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13 de enero de 2012

Dos autores propios

Me gusta de vez en cuando leer alguno de los autores españoles de ahora; España ha sido siempre cuna de excelentes escritores y es bueno poder ir descubriendo a aquéllos que pueden ofrecer algo, que tienen ese punto de calidad que hace que valga la pena leer uno de sus libros. Del panorama nacional actual me han gustado bastante autores como Javier Cercás, Ignacio Martínez de Pisón, Marta Rivera de la Cruz y Domingo Vilar, entre otros, y en las últimas semanas han pasado or mis manos dos novelas de escritores de aquí: "Sombras del pasado" de Jordi Sierra i Fabra, un autor con unos cuantas novelas escritas que ha ganado el Premio Ciudad de Torrevieja y "El verano de los juguetes muertos", el debut literario de un pormetedor autor de novela policiaca, Toni Hill. Se trata de dos géneros y estilos de narrativa bien distintos, pero ambos con notas de interés, aunque como se verá una de las novelas me ha gustado más que la otra.








"Sombras en el tiempo"
Jordi Sierra i Fabra
Plaza & Janés. Barcelona (2011)
512 páginas


Resumen. La épica historia de una familia que emigró a Barcelona en busca de un sueño. Carmen y sus hijos llegan a la Barcelona de 1949 para reunirse con Antonio, el padre de familia, que les espera después de trabajar varios años en la ciudad. Animados por la promesa de una vida mejor, alejada de las penurias del campo en Murcia, su tierra natal, se enfrentan a la dureza de un mundo desconocido para ellos donde las heridas entre vencedores y vencidos están todavía demasiado abiertas. El deseo de Úrsula por triunfar en los escenarios como cantante, las dificultades de Fuensanta para incorporarse al mundo laboral, los devaneos amorosos del galán Ginés, la lucha de Salvador contra la intolerancia y la brecha que empezará a crearse entre Carmen y Antonio por los secretos de un matrimonio oscuro marcarán sus destinos en un país que camina con esfuerzo en pos del futuro. Con las cartillas de racionamiento, la represión ideológica, la amenaza de las cárceles franquistas o la tenaz rebeldía de los maquis como telón de fondo, Sombras en el tiempo es una historia minuciosamente ambientada que atrapará al lector por sus personajes emotivamente trazados, sus tramas apasionantes y la sensacional recreación de los años más emblemáticos y turbulentos de la posguerra, un tiempo donde la subsistencia del día a día era el único recurso frente a la adversidad.

Se trata de un libro que me entró por los ojos en cuanto lo vi en las librerías; el hecho de haber sido el ganador del último Premio de novela Ciudad de Torrevieja era un buen aval, especialmente si comprobamos que entre los vencedores de otros años figuran nombres como Juan José Armas Marcelo, Javier Reverter, César Vidal. Gustavo Martín Garzo, ... además de estar ambientada en la Barcelona de la posguerra -como "Nada", "La gangrena", "La noria", ...- y ser obra de un autor, Jordi Sierra i Fabra, tremendamente prolífico y capaz de tratar diversos géneros y temas. Por eso no dudé en cogerla cuando la vi en la Biblioteca Municipal y la leí en unos pocos días navideños.

En mi opinión, el libro posee unos cuantos aspectos positivos: está bien escrito, el autor consigue desarrollar bien la trama utilizando el método de ir alternando las vivencias de los distintos protagonistas, en este caso los miembros de la familia Cerón, unos personajes que crea magníficamente, consiguiendo incluso que alguno de ellos, en concreto la joven Úrsula, acabe convirtiéndose en alguien entrañable con el que te identificas inmediatamente.

Pero el "debe" de la novela me temo que es más amplio; ya he dicho que está correctamente escrita, pero sin el más mínimo alarde, con ausencia total de descripciones, pues Sierra i Fabra se limita a los diálogos. En un país en cuya historia de la narrativa han brillado nombres tan ilustres como Pío Baroja, Miguel Delibes, Ana María Matute o Antonio Muñoz Molina la lectura de "Sombras en el tiempo" tiene que parecer necesariamente insuficiente. Se trata de una novela entretenida, escrita con pulcritud, pero que dudo llegue a perdurar en el tiempo.

Por otra parte el relato de la vida de una familia de emigrantes en Barcelona en plena posguerra está hecho con demasiado recurso a los tópicos y ofreciendo, desde mi punto de vista, una visión más bien sesgada de la historia reciente de nuestro país. Sierra nos cuenta cosas que indudablemente son ciertas y habla del estraperlo, de la reprensión franquista, de la intolerancia hacia la homosexualidad, de la hipocresía social, ... pero cae en un maniqueísmo que acaba rechinando. Volviendo a las comparaciones -que no tienen porque ser odiosas- nos gustó en su momento mucho más la crítica social contenida en libros como "Los bravos" de Fernández Santos, "Los santos inocentes" de Delibes, "Tiempo de silencio", de Martín Santos o los formidables cuentos de Ignacio Aldecoa.








"El verano de los juguetes muertos"
Toni Hill
Random House. Barcelona (2011)
371 páginas


Resumen:
El inspector Héctor Salgado lleva semanas apartado del servicio cuando le asignan de manera extraoficial un caso delicado. El aparente suicidio de un joven va complicándose a medida que Salgado se adentra en un mundo de privilegios y abusos de poder. Héctor no solamente deberá enfrentarse a ello sino también a su pasado más turbio, que en el peor momento y de modo inesperado vuelve para ajustar cuentas. Los sueños, el trabajo, la familia, la justicia o los ideales tienen un precio muy alto… pero siempre hay gente dispuesta a pagarlo.


