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28 de noviembre de 2012

Adios a un genio de la música

El pasado domingo fallecía en Madrid a la edad de 74 años y víctima d euna insuficiencia cardíaca Juan Carlos Calderón, uno de los grandes de la música moderna española del siglo pasado. Hace un tiempo publiqué un post sobre este excepcional compositor, en su homenaje reproduzco íntegramente la referida entrada: En la música pop española de los años setenta y ochenta uno de los nombres más significativos es el de Juan Carlos Calderón; el compositor nació en Santander en 1938 y comenzó destacando en su tierra cuando formaba parte de un cuarteto de jazz. No obstante, el triunfo le vino al cántabro cuando comenzó a dedicarse a componer y arreglar canciones, para lo cual trasladó su residencia a Madrid: el que Juan Carlos Calderón metiera mano en un disco suponía un éxito prácticamente garantizado. La música que creaba Calderón era sinónimo de frescura, elegancia y calidad. Nombres míticos de nuestra música como el Dúo Dinámico, Los Brincos, Julio Iglesias, Mari Trini, Miguel Ríos, Massiel, Cecilia, Rocío Dúrcal, Ana Belén o Alberto Cortez han recibido la colaboración de este auténtico number one de la música, aunque por encima de todos, como ya comentaremos, hay que poner un grupo cuyo nombre va inseparablemente unido al del compositor santanderino: Mocedades. Estoy seguro que los cuarentones y cincuentones que sigan este rinconcito de internet funcionaron en su día, mientras acudían al colegio o iniciaban sus años universitarios, al ritmo de temas como "El vendedor", "Cartas amarillas" o "Volver".

Calderón ostenta el record español de participaciones como autor de canciones en el Festival de Eurovisión: en cuatro ocasiones temas suyos representaron a nuestro país en dicho Festival cuando éste aún mantenía un status de prestigio elevado. En cualquier caso, por encima de todas estas intervenciones hay que destacar la inolvidable interpretación de Mocedades en el Festival celebrado en Luxemburgo en 1972 del tema "Eres tú", una canción que con toda seguridad sería la que más votos obtendría en una hipotética encuesta sobre las mejores creaciones de Calderón, incluso me atrevería a decir que similar resultado se obtendría si se votara la mejor canción del festival en toda su historia. Con "Eres tú" el grupo vasco obtuvo un injusto segundo puesto, pues fueron de largo los mejores del certamen. Dos años después Juan Carlos Calderón volvió a ser protagonista en Eurovisión, pues al festival celebrado en Estocolmo acudieron Sergio y Estíbaliz con el tema "Tú volverás",una canción en la línea melosa y romanticona de la pareja que no tuvo, ni de lejos, el éxito de la anterior. En 1985 la cantante elegida para acudir al histórico certamen fue Paloma San Basilio, una de las divas españolas del momento que pocos años antes había triunfado en toda la regla con la ópera rock "Evita", Juan Carlos Calderón volvió a ser el elegido para componer la canción y la cantante madrileña se presentó en Gotemburgo con "La fiesta terminó", una canción que a mí personalmente me gustaba mucho, aunque finalmente no pasara del puesto 14. Mucha más suerte tuvo la cantante catalana Nina, quien en 1989 nos representó con el último tema de este compositor en acudir al festival celebrado en Lausanne: "Nacida para amar", una preciosa canción que concluyó en sexto lugar.

Cuentan los anales investigados que los primeros trabajos madrileños del compositor tuvieron con ver con distintos arreglos a canciones de Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute, aunque no he logrado averiguar en cuales metió la mano. Sí que constan sus colaboraciones con el malogrado Nino Bravo, siendo autor de una canción de lo más romántica: "Cartas amarillas", a la que cabe añadir "Arena de otoño", "Vuelve" y "¿Por qué?", habiendo realizado arreglos en dos de los mayores éxitos del cantante valenciano: "Libre" y "América América". También tuvo que ver con la carrera de otra cantante que también murió en un trágico accidente de coche, Cecilia, para quien compuso un tema precioso, "Amor de medianoche", con el que Cecilia obtuvo el segundo puesto en el Festival de la OTI de 1975; también compuso "Rompeme, matame" , la canción con la que el grupo "Trigo limpio" consiguió para España el tercer puesto en el Festival de la OTI de 1980. Con otro de los ídolos de la época, Camilo Sexto, trabajó en el álbum "Entre amigos", siendo autor de las canciones "Vístete de blanco" -no sabemos si referida al vestido de novia o al Real Madrid-y "Perdona, perdona".

Pero ya hemos dicho que, por encima de todo, Juan Carlos Calderón es el principal artífice del éxito de Mocedades, un grupo que anduvo entre la cima durante dos décadas, más de la mitad con Calderón como productor. Me gustaría sacar todas las canciones del grupo vasco creadas por el cántabro, pero es tarea imposible. Ya se ha hablado de "Eres tú", pero hay otras de calidad equiparable: "El vendedor", "Tomame o dejame", "La otra España", "Charango", "El color de tu mirada", "Secretaria", "Solo era un niño", "¿Quién te cantará?", "Bienvenida campesina", "Amor", "Cuando te miro", "Me siento seguro", ... Todos ellos son títulos que no se olvidan, canciones que se siguen escuchando con agrado al cabo de 30 o 40 años y que provocan que quienes teníamos uso de razón cuando estuvieron de moda nos pongamos tiernos y nostálgicos al escucharlas de nuevo. El disco "Amor de hombre" supuso una nueva época en la vida de Mocedades, pues en sus canciones ya no estaba la mano de Juan Carlos Calderón. Pero junto a las canciones propias del compositor, Mocedades también triunfaron en otros temas adaptados por aquél, como su célebre versión del "Pange lingua", el "Otoño", basado en un histórico tema de Vivaldi, una preciosa versión del tema inglés "Come in over", "Como un nombre", "Más allá", una escuchadísima versión de la "Sinfonía del nuevo mundo" de Dvorak, "La guerra cruel" y "Adios amor", una canción hermosísima con la que actuaron en 1974 en el Festival de San Remo.

