27 de marzo de 2009

Capilla del Pilar

Ayer estuve en Zaragoza; tenía una cena coloquio en el "Hotel Don Yo" y, como suelo hacer, llegué con tiempo a mi ciudad de nacimiento. Por esta razón pude acudir, como tantas otras veces, a la Basílica del Pilar a rezarle a la Virgen, costumbre arraigada en casi todo zaragozano que se precie, independientemente muchas veces de que tenga o no convicciones religiosas.

Cuando llegué a la capilla de la Virgen, que se encontraba llena -como suele ser habitual- estaban terminando de rezar el Rosario, tras el que se entonó el Salve Regina; agradecía tener la ocasión de entonar ese canto que aprendí de pequeñito sin saber lo que decía en un marco tan especial; después los infanticos entonaron unas canciones desconocidas para mí que la gente contestaba con ese sonsonete de vieja que no por rutinario tiene menos sentimiento.

Pasé un buen rato en la Capilla; no necesito decir nada, me basta estar, sentirme acompañado por la reina del Cielo que preside el sitio y comprendido, mucho más comprendido que por cualquier otra persona, y espero que también disculpado, con esa interpretación a favor de cualquier acto que solamente saben hacer las madres. Para que quiero pedirle cosas si ya sabe lo que deseo y lo que necesito¡; para que le voy a pedir perdón si ya me ha disculpado¡.

Con frecuencia uno necesita este tipo de descanso: sentarse, contemplar y confiar. Uno desea que se pare el tiempo y las complicaciones, tanto las que la coyuntura actual nos presenta como las que apuntan tus problemas personales y profesionales, comienzan a parecer nada. Surge, además, esa cierta complicidad con el resto de visitantes, tan variado, tan plural, tan continuo.

Las personas pasan, la sociedad evoluciona, los edificios envejecen y hasta alguno desaparece; ... afortunadamente siempre nos quedarán nuestro pequeño refugio donde acudir y en él seguirá estando esperándonos su propietaria.





13 comentarios:

tommy dijo...

"Quise visitar a solas
a la Virgen del Pilar,
y aunque fui a todas horas
nunca lo pude lograr".
Y qué verdad es. Y qué bonita es la Capilla de la Virgen.

Máster en Nubes dijo...

Muchas gracias por esta entrada. Modestino. Preciosa.

Sunsi dijo...

Me repito,pero gracias por este post. Transmite la paz que muchos necesitamos.

Saludos

Modestino dijo...

Creo que te equivocas Sunsi, esa paz no la necesitan muchos... la necesitamos todos. Algunos tal vez no la aprovechan...

rosaura dijo...

Como siempre consigues expresar de manera increible lo que siente la gente en el Pilar que es totalmente cierto,aunque no se sea muy practicante como yo, tiene algo difícil de explicar pero siempre te sientes mejor cuando vas, a mi el Pilar me emociona e impresiona también por fuera, recuerdo la primera vez que lo vi, me pareció increible y no hay vez que lo vea y no me sorprendan sus magnitudes, ni te digo lo que sentirán los que sean de Zaragoza y vuelvan a verlo después de años.

annemarie dijo...

Sí, es tan bueno ser perdonado.

Suso dijo...

Para mi el Pilar es un puerto siempre,y desde muy pequeño,donde acudir cuando el barco está en las piedras.

Y me hace gracia una imagen de un santo, en la capilla de los confesionarios,la primera entrando a la izquierda -desde la puerta principal- que lleva la lengua en la mano...aunque la primera vez que lo vi tuve que preguntar qué miembro llevaba en la mano,porque me resultaba muy sospechoso,y algo incoveniente para la Basilica.

Era la lengua...

Sunsi dijo...

Gracias por la enmienda. Es cierto. Igual pasa que unos se dan más cuenta que otros. O unos pierden la paz con más facilidad que otros...

Saludos. Y a la Pilarica también cuando vuelvas...

Modestino dijo...

En eso te doy la razón, Sunsi: algunos tendemos con más facilidad a la pérdida de la paz.

Rosaura, es cierto que El Pilar tiene una gran dimensión, pero a mí aún me sorprenden más las magnitudes de la devovión popular.

Es cierto que es muy grande ser personado, hay veces en que uno lo necesita con urgencia. Y también es grande perdonar, para lo que la mejor medicina es recordar las muchas veces en que le han perdonado a uno.

Me parece que ya se lo primero que voy a hacer la primera ocasión en que vuelva a visitar la nave: ir a ver al santo de la lengua....

Brunetti dijo...

Sois más maños que un cachirulo.

No me atrevo a hacer ningún comentario acerca de la belleza (sic) arquitectónica de la Basílica del Pilar, no sea que acabe gorreado o, lo que sería peor, expulsado de este blog. Pero permíteme afirmar al menos, querido Modestino, que dicha basílica no se asemeja mucho, propiamente, a la Iglesia de Santa Sofía de Estambul. Pongo por caso.

P.D. Lo de la Capilla de la Virgen y su veneración (¡Dios, cuántas criaturas entran y salen de allí a cada instante!) es otra cosa, claro.

Modestino dijo...

Nadie ha comparado El Pilar con Santa Sofía o El Vaticano, amigo Brunetti. Yo acudo allí por sentimiento, que por supuesto incluye ese ser maño... más que un adoquin;).

Olga B. dijo...

Modestino, desde que dejaste tu comentario en mi blog, tenía ganas de conocer el tuyo y venir a leer con algo de calma. Me ha sorprendido esa mezcla masculina de fútbol, opiniones, Labordeta y la Santa Capilla. Jo (por lo que llevo visto, quién sabe lo que se me espera:-) Te comento aquí porque esa capilla es muy familiar y querida para mí, un espacio público (viene la gente con fe y sin fe, incluso tengo amigos árabes que siempre visitan el Pilar cuando vienen a Zaragoza) y también un espacio íntimo en el que me he sentado a pensar muchas veces. Me ha gustado mucho que hables de ella.
A Brunetti no le quiero decir nada porque no soy objetiva y a lo mejor ya no lee este comentario, sólo recordarle que ese templete que Ventura Rodríguez se planteó como si fuese una iglesia dentro de otra, es muy especial; no sólo por su significado, tiene esa planta elicoidal tan rara en la arquitectura española y en la arquitectura en general, más acostumbrada a la cruz latina. Columnas dentro del propio templo para sostener esa cúpula elíptica y cuatro semicúpulas con calados. Transparencia y espiritualidad para acompañar a la Virgen. Que no hace falta compararla con nada, hombre por Dios;-)
Bueno, Modestino, muchas gracias por tu visita y encantada de conocer tu blog.
Un saludo a todos (también a Brunetti:-).

Modestino dijo...

Gracias en primer lugar por devolver la visita. Mi blog es efectivamente una mezcla notable de cosas... pienso que la razón es que lo uso como una terapia y hablo en cada momento de lo que me pide el corazón. Los comentarios de fútbol tengo bien claro que son los que menos atraen, pero no puedo evitar el desahogo de hacerlos.
Magnífica tú exposición sobre la Capilla.