Los buenos informes sobre esta novela venían de diversas fuentes, razón por la que la puse en lugar preferente dentro de mis lecturas en materia de novela policíaca; y una vez terminada, he de comenzar confirmando que efectivamente estamos ante una excelente novela del género. Dentro de mi limitado campo de conocimiento y, sobre todo, de volumen de libros leídos, pienso que Toni Hill es, junto a Domingo Vilar y Rosa Ribas, la mejor aparición española de los últimos años en este tipo de literatura. El libro de Hill invita a esperar con ilusión la próxima entrega y, además, me parece que puede ser una buen punto de partida para el guión de una futura película.

La novela tiene todos los elementos para ser un éxito, en primer lugar porque tiene una excelente estructura argumental: posiblemente la principal virtud del autor es saber establecer un ritmo unívoco desde el principio, sin alteraciones y llevando poco a poco al lector hacia donde quiere llegar. Toni Hill va encadenando las sucesivas intrigas, todas ellas relacionadas, de manera que a la vez que van apareciendo va incoándose paulatinamente la solución de las mismas. El autor consigue así mantener la atención, pues van planteándose incógnitas que nunca acaba de resolver, ya que utiliza el sistema de ir pasando de personaje a personaje, dejando abierto un problema al final de cada capítulo que en su momento acaba resolviendo con maestría.

Estamos también ante una novela de personajes, con dos figuras principales que, sin ningún género de duda, van a continuar apareciendo en futuras narraciones: el inspector de los Mossos de Esquadra Héctor Salgado y la agente de dicho cuerpo Leire Castro, lo que no deja de ser algo sorprendente, pues el primero es argentino y el apellido de la segunda no es precisamente catalán, aunque ya están los secundarios Comisario Lluis Savall e inspectora Martina Andreu para aportar credibilidad a unos Mossos dÈsquadra que posiblemente hayan encontrado en todos los citados la alternativa adecuada a Bevilacqua, Chamorro, Petra Delicado y demás. Tanto Salgado como Castro tienen la entidad suficiente para dar peso a la narración, además de que el autor sabe introducirnos en su particulares peripecias vitales al margen de la trama central.

La ambientación es también excelente; ya suena a reiterada mi debilidad por las novelas cuyo argumento se desarrolla en Barcelona, pero aquí cabe añadir la perfecta disección de la clase alta de la ciudad condal -Sarriá, Bonanova, Pedralbes, ...-, puesta magníficamente en contraste con las zonas más populares como Gracia, la Barceloneta o el Barrio Antiguo. El libro de Toni Hill contiene un notorio toque de crítica social, y desde luego cabe decir que no deja títere con cabeza.

Puestos a poner algún inconveniente a la novela, pienso que el final, teniendo el acierto de esa sorpresa necesaria en una obra de este tipo, no está del todo conseguido: creo que es forzado y poco creíble. Y, siendo tal vez en exceso suspicaz, he notado un toque de anticlericalismo en la narración,aunque a lo mejor estoy con ello especulando demasiado. De cualquier manera, creo que es una de las mejores novelas de intriga españolas que he leído, algo meritorio si tenemos en cuenta que estamos ante el debut literario de Toni Hill. Dejo un par de críticas que he encontrado por la red.


http://cinelatura.wordpress.com/2011/07/26/critica-literaria-el-verano-de-los-juguetes-muertos-de-toni-hill/

http://www.lasmusas.com/blog/?p=1295

29 de diciembre de 2011

Novela estrictamente negra



"A quemarropa"
Richard Stark
RBA. Barcelona (2011)
190 páginas


Resumen: Parker no estaba organizado; tenía amigos y buenas conexiones, desde luego, pero siempre iba por libre. Y a la mafia no le gustaba que los independientes tuvieran éxito. Por eso, tras darle por muerto, le arrebataron el botín de su último atraco. Pero Parker no podía olvidar su última estancia en la cárcel ni, sobre todo, sus cuarenta y cinco mil dólares. Llevado por el deseo de venganza y por un peculiar sentido de la justicia, Parker inicia una sangrienta cacería por los tortuosos vericuetos que forman el imperio del hampa neoyorquina. La organización es grande y sus hombres clave están bien protegidos, pero Parker, lobo solitario, se siente capaz de acechar al enemigo hasta cogerlo desprevenido... e incluso de recuperar sus cuarenta y cinco mil dólares.


Es de agradecer que haya amigos que se acuerden de tener un detalle contigo cuando llega tu cumpleaños; y para un lector empedernido qué mejor regalo que un buen libro!!. En el caso de Tommy, hombre esencialmente detallista, el detalle tiene además la propina de que suele buscar siempre algo con toque especial, un título y un autor con carga de originalidad: este año no ha sido menos y sumó a mi peculio literario la primera novela protagonizada por Parker, un personaje sacado de la chistera por un tal Richard Stark, que no es más que el seudónimo que uno de los ídolos literarios de Tommy, Donald E. Westlake, quien al parecer utilizaba tal "alias" para sus novelas de corte más duro.

Westlake se caracterizó por ser un autor que escribía a ritmo vertiginoso, tanto que hubo de adoptar más seudónimos, además del de Stark, porque las casas editoriales no eran partidarias de publicar muchas novelas seguidas de un mismo autor. El autor neoyorquino, fallecido la nochevieja de 2008 de un ataque al corazón, escribía habitualmente con un delicioso tono de humor y era capaz de elaborar unos diálogos agudos y divertidos que facilitaron poder llevar quince de sus novelas a la pantalla. De Westlake es el guión de la adaptación cinematográfica de la obra de Jim Thompson "Los timadores", con la que obtuvo una nominación para el Oscar en 1990 y el de "Two Much".

