9 de marzo de 2011

Una recomendación justificada













"Hijos del ancho mundo"
Abraham Verghese
Salamandra. Barcelona (2010)
640 páginas


Resumen. Mientras la India celebra su flamante independencia, la abadesa de un convento de carmelitas en Madrás hace realidad uno de sus sueños más audaces: enviar a África dos jóvenes monjas enfermeras con la noble misión de transmitir el amor de Cristo ayudando a mitigar el dolor de los que sufren. Siete años más tarde, en el modesto hospital Missing de Adis Abeba nacen dos varones gemelos, Marion y Shiva Stone. El hecho no tendría nada de particular si no fuera porque su madre es una monja que muere en el parto y su padre un cirujano británico que desaparece sin dejar rastro. Así, los primeros años de los hermanos Stone transcurrirán en el feliz microcosmos del hospital misionero, criados por un pequeño grupo de personas que, con escasos medios y recursos, se afanan en curar a los enfermos.

Hace un tiempo me recomendaron este libro, asegurándome que era excelente; la recomendación venía avalada por el buen criterio de quien lo hacía y tras leerlo, con calma y poco a poco, pues más de 600 páginas son muchas, puedo asegurar que en aquélla no había exageración, y eso que cuando a uno le aconsejan con entusiasmo un libro existe el peligro de que al final esperara más de él, algo que no ha pasado aquí para nada.

"Hijos del ancho mundo" es un libro que emociona desde la primera página; es una novela dura, pero el autor sabe tratar los temas de manera que no pierdan ni dulzura ni optimismo. Uno termina el libro reconfortado, y eso que no se han regateado ni muertes ni dramas; en uno de esos comentarios de solapa, de los que no siempre te tienes que fiar, alguien habla de una trama dickensiana con un final dickensiano, frase que no deja de tener su veracidad, por mucho de que los acontecimientos relatados no se desarrollan ni en Londres -ni siquiera en Europa- ni mucho menos en la época victoriana.

La novela sirve además para introducirnos en el ambiente de la Etiopía del imperio de Haille Selassie, pues más de dos tercios del libro se desarrollan en Addis Abbeba, justo hasta el derrocamiento del "Negus"; siempre me han gustado este tipo de relatos en los que se da un papel principal a un lugar concreto del mapa, es el caso de los "Cisnes salvajes" de Jung Chan, "La potencia de uno", de Bryce Courtenay o "Un buen partido", de Vikram Seth. Aquí Abraham Verghese, un médico etiope de origen indio, nos adentra en un país absolutamente especial, con unos habitantes que el conoce perfectamente, pues uno de los aspectos destacados de la novela es precisamente la precisión en la descripción de los personajes, abundantes y minuciosamente referidos.

Los dos protagonistas del relato son dos gemelos, Marion y Shiva Stone, dos seres bien distintos, dotados cada uno de ellos de una personalidad definida y contradictoria; el primero de ellos es quien relata íntegramente la novela y junto a ellos destacan los papeles de los médicos del Hospital "Missing" de Addis Abbeba y una serie de habitantes del lugar, cada cual más original y casi todos francamente entrañables.

Pienso que la segunda característica definitoria de este magnífico libro es el que constituye un verdadero canto al ejercicio de la medicina; todo el argumento gira en torno al Hospital referido y a aquellos donde trabaja el protagonista principal en la última parte de la narración, cuando se ve obligado a huir hasta los Estados Unidos: especialmente significativos los capítulos dedicados a un Hospital para pobres ubicado en el Bronx. Si uno tiene alguna cuenta pendiente con los médicos, la lectura de "Hijos del ancho mundo" le reconcilia inmediatamente con estos profesionales. Salta a la vista que el autor ejerce esta profesión, pues las operaciones y tratamientos médicos son profusamente descritos, pero de manera que se hacen bastante inteligibles y nada desagradables.

Lo tercero que me gustaría destacar es la hondura de los personajes; el libro nos habla de gente que sufre, de personas con una vida dura, pero a la vez de seres dotados de una bondad especial, con valores, aunque a ninguno se les escondan sus debilidades y errores. Marion, Shiva, Ghosh, Henna, el Dr. Stone, "la enfermera jefe", "la enfermera en prácticas", Zingle, ... son personajes con los que te acabas identificando y que se convierten en un incentivo para ser mejor, para confiar en Dios y para luchar hasta el final.

Me parece que ha quedado claro que la novela me ha gustado mucho, lo que -como ya he indicado más arriba- no se si es un riesgo que tomo, pues es posible que alguno se sienta luego decepcionado.


5 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Muchas gracias Modestino.
Me has contagiado tu satisfacción por esta novela.
Con la excusa de regalársela por Sant Jordi, Día del libro en Cataluña, la leeré yo con mucho gusto, tiene una pinta fenomenal.
Un abrazo
Asun

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Quería decir, regalársela a mi marido que además es médico.
Perdón por el lapsus...

Modestino dijo...

En todo caso, siempre queda el recurso de regalárselo a uno mismo ;)... y también el de no esperar a Sant Jordi: aquí es festivo -es el patrón de Aragón- y también es Día del Libro.

lolo dijo...

Me lo recomendaron pero no lo he empezado. Creo que gracias a esta entrada lo haré. Gracias, Modestino.

veronicia dijo...

Yo más al estilo de Nestle "porque hoy es hoy" cualquier día lo pido... ya otra cosa va a ser cuando lo leo, un abrazo!