18 de enero de 2009

Lamentable














Córdoba C.F. 1 Real Zaragoza 1




La verdad es que no me apetece escribir, lo de ayer fue un mazazo y ha reducido al mínimo el bagaje de mis esperanzas de ascenso. Pero en honor a mi amigo Brunetti, dejo constancia del merecido triunfo del Córdoba frente al Zaragoza. E el primer tiempo los andaluces dieron un auténtico baño al Zaragoza y pudieron haber sentenciado el partido. En el segundo,cuando se quedó con un hombre menos con la expulsión de Javi Flores, supo ordenar su juego y aguantar sin problemas al rival, mientras el Zaragoza fue incapaz de imponer su superioridad, real en efectivos y meramente teórica sobre el papel.

Lo preocupante no es la derrota, sino la penosa imagen ofrecida y, muy especialmente el que ya llueve sobre mojado; la primera parte del día del Albacete abrió la esperanza de que el equipo empezara a funcionar fuera de casa, pero al parecer fue un espejismo. En diez partidos jugados el Zaragoza solamente ha sido capaz de ganar en dos, perdiendo en cinco de las visitas. En estos momentos el equipo sigue en posición de ascenso, juega dos partidos seguidos en casa (Rayo Vallecano y Levante) que sin ser fáciles, son asequibles, pero aún así su juego a domicilio no tiene la pinta del de un equipo que quiere subir.

El Córdoba hizo lo que tenía que hacer, supo jugar a su rival, puso toda la carne en el asador y jugó organizadamente, todo lo contrario que un Zaragoza desesperante. La jornada tampoco acompañó, pues Hércules y Real Sociedad se repusieron de sus últimos tropiezos con claras victorias en campos de Albacete y Levante, mientras el Celta, que puede sea en estos moemntos el equipo más fuerte de la categoría, seguía sumando victorias; por el contrario el Salamanca parece que pierde fuerza.

La paradoja aparece cuando comprobamos que si esta tarde el Huesca gana por dos goles o más al Xerez, el Zaragoza pasará a ser líder de la categoría, lo que no deja de ser curioso y a mí me consuela muy poco. Algo hay que hacer, pero como ha dicho Marcelino, así no subimos.



17 de enero de 2009

"El misterio de la cámara azul", Jean d'Aillon













"El misterio de la cámara azul"
Jean d'Aillon
Alianza Editorial. Madrid (2007)
424 páginas

http://www.librosdedetectives.blogspot.com/2007/10/el-misterio-de-la-cmara-azul-de-jean.html

Jean d'Aillon es un escritor francés de cierto recorrido en nuestro país vecino, pero que hasta ahora no se le conocía en nuestro país. Alianza lo ha sacado a la luz con la publicación de su novela "El misterio de la cámara azul", la segunda de la serie de Louis Fronsac. Se trata de una novela histórica de intriga y está ambientada en la Francia del siglo XVII, bajo el reinado de un inseguro Luis XIII, casado con la frívola e intrigante española Ana de Austria y dominado por su ministro, el inefable Cardenal Richelieu. Todos ellos son citados en el libro y desempeñan, sin que lleguen a aparecer en escena, papeles importantes en la trama, que se desarrolla en el París de la época de los tres mosqueteros, lleno de intrigas, complots y crímenes.

El protagonista es Louis Fronsac, un joven notario que se ve forzado a investigar una intriga que alcanza las más altas jerarquías del país; se trata de una época en la que los notarios no sólo daban fe documental sino que ordenaban investigaciones a agentes o delegados; pero Fronsac toma la decisión de llevar directamente las investigaciones. Así nace este detective francés del XVII, eficaz, inteligente y discreto.

Destaca el formidable trabajo de documentación realizado por d'Aillon, que se refleja en la magnífica reconstrucción de ambientes: los caminos, las callejas, las posadas, el sinuoso trazado urbano; la suciedad de las calles y su diseño tortuoso. El lector recibe una magnífica descripción del paisaje y la sociedad del momento. Quienes hemos disfrutado con la lectura de Dumas tenemos puesto el listón muy alto a la hora de leer una novela que circula por los mismos lugares, pero d'Aillon pasa el examen con buena nota.

Los dos personajes que comparten protagonismo con Fronsac son Gastón de Tilly, el agresivo comisario de la Policía Municipal que le tiene que ayudar a investigar un crimen y Julie de Vivonne, hija de unos nobles venidos a menos y que aparece como su amor imposible. Junto a ellos desfilan una serie de personajes históricos: los ya citados reyes y el Cardenal Richelieu, así como el sucesor de éste al mando de las intrigas palaciegas, el también Cardenal Julio Mazarino, personajes de la nobleza francesa como la Marquesa de Rambouillet y su hija Julie d’Angennes, el caballerizo real Barón de Cinq-Mars, un auténtico conspirador y el poeta Vicent Voiture.

