29 de marzo de 2011

El lado oscuro del fútbol

El Mundial de Fútbol celebrado en México en 1970 lo viví bastante; ya seguío el de 1966, pero con mucha menos intensidad y atención. Fue el Mundial de Brasil y de Pelé, la "canarinha" con la mítica delantera formada por Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelino fue la indiscutible dominadora del evento y terminó ganando todos sus partidos. Pero junto a los cariocas también destacaron otras selecciones: los peruanos, con un magnífico Teófilo Cubillas, la regularidad de selecciones como la soviética y la uruguaya y dos de los europeos de siempre: Italia y Alemania, que disputaron una inolvidable semifinal que terminó con victoria de la "azzurra" por 4-3. Ya se sabe que los alemanes no fallan nunca, aunque a veces algún equipo de más calidad impida su victoria; en 1970 quedaron terceros, pero siguieron exhibiendo la disciplina, el orden y la potencia de siempre, con jugadores especialmente destacados como el Kaizer Beckenbauer, el portero Sepp Maier, el cerebro Overath o el máximo goleador del Torneo, el mítico "Torpedo" Gerd Muller. Por el extremo derecho de la escuadra teutona corría un jugador rubio e incisivo llamado Reinhard Libuda de quien recuerdo hablábamos mucho con los compañeros del colegio que seguían el fútbol, que eran muchos. Libuda era un jugador distinto, con una rapidez endiablada y un regate excelente, destacaba especialmente por poseer una habilidad y un arte mucho más propios de un futbolista llegado de América que de un germano, gente más bien tendente al fútbol de fuerza y eficacia; las medias bajas, el aspecto dejado, ... hacían de 'Stan' Libuda un futbolista distinto, mucho más habilidoso que el alemán medio, y es que al germano le apodaban "Stan" porque su juego recordaba a Stanley Matthews, el legendario extremo del Stoke City y de la selección inglesa que jugó hasta los 50 años. Libuda hizo un mundial espectacular y su nombre quedó archivado en mi cabeza como una de las figuras europeas -y mundiales- del momento ... pero ya no volví a escuchar su nombre para nada bueno.

Reinard Libuda fue un clásico de Schalke 04, el equipo de la ciudad renana de Gelsenkirchen que ahora está de moda por el excelente papel que está desempeñando en la Liga de Campeones y por militar en sus filas el mismísimo Raúl González; aunque entre 1965 y 1968 jugó en el Borussia Dortmund, con el que ganó por cierto la Recopa, y la temporada 1972-73 lo hizo con los franceses del Strasbourg, el extremo germano fue un icono del equipo citado. Al poco de terminar el Mundial de México, estalló en la Liga alemana el "Bundesligaskandal", una organización que arregló varios encuentros de la Bundesliga para que el Rot-Weiß Oberhausen y el Arminia Bielefeld no descendiesen. Libuda fue acusado de participar de tales arreglos y hubo de emigrar a Francia; ahí se acabó la carrera brillante del jugador, alguien que ya llevaba en su sangre la tendencia a la indisciplina y la buena vida y que se dedicó a arrastrarse por los campos de fútbol, incluso cuando regresó al Schalke, con el que jugó apenas un puñado de partidos hasta su retirada en 1976.

La vida dejó de sonreír a Libuda, quien murió el 25 de agosto de 1996 a causa de un ataque de apoplejía a la edad 52 años. Para entonces el jugador ya estaba en la miseria, solo y triste; sus últimos años los vivió luchando contra un cáncer de garganta. Su descomunal habilidad y su amargo final empujaron a un penosa comparación, siendo llamado “el Garrincha alemán”; hubo de vender todo lo que tenía, incluso el negocio de venta de tabacos que era su único sustento, habiendo llegado a malvender hasta uno de sus tesoros más valorados: la medalla de bronce que la FIFA le otorgó en 1970 por el tercer puesto del Mundial mexicano.

En aquella época en la que seguía con pasión el fútbol y coleccionaba en los viejos cromos de la editorial "FHER" los bustos generalmente sonrientes de Mazzola, Rocha, Netzer, Rivelino, Van Himst, Bobby Moore, ... la ingenua cabeza de un niño veía la vida color de rosa, y no se imaginaba que detrás de estos ídolos había una vida real, y que cada cual podía tener sus dramas y sus miserias personales, porque es bien cierto que existen los ídolos con pies de barro, que los años de gloria suelen ser escasos y efímeros y que esa gloria pasa muy pronto al más triste de los olvidos.







14 comentarios:

veronicia dijo...

Debe resultar imposible asimilar la pérdida de la gloria para deslizarse hasta la pobreza más silenciosa.
Los heroes mitad dioses mitad humanos en nuestras mentes siempre salen victoriosos; pero el deporte de alta competicion es exigente y absorvente, no les permite prepararse para otra cosa y tiene fecha de caducidad.
Si a los deportistas no los preparan para asimilar el exito, cuidar su salud (dopping) y sus bienes muchos terminan como Libuda o peor.

Éric Cantona dijo...

Veo difícil que se repita esa situación con un futbolista que medianamente destaque en la actualidad; sin ir más allá, un futbolista de una liga como la alemana le bastarían cinco años de su sueldo para vivir con comodidad el resto de su vida (eso sin contar con la publicidad que en la mayoría de las veces igula como mínimo los ingresos como deportista)... pero es que además, ahora cuando un futbolista se retira inmediatamente empieza a hacer sus pinitos en el periodismo y a comentar partidos por radio y/o televisión.

