la ocurrencia de volver a sacar a Michel Salgado. Si es cierto que Calderon le quiere regalar dos fichajes al alemán (AS habla de Huntelar y Diego Capel, MARCA de Cazorla y David Villa) creo que el potencial del Madrid crecerá mucho, especialmene si quienes aciertan son los del grupo Recoletos.

Pero en los anales de la pequeña historia futbolística quedará un triunfo épico y una copa más en las vitrinas, y en este deporte no hay mejor preparación y mayor incentivo para seguir cosechando éxitos que la moral que dan las victorias.

El Valencia, por el contrario, no tiene excusa; me había gustado mucho en lo poco que ví del partido de ida, y tiene unos jugadores (Silva, Villa, Vicente, Joaquín, Pablo Hernández, Mata, ... como para sembrar el pánico en cualquier defensa, pero el domingo se equivocaron de planteamiento. Jugaron a la defensiva y, cuando el Madrid quedó en manifiesta inferioridad, o Emery no supo modificar el planteamiento o sus jugadores no fueron capaces de asumirlo si lo hizo. Me parece peligroso confiar el amndo del equipo a dos veteranos como Baraja y Albelda y a un centro de la defensa con Albiol y Alexis -dos enormes jugadores- me parece que le falta contundencia. Cabe añadir que Joaquín destapa el tarro de las esencias con cuentagotas.

A este título se le da poca importancia, pero el peculiar desenlace final del partido del Bernabeu puede tener, para bien y para mal, consecuencias para ambos equipos.


Juan Manuel de Prada

Tengo que empezar mi comentario de hoy reconociendo que no he leído ninguno de los libros de Juan Manuel de Prada, personaje a quien hoy pretendo ensalzar; cuando aún vivía en Tarragona compré "La Tempestad", pero no llegué a comenzar su lectura y cuando me vine a Huesca el libro se quedó en Cataluña. Pienso, en consecuencia, que estoy en deuda con el escritor, aunque me echa un poco para atrás su fama de excesivamente rebuscado y barroco.

Pero donde me he convertido en un auténtico devoto de De Prada es leyendo sus columnas en "ABC" y "El Semanal"; hay gente que piensa que también es excesivamente engolado en estos escritos, aunque a mí también me gustan literariamente. Pero sobre todo, donde mi admiración llega al máximo es cuando valoro el compromiso y la valentía del literato castellano a la hora de defender los valores cristianos. En tiempos donde se postula el relativismo más atroz, donde la verdad o se niega o se cuestiona, donde ser consecuente con tu fe hace tiempo que ha dejado de ser políticamente correcto, uno agradece que en las filas de la élite intelectual haya quien de la cara de la manera que lo hace Juan Manuel de Prada.

Hace tres años tuve ocasión de asistir a una conferencia suya en el Palacio de Congresos de Jaca; habló de la familia y puedo asegurar que su disertación fue amena, brillante y valiente. El aforo se cubrió del todo y la gente salió encantada. Desde entonces lo he seguido puntualmente, y es de agradecer su perseverancia en hablar claro y sin tibieza.

No tengo ninguna duda de que hoy en día existen una serie de temas donde los cristianos, y quien sin serlo postula determinados valores, hemos de poner toda la carne en el asador: la defensa de la familia de siempre, la libertad de enseñanza y la defensa de la vida, desde el primer momentom de la concepción y hasta el último aliento. Estamos en tiempos de crisis económica y hay preocupación en todos por las consecuencias de la misma, pero tarde o temprano la situación recuperará la tendencia positiva, por el contrario, cuando se entra en barrena en los principios morales, las consecuencias negativas son más dañinas y prolongadas.

La defensa de estos valores nunca ha de ser ni agresiva ni violenta ni excluyente, nunca me han gustado determinadas actuaciones vehementes y llamativas, pero no por ello ha de dejar ser intensa, seria y comprometida. así entiendo que es la de Juan Manuel De Prada, a quien no le impiorta ser políticamente incorrecto y ha puesto sus capacidades al servicio de la verdad en la que cree.

http://desdeelparedon.blogspot.com/2008/06/manuel-de-prada-el-genio-religioso-de.html

http://moralyluces.wordpress.com/2008/07/25/sobrehumana-betancourt/

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-26-01-2008/abc/Opinion/pocas-y-viejas_1641589910843.html

http://www.interrogantes.net/Juan-Manuel-de-Prada-Aborto-progresista-ABC-50II02000/menu-id-1.html

Foto: http://www.elmundo.es/

25 de agosto de 2008

Diego de Acevedo

Allá en los finales de los años sesenta TVE produjo una serie que tuvo un éxito considerable; si no recuerdo mal, la misma se emitía en horario de tarde, por lo que los niños de la época tuvimos la ocasión de seguirla.

Dicha serie, dividida en 13 capítulos y dirigida por Ricardo Blasco, se titulaba "Diego de Acevedo" y tenía como argumento los distintos acontecimientos habidos en España en el tiempo que va del final del reinado de Carlos IV a la invasión napoleónica; de esta manera, en los distintas emisiones parciales pudimos conocer hechos tan significativos como el Motín de Aranjuez, las intrigas de los partidarios de Fernando VII, el 2 de mayo de 1808, la traición de Bayona y alguno más, pasando por las pantallas personajes históricos de la talla del rey Carlos y la reina María Luisa, su favorito Godoy, el príncipe de Asturias, los héroes Luis Daoiz y Pedro Velarde, Manuela Malasaña, Simón Bolivar, José de San Martín, la Duquesa de Alba y Don Francisco de Goya.

Recuerdo que seguí los distintos capítulos con un interés especial; estoy seguro que los acontecimientos históricos que se relataban en los mismos me lo habrían contado ya en alguna ocasión, pero para mí esos hechos y esos protagonistas revistieron auténtico carácter de novedad; en la serie se mezclaban los personajes reales con los de ficción.

El propio protagonista, que da nombre a la serie, no parecía haber existido realmente, había nacido en Lima y es admitido como guardia de corps en Madrid,; el actor que lo encarnaba eraFrancisco Valladares, un clásico del teatro en televisión que posiblemente tuvo en "Diego de Acevedo" su primer trabajo importante y que supuso su gran lanzamiento a la fama, posteriormente se le recordaría por su papel de David Copperfield en el programa "Novela"; en el teatro, Valladares tendría actuaciones estelares en obras del nivel de "La casa de las chivas", de Jaime Salom, "Las mariposas son libres", de Leonard Gershe y "La fundación", de Antonio Buero Vallejo.