La historia musical de Sergio y Estíbaliz es mucho menos brillante que la de sus hermanos de Mocedades, aunque además de su intervención eurovisiva, en los recuerdos de los quinceañeros de los años 70 quedan temas tan dulzones como "Volver", "Buscamé", "Piel" o "¿Quién compra una canción?". Juan Carlos Calderón hizo sus pinitos en el cine, destacando la banda sonora de la película "Las adolescentes" (1975), de Pedro Masó, que dio lugar a otra popular canción de Mocedades, "La gaviota". También hizo las américas, donde colaboró con el cantante mejicano José José y el célebre trompetista, músico y productor californiano Herb Alpert para quién compone una serie de melodías que se editaron en el LP "Fandango" en el año 1982, entre ellas la canción que le da nombre al disco y "Route 101" que alcanza el número 1 en las lista de jazz de Estados Unidos, aunque con quien logró sus mayores éxitos fue con el romantiquísimo mejicano Luis Miguel.

Otro campo donde Calderón demostró su enorme capacidad creativa fue haciendo duetos con cantantes fallecidos, así creó dos discos con canciones de Nino Bravo junto a otros: "50 aniversario" y "Duetos 2", en otra con Cecilia -"Desde que tu te has ido" y un cuarto contando con la espectacular voz de José Alfredo Jiménez; así podemos agradecer a este músico genial que permanezcan vivos temas como "Un beso y una flor", "Noelia", "Libre", "Te quiero te quiero", "Esa será mi casa", "Mi tierra", "Un millón de muertos", "Nada de nada", "Mi querida España", "Un ramito de violetas", "Dama, dama", "Fui", "Deja que salga la luna", "El jinete", "Paloma querida", "Amanecí en tus brazos", "Cuando vivas conmigo" o "No me amenaces". En definitiva, aquí queda mi homenaje a un músico capaz de crear unas canciones con las que se es capaz de recordar, descansar y hasta emocionarse.


13 de marzo de 2012

Entusiasmo en la segunda fila



El domingo asistí a un concierto que la Film Symphony Orchestra ofreció en el Palacio de Congresos de Huesca; se trataba de un homenaje al compositor de bandas sonoras John Williams, el hombre que como bien dice mi buen amigo Tommy ha perdido más Oscars de la historia, pues "solamente" ha conseguido 5 tras 47 nominaciones. La referida orquesta está dando una gira por toda España, alternando dos programas diferentes en los que interpretan diferentes bandas de Williams, todas ellas relativas a películas de éxito mundial. Así, disfrutamos de los temas principales de films tan relevantes como "El patriota", "Las cenizas de Ángela", "Nacido el 4 de julio" o "Superman", además de piezas inolvidables de "La guerra de las galaxias", "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal", "Harry Potter y la piedra filosofal", "la lista de Schlinder", ... incluso regresó a mi memoria una película de John Wayne titulada "Los cowboys" que supuso todo un hito en mi adolescencia.

La orquesta, compuesta de setenta músicos, realizó unas interpretaciones magistrales que trasmitían pasión, nostalgia y todo tipo de emociones. El público, que solamente cubría la mitad del aforo, estuvo entregado y las ovaciones fueron importantes tras cada interpretación y absolutamente cerradas y explosivas al final del concierto, obligando al jovencísimo director -se llama Constantino Martínez-Orts y nació en 1977- a realizar un par de "bises", e incluso pienso que habría quien se hubiera quedado toda la noche escuchando otras composiciones de Williams -"Memorias de una geisha", "JFK", "ET", "Un horizonte muy lejano", ...-.

Yo soy un personaje completamente lego en la música, y habiendo nacido en una familia con personas de buen oído y gusto musical, pertenezco un pequeño sector de la misma que acredita ser bastante negado ante el tema. Pese a ello, disfruté distinguiendo cada instrumento -violines, bajos, contrabajos, violonchelos, arpa, tubas, ...-, observando las distintas maneras de enfrentarse cada uno de los músicos a la interpretación y descubriendo esos detalles que sorprenden a un profano, como la indiscutible jerarquía del primer violinista, el saludo que el director de orquesta le dirige con cierta frecuencia dándole la mano, las miradas que en ocasiones intercambian los componentes del grupo, los movimientos apasionados del director o la perfecta armonía que caracterizó la actuación.

