18 de agosto de 2008

¿Un nuevo modelo de masculinidad?


Estamos en tiempos de ocurrencias, se ha abierto la caja de las sorpresas y parace que hay criterium para ver quien la tiene más original, aunque para ello hay quien corra el riesgo de entrar en el libro guiness y no precisamente por su lucidez.

Hace unas semanas, la recien inventada Ministra de Igualdad afirmaba que los hombres tenemos que asumir el nuevo modelo de masculinidad; ya es atrevimiento que al cabo de 21 siglos venga esta chiquilla a plantear modificaciones en algo que viene funcionando desde milenios¡.

En esta sociedad light y esclava de "lo políticamente correcto" en que nos ha tocado vivir, creo que tenemos que aprender a rebelarnos de vez en cuando ante posturas y afirmaciones que, sencillamente, son una simpleza, una auténtica manifestación de superficialidad.

Es cierto que la sociedad ha sufrido una importante y necesaria evolución dirigida a sacar a la mujer de un histórico arrinconamiento, permitiendo que pueda acceder en condiciones de igualdad a cualquier puesto; creo que se ha avanzado mucho, y no dudo de que aún quedan cosas por hacer y barreras que superar. Ahora bien, me resisto a aceptar que la única forma de dar solución a los problemas derivados de una situación antigua sea uniéndose la las filas del feminismo radical, que es una postura más, tan respetable como cualquier otra, pero no la única y, desde mi puinto de vista, ni mucho menos la mejor.

Para admitir la igualdad entre el hombre y la mujer, no sólo como un postulado teórico, sino, algo mucho más difícil para algunos, asumiendo las consecuencias que conlleva, no veo necesario entrar en militancia alguna, basta con tomar como propios los valores del respeto, la comprensión y la defensa de la libertad del otro. Creo que ya va siendo hora de que determinados grupos y adscripciones dejen de atribuirse la exclusiva de cualquier logro en materia de derechos y libertades.

Muchos que hemos recibido una educación de corte clásico, con todos los incovenientes que en materia de igualdad puede traer consigo, hemos sabido adaptarnos, a veces obligados por la fuerza de los hechos, a veces reconduciendo y adaptando nuestra primitivas convicciones, a la situación actual, y no para ello hemos necesitado modificar ni un ápice nuestro modelo de masculinidad.

Yo, desde luego, no necesito que nadie se preocupe de redirigir mi modelo de masculinidad, ni mucho menos desde la administración. A lo largo de la historia he encontrado muchos modelos a seguir, empezando por Jesucristo, que también era hombre, y con el transcurso de los siglos la nómina de ejemplos a seguir es interminable: desde Cicerón a Martin Luther King, desde Miguel Angel Buonarotti hasta Alexander Fleming, pasando por Sir Thomas Moro, Cristóbal Colón, Cervantes, Abraham Lincoln o Albert Einstein.

Que nos dejen a cada uno formar nuestra personalidad y elegir nuestros modelos, eso de imponer uno suena al más rancio totalitarismo.

Foto: blog.gizonduz.euskadi.net


2 comentarios:

suso dijo...

Me sorprende que no me cites como modelo de masculinidad...¡Felipe,por favor!

Modestino dijo...

Sólo pongo modelos fallecidos para evitar celotipias;)