20 de mayo de 2009

"Puente de los suspiros", Richard Russo












"Puente de los suspiros"
Richard Russo
Alfaguara, Madrid (2008)
687 páginas




http://www.cope.es/20-12-08--puente_suspiros_una_cronica_ritmo_vida,25370,noticia_ampliada

Me estoy aficionando a los autores norteamericanos y tras haber leído esta novela de Richard Russo pienso que esta tendencia va a ir en crecimiento; casi puedo asegurar que no será el último libro que lea de su autor. Ya de entrada tengo que decir que "Puente de los suspiros" me ha parecido una obra realmente magnífica. Dejo arriba un enlace de la crítica que hace del mismo Javier Cercás, pues su lectura fue la que me animó a enfrentarme con casi 700 páginas y creo que da una pincelada acertadísima del libro.

El título no nos puede llamar a engaño, pues la historia que se nos narra no sucede en Venecia -aunque haya una cierta relación con dicha ciudad-, sino que dicho título explica parte de la clave argumental, si bien no insistiré más por respeto a quien lo pretenda leer.

La trama se desarrolla en Thomaston, una pequeña localidad al norte del Estado de Nueva York y en ella se abarca una época amplísima de la reciente historia de la sociedad de USA, la que va desde las postrimerías de la 2ª Guerra Mundial hasta nuestros días. Thomaston es un pueblo pequeño, donde vive gente sencilla y está divida en tres partes que abarcan tres grupos de población bien diferenciados: el "lado oeste", donde vive la gente con menos posibilidades, el "lado este", habitado por quienes han prosperado y se han trasladado desde el primero y "El Burgo", lugar de residencia de los más pudientes. El autor se esmera en describirnos el ambiente, el paisaje y las personas que habitan estos lugares.

El protagonista, que narra en primera persona buena parte del relato, es Lou C. Lynch, un niño ingenuo, simplón e inseguro que va haciéndose mayor sin acabar de perder esa inocencia que le define. Su padre, Lou Gran, responde al prototipo de hombre sencillo, poco inteligente y bondadoso y contrasta con su madre, Tessa, una mujer de carácter, sufridora y algo de vuelta de las cosas. Russo tiene el acierto de describirnos las virtudes y defectos de cada personaje tal como los ve, sin tomar partido a favor de nadie y sin caer en maniqueismos que idolatran a unos y destrozan a otros. En mi opinión, la configuración del personaje del joven Lynch, a quien sus amigos llaman Lucy por una desafortunada confusión verbal de su profesora de párvulos, es sencillamente magistral, y leyendo el libro me he sentido plenamente identificado con los problemas, inquietudes y dilemas de Lynch, quien va abriendo sus ojos a la vida sin acabar de saber qué papel le corresponde representar.

Por medio de Lou Linch vamos conociendo al resto de personajes del libro; el primero es su amigo Bobby Marconi, un líder, alguien completamente distinto a aquél, hijo de un emigrante italiano violento y déspota que maltrata a su madre, una mujer a quien solamente le ha producido hijos y sufrimiento. También Bobby, convertido con el tiempo en el célebre pintor Robert Noolan, residente en Venecia, pasa a relatarnos la historia en primera persona en un momento dado.

El tridente central de la novela se cierra con Sarah Berg, quien se convertirá en novia de Lyncc y en un personaje a quien el autor, desde mi punto de vista, dota de un carácter especialmente atractivo. Sarah vive con su padre, un atabilario y cínico profesor de instituto, que dedica su tiempo libre a redactar una interminable novela que presume se convertirá en un hito literario; su madre, separada de éste, es una artista que vive con cierto desenfreno en Long Island y con la que pasa el verano. También Sarah berg asumirá el relato en determinados momentos y termina un círculo narrativo que nunca pierde interés.

Pero los personajes no se acaban aquí, hay "actores secundarios" enormemente sugerentes y maravilloamente descritos: Dec, el hermano vividor y algo sinverguenza del padre de Lou; Jerzy Quinn, compañero de curso de éste con vocación de canalla y su chica, Karen Cirilo, ambos residentes en el lado oeste; Buddy Nart, padrastro de Karen, borracho, ladrón y pendenciero; Nan Beverly, hija del dueño de la curtiduría, la empresa que a la vez que da trabajo a medio pueblo contamina el río Cayoga y causa la muerte por cáncer de bastantes habitantes y unos cuantos más que completan un elenco magnífico.

