24 de enero de 2009

Lone Star

"Lone Star" es una magnífica y dura película dirigida en 1996 por John Sayles que se encuentra entre la lista de esas películas que, sin haber tenido una promoción espectacular ni figurar entre los grandes estrenos de temporada, me gustaron especialmente en su momento. John Sayles es un cineasta cuya trayectoria podría ser calificada de irregular. Pero de lo que no cabe duda, y eso ya es un mérito, es que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana, huyendo de las modas y tocando todos los géneros que le han apetecido en cada momento.

El guión es sencillo: "El estado de Tejas es conocido como Lone Star, la estrella solitaria. Allí, en un terreno del ejército, se descubre otra estrella, polvorienta y herrumbosa; y junto a ella, el esqueleto del hombre a que perteneció: un sheriff corrupto al que, según la leyenda local, hace cincuenta años obligó a abandonar el Estado su ayudante Buddy, que le sucedió en el puesto transformado en héroe. Ahora Sam, hijo de Buddy y actual sheriff, tiene en su mano datos más que plausibles para cuestionar la historia tal y como ha sido popularmente conocida."

Se trata de una película que se desarrolla en Tejas, donde se dibujan algunas de las constantes del estado de Tejas que miran al pasado, presente y futuro: la leyenda omnipresente y su relación con la historia —recordemos que Tejas nace en El Álamo—, la mezcla de razas y su difícil convivencia, los inmigrantes ilegales del otro lado del río Grande, la hasta hace poco habitual ley del más fuerte. Todo ello, con una excelente puesta en escena y una narración ágil, con abundantes flash back que no perjudican el ritmo de la película.

"Lone Star" tiene un variado contenido, y junto al típico ambiente de la frontera entre Estados Unidos y Méjico, nos relata una larga historia de corrupciones policiales, una durísima situación familiar y el drama de los que tienen que jugarse la vida pasando la frontera, así como ganarse la supervivencia una vez dentro.

La nómina de actores es excelente, aun sin tratarse de los astros más ´sonados de la pantalla; magnífico Chris Cooper en el papel protagonista: un investigador serio y honesto; el actor ha tenido después papeles importantes en películas de la importancia de "El hombre que susurraba a loa caballos", "American Beauty", "El patriota" o "Capote". Muy bien Kris Kristofferson, todo un mítico secundario experto en papeles de duro, que encarna a un corrupto y violento comisario de la zona. En esta película vi actuar por vez primera a Frances McDormand, que ese mismo año recibiría un Oscar por su magnífico papel de policía embarazada en "Fargo"; otros actores son Matthew McConaughey ("El imperio del fuego", "U-571", "Planes de boda"), Elizabeth Peña ("La ciudad perdida", Joe Morton ("Eternamente joven", "Algo que contar", "Lo que la verdad esconde", "Alí") y Clifton James ("Traffic" y "La última fortaleza").

Para algunos "Lone Star" es uno de los últimos residuos de las películas del oeste: un western fronterizo e incluso hay quien lo considera un remake de "El hombre que mató a Liberty Valance". Así, "Lone Star", se configura como una película que huele a clásico, que trata temas tan complejos como la (a)moralidad, el amor, el racismo y la soledad. Todo ello a través de un prisma arenoso, seco, crudo, sin contemplaciones, pero también abriendo una puerta a la redención y a la esperanza, para desembocar en uno de los finales más libres, rompedores y desacomplejados del cine de nuestros tiempos.

"Comprometido y agresivo drama fronterizo en el que nada es lo que parece. Sayles hurga en los entresijos del poder, pero también crea un retrato de personajes atormentados, movidos por la avaricia y sepultados por el peso del pasado, todo ello envuelto en una alambicada estructura narrativa que agita al espectador con continuos saltos temporales. Los soberbios trabajos del elenco de actores, en especial de un siniestro Kris Kristofferson, redondean 'Lone Star', una película imprescindible de uno de los cineastas más atípicos del cine norteamericano." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)








23 de enero de 2009

La huelga de los jueces












Hace ya días que en los titulares de telediarios, programas radiofónicos y periódicos en general ha adquirido protagonismo la amenaza de huelga realizada por los jueces españoles. Ni voy a entrar a analizar la legitimación de los jueces para hacer huelga ni pretendo que ésta sea una postura a favor o en contra de las posiciones que durante estas semanas están manteniendo los miembros del Poder Judicial.