"A quemarropa" está protagonizada por Parker, un delincuente al que Stark/Westlake convierte en héroe de sus novelas. Parker, así se llama, sin más, sin referencia a nombre de pila alguno, es un personaje singular: duro e implacable, tiene también un peculiar sentido de la justicia. "A quemarropa" es la historia de una venganza, de cómo Parker vuelve prácticamente de la muerte para hacer pagar su traición a su mujer y un socio que se la ha gastado, un tal Mal Resnick con quien el autor se ensaña presentándonoslo como un individuo tan fanfarrón como ridículo.

Al parecer se trata de una novela del género "pulp", que si no he entendido mal define a aquellas novelas que se publicaban en ediciones rústicas con papel amarillento -la "pulpa" del papel-, y que a mí me suena a "Pulp fiction". Estas novelas de "viejo" me suenan a portadas de chicas con cara horrorizada, manos portando pistolas, cuartuchos inmundos e individuos con gabardina y sombrero de fieltro.

Una de las grandes virtudes de "A quemarropa"´es la agilidad con la que se lee: es corta y está escrita con un soltura admirable, por lo que se puede devorar en una tarde de fiesta sin nada más que hacer. Pienso que es una novela magnífica, una muestra estupenda de la mejor novela negra, con ambientación, personajes y argumentos plenamente conseguidos.



14 de diciembre de 2011

Tourneé policíaca

Ya he comentado en otras ocasiones que la novela policíaca te permite viajar por todo el mundo y conocer los criterios de funcionamiento de los sistemas policiales y judiciales de los cinco continentes, de la misma manera que uno puede acceder a intirgas de distintas épocas y comparar diversos estilos narrativos. En este último trimestre han pasado por mis manos tres novelas bien distintas: un thriller policíaco de un personaje tan contradictorio como el inspector de la policía de Los Ángeles Harry Bosch, otra cuya trama se desarrolla en la Inglaterra de principios del siglo pasado, puramente de misterio y con reglas clásicas y una tercera de autora española con una inspectora de la Policía Nacional como protagonista. Las tres me han parecido recomendables y han servido para amenizar los ratos menos cómodos de mi tiempo de descanso.

Retomando Cónnelly










"Pasaje al paraíso"
Michael Connelly

Ediciones B. Barcelona (2009)
444 páginas.


Resumen:
El detective Harry Bosch se reincorpora tras una baja voluntaria al Departamento de Homicidios de Los Ángeles, justo cuando el cadáver de Tony Aliso, productor de películas porno, aparece en el maletero de un Rolls Royce con dos tiros en la cabeza. El nombre italiano y el cadáver en el capó del coche son indicios que apuntan a un ajuste de cuentas; pero el director de la División contra el Crimen Organizado declara que no tiene fichado al tal Aliso y que, según él, no es así. Eso deja campo libre a Bosch y le plantea una pregunta: ¿por qué la DCO se desmarca del caso con tanta rapidez? El detallado estudio de la escena del crimen, el minucioso análisis forense, las contradicciones en que incurre la DCO y, sobre todo, la perseverancia de Bosch, van despejando el camino de un caso que acaba siendo más complejo de lo que parecía.


Michael Cónnelly es de los autores a los que uno se apunta cuando quiere ir sobre seguro; es un buen autor del género policíaco, su personaje principal, Harry Bosch, tiene fuerza y personalidad y la forma de escribir del escritor de Filadelfia es limpia, ausente de toda complicación. Por eso, cuando uno necesita una lectura que oxigene y descanse, Cónnelly es una apuesta segura; uno se mete enseguida en el ambiente duro en que se mueve Harry Bosch, se empapa de la conflictividad de Los ángeles, las Vegas, ... y se identifica, irremediablemente, con el personaje, un perdedor que pese a llevar una vida de desgracias no pierde nunca su agudeza y su capacidad de acabar siempre descubriendo el "pastel".

"Pasaje al paraíso" es una aventura más de la serie "Harry Bosch"; vuelve a haber polémicas personales, incomprensiones de los superiores, disputas entre cuerpos policiales y, por supuesto, un crimen que se ha de resolver. Y, como suele ser habitual, entre investigaciones y diligencias Cónnelly nos enseña los avatares vitales de Bosch, un hombre que siempre aparece marcado por su pasado y al que las cuestiones amorosas no le suelen salir bien.

En esta novela el tema central son las peculiariedades del mundo "lumpen" de Las Vegas: mafiosos, casinos, mújeres fáciles, buscavidas, policía corruptos, ... un mundo en el que Harry Bosch parece moverse como pez en el agua. El individualismo con que funciona el héroe de Cónnelly también se pone de manifiesto, y una vez más tiene que luchar contra la incomprensión, sino la hostilidad, de los mandos policiales correspondientes.

No se si en los estados Unidos existe una serie sobre Harry Bosch, pero de no ser así alguién está desperdiciando la oportunidad de hacer unos telefilms de éxito seguro. Una novela recomendable, pero si alguien no ha leído nada de Cónnelly, que empiece por el principio y se haga con la primera entrega de Harry Bosch: "El eco negro", cuando el personaje es magnífico hay que leer siguiendo un orden.