Richard Russo va del ayer al hoy y viceversa sin que quepa la confusión, sin que se pierda el hilo. Las alegrías y desdichas infantiles de Lou Lyinch, el afan de prosperar de su padre, que reparte leche en un camión hasta que decide adquirir un pequeño supermercado, el "Ikey", en torno al cual se desarrolla su vida familiar y la de quienes están cerca de él, las cuitas de su amigo Bobby, el cine de barrio, las fiestas juveniles, las sorprendentes clases de literatura del padre de Sarah, ... forman mil sucesos ordinarios que Russo acaba convirtiendo en una novela llena de interés y que se lee con atención de principio a fin.





9 comentarios:

Rosaura dijo...

¿Cuanto tiempo te ha llevado leerlo?, 700 páginas son muchas y parece muy denso, con muchísimos personajes, ¿se le podría comparar con Cela en España? a mí la colmena me encantó y no he olvidado a muchos de sus personajes, ¿o no tiene nada que ver?, ya sabes que yo a mi pesar no tengo apenas tiempo para leer, aunque parece que voy avanzando con el primero de Larsson, a tu lado mi ritmo de lectura es penoso, pero menos es nada.

Modestino dijo...

Lo empecé a leer a principios de abril, aunque lo he compaginado con alguno más; el pasado fin de semana le di el empujón definitivo.
Es costumbrista como "La colmena", pero el estilo de Russo es muy distinto al de Cela y habiendo muchos personajes como en el del Nóbel, tiene todo más hilazon.

Sunsi dijo...

Tiene muy buena pinta, Modestino. Necesito un libro ameno, que enganche... y que ventile. Últimamente me cuesta leer y me voy a lo fácil. La prosa poética en capítulos cortos y cerrados.
Me lo apunto. Gracias.

Un saludo

Modestino dijo...

Un buen libro supone un descanso formidable ... siepre que lo leamos con tranquilidad, sin ningún afán de terminar cuanto antes.

Otros libros que "enganchan" y "ventilan"son "La ladrona de libros" de Markus Zusak y "Un árbol crece en Brooklyn", de Betty Smith.

tommy dijo...

Los aficionados al cine conocíamos a Russo por su novela "Ni un pelo de tonto", que dio lugar a la peli homónima escrita y dirigida por Robert Benton e interpretada por un enorme Paul Newman. Estos tres talentos volvieron a coincidir en "Al caer el sol", con guión original de Russo y Benton. Russo también es autor de la novela "Empire falls", que él mismo adaptó para una serie de TV que supuso la última gran interpretación de Newman, y, una vez más con Benton, Russo escribió el guión, esta vez adaptado de novela ajena, de "La cosecha de hielo", curioso ejercicio de cine negro que se estrenó hace unos tres años.

He de confesarte, querida Rosaura, que fui incapaz, precisamente por su extensión, de leer "Ni un pelo de tonto" pese a que la chica con la que yo salía por aquel entonces (hablo del año 1997), que era una muy distinguida lectora, me lo prestó para que lo leyera. Cuando dejamos de vernos hice que le devolvieran el libro, eso sí, sin leerlo. Seguro que mi actitud te parece algo reprobable, aunque con ese gran corazón que tienes espero que no me lo tengas en cuenta.

Modestino dijo...

"Empire falls", sí no ando equivocado, le valió a Richard Russo el Premio Pulitzer, lo que ya indica el nivel de este autor.

Rosaura dijo...

Gracias Tommy por hacerme ese guiño, la verdad es que nada puede reprochársete ya que devolviste el libro, peor hubiera sido que te lo hubieras quedado, como creo que hizo alguien conmigo, aunque no soy quien para hablar dado lo que he tardado en devolver algunos libros o incluso novelas a su propio autor, alguna copia única, creo que unos díez años, te acuerdas?...
También tengo dos deudas con Modestino, no me olvido !eh!

tommy dijo...

En efecto, Russo ganó el Pulitzer del año 2002 por "Empire falls". La verdad es que es un escritor bastante bien considerado por la crítica.

Ya que tuviste la suma amabilidad y la infinita paciencia de leer aquéllo, Rosaura, imposible reprocharte la tardanza en su devolución. Dedícate a Larsson, que ése sí que merece la pena. Por cierto, el viernes 29 ya estará la peli en cartel.

Modestino dijo...

Huy lo que me estoy perdiendo¡, ¿qué tuviste que leer, Rosaura?.