Otra cosa, esos futbolistas que antes podían beber y entrenar cada vez lo tienen más difícil para llegar pues el nivel de exigencia hace que tenga que cuidarse en exceso para seguir destacando con lo cual llegar a una selección absoluta de renombre lo tendrían casi imposible. Creo que es difícil ver en adelante casos como este en el mundo del fútbol de élite Modestino.

Modestino dijo...

Hay muchos casos de ídolos caídos por uno u otro motivo: Florence Griffith, James Hunt, George Best, ...

Modestino dijo...

Mi anterior comentario iba para Veronicia; no tengo tan claro que ahora no pueda haber también casos; evidentemente conocemos los casos de Jimmy Greaves, Paul Gascoigne, Garrincha, Sergio Marrero, Canito, Julio Alberto ... y en algunos de ellos no veo porqué no se puede repetir: una mala administración, una vida de dilapidación, las drogas, ... son posibilidades que hoy también existe.

También es cierto que ahora hay más capacidad de reacción, que las asociaciones de veteranos se mueven bastante y apoyan a los que andan mal, pero mira Juanele: otro juguete roto.

tomae dijo...

Modestino, he podido recoger una pequeña crónica sobre Julio Alberto, te la adjunto (es bastante reciente)

"Tras dejar el fútbol pasó una mala experiencia con las drogas. Una vez recuperado, hoy trabaja para diversas fundaciones y organizaciones para evitar que los jóvenes caigan en el mundo de las drogas dando charlas y conferencias. Se ha erigido como la viva imagen de la fortaleza y la capacidad de rehabilitación personal y profesional. En 2005 se sacó el título de entrenador junto a Pep Guardiola o Luis Enrique. En 2008, año en que cumplió los 50, Joan Laporta le nombró Director de la Escuela Deportiva. Está vinculado profesionalmente al Fútbol Club Barcelona también desde la Fundació y a la labor social en el tercer mundo a través de Unicef."

Gracias por ese "Piano Man" :)

Modestino dijo...

Me alegra la evolución de Julio Alberto, dicen que fue Maradona quién le llevó por el mal camino. Recuerdo haberle visto enseñando un atico de ensueño en un dominical de La Vanguardia en la zona de Bonanza -creo- y al poco tiempo salió la noticia de que estaba arruinado.
Pero ha sido ejemplar Su voluntad para salir adelante.

Modestino dijo...

Donde dice Bonanza debería decir Bonanova.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Que barbaridad Modestino, eres un pozo de ciencia, en este caso, futbolístico...!
Enhorabuena por el post que ha conseguido interesarme incluso a mí que no tengo ni idea!
Asun

Modestino dijo...

Este es un post futbolero con historia -triste- humana detrás. Si me hubiera limitado a escribir de las artes deportivas de Libuda hubiera tenido el poco éxito de otros.

Tu intervención, Asun, le aporta categoría.

pater familias dijo...

No había oído hablar de este jugador en mi vida. Como dices, otro caso triste. Es cierto, hoy en día es más difícil que se den casos como éste dentro del mundo del fútbol pero ...

¿Cuántas vidas tendría que vivir para lo que gana alguno de estos en un año?

Alberto dijo...

El Mundial de Mexico 70 me pilló a una edad demasiado tempranera para enterarme de algo, pero me ha encantado este post con la historia de Libuda.

Aparte de su juego, tuvo algo en común Libuda con Garrincha: la mala vida. Es una lástima.

Natalia Pastor dijo...

Garrincha acabó igual.
Alcoholizado y sólo.
Eso es común entre los deportistras que no supieron ni administrar lo ganado, ni el tránsito del estrellato al anonimato de la retirada.
Canito,Juan José,Bio, Julio Alberto,Megido,etc,etc...

Lukács dijo...

Hablarías de Libuda, pero no debiste verle jugar porque ni tenía aspecto dejado, ni corría con las medias bajas (mira tu propia foto), ni le llamaban Stan por jugar al estilo de Stanley Mathews, sino porque tenía cierta semejanza con Stan Laurel. Libuda ni siquiera era titular en la selección de 1970, el titular en 1970 y en 1974 fue Grabowski. Este tipo de extremos "sudamericanos" que dices tú, buenos regateadores y buenos pasadores, fueron clásicamente alemanes tanto por la derecha (Grabowski, Libuda, Abramzick, Littbarski) como por la izquierda (Held, Hozelbein...).

Modestino dijo...

En el Mundial de 1970 tenía 11 años y mis recuerdos son muy genéricos, solamente me acuerdo de unas jugadas de Libuda por el extremo y que en el cole hablábamos de él con admiración.

Lo de las medias bajadas, el aspecto desaliñado y el apelativo de "Stan" lo saqué de unos artículos de la red que me parecieron bastante completos, evidentemente pudieran estar equivocados, como lo puedes estar tú, digo yo.

Libuda fue titular en dos de los tres partidos de la primera fase, frente a Bulgaria y Perú, no saliendo en el primero frente a Marruecos, también lo fue en cuartos, en el histórico partido frente a Inglaterra, quedando en el banquillo en la semifinal que los teutones perdieron frente a Italia, en la que efectivamente jugó Grabowski que hasta entonces siempre salió de entrada en el banquillo, aunque en todos los encuentros acabó teniendo minutos. En el partido por el tercer y cuarto puesto, frente a Uruguay, Libuda volvió a ser titular y Grabowski no salió.

Yo no hablé de extremos sudamericanos, sino del tipo de juego de Libuda, más propio de la genialidad y la técnica brasileña, por ejemplo, ... efectivamente los extremos que dices también responden a ese tipo de jugador y hasta es posible que puestos a hablar de extremos salgan más en Alemania, pero repito yo no hablé de extremos.