15 de marzo de 2019

En busca del alma positiva



Uno agradece las sonrisas, ... las que son sinceras, las genuinas, las que demuestran cariño, nobleza, positivismo. Yo las veo cada mañana, a primera hora, desde el lado opuesto  de una barra de bar, a veces en los frios pasillos de mi lugar de trabajo, ... incluso en la calle, porque hay gente capaz de exhibir y transmitir su optimismo, ... ¿por qué no pensar que son sinceras?.

Y hay sonrisas más cercanas, de esas personas amigas que andan dispuestas a ofrecerte lo mejor aunque tal vez anden con el alma cargada y se vean en la obligación de forzarla. En ocasiones pienso que no soy capaz de agradecer con rapidez ni intensidad, el arte de acompañar, comprender, consolar, ... de los verdaderos amigos. Que no duden que lo valoro.

Y ando, al igual que Diógenes buscando  hombres honestos con su lámpara encendida, creciente en mi empeño por encontrar esos carácteres entusiastas, esas personas cuyas actitudes te impulsan a ser mejor.

1 de marzo de 2019

Libros de febrero


Acabado el mes de febrero se han incorporado seis libros a la lista de los terminados. El balance han sido dos buenas narrativas, una española y otra italiana, dos intrigas entretenidas de épocas y lugares bien distintas, unas memorias interesantes y una novela larga de la que esperaba más.

Avanzado enero descubrí una novela cuya publicación me había pasado desapercibida. Se trataba de "La memoria del árbol", publicada por "Anagrama" y escrita por la barcelonesa Tina Vallés. Se trata de un relato ecsrito inicialmente en catalán y traducido luego al español. La crítica que leí era sugerente:  original, emotivo y bien escrito. No me ha decpecionado, en absoluto. El argumento es sencillo y común: un matrimonio con un hijo que vive en Barcelona se ven en la obligación de instalar a sus padres en casa a la vista del deterioro que poco a poco va minando la salud mental del abuelo. La autora, que estructura la novela  en breves capítulos, algunos de escasamente una página, nos narra las nuevas relaciones que establece la situación, en especial las que mantienen el abuelo con su nieto, con unas conversaciones realmente deliciosas, llenas de sensibilidad y ternura. Tina Vallés logra describir muy bien tanto el ambiente de una familia barcelonesa de clase media, como los sentimientos de cada personaje y el recuerdo del pueblo d eorigen d ela familia, una localidad de Tarragona llamada Vilaverd, donde vivían los dos abuelos antes de trasladarse a Bacelona. Un libro que se lle rápido y con agrado.

Tenía ganas de poner el ojo a algunos de los clásicos autores de novelas detectivescas, pues temía haber caído en el fácil riesgo de alimentarme tan sólo de las ultimas novedades del género. Opté por leer por vez primera al británico Edgar Wallace, autor que vivió entre el último tercio del siglo XIX y el primero del XX y es considerado como el padre del estilo moderno del Thriller.  Wallace falleció joven a los 56 años, a pesar de lo cual su producción literaria fue enorme. Entre sus novelas elegí "El misterio de la vela doblada", recomendada no hace mucho por alguien del saber negro-literario como Juan Carlos Garrido, "alma mater" del blog "Elemental".  Se trata de una novela no muy larga -240 páginas-, entretenida y con buen ritmo. Los personajes tienen bastante fuerza y posee un argumento no exento de imaginación. Dicen los expertos que se trata de la primera novela de intriga de la historia que protagoniza un policía profesional ... imagino que será así, lo que no deja de ser un motivo más para recomendar un relato que no ha pasado de moda.

De vez en cuando me gusta leer algún libro de Memorias de personajes que me parecen interesantes. Es el caso de Miguel Angel Aguilar, periodista español de larga trayectoria que publicó a fines del 2018 "En silla de pista", un libro en el que relata sus andanzas profesionales, no sin antes describir una breve referencia a sus años de infancia y juventud. Aguilar me parece un periodista serio, honesto y respetuoso, a pesar de poseer una notable ironía en sus maneras de hablar y escribir. En el volumen nos cuenta sus inicios profesionales, la apasionante historia del diario "Madrid",  cerrado en tiempos de la dictadura franquista y cuyo edificio fue volado años después, sus experiencias como director de "Diario-16", columnista de "El País", tertuliano de la radio, periodista de televisión, etc. La lectura ha sido amena e interesante, lo que el autor nos cuenta lo hace, en mi opinión, con clara intención de ser objetivo y desapasionado, sin esos excesos de culto al yo que con frecuencia caracterizan este tipo de textos autobiográficos, dándonos una visión interesante de una época apasionante de la reciente historia de España.

