17 de marzo de 2011

Un deporte llamado esquí



Durante toda la segunda semana de enero del año 1972 estuve esquiando con mi colegio en la Estación de Formigal, probablemente la más notoria del Pirineo aragonés; aunque esta estancia no deja de traerme algunos buenos recuerdos, quedó claro a partir de entonces que tampoco el llamado deporte de la nieve era lo mío. No se si es mi torpeza endémica, mi poco gusto por cualquier riesgo o aventura o cierta incapacidad para atender cualquier tipo de explicación técnica, pero desde entonces no he vuelto a pisar una pista de esquí salvo cuando hace pocos años fui invitado a la inauguración de una Olimpiada militar de invierno que se celebraba en Candanchú.

Pero he de confesar que no me hubiera importado haber conectado de manera positiva por el esquí; lo que escucho contar a los verdaderos aficionados a este deporte me ayuda a comprender que si uno entra en la dinámica se lo pasa en grande, que toda excursión a esquiar es una experiencia maravillosa. Con los años, la proximidad del Pirineo y la necesidad de hacer kilómetros a pié para fortalecer mi salud me han ayudado a descubrir la montaña y a comprender lo que me he perdido por mis torpes inmadureces juveniles; de la misma manera, estoy seguro de que si fuera más flexible y ágil físicamente hubiera disfrutado mucho esquiando.

Pero el esquí tiene enemigos; he escuchado todo tipo de alegatos en contra de una práctica que para algunos es una manifestación de elitismo. De entrada me parece que a estas alturas ya no cabe hablar de clasismo: esquiar está ahora al alcance de cualquier fortuna, sobre todo si te tomas el deporte como una forma de airearte, coger forma física y disfrutar de la vida y no como un pase de modelos o un ejercicio de snobismo. Ya he dicho que prácticamente no he pisado una estación en 40 años, pero no creo equivocarme si afirmo que allí hay pueblo soberano de todo tipo. Por supuesto que encontraremos niños y niñas "superguays" con sus "plásticos" último modelo, esquíes obtenidos con los potentes ingresos de sus papis y botas de descanso que valen un potosí, pero cuando uno generaliza se equivoca casi siempre.

Existe un personal, yo conozco unos cuantos, que no se si por complejos ocultos, visión unívoca de la vida o necesidad de encauzar su ojo crítico allá donde pisan, aplican el automático cuando alguien habla del esquí y solamente saben verbalizar el término "pijo", me temo que en ocasiones porque les falta mundo, se han quedado anclados en los años 70 o necesitan desahogar alguna que otra frustración u obsesión por el monotema. Y claro que hay "borjamaris" y "pilucas" esquiando, pero además de que también son hijos de Dios, me parece que se equivocan hasta el fondo generalizando y, de paso, impidiendo que mucho ciudadano de a pié pueda emplear su tiempo libre en algo que le gusta y no ofende ni a Dios ni a nadie.


14 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Buen amigo Modestino:
Creo que tienes razón en que hoy el esquí ya no es un deporte reservado a la élite glamurosa.
Es un post muy oportuno y que viene al dedo despues de la Semana Blanca que los colegios se han sacado de la manga y que tanto ha trastornado la rutina de familias trabajadoras.
Porque, la verdad, es que España no es Suiza y esquiar aunque menos que antes, supone un cierto dispendio.
Enhorabuena por sacar el tema a la palestra.
Tal vez no soy muy entusiasta porque no he esquiado en mi vida ni me ha llamado demasiado la atención el hacerlo.
Bueno querido jurisconsulto, ¡a ver si nos cuentas algo de tu viaje a Logroño!
Espero y deseo que haya sido muy grato.
Un fuerte abrazo
Asun

pater familias dijo...

No, si al final seremos almas gemelas.

Yo también fui una semana a esquiar con el colegio. Fue en La Molina en el año 1979. Fue la primera y la última vez. No me apasionó, es cierto, pero siempre me quedó esa duda de saber si me habría gustado más de haberlo probado más veces. En aquella época me pareció ( yo era un niño de casi 11 años) un gasto excesivo para mis padres y esa responsabilidad (excesiva y mal entendida) hizo que les dijera que no me había gustado. Estaba convencido de que si les "engañaba" les hacía un favor. Ya ves, ¡qué cosas!