Eso sí, al margen del trabajo casi perfecto de la orquesta, me llamó poderosamente la atención una joven espectadora que tomó asiento, junto a un jovenzano que parecía ser su novio -o asimilado-, en la segunda fila; se notaba que la moza disfrutó todos y cada uno de los instantes de las cerca de dos horas y media que duró el concierto, aplaudiendo con un entusiasmo que rozaba la plena devoción, frecuentemente de pie. Al terminar la última pieza anunciada su fervor se desbordó, rompiéndose las manos aplaudiendo a la vez que miraba semi extasiada a los componentes de la orquesta. A la vez que aplaudía animaba al resto del público a hacerlo con más insistencia, con la intención de que regalaran alguna nueva interpretación, anunciando a diestro y siniestro que esa misma mañana había asistido a la actuación que la referida orquesta había desarrollado en el Auditorio de Zaragoza.

Y no resalto la capacidad de ilusionarse y disfrutar de esa chica tan dinámica para reflejar tono alguno de crítica o recochineo, sino para mostrar mi admiración por ese espíritu joven, dispuesto a invertir tiempo, kilómetros y dinero para gozar de algo que le gusta. Porque en ocasiones uno nota el paso de los años, y se rebela al descubrir que en algún momento pierde la gracia de sentir felicidad por momentos como éste, incluso siente la tentación de mirar el reloj para ver cuando termina todo y uno puede marcharse a dormir o hasta se impacienta ante el entusiasmo ajeno, algo que no debería ser así, ridiez!!!!.


3 de diciembre de 2010

Fantástico toque de silencio




A veces la música sirve para adentrarte en un arte inconmensurable; en otras, sin perder esa magia artística, es fuente de emociones, de enfrentamiento con recuerdos y sentimientos. Siempre me ha emocionado especialmente el toque de silencio, esos tonos lentos y cadenciosos que te hacen pensar en os que faltan, en la huella que dejaron en tu vida quienes te precedieron, en las vidas interrumpidas quizá demasiado pronto.


17 de noviembre de 2010

Un violinista en el metro

En los últimos veintisiete años he viajado bastante a Madrid, por lo que no puedo precisar el tiempo exacto en que tuve la vivencia que hoy relato; fue, eso seguro, hace bastante tiempo, por supuesto en el siglo pasado. Bajaba yo las escaleras de acceso a una estación del metro -tampoco puedo asegurar cual era, aunque juraría que se trataba la del Banco España, junto a la Plaza de la Cibeles- y, entre la diversísima "jauría humana" que por allí se encontraba me llamó la atención un individuo de mediana edad, alto y delgado, que tocaba el violín para recaudar unos fondos con los que subsistir. Me acuerdo perfectamente que la pieza que sonaba era el "adagio" de Albinoni, uno de los pocos temas de música clásica que un ignorante en la materia como yo -¡y bien que me duele el tiempo perdido!- es capaz de identificar. Me parece una composición preciosa y escucharla sirve de descanso y relax, a la vez que favorece la oración y la paz interior.

El escenario, evidentemente, era original y, desde luego, muy poco elegante: gente que entra y sale deprisa, agobiada y poco comunicativa, personajes del lumpen a la espera de su oportunidad, pedigüeños, ... pero en medio de un ambiente tan poco favorable a la sensibilidad, la música del violín, que era tocado con finura y acierto -al menos sonaba muy bien- imponía un toque distinto y creaba un aire de cierta magia y arte que transformaba en belleza lo que era mundano y prosaico. No se por qué razón me sentí muy a gusto, y pensé que la escena era uno de esos regalos inesperados que nos ofrece el día, no sólo a pesar del lugar tan poco "glamouroso", sino posible y precisamente por desarrollarse allí.

Desde entonces esta pequeña obra de Tomaso Albinoni, un compositor barroco nacido en Venecia el año 1671, tiene para mí un tono especial, y en cuanto la oigo la relaciono, con ese automatismo tan sorprendente, con un día incierto de un año incierto en una oscura y poco lucida estación de Metro madrileña. Y es que uno nunca deja de sorprenderse como tantas veces los sucesos más insignificantes, inesperados y aparentemente intrascendentes acaban dejándonos huella, convirtiéndose en parte de nuestra pequeña historia personal. Vete a saber que habrá sido de ese modesto violinista, cómo llegó hasta allí y qué vida llevó posteriormente, aunque ese día consiguió, cuando menos, dejar su huella en mi memoria.


30 de marzo de 2009

Tributo a Maurice Jarré

El compositor francés ganador del Oscar Maurice Jarre, que escribió la música de muchas películas de éxito falleció ayer en Los Ángeles a los 84 años. Creo que puede ser ésta una buena ocasión para agradecer el trabajo de quienes hacen las bandas sonoras de las películas, personas que cuando aciertan -muchas veces- contribuyen de manera eficaz a que una película sea, si cabe, más inolvidable. Todos tendremos presente el resto de nuestra vidas ese tema que daba vitalidad y ritmo a las películas, así en "Casablanca", junto a la belleza de Ingrid Bergman o el dominio de la escena de Humphrey, recordaremos esa dulce melodía que nos dice que "el tiempo pasará", o en "El violinista en el tejado", no sólo guardaremos en nuestras entretelas el excelente trabajo de Topol, sino esa canción que se repitió por todo el mundo al tiempo de su estreno.


