20 de mayo de 2009

Machado habla de los españoles


"En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa."
( Antonio Machado)


En su libro "Campos de Castilla" el ilustre poeta sevillano, uno de los más insignes representantes de la generación del 98, se descuelga con una frase tan rotunda como la citada más arriba. Tal aseveración no es más que una notoria manifestación de ese pesimismo que embargaba a quienes formaron parte de la élite cultural y literaria de la época, una afirmación que refleja esa visión desalentadora de España a la que, precisamente porque la querían, tanto aludieron ese inmortal grupo de escritores e intelectuales que conformaron una de las épocas más brillantes de nuestra literatura, paradójicamente cuando el país iniciaba unos difíciles tiempos de decadencia.

No puedo negar que yo mismo me he visto reflejado en esa actitud que Machado comenta, ... y no precisamente en el grupo de quienes piensan. Tal vez por ser maño, quizá por apasionado o, a lo mejor, por inseguro, no han sido pocas las veces en las que he reaccionado de forma primaria y vehemente, en ocasiones de manera desproporcionada y casi nunca justificada; y es que hay quienes hemos tenido siempre cierta facilidad para embestir al capote. Los años te ayudan a coger serenidad, aunque siempre queda eso de "genio y figura ...".

Yo admiro a quien tiene capacidad de filtrar, a quien sabe ponderar las cosas antes de responder al primer impulso, a quien controla esos instintos primarios que nos asemejan, cuando menos metafóricamente, al toro bravo. Muchas veces esta forma de ser tiene mucho que ver con la juventud y se cura con los años, pero hay quien persevera en ella y se convierte en presa fácil de quien disfruta echando peladuras para que otros resbalen.

Pero hay veces en los que esa capacidad de embestir tiene raíces distintas, no es un problema ni psicológico ni regional. La tendencia al exabrupto, el enojo ante la opinión contraria, la indignación cuando las cosas no se hacen como a uno le gusta esconden radicalidad, dogmatismo y cerrazón mental. Me temo que es una enfermedad que se agrava con el aislamiento, con el error de vivir enclaustrado en círculos cerrados, dentro de una burbuja que sólo nos deja ver lo negativo de la otra parte del contrato, ajeno a la bondad que vive más allá de lo propio. Enfermedad que es fácil curar viajando, conociendo donde vive su vida el resto, haciendo amigos.

Es como si se produjera una doble reacción que nos lleva, por un lado, a pensar que nuestra solución es la única, que solamente nosotros tenemos razón, como si nos sorprendiera que el resto no la compartiese mientras que por otro, nos resistimos a aceptar la opinión ajena, a asumir ese pluralismo que la vigente Constitución consagra como uno de los cuatro pilares del ordenamiento jurídico y que nos debería ayudar a convivir en armonía. No sería de extrañar que al escribir ésto Machado tuviera la cabeza en esas dos Españas que en otro momento afirmaba nos habían de partir el corazón.

10 comentarios:

ana dijo...

"La indignación cuando las cosas no se hacen como a uno le gusta esconden radicalidad, dogmatismo y cerrazón mental..."
(yo hoy también quiero mostrar mi pequeña pataleta hacia las personas que no respetaron mi libertad de expresión)


Yo sólo sé de la tristeza que supone encontrarse este tipo de personas, ese aislamiento personal que sientes en el otro cuando te enfrentas a alguien tan soberbio... alguien que intenta tapar tu sonido no dejándote espacio, que te deja de lado porque no piensas igual, que no te deja respiro en la conversación porque eres diferente... En el fondo es sólo miedo a que su pobre mundo se caiga. Intentando dejarte de lado esas personas se aislan más en su verdad, en la que ellos se han inventado.


Es una experiencia pelín desagradable, y triste, algo triste también. Pero también es verdad que es muy fácil olvidar todo ese desencuentro y dar media vuelta. Es mejor dejar a los dogmáticos en algún recodo del camino. Ellos que sigan en su mundo inventado, respetar su libertad. Nosotros mejor sigamos detrás del mundo que nos queda por descubrir, detrás del mundo que te cede la palabra aunque no gustes.

Hemos de seguir la sonrisa espontánea y la brisa fresca del pensamiento que vuela y deja volar. Busca la presencia de esas personas que con su diferencia, abren un poco más nuestro mundo, lo complementan, lo afianzan ante el contraste, nos dan alas. Personas conversadoras. Son un lujo.

Observemos la variedad del mundo para afianzar el nuestro propio. Tomemos sobre los hombros el reto de la libertad.


ME HA ENCANTADO HOY TU POST

Que sea un buen día para todos.

Y perdón por lo largo que me ha salido esto... ahí lo dejo. ;))

Modestino dijo...

te disculpes por la extensión del comentario: todo lo contrario, es de agradecer.

Hay un lado positivo: el de esas personas que te han enseñado a respetar, a hablar sin avasallar, a dejar una salida abierta al contrario.

Sunsi dijo...

Muchas gracias por este post. Espléndido. Sobre todo si precisamente éste es un caballo de batalla personal.

Tal vez es cierto que los secunarios lo tienen más fácil... pero sólo aparentemente. A mí los secundarios me dan más miedo que los primarios. Aunque su primera reacción sea brusca, generalmente suelen olvidar con rapidez y no anidan resentimientos en su corazón.