Pero el rosario de actores famosos de la serie es larguísimo: la actriz protagonista era Paloma Valdés como la supuesta enamorada del personaje, María Josefa de Vega y junto a ella destacaba Carlos Larrañaga en el papel de Simón Bolívar; Luis Prendes interpretaba a Carlos IV, mientras Asunción Balaguer, en la vida real casada con Paco Rabal, daba vida a Maria Luisa de Parma. Daoiz y Velarde eran encarnados por dos primeros espadas de la pequeña pantalla: Fernando Guillén, que luego extendería su excelente calidad interpretativa en el cine con papeles formidables como los desempeñados en "La fiebre del oro" y "La herida luminosa" y Francisco Piquer, un sobrio actor que aparecía en la tele mes tras mes. La mujer de Guillén, Gemma Cuervo daba vida a la Duquesa de Alba, mientras que para el papel de la heroína Manuela Malasaña se eligió a una actriz con una belleza y personalidad notables: Elisa Ramírez, que luego fue la pérfida e intrigante Milady de Winter en "Los Tres Mosqueteros" y para el de Fernando VII, a Emilio Gutiérrez Caba.

En "Diego de Acevedo" ví por primera vez en la tele a Sancho Gracia, desempeñando el papel de Manuel Mayo, capitán de los guardias de corps y amigo personal del protagonista y a Manuel Aleixandre, en el papel de ordenanza de Acevedo, quien hoy día sigue siendo uno de los más brillantes secundarios de la escena española. Y una lista muy larga de secundarios, con actores como Luis García Ortega, en el papel de general español, José Marco Davo, como "el cerrajero", Joaquín Pamplona que interpretaba al alcalde de Móstoles, Arturo López, como el teniente Jacinto Ruiz, José María Escuer, otro secundario que veíamos en la tele a todas horas, hacía de Goya y algunos más como Tomás Blanco, Carlos Mendi, me parece recordar que haciendo de Manuel Godoy y Manuel Gil.

"Diego de Acevedo" es un ejemplo elocuente de la televisión de entonces, en la que se conseguían excelentes resultados con pocos medios; entiendo, por otra parte, que el carácter histórico de la serie contribuía a perfeccionar la cultura de la gente, los nombres de Daoiz y Velarde, por ejemplo, los escuché entonces por vez primera. El seguimiento de la serie despertó en mí el interés por esa época crucial de nuestra historia, de la que por cierto ahora celebramos 200 años.





24 de agosto de 2008

Vivir cerca del mar













Después de pasar veintidos años de mi vida en Tarragona, marchar de allí fue un momento difícil, por más que suponía regresar a mi tierra y vivir en Huesca, además de las ventajas propias de una ciudad tranquila y acogedora, tiene como otras añadidas la cercanía del Pirineo y, por supuesto, de Zaragoza.

Al cabo de siete años de mi partida, con tantas personas y tantos paisajes aún en mi corazón, es posible que una de las cosas que más haya echado de menos sea el no poder vivir junto al mar. Vivir cerca del mar es un privilegio enorme, una de esas suertes que muchas veces no valoras hasta que no la tienes. Podría dar mil razones acerca de la bondades de estar en una ciudad costera, pero la fundamental, la que me parece que resume todas me temo que no la sabría explicar.

Sencillamente, tener cerca el mar es como tener cerca a un amigo, como poseer un reducto al que acudir en los malos momentos, un sitio donde descansar de los agobios, del stress, el refugio secreto que solamente tu conoces. Porque el mar te acoge, su inmensidad, su grandeza, lejos de someterte cual tirano implacable, te sirve de descanso, de consuelo, de red que atenua los daños de la caída, de padre que te recoge del abismo.


Cerca del mar es más sencillo que escampe la tristeza, que se oxigene la cabeza, que se marchen los malos espíritus; y a su orilla es, incluso, mucho más fácil sentir la cercanía de Dios, comprobar su grandeza, hablarle y escucharle. Recuerdo, mientras siento un agujero en el corazón, el Balcón del Mediteráneo, a donde llegabas tras recorrer la Rambla tarraconense y en el que se te aparecía toda la grandeza, la serenidad y el sosiego del Mediterráneo, especialmente por la noche, cuando muchas veces en silencio podías dedicar tiempo a la simple contemplación del infinito, de manera muy especial en esas puestas de sol que estremecían.

Pero el mar es un pozo sin fondo; su fecundidad no se puede explicar en cuatro trazos, de la misma manera que su encanto no se define con palabras, porque siempre serán pobres, insuficientes. El mar es un lugar donde compartir amistad, aventura, diversión.

En este sentido, Tarragona ofrece mil posibilidades: la extensión imponente de la playa Larga, la cercanía de la del Milagro, la tradición de la Sabinosa, la belleza de la Arabasada o el exotismo de Waikiki; en estos calotres africanos del verano que no daría por la brisa mediterranea de la Playa Larga o por una paella en un chiringuito de la Arrabasada.

Junto al mar florece el amor, la inspiración poética, los deseos de mejora, la paz interior. Qué recuerdos el "Roc de San Gaietá"¡, situado en las proximidades de Roda de Bará, con unos rincones de una belleza especial que devuelven a mi memoria momentos inolvidables; o los paseos por el barrio del Serrallo o el puerto marítimo de Cambrils, donde se mezcla la brisa del mar con los olores del pescado recien traído, en un ambiente donde convergen la tradición, el eco del trabajo esforzado y el aire puro.

La cercanía del mar regala a una ciudad el barniz del encanto, la esencia más pura de la naturaleza; cuando te marchas, cuando los kilómetros lo alejan de tí, siempre queda el reducto del recuerdo que conserva la belleza.

Fotos: http://www.canalmar.com/; sobreturismo.es; flickr.com/photos/calafellvalo; picasaweb.google.com; http://www.ojodigital.com/; www.todoarenas.com








23 de agosto de 2008

La investigación del accidente de Barajas


















Parece que el triste accidente del pasado miércoles va a traer más cola que la propia de este tipo de sucesos. Existen muchas dudas, los familiares quieren saber y da la impresión de que cada uno echa la pelota a los otros.

De entrada, creo que es indudable que ante una tragedia de este calibre deben exigirse, cuando menos, tres cosas: transparencia informativa, que los distintos implicados den la cara y que se pongan todos los medios para saber la verdad, depurar las responsabilidades que haya y dar satisfacción, siempre insuficiente, a los perjudicados y a sus familiares.

Pero nos estamos acostumbrando a convertir cualquier suceso en una especie de torneo a ver quien ofrece más morbo, más "primicias" no contrastadas y, en definitiva, más desinformación. La misma tarde en que se produjo el drama, todas las cadenas televisivas dedicaron su programación, como por otra parte era lógico, al accidente con una serie de improvisados especiales informativos en los que cada cual parecía rivalizar, principalmente en las cadenas privadas, en ver quien era más polémico y aventurado en sus predicciones respecto de las causas del siniestro.

Se han hecho, con una ligereza asombrosa, todo tipo de especulaciones; éstas han partido no sólo de algunos periodistas, sino también de los políticos a quienes situaciones como la presente parecen mover bien a ver la oportunidad de machacar al partido rival, bien a intentar salvarse como sea de la quema, bien, simplemente, a buscar un protagonismo que deberían ejercitar exclusivamente a la hora de prestar servicios y no a la de hablar más de la cuenta.

