30 de marzo de 2011

Huevos fritos convertidos en dilema

Puede que un par de huevos fritos con bacon, chorizo o longaniza sea el almuerzo deseado por una importante mayoría de españoles, el inicio perfecto del día, siempre que esté regado por buen vino y disfrutado en buena compañía. Yo conozco a unos cuantos amigos que no perdonan un sábado sin este homenaje matinal y en algunas ocasiones participo de uno de ellos, el pasado sábado sin ir más lejos, acompañado por vino del Somontano, alcachofas fritas, ensalada con adobo y un par de morcillas de nivel ... y sobre todo, la presencia de gente de bien capaz de poner el ambiente adecuado para semejante pitanza.

El problema es que el plato no está bien visto por los expertos en esto de la salud, algo que no es, ni muchísimo menos, una broma. Cuando surge la posibilidad del par de huevos fritos -ya se sabe que en esta materia la unidad son siempre dos- y ante las urgencias del colesterol y los triglicéridos, siempre surge la posibilidad de optar por una tortilla francesa, pero con todo el respeto exigible al país vecino, ante la presencia de unos buenos huevos, con su centro dorado, las puntillas brillantes y el acompañamiento de embutido, patatas o cualquier otra vianda sabrosa, la tortilla sabe a poco, como un magdalena ante un pastel de trufa o una simple piedra pulida frente a un diamante de primera magnitud. Aquí la tentación vencida corre el peligro en convertirse en consumada frustración.

Esto de las dietas ha cambiado mucho; aún recuerdo los tiempos en los que estaba proscrito el aceite de oliva y cualquier endocrino que se preciara le ponía la cruz al pescado azul; hoy en día uno y otros tienen todas las bendiciones, incluso andan frecuentemente incluídos en las listas de alimentos recomendados. Por eso, no dejo de mantener la espèranza de que un día de éstos algúna mente pensante de la OMS o de donde sea nos diga que un par de huevos fritos alargan la vida, quien fuera capaz de descubrir semejante conclusión recibiría mi apoyo para la consecución del Premio Nobel, aunque fuera de la Paz.


15 comentarios:

Mariapi dijo...

Modestino, aunque ya he desayunado, tu entrada desata el apetito...déjate de grasas, calorías y otras tontadas...los huevos fritos seguro que están rebosantes de endorfinas, y deberían ser proclamados y premiados, además de con el Nobel, como Patrimonio de la humanidad...
Gracias.

Modestino dijo...

Vengo de recoger los resultados de mis últimos análisis y me parece que los huevos fritos, derivados y complementos deberán permanecer en el exilio una temporada por lo que a mí respecta.

veronicia dijo...

Cada vez que se juntan los de la OMS para resolver sobre cualquier enfermedad resulta que las multinacionales farmacéuticas están detrás.
Si la OMS resuelve que tener colesterol alto es superar X nivel, resulta que la industria farmacéutica se encuentra casualmente con millones de potenciales clientes... así uno de los sectores industriales mas fuertes del mundo, el farmacéutico presiona/financia para ir rebajando los estándares saludables del colesterol...

Alégrate porque es posible que hace10 años tus análisis fueran los de una persona sana... (pero cuídate) :)

molinos dijo...

En mi casa han estado vetados durante casi 7 años, los comíamos muyyy de vez en cuando por las alergías de M.

Ahora que ya está desensibilizada, están institucionalizados...huevos fritos dos veces por semana y otro día tortilla de patata.

Cuando has estado sin comerlos porque podías morirte si los comías...ahora saben a gloria. Ver a M. descubrirlos con 7 años es increible.

Modestino dijo...

Es cierto ... hay que saber descubrir la trascendencia también de algo tan prosaico como unos huevos fritos.

Y Veronicia ... lo de la glucosa ya no es cuestión de índices, sino de irresponsabilidad propia.

sunsi dijo...

Madre mía Modestino...¡qué entrada más suculenta! Y con panceta... jajajaja... Irresistible. Y pan recién hecho mojando las yemas...

Recuerdos de Huesca... De buena mañana la sartén chisporroteando y la abuelita que los hace con puntillita. El olor despertaba a los nietos que hacían cola y el pobre abuelo comiendo con la vista porque no podía por los motivos que tú explicas.

Supongo que , aunque sea de tarde en tarde, podrás darte este delicioso homenaje...

Que sea un buen día, Modestino

Anónimo dijo...

Esos huevos son “cojonudos” amigo Modestino, y perdona por la “sonoridad” ;) del vocablo utilizado…

Modestino dijo...

No te perdono la sonoridad ... porque te la aplaudo. Es que hay cosas para las que uno no es capaz de encontrar un calificativo mejor.

Anónimo dijo...

Para no "caer en la tentacion",lo mejor es no pensar en la comida.
Con lo que esta entrada ,es algo "masoca"

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Modestino, no me hagas esto...con lo que me cuesta guardar la línea...!

Una entrada buenísima, excelente de verdad...¡en todos los sentidos!

Driver dijo...

Poner en Google, en buscar imágenes, "vieja friendo huevos".
...
Veréis lo que es bueno.
Una vieja, cuyo perfil y curvaturas (sobre todo las manos), son las de una joven, y el contenido el de una anciana.
El chico que lleva una frasca de vino fresco.
Las veladuras transparentes del vidrio de la frasca y del vino delatan su temperatura.

Y en el fondo de un recipiente de barro, a la temperatura óptima, los dos huevos fritos más espectaculares que ojo humano percibió y mano atenta representó.

Y luego examina el conjunto de la representación, los claroscuros potentes, la luminosidad extrema, lo contradictorio de cada imagen, la mano artista que controla a pesar de la vejez, un arte sublime.

Freir bien dos huevos fritos.

El cuadro de Veláquez, no solo huele bien, juega con la luz y los conceptos y te hace pasar un buen rato,sino que...
es aceite de oliva en estado puro.

Modestino dijo...

Magnífico cuadro de tu tocayo, y muy sugerente tu explicación: gracias¡¡¡.

Brunetti dijo...

Esta noche pienso cenarme un par de huevos fritos con chistorrra, regado todo ello con vino tinto. Aunque sea lo último que haga en esta vida.

¡A tu salud, amigo!

Alberto dijo...

Los huevos fritos forman parte de mi mejor rutina: todos los viernes almuerzo un par de huevos fritos con jamón y patatas fritas, acompañado de varios excompañeros de trabajo.

Eso sí, el colesterol me impide tomarme más dosis de ese manjar.

Natalia Pastor dijo...

Mi "santo" es un adicto a los huevos fritos con chorizo, acompañados -según se tercie -de cerveza o Rioja.
Y por mucho que le insisto sobre el colesterol,las grasas, las arterias varias, el que está en una edad -ainsssss, los 45- peligrosilla para los excesos, no hay manera.
En cuanto me descuido,ahí anda: mojando pan en la yema.