Yo comprendo y comparto en general los motivos que aportan los jueces, fundamentalmente porque son cosas que vivo de cerca y muchas de las cuales también me afectan directamente. No obstante, no puedo evitar añadir una serie de matices que si lo lee alguno de mis amigos de dicho colectivo tal vez se sienta incomprendido e incluso enojado conmigo.

En primer lugar está la falta de medios, algo que puede sonar a excusa o cantinela, pero que resulta tan cierto como sangrante. Desde hace muchos años se trabaja en condiciones inadecuadas -en algunos casos prácticamente tercermundistas- y no se han tomado las medidas suficientes para cubrir las deficiencias existentes, algunas de ellas llamativas. Resulta curioso como mientras en Hacienda la urgencia en recaudar los impuestos pertinentes ha movido a adecuar los medios a las necesidades, no parece que exista la misma urgencia e interés en conseguir una Justicia rápida, eficaz y moderna. La falta de una conexión informática entre órganos jurisdiccionales, registros y policía judicial es uno de los ejemplos más esclarecedores de la situación.

También es cierto que muchos Jueces están sobresaturados de trabajo; no se ha acertado a la hora de crear, reorganizar y distribuir la planta judicial y se ha llegado a situaciones de colapso que se hubieran podido evitar con algo más de racionalidad y acierto.

Pienso finalmente que en algunos sonados errores judiciales -el tristemente célebre caso Mari Luz es el más significativo- se ha cargado excesivamente en la responsabilidad del Juez, en ocasiones desde otros poderes del Estado, posiblemente porque todos han caído en el error de pretender descargar las propias culpas en los demás.


Pero hay que hablar también de otras cosas, porque a mí en estos momentos me llama la atención la visceralidad de algunas posturas judiciales; en primer lugar porque no considero oportuno que con la que está cayendo -más de 3 millones de parados, habituales expedientes de regulación de empleo, empresas que cierran, suspensiones de pagos, ....- por parte de quienes cobramos del Estado se incluya entre las reivindicaciones el aumento de sueldo cuando no vamos a sufrir ni "ERES" ni similares y tenemos una nómina de cierta importancia. Por supuesto que hay razones para negociar las retribuciones, pero no es el momento adecuado.

Y por lo que se refiere a la falta de medios, bien está reivindicarla, informar a la opinión pública de la situación, pero, desde mi punto de vista, es cuando menos discutible que puede convertirse en excusa para huelga alguna. Si faltan medios hay que decirlo y pedirlos, por supuesto, pero paralelamente se han de apretar los dientes y redoblar el esfuerzo para sacar las cosas adelante.

El aparato de la Justicia, por otra parte, exige una transformación profunda; se ha hablado mucho de la modernización, de la reforma de la Oficina Judicial, de la investigación por el Fiscal, del fomento del arbitraje y la mediación y de bastantes cosas más .... y efectivamente, es preciso darle un impulso al sistema. Pero todos hemos de asumir que, entre otras cosas, este impulso supone que todos tendremos que trabajar más y mejor: los horarios de trabajo, el cumplimiento de los plazos, el compromiso profesional, la conciencia de servicio público, ... son cuestiones en las que frecuentemente se observan motivos para la mejora. Porque toda reivindicación es bueno que vaya unida a la capacidad de autocrítica.

Son opiniones deslavazadas, realizadas con la mejor intención y susceptibles de extensión y réplica.



Fotos: valechumbar.com, http://www.cope.es/, http://www.elsemanaldigital.com/



22 de enero de 2009

Eurovisión 1973: cuando merecimos ganar


En el año 1973 el Festival de Eurovisión continuaba siendo un hito en la vida musical europea; después de una breve crisis, las ediciones de 1971 y 1972, con triunfos francófonos: Severine, con "Un banc, un arbre, une rue" y en representación de Mónaco y Viky Leandros, cantando "Apre toi" en nombre de Luxemburgo, habían logrado revitalizar lo que venía a ser el centro de la música fácil y comercial de Europa.



España, que hasta entonces había optado por llevar al Festival a solistas más bien sentimentalones (Raphael Julio Iglesias, Jaime Morey) o cantantes de esas que se llamaban por entonces "festivaleras" (Masiel, Salomé, Karina) decidió llevar a uno de los grupos musicales que entonces comenzaban a destacar; en esa época inicial de los años 70 habían surgido una serie de grupos compuestos por hombres y mujeres jóvenes e inquietos, que solían aportar un nivel de calidad superior a lo que se había visto hasta entonces, con un estilo de canciones próximos a los entonces boyantes Bob Dylan o Joan Baez; Nuestro Pequeño Mundo, Aguaviva y Mocedades pueden ser los más llamativos ejemplos de este fenómeno.