Es demasiado fácil aventurar teorías basadas en "fuentes bien informadas" que por supuesto no pueden especificar; no cuesta nada juzgar el trabajo de técnicos, investigadores, expertos y empresarios, mientras se está cómodamente sentado en un plató de televisión, con palabras contundentes y frases hechas, hablando con tono de entendido en la materia, aunque nunca se haya demostrado serlo; resulta comodísimo, y baratísimo, en definitiva, excitar el gallinero sin buscar ni la verdad ni la solución a los problemas, simplemente para crear "ambientillo", remover la polémica o encontrar réditos materiales.

Los familiares, como era de esperar, han acabado desconcertados e indignados, están destrozados anímicamente -no podía ser de otra manera- y ahora no saben a que atenerse. Me temo que volveremos al dislate de ver la aparición de asociaciones de víctimas enfrentadas y de signo contrario, la proliferación de causas criminales de diversa índole y hasta contradictorias, en definitiva, de conducir una tragedia que debería llevar a la unión y a la concordia, al enfrentamiento y la contradicción.

Vamos a dejar trabajar a quienes tienen que investigar el accidente, vamos a respetar tanto el dolor de las víctimas como la discreción y el sigilo de toda investigación; los más de 150 muertos no los va a devolver nadie a la vida, ahora sólo queda apoyar a sus familias, descubrir porqué pasó todo y poner los medios para que no vuelva a ocurrir.

Cerrado este comentario, en ABC he leído dos artículos magníficos de Edunre Uriarte y Juan Manuel de Prada cuyo enlace dejo aquí: ellos lo cuentan mejor que yo:

http://www.abc.es/20080823/opinion-firmas/caza-culpables-20080823.html

http://www.abc.es/20080823/opinion-firmas/chachara-idolatras-20080823.html

Foto: http://www.mythicalireland.com/


22 de agosto de 2008

Han pasado tantos años¡¡¡¡














El mundo de internet es realmente variado; puede ser un medio formidable de ayuda al trabajo, una máquina de perder el tiempo, un complemento excelente para adelantar tareas que antes te costaban muchísimo tiempo, una forma de perjudicar tu vida y mil cosas más.

En ocasiones, navegar por la red te permite entrar en ese especial mundo de la nostalgia, pues -con frecuencia inesperadamente- encuentras algo que necesariamente te retroatrae a tu pasado, te aporta recuerdos especiales y te hace revivir años lejanos como si lo hicieras ahora.

Es lo que me pasó a mí el otro día, cuando encontré la web del Colegio de la Compañía de María de Zaragoza, la célebre "Enseñanza", donde viví mis primeros tres años de colegial, entre 1963 y 1966 -lo que ha llovido¡¡-; decía un antiguo director, ya fallecido, de otro colegio al que fui después que con el tiempo todos los recuerdos se convierten en agradables: seguro que tiene razón, y por eso cuando usando esas visitas virtuales que parecen mágicas volví a recorrer las remozadas instalaciones del centro, sentí nostalgia, se me avivaron los recuerdos y regresé automáticamente a esa primera infancia, cuando ni puedes imaginar los problemas y vicisitudes que la vida te va a dar, mientras se te acumulan otros que ahora desearías tener.

La Enseñanza era, como lo debe de seguir siendo ahora, un colegio de monjas, aunque aquéllas eran monjas de los años 60, llevaban hábito de arriba abajo, una "gola" blanca que hacía que mostraran solamente la cara y una especie de castañuela en el cinto con la que eran capaces de dirigir las múltiples filas que al entrar y salir del cole formábamos los alumn@s, simplemente haciendola sonar con un seco golpetazo.

Desde luego, no tuve ningún trauma con la educación que me dieron esas monjas, que tendían a ser bajas y regordetas, enérgicas y finalmente, siempre cariñosas, aunque alguna fuera algo más estiradilla e incluso había otra cuyo castigo a los alumnos díscolos era hacerles comer pan duro; eso sí, a mí me daba clase una señorita de origen chileno, que aunque tenía aires de soltera impenitente, acabó contrayendo matrimonio con un viudo con cuatro hijos.

El colegio de entonces era de "niñas" y solamente se permitía la asistencia a alumnos hasta los 6 años, por esta razón, mis primeros años con "vida exterior" los viví en situación de inferioridad con el otro sexo, con un curioso régimen en el que había un parvulario mixto, una clase con niños de 5 y 6 años y el "mogollón" de alumnas que dominaban claramente todo el montaje.

El cole tenía un hall de entrada amplio, con una serie de "madres" de edad probecta que pululaban por ahí, si no recuerdo mal, en funciones administrativas; un patio enorme, del que recuerdo muy poco, tan sólo que los niños jugábamos desordenadamente al fútbol entre una jauría de alumnas que creo recordar soportaban la convivencia. Nuestra clase estaba en un edificio exterior anexo al patio, mientras que las aulas donde estudiaban las chicas se hallaban lejos, en una especie de mundo inaccesible, de rincón donde uno no podía llegar.

Los recuerdos se agolpan inconexos y, en ocasiones borrosos. En ese colegio hice mi primera comunión, un 16 de mayo de 1965, tras una preparación concienzuda y discreta; allí llevábamos flores a María en el mes de mayo y había una fiesta colegial para celebrar a la patrona, Santa Juana de L'Estonac, donde las alumnas mayores organizaban concursos, rifas y una especie de casa del terror al que llamaban infierno. Llevábamos un uniforme azul, con pantalón corto, jersey y camisa blanca y, para estar en clase y salir al recreo teníamos una bata verdiblanca, aunque dudo que la dirección del colegio tuviera nada que ver ni con el Betis ni con el Córdoba. En una ocasión se organizó una corrida de toros, en la que tres niños vestidos "ad hoc" toreamos a otro que emmulaba a los Miura con una cabeza de res; por ahí quedan las fotos brindando el toro a la madre superiora: es algo que me avergonzó durante años, convirtiéndose en una especie de secreto vergonzante.

Me parece que recibí una eduicación de calidad y con los viejos sistemas de pizarras, láminas, cartillas, cuadernos de escritura y lecturas en grupo, tuve un baño suficiente para enfrentarme a la primaria y el bachiller con éxito. Años después, cuando ya pensaba que era "mayor" aún volví algún domingo al cine, donde las películas de la época (Robin Hood, alguna del oeste, otras de Jerry Lewis y más de una españolada cursi) no se solían ver completas, pues siempre se omitía algun beso más o menos apasionado o alguna escena violenta.

Al cabo de casi 45 años, me queda el agradecimiento, el recuerdo y la posibilidad de reflejarlo por escrito.


21 de agosto de 2008

Tragedia en Barajas


















Poco se puede decir y pocas cosas hay que contar cuando ocurre una tragedia de esta naturaleza. Es un día muy triste para todos y, si tienes un mínimo de sensibilidad y, sobre todo, procuras no vivir indiferente ante lo que le pasa a los demás, momentos como el que estamos viviendo son tiempo para el dolor.

