10 de marzo de 2009

Manel Estiarte



El pasado domingo me compré "El Mundo", que leí en el bus que hace el trayecto Huesca-Zaragoza; en la separata dominical, un complemento de los diarios del que, no se si acertada o desacertadamente, tiendo a prescindir. Pero en esta ocasión el referido suplemento me facilitó leer una entrevista que me dejó huella; se trataba de un interviú a Manuel Estiarte, posiblemente el jugador español de waterpolo más brillante y galardonado de la historia de este deporte en nuestro país. Pero en esta ocasión el deportista nacido en Manresa hace 47 años no se centraba en el waterpolo, sino que mostraba un aspecto mucho más humano y se refería al libro que se presenta en estas fechas: "Todos mis hermanos" y en el que Estiarte cuenta sus recuerdos y vivencias personales y profesionales. Me ha impresionado la sensatez y la sinceridad que late en lo que nos cuenta el personaje.

Una líneas más arriba he dejado un enlace con el resumen de la entrevista publicado en internet, pero aquí me centraré en cuatro aspectos de la misma que me llamaron especialmente la atención. En primer lugar la descarnada y a la vez emotiva descripción del suicidio de su hermana Rosa, una gran campeona de natación a la que un fracaso matrimonial y una profunda descripción le llevó a arrojarse por el balcón de su casa en presencia de su propio hermano, que no cuenta cómo no pudo impedir este desenlace. Se trata de una durísima experiencia relatada con un cariño y una serenidad admirables.

Al hablar del suceso, Manuel Estiarte nos muestra su fe en Dios y nos cuenta como "corrió a la Iglesia a reñirle a Dios", algo que entendí como una maravillosa forma de rezar: «Porque creo en él, le reñí; cómo no voy a creer viendo crecer a sus hijos. Podría haberme pegado con él en aquellos momentos. Luego pedí perdón. Creo en Dios como algo que nos hace intentar ser mejores».. Llama la atención una declaración tan firme en un hombre público y famoso.

Las otras dos cuestiones que quiero resaltar hacen referencia a comentarios acerca del mundo del deporte. Por un lado habla de compañeros suyos echados a perder por culpa del consumo de drogas, de determinados excesos ocasionados por el dinero fácil y la fama rápida que ocasiona el triunfo en el mundo del deporte. Leyendo a Estiarte uno piensa en determinados deportistas que en ocasiones parecen más pendientes de su peinado o de su camiseta fashion que de cumplir en la cancha o dar satisfacción a sus seguidores, esos que llega un momento en que casi salen tanto en el Lecturas como en el Marca. Hace pocos días Pep Guardiola, entrenador del triunfal Barça de estos meses, alababa a su jugador Iniesta: "Andrés come aparte. No lleva pendientes, no se pinta el pelo, juega 20 minutos y no se queja... Es el ejemplo. Así se lo digo a los chicos: 'Fijaos en Iniesta"; salta a la vista que aquí está el modelo a seguir.

Manuel Estiarte se refiere finalmente al ambiente de determinados sectores de la sociedad actual y que también afecta al deporte: "falta compañerismo y sobra competitividad. Y esto, a lo que llama cáncer, sucede porque «hay un exceso de información, sobre todo visual, que no se asimila y que a veces intoxica, especialmente, a los padres. Los padres son los que gritan a sus hijos en las gradas y los alientan no a hacerlo mejor, sino a hacerlo mejor que los compañeros de equipo; son los que gritan que el entrenador no tiene ni p... idea. ¿Y esto de dónde viene? De una borrachera de información no asimilada que los lleva a desear no que su hijo se divierta, sino que llegue a ser dios y gane mucho dinero. Y esto es muy peligroso para los niños".. Lo relatado por Manuel Estiarte refleja lo que uno ve muchos fines de semana en los torneos escolares, padres de familia perdiendo los papeles porque su hijo no gana, no juega o no le echa los arrestos que el piensa debería echar.

En definitiva, un interesantísima información que nos aclara muchas verdades sobre el mundo del deporte.






12 comentarios:

Sunsi dijo...

Un gran tipo, Estiarte. Gracias por explicar este aspecto desconocido del jugador.

Pep Guardiola me caía muy bien... hasta el día de hoy y a la hora precisa en la que he leído tu post. El comentario de que Iniesta no se queja, fantástico. Pero lo del pearcing... creo que sobra. Estos adornos pueden afear el físico para según quién, pero no es un punto de referencia para valorar a una persona... creo.

Un saludo

Modestino dijo...

Por supuesto que llevar pearcing no equivale necesariamente a nada negativo; ni creo que Guardióla quisiera dar al tema un toque peyorativo, más bien entiendo su frase como una alabanza a ja sencillez y saber estar del albaceteño.

ana dijo...

Sunsi, yo también creo que el ejemplo de piercing no lo pone como juicio del propio percing ni por supuesto de las personas que lo llevan... sino como referencia a que ese jugador no es una persona que se fije demasiado en sí misma... como dice Modestino, alaba la sencillez... al menos yo así lo he entendido.

Sunsi dijo...

Perdón, perdón... Pobre Guardiola. Pagó un mal día de la que escribe.