Mocededes lo componían unos cuantos jóvenes vizcaínos, algunos hermanos entre sí, que habían surgido con mucha fuerza cantando canciones tradicionales adaptadas por quien, posiblemente junto a la maravillosa voz de Amaya, resultaría ser la clave de su éxito: Juan Carlos Calderón: "El arriero", "La guerra cruel", "El agua no tiene color", "Pange lingua". "Más allá" u "Otoño" fueron temas reciclados admirablemente por el grupo. Poco a poco Mocedades fue aportando un aire más comercial a su estilo y su presencia en Eurovisión acabaría siendo uno e los lanzamientos internacionales más sonados en la historia del Festival.

El Festival se celebró el día 7 de abril en Luxemburgo y todos eramos conscientes que nuestros representantes estaban formidablemente colocados en la lista de favoritos al triunfo final. la canción elegida fue "Eres tú", un magnífico tema de Juan Carlos Calderón que se convertiría en estribillo fijo de cualquier reunión de la época en la que hubiera momento musical. La formidable interpretación, en el lugar nº 13, de Mocedades alimentó aún más nuestras esperanzas.

Al final, tras una reñida votación, el triunfo fue para Anne Marie David, la representante de Luxembugo que conseguía, por segunda vez en la historia del Festival (la primera había sido España con Massiel y Salomé, repetir victoria dos años seguidos. La canción ganadora se titulaba "Tu te reconnaitrás" y, siendo pegadiza y agradable, era de una calidad claramente inferior a la española. Eso sí, hay que admitir que Anne Marie David, además de ser guapísima, tenía una voz realmente espectacular: le llamaban "la voz de cristal".




El tercer clasificado fue un auténtico histórico del certamen: Cliff Richard, quien con su célebre ""Congratulations" había sido derrotado por Massiel en 1968 y que interpretó "Power to All Our Friends", una canción que se siguió oyendo durante bastante tiempo y cuyo estribillo seguro que le suena a cualquiera que siguiera el Festival en la referida década. El cantante británico era un auténtico ídolo en su país y, posiblemente, el más afamado y veterano intérprete de entre los que desfilaron esa nochepor el Nouveau Theatre de Luxemburgo. Al final, como ya le pasó en su propio pais cinco años antes, tuvo que conformarse con un puesto de honor sin premio.




Otro intérprete de cierta fama que participó en el Eurofestival fue el italiano Mássimo Ranieri, quien ya había quedado quinto en la edición de 1971 celebrada en Dublín con "L'Amore È Un Attimo" y que en esta ocasión obtuvo un decepcionante 13º puesto con "Chi Sarà Con Te". Ranieri, que también era actor de cine, confirmaba la tendencia de Italia en Eurovisión, donde sus intérpretes solían tener mucho más nivel que las canciones que les hacían cantar.



Toda España se sintió decepcionada y no se dio por satisfecha con el excelente segundo puesto de Mocedades: todos pensábamos que eran los vencedores morales. A pesar de no haber ganado, el grupo vizcaíno subió en su cotización como la espuma, su canción dio la vuelta al mundo y comenzó para ellos una época de absoluta gloria que duró hasta mediados los 80. A partir de entonces se multiplicaron los éxitos de la familia Uranga: "Adios amor", "Tómame o déjame", "El vendedor", "La otra España", "Charango", "El color de tu mirada", "Secretaria", "Sólo era un niño", "Amor de hombre", "Desde que tu te has ido", ... todas son canciones que de una manera u otra, quedan dentro d elas entretelas de los que ahora pasamos de medio siglo.


21 de enero de 2009

Intriga británica vs intriga española














"Expedientes"
Kate Atkinson
Circe. Barcelona (2008)
386 páginas


http://www.negraycriminal.com/index.php?view=ficha&idl=7405

En las informaciones que periódicamente recibo de la Librería "Negra y Criminal" de Barcelona, auténticos primeros espadas en materia de novela negra y policíaca, venía recomendada esta novela de la autora inglesa que suponía el estreno de un nuevo personaje: el detective Jackson Brodie, ex-militar y ex-policía, que encarna a la perfección al perdedor que al final acaba resolviendo el problema que se le plantea.

El referido comentario de los expertos equiparaba a Atkinson a las grandes firmas de escritoras británicas de intriga: Ruth Rendell, P.D. James, Elizabeth George, algo que evidentemente invita a seguirla, aunque tras leer el libro no comparto el criterio de aquéllos, pues el tipo de literatura de Atkinson me ha parecido distinto al de las citadas, a la vez que, siendo una buena novela, "Expedientes" no alcanza la altura de las mejores que ellas redactaron.