Genuino estilo británico








"El crimen de las medias de seda"
Anthony Berkeley
Lumen. Barcelona (2011)
310 páginas


Resumen: En esta ocasión, Sheringham se ve envuelto en un estremecedor y complejo caso que une el suicidio de la hija de una corista, la desaparición de la hija de un párroco de pueblo y la muerte de tres chicas que aparecen ahorcadas con medias de seda. Con su sagacidad psicológica y su original método deductivo, Sheringham acabará desvelando el mapa de los asesinatos que se esconden tras el misterio


Tenía ganas de leer algo de Berkeley, un autor de intriga británico muy en la línea de los históricos del género en esa parte de Europa: Agatha Christie, Dorothy L. Sayers, ... Lumen, una editorial pulcra y elegante que suele reeditar antiguos autores de notable calidad, ha comenzado a sacar del desván los libros de este escritor que nació en el siglo antepasado y falleció en 1971; se trata de novelas ágiles, escritas sin excesivas complicaciones y editadas con letra grande y a doble espacio, es decir, adecuadas para leer cuando uno necesita descansar. Me habían asegurado, además, que "El crimen de las medias de seda" era una de las mejores novelas inglesas del género, lo que añadía puntos a la decisión de leer dicha novela.

El protagonista de los casos que plantea Anthony Berkeley es Roger Sheringham, un periodista de sucesos con vocación de investigador privado que husmea en torno a una serie de crímenes en paralelo con Scotland Yard, con quien mantiene una curiosa relación, pues en ocasiones da la impresión de que colabora con ellos, mientras en otras lo que sucede es que actúa a sus espaldas, casi en disputa con la policía metropolitana inglesa. Como no podía ser de otra manera, Sheringham es un personaje fundamentalmente británico, con la elegancia, la flema y la intuición de los grandes protagonistas de las novelas policíacas de allí. No obstante, al menos en este libro, el autor no entra en excesivos detalles acerca de las cuestiones personales y privadas de su protagonista, a quien se limita a presentárnoslo en sus afanes de resolver unos crímenes.

Se trata de una novela entretenida, que responde a unos esquemas absolutamente ortodoxos: hay unos asesinatos, unos posibles autores y una investigación que culmina con la averiguación del autor de aquéllos, con sorpresa final, por supuesto, aunque dudo que sorprenda a quienes ya tiene callo en la lectura de este tipo de literatura. La novela fue escrita y publicada en 1928, lo que nos da idea de la época en la que se desarrolla la trama y el ambiente que nos encontramos, ya alejado del puritanismo y rigor social de la época victoriana, pero sin haber perdido todavía los encorsetamientos habituales en la sociedad inglesa.

Como me ha ocurrido también con Dorothy L. Sayers, la lectura te deja algo frío: entretiene, pero uno se queda con la sensación de que falta algo de chispa, pero hay que asumir el momento en que fue escrito, así como que cada autor tiene su estilo propio: no todos tienen que ser como John Cónnolly o Don Wislow. Una buena novela para leer junto al fuego o en un buen sillón orejero.




La intriga que no suele fallar en Barcelona










"Nido vacío"
Alicia Giménez Bartlet
Planeta. Barcelona (2007)
397 páginas



Resumen:
La inspectora Petra Delicado se ve obligada a ir de compras a un centro comercial; los policías también comen. Entra en el lavabo, y, atónita, ve como una pequeña mano hace desaparecer su bolso. La persigue, pero antes de darle alcance, la pequeña tira el bolso y escapa definitivamente. Finalmente recupera su bolso con todo el dinero, el móvil y los documentos, pero sin algo esencial para una policía...solo ha desaparecido su pistola. ¿ Para que quiere una arma aquella niña de apenas diez añops?. Tras soportar las consabidas bromas de sus compañeros y tragarse la bronca de su jefe, Petra decide seguir la pista de la joven ladrona. Para ello contará con la colaboración de un único testigo, que resulta ser también una menor. La resolución de este caso cambiará incluso la vida personal de Petra Delicado.


Es sabido que siento especial debilidad por las novelas ambientadas en Barcelona; la capital del Principado es una ciudad que reúne unas características muy especiales de ambientes, idiosincrasia y paisaje que facilitan, en mi opinión, la buena litaratura, además de que el conocerla medianamente ayuda más a identificarte con lo que lees. Esta debilidad se acentúa en el caso de las novelas policiacas, género que han trasladado a Barcelona escritores tan ilustres como Manuel Vázquez Montalbán y Francisco González Ledesma; por eso procuro no desaprovechar las ocasiones que se me presentan para leer novelas en las que los crímenes, investigaciones y demás relatos policiacos adquieren protagonismo en medio de la vorágine barcelonesa. Hay un buen número de autores notables que cumplen el deseado requisito de ubicar sus personajes en Barcelona, y entre ellos pienso que destaca con luz propia Alicia Giménez Bartlet, que ya ha escrito un buen número de entregas de las intrigas que protagoniza la inspectora de policía Petra Delicado.

Pienso que "Nido vacío", no generalizo porque dicho queda que es lo primero que leo de esta autora, tiene dos virtudes principales: está bien escrito, lo que supone un importante valor añadido a una novela del género policíaco, y describe muy bien el ambiente de una Comisaría de Policía, no estamos ante personajes de cartón piedra, sino que cada uno está perfectamente definido y la autora refleja un escenario que suena a real, a reflejo de lo que pasa.