La novela tiene ritmo, se sigue con interés y sabe mezclar adecuadamente las necesarias dosis de intriga y aventuras con los datos históricos y la ambientación de época.

Tres conspiraciones nobiliarias contra Richelieu, financiadas por los Austrias desde España, constituyen el trasfondo histórico de esta novela bien diseñada como un preciso instrumento de diversión. Como bien dice Santos Dominguez eso, antes que nada, es la literatura.



Fotos: http://encuentrosconlasletras.blogspot.com; www.editions-jclattes.fr

16 de enero de 2009

Julio Núñez

Mañana se cumplirá un año de la muerte en Madrid del actor cántabro Julio Núñez; a muchos les sonará poco este nombre, pero a mí, indefectiblemente, me retroatrae a la televisión de mi infancia, a los programas "Novela" y "Estudio-1", en los que con mucha frecuencia desempeñaba papeles protagonistas. Recuerdo al actor, de manera especial, interpretando a los clásicos, como el papel de Segismundo en "La Vida es sueño" o el de capitán en "El alcalde de Zalamea" o el papel estelar de "El caballero de Olmedo". También queda en mi memoria una interpretación magistral de "Macbeth", sin olvidar su trabajo en obras de Buero Vallejo como "El tragaluz", "Historia de una escalera" o "La fundación". Núñez tenía unas tablas espectaculares y, sobre todo, una voz profunda, nítida, contundente, que venía aderezada con una perfección sublime en la dicción.

Julio Núñez destacó también como actor de doblaje, una trabajo que a veces podemos no valorar, pero que resulta fundamental para que las grandes estrellas del cine no vean rebajada su calidad con una voz inadecuada. Así a lo largo de los años, el actor torrelaveguense dobló desde a Charles Laughton en La Posada de Jamaica o George C. Scott en El Árbol del Ahorcado a Martin Landau, Charles Aznavour (El Tambor de Hojalata), Marlon Brando (Apocalipsis Now), Derek Jacobi o Max von Sidow. En los últimos años le escucharíamos acompañando a Peter O´Toole (a quien comenzó doblando en Kim en 1984) en títulos como Troya (2004) o Venus (2007) y también desde los 80 a Omar Shariff, como en El Señor Ibrahim y las flores del Coram (2003).

En televisión pondría la voz a Peter Falk tanto en algunas películas como episodios de la serie Colombo, así como a Anthony Quinn en una serie de películas sobre Hércules, a Richard Harris en la miniserie Julio Cesar (2002) y a James Earl Jones en el primer capítulo de Los Simpson sobre Halloween. No obstante, su personaje emblemático, al que quedaría íntimamente ligado, sería el de Blake Carrington, galán y principal protagonista de una de las dos series más famosas de los años 80, Dinastía, y que era interpretado por John Forsythe.

Aunque el nombre de Julio Núñez no aparece en la lista de oro de los actores y actrices, el mérito de su trabajo está sobradamente a la altura de los mejores.




15 de enero de 2009

El Pasaje Palafox



El Pasaje Palafox, situado en el corazón del Paseo de la Independencia y que unE esta gran avenida zaragozana con la calle 5 de marzo, presenta hoy día un aspecto descorazonador: oscuro, desarreglado y casi vacío, pero en su día, muy especialmente en los años 60 y 70 fue uno de los lugares de mayor y más brillante actividad comercial de Zaragoza. En mi infancia, atravesar el Pasaje era casi un rito obligado, un hecho notable.

Cuando vas cumpliendo años, una de las experiencias más aleccionadoras y repetidas es comprobar el auge y la decadencia de tantos lugares y establecimientos; para quienes tienen hoy día veinte años, el Pasaje Palafox no es más que un lugar inhóspito, y serán seguramente incapaces de imaginar la brillantez y excelencia de otras épocas.

El Pasaje Palafox estaba escoltado por dos cines: el "Palafox", que aún permanece, y que era en su momento el más estelar de los cines zaragozanos y el "Rex", otro de los cines estrella de la época, hoy ya desaparecido.Mi memoria no alcanza a englobar todos los establecimientos del pasaje, aunque soy capaz de recordar unos cuantos; había, al menos, dos tiendas de moda masculina: "Lope", situada entrando por el Paseo a la derecha y que era de lo más "pijo" de Zaragoza y "Marquez", justo en el centro del pasaje y que, siendo una buena tienda, era un escalón inferior a la primera. En ese mismo centro geográfico del lugar se erigía una Zapatería provista de un gran escaparate y que, si la memoria no me traiciona, respondía al nombre de "Rama".