Modestino dijo...

Siempre me ha quedado la duda de tu militancia sevillista, pues pareces catalán de cuna:).

Asun, de la semana blanca y de Logroño habrá que hablar otro día.

Mariapi dijo...

Soy esquiadora,desde pequeña, pero últimamente,"por exigencias del guión"(es decir, la crisis), no ejerzo.
Es un deporte increible, de forma individual y para pasarlo bien juntos, se disfruta del paisaje, la velocidad, el silencio, el esfuerzo en equipo...una maravilla. Pero resulta caro, muy caro, porque como dice Asun, no somos Suiza. Ahora sube mucha gente a esquiar, pero no porque hayan bajado los costes, simplemente, que el nivel de vida es más alto.Hay pijos y menos pijos, me ha gustado tu mesura, también en esto.
Nosotros hemos descubierto otros modos de disfrutar de la montaña en la nieve, pero...esquiar "is diferent". Y estamos agradecidos de haber podido gozar esa suerte.

Modestino dijo...

De ésto sabeis mucho más que yo porque habeis vivido el ambiente; mi post trae causa -simplemente- de cierto mosqueo con los prejuicios y fijaciones que observo a veces.

veronicia dijo...

Será pijo ir a esquiar a Aspen o a los Alpes, pero si eres aragonés o vives en Aragón (y ya no te digo en muchos pueblos de Huesca) con la cantidad de pistas que tenemos, lo pijo sería ir al mar...

Yo no soy de nieve porque es muy dura y está muy fria pero conozco más de uno que aprendió a esquiar en la Escuela de Militar de Alta Montaña de Jaca... y hasta ese día no se había puesto unos esquis en su vida.
Por cierto he visto con estos ojitos hacer descensos de Sandboarding que es lo mismo pero en lugar de sobre nieve sobre dunas de arena!

pater familias dijo...

Jajaja. Eso de ser sevillista y ... ¡mesurado en el gasto!, descoloca a más de uno

Modestino dijo...

No pensaba en el ahorro, sino en el hecho de que de pequeño ya vivías en Cataluña, no se si el sevillismo te viene de raza o de devoción.

Modestino dijo...

Por cierto Verónicia, pienso que habría que profundizar mucho sobre el concepto de "pijo", que my parece que se utiliza equivocamente.

tomae dijo...

...Pues yo soy esquiador, y reconozco mi momento o mi época pija en la nieve... aunque eso siempre lo dicen los demás. Todo esto creo que tiene que ver también con la vestimenta que usas,ya que hay material para largo y tendido, incluso creo que Chanel, tiene una linea de sky (queda más pijo escribirlo así)

De todas formas, como el presupuesto ahora es menor de cuando era un niño "Ellese", he retomado el deporte, básicamente porque lo domino la técnica y disfruto en esa actividad... pero reconozco que aveces cuesta olvidarse de según que tonterías.

Serpa dijo...

Buena reflexión Modestino. Yo creo que pijo es el que se jacta de que puede permitirse lujos que otros no y como que lo va restregando por ahí o que no valora las actividades o deportes caros que realiza por que le sobra el dinero y no se da cuenta de su privilegio.

En fin a mi como a Mariapi también e encanta el esquí. Empecé muy de niño, gracias a mis padres me lo pude permitir que otros no pero hoy en día me lo tengo que costear yo y me doy cuenta de que pa disfrutar de un día de esquí tengo que renunciar a otras cosas.

sunsi dijo...

¿Confusión , quizá, entre "pijo" y poder permitirse practicar este deporte? Hay que reconocer que no es lo mismo que una partidita de padel en instalaciones como (en el caso de Tarraco) el Nàstic.

Es cierto que ahora no tiene nada que ver con aquellos años... Pero ahora también es cierto que la crisis no acompaña.

Un saludo, Modestino.

Anónimo dijo...

Si es triste ver a un pijo/a,aun lo es mas ver a un pseudo-pijo/a.
(osea el quiero y no puedo)

Modestino dijo...

Efectivamente, el quiero y no puedo siempre es ridículo.