Siempre le he tenido un pánico, excesivo e irracional a los aviones, tanto que no monté en uno de estos aparatos hasta el año pasado, cuando ya con 48 años no me quedó más remedio que cogerlo para viajar a un congreso que se celebraba en Fuerteventura. El vuelo lo hice, precisamente, con la Compañía "Spanair", lo que hace que esté, si cabe, más impresionado.

En momentos como éste uno se siente solidario, con quienes iban a descansar y pasarlo bien y se toparon con la muerte y con aquéllos a quienes toca llorarlos, sentir la impotencia y la realidad terrible de que ya no están, de que en un trágico momento anticiparon su marcha, así sin avisar, sin que nadie lo esperase. Ayer todas las principales cadenas de televisión realizaron programas especiales, dedicaron la tarde a tratar el tema, informando sobre las noticias que iban llegando y realizando valoraciones, muchas veces así, sin pensarlo, con críticas cuando menos imprudentes y con afirmaciones que a veces sonaban a poco contrastadas. Y es que cuando ocurren sucesos de este tipo, parece que surge la oportunidad de los agoreros, de los enterados.

El ciudadano se conmociona ante dramas de este calibre, y es normal, aunque me suenan a poco maduras esas frases que suelen insistir sobre la crueldad de la vida, como si existiera una fuerza extraña que quisiera vengarse sobre los hombres, me parece un dato más del proceso de descristianización de la sociedad. Tendríamos que ser capaces de ver la muerte como el final lógico de nuestras vidas, y asumir que es una realidad que nos va a tocar necesariamente, inevitablemente; en momentos como éste cabe aprovechar para profundizar sobre cual es la vida provisional y cual la definitiva. Otra cosa es que nos duela la muerte de los demás, y que nos rebelemos cuando viene antes de lo previsto, cuando golpea con ensañamiento: no se trata de ridículas reacciones antinaturales, porque el dolor, el llanto, la desazón son reacciones humanas, y por lo tanto propias de todos.

La vida sigue, muchas otras personas siguen viajando, a las Islas Canarias y a lugares más lejanos en vuelos más largos, aunque la tarde de ayer quedará grabada entre nuestros recuerdos menos gratos.


Fotos: http://www.elmundo.es/; http://www.eldiariodeburgos.es/; http://www.europapress.es/; http://www.radioamerica.hn/ http://www.elliberal.com/www.wlliberal.com


20 de agosto de 2008

Doce hombres sin piedad

De aquella televisión de mi infancia guardo entre los recuerdos más especiales el programa "Estudio-1", ese magnífico plató televisivo donde se representaban las mejores obras de teatro; en esa ventana privilegiada pude presenciar, a cargo de actores tan variopintos como Julio Núñez, María José Goyanes, José María Prada, Andrés Mejuto, Berta Riaza, Mercedes Prendes y tantos otros, desde los dramas de Shakespeare hasta los clásicos como Lope o Calderón, pasando por Miguel Mihura, Chejov, Casona, Carlos Arniches y Jardiel Poncela.

Tal vez, entre tantas obras excepcionales, el recuerdo más imborrable lo protagoniza "Doce hombres sin piedad", la genial obra de Reginald Rose, llevada al cine por Sidney Lumet en 1957 y representada en TVE bajo la maestra dirección de Gustavo Pérez Puig. La he visto en varias ocasiones, y creo que nunca me cansaré de hacerlo.

Para hacer realidad su proyecto, Pérez Puig, que ya se ve no respetó la paridad, escogió a lo más granado de la nómina de actores de la época, ofreciendo al telespectador un reparto tan sensacional como inolvidable.

El papel de número uno del jurado y portavoz del mismo le correspondió a Jesús Puente, un magnífico actor, al que tal vez le iban especialmente las comedias, pero que cumplió con decoro el trabajo que quizá ofrecía menos lucimiento del plantel. La primera vez que ví a Puente en la tele fue en una de esas novelas por capítulos de los años sesenta, representando el "Tartarín de Tarascón" de Daudet y la última, en la función de presentador de "Lo que necesitas es amor", sin olvidar la serie "Historias de Mateo".

El número 2 le correspondió a Pedro Osinaga, que entonces era un joven y prometedor actor. Osinaga en la obra realiza su papel favorito: un hombre bueno, noble y algo simplón. Recuerdo al actor como un habitual en la tele de la época, generalmente haciendo papeles en comedias.

El tercer jurado lo representaba uno de los primeros espadas del teatro español: José Bódalo; Bódalo había nacido ocasionalmente en Argentina y era un actor de una fuerza interpretativa extraordinaria. El papel de hombre duro, inflexible y amargado le iba como anillo al dedo y su duelo interpretativo con José María Rodero revistió los caracteres de mítico al mismo nivel que en el celuloide lo habían hecho dos monstruos como Henry Fonda y Lee J. Cobb.

Luis Prendes da vida a un personaje opuesto al de Bódalo: su papel es el de un hombre frío y calculador; llamartiva es la escena en la que, tras una sesión llena de tensión, los miembros del jurado se reparten por la sala, mientras Prendes permanece impasible en su silla, leyendo el periódico. Perteneciente a una familia de actores, junto a sus hermanas Mercedes y María del Carmen, Luis Prendes, recientemente fallecido, era un maestro al desempeñar papeles de cínicos y estirados.

El jurado número cinco le tocó en suerte a Manuel Aleixandre, un gran secundario al que aún no le habían llegado sus mejores momentos de gloria. Aleixandre cumple en su función de hombre bueno, sensato, con la sabiduría de la calle. Se convierte en uno de los primeros apoyos de José María Rodero en su cruzada por defender la inocencia del acusado.

Otro formidable papel lo realiza Antonio Casal; el suyo es el de un hombre duro, poco amigo de bromas y bastante concienzudo. No era de los actores que más se prodigaban en la tele, y le recuerdo más participando en otro tipo de programas dando muestras de una simpatía y una capacidad de broma espectaculares.

Una de las interpretaciones más recordadas en esta obra es la de Sancho Gracia; el actor estuvo inmenso en su papel de chulo: un jurado que llega a contrapelo, deseoso de que todo acabe cuanto antes para poder irse al partido para el que tiene entradas; Gracia domina las tablas cuandom se encuentra en su ambiente, y es que era como si Curro Jiménez se hubiera reencarnado en jurado. Poco a poco, el personaje va rectificando y pasa de la irresponsabilidad a la conciencia.

A José María Rodero le toca el papel protagonista, eld el hombre dispuesto a luchar en solitario contra todo y contra todos para defender su convicción de inocencia. Rodero ha sido, posiblemente, el mejor actor español de la segunda mitad del siglo XX y en "Doce hombres sin piedad" da la talla de principio a fin. Su seguridad, su mirada, la serenidad y firmeza en el debate .... todo lo que hace Rodero está lleno de contenido, toda su actuación es una lección de teatro.

