23 de octubre de 2012

Murió un viejo candidato



El pasado domingo día 21 de octubre los teletipos informaban del fallecimiento de George McGovern en la localidad de Sioux Falls (Dakota del Sur) a la edad de 90 años; para muchos la noticia no tendrá excesiva relevancia y este hombre no será más que un político e historiador norteamericano que en su día había sido condecorado por su actuación en la Segunda Guerra Mundial y había posteriormente desempeñado el papel de Embajador Global de las Naciones Unidas para el Hambre Mundial del Programa Mundial de Alimentos. Pero algunos todavía recordamos que George McGovern fue el rival de Richard Nixon en las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos de 1972, solamente por esta condición, McGovern es un nombre con una fuerza especial en la historia más reciente de Occidente.

Durante la campaña electoral de ese año yo aún no había cumplido los 14 años, pero recuerdo que la seguí con interés, con tanto como ignorancia real de las cuestiones ideológicas y coyunturales de cada partido y candidato. Ya estuve bastante pendiente de las primarias del Partido Demócrata, pues tenía cierta curiosidad por saber quien se iba a enfrentar a un hombre que entonces parecía imbatible, el presidente Richard Nixon, que había llegado a la presidencia cuatro años antes tras vencer por escaso margen -apenas 500.000 votos- al senador por Minnesota Hubert Humphrey. Mis recuerdos son muy lejanos, pero recuerdo que en un principio sonó con mucha fuerza el nombre de Edmund Muskie, senador por Maine, del que se decía que había invertido una fortuna en la campaña y que parecía el gran favorito para ser nominado; Muskie, que llegaría a ser Secretario de Estado en los últimos siete meses de mandato de Jimmy Carter, acabaría perdiendo fuelle, algo a lo que al parecer no fueron ajenas las maniobras de Richard Nixon para desacreditarlo con una campaña de prensa en la que se acusaba a su esposa de alcoholismo. Si no me equivoco el citado Humphrey reincidió en su intento de alcanzar la presidencia y también sonó el nombre de Ted Kennedy, quien andaba marcado por el penoso incidente de Chappaquiddick, donde cayó al agua el coche que conducía y el popular senador huyó sin atender a su acompañante, su secretaria Mary Jo Kopechne, que falleció. Tras renunciar Muskie la batalla quedó entre George Wallace, el radical gobernador de Alabama, partidario de la segregación racial y que quedaría paralírtico por un atentado sufrido en campaña y George McGovern, la gran sorpresa de la convención demócrata, quien con un programa más liberal y progresista que hasta entonces había aparecido en unas elecciones acabaría llevándose el gato al agua en un final de campaña espectacular.

McGovern se presentó a las elecciones de noviembre con un programa en el que prometía el fin de la participación estadounidense en la guerra de Vietnam y la reducción del presupuesto militar; “Déjenos resolver que nunca jamás enviaremos la preciosa sangre joven de este país a morir tratando de apuntalar una corrupta dictadura militar en el extranjero”, dijo en la Convención Nacional Democrática en ese año. También defendió la necesidad de reducir el desempleo, afirmando que su máxima prioridad doméstica sería “asegurarse que cada estadounidense capaz de trabajar tuviera un empleo”, y ofreció un seguro médico nacional y un “sistema justo de impuestos”. Las elecciones acabaron siendo un jarro de agua fría para McGovern y su partido, y un Nixon en el máximo de popularidad le barrió contundentemente: el candidato demócrata alcanzó solo 17 votos electorales de Massachusetts y el Distrito de Columbia, mientras que Nixon acumuló 520. Al cabo de menos de dos años, Nixon dimitía por el escándalo Watergate, pero para entonces George McGovern ya había encaminado su carrera política, honesta y abnegadamente, por otros derroteros.

11 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Buenos dias! Yo era una cría pero me acuerdo de las elecciones a las que se presentó Mcgovern ¡Modestino que mayores somos, por Dios!
Un abrazo
Asun

Modestino dijo...

Cada día más mayores ... Yo recuerdo perfectamente esas eleciones, pero he de confesar que no me enteraba de nada. A mí Nixon me parecía buena gente porque siempre sonreía ... luego resultó que era un tramposo y tras ver la película de Oliver Stone no te digo nada.

Tommy dijo...

A Oliver Stone hay que darle de comer aparte, que todo lo mal que le han parecido Nixon y los Bush le ha parecido bien Fidel Castro. Por cierto, "W", la peli de Stone sobre el penúltimo presidente USA (cuyo nombre completo es George W. Bush, de ahí el título) sigue sin estrenarse en nuestros lares. ¿Será que es tan mala como "Manolete"?

En cuanto a los presidenciables del partido demócrata, me viene a la memoria Adlai Stevenson (éste puede que te pillara muy joven, Modestino) y la exquisita parodia que de su persona hacían Stanley Kubrick y Peter Sellers con el personaje del presidente Muffley en "Teléfono rojo..."

Modestino dijo...

Si me pilló joven, más te pilló a tí, que eres un crío Tommy.

Oliver Stone no es precisamente un hombre objetivo e imparcial, pero que Nixon era algo paranóico y "difícil" debe de ser algo con fundamento.

Anónimo dijo...

Tampoco voy a defender a Nixon. Otra cita cinéfila, de "El dormilón" de Woody Allen. Cuando el protagonista despierta de su sueño de varios siglos, los hombres del futuro le hacen preguntas sobre personajes que se supone fueron sus contemporáneos. Cuando le preguntan por Nixon, Allen responde que fue presidente de la nación y que cuando salía de la Casa Blanca los servicios de seguridad contaban los objetos de plata a ver si faltaba alguno.

Peor si cabe quedaba el escritor Norman Mailer, de quien Allen decía que dejó dispuesto que a su muerte donaran su ego a la facultad de medicina para su estudio, chiste del que me he apropiado alguna vez. Ah, y tú y yo, querido Modestino, no nos llevamos tantos años.

Tommy dijo...

Es evidente que el Anónimo soy yo, pero no he tenido tiempo de grabar el nick.

Alberto dijo...

Tommy, "W" no se estrenó en España pero la emitieron en la "2" hace un par de años o algo así. Creo que Oliver Stone fue sorprendentemente condescendiente con George Walker Bush, que lo interpretaba Josh Brolin. El pérfido era Dick Cheney, interpretado por Richard Dreyfuss

Modestino dijo...

La distancia ideológica entre George Bush jr y Stone pudo provocar en este cierta contención, ...
Bueno Tommy, Woody Allen, sin duda un genio, tampoco puede evitar a veces cierto subjetivismo.

Tommy dijo...

Gracias por la referencia, Alberto. A través de eldoblaje.com he comprobado que se estrenó en TV en enero de 2009 (y, por cierto, con unos dobladores de primera fila). No tenía ni idea, celebro que TVE siga ofreciéndonos pelis inéditas en salas. Seguro que la pusieron a la misma hora que "La noria" y por eso me la perdí (guiño para Modestino).

Modestino dijo...

Si es que entre "La noria" y el "Tío-vivo" ...

interbar dijo...

Hay que darse cuenta del panorama electoral, tenebroso, que tenían entonces los Estados Unidos.