Uno tiende por naturaleza a la nostalgia, y ésta se acelera cuando recuerda el pequeño establecimiento ubicado casi en la salida hacia la actual calle 5 de marzo, entonces Requeté Aragonés, y en el que despachaban bocadillos, hamburguesas y salchichas de frankfurt; lo tenía visto de siempre, aunque no lo caté hasta ser empujado hacia allí con un amigo a la salida del cine, descubriendo alborozado que si al pedir el producto (generalmente salchicha o hamburguesa) añadías el término "completo", el mismo venía aderezado con pepinillo, cebolla, mostaza y catchup, algo que hoy es pitanza habitual de los niños, pero que a mí en su momento me pareció un hallazgo. El garito era mínimo: más un kiosco que un bar y lo atendía un individuo afable y de notable humanidad.

Al lado del "Frankfurt" había una peluquería, "Salón Palafox", que presumía de ser una de las mejores de la ciudad y enfrente de ella, una pequeña tienda de juguetes que regentaba un antiguo portero del Real Zaragoza que a la sazón vivía encima de nuestra casa. También recuerdo "Guateque", una mítica tienda de discos atendida por jóvenes dependientas y que junto a Linacero, Marín Chivite y Comercial "Millán" eran el más célebre centro de suministro de "vinilos" de la ciudad; "Chavales", donde vendían ropa de niño y una taquilla donde despachaban entradas de cine.

Se encontraban situados otros comercios a lo largo del pasaje: creo recordar una joyería, así como un kiosco de prensa, una tienda de decoración y una relojería, pero ya soy incapaz de recordar datos y circunstancias.
El Pasaje Palafox está ahora en horas bajas; no se cuales son los planes de las autoridades municipales de la capital maña respecto a su futuro y destino, pero de cualquier manera ahí queda como símbolo de toda una época de Zaragoza y como fuente de recuerdos para los sentimentalones.



Fotos: www.zaragozadeluxe.com; www.gozazaragoza.com

14 de enero de 2009

"Plenilunio", Antonio Muñoz Molina














"Plenilunio"
Antonio Muñoz Molina
Alfaguara, Madrid (1997)
555 páginas



En el panorama de las letras españolas del momento, pienso que Muñoz Molina es uno de los valores más firmes. He leído unas cuantas obras del autor ("Beltenebros", "Invierno en Lisboa", "Ventanas de Manhattan", "Ardor guerrero", ...), pero fue "Plenilunio", sin ninguna duda, la que más me gustó: me parece lo más próximo a una obra maestra.

"Plenilunio" es la historia de un hecho dramático ocurrido en una ciudad española de provincias: la violación y asesinato de Fátima, una niña de pocos años. Pero no estamos ante un simple thriller, ni ante una novela de intriga, ni siquiera ante el relato de un crimen horrendo; "Plenilunio" es una novela completa, con personajes muy trabajados, una ambientación excelente y su mensaje político-social.

El protagonista es un inspector de policía recién llegado a una ciudad española "del montón" desde el País Vasco; su estancia en Euskadi le ha marcado, pues ha vivido con la permanente amenaza terrorista sobre su persona, algo que no solamente le ha dejado marcado a él, sino a su mujer, quien se halla internada en un sanatorio psiquiátrico por causa de los traumas ocasionados por aquélla tensión. Junto a él destaca el personaje de Susana Grey, la maestra de la niña asesinada que también tiene su propia historia personal y de la que se enamora el policía.

Junto a la historia del inspector, corren otras paralelas: la del asesino, sórdida, triste, complicada, la del pistolero enviado de propio con la exclusiva misión de matar al inspector y la de la propia ciudad donde transcurren los hechos, toda una radiografía de lo que era una ciudad española de provincias al tiempo de la transición.

El autor hace un tratamiento duro de la investigación del crimen, descarnado, desprovisto de suavidad o despojado. La dureza de la experiencia hace que la narración sea eléctrica, haciéndote pasar de un capítulo a otro de forma frenética, descubriendo al pasar la página. Es de destacar la gran carga reflexiva que Muñoz Molina nos presenta; a través de los ojos de los personajes vemos pasar temas como la religión y la crisis de la fe, el terrorismo y la psicosis permanente que le acompaña, la soledad y la frustración que conlleva, la sociedad actual, la desinformación y el desequilibrio generacional que provoca, y el amor y la esperanza que suscita entre quienes lo sienten.