El personaje que representa Carlos Lemos es el primero que da un voto de confianza al de Rodero. Menudo actor el manchego¡; mi primer recuerdo de Lemos en la televisión de mi infancia lo es en el papel de Francisco de Quevedo. Este actor ofrecía siempre una visión serena y ponderada, era frecuente verle en papeles donde destacaba la bondad y la ternura, algo que tammbién resalta en su papel en esta obra: magnífica su respuesta a quien le critica haber provocado la continuación del debate cuando su voto supuso el primer respaldo a la tesis de José María Rodero.

Isamel Merlo es otro de los pesos pesados de la escena de entonces; su personaje es otro de los "duros", de los que se oponen hasta el final a la inocencia del acusado; a lo largo de su interpretación nos ofrece momentos de gran intensidad dramática. El personaje que interpreta Merlo está acatarrado, circunstancia que el áctor explota con una maestría inigualable.Tal vez, junto a Bódalo y Rodero, froma el trio de estrellas de la representación.

El número once quedó reservado para uno de los habituales de la pequeña pantalla: Fernando Delgado; el actor, calvo, serio y de excelente dicción, da vida a un personaje sensato y juicioso, un hombre tranquilo que está dispuesto a dedicar el tiempo preciso para buscar una decisión justa.

El jurado lo cierra Rafael Alonso; un actor que por aquella época era más frecuente en el teatro que en la tele y a quien le toca el papel de hombre "veleta", el de una persona superficial que cambia de opinión en varias ocasiones a lo largo de la actuación; queda en mi memoria la bronca que le endosa Fernando Delgado en uno de estos cambios de criterio. Antes de fallecer, Rafael Alonso nos dejó una magistral interpretación en la película "El abuelo".

Que gran programa "Estudio-1"¡¡¡¡.... cuanta calidad se lograba con tan pocos medios, y que diferencia cuando uno piensa en Sardá, en la "Hora Hache" o en "Aida".




19 de agosto de 2008

El mundo de cada mañana

A mediados de septiembre cumpliré siete años en Huesca; podría hacer muchas valoraciones de este tiempo, de todos los colores, con miles de matices, pero no es el momento. Pero no se por qué razón me ha venido a la cabeza algo tan trivial como es el hecho de que llevo el mismo tiempo realizando por las mañanas, entre 8.30 y 9.00 horas, el mismo recorrido.

Las personas tendemos a ser animales de costumbres y en nuestro itinierario diario nos habituamos a hacer lo mismo: a recorrer las mismas calles, a contemplar las mismas casas y a cruzarnos con las mismas gentes. Y tal vez con esta rutina tendríamos que luchar por evitar convertirla en un hábito meramente mecánico, porque esas personas con las que llevamos años tropezándonos, sin saber casi nunca ni su origen, ni su situación ni su nombre, son seres con cuerpo y alma, personas que tienen alegrías y tristezas, que sufren y disfrutan, que sienten y disienten. A lo mejor es por ésto que al cabo de los años acaban siendo parte de tu vida, paisaje de tu pequeña historia. Por eso cuando los ves abriendo la tienda, caminando deprisa, acompañando al niño o arrancando su coche, nunca estará de más dedicarles un rato de tu atención, un segundo de tu tiempo, un pensamiento concreto.

Cuando piso la calle el Paseo de las Autonomías no ofrece excesivo movimiento, hay algun padre o madre acompañando al niño al colegio, ciudadanos que deambulan quien sabe donde y gente que arranca sus vehículos camino del trabajo; en la Pastelería Tolosana se nota ya el comienzo de la actividad y uno se detendría a catar tantas maravillas reposteras, casi tanto como más adelante cuando avistas el Panishop en Menéndez Pidal. Antes has contemplado cómo en la pescadería anexa a la Plaza Europa se prepara el día con la intensidad habitual: en mis primer año era el padre, ahora es el hijo quien asume la cabeza del negocio.

Cruzado el paso de peatones adjunto a una de las rotondas de Menéndez Pidal tienes dos alternativas: o enfilas Ricardo del Arco, donde tropezarás con toda la chiquillería que o se encamina a San Viator o bien al Instituto Ramón y Cajal, o te diriges a General Lasheras, donde tras pasar el Bar "Las Eras" en el que toman café las chicas del "Bon Área" junto a empleados de otros establecimientos cercanos, siempre te acaba "pillando" el semáforo de Juan XXIII, a veces tras recoger un diario en el estanco donde te atienden con amabilidad y discrección. A la altura de la Subdelegación del Gobierno en Plaza Cervantes puedes tener encuentros repetidos, bien Luis o Carlos que llevan sus niños a San Viator, bien algún político puntual, D. Leandro con su bastón o la señora de la tienda de arreglos de ropa, que trabaja a todas horas, a quien he llegado a ver los domingos dándole al retal; es la acera del Schlecker, de la tienda de bordados y la vieja tienda de ropa que se transformó en lugar de venta de palos y demás material de golf y ahora es una inmobiliaria. La calle Santo Grial también tiene movimiento; aunque el Bingo no está en su horario y la mercería sigue cerrada, tanto el kiosko como el Bar hace tiempo que tienen actividad, mientras en el Ambulatorio entra y sale gente a discreción y en dirección opuesta caminan apresurados los más tardones de entre los alumnos de San Viator. Cuando ya alcanzas la calle del Parque, a la vista de árboles y arbustos, se han convertido en habituales el guarda jurado de la Tesorería de la Seguridad Social y las dependientas de una farmacia cercana que abre a las 9 y que ponen cara de prisa en dirección a la misma: una de ellas se ha rizado el pelo para rejuvenecer un montón y otra es aún más joven,  timidez evidente y bondad reflejada en el rostro.

La Calle Mesnaderos comienza con el paso por la Peluquería "Duo", donde las primeras clientes suelen esperar ya en la puerta, mientras las peluqueras se acercan, aparentando haber experimentado las nuevas tendencias de peinado en sus propios cabellos. Esta zona, especialmente cuando te aproximas a la entrada de alumnos del Colegio de Santa Ana, es un hervidero de padres, madres y alumnos, el presente y el futuro de Huesca que se mezclan en armonía, y si los lunes agudizas el oído puedes escuchar mil historias de botellones, tubos y algún que otro amor adolescente; la Plaza de la Inmaculada recoge los alumnos más resistentes a traspasar la frontera que separa el ocio de las clases, los empleados de Correos, alguna que otra persona que parece llegar tarde a trabajar y algunos funcionarios de Justicia que a lo mejor acaban de llegar en las famosas "pateras" zaragozanas.

Ya en el Coso Alto coincides con el bus que llega del Perpetuo Socorro, saludas al locutor de Localia que saca al niño del coche, a la encantadora secretaria del letrado ilustre y trabajador, al padre de familia que me recordaba a un antiguo Ministro de Justicia y resultó ser un conocido gestor y, hasta hace un año, a la vendedora del gratuito "Metro", portadora posiblemente de la coleta más larga de Huesca. Al cruzar, pasas por el "Mi Bar", donde a veces hay conocidos que te animan a un café siempre excelente y a recibir una atención esmerada: da gusto cuando alguien sabe hacer su trabajo. El Candanchú lo puedes reservar para el mediodía. Luego ya te topas con la esquina de Correos y la Calle Moya, que ya te anuncia que empieza lo duro: mañana volverás a repetir experiencias.