De cualquier manera, "Expedientes" es un libro distinto; el protagonista tiene que investigar tres caso antiguos, todos ellos tremendos: una niña de 3 años que desaparece de la noche a la mañana sin dejar rastro, una joven de 18 asesinada el día que comenzaba a trabajar en el despacho de abogado de su padre por un desconocido y una joven esposa que asesina a su marido de un hachazo en la cabeza, dejando un bebé cuyo paradero se ignora. La autora relata esos asuntos, aparentemente sin conexión, en una clave de humor que no se si llamar cínica, irónica o simplemente sorprendente.

Atkinson hace desfilar un amplio elenco de personajes, casi todos ellos excéntricos o desubicados, como Silvia, Julia y Amelia, las hermanas de la niña desaparecida, Theo, el atribulado padre de la asesinada o Caroline, que emprende una nueva y nada placentera vida tras cumplir pena por matar a su marido.

La lectura de "Expedientes" tiene momentos buenos, aunque en ocasiones te puedes hacer un lío y ofrece una imagen tremendamente negativa de la sociedad. El esquema está muy bien dibujado, aunque a mí no me acabó de convencer la forma en que acaba resolviendo la intriga Kate Atkinson: pienso que el final no resulta satisfactorio.
















"Nada que hacer"
Juan Madrid
Seix Barral, Barcelona (1992)
190 páginas




Tenía interés ... tal vez curiosidad por leer algo de Juan Madrid, autor de un gran número de novelas policíacas y, junto a gente como Eugenio Fuentes, Francisco González Ledesma o Alicia Giménez Bartlet, uno de los mayores exponentes de la novela criminal española. Madrid tiene un personaje propio: Toni Romano, un típico detective Chandleriano embebido en la cultura española; detective sin licencia, cobrador de deudas dudosas, ex –policía, Romano deambula por una ciudad, Madrid, que se parece más a un barrio bajo que a una gran capital europea.

"Nada que hacer" no está protagonizada por Romano, y podemos definirla como una auténtica novela negra: el ambiente, los personajes, las vidas de éstos responden a las exigencias de este tipo de literatura; muy cercana tal vez, y salvando las distancias, a los libros escritos por James Elroy.

No obstante, esta novela, leída rápidamente y restando horas al sueño, no me ha parecido redonda, y habrá que leer alguna del citado personaje para poder hacer un diagnóstico atinado de Juan Madrid. Todo el peso de la acción de la trama recae sobre una venganza, la de Silverio Roca, que quiere liquidar a Miguel "El Chino", un proxeneta que se mueve como pez en el agua por los bajos fondos madrileños y que le traicionó tras hacer "un trabajo" para él. Poco sucede al margen de la propia trama, y aunque la historia también habla de corrupciones bancarias, o de la complicada vida en los suburbios de la capital española, apenas son un decorado para que en él se muevan los personajes.

Hay una versión en cine de la novela, realizada en 1987 por Gerardo Guerrero y protagonizada por Giulianno Gemma y Amparo Muñoz: evidentemente ninguno de los citados ha aspirado nunca al Oscar.


Fotos: www.negraycriminal.com; www.kateatkinson.co.uk; www.cuba.cu

19 de enero de 2009

Voluntarismo

No seré yo quien quite importancia al esfuerzo, a la constancia, a la laboriosidad, pero a veces nos encontramos con quienes parece que todo lo supeditan a la voluntad, por encima de la razón, por delante de la cooperación mutua, anteponiendo su persistencia a cualquier otro argumento. Todos hemos escuchado alguna vez comentarios del tipo de "yo me he hecho a mí mismo" o "pasarán por encima de mi cadáver", u observado actitudes que mantenidas en su justo término serían imitables, llegan a la rigidez y la intransigencia a base de cerrazón.

El voluntarista tiende a buscar la solución de los problemas confiando demasiado en el esfuerzo de la voluntad: apretando el paso, crispando los puños, lo que no deja de esconder un más o menos velado, fondo de orgullo;, tal vez intentando lograr la autosatisfacción de haber hecho las cosas por uno mismo, sin contar con los demás.

El voluntarista suele escuchar poco: tiene las cosas demasiado claras y no le caben en la cabeza ni otras opiniones, ni otras visiones de la vida ni la experiencia del resto de los mortales; son incapaces de entender el pluralismo, la variedad y, muy especialmente, los matices. van a peñón fijo, como si hubieran adquirido una pequeña y mágica máquina con un par de botones y solamente fueran capaces de encontrar soluciones apretando uno u otro.

