8 de marzo de 2011

Una historia interesante

El pasado 21 de febrero falleció en Nueva York Bernard Nathanson, un ginecólogo que llegó a ser considerado en su tiempo el rey del aborto; se asegura que Nathanson llegó a practicar más de 60.000 abortos, llegando a fundar en 1969 la "Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes contra el Aborto". Nathanson impulsó el aborto libre y legal, mientras rechazaba y criticaba las ideas de los movimientos pro-vida. Pero hubo un día en el que Nathanson entró en crisis y todas sus tesis empezaron a desmoronarse, fue cuando tuvo la ocasión de observar el corazón de un feto en los monitores electrónicos, entonces comenzó a plantearse por vez primera "qué era lo que estábamos haciendo verdaderamente en la clínica". Así escribió un sonado artículo en la revista médica "The New England Journal of Medicine", en el que relataba su experiencia con los ultrasonidos, afirmando que en el feto existía vida humana, incluyendo declaraciones tales como: "el aborto debe verse como la interrupción de un proceso que de otro modo habría producido un ciudadano del mundo. Negar esta realidad es el más craso tipo de evasión moral". Más adelante realizó un nuevo experimento que sirvió de material para un documental que sorprendió a la comunidad médica y al mundo, corría el año 1984 y se tituló "El grito silencioso"; Nathanson le había pedido a un amigo suyo que se dedicaba a practicar abortos que colocase un aparato de ultrasonidos sobre la madre, grabando la intervención; así lo hizo -explica Nathanson- y, "cuando vio las cintas conmigo, quedó tan afectado que ya nunca más volvió a realizar un aborto."

Esta historia -abajo dejo un enlace para quien quiera profundizar en ella- nos puede llevar a conclusiones que van mucho más allá de un argumento contra algo que hizo proclamar a Julián Marías que “Lo más grave que ha sucedido en el siglo XX es la aceptación social del aborto provocado”; por supuesto que escuchar la vida de Nathanson reafirma la convicción de quienes pensamos que el aborto es un crimen y haberle otorgado carta de naturaleza, un error histórico, pero también supone una lección de honestidad por parte de alguien que ha sido capaz de cambiar de rumbo, de reconocer su tremendo error y los grandes males causados al comprobar la realidad, así como un aval de confianza en la humanidad, en cuanto cualquier hombre o mujer puede llegar a deshacer un camino equivocado, a recomponer la figura y sacar bien del mal.

http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura13.htm

8 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Buenos días.
Yo tuve ocasión de oir a Nathanson impartir una conferencia.
Pero más que sus palabras me impresionaron sus ecografías que mostraban prácticamente la brutal agresión a un bebé.
Este hombre fue un ejemplo de que nunca es tarde para rectificar.
Gracias Modestino por tan interesante recordatorio.

tomae dijo...

Modestino, gracias por el testimonio que presentas ... apoyando el primer de los derechos de tantos y tantas...así como el ejemplo de que es de Sabios rectificar.

pater familias dijo...

Gracias Modestino. El silencio informativo sobre determinadas noticias había hecho que ni me enterara de su muerte. Quizá no interesaba glosar su figura (con ese punto de inflexión, claro)

veronicia dijo...

Mi hermana me conto éste cuento y lo he recordado;

Había una vez un chico que tenía muy mal carácter.

Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que, cada vez que perdiera la calma, debería clavar un clavo en la puerta de la casa.

El primer día, el niño clavó 37 clavos..., al día siguiente 35, otro día 28. Pero, poco a poco, fue calmándose porque descubrió que era muchísimo más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la puerta.

Finalmente llegó el día en el que no perdió la calma para nada... y se lo dijo a su padre. Y entonces el padre le sugirió que por cada día que controlara su carácter, debería sacar un clavo de la puerta.

Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos... Entonces el padre llevó de la mano a su hijo frente a la puerta... y le dijo:


"Mira, hijo, has hecho bien, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron... La puerta nunca volverá a ser la misma de antes...
Cuando dices o haces cosas que duelen, dejas una cicatriz como este agujero en la puerta... Es como meterle un cuchillo a alguien: aunque lo vuelvas a sacar, la herida quedó hecha... No importa cuántas veces pidas disculpas, la herida está ahí... Y la persona nunca volverá a ser la misma"

Mariapi dijo...

El testimonio de Nathanson es una manifestación que llena de esperanza. El descubrimiento y aceptación de la verdad es siempre posible. Gracias, Modestino.

sunsi dijo...

Gracias por recordar a Nathason, Modestino. Y también por destacar que la ignorancia puede llevar a un genocidio. Desandar todo el camino del famoso Doctor abortista es el ejemplo más patente de que muchas veces se realizan acciones por desconocimiento. Y este hombre, honesto...congruente, supo parar y dedicar el resto de su vida a mostrar lo que es un aborto. Su muerte paso ¿deliberadamente? desapercibida. Si se hubiera tratado de otro personaje, fijo que le hubiesen dedicado espacios exclusivos ... y ese día tal vez se hubiese emitido "Un grito". Pero el "silencioso"...

Un saludo cordial, jurisconsulto

Modestino dijo...

Sí, hay que aceptar la verdad, el problema es que muchos se niegan a admitir si existencia.

Modestino dijo...
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