Son siete años reiterando el paisaje, las escenas, los trayectos y las gentes; esperemos que no me canse de seguir sintiendo como algo mío tanta compañía anónima.

18 de agosto de 2008

¿Un nuevo modelo de masculinidad?


Estamos en tiempos de ocurrencias, se ha abierto la caja de las sorpresas y parace que hay criterium para ver quien la tiene más original, aunque para ello hay quien corra el riesgo de entrar en el libro guiness y no precisamente por su lucidez.

Hace unas semanas, la recien inventada Ministra de Igualdad afirmaba que los hombres tenemos que asumir el nuevo modelo de masculinidad; ya es atrevimiento que al cabo de 21 siglos venga esta chiquilla a plantear modificaciones en algo que viene funcionando desde milenios¡.

En esta sociedad light y esclava de "lo políticamente correcto" en que nos ha tocado vivir, creo que tenemos que aprender a rebelarnos de vez en cuando ante posturas y afirmaciones que, sencillamente, son una simpleza, una auténtica manifestación de superficialidad.

Es cierto que la sociedad ha sufrido una importante y necesaria evolución dirigida a sacar a la mujer de un histórico arrinconamiento, permitiendo que pueda acceder en condiciones de igualdad a cualquier puesto; creo que se ha avanzado mucho, y no dudo de que aún quedan cosas por hacer y barreras que superar. Ahora bien, me resisto a aceptar que la única forma de dar solución a los problemas derivados de una situación antigua sea uniéndose la las filas del feminismo radical, que es una postura más, tan respetable como cualquier otra, pero no la única y, desde mi puinto de vista, ni mucho menos la mejor.

Para admitir la igualdad entre el hombre y la mujer, no sólo como un postulado teórico, sino, algo mucho más difícil para algunos, asumiendo las consecuencias que conlleva, no veo necesario entrar en militancia alguna, basta con tomar como propios los valores del respeto, la comprensión y la defensa de la libertad del otro. Creo que ya va siendo hora de que determinados grupos y adscripciones dejen de atribuirse la exclusiva de cualquier logro en materia de derechos y libertades.

Muchos que hemos recibido una educación de corte clásico, con todos los incovenientes que en materia de igualdad puede traer consigo, hemos sabido adaptarnos, a veces obligados por la fuerza de los hechos, a veces reconduciendo y adaptando nuestra primitivas convicciones, a la situación actual, y no para ello hemos necesitado modificar ni un ápice nuestro modelo de masculinidad.

Yo, desde luego, no necesito que nadie se preocupe de redirigir mi modelo de masculinidad, ni mucho menos desde la administración. A lo largo de la historia he encontrado muchos modelos a seguir, empezando por Jesucristo, que también era hombre, y con el transcurso de los siglos la nómina de ejemplos a seguir es interminable: desde Cicerón a Martin Luther King, desde Miguel Angel Buonarotti hasta Alexander Fleming, pasando por Sir Thomas Moro, Cristóbal Colón, Cervantes, Abraham Lincoln o Albert Einstein.

Que nos dejen a cada uno formar nuestra personalidad y elegir nuestros modelos, eso de imponer uno suena al más rancio totalitarismo.

Foto: blog.gizonduz.euskadi.net


17 de agosto de 2008

La Tonada del viejo amor






Los argentinos no tienen buena fama, todos hemos oído eso de que el mejor negocio es comprar a un argentino por el precio real y venderlo por el que se cree que vale, pero a la hora de la verdad no creo que las cosas sean para tanto, y si entramos en la lista de los grandes hombres de la historia, observamos hasta que punto Argentina ha aportado a la cultura (Cortazar, Borges, Benedetti, Sabato,...), a la política (José de San Martín, Manuel Belgrano) y hasta al deporte (Maradona, Kempes, ..). Yo he de confesar que, a pesar de todo, los argentinos siempre me han caido bien, van pisando fuerte por la vida y son simpáticos y ocurrentes, que no es poco. Pero donde la simpatía se ha convertido en debilidad ha sido en el mundo de la música, Argentina ha sido capaz de producir una música llena de sentido, de elegancia y de contenido: Jorge Cafrune, Nacha Guevara, Mercedes Sosa, Jairo, Alberto Cortez, Facundo Cabral, José Larralde, Leonardo Favio, ... son nombres que a un auténtico inexperto en la materia han entusiasmado en diversas ocasiones.


Entre todos ellos, y entre tantas canciones bonitas, siempre he tenido predilección por "La Tonada del viejo amor", del inolvidable Eduardo Falú. Haciendo el "patas" por internet he encontrado su magnífica interpretación, así como un vídeo en el que canta dicha canción junto a Los Fronterizos; cada vez que escucho dicha canción, además de traerme recuedos inmediatos de años felices en Tarragona, siento un cosquilleo interior, porque cada vez me gusta más y me reafirmo de que es una de las piezas más bellas que he escuchado; la calidad del vídeo no es la ideal, pero aún así la quiero compartir con quien se pase por aquí.


Fotos: musicarberdi.wordpress.com; www.chiletelevisiondigital.com







Dos excelentes novelas de Llamazares (Julio)









La lluvia amarilla
Julio Llamazares
Seix Barral. Barcelona (1998)
143 páginas



Maravilloso relato realizado en primera persona por el último habitante del pueblo oscense de Ainelle, en el Pirineo Aragonés. Quienes conozcan esta privilegiada zona del mapa peninsular comprenderán el entusiasmo del autor al describirla y su decisión de llevar allí el escenario de uno de sus libros.

Se trata de un monólogo duro y amargo de quien es consciente de que su ya cercana muerte convertirá el pueblo al que ama, donde nació y vivió, por el que luchó y donde tuvieron lugar los momentos más importantes de su vida, en un pueblo abandonado más. En un ambiente más bien triste y sin esperanza, Llamazares logra, paradójicamente, un relato hermoso, casi tonificante y no exento de ternura, la ternura que da la humanidad de quien lo realiza.

El libro mezcla los recuerdos, muchos de ellos dolorosos, del protagonista, su lucha por mantener con vida y futuro el pueblo y unas descripciones realmente bellas de un paisaje prodigioso. Aunque la temática de la novela pudiera hacer pensar que estamos ante un libro duro y difícil de leer, a la hora de la verdad ocurre todo lo contrario: se trata de un relato delicioso.



Julio Llamazares
El cielo de Madrid
Punto de lectura. Madrid (2006)
254 páginas


Se trata de una novela formidablemente escrita; tras leerla uno no tiene la menor duda de que ha concluido la obra de uno de los mayores exponentes de la narrativa actual española. Llamazares narra, en primera persona, la vida de Carlos, un asturiano de familia humilde que se marcha a Madrid para intentar triunfar en el mundo de la pintura. Estamos en los años 70 y junto a la lucha del protagonista por salir adelante, se entremezclan los avatares de unos momentos cruciales en la Historia de España.

