12 de marzo de 2011

Japón tiembla

Ayer nos despertamos con otra noticia de catástrofes, de esas que mueven a pensar, que te hacen caer en lo indefensos que estamos ante las fuerzas de la naturaleza; y es que las personas deberíamos recapacitar acerca de ese endiosamiento injustificado en el que vivimos, pensando que lo hemos llegado a dominar todo, cuando nunca conseguiremos domeñar determinados fenómenos naturales y, en cualquier caso, tenemos cada uno los días contados. Esta vez le ha tocado a Japón, un país que ha llegado al máximo en avances tecnológicos y que se ha visto sorprendido por un terremoto cercano a los 9 puntos en la escala de Richter, suceso que viene agravado por el tsunami provocado por el mismo que mantiene en alerta a todo el Pacífico. La verdad es que pone la piel de gallina -los pelos como escarpias diría el mundo hortera- al pensar en ciudades imponentes como Tokyo u Osaka temblando a impulsos de un movimiento imparable, o imaginar la inmensidad del Océano Pacífico con olas superiores a los 100 metros de altura, algo que estremece sólo de pensarlo.

Evidentemente, el tratarse de un país en la punta de la civilización como es Japón, supone necesariamente cierto control de los efectos devastadores de un evento de esta naturaleza: los edificios están bien construídos, con material adecuado, y las medidas de prevención y seguridad serán máximas: -¡no afinan poco estos nipones!-, algo que vuelve a poner sobre el tapete la existencia de dos mundos entre los que existe una desproporción sangrante, no hay más que recordar el aún reciente terremoto de Haití. En cualquier caso, Japón vuelve a enfrentarse con un acontecimiento inesperado y dramático; ya se empieza a hablar de cálculos que apuntan a que el crecimiento del país se podría reducir al 2% este año frente al 3,3%calculado por el Banco Central, aunque todos los daños y perjuicios que tengan una mera dimensión dineraria no deberían tener tanta importancia en comparación con la tragedia humana que viven hoy y ahora el el país del sol naciente.

La verdad es que el terremoto de Japón me ha impresionado, conforme se iban conociendo los datos y las circunstancias he ido confirmando que estábamos ante una tragedia de las que se cuentan al cabo de los años ... tal vez de los siglos. Y en cierta manera, a la vez que he sentido la necesidad de rezar por los japoneses, he notado cierta tranquilidad de que el egoísmo que tal vez se acumula con el cumplir años no me ha llevado a la indiferencia, me consuela sentir el dolor ajeno y lejano, me ayuda a hacerme más humano.


9 comentarios:

opinadora dijo...

Desde luego, hay que ser solidarios con los nipones en lo que se pueda ayudar. Pero ya puestos a medir desgracias, la amenaza radioactiva es para que se” te paren los pulsos” que diría una folklórica.

Si sacamos alguna moraleja de todo esto, no nos vendría nada mal.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Buenos días, Modestino.
Muy emotivo el final de tu entrada.
Me solidarizo en ese sentir el dolor remoto y ajeno pero que como hermanados en una misma humanidad doliente, cuando ocurren estas inexplicables catástrofes, nos une fraternalmente allende fronteras.
Un abrazo fuerte
Asun

Modestino dijo...

La amenaza nuclear pone los pelos de punta.
Y todo el suceso en sí mueve a pensar ... ¿cuando nos tocará a nosotros un drama de esta envergadura?, ¿estamos preparados para comprender y asumir que la vida no es de color de rosa?.

Mariapi dijo...

En estas grandes catástrofes, me conmueve el dolor concreto de cada uno de los que la sufren, no tanto las cifras, que a veces me pierden. Durante unos años nuestro párroco fue un sacerdote japonés, un converso, que nos ayudó mucho. Ayer y hoy no puedo quitármelo del corazón, a él y su familia, que seguían en Japón. Rezo por ellos.

Noemí Baneem dijo...

Creo que los japoneses son dignos de admirar, la catástrofe que han sufrido es tremenda, pero creo que gracias a su tecnología, a su sber estar, a admitir y conocer perfectamente dónde están, reaccionan mucho antes y casi sin lamentaciones... Pero a pesar de todo, la naturaleza es más fuerte y, de vez en cuando, nos da un toque de atención, no podemos controlarla, sólo podemos vivir con ella, si nos lo permite... me uno a tu dolor con el mio por ellos...

Modestino dijo...

Efectivamente, ya supieron rehacerse tras la 2ª Guerra Mundial y lo ocurrido en Hiroshima y Nagashaki. Estoy seguroo que ya han puesto en marcha la reconstrucción del país.

tomae dijo...

"sentir el dolor ajeno y lejano, me ayuda a hacerme más humano"

...Gracias Modestino, me ha gustado esta afirmación, a raíz del acontecimiento he encontrado otra que viene a decir que la oración la fórmula más antigua de globalización.

Somos SI-SI dijo...

Saldrán de esta... Es un pueblo fuerte y disciplinado.
Una oración por tantos muertos... Y una mirada al Planeta para preguntarle por qué cada vez está más indignado con el hombre.

Un saludo, Modestino

Modestino dijo...

Caramba Sunsi, decubro nuevo blog: sí, la naturaleza está enfadada ... pero Dios que la dirige es al menos misericordioso: esperemos.