23 de mayo de 2009

"Vencedores o vencidos"

Si hay una película que no me importaría ver cien veces es ésta; el film dirigido por Stanley Kramer en 1961 me parece sencillamente magistral. El argumento se desarrolla en 1948, cuando se están celebrando en la ciudad alemana de Nuremberg los juicios penales contra quienes estuvieron implicados en las atrocidades cometidas por los nazis; en esta ocasión les toca el turno a una serie de jueces acusados de dictar sentencias injustas que consintieron o favorecieron aquéllas. Kramer realiza un despliegue formidable, cuidando los escenarios y aportando credibilidad, verosimilitud y una tremenda seriedad al film.


Lo primero que hay que agradecer al film de Kramer es que a lo largo de las casi tres horas que dura la cinta no se ve ni un asomo de parcialidad, todo lo contrario: se narra el desarrollo del juicio, con los hechos tremendos que contiene el mismo, sin pasión ni sal gorda, dejando al espectador que valore todo lo que se le va relatando. El tema, evidentemente, es lo suficientemente interesante de por sí como para asegurar el éxito del film, pero el resultado final supera si cabe cualquier previsión. La película se presentó a los Oscar de 1961 con 11 nominaciones, si bien al final no pudo resistir al encanto de "West side story" y se quedó con el del mejor actor (Maximiliam Schell) y el del mejor guión adaptado (Abby Mann).









En el capítulo de la interpretación hay que hablar de un reparto grandioso, si bien en mi opinión destaca el duelo de gigantes que desarrollan Spencer Tracy y Burt Lancaster; el primero encarna a Dan Haywood, un viejo juez de distrito norteamericano, ya próximo a la jubilación a quien la presidencia de uno de los juicios de Nuremberg puede entenderse como un colofón a su carrera, aunque a la hora de la verdad parece ser el endosamiento de lo que ya no quiere nadie; Lancaster es otro juez, Ernst Janning, que en este caso ocupa el banquillo de los acusados por por su complicidad en la aplicación de las políticas de esterilización y eugenesia del Tercer Reich. Inolvidable la entrevista final entre ambos cuando ya acabado el juicio y cuando Janning trata de encontrar consuelo y autojustificación, el veterano juez yankee le recuerda que cuando dictó la primera sentencia conscientemente de su injusticia ya empezó a poner su grano de arena en el genocidio nazi; también quedan en los anales las consideraciones sinceras de Tracy sobre la pantomima en que entiende se han acabado convirtiendo los procesos, su conversación posterior al juicio con el defensor de Janning y la tremenda intervención de este último cortando los excesos de su propio letrado.

Pero si hablamos de actores, junto al duelo antes citado hay que destacar los dos breves papeles que bordan Montgomery Clift y Judy Garland; Monty interpreta a Rudolph Petersen, un panadero a quien los nazis esterilizaron por su limitación intelectual, mientras Judy Garland representa a Irene Hoffman Wallner, una enfermera. Ambos actores realizan una magistral actuación; las declaraciones testificales de ambos configuran las escenas más estremecedoras de la película y vienen a aportar a la misma la personalidad atormentada que de hecho tenían los dos en la vida real y que les llevó a un fallecimiento prematuro. Rita Moreno y George Chakiris impidieron, con sus grandes trabajos en "West Side Story" que Clift y Garland pudieran engrosar su brillante currículum con una estatuilla de Hóllywood.










Quien si logró ganar la estatuilla fue Maximilian Schell, que cerró una formidable interpretación de Hans Rolfe, el letrado defensor de Ernst Janning; cuentan que Schell tiene el récord de ser el actor principal peor pagado de la historia de los Oscar y que en el reparto de esta película, pues su sueldo fue inferior al de Tracy, Lancaster, Widmark y Dietricht; de cualquier manera el actor austriaco realiza una papel lleno de fuerza y convicción. Más sobrio está Richard Widmark como el Coronel Tad Lawson, quien asume el papel de Fiscal del caso, aunque igualmente eficaz y a la altura de sus compañeros de reparto. También Marlene Dietricht tiene su momento de gloria como Mrs. Bertholt, una alemana fría e inteligente, es decir, el papel que mejor le venía.

En definitiva, una auténtica joya del cine que se puede disfrutar las veces que uno quiera sin miedo al agotamiento.


http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2526.html












10 comentarios:

Sunsi dijo...

