22 de marzo de 2011

Dos buenas plumas aterrizan en la intriga

La novela de intriga suele tener sus especialistas; si uno escucha hablar de Raymond Chandler, Dashell Hammett, James Ellroy, Fred Vargas, Michael Cónnelly, Dórothy Sayers o Mássimo Carlotto sabe que tiene delante de sus narices una novela de policías, detectives, ladrones, ... en cualquier caso de un ambiente muy concreto. Pero en ocasiones autores de literatura más convencional, de los que suelen ser considerados primeros espadas de la narrativa, hacen incursiones en este tipo de relatos, es el caso de la serie de la juez de Marco creada por José María Guelbenzu o la excelente "Agua de noria" de José Jiménez Lozano; en estos casos suele ocurrir que los autores aportan cierta originalidad al género, ofreciendo unas narraciones en las que se intuye una mayor interés por la calidad literaria que por crear tensión y misterio en quien las lee. Recientemente han pasado por mis manos dos de estas novelas que creo están ambas muy bien escritas. Curiosamente las dos tienen como autor a un escritor perfectamente ubicado geográficamente, pues la primera es del veteranísimo escritor vizcaíno Ramiro Pinilla, mientras la segunda la escribió uno de los autores gallegos más importantes del momento, Manuel Rivas.














"Sólo un Muerto más"
Ramiro Pinilla
Tusquets. Barcelona (2009)
274 páginas



Resumen: Con los baúles cargados de libros que le entrega un familiar, el joven Sancho Bordaberri decide abrir, en plena posguerra, una modesta librería de lance en Getxo. Cuenta enseguida con la complicidad de Klodobike, una mujer entusiasta y vehemente. En el fondo, lo que quiere Sancho es ser escritor de novelas policiacas, pero nunca logra igualar a sus admirados Hammett o Chandler y las editoriales le devuelven todas sus historias. Hasta que un día descubre, con el enésimo manuscrito rechazado en las manos, que el único asesinato que ocurrió en Getxo, antes de la Guerra, está todavía sin resolver y que contar un caso real puede ser de gran ayuda para alguien sin imaginación. Sancho se convierte entonces en detective privado para aclarar quién quiso matar a los gemelos Altube encadenándolos en una roca para que la marea los ahogara. Durante sus pesquisas y entrevistas con los sospechosos, descubrirá que está escribiendo una novela real, con un estilo nuevo, en la que él es a la vez el narrador y el protagonista, un detective que a partir de ahora se llamará Samuel Esparta en homenaje a Sam Spade.

Ramiro Pinilla es un autor de nivel, sin ninguna duda; ha ganado el Premio Nadal (1960) y el Nacional de narrativa (2006), y si no tiene un nombre mayor es porque siempre ha funcionado al margen de los circuitos editoriales. Su obra más representativa es la trilogía "Verdes valles, colinas rojas", que pretende darnos una disección de la historia reciente del País Vasco centralizando su narración en la localidad vizcaína de Guecho. Comencé a leer el primero de los tres volúmenes ("La tierra convulsa"), pero he de confesar que lo dejé a mitad: en cuanto pueda lo recomenzaré.

La forma de escribir de Pinilla es complicada, pero a la vez no hay duda alguna de su calidad. "Sólo un muerto más" viene a ser una pretensión de emular a los grandes de la novela negra tradicional: Hammet y muy especialmente Chandler, y nos traslada al Bilbao convulso de la posguerra, con un librero idealista, un falangista agresivo y unos personajes marcados por la guerra que acaba de terminar. Pinilla ha cuidado hasta el extremo su novela, los párrafos están perfectamente cerrados, el vocabulario es rico y la prosa bien elaborada, aunque desde mi punto de vista el autor tiende a complicar las frases.

La novela mantiene la intriga hasta el final, aunque no es ésto lo más importante, sino la ambientación en Guecho, una localidad próxima a Bilbao que refleja la idiosincrasia de esa tierra, la descripción de la España de posguerra y la caracterización de unos personajes ricos y perfectamente definidos. "Sólo un muerto más" es una novela que sólo se puede leer si no se pierde de vista que la ha escrito un vasco, que se desarrolla en Vizcaya y que su lectura no será ajustada a lo necesario sin meterse en ese ambiente y asumirlo.















"Todo es silencio"
Manuel Rivas
Alfaguara. Madrid (2010)

245 páginas


Resumen: En Brétema, en la costa atlántica, hubo un tiempo en que las redes del contrabando, reconvertidas al narcotráfico, alcanzaron tanta influencia que estuvieron muy cerca de controlarlo todo: el poder social, las instituciones, la vida de sus gentes. Fins, Leda y Brinco exploran la costa a la búsqueda de lo que el mar arroja tras algún naufragio, el mar es para ellos un espacio de continuo descubrimiento. El destino de estos jóvenes estará marcado por la sombra odiosa y fascinante a un tiempo del omnipresente Mariscal, dueño de casi todo en Brétema.

Manuel Rivas es una de las plumas emergentes del panorama literario actual español. Títulos suyos como "¿Qué me quieres amor?, "El lápiz del carpintero" o "Los libros arden mal" han tenido una acogida excelente en el mercado. Manuel Rivas es un autor comprometido políticamente, pues su ideología anda claramente decantada hacia la izquierda, cuestión que no me suele influir a la hora de leer: me encantan autores tan opuestos a mis ideas como Muñoz Molina o Juan Marsé, pero a Rivas, por lo que he leído por ahí, hay que incluirlo entre esos escritores militantes, algo que tiende a retraerme más a la hora de enfrentarme con sus novelas.

"Todo es silencio" es la primera que leo del gallego; la viva recomendación de los libreros de "Negra y Criminal" y considerar que una novela próxima al género negro podía ser un buen modo de hincarle el diente a Rivas me animaron a leer el libro, aún siendo advertido por dos buenos lectores de que se trataba de una novela de lectura complicada -puedo confirmar que lo es- aunque también es cierto que al concluirla uno queda con la sensación de haberse enterado bien.

Me habían comentado que la dificultad de comprensión estaba al principio, aunque he de confesar que mi "iter" no ha sido exactamente así: los primeros capítulos los fui leyendo sin problema, hasta que a partir del primer cuarto de la novela se fue haciendo todo más lioso, algo que se arregló en las últimas cien páginas, las cuales he terminado de un tirón y son, desde mi punto de vista, magníficas.

Una de las características del libro es su ambiente gallego: la costa gallega, ese mundo donde se mezclan pescadotres, mariscadores y contrabandistas impregna todo el relato, tanto que uno acaba pensando si hubiera sido mejor esperar a algún viaje a las rías para que la lectura estuviera ambientada del todo. Está claro que el objetivo del autor no es tanto escribir una novela negra, sino dar carta de naturaleza a un ambiente que conoce muy bien y que describe unos lugares y una época muy concretos de Galicia.

Los personajes son también parte importante de la novela; desde el gran capo hasta los jóvenes que van prosperando con el contrabando primero y el narcotráfico después, a la vez que moralmente van degenerando; también hay espacio para la policía, donde no falta la corrupción y el doble juego. Los personajes de Brinco, Leda, Malpica, Mariscal, Chelín, ... está estupendamente definidos. El lenguaje es rico y exige, en consecuencia, una lectura atenta, tranquila.

Eso sí, en el libro de Rivas no parece haber hueco para la esperanza, hay una visión ácida y crítica que no incluye alternativas. El autor ofrece una visión tremendamente crítica, casi demoledora de instituciones como la Iglesia o las fuerzas de seguridad; no dudo de que situaciones como las que nos cuenta se hayan dado en la realidad, pero no creo que haya que generalizar e intuyo que se deja traicionar por sus posturas radicales.


7 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Hola amigo Modestino!
No sabes cuanto me alegra coincidir contigo en gustos literarios...
Soy una fanática de la literatura policíaca, vulgarmente llamada "de detectives", no tanto de la novela negra americana, así que te agradezco tus recomendaciones.
Pero francamente, querido jurisconsulto, soy de la vieja escuela: donde haya un buen crimen en una mansión rural británica con un grupo de sospechosos sofisticado y elegante de mediados de los años treinta que se quite casi todo lo demás:-)
Con magníficas excepciones contemporáneas como P.D. James, Ruth Rendell o Patricia Higsmith, pero los ingleses en mi opinión son lo más del género.
Aunque llevadas al cine este tipo de obras pierden muchísimo, ¿has visto "Gosford Park" de Robert Altman?
Maravillosa de verdad.
Afectuosamente
Asun

Brunetti dijo...

La novela de Ramiro Pinilla que citas me resultó deliciosa; no tanto la de Manuel Rivas, que me constó un gran esfuerzo acabarla. Creo que está traducida del gallego, y no sé si el traductor (posiblemente, el mismo autor) ha estado muy brillante. En cualquier caso, me pareció prescindible.

Pero, si me lo permites, yo quería hablar hoy de los melocotones, cuyo comentario tanto éxito tuvo en este blog días atrás.

Resulta que en la última novela del gran Philip Roth, titulada "Némesis" (y que habrás de leer sí o sí), hay una escena en la que el protagonista está sentado charlando amigablemente con su futuro suego en una noche de calor sofocante, momento en que éste le ofrece un plato que contiene trozos pelados de melocotón.

Así explicada, la escena carece de todo interés, por supuesto; sin embargo, cuando la leas, comprobarás que la descripción del melocotón y de lo que sintió el protagonista al tomarlo entre sus dedos y comerlo, merecería, por sí solo, algún premio o reconocimiento.

Al leer ese pasaje, no pude por menos que reírme y acordarme de ti y de tus melocotones. Y es que esta fruta veraniega da para muchísimo.

Salud!

Modestino dijo...

Yo, Asun, también soy devoto de la novela inglesa de intriga, incluída la gran Agatha Chritie: te recomiendo una maravillosa serie de la BBC con los mejores títulos protagonizados por Miss Marple: "Un cadáver en la biblioteca", "El tren de las 4.50", "Némesis", "El misterio de los anónimos", "Se anuncia un asesinato", ... con la garnatía de la dama del crimen y de la BBC, ni más ni menos.

Y en cuanto a Philip Roth, fiel amigo Brunetti, he de confesar que solamente he leído "Conjura contra América", así que lo incluyo en deudas pendientes.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Muchas gracias!
Tomo cumplida nota, seguro que me encantará.
Buenas noches y que descanses

veronicia dijo...

Algún estudio tiene que haber de esos que relacionara tiempos de crisis y lectura de novela de intriga... tal vez ante la imposibilidad de descifrar los misterios de nuestras vidas vivimos otros misterios y nos dejamos llevar... o que el autor haga justicia por nosotros... o que podamos de una u otra forma proyectarnos sobre los personajes... o que nos podamos evadir...
Poder resolver acertijos como desafío intelectual a la vez que hago "viajes de sofá" a otros lugares y tiempos me lleva a leer; será por eso que nunca digo no.
Respecto a intriga española, soy fiel a Lorenzo Silva... me gustan los protagonistas de sagas.
Ramiro Pinilla con su detalle-homenaje Samuel Esparta... ya me ha caído bien.
Dos más que tendré que poner a la cola de deseos de lectura...

Modestino dijo...

Del panorama de la novela policiaca española también destaco a Lorenzo Silva.
No obstante espero mucho del gallego Domingo Vilar, pues me encantó "La playa de los ahogados", aunque está tardando mucho en sacar la siguiente.
También apuesto por Rosa Ribas y Eugenio Fuentes.
De Alicia Giménez Bartlet no he leído nada, y por supuesto mis respetos a clasicos como Vázquez Montalban y Gonzalez Ledesma.

Anónimo dijo...
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