Ya hemos hablado de los personajes; en "Plenilunio" destacan una serie de personajes secundarios formidablemente elaborados: el Padre Orduña, un jesuita que había sido confesor del inspector, con quien le une una relación de amistad, un lazo de unión constante con su pasado y con su conciencia; Ferreras, el forense, amigo también de Susana Grey y con una sabiduría y sentido común notables, sin olvidarnos a la esposa del inspector, quien ya hemos comentado ha perdido la cabeza y la propia Fátima, siempre presente, con esa mezcla de inocencia y crueldad que aparecen en aquellos que creemos mártires de una situación en la que fueron convidados de piedra.

Destaca finalmente cómo Muñoz Molina, que ha puesto nombre al resto de los personajes, omite hacerlo con el inspector y el asesino, en un anonimato que salta a la vista que no es casual, que viene a decirnos que lo importante no es la identidad sino las vivencias de las personas.

"Plenilunio" es, en mi opinión, una de las mejores novelas de la literatura española contemporánea, creo que una lectura imprescindible para quienes tenemos afición por la lectura.


13 de enero de 2009

Desventurados los que se agobian




No se si es la cuesta de enero, si se han conjurado los hados en mi contra, si realmente estoy hasta arriba de trabajo o sencillamente es que me he hecho mayor. La verdad es que llevo una temporada agobiado, tenso, en esa situación que uno sólo sabe resumir con un exabrupto, sacando los pies del tiesto, pegando un grito, echando espuma por la boca.

Y cuando andas con los nervios levantados, demasiada gente entrando y saliendo por la puerta con problemas, dudas, peticiones y hasta quejas y los temas pendientes convertidos en silenciosa amenaza que aumenta de modo inversamente proporcional al tiempo de que dispones para arreglarlo van apareciendo fenómenos que no te gustaría que asomaran. En primer lugar, te vuelves irascible, susceptible y picajoso, salen afuera unos demonios que pensabas que no tenías o, en todo caso, habías domesticado.

Fácilmente la emprendes con los demás: bien porque enfilas a alguien, bien porque la impaciencia te impide asumir las limitaciones de otro, bien porque interpretas en tu contra o en la del prójimo cualquier detalle que en condiciones normales ni lo hubieras tenido en cuenta. Y es que descontrolar el stress conlleva el peligro de algo cercano al odio a la humanidad. Del agobio llegas a los nervios y, si te descuidas, a una considerable disminución de la autoestima; puede ocurrir que desconfíes de los demás, pero también que te empeñes en que eres tú el que lo hace todo mal. Y es que nada aleja más de la objetividad que la ansiedad en el trabajo, de la misma manera que determinados triunfos o simples aciertos te pueden ocasionar una euforia excesiva e irreal.

Se suele producir el fenómeno de la creación de una "pelota" en la mesa y otra en la cabeza; la primera lleva al desorden, a un caos material que esconde los papeles, mezcla los documentos y nubla la vista, convirtiendo la tarea pendiente en un laberinto; peor es la bola de nieve que surge en tu cabeza, pues te impide pensar, atrofia tus ideas y ralentiza tus movimientos, y acaban surgiendo en tu cabeza unos problemas más cercanos a molinos de viento convertidos en gigantes que a causas reales de crisis.

Malditos agobios, maldito desmadre interior, que nos lleva a olvidar muchas veces las principales razones por las que vale la pena esta vida, que nos ciega y nos trastorna, que incluso a veces nos envilece. Pero saldremos adelante: seguro que mañana será otro día.

Fotos: www.pensamientospositivos.biz; www.paidos.com; .
boudoir.blogia.com


11 de enero de 2009

"Lontano dagli occhi", Sergio Endrigo



Sergio Endrigo, nació en Pola ( en Istria, a la sazón territorio italiano) en 1933 y falleció en Roma en 2005. Empezó en la música lírica, su padre era tenor, pero pronto se pasó a la canción ligera, donde se convirtió en uno de los cantautores más relevantes de la Italia de los años 60.

Endrigo fue un hombre comprometido, muy vinculado a los intelectuales de izquierda de su pais, por ello sufrió el boicot d elas casas discográficas, que se negaron a editar sus canciones. En esta línea cabe incluir su preciosa versión del poema de Rafael Alberti "Se equivocó la paloma".

El cantante de Pola triunfó en el Festival de San Remos de 1968 con "Canzone per te", representando ese año a su pais en Eurovisión, festival en el que no solían tener excesivo éxito el tipo de canciones que solían llevar los italianos. También fue célebre su interpretación del tema "L'Arca di Noé" en el Festival de San Remo de 1970. No obstante, entre todas sus canciones, me quedo con "Lontano dagli occhi", una preciosa balada de amor con la que había actuado en el propio San Remo el año anterior.