Al margen de la personalidad... que puede mejorar un poco pero te acompaña toda la vida, apuntas una realidad que, si la has vivido de cerca, te salen sarpullidos.

Creo que el respeto a la libertad de opinión y de acción sigue siendo una asignatura pendiente y se están acabando las convocatorias. Y aquí me contradigo a mí misma. Cuando tengo un muro delante, salto. Lo hago mal...pero salto. Me he saturado de direccionismos y "por aquí sin pensártelo"... Ya sé que no es excusa...

Estoy convencida de que la raíz del dogmatismo y de "todos por ahí" es una deformación de la idea de persona. Es no querer entender que nadie puede actuar contra su conciencia y eso es sagrado.Que las personas piensan . Es más... hay que animar a que piensen y se formen una idea propia de la vida ysus contornos. Porque a base de vivir como si te vivieran, te vuelves paralítico mental. Y si el que empuja la silla de ruedas se cae... no avanzas y corres el peligro de pegarte una castaña. Porque no eres tú... eres lo que otros quieren que seas.

Perdón , perdón. Siempre que tocas este tema me alargo tanto... Lo siento.

Un saludo y gracias de nuevo.

Modestino dijo...

Al próximo que pida disculpas por extenderse en un post, le pongo una sanción...;).
Sunsi, y a mí que me da que nos han quemado cosas parecidas... Viva Tarraco.

Sunsi dijo...

Probablemente, Modestino. Pero ¿sabes qué te digo? Que si te quemas, te quedas en cenizas y consigues recomponerte... eso ya no hay quien lo destruya. Porque con fuego se quemó, ardió, se levantó y se grabó en el disco duro. Después es como si llevaras un detector de metales. Y te convences de que todo es infinitamente más sencillo y a muerte, lo que se dice a muerte... lo que suman los dedos de una mano y quizá sobran.

Gracias, jurisconsulto. Y Viva Tarraco. Sí, la verdad es que es una ciudad preciosa... sin menospreciar otras muchas...

Paladín dijo...

La proporción de Machado pe parece correcta y puede que hasta se quede corta. Creo que en ocasiones todos hemos embestido y pensado, los humanos somos así. A mi edad, no sé si corta o larga (paso de los cuarenta de largo pero no llego a los cincuenta) he tenido muchas sorpresas desagradables con ese tipo de gente que tan bien ha definido Ana.
Trabajo en contínuo contacto con el público y sé de lo que hablo, pero, ay amigos... una sola muestra de bondad, amabilidad, cariño o educación (esto último es lo que más echo de menos)te aleja de esa visión oscura del ser humano. Y Modestino no te preocupes, ponderar y filtar está al alcance de pocos, pero aún son menos los que rectifican y se disculpan, eso sí es importante.

gracias por este Post.

ana dijo...

Estoy con Paladín...
... iluminar, ilumina más la otra cara, la de la bondad, la sonrisa, la amabilidad y el cariño.

Y se quedan para siempre.

Modestino dijo...

Sí que sobran dedos de lamano, Sunsi, pero hay quein pone más manos;).

Paladín, siempre he pensado en el bien que hacen una sonrisa a tiempo o una simple mirada de afecto.

El tema de contacto con el público ya lo he tratado en mis primeros post: http://modestino.blogspot.com/2008/05/detrs-del-mostrador.html
http://modestino.blogspot.com/2008/10/constancia-queda.html

Rosaura dijo...

Tengo que felicitaros a todos, Ana, Sunsi, Paladín, por supuesto Modestino, el artifex de todo, por la brillantez de vuestras intervenciones, sois todos increibles, de verdad que no se me puede ocurrir nada semejante a lo que habeís dicho y estoy plenamente de acuerdo con todas las intervenciones, yo lo único que puede aportar es mi experiencia personal en el tema: Cuantos problemas me ha traído no pensar! cuantas veces he dicho: porque no me habré callado?...me hubiera gustado tener una segunda oportunidad pero nunca ha sido posible, admiro a la gente que es capaz de mantener la sangre fría y dejar el problema para otro día u otro momento y seguro que entonces ya no será tanto problema, ahora creo que llaman a eso asertividad, claro que no es tan fácil porque no hay cosa más difícil que luchar contra la propia naturaleza, por otro lado, también tiene una ventaja ser así y es que la gente que te conoce sabe que no les engañas, que no hay intenciones ocultas.
Estoy totalmente de acuerdo con Paladín en cuanto a lo bueno de de ser capaz de pedir perdón y rectificar y por supuesto el poder darlo, cúantas
situaciones desagradables se hubieran podido arreglar para siempre símplemente con una disculpa que se hubiera notado sincera...

ana dijo...

Rosaura... ejem... creo que no soy como mis palabras pueden hacer creer que soy. Una cosa es lo que pensamos y otra lo que nos sale ser.

He tenido que darme con un canto en los dientes muchas veces, y pedir sinceras disculpas por acelerada... vamos, que sé de sobra qué es eso de pensar que por qué no me habré callado... a tiempo.

Y también he de reconocer que me dieron la paciencia de saber callar, de reconocer a la primera las batallas que no son mías y en las que no merece la pena luchar a brazo partido.

(...)

Unas veces me sale una cosa, y otras... me sale otra.

ainssss...