3 de marzo de 2011

Esperemos que no nos prohiban los churros



En esta sociedad que nos va tocando vivir de bodas si puros, tardes sin toros y dietas soporíferas, ya sólo faltan que nos prohiban los churros. Recuerdo un viejo conocido de mi época tarraconí, catalán del todo, que cuando le ponían para desayunar chocolate con churros clamaba indignado que el chocolate había que comerlo con melindros o brioche, que eso de los churros era un invento de "Madrit". No se si es así, pues yo comía churros mucho antes de conocer la capital, pero si es un invento madrileño, habrá que celebrarlo casi como la electricidad, la imprenta o el teléfono.

Bien claro tengo que los churros no nos pueden convenir a quienes padecemos del colesterol y el azucar, tenemos clara tendencia a recuperar kilos a doble de ritmo que los perdemos y no gozamos de digestiones fáciles, pero no es menos cierto que unos buenos churros son uno de los placeres más gratos que uno puede disfrutar a la hora del desayuno. Eso sí, tienen que estar bien hechos: crujientes, calientes, tiernos y recién elaborados, que este tipo de productos pierden todo su encanto cuando se guardan de un día para otro ... y mira que los hay aficionados a la conservación alimentaria. Churros, los de siempre, que aún recuerdo una moda de churros congelados que se metían en el microondas: vaya invento lamentable, ¡menudo pufazo!. Hace unos días desayuné en un "VIPS", y se me ocurrió pedir unos churros: aparecieron en un plato un montón de ellos, esmirriados y sosísimos, tal vez porque el concepto de churro tiene muy poco que ver con el de franquicia.

Los churros me traen a la cabeza muchos recuerdos: el de las churrerías ambulantes, esos puestos de siempre que parecían mejor servidos si lo eran por hombres y mujeres voluminosos; excelentes los que se vendían en el paseo de las Damas, delante del antiguo edificio del Colegio del Sagrado Corazón, en un garito que si no recuerdo mal era atendido por un matrimonio mayor educado y respetuoso que más parecían regentar una tienda de regalos que un puesto de churros.

Y por supuesto, también me recuerda el chocolate, el que desde pequeño llamaba "chocolate hecho", aunque los catalanes, imagino que por eso del hecho diferencial, llaman "desfet"; siempre he pensado que el mejor acompañamiento de un chocolate son los churros, por mucho que mi amigo defendiera la tesis de los melindros. Y si para acceder al líquido el churro tiene que atravesar una capa de nata, miel sobre hojuelas.

Y, para darle cierta razón al enemigo de los churros, éstos me traen a la cabeza inmediatamente a Madrid, y es que no hay cafetería que se precie que no esté cada mañana bien abastecida de este producto tan singular y tan español; y es que cuando uno está en Madrid y tiene que desayunar deprisa y corriendo siente la necesidad de hacerlo con una ración de churros, como si pedir un croissant o una caracola fuera algo inadecuado. Claro, que en Madrid hay una alternativa clara a los churros, las porras que es ya como la quinta esencia, el monumento al producto graso; las porras son alimento ya para veteranos, para expertos consumidores, en cierta manera, uno tiene la impresión de que desayunar porras añade cierto plus de casticismo, algo que tal vez suponga igualmente algo de exclusivismo, como si no pudiera hacerlo cualquiera, como si fuera necesario tener un cursillo especializado para meterse una porra entre pecho y espalda.

El churro es alimento casi prohibido para mí, por lo que seguiré resignado a consumirlo de manera muy excepcional, aunque siempre habrá una ocasión de hacerlo para seguir siendo solidario con esos "viejos rockeros" que siguen caminando contra corriente con sus churros y porras, su puro en la mano, gusto por la buena pitanza y cierta querencia a las copas.




12 comentarios:

tomae dijo...

... Sita en c/Pallars de LLeida, creo que se encuentra la mejor churrería -no ambulante- que haya conocido nadie, vale la pena apuntar el sitio... Demetrio Sobrino Bermejo parece que es el titular, -un nombre muy catalán-


¿alguien sabe cuando son churros y cuando son porras?

pater familias dijo...

A mí también me gustan, pero, la verdad, no llegaría a matar por ellos.

No estoy muy puesto en el tema, pero parece que los churros son los que aparecen en la primera de las fotografías de la entrada, mientras que las porras en la segunda. Si es así, las diferencias saltan a la vista.

Ya puestos, ¿alguien sabe cuándo son churras y cuándo merinas?

pater familias dijo...

Por cierto, olvidé felicitarte por la victoria de tu Zaragoza. Enhorabuena, hombre de poca fe y ... gracias por el favor ;-)

Modestino dijo...

Gracias Pater, una victoria importante, pero queda un mundo.

Modestino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
veronicia dijo...

Los churros siempre me recuerdan a las fallas; en Valencia esa semana no hay monumento fallero que cerca no tenga un puesto de churros y buñuelos. Las churreras divinamente vestidas con unos impolutos delantales blancos, y dale que te pego todo el día "cortando" churros, llenando papelinas y agitando el azucarero...

opinadora dijo...

Y al según tengo entendido en una semana fallera ,venden tantos churros y chocolate ,que casi viven todo el año.
Sobretodo hay un establecimiento muy conocido en Valencia que se llama "fabian"en la calle ciscar,que la gente hace colas kilometricas ,para llevarse o tomar los buñuelos de calabaza y el chocolate.

Modestino dijo...

Verónicia, más que de papelinas habría que hablar de papeletas ;)
Habéis sacado el tema de los buñuelos, otro producto típico de churrería.

ana dijo...

Pater la diferencia entre merinas y churras es que unas dan mejor lana, y las otras mejor leche... así que depende de si quieras desayunar bien o estar bien abrigadito... pues eso, o la una o la otra.

Y bueno, qué te voy a decir de los churros. A mi me recuerda los domingos de mi infancia, nos despertaba mi padre después de haber ido a comprar churros... y las porras, nos las compraba siempre en Madrid... qué recuerdos!!!!

Modestino dijo...

No se porqué pienso que los churros, igual que los barquillos, las castañas y los caramelos Sugus dan mucho para recuerdos y nostalgias.

Modestino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
eperezra dijo...

Como siempre estoy a dieta a veces sueño con tomarme un chocolate con churros sin límite de churros y de chocolate.¡Qué sueño más dulce...!
Este tema de los churros es más sencillo que el del perdón...¡qué se armó una...!