El relato se centra en el protagonista, sus amores y sus amigos, todos ellos metidos en el mundo de la bohemia madrileña, un ambiente difícil y desordenado al que Llamazares se refiere con una curiosa mezcla entre crítica y nostálgica. Un mundo en el que todos tienen sus ambiciones -unos el arte, otros la litratura, ..- pero en el que no queda claro que uchos de ellos se esfuerzen realmente por hacerlas realidad.

Cuando Carlos triunfa como pintor aparece un nuevo escenario, el del mundo de la cultura y la farándula, así como todo el entramado entre mediático y empresarial que se mueve en su entorno; aquí Llamazares no escatima críticas y describe la falsedad e hipocresía de dicho ambiente. En el nuevo ambiente del protagonista, los galeristas, coleccionistas y críticos de arte salen completamente malparados.

La novela está dividida en cuatro capítulos: el limbo, el infierno, el purgatorio y el cielo, todos ellos encabezados por citas de "La divina comedia"; son etapas paralelas a la trayectoria vital del protagonista, siempre bajo la presencia testimonial de ese cielo de Madrid que da título al libro y vida a su protagonista. Curiosamente, éste llega al infierno desde su triunfo provisional, tenidenod que pasar por un purgatorio lejos de Madrid para regresar, ya purificado, a su propio cielo particular en la capital.

Sencillamente magustrales detrminados pasajes, como las conversaciones de Carlos con el vagabundo que hacíanoche en un banco cercano a su casa en la Plaza de las Salesas, las relaciones del mismo con sus amigos Rico, Suso, Mario,... y las descripciones de su estancia en el pueblo de Miraflores en la sierra madrileña.





15 de agosto de 2008

La canción italiana de "entonces" (y 2)



Cuando finalizaban los años 60, ya pasada la explosión de mayo de 1968, iban apareciendo nuevas figuras de la canción, solistas que venían a hacer de nexo de unión entre los míticos Modugno o Celentano y los que luego irían apareciendo en los felices setenta. En primer lugar, como auténticos continuadores de aquéllos, cabe hablar de tres cantantes a quienes podríamos denominar "el trio gafotas", pues los tres se presentaban con lentes y tenían una apariencia no se sabe si de una especie de intelectuales o simplemente de "chicos buenos": Nicola di Bari, Al Bano y Peppino di Capri.

Nicola di Bari marcó toda una época de la canción italiana, aunque el éxito tardó en llegarle, pues comenzó a cantar en torno a 1963 y hasta los inicios de los setenta no obtuvo un merecido reconocimiento. Las dos canciones estrella del cantante son, sin ninguna duda, las que le dieron el triunfo en San Remo en dos años consecutivos: 1971 y 1972, "Il cuore é uno zíngaro" y "I giorni dell'arcoballeno". Ahora bien, si tuviera que elegir tal vez me quedaría con dos melodías verdaderamente preciosas: "Chitarra sona piú piano" y "La prima cosa bella", con la que se presentó en San Remo en 1970. Otras canciones destacadas de di Bari son "Vagabondo", "Paese", "Lontano, lontano", "Giramondo", "lisa de los ojos azules", "Como violetas", "Se mai ti parlassero di me", "Un uomo molte cose non le sa" o su magnífica versión del tema de la película de Chaplin "Candilejas", "Eternamente". Nicola di Bari representó a Italia en el Festival de Eurovisión en 1972 e hizo sus pinitos cinematográficos con películas del neorrealismo italiano como "Turín negro".

Al Bano ha saltado a la fama por su relación matrimonial y artística con Rómina Power, pero cuando se casó con ésta ya tenía una sólida trayectoria artística. Su primer gran éxito lo obtiene con la canción "Nel sole" en 1967, continuando vendiendo discos con "Lo di notte" y "Il ragazzo che sorride", del gran Theodorakis. En 1968 obtiene el premio de la crítica de San Remo con "La siepe" y al año siguiente triunfa en Italia con "Pensando a te", aunque en España su mayor éxito lo obtiene con "La mañana". Tras casarse con la hija de Tyrone Power, Al Bano y Rómina hacen pareja musical y el estilo del cantante se vuelve más dinámico; ambos representan a su pais en Eurovisión en dos ocasiones: en 1976, con "We'll live it all again" y en 1985 con "Magic oh magic".Otras cnciones famosas de la pareja son "Sharazan", "Arena blanca, mar azul", "Tú soltanto tú", "Felicitá", "Vincerai", "Canzone blue" y " sará", con la que ganan San Remo en 1984.

Peppino di Capri es menos conocido en España que los anteriores, pero es indiscutible en Italia y ganó San Remo en dos ocasiones: en 1973 con "Un grande amore e niente più" y en 1976 con "Non lo faccio più". Di Capri empezó interpretando canciones de jazz y twist, como su exitoso "St. Tropez twist", para pasar más tarde a las baladas melódicas, con las que conquistó varios premios. Otras canciones destacadas son "Daniela", "Roberta", "Melancolía", "Morire a Capri", "L'último romántico", "Nessuno al mondo" y "Champagne". En 1991 representó a Italia en Eurovisión con "Comme e'docce o mare".

También fueron estrellas importantes en su momento dos solistas masculinos que podríamos incluir dentro del grupo de los "bellos italianos", cantantes que a sus indudables dotes artísticas añadían una "apostura" que les convertía en ídolos de las jovencitas de la época. El primero de ellos era Gianni Morandi, cantante con un estilo mucho más movido que los anteriores, con aspecto de niño rebelde y que tuvo un enorme predicamento en Italia especialmente entre los años 1968 y 1974. Su primer gran éxito fue "Non son degno di te" a la que siguió "In Ginocchio da te", todo un fenómeno de la época. Otros éxitos son "Tu che mhai preso il cuor", "C'Era un ragazzo" , "Ma chi se ne importa", "Il mondo cambierà" y "Super medley". En San Remo nunca consiguió el triunfo, aunque tuvo intervenciones brillantes con "Chimera, "Vado a laborar" y "La mia nemica amantissima". No obstante es posible que sus dos mayores éxitos fueran "Non voglio innamorarmi più" y, sobre todo, "Belinda", que se paseó por los hit parade de toda Europa en 1970. Morandi representó a Italia en Eurovisión en 1970 con la canción "Occhi di ragazza".