La novela no se limita a relatar el inevitable crimen y la investigación posterior, sino que dedica abundante espacio a contarnos los problemas sentimentales de los protagonistas, algo que a determinados lectores les puede llegar a cansar, pero que también refuerza el carácter de novela policíaca con pretensiones literarias de los libros de Giménez Bartlet. Eso sí, demasiado happy end, aunque no se si en nuevas entregas la autora desmonta la felicidad que muestra el epílogo del libro, porque hay que decir que tras el desnelace principal y el desenmascaramiento del culpable, aún quedan casi 30 páginas de flors y violas".




9 de diciembre de 2011

He desempolvado a Plinio

Me temo que con frecuencia no valoramos la literatura que se ha hecho en España a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado; por supuesto, escritores como Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite o Camilo José Cela han tenido su reconocimiento, pero llama la atención que en la calle se conozca tan poco a gente como Luis Martín Santos, Jesús Fernández Santos, Ignacio Aldecoa o Luis Romero, entre muchos otros. Y en esta literatura tan llena de realismo, crítica social y belleza estética también había un sitio para la novela policíaca, pues Francisco García Pavón, un manchego que era también profesor de la Escuela de Arte dramático de Madrid y crítico de teatro, supo crear un personaje, Plinio, que marcó una época. Mi primer recuerdo de Plinio se remonta a 1972, cuando Antonio Giménez Rico y José Luis Garci sacaron de su chistera una serie de televisión sobre el personaje, una magnífica recreación de las novelas de García Pavón protagonizada por un actor formidable y prematuramente fallecido, Antonio Casal, y que contaba con secundarios tan significados como Alfonso del Real, María Isbert, Manuel Aleixandre y José Franco. El horario de la serie y os rombos que aparecían en una esquinita de la pantalla fueron obstáculo insalvable para poder verla, pero ya entonces me quedó el gusanillo de profundizar en las aventuras del tal Plinio.

Y eso que Plinio no era un detective experimentado, ni un inspector de la brigada antidroga, ni siquiera un comandante o capitán de la benemérita, sin simple y llanamente Manuel González, Jefe de la Policía Municipal de Tomelloso, una población de cerca de 40.000 habitantes ubicada al noreste de la provincia de Ciudad Real. Plinio es un hombre taciturno, inteligente, sereno y algo "cachazas" que es capaz de descubrir los misterios más enrevesados sirviéndose mucho más de la intuición y la experiencia vital que de las pruebas y los modernos sistemas de investigación. Junto a Plinio hay otros personajes característicos entre los que destaca D. Lotario, el veterinario del pueblo que viene a ser como una especie de Dr. Watson de La Mancha.Lo libros de Plinio son algo más que una novela policíaca, pues García Pavón no se limita a plantearnos un caso criminal y a escribir sobre la averiguación de sus entresijos, sino que aprovecha para describirnos, magníficamente, con un vocabulario rico y bien utilizado, cómo era la España rural de la época, la peculiar idiosincrasia de las gentes de La Mancha, las miserias humanas y el ambiente y paisaje de Tomellosos y alrededores. Al cabo de más de cuarenta años desde que se escribieron las novelas de Plinio éstas no se han quedado caducas, entre otras cosas porque la buena literatura no prescribe y Plinio es eso, por encima de todo.

Para cumplir la deuda adquirida con García Pavón saqué de la biblioteca un tomo publicado recientemente por Destino que contiene tres historias de Plinio y una serie de relatos cortos. Solamente he tenido tiempo para leer "El reinado de Witiza", una historia bien "chusca" y llena de sentido del humor y "Las hermanas coloradas", con las que García Pavón ganó el Nadal de 1969, una novela a la que el autor nacido precisamente en Tomelloso le pone un toque de amargura que hace pensar. Queda para otra ocasión "El rapto de las sabinas", ganadora del premio Nacional de la Crítica el mismo año 1969 y los relatos, un género en el que se ha comparado a García Pavón con Ignacio Aldecoa, el indudable maestro de la época en los cuentos cortos.


2 de noviembre de 2011

Trilogía de Marsella: 5 estrellas



Recuerdo que la primera novela de esta trilogía, "Total Kheops" fue el primer libro que comenté en este blog y la segunda entrada de toda su todavía corta historia, ya entonces quedé encantado de la forma de escribir de este Jean Claude Izzo, aunque por esas cosas que tiene la vida no he encarado la lectura de las otras dos entregas, "Chourmó" y "Soleá", hasta estos últimos meses. Al final el balance es muy positivo: calidad, interés y un "encanto especial".

Jean Claude Izzo no fue siempre un novelista, pues comenzó haciendo poesía y sólo al final de su corta vida -falleció en enero de 2000 a los 54 años, se decidió a escribir prosa, cuya culminación, sin ningún género de duda, es esta maravillosa trilogía de Marsella. Pero para entender lo que escribe Izzo también es importante conocer su militancia izquierdista, habiendo pertenecido primero al PSU y posteriormente al PCF, siendo igualmente director de la revista comunista "La Marseillaise". Pero las novelas de este autor no son como otras una soflama partidista y sectaria, sino que Izzo se limita a contar lo que ocurre, desde un punto de vista eminentemente ideológico y con una notoria visión utópica del mundo, pero lo hace honestamente, mostrando el mundo y la sociedad que él ve, sin juicios ni manipulaciones. Jean Claude Izzo es todo un descubrimiento, un escritor con todas las letras, con una prosa caracterizada por las frases cortas y los continuos puntos y seguido.