I si canto trist... Cuánto tiempo hacía que no la escuchaba... Gracias.Y la película. De las que se ven sin pestañear. Me encantaría volver a verla. Esta vez con los chicos. La apunto para alquilarla.

Un saludo

Modestino dijo...

Yo creo Sunsi que ésta es una película para tener en propiedad.
A mí me encanta esa época de Llach: "Si arribeu", "Abril 74", "Si em dius adeu", ...

Rosaura dijo...

Gracias por recordarnos estas películas inolvidables y por todos esos detalles que no conocía

Modestino dijo...

A ver sí aparece Tommy y nos apunta algún detalle, anécdota o sucedido más sobre este film.
He leído por algún rincón de la red que el papel que finalmente realizó Burt Lancaster lo iba a hacer el gran Lawrence Olivier, quién parece que tuvo que esperar unos cuántos años para hacer de nazi en "Maratón man".

tommy dijo...

Ya que me has invocado, Modestino, aparezco, no con un detalle sino con una pregunta. ¿A nadie le sorprende que en la última escena del film el juez Jannings (Burt Lancaster) y el juez Heywood (Spencer Tracy) hablen directamente, hay que entender que en el mismo idioma, después de que durante todo el juicio se supone que alemanes y americanos han necesitado traducción simultánea para entenderse entre ellos? Que conste que tengo mi propia respuesta.

Esta misma semana les comenté a unos compañeros, al hilo del impresionante monólogo de Burt Lancaster confesando cómo decidió traicionar a la Justicia para abrazar el nazismo, cómo este gran actor, cuando interpretaba escenas dramáticas o de gran intensidad, tenía un tic consistente en entrecerrar el ojo derecho sin llegar a cerrarlo del todo. Fijáos en esta peli o en "El fuego y la palabra" o en "Siete días de mayo"...

Modestino dijo...

Me has demostrado que tu presencia en estas entradas -y en otras- es imprescindible. ¿Y cual es tu respuesta al tema del idioma del monólogo final?.

Me fijaré en el tic de Lancaster.

Rosaura dijo...

Impresionante la intervención de Tommy como siempre, este blog es de nivel, yo también quiero saber la respuesta

tommy dijo...

Hay una respuesta un poco para salir del paso, y es que el juez Janning, a quien se presenta como un hombre de gran talla intelectual (este personaje, al parecer, se inspira en el jurista alemán Hans Welzel, muy conocido por los estudiantes de Derecho), conoce muy probablemente varios idiomas aparte del suyo, por lo que hay que suponerle capaz de mantener una conversación en inglés con el juez Haywood, que es más improbable que sepa hablar en alemán.

Pero a mí me gusta verlo de otra forma. En la última escena de la peli ya ha terminado el proceso, que ha sido, como todos los procesos, como una especie de representación o escenificación en la que, al igual que los actores se caracterizan para salir a escena, los intervinientes adoptan un papel (jueces, abogados, fiscales, acusados), para interpretar el cual se sirven de elementos accesorios como pueden ser una toga, un mazo, un banquillo y en este caso unos auriculares, que también funcionan un poco como elemento de "atrezzo" teniendo en cuenta que, gracias a la habilidad del director, todos los actores hablan en inglés, aunque desde el principio haya quedado claro que, dentro de la trama argumental, precisan traducción para entenderse. Y cuanto todo ha terminado, es el momento para que dos de estos intervinientes, que ya no están representando o actuando, puedan hablar el uno con el otro como dos personas cualesquiera, con absoluta sinceridad, sabiendo que la Historia ya no está pendiente del contenido de su conversación.

Bueno, es un punto de vista.

Alberto dijo...

Es una película de las "perfectas": diálogos perfectos, actores y actrices perfectos, fotografía perfecta, decorados perfectos, etc. Pero en ocasiones esas películas perfectas pierden fuerza por su falta de alma, en cambio "Vencedores y vencidos" la tiene y bien grande.

Los papeles de Spencer Tracy y Burt Lancaster me parecen fantásticos, pero a todos los supera Montgomery Clift, con su papel de atormentado castrado víctima del nazismo.

Buen gusto el de Modestino para el cine, sí señor, y el de muchos de vosotros.

Modestino dijo...

Agradezco la alabanza; eso sí, no soy ningún experto como lo es Tommy o tú mismo, Alberto: me faltan ciencia y horas.
Montgómery Clift lo borda, porque era un fuera de serie y porque el papel le va que ni pintado.