Jarré había nacido en Lyon el 13 de septiembre de 1924, aunque su muerte se ha producido en su actual lugar de residencia, Nueva York, pues tenia la nacionalidad estadounidense. Era el padre del también compositor francés Jean Michel Jarre. Maurice obtuvo en tres ocasiones el Oscar a la mejor banda sonora, las tres veces, además, con excelentes películas, a las que añadió un plus de calidad: "Lawrence de Arabia" (1962), "Doctor Zhivago" (1965)y "Pasaje a la India" (1984); fue nominado en otras cuatro ocasiones: El mensaje" (1977), "Único testigo" (1985), "Gorilas en la niebla" (1988) y "Ghost" (1990), habiéndose encargado de la banda sonora de otras películas inolvidables como "El día más largo" (1962), "La noche de los generales" (1967), "La caída de los dioses" (1968), "La hija de Ryan" (1970), "Jesús de Nazareth" (1977), "Firefox" (1982), "Atracción fatal" (1987), "El club de los poetas muertos" (1989) y "Un paseo por las nubes" (1995). También fue candidato al Oscar a la mejor banda sonora adaptada con "Sundays and Cybele" (1963)y a la mejor canción original con "El juez de la horca" (1972)

Espero no equivocarme seleccionando las tres películas con las que obtuvo el Oscar como muestra del genio indudable del músico fallecido.















Y como los grandes artistas, podemos incluir una propina musical con un trailer de "La hija de Ryan", la película de Daid Lean, protagonizada por Sarah Miles, Robert Mitchum, Trevor Howard y John Mills, quien obtuvo el Oscar al mejor actor de reparto.











2 de octubre de 2008

El cant dels ocells

He asistido esta tarde al funeral de un amigo en la Parroquia de San Lorenzo de Huesca; Miguel era un hombre bueno, de una humanidad grandiosa y un sentido común aplastante. Tras año y medio luchando contra un cáncer con una deportividad y un sentido sobrenatural apabullante, falleció ayer y hoy ha tocado despedirle: ahora nos ayudará a todos desde allí arriba.

Cuando ya terminaba la Misa y antes de que el oficiante nos diera la bendición final, de entre los bancos de la familia ha salido un muchacho joven que ha subido al presbiterio, ha cogido un violonchelo y ha tocado unas breves notas de "El cant dels ocells", la bellísima canción que sublimó Pau Casals. Hacía años que no la escuchaba y la emoción contenida por la marcha del amigo ha crecido al oir algo tan bonito.


El origen de la canción hay que encontrarlo en la tradición navideña catalana; era un villancico popular y su letra explica la alegría de la naturaleza el día del nacimiento del Niño Jesús en el establo de Belén. Pau Casals la interpretó en numerosísimas ocasiones y creó una versión maravillosa de la misma. El "Cant del ocells" se convirtió con el gran compositor catalán en un símbolo de paz y libertad alrededor del mundo. El acompañar a quienes mueren con esta canción es una costumbre típica de Cataluña que, visto lo relatado, se ha extendido también a otros lugares de España.


Su letra es preciosa y tiene un contenido lleno de significado:

En veure despuntar el major lluminar, en la nit més joiosa
els ocells cantant a festejar-lo van amb sa veu melidrosa.
Els ocellets cantant a festejar-lo van amb sa veu melidrosa.


L'ocell rei de l'espai va pels aires volant cantant amb melodia
dient Jesús és nat per treure'ns del pecat i dar-nos alegria.
Dient Jesús és nat per treure'ns del pecat i dar-nos alegria.


Cantava la perdiu. Me'n vaig a fer el niu dins d'aquesta establia
per veure l'Infant com està tremolant en braços de Maria.
Per veure l'Infant com està tremolant en braços de Maria


Fotos: upload.wikimedia.org; www.xavierblancafort.net; www.di-arezzo.es



2 de septiembre de 2008

Alfredo Zitarrosa



En uno de esos programas de José María Íñigo de los años 70 descubrí a Alfredo Zitarrosa, un cantautor uruguayo con una personalidad que, al menos a mí, me pareció muy atrayente. No lo he seguido mucho, tan solo le escuché ocasionalmente y me enteré de su prematuro fallecimiento.

Zitarrosa salía al escenario vestido de oscuro, con un par o tres de guitarristas y comenzaba citando el título de la canción. Era un hombre comprometido, y sus canciones estaban cargadas de mensaje, lo que en su momento se podía denominar como "canción protesta".

La magia de internet me permite recordarle, dejo aquí tres enlaces sobre su figura, tres vídeos, entre los que figura "Doña Soledad", una de las canciones que interpretó en el programa citado y que me quedó en la memoria y alguna canción más.


http://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Zitarrosa

http://www.antorcha.org/musica/zita.htm

http://www.zitarrosa.org/














15 de agosto de 2008

La canción italiana de "entonces" (y 2)



Cuando finalizaban los años 60, ya pasada la explosión de mayo de 1968, iban apareciendo nuevas figuras de la canción, solistas que venían a hacer de nexo de unión entre los míticos Modugno o Celentano y los que luego irían apareciendo en los felices setenta. En primer lugar, como auténticos continuadores de aquéllos, cabe hablar de tres cantantes a quienes podríamos denominar "el trio gafotas", pues los tres se presentaban con lentes y tenían una apariencia no se sabe si de una especie de intelectuales o simplemente de "chicos buenos": Nicola di Bari, Al Bano y Peppino di Capri.