Cada vez me gusta más la narrativa italiana contemporánea. Por esta razón, amen de las buenas valoraciones previas que encontré, encontré pronto hueco para leer "La casa de 1908", una breve, y ya adelanto que magnífica, novela de la escritora del país transalpino Giulia Alberico. El primer, y posiblemente principal atractivo del relato es que el mismo es realizado en primera persona por la propia casa donde se desarrolla lo narrado. Alberico aprovecha este original estilo literario para relatar la historia de una familia italiana a lo largo del siglo XX, con especial hincapié en los años del dominio fascista y la 2ª Guerra Mundial. La autora va y viene en el tiempo, poniendo en escena con maestría los distintos personajes, todos miembros de la familia que posee y ocupa la casa. La novela está muy bien escrita, con descripciones tan bellas como sobrias y unos personajes con bastante fuerza, aunque parezcan pasar en ocasiones como de puntillas. El relato mantiene un tono amable, aunque no esté exento de desencuentros familiares y algún toque dramático.

Cada año me gusta leer alguna novela extensa, entretenida y bien escrita. En esta línea me hice con "Bajo un cielo escarlata", novela realmente histórica -todos los personajes existieron- escrita por el escritor norteamericano de best-sellers Mark T. Sullivan. Está ambientada en Milán y nos cuenta la historia de Pino Lella, un joven que se convirtió en héroe haciendo de espía contra los nazis. La publica la editorial "Suma de letras", y en la pestaña que suele adornar este tipo de novelas es puesta a la altura de  dos publicaciones anteriores de dicha editorial: "El cielo que no puedes ver", de Anthony Doerr y "El ruiseñor", de Kristin Hannah,  equiparación que me temo  a la larga le haya perjudicado, pues creó unas expectativas que no se han cumplido del todo. El libro es entretenido, la historia interesante, pero le falta ese toque especial que convertía en inolvidables las dos novelas citadas, en especial la segunda. En las páginas de "Bajo un cielo escarlata" aparecen personajes célebres, como Ildefonso Schuster, Cardenal de Milan, Benito Mussolini y su amante Chiara Pettacci, el general Hans Leyers y Alberto Ascari, que con los años sería campeón de Formula I. Las razones de que, habiéndome gustado, mi entusiasmo tras su lectura no se ha desbordado pueden estar en que posiblemente el autor ha hinchado su relato innecesariamente, así como en un comentario crítico que leí antes de empezarla: le falta tono dramático, frase que me pareció curiosa en su momento y que valoré más cuando acabé el libro ... y eso que no faltan tragedias.

Hace ya años que vienen proliferando novedades en materia de novela policíaca escrita por autores españoles. La situación hace necesario seleccionar bien, pues cuando hay cantidad existe el peligro de encontrar alguna muestra de poca calidad. No obstante, en alguna ocasión me he tirado al ruedo y he leido algún autor que no conocía, es el caso de "La melodía de la oscuridad", del gaditano Daniel Fopiani, relato de intriga que escogí sin encomendarme a Dios ni al diablo y que me ha gustado bastante. Fopiani, que es sargento de Infantería de Marina, ambienta los hechos en su ciudad natal, y nos habla de una serie de crímenes rituales que crean el terror en la población, con la originalidad de incluir como personaje principal a un guardia civil que quedó inutilizado para el servicio tras un atentado de ETA en San Sebastián que le provocó la pérdida de sus dos ojos. Me ha parecido muy hábil la técnica literaria de Fopiani, quien va repartiendo los capítulos en diversos escenarios, desentrañando el misterio poco a poco y no de golpe y relatando paralelamente a la investigación policial los dramas personales grandes y pequeños de los protagonistas.