Es que lo del taladro me toca tan de cerca... De entrada, son "sospechosos". A mí este look no me gusta nada. Me gustan lo chicos -chicos. Sin depilar, sin tatuajes , sn crestas, sin pearcings... Y resulta que me codeo con uno que ya sólo le falta colocarse un chiribolo en la cabeza... Y a Dios pongo por testigo de que es buena persona.. pero pasa por un quinqui.

Supongo que por eso he saltado. pero lleváis razón. Elcontexto era otro.

Saludos a los dos

Máster en Nubes dijo...

Qué interesante, no tenía ni idea del nivel humano de este deportista, qué gusto ¿no?

Modestino dijo...

Que no cunda el pánico: yo creo que todo es compatible, al menos a mí por un lado me icinera eso de tachara una persona solamente por detalles de su aspecto exterior, a la vez que me encanta la sencillez de Iniesta.
Sunsi, no tienes porqué disculparte: puedes opinar lo que quieras y los has hecho con toda elegancia: manos blancas no ofenden.

Modestino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jacobino dijo...

Lo siento Modestino, hoy no me puedo callar. Lo de Victor Fernández pase, y además me hubieras podido acusar de envidioso, te confieso que con razón.

Tipo simpático este Estiarte, “muy humano”, buen rollito y comprometido con las causas nobles, sobre todo con la nueva causa destinada a INFORMAR a toda la sociedad ignorante de que la culpa de todo, en el deporte infantil, ahora, la tienen los padres.

Es evidente que el exceso de información lo padece él. De información falsa además. Sencillamente, lo que dice sobre lo que los padres gritan en las gradas es mentira, no ocurre. Os aseguro que mi experiencia en este asunto es dilatadísima. Nunca, nunca he oído gritar a nadie desde las gradas que el entrenador no tiene ni idea. No es verdad que los padres estemos intoxicados con el hipotético dinero que nuestros hijos ganarán con la práctica deportiva ( la inmensa mayoría de los padres). No somos tan tontos. El tonto es él, que repite como un loro la última consigna (o quizá listo, porque repetir consignas hoy da mucho prestigio, sobre todo si te sacan en suplementos dominicales). Todo lo contrario, en mi casa y en la de muchos padres con los que hablo todos los fines de semana, la letanía constante es que no se piensen los niños que se van a ganar la vida con el deporte, el recordatorio cotidiano es que, el fútbol y cualquier deporte es una afición con la que te lo puedes pasar muy bien, pero que la vida es otra cosa. La intoxicación por exceso de información la padecen los niños también, muchas veces por informaciones constantemente ofrecidas en los medios de comunicación. Los padres no hemos convertido a los deportistas en un lamentable modelo social a seguir. Quizá somos culpables de no poner coto al exceso de horas ante unos medios de comunicación cuya calificación me ahorro y que han convertido a unos impresentables en modelos, no de golpeo de balón, de visión de juego o de velocidad en banda, sino de comportamiento personal y social. (por supuesto, aquí no incluyo a Estiarte).

Últimamente hay una campaña para dejar muy claro a la gente (ciudadanía se dice ahora) que la culpa de todo, en el deporte infantil, la tenemos los padres. Los clubes, los entrenadores, los árbitros, los periodistas, la consejera de educación de la comunidad autónoma de Silvania, el simpático concejal de deportes del ayuntamiento de Villapena del Río y hasta el utillero del Alcoyano son gente maravillosa toda y entregadísima a la sacrificada labor de educar a la infancia con el baloncesto o la natación sincronizada, una auténtica misión, pero los padres… los padres a pagar y a callar porque no tenemos ni p… idea del incomparable mundo del deporte. Incluso a veces nos atrevemos a poner, por delante de los entrenamientos, los estudios y no hacemos más que molestar y poner inconvenientes. ¡Que desagradecidos¡

Creo que Estiarte padece una intoxicación por exceso de información. De información en parte falsa.

Para ser la primera vez ya vale.

Yo también tengo debilidad por Andrés Iniesta, aunque Xavi sea el mejor.

Os pido disculpas. Estoy muy cabreado.

Jacobino

Modestino dijo...

Jacobino: queda constancia de tu icineración. Siento haber sido la causa de tu úlcera. Un abrazo.

Modestino dijo...

Ah, Jacobino, me has pillado: he de confesar que yo los fines de semana no veo campeonatos escolares, hablé de oídas .... y me consta que tu los ves sábado tras sábado..... oooppsss

Anónimo dijo...

Hola. En http://www.abc.es/hemeroteca/historico-10-05-2009/abc/Nacional/manel-estiarte-rosa-me-miro-con-ternura-suave-y-se-puso-a-correr-yo-me-volvi-loco_92777580212.html , hablando del suicidio de su hermana Rosa, Manel Estiarte dice que años atrás, cuando él tenía 16 años, a causa de un accidente de moto con su hermana, el waterpolista perdió la mano. Debe de ser un error. Se rompería algún hueso de la mano o el brazo, digo yo (luego le debió de quedar muy bien, vistas sus hazañas deportivas -he mirado algún vídeo por si acaso y se le ven sus 2 manos enteras, vitales para su profesión-). Saludos

Modestino dijo...

Sin duda es un gazapo, y gordo ...