Nicola di Bari marcó toda una época de la canción italiana, aunque el éxito tardó en llegarle, pues comenzó a cantar en torno a 1963 y hasta los inicios de los setenta no obtuvo un merecido reconocimiento. Las dos canciones estrella del cantante son, sin ninguna duda, las que le dieron el triunfo en San Remo en dos años consecutivos: 1971 y 1972, "Il cuore é uno zíngaro" y "I giorni dell'arcoballeno". Ahora bien, si tuviera que elegir tal vez me quedaría con dos melodías verdaderamente preciosas: "Chitarra sona piú piano" y "La prima cosa bella", con la que se presentó en San Remo en 1970. Otras canciones destacadas de di Bari son "Vagabondo", "Paese", "Lontano, lontano", "Giramondo", "lisa de los ojos azules", "Como violetas", "Se mai ti parlassero di me", "Un uomo molte cose non le sa" o su magnífica versión del tema de la película de Chaplin "Candilejas", "Eternamente". Nicola di Bari representó a Italia en el Festival de Eurovisión en 1972 e hizo sus pinitos cinematográficos con películas del neorrealismo italiano como "Turín negro".

Al Bano ha saltado a la fama por su relación matrimonial y artística con Rómina Power, pero cuando se casó con ésta ya tenía una sólida trayectoria artística. Su primer gran éxito lo obtiene con la canción "Nel sole" en 1967, continuando vendiendo discos con "Lo di notte" y "Il ragazzo che sorride", del gran Theodorakis. En 1968 obtiene el premio de la crítica de San Remo con "La siepe" y al año siguiente triunfa en Italia con "Pensando a te", aunque en España su mayor éxito lo obtiene con "La mañana". Tras casarse con la hija de Tyrone Power, Al Bano y Rómina hacen pareja musical y el estilo del cantante se vuelve más dinámico; ambos representan a su pais en Eurovisión en dos ocasiones: en 1976, con "We'll live it all again" y en 1985 con "Magic oh magic".Otras cnciones famosas de la pareja son "Sharazan", "Arena blanca, mar azul", "Tú soltanto tú", "Felicitá", "Vincerai", "Canzone blue" y " sará", con la que ganan San Remo en 1984.

Peppino di Capri es menos conocido en España que los anteriores, pero es indiscutible en Italia y ganó San Remo en dos ocasiones: en 1973 con "Un grande amore e niente più" y en 1976 con "Non lo faccio più". Di Capri empezó interpretando canciones de jazz y twist, como su exitoso "St. Tropez twist", para pasar más tarde a las baladas melódicas, con las que conquistó varios premios. Otras canciones destacadas son "Daniela", "Roberta", "Melancolía", "Morire a Capri", "L'último romántico", "Nessuno al mondo" y "Champagne". En 1991 representó a Italia en Eurovisión con "Comme e'docce o mare".

También fueron estrellas importantes en su momento dos solistas masculinos que podríamos incluir dentro del grupo de los "bellos italianos", cantantes que a sus indudables dotes artísticas añadían una "apostura" que les convertía en ídolos de las jovencitas de la época. El primero de ellos era Gianni Morandi, cantante con un estilo mucho más movido que los anteriores, con aspecto de niño rebelde y que tuvo un enorme predicamento en Italia especialmente entre los años 1968 y 1974. Su primer gran éxito fue "Non son degno di te" a la que siguió "In Ginocchio da te", todo un fenómeno de la época. Otros éxitos son "Tu che mhai preso il cuor", "C'Era un ragazzo" , "Ma chi se ne importa", "Il mondo cambierà" y "Super medley". En San Remo nunca consiguió el triunfo, aunque tuvo intervenciones brillantes con "Chimera, "Vado a laborar" y "La mia nemica amantissima". No obstante es posible que sus dos mayores éxitos fueran "Non voglio innamorarmi più" y, sobre todo, "Belinda", que se paseó por los hit parade de toda Europa en 1970. Morandi representó a Italia en Eurovisión en 1970 con la canción "Occhi di ragazza".

El segundo del grupo es Massimo Ranieri, un napolitano que también tuvo una importante carrera como actor y a quien en España recordamos por la serie "Una ciudad al fin del camino". Ranieri comenzó su carrera en Estados Unidos, adonde había emigrado, si bien el éxito le llega de regreso a su país. Massimo Ranieri participó en San Remo en 1968, con "Da bambino" y lo ganó en 1988 con "Perdere l'amore", pero sus mayores éxitos los obtuvo en el programa de la RAI "Canzoníssima", en cuya edición de 1969 se impuso con "Rosa rosse". Otros éxitos fueron "Vent'anni", "Io e ", "Erba di casa mìa", "Candida", "Sei l'amore mio", "Sogno d'amore", "Aranjuez amore mio", Preghiera y "Adagio Veneciano". Ranieri representó a Italia en Eurovisión en dos ocasiones: en 1971 con la preciosa canción "L'Amore Ê un attimo" y en 1973 con "Chi sará".

En el Festival de San Renmo de 1969 se produjo una aparición especial: la cantante Nada, una chiquilla de 15 años que cantó formidablemente una canción que a mí me gusta de manera especial: "Ma che freddo fa"; ese año la gloria estaba reservada para Bobby Solo e Iva Zanicchi con "Zíngara", pero fue el nombre de Nada el que acabó siendo conocido en todo el mundo y dos años después la joven cantante se imponía en el festival con la canción, que también interpretó Nicola di Bari, "Il cuore é uno zíngaro". La carrera de Nada no tuvo posteriormente un especial relieve, aunque quedaron para el recuerdo canciones como "La porti un bacione a Firenze", "Il re di denari" y Io L'ho Fatto Per Amore. Muchos años después regresaría a San Remo en tres ocasiones: 1997, con la canción "Bolero", en 1999 con "Guardami negli occhi" y en 2007 con "Luna in piena".