El segundo del grupo es Massimo Ranieri, un napolitano que también tuvo una importante carrera como actor y a quien en España recordamos por la serie "Una ciudad al fin del camino". Ranieri comenzó su carrera en Estados Unidos, adonde había emigrado, si bien el éxito le llega de regreso a su país. Massimo Ranieri participó en San Remo en 1968, con "Da bambino" y lo ganó en 1988 con "Perdere l'amore", pero sus mayores éxitos los obtuvo en el programa de la RAI "Canzoníssima", en cuya edición de 1969 se impuso con "Rosa rosse". Otros éxitos fueron "Vent'anni", "Io e ", "Erba di casa mìa", "Candida", "Sei l'amore mio", "Sogno d'amore", "Aranjuez amore mio", Preghiera y "Adagio Veneciano". Ranieri representó a Italia en Eurovisión en dos ocasiones: en 1971 con la preciosa canción "L'Amore Ê un attimo" y en 1973 con "Chi sará".

En el Festival de San Renmo de 1969 se produjo una aparición especial: la cantante Nada, una chiquilla de 15 años que cantó formidablemente una canción que a mí me gusta de manera especial: "Ma che freddo fa"; ese año la gloria estaba reservada para Bobby Solo e Iva Zanicchi con "Zíngara", pero fue el nombre de Nada el que acabó siendo conocido en todo el mundo y dos años después la joven cantante se imponía en el festival con la canción, que también interpretó Nicola di Bari, "Il cuore é uno zíngaro". La carrera de Nada no tuvo posteriormente un especial relieve, aunque quedaron para el recuerdo canciones como "La porti un bacione a Firenze", "Il re di denari" y Io L'ho Fatto Per Amore. Muchos años después regresaría a San Remo en tres ocasiones: 1997, con la canción "Bolero", en 1999 con "Guardami negli occhi" y en 2007 con "Luna in piena".

El éxito de Mía Martini comenzó en 1971 con la canción "Oltre la collina", del que vendió miles de copias. Martini fue todo un fenómeno de la época, imponiéndose en la canción italiana durante las decadas de los setenta y ochenta; en 1972 participó en el Festival de Venecia con "Donna sola" y en dicha década canta "Pìccolo uomo", "Obssesioni", "La vergine e il mare" y "Amanti". Martini representó a Italia en Eurovisión en 1977, con "Libera" y en 1992 con "Rapsodia"; en San Remo obtuvo el premio de la crítica en 1982 con "E non finisce mica il cielo", mientras lo gana en 1989 con "Almeno tu nell'universo". La carrera de Mia Martini fue cortada por su prematura muerte en 1995, al parecer por causa del abuso de drogas. Menos relevancia tuvo la cantante Milva, aunque nos dejó bellas canciones como "Mediterráneo", con la que actuó en San Remo en 1972, "Da troppo tempo", la popular "Bella ciao", "Non arrenderti mai" y una preciosa versión del "Ave María".

La música italiana evolucionó, y comenzaron a surgir cantantes que rompían con los modos y formas habituales hasta entonces. Lucio Dalla fue todo un fenómeno de la época; su modo de actuar, su forma de vestir rompía con los esquemas del momento y en sus inicios siempre fue acompañado por la polémica. Dalla tenía condiciones de poeta, algo que se manifiesta en sus canciones, como es el caso de "Nun parlà", "Stella di mare" o "Futura", todas ellas con la idea del mar como fondo; salta a la vista que Dalla era un cantante distinto, aunque también tuvo intervenciones en San Remo: en 1971, con "4 marzo 1943" y en 1972 con "Piazza grande". Otras canciones destacadas suyas son "L'Anno che verrà", "Como e profondo il mare", "Attenti al lupo" y "Caruso", sin que nos resistamos a dejar constancia del dueto que hizo con el gran Pavarotti en 1992.

Otro solista influyente fue Lucio Battisti, un cantante que supo compaginar la tradición melódica puramente italiana con las influencias anglosajonas y con el sonido Rhythm and blues de Otis Redding y Ray Charles; la canción que hizo entrar en el lugar destinado a los elegidos a Battisti no cabe duda que fue "Il mio canto líbero", si bien cabe destacar también "Ancora tu", "Emozioni", "E penso a te", "La canzone del sole" e "Il tempo di morire". Hizo Battisti excelentes versiones en español de algunas de sus canciones: "La colina de las cerezas", "Sentir amor", "Una muchacha por amigo" y "Una triste jornada", entre otras.

Conforme iban avanzando los años 70, aparecieron otros cantantes con un estilo más moderno que dieron un impulso a la música pop italiana, es el caso de Claudio Baglioni; en 1972 consigue su primer superventas con "Questo piccolo grande amore"; Baglioni tiene una calidad especial, es algo más que un simple cantante comercial, así lo demuestra con la canción "E tù", con arreglos musicales d eun entonces desconocido Vángelis. También se hinchó de vender copias de "Gira che te rigira amore bello", "Una favola blu", "A modo mio" o la bellísima canción "Avrai", dedicada a su hijo Giovanni. Claudio Baglioni se ha convertido por méritos propios en uno de los grandes de la música italiana.

Más comercial que Baglioni es Gianni Bella; Bella pasará a la historia como autor y cantante de la hermosa canción "De amor ya no se muere", originalmente "Non si puo'morire dentro". Otras canciones de Bella son "più ci penso", "io canto e tu", "No", "Il profumo del mare" y "T'amo, te amo".

Las quinceañeras españolas de los años setenta quedaron prendadas de dos cantantes italianos que aparecieron por aquella época; uno era Umberto Tozzi, quien arrasó con tres canciones: "Ti amo", "Tu" y, especialmente, "Gloria"; a finales de los noventa Tozzi reeditó sus canciones con un enorme éxito. Sandro Giacobbe no le anduvo a la zaga en el éxito; su canción "El jardín prohibido" batió records de ventas; también destacan "Signora mìa", "Sarà la nostalgia" y "Primavera".

Otro cantante destacado, cuyos éxitos se consagraron después de 1980, fue Toto Cotugno; Cotugno venció tanto en San Remo, 1980 con "Solo noi" como en Eurovisión, 1992 con "Insieme". Junto a éste queremos añadir dos apariciones breves: Adriano Pappalardo, que tuvo enorme éxito con "Ricominciamo" y Richard Cocciante, un cantante de voz rota y aspecto desaliñado que arrasó en 1975 con "Bella sin alma".

Para finalizar, aré referencia a dos magníficos grupos de la época: en primer lugar Matía Bazar, unos genoveses que ganaron San Remo en 1978 con "E dirsi ciao" y fueron a Eurovisión al año siguiente con "Raggio di luna", `pero donde demostraron una calidad inigualable fue con una de las canciones italianas más bellas que recuerdo, su gran éxito internacional "Sólo tu", que también tuvo una magnífica versión en castellano. Finalmente hay que citar a Richi e Póveri, un trío también formado en Génova y que ha perdurado durante décadas en la vanguardia de la música ligera italiana; representaron a Italia en Eurovisión 1978 con "Questo amore" y han dejado canciones inolvidables como "Sarà perche ti amo", "Me enamoro de tí" y "Mamma Marìa".

Estoy seguro de haber omitido cantantes y canciones, pero uno no llega a todo, a la vez que confía en que se puedan suplir las omisiones y los errores vía comentarios.