3 de agosto de 2008

El caso de Juana

Está el personal que se sube por las paredes con la salida de prisión de etarra De Juana Chaos; y no es para menos. Por mucha explicación que le des, al ciudadano medio no le cabe en la cabeza que un individuo convicto de matar a 25 personas y condenado por ello a varios miles de años de cárcel salga en libertad al cabo de 21 años: al contribuyente medio no le salen las cuentas y es normal que reclame explicaciones.

Más dura es la situación de quienes, habiendo sido víctimas directas e indirectas de sus "hazañas", tengan que compartir vecindad con el personaje. Algo no funciona bien para que pasen estas cosas.

Es frecuente que las distintas administraciones se pasen las responsabilidades entre ellas, es decir, que todas las eludan. Si me preguntaran de quien es la culpa no sería capaz de dar una respuesta firme, pero aún estando en nómina de una de ellas, he de admitir que ya va siendo hora de que cada palo aguante su vela y que todos los implicados admitamos que algo no hemos hecho bien. Por esta razón, me parece conveniente que el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial, así como la administación peniteniaria y todos los profesionales que en su condición de médicos, psicólogos, trabajadores sociales, etc se mueven a su alrededor hagamos examen de conciencia, porque si bien es cierto que muchos nos limitamos a aplicar las leyes vigentes, si éstas nos parecen injustas no deberíamos callar y a lo mejor hemos hecho poco por aportar nuestro granito de arena para cambiarlas.

Opino que ha sido especialmente "curiosa" la postura del ejecutivo; cualquier espectador "pagano" en el tema tiene, necesariamente, que hallarse atónito ante las contradicciones que se han ido sucediendo a lo largo de los últimos dos años en torno a este "señor"; resulta cuando menos paradójico cómo quien durante el llamado "proceso de paz" era tratado con delicadezas y privilegios inusuales en alguien de su condición, al frustrarse aquél pasara de nuevo a la condición de "villano" y quien era considerado un "ciudadano con derechos" se convirtiera en el "terrible asesino De Juana". Algo no se ha hecho bien y alguno se ha equivocado, pero la confianza en la Justicia, por culpa de quien sea, ha quedado seriamente dañada.

En la prensa y en la calle se dicen muchas cosas: víctimas, asociaciones diversas, políticos, periodistas y otros expertos plantean la necesidad de reformas legales y tal vez sea el momento de abrir debates. Pero estas reformas legales deberían realizarse, por una vez, con meditación y consenso, porque en materia penal y procesal tanto este Gobierno como los que había en tiempos del PP han legislado de modo errático, a impulsos de la opinión pública: no es de recibo que un Código Penal con 12 años de vida haya sufrido una caravana enorme de reformas. Se habla de la necesidad de implantar la cadena perpetua -posición que adelanto no compartir-; si es verdad que existe una amplia postura favorable a ella no puede dejar de ponerse sobre el tapete, de la misma manera que también podría reconsiderarse volver a la vigencia de la pena de destierro para determinados casos tan graves como el que comentamos.

De cualquier manera, esperemos que las aguas vuelvan a su cauce, que regrese la calma a los ciudadanos, especialmente a los más afectados por el caso, y que lo ocurrido sirva a todos para aprender y rectificar.

Foto: http://www.elmundo.es/

2 comentarios:

suso dijo...

Todo empieza por la cabeza. No puede ser que un día nos desayunemos con que De Juana está por el proceso de paz...y meses después es un tipo "repugnante".
Si esto lo dice el presidente, sin más criterio que el oportunismo y lejos de buscar la justicia y la verdad, todo lo demás se encadena a esa mentira esperando ver cuál es el siguiente criterio político que toca.
Es muy deprimente cómo se trata a las víctimas, cómo se las humilla.
No está bien éste país. Nada bien.

Modestino dijo...

Pero la gente traga con las mentiras, mmuchos tienen el cerebro como lavado y nula capacidad crítica.