El éxito de Mía Martini comenzó en 1971 con la canción "Oltre la collina", del que vendió miles de copias. Martini fue todo un fenómeno de la época, imponiéndose en la canción italiana durante las decadas de los setenta y ochenta; en 1972 participó en el Festival de Venecia con "Donna sola" y en dicha década canta "Pìccolo uomo", "Obssesioni", "La vergine e il mare" y "Amanti". Martini representó a Italia en Eurovisión en 1977, con "Libera" y en 1992 con "Rapsodia"; en San Remo obtuvo el premio de la crítica en 1982 con "E non finisce mica il cielo", mientras lo gana en 1989 con "Almeno tu nell'universo". La carrera de Mia Martini fue cortada por su prematura muerte en 1995, al parecer por causa del abuso de drogas. Menos relevancia tuvo la cantante Milva, aunque nos dejó bellas canciones como "Mediterráneo", con la que actuó en San Remo en 1972, "Da troppo tempo", la popular "Bella ciao", "Non arrenderti mai" y una preciosa versión del "Ave María".

La música italiana evolucionó, y comenzaron a surgir cantantes que rompían con los modos y formas habituales hasta entonces. Lucio Dalla fue todo un fenómeno de la época; su modo de actuar, su forma de vestir rompía con los esquemas del momento y en sus inicios siempre fue acompañado por la polémica. Dalla tenía condiciones de poeta, algo que se manifiesta en sus canciones, como es el caso de "Nun parlà", "Stella di mare" o "Futura", todas ellas con la idea del mar como fondo; salta a la vista que Dalla era un cantante distinto, aunque también tuvo intervenciones en San Remo: en 1971, con "4 marzo 1943" y en 1972 con "Piazza grande". Otras canciones destacadas suyas son "L'Anno che verrà", "Como e profondo il mare", "Attenti al lupo" y "Caruso", sin que nos resistamos a dejar constancia del dueto que hizo con el gran Pavarotti en 1992.

Otro solista influyente fue Lucio Battisti, un cantante que supo compaginar la tradición melódica puramente italiana con las influencias anglosajonas y con el sonido Rhythm and blues de Otis Redding y Ray Charles; la canción que hizo entrar en el lugar destinado a los elegidos a Battisti no cabe duda que fue "Il mio canto líbero", si bien cabe destacar también "Ancora tu", "Emozioni", "E penso a te", "La canzone del sole" e "Il tempo di morire". Hizo Battisti excelentes versiones en español de algunas de sus canciones: "La colina de las cerezas", "Sentir amor", "Una muchacha por amigo" y "Una triste jornada", entre otras.

Conforme iban avanzando los años 70, aparecieron otros cantantes con un estilo más moderno que dieron un impulso a la música pop italiana, es el caso de Claudio Baglioni; en 1972 consigue su primer superventas con "Questo piccolo grande amore"; Baglioni tiene una calidad especial, es algo más que un simple cantante comercial, así lo demuestra con la canción "E tù", con arreglos musicales d eun entonces desconocido Vángelis. También se hinchó de vender copias de "Gira che te rigira amore bello", "Una favola blu", "A modo mio" o la bellísima canción "Avrai", dedicada a su hijo Giovanni. Claudio Baglioni se ha convertido por méritos propios en uno de los grandes de la música italiana.

Más comercial que Baglioni es Gianni Bella; Bella pasará a la historia como autor y cantante de la hermosa canción "De amor ya no se muere", originalmente "Non si puo'morire dentro". Otras canciones de Bella son "più ci penso", "io canto e tu", "No", "Il profumo del mare" y "T'amo, te amo".

Las quinceañeras españolas de los años setenta quedaron prendadas de dos cantantes italianos que aparecieron por aquella época; uno era Umberto Tozzi, quien arrasó con tres canciones: "Ti amo", "Tu" y, especialmente, "Gloria"; a finales de los noventa Tozzi reeditó sus canciones con un enorme éxito. Sandro Giacobbe no le anduvo a la zaga en el éxito; su canción "El jardín prohibido" batió records de ventas; también destacan "Signora mìa", "Sarà la nostalgia" y "Primavera".

Otro cantante destacado, cuyos éxitos se consagraron después de 1980, fue Toto Cotugno; Cotugno venció tanto en San Remo, 1980 con "Solo noi" como en Eurovisión, 1992 con "Insieme". Junto a éste queremos añadir dos apariciones breves: Adriano Pappalardo, que tuvo enorme éxito con "Ricominciamo" y Richard Cocciante, un cantante de voz rota y aspecto desaliñado que arrasó en 1975 con "Bella sin alma".

Para finalizar, aré referencia a dos magníficos grupos de la época: en primer lugar Matía Bazar, unos genoveses que ganaron San Remo en 1978 con "E dirsi ciao" y fueron a Eurovisión al año siguiente con "Raggio di luna", `pero donde demostraron una calidad inigualable fue con una de las canciones italianas más bellas que recuerdo, su gran éxito internacional "Sólo tu", que también tuvo una magnífica versión en castellano. Finalmente hay que citar a Richi e Póveri, un trío también formado en Génova y que ha perdurado durante décadas en la vanguardia de la música ligera italiana; representaron a Italia en Eurovisión 1978 con "Questo amore" y han dejado canciones inolvidables como "Sarà perche ti amo", "Me enamoro de tí" y "Mamma Marìa".