La trilogía de Marsella está claramente dominada por dos aspectos: el personaje protagonista, Fabio Montale y el escenario donde ocurre todo, la localidad portuaria de Marsella. Tras leer cada uno de los tres libros que componen la "ópera prima" de Jean Claude Izzo uno termina profundamente identificado con Montale, a la vez que empapado de ese ambiente propio de Marsella, donde conviven personas tan distintas y que nunca puede separarse del ambiente propio de una ciudad con puerto de mar.

Fabio Montale tiene ciertos perfiles autobiográficos, pues como Izzo es hijo de italiano y marsellesa, un mestizaje que marca indeleblemente la historia que va viviendo el personaje. Montale comienza siendo un policía especial, muy alejado de la ortodoxia y los convencionalismos profesionales, si bien en un momento determinado deja la Policía y se convierte en una especie de detective atípico. En cierta manera es un perdedor que nos recuerda a Wallander, si bien no se aleja tampoco de otros como Pepe Carvalho, en especial si tenemos en cuenta que sus andanzas van muy unidas a la buena comida y a su frecuente recurso al "pastís" y al "Lagavulin". Es un personaje duro, pero a la vez entrañable, pues cada pensamiento, cada frase está investida de una especial ternura; Montale sufre, se rebela ante las injusticias y trata de vencerlas, si bien su suerte resulta más bien escasa en este aspecto.

Y junto a Montale, inseparablemente unida a su persona, está Marsella, pero una Marsella concreta, de perdedores, de inmigrantes y personas que luchas por superar sus traumas y sus desgracias. Una Marsella de los bajos fondos, donde nació y se crió Montale, en un mundo de delincuencia juvenil que redimió el boxeo, y donde se encuentran tantos personajes que comparten su vida con él: Fonfón, Honorine, Hassan, Manu, ... muchos de ellos hasta el momento en que mueren violentamente, porque Marsella nos la describe Izzo vinculada a la Mafia y a los mundos más oscuros. Pero a la vez, Marsella no pierde luminosidad y viveza, porque en el mundo de Montale no se excluyen la bondad ni la belleza.

Las novelas de está trilogía están impregnadas, no podía ser de otra manera, de una evidente crítica social; el autor marsellés nos presenta un escenario de personas que se conviven en una sociedad desigual, de privilegios, donde tener origen argelino, africano o incluso italiano o español es un hándicap evidente. Los "héroes" -si se les puede llamar así- de Izzo no viven en mansiones ni regentan grandes empresas y despachos, por mucho que terminen presentando parecidas miserias a los que sí lo hacen. Y repito, el ambiente crudo y árido en el que se desarrollan las tres novelas no impide esas dosis de ternura a que antes me refería.

"Total Kheops"
Jean Claude Izzo
Akal. Madrid (2003)
283 páginas

Resumen: La muerte de una destacada figura de la mafia marsellesa llevará a Fabio Montale, un policía escéptico y amante de los placeres de la vida, a introducirse en una oscura trama en la que se entretejen la xenofobia, la marginación y la satanización de los inmigrantes magrebíes, la corrupción y la amenazadora sombra de la extrema derecha. Y en medio de tdodo ello, Marsella, una ciudad en la que "hay que tomar partido" y donde, "demasiado tarde, unos se encuentra delleno en pleno drama.Un drama antiguo, donde el héroe es la muerte".


"Chourmó"
Jean Claude Izzo
Akal. Madrid (2004)
252 páginas

Resumen:
En ocasiones, las personas son víctimas de sus propios actos. Otras, simplemente lo son de la fatalidad. Como Guitou, cuya única culpa fue amar a una bella joven de origen argelino. Un amor que le llevó a estar en el sitio equivocado en el momento menos oportuno. A ver a quien no tendría que haber visto jamás. Fabio montale abandonará su apacible retiro para buscarle, para averiguar el porqué de su absurda muerte. Pero en el curso de la investigación se verá inmerso en una compleja trama de mafias e integrismos que van dejando en el camino los cadáveres de su amigo Serge, del arquitecto Adrien Fabre, de Pavie...de demasiada gente. Y de fondo, como siempre, Marsella, sus calles, sus olores, sus sabores, omnipresente protagonista de un drama en el que resulta difícil precisar los límites entre el bien y el mal. Como en la vida misma.


"Soleá"
Jean Claude Izzo
Akal. Madrid (2005)
216 páginas


Resumen:
Todo llega a su final, y puede que los malos sólo tengan su merecido en las viejas películas de Hollywood. Resulta difícil afrontar la realidad, la náusea que provoca es demasiado intensa. Bajo su falso fulgor se esconde una podredumbre que amenaza todo aquello que queremos, aun lo más inocente. Nadie ni nadie se salva de ella. ¿ Ni siquiera Montale?.




22 de octubre de 2011

Una novela algo "escatológica"










"Aguas gélidas"
Michael Koryta
Roca Editorial. Barcelona (2010)
430 páginas

Resumen:
West Baden Springs es un inquietante balneario de enormes proporciones. Allí llega Eric Shaw con el encargo de investigar el pasado de Campbell Bradford, un multimillonario de 95 años a quien le queda poco tiempo de vida. Bradford creció en la zona, pero su familia desconoce cómo fueron sus primeros años, por qué abandonó precipitadamente su localidad natal, ni cómo obtuvo su inmensa fortuna. Eric no lo tiene fácil para descubrir los orígenes de Bradford: trata con tipos de lo más excéntricos, suda para ganarse la confianza de la gente del pueblo -reticentes, por un misterioso motivo, a contar nada acerca de los Bradford- además de sortear a aquellos que quieren abortar su investigación.