El voluntarismo aniquila la espontaneidad y perjudica la llaneza, de la misma manera que conduce a la rigidez y lleva a apoyarse demasiado en normas y criterios que respalden su inseguridad, aplicándolos de modo poco equilibrado. La autoridad y la obediencia habituales en las relaciones profesionales, familiares etc., son planteadas de modo intransigente y poco flexible, es decir, poco inteligente.

Fácilmente se llega al rigorismo, lo que puede convertirse en un martirio para los demás; no hay nada peor que la interpretación rígida y estricta de las leyes; es sabio del dicho latino de "Summa lex, summa iniuria"; no hay nada más agotador que una vida sometida a implacable y estricto reglamento, pues acaba minando a la persona y, con frecuencia, torturando al resto.

Leí el otro día que la solución radica en conseguir unir el querer y el deber; así, se alcanza un grado de libertad mucho mayor:la felicidad no está en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que uno hace.

Fotos: www.javiermartinez.cl


18 de enero de 2009

La osadía de Soraya

Hace unos días dediqué un post a defender a la Ministra de Defensa; hoy ha habido quien me ha insinuado que por la misma regla de tres podía echar un cable a la portavoz del Partido Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría; y la verdad es que enseguida ha surgido la pregunta de ¿por qué no hacerlo?.

A veces da la impresión de que aún quedan restos de ese machismo -o como lo queramos llamar- que lleva a valorar de manera distinta el trabajo de una persona si ésta es del sexo femenino; no quiero decir con esto que se las considere menos capacitadas -aunque aún quedan individuos así- sino que hay como una presunción de que lo hacen distinto, incluso de que no sirven para según que desempeños. Ya se ve que aún tenemos bastante que aprender al respecto.

Parece mentira que a la pobre Soraya se le esté cuestionando desde el principio por cuestiones como su condición de Abogado del Estado, su manera de vestir, su tono de voz o si está casada por lo civil o por lo criminal. Al ciudadano lo que de verdad le debería importar es su honestidad profesional y su capacidad política y a quienes votan a su partido, su destreza como portavoz. ¿Qué más da su estilo posando ante el fotógrafo, la oportunidad de unas fotos o la estética de sus piernas?.

Porque, reconozcámoslo nadie se escandalizó al ver a Rajoy siguiendo la Vuelta Ciclista a España o Jordi Pujol vestido de boy-scout subiendo a la Pica de Estats, de la misma manera que a todo el mundo le parecerá normal si a Zapatero le da por inaugurar una exposición o a Mayor Oreja por intervenir en un torneo de tenis aficionado.

No he seguido en exceso la polémica, entre otras razones porque pienso que tanto en el país como en el seno del principal partido de la oposición hay problemas suficientemente serios por solucionar como para preocuparse por cómo posa la portavoz, pero parece ser que ha habido más crítica desde las propias huestes de Soraya que desde las rivales, lo que no deja de ser preocupante pues de ser así denotan una mojigatería que debería dejarse de una vez en el baúl de los recuerdos.

La conclusión es similar a la que podíamos sacar con el affaire de la Chacón, ya va siendo hora de que aprendamos a poner cada cosa en su sitio y que valoremos los actos proporcionalmente a su trascendencia, a la vez que respetemos las actuaciones y decisiones personales de cada cual.


Foto: /www.europapress.es

"My heart will go on", Celine Dion



Siento necesidad de quitarle cuanto antes el protagonismo a la derrota zaragocista y recurro a un comodín para salvar la papeleta. Hace días que quería colocar en esta sección alguna canción de Celine Dion, la intérprete canadiense que comenzó su ascenso profesional venciendo en el Festival de Eurovisión de 1988 en representación de Suiza.

Celine es una cantante discutida, pues tiene sus detractores; en este mismo lugar he reconocido las limitaciones de mi oído musical y no es la primera vez que, amistosa y respetuosamente, algunos cuestionan mis preferencias musicales, tal vez demasiado tendentes a lo meloso y sentimental, pero cuando menos pienso que hay que reconocer que Celine canta con exquisito gusto.

Hay unas cuantas canciones interpretadas por la cantante que me gustan especialmente, empezando por su versión de "The power of love", que es la que me hizo descubrirla, así como "All by myself", una versión de "If I Could" de Ray Charles, otra maravillosa del "Ave María" de Schubert o cualquiera de su disco "These Are Special Times", dedicado a la Navidad, pero he optado por elegir su famosa canción del tema musical de la película "Titanic", "My heart will go on ".