Estoy seguro de haber omitido cantantes y canciones, pero uno no llega a todo, a la vez que confía en que se puedan suplir las omisiones y los errores vía comentarios.


11 de agosto de 2008

La canción italiana de "entonces" (1)






Los italianos siempre han tenido alma de artista; Italia es un país de gente extrovertida, alegre e imaginativa y en el mundo de la canción siempre han tenido un buen ramillete de primeras figuras.


En los años 60 y 70 la música italiana fue puntera en Europa; en la primera década el éxito llegó a base de melodías, de canciones románticas cantadas por hombres con pinta de apuestos galanes y por mujeres llenas de fuerza y elegancia, mientras en los 70 abundaron los bellos jóvenes que encandilaban a quinceañeras, junto a unos cuantos cantantes de aspecto desaliñado y voz desgarrada.

Notable importancia a la hora de entender la fuerza de la música transalpina de la época la tuvieron dos eventos notables, el programa “Canzonissima” de la Rai, en el que los mejores solistas del momento competían en busca de gloria y fama y el Festival de San Remo, que se celebraba cada año en un ambiente selecto de joyas, smoking y trajes largos.

La canción italiana de los 60 tuvo dos grandes reyes en la nómina de los solistas masculinos: Doménico Modugno y Adriano Celentano. El primero era el típico cantante melódico, con aspecto de galán y voz grata y con un bigotillo y unas patillas características; Modugno ganó en cuatro ocasiones el festival de San Remo: 1958, cantando junto a Johnny Dorelli "nel blue dipinto di blue" , en 1959, con el mismo acompañante, con la célebre "Piove" en 1962, compartiendo canción con Claudio Villa y cantando "Addio, addio"y en 1966 cantando junto a Gigliola Conquetti "Dio, como te amo" , canción con la que fue a Eurovisión, donde por cierto no le votó nadie; la voz de Modugno, que también fue actor de cine y parlamentario del Partido Radical, fue toda una institución en la canción italiana, a la que representó en dos ocasiones en Eurovisión. Inolvidables sus canciones "La Lontananza", "Vecchio frack" y "Ma come haifatto".

Adriano Celentano era todo un showman y tenía una gran capacidad para interpretar canciones demuy distinta naturaleza. El milanés dio un auténtico pelotazo musical al vencer en San Remo junto a su mujer Claudia Mori con la mítica "chi non lavora non fa l' Amore"; antes ya había adquirido notoriedad con "Azzuro" ,"Il ragazzo della via gluck" y "Yuppi du" . Adriano Celentano batió records de permanencia en taquilla con la película "Serafino".


Pero la Italia de los años sesenta tenía otros cantantes destacados; entre todos ellos pienso que el mejor era Sergio Endrigo; este cantante, nacido en Istria, tenía una voz preciosa y cantaba con un estilo y una elegancia especiales, aunque su condición de hombre políticamente comprometido le perjudicó profesionalmente. El momento estelar de Sergio Endrigo se produce cuando gana San Remo en 1968 con "Canzone per te" y ese mismo año representará a su país en Eurovisión en Londres, donde ganó Massiel, con la canción "Marianne"; preciosas también dos de sus canciones míticas: "Lontano dagli occhi" y "L' Arca di Noe" ; también tiene una versión de la pesía de Rafael Alberti "La colomba" y otras baladas llenas de ternura como "La prima compagnia", "1947 ", "Le parolle dell'addio", o "Io che vivo camminando".


Hubo otros cantantes que tuvieron un importante éxito en España en esos años sesenta; uno fue Tony Dallara, quien había probado las mieles de triunfo ganando en San Remo en 1960 con "Romántica", aunque su carrera no tuvo continuidad. Destaca su canción "Come prima" y en España difundió versiones de "Venecia sin tí". En 1966 Jimmy Fontana tuvo un éxito espectacular con "Il mondo", una canción que estuvo liderando los hit parade muchas semanas y que enEspaña se oía por todas partes; en años posteriores lanzó "La mia serenata" y "La nostra favola", versión italiana de la mítica canción de Tom Jones "Delilah"; Fontana es el autor del éxito de José Feliciano "Che será". Pino Donaggio ees un veneciano que también destacó en los primeros años de la década de los 60; su gran éxito lo tuvo en 1963 con "Lo che non vivo" una canción que fue traducida al español y quedó en la memoria de toda una generación; al año siguiente estuvo cerca del triunfo en San Remo con "Motivo de amore" y años después destacó con el nostálgico "Una casa incima al mondo" y "L'último romántico"; en 1971 Doaggio quedó segundo en el concurso de TVE "Canción 71" con "Pero anoche en la playa"; desde hace muchos años Pino Donaggio es una figura a nivel mundial como compositor de bandas sonoras de películas.

Otras figuras de la época que no pueden ser omitidos son Bobby Solo, que ganó dos veces San Remo: "Se piangi se ridi" (1965) y "Zíngara" (1969); teniendo otras canciones destacadas como "Una lacrima sul viso" , "Rimpianto" y "Romántico blues". Little Tony también intentó vencer en San Remo, pero tuvo menos fortuna; Tony había nacido en San Marino y, a diferencia de Bobby Solo, de claro corte melódico, se acercaba más al rock y destacó con títulos como "Cuore matto", "Riderá" y "La spada nel cuore".

En el capítulo de grandes damas de la canción italiana de la época destacaría a tres: Mina, Ornella Vanoni e Iva Zannichi. La fuerza, personalidad, arte y elegancia de las tres merecerían un capítulo aparte para cada una de ellas. Mina era una fuerza de la naturaleza; es posiblemente la mejor cantante de Italia en aquellos años. Tenía una voz prodigiosa y una personalidad arasadora; entre sus éxitos cabe destacar "Se telefonando", "Lavocede silenzo", "La mente torna", "L'Amore viene e se ne va", "Se tu sei un huomo", "Non crederé" , "Amore, amore, amore" y "Grande, grande, grande". En la RAI se recuerdan con nostalgia dos duetos históricos de Mina, uno con Adriano Celentano cantando "Parole, parole" y otro cn Lucio Battisti con "E penso a te".

Ornela Vanoni destacaba por su elegancia y cierta sensualidad; su primer gran éxito fue "Tu si 'na cosa grande", y en 1968 queda segundas en San Remo con "Casa bianca". En España tuvo mucho éxito con "Lo ti daro 'di piu" y entre sus grandes éxitos a nivel mundial, destacan tres: "L'Apuntamento", "Il mio posto qual'e.avi" y "Dettagli". Otras canciones que se escuchan con agrado son: "Tristezza", "Gli amanti" y "Domani e un altro giorno".

Iva Zanichi tuvo en España más popularidad que Ornella Vanoni y muchas de sus canciones fueron traducidas a nuesto idioma. Su primer pelotazo lo da con "Come ti vorrei" en 1964 y tras buenos éxitos con "Accarezzami amore" y "Fra noi", llega al zenit ganando San Remo, junto a Bobby Solo, con "Zíngara", representando a su pais, sin demasiado éxito por cierto, en el Festival de Eurovisión celebrado en España ese mismo año con "Due grosse lacrime bianche" . De la posterior trayectoria musical de Iva destacan dos éxitos rotundos: "La riva biancha la riva nera" , con éxito arrollador en España y "Ciao cara come stai", con la que ganó de nuevo San Remo en 1974. aunque nunca Iva Zanicchi llegó a la condición de divina como cuando cantó a Theodorakis: "Un fiume amaro". Tampoco podemos olvidar "Testarda lo", una versión de la inolvidable canción de Roberto Carlos, "I mulini della mente", "Coraggioepaura" y "Nostalgias".


Los años sesenta aportan, además, tres apariciones especiales: la primera de ellas, Gigliola Cinquetti, una niña de 17 años que dió el golpe en 1964 ganando San Remo y Eurovisión con "Non ho l'eta"; en 1966 volvería a ganar San Remo con "Dio como te amo"; la trayectoria posterior de Gigliola es menos espectacular, aunque tiene apariciones destacadas como "La rosa nera", "La pioggia", "Alle porte del sole", con la que ganó la Canzzonissima 1973 y "Sí", con la que quedó segunda en Eurovisión en 1974, justo detrás de la mayor aparición en el festival de su historia: Abba. El otro boom de la década fue Patty Pravo, una escultural rubia que en 1968 vendió nueve millones de discos con "La Bámbola", una canción dinámica y agil; otros éxitos fueron "Qui e la" , "Sentimento" y "Nel giardino dell'amore".


Finalmente, hay que hablar de Rita Pavone, que aparece en el mundo discográfico italiano con solamente 17 años y cuyo aspecto exterior: pelirroja, pecosa y con el pelo corto, le granjeó las simpatías del público. Sus dos primeros éxitos dieron la vuelta al mundo: "Quore" y "Che m'importa del mondo". La Pavone cantaba con pose de colegiala y con una voz algo chillona, pero con encanto. También destacan "Solo tú" y "Il ballo dil mattone".


Hasta aquí una primera y nostálgica aproximación a la canción italiana de hace cuarenta años.


28 de mayo de 2008

"Mar de amor", José Antonio Labordeta










He estado desde el domingo en Madrid y hoy me he encontrado la mesa hasta arriba. No he tenido tiempo de escribir nada, pero me hace ilusión compartir la letra de una canción de Labordeta que me parece preciosa.





He posado mis manos en tus hombros

igual que el viento sobre el Mar,

he cubierto de besos tus orillas

y de luz tu soledad.


He navegado el iris de tus ojos

como navegan barcos al azar,

y he prendido mis labios a tu rostro

con la fuerza de un huracán.


Amor, esperanzadamente amor, amor...

Lejanamente amor, amor...

¿En qué lado del Mar está tu vida?

¿En qué lado del Mar está la luz?


He cruzado la lluvia de tus pechos

igual que albatros al volar,

y he dejado muy suave en tus cabellos

el sabor de las olas y la sal.


He traspasado el Mar de los olvidos

buscando tu figura en el rincón,

donde crece tu frente como alisio

e indican el poniente para el sol.


Amor, esperanzadamente amor, amor...

Lejanamente amor, amor...

¿En qué lado del Mar está tu vida?

¿En qué lado del Mar está la luz?