Michael Koryta ha escrito ya varias novelas de intriga, incluso tiene personajes fijos, como los detectives Lincoln Perry y su socio Joe Pritchard, que protagonizan varios libros de los que hasta ahora se ha traducido uno a nuestro idioma: "Esta noche digo adiós". Pero "Aguas gélidas" se aleja de la tradicional novela policiaca, y la podemos definir como una mezcla de terror y fantasía, próxima al estilo que ha hecho universal Stephen King. Cuando la comencé esperaba encontrarme con otra cosa y me costó entrar en el libro, si bien conforme avanzaba en su lectura le fui cogiendo el truco.

Se trata de una novela de pocos personajes y cuyo desarrollo está muy centrado en el protagonista, Eric Shaw, un cineasta en crisis que queda sometido al misterio del "Agua Plutón", unas antiguas botellas cuyo contenido produce efectos curiosísimos. Se mezcla continuamente la realidad con la fantasía, derivada de las alucinaciones que el consumo de dicho agua produce en Shaw, que ve escenas del pasado y desentraña a través de ellas lo ocurrido entonces. He de reconocer que a veces uno se pierde y no consigue seguir al dedillo el relato, aunque siempre acabas haciéndote a la idea.

Dicen las crónicas que se trata de una novela de terror, aunque me parece una calificación más bien exagerada, si bien es posible que si se lleva al cine, un director hábil y experimentado podría sacar petróleo del guión y conseguir asustarnos bastante. La originalidad está en los fenómenos paranaturales de los que es víctima el protagonista, un recurso que también ha utilizado algún otro autor de novela de misterio como el irlandés John Connolly.

Tal vez el mayor mérito que he encontrado en "Aguas gélidas" es las excelentes descripciones de paisajes y fenómenos naturales; en concreto el amplio relato acerca de la tormenta de tornados que se sucede en el lugar donde ocurren los hechos está escrito magistralmente, consiguiendo Koryta que uno acabe sintiendo que se encuentra en medio del vendaval. Una novela interesante que hay que leer con paciencia.





15 de octubre de 2011

Carlotto y el "caimán"

Leí por vez primera a Massimo Carlotto hace ya tres o cuatro años cuando saqué de la Biblioteca Pública "Hasta nunca mi amor", un crudo e interesantísimo relato sobre el regreso a Italia tras un largo exilio en Sudamérica de un viejo militante de la extrema izquierda. Recuerdo que Brunetti me había hablado maravillas del libro, aunque, como en ocasiones, había manifestado su temor de que pudiera herir mi sensibilidad: no lo hizo y, aunque he de confesar que recuerdo muy poco de este libro me gustó bastante, aún confirmando su dureza. Carlotto es un autor diferente: ya de entrada su propia historia personal reune caracteres épicos pues fue condenado por homicidio tras un polémico proceso, huyó al extranjero, fue extraditado, preso y finalmente indultado. El escritor siempre se declaró inocente y su azarosa historia queda reflejada en sus novelas, pues no sólo uno encuentra frecuentes trazos autobiográficos en ellas, sino que también anda implícita en las mismas una visión notoriamente crítica y escéptica hacia el sistema judicial italiano, ... aunque más bien pienso que ese desengaño se extiende hacia el sistema en general. Los protagonistas de Massimo Carlotto suelen tener un punto de cinismo y rebeldía notable, y como muestra un botón: el detective Marco Buratti, "el caimán" y su amigo, a quien conoció en prisión, Buonanoti Rossini, dos personajes perfectamente dibujados, con fuerza y personalidad y que no conceden ni un respiro a la ternura o la comprensión.

Buratti y Rossini se caracterizan por una arraigada desconfianza ante el sistema; en las novelas de Carlotto no suele haber investigaciones oficiales ni juicios, más bien la actuación privada de dos personas capaces de recurrir a todo tipo de argumentos para salirse con la suya. Los héroes de Carlotto lo son en la medida en que saben saltarse a la torera leyes y criterios, ni Buratti ni Rossini se cantean ni un ápice a la hora de utilizar armas, falsear documentos o identidades o coaccionar a testigos, ... todo ello, evidentemente, con una vestimenta de sabiduría y corrección, y es que todo protagonista cae bien, los lectores nos acabamos identificando con quienes vuelven una y otra vez a protagonizar los relatos de nuestros escritores favoritos.

Las novelas del autor nacido en Padua, lugar donde se suele desarrollar la trama de las mismas, no hacen concesión alguna a la ternura ni a la ponderación; Massimo Carlotto es descarnado, crudo y algo cínico, no hay miramientos ni contención, por eso la gente muere sin medida y la venganza tampoco suele entrar en consideraciones. Eso sí, uno de los grandes logros del autor es saber presentarnos un panorama tan duro con la naturalidad y elegancia suficientes para hacer el libro digerible, para leer lo que se relata con paz y serenidad. Carlotto sabe contar historias, hacerlas amenas.

De Italia han salido grandes autores del género; en esta misma sede he elogiado sólidamente a Camilleri y Donna León -americana de nacimiento, pero residente en Venecia-, creadores de dos personajes formidables como Montalbano y Brunetti; también he recogido mis impresiones de Vait Heinichen, creador de Proteo Laurenti, inspector de Trieste y de Gianrico Carofiglio, un magistrado italiano que está apretando muy fuerte con los casos del abogado Guido Guerrieri. El país transalpino es, por lo tanto, una garantía de calidad literaria en este ámbito; y en este elenco Massimo Carlotto no sólo está a la altura, sino que se erige como un autor distinto, que va más allá del thriller judicial o policial para acercarse a la genuina novela negra que en su día abarcaran Hammet o Chandler, o años después Elmore Leonard o James Ellroy.

La serie del "caimán" está compuesta, según nos cuentan los entendidos, de cinco libros; solamente he podido tener acceso a los dos primeros, pues tras ser publicados por "Barataria" en su colección "Mar negro" los años 2005 y 2006, a partir de entonces no han salido más. La editorial sigue en pié, pero no ha aparecido ninguna novela más del italiano; espero que alguna vez se subsane la omisión, porque vale la pena completar la serie, sin ningún género de duda. La acción de la segunda de las novelas se desarrolla en Corcega, con una excelente ambientación.

"La verdad del caimán"
Massimo Carlotto
Barataria Ediciones. Barcelona (2005)
261 páginas

Resumen:
Una novela negra marcada por el blues, que se abre con un concierto de Cooper Terry y concluye con las notas de B. B. King en la frontera francesa. Y entre las dos imágenes musicales, el Caimán, un solitario aficionado al calvados, un ex convicto metido a detective que cumplió siete años de injusta condena, investiga un delito atribuido con excesiva ligereza a un convicto que encaja demasiado bien con la imagen del perfecto culpable: heroinómano, en régimen de trecer grado cumpliendo condena por asesinato, marginal y marginado...


"El misterio de Mangiabarche"
Massimo Carlotto
Barataria Ediciones. Barcelona (2006)
298 páginas

Resumen:
Buratti, el nada convencional investigador privado, ex convicto, adorador del blues y del calvados, junto con su amigo y socio Beniamino Rossini, tierno mafioso de estricto código ético pero gran amante de las armas, tienen que vérselas esta vez con un caso extraordinariamente apasionante: tres abogados sardos fueron acusados y condenados de la muerte de un colega diez años atrás. La justicia ya ha dado su veredicto, pero ellos, falsos culpables, desean recuperar su buen nombre y conocer la verdad. Por qué los acusaron, quién lo hizo y cómo se llegó a la conclusión de su culpabilidad. La investigación del Caimán va destapando toda una trama llena de extrañas conexiones. Una mujer madura alcoholica y romántica, una base de la otan en la que se oculta demasiado, un patinador psicópata, magistrados volubles, una amante enigmática, una vieja película, Napoleón, con demasiados actores y comparsas, más abogados, militares, políticos y... al final, un misterio que puede resolverlo todo: ¿qué es Mangiabarche?

26 de septiembre de 2011

Genuino thriller americano









"Condenado al asesinato"
John Lutz
Via Magna. Barcelona (2008)

522 páginas

Resumen: Una invitación escrita con sangre… Un loco está matando mujeres en Nueva York. Cuando encuentran sus víctimas, éstas han sido desmembradas con cuidadosa precisión, sus extremidades apiladas en una grotesca pirámide y se les ha extraído hasta la última gota de sangre. Cazar al asesino, o ser el siguiente… Acostumbrado a trabajar en los homicidios más espeluznantes, los nervios del detective Frank Quinn no se alteran fácilmente. Pero cuando las iniciales de los apellidos de las víctimas del asesino forman la palabra «Q-u-i-n-n», el veterano policía siente que un escalofrío recorre su espalda. Después, aparece una nueva víctima vinculada a una mujer que Quinn no puede evitar desear. Cazar asesinos es la especialidad de Quinn, pero esta vez se enfrenta a una psicópata que le pone a prueba como nunca antes lo ha hecho ningún otro…


Sentía curiosidad por leer algo de John Lutz, un clásico dentro de los autores norteamericanos de misterio; tenía unos cuantos donde elegir y acabé optando por el más reciente: "Condenado al asesinato". Comprobé que estaba en la Biblioteca Pública de Zaragoza y emprendí, como en casos anteriores, la táctica del cazador paciente: fui controlando los préstamos de la novela y cuando vi que estaba libre acudí a por ella. Creo que ha sido una buena lectura, sin grandes pretensiones como ocurre frecuentemente en el género, pero cumpliendo a la perfección el papel de entretener dentro de la corrección literaria. El argumento, eso sí, presenta ciertas dosis de morbo como se puede comprobar con la lectura del resumen que figura más arriba, si bien Lutz no se regodea en lo macabro de los crímenes que narra.

Se trata del tradicional thriller, de esos en los que quien los escribe consigue que no pierdas ni el hilo ni el interés y sabe entrelazar las distintas situaciones de cada protagonista para que quien los lee no se haga un lío ni se despiste. La novela podría servir perfectamente como guión de una película de acción, en una línea similar, por poner un ejemplo, a films tan impactantes como "Seven" o "El silencio de los corderos", salvando por supuesto las distancias y sin ánimo de ofender. Junto al caso policial concreto que se convierte en núcleo de la acción, el autor nos introduce tanto en los antecedentes vitales del asesino como en los problemas personales y familiares del protagonista, aunque acaba relacionando tanto a unos con otros que se acaba intuyendo cierta artificialidad.

Si tuviera que poner una pega a la novela de John Lutz sería la de su extensión; como indico en la ficha el libro tiene 522 páginas, circunstancia que de por sí ya es capaz de echar para atrás a más de un lector avezado; pìenso sinceramente que se podría haber solventado la cosa con ciento cincuenta o doscientas páginas menos. Eso sí, la letra es grande y los