27 de marzo de 2011

En la mejor línea escandinava














"Un muerto en el escaparate"
K.O.Dahl
Emece. Barcelona (2008)
460 páginas


Resumen:
Un fatídico viernes 13, el anticuario Reidar Folke Jespersen decide hacer diferentes cosas para poner orden en su vida. Al día siguiente, el comisario Gunnarstranda y su ayudante Frolich se dirigen a una tienda de antigüedades en cuyo escaparate se ha encontrado el cadáver desnudos de Jespersen, con letras marcadas sobre su piel y sentado en una silla. Muchas de las personas que lo conocían parecían tener un motivo para matar al huraño y testarudo anciano, lo que hará que la pareja de policías no lo tenga nada fácil y deben bucear en el inquietante pasado de la víctima, remontándose hasta la segunda guerra mundial cuando estuvo envuelto en el expolio de obras de arte a manos de los nazis.


Hay libros que te los regalan y los aparcas en un rincón, no porque no te interesen, sino porque has llegado a un límite en el que los que están pendientes de lectura superan en tanto a los que puedes leer de hecho que acabas resignandote a dejar pendientes para la eternidad un buen número. Eso me pasó con esta novela del noruego K.o.Dahl, que me trajo un buen amigo hace más de dos años y a la que no he hincado el diente hasta ahora, y no por falta de ganas, sino porque otras novelas tal vez más atractivas, o de más actualidad o de más capricho le han tapado el paso.

La intriga escandinava tiene el problema de que la cosa se ha salido de madre; tras el inicial boom de Mankell y el posterior éxito de la Trilogía "Millenium", han aparecido autores nórdicos por todas las esquinas y se produce un triple fenómeno: de desbordamiento, pues uno no puede dar abasto ni pretender leer todos, de desconfianza, ya que cuesta aprender a distinguir el grano de la paja y de saturación, pues corres el peligro de dejar de lado zonas y géneros literarios tan relevantes por lo menos como la novela policíaca del norte, amen de que Mankell y Larsson han puesto tan alto el nivel que es difícil que otros lleguen a su altura.

"Un muerto en el escaparate" es de lo mejor que he leído en literatura nórdica; y lo digo con cierto temor, porque si se dice que las comparaciones son odiosas, ésto es aún más llamativo si se trata de comparar con Wallander o Millenium; además el asegurar que fulano o mengana son los sucesores de éstos se ha convertido casi en cláusula de estilo en contraportadas y solapas, es decir, en palabra vacía. Una vez leído el libro de Dahl puedo asegurar que, desde mi punto de vista, la novela se aproxima a aquéllos.

Se trata de una intriga planteada al estilo tradicional: hay un muerto y a lo largo de las 460 páginas los policías van investigando hasta averiguar quien lo ha matado, apareciendo una buena lista de personajes con motivos y ocasión para haberlo hecho; incluso al final el autor da una serie de vueltas a la trama que legan a confundir al lector, casi como lo hacen autores tan clásicos como la mismísima Agatha Christie. Vendría muy bien que los editores hubieran incluido al principio una nómina de personajes al estilo de los que aparecían en la colección de la citada dama británica del crimen que publicó la fenecida Editorial "Molino".

EL libro contiene también las virtudes de los mejores autores escandinavos en cuanto a la riqueza de los personajes protagonistas y la crítica social latente en la redacción de la trama. Los policías que encabezan el protagonismo de la historia, el comisario Gunnarstranda y su ayudante Frank Frolich, son personajes tremendamente originales, y su vida privada, ilusiones, frustraciones y problemas comparten protagonismo con el crimen y su investigación.

La novela tiene un estilo y un ritmo que sorprenden positivamente, están bien elaborados los diálogos y poco a poco el autor te va dando pistas que, sin adelantarte desenlace alguno, te ayuda a ir recomponiendo el puzzle que los sucesos iniciales han creado.


7 comentarios:

Driver dijo...

Me imagino a estos nórdicos, en sus eternos inviernos, tecleando y tecleando mientras el viento arrastra estrellas de hielo a los cristales de sus ventanas.

Tras acabar un capítulo se acercan al fuego de la chimenea, se aprietan un brebaje propio de sus latitudes, observan el crepitar de la leña ardiendo y vuelven a escribir.

Helándote la sangre.

Modestino dijo...

Magnífica imagen ... aunque no te extrañe que alguno escriba sus intrigas nórdicas desde parajes más cálidos y lejanos.

mujer prevenida vale por dos dijo...

Driver la imagen es buena, pero así solo imagino a Agatha C.
En el segundo libro de Milenium, Lisbeth se va a Ikea y compra todo todos los muebles de su superapartamento allí; desde entonces suelo imaginar a los suecos sentados mesa bjustra sobre la alfombra abvro y cosas así...

veronicia dijo...

Un querido amigo me ha hablado de éste autor hace nada y a mi que me bailan los nombres lo confundía con el de "Aurora Boreal"; tienes razón Modestino estos escandinavos han tomado el mercado.
Cuando introducen un personaje sólo por los nombres a veces no se si son chico o chica. Las editoriales para lectoras como yo harían bien en poner una guía como A Cristie al principio del libro tipo:
Reidar Folke. Viejo anticuario que aparece muerto en las primeras paginas tío de fulanito...

Un saludo dominguero!

Modestino dijo...

Han tomado el mercado y hay que aprender a separar el grano de la paja.

Para mí éste es claramente grano.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

No sé porqué los autores escandinavos me dan cierta pereza. Los encuentro lejaaaaaanoooooosssss.
Y no será que tu entrada no motive a leer el libro.
Ya veremos.
Te mantendré informado, amoigo jurisconsulto.
Un abrazo
Asun

Modestino dijo...

Yo diría que son distintos, pero sí no eres "sicopatía" de la novela de intriga comprendo que prefieras optar por los clasicos ingleses o norteamericanos.