4 de octubre de 2012

La palabra libertad


Hace años funcionaba por casa un viejo "vinilo" de Mari Trini, ese cuya canción estrella decía algo así como "te quiero con locura y te quiero, sí ..."; el tercer tema del LP hablaba de la libertad y proclamaba "la libertad, hermosa palabra, no la ensuciemos, no la exhibamos como a una estatua ..."; y es que con frecuencia da la impresión de que la libertad no es más que eso: una palabra, ... una palabra utilizada abusivamente, una idea que todos parecen ansiar, pocos poseer y casi ninguno -y no se si sobra el casi- entiende bien. Los hay que aparentan vivir con la idea de poseerla en exclusiva, como si hubieran registrado su patente, y la exhiben públicamente sin pudor, prudencia ni justificación; también hay quien tiene una visión tremendamente subjetiva de lo que es libertad, y adapta lo que se debe entender por persona libre a sus convicciones, teorías o criterios, ... en unos y otros se observa una especie de convencimiento de la propia superioridad moral, como si ellos tuvieran un concepto más elevado de lo que significa la libertad que el resto de los humanos. Y la libertad, que siempre estará condicionada por algo, es algo mucho más sencillo y afecta a cada persona, que debe aspirar a tenerla para tomar sus decisiones, deambular por la vida y decidir con quien se asocia y con quien no, de quien se fía y de quien prescinde, a donde va y de donde huye ... y hay condicionantes, ya lo he dicho, pero tenemos que ser también libres para aceptar y asumir esos condicionantes y las consecuencias que traen.

¿Quién es libre? ... a veces tengo la tentación de preguntarme si hay alguien libre; no me atrevo a dar una respuesta, pero sí que soy capaz de afirmar que hay que intentarlo, que uno ha de buscar ser libre para elegir, para optar, para seleccionar, ... libre para decidir a quien le pides consejo, para contarle tus problemas a unos sí y a otros no, para escoger tus aficiones, tu estilo, tu indumentaria y tus compañeros de viaje. Evidentemente esa libertad debe casar con la de los demás, y cada cual la tendrá matizada por su familia, su profesión, sus circunstancias personales y alguna cosa más, pero dicho queda que también las condiciones, las limitaciones a esa libertad hay que asumirlas así: libremente. Al cabo de más de medio siglo de vida, he llegado a la conclusión de que la palabreja la utilizamos mucho, pero no se bien si hay muchos que la entienden ... ¡con que ligereza se habla de libertad!: en grupo e individualmente, en lo público y en lo privado, para huir de responsabilidades, para excusarse, ... para justificar las mil formas que hay de saltársela a la torera ... Sinceramente, he llegado a la conclusión de que es una operación personal e intransferible, que para saber si eres libre has de ser valiente, preguntartelo sin ambages y perder el miedo a la respuesta.
 
 






8 comentarios:

veronicia dijo...

Mis errores me hacen libre, porque asumo que podría haber hecho las cosas de otro modo, porque respondo de las consecuencias; soy libre hasta cuando me equivoco.
Y cuanto más uno está dispuesto a asumir las consecuencias de sus actos mas libre es.

Modestino dijo...

En ocasiones nos escondemos tras nuestros errores, tal vez porque tenemos miedo a asumirlos, y como bien dices Veronicia, en cuanto los reconocemos nos volvemos más libres.

susana dijo...

Quienes creen tener la exclusiva de la libertad a menudo son precisamente los que quieren regímenes dictatoriales. Un beso.

Modestino dijo...

Estoy completamente de acuerdo con lo que dices, Susana, malo es considerarse adalid de nada.

No obstante, mi intención con el post va más por la línea de la libertad personal, de la aspiración humana a ser libre, independientemente de regímenes políticos o leyes concretas. Aunque no se si lo he sabido reflejar bien ... :)

Otro beso.

Mariapi dijo...

Me ha gustado tu reflxión. Es así, la libertad vive bien con el compromiso. Lo sé por experiencia. Pero también a estas alturas he aprendido que para que el amor comprometido pueda crecer es necesario preservar la libertad, no axfisiar ni con criterios, ni con costumbres ni con ambientes.
Puede parecer más eficaz la imposición, sea por coacción o por chantaje emocional, pero al final, no sirve para nada. Por definición, la libertad es consustancial a cualquier tipo de amor. Entonces, los límites de esa libertad no agobian. Gracias Modestino.

Modestino dijo...

Ni costumbres, ni criterios, ni ambientes, ... tu eres sabia, amiga.

Anónimo dijo...

Para ser libre hace falta ser muy valiente.Quiza sea mas comodo en ocasiones dejarnos "dominar".Y a qui cada uno que lo rellene a su gusto

Modestino dijo...

Tienes toda la razón; entre otras cosas porque ser libre incluye, como decía alguien más arriba, admitir los errores y asumirlos.