13 de agosto de 2008

A propósito de Alexander Solzhenitsyn

He leído el artículo de la “Tercera” de la edición de hoy de ABC; está escrito por Fernando García de Cortázar, director de la Fundación “Dos de mayo, nación y libertad” y que lleva un título tan sugerente como “El relativismo morboso”. García de Cortázar pone en entredicho los planteamientos tibios e hipócritas ante cualquier clase de fundamentalismo y alaba a “esos ciudadanos que denuncian la injusticia de lo que a veces parece irremediable o de lo que aconseja la prudencia hipócrita”, Pero no voy a desarrollar lo que dice el historiador español, pues considero mucho más productivo leer el artículo completo tal como está redactado.

Pero quiero aprovechar el artículo referido, pues empieza mencionando al escritor ruso Alexander Solzhenitsyn, fallecido en Moscú a los 89 años el pasado 3 de agosto. Solzhenitsyn en su mítico “Archipiélago Gulag” denunció los crímenes del totalitarismo soviético, golpeando, como bien dice García de Cortázar,” la buena conciencia de la izquierda mundial con el ‘yo acuso’ de los tiempos del terror”. El autor del artículo denuncia la desconfianza y el desdén con que Solzhenitsyn fue recibido por la progresía militante cuando visitó España en los años setenta. Y es que para algunos "politólogos" de aquellos años parecía no haber más barbarie que la que provenía de las posiciones totalitarias de derechas.

Jean Paul Sartre, en un alarde de cinismo y ante la realidad irrefutable de los campos de concentración soviéticos, mantenía que era preferible omitir referirse a la cuestión del Gulag con la argumentación de que “desanimaría la justa militancia de la clase obrera francesa”, más o menos como pretender callar la barbarie nazi para evitar depresiones a los germanos. Para algunos no había más verdad que la que les convenía.

Y aunque hoy no parece que haya quien se atreva a justificar el régimen que se impuso en la Unión Soviética durante más de setenta años, da la impresión de que mientras cuando el totalitarismo viene de un lado nadie duda de su condena, aún existe resistencia a admitir la barbarie permanente y continuada alimentada desde las autoridades de Moscú durante tantos años. Y es que la memoria histórica parece que solamente se alimenta en una dirección.

El artículo de García de Cortázar no se corta un pelo al afirmar que si bien aquellos decenios cerrando los ojos ante lo que ocurría al otro lado del telón de acero, con países y ciudades avasalladas por los hijos de Lenin y de Marx nos resultan incomprensibles, no parece que hayamos aprendido a prescindir del cinismo de pasarlos por alto ni hayamos renunciado a esa especie de autocensura sobre la cuestión. Sigue siendo políticamente incorrecto llamar las cosas por su nombre, no parece que nadie haya salido a la palestra a admitir errores y entre aquellas etapas, aquellos acontecimientos de la Historia que deberían llenarnos de vergüenza, cuesta incluir los que tienen como protagonistas a falsos héroes de falsas revoluciones.


Fotos: villagranadillo.blogspot.com; www.mundoposible.cl/index.php?option=com.

5 comentarios:

annemarie dijo...

Y ahí están los Juegos Olímpicos de Beijing, con los discursos del COI incluídos: una celebración de la Humanidad real, sin duda.

Gracias por tus palabras sobre Soljenitsine. Yo recuerdo que, cuando llegó a Occidente, uno de los primeros comentarios que hizo fue de asombro sobre la facilidad con que la gente hacía... fotocopias. Era, como dices, un observador muy sensible y muy atento de la injusticia, de la perversión de la Justicia. Sentia, pensaba y escribia maravillosamente bien: un Hombre, nada de especial. Muchas gracias.

Tommy dijo...

Aun recuerdo la entrevista que le hizo José María Iñigo en su programa de TVE (en aquellos tiempos lo que no salía en el programa de Iñigo no estaba en el mundo). Incluso la programaron una segunda vez para que los españolitos tomaran conciencia de lo bien que estaban con la democracia orgánica en comparación con el Gulag...

Pero la reacción del "Hermano lobo" no se hizo esperar; dieron la noticia de que Solzhenitsyn compondría la canción que representaría a España en Eurovisión bajo el título "Aquí sí que se está bien" y que la cantaría el comediógrafo Alfonso Paso, que por aquella época había osado interpretar algunas canciones, cómo no, en el programa de Iñigo.

suso dijo...

¡Lo has conseguido!:¡enhorabuena y bienvenido a Go Ear!

Modestino dijo...

Pues sí, al final lo de go ear era más sencillo de lo que pensaba.

Recuerdo las canciones de Alfonso Paso: cantaba horriblemente, una se llamaba "Sucram Palestina", el título lo dice todo.

jaume dijo...

Yo también me acuerdo de esa canción "Sucram Palestrina" que cantó en esa ocasión Alfonso Paso. Yo era muy jóven y vimos el programa junto con mi abuelo Josep. Recuerdo que no entendimos mucho de qué trataba este tema musical y nos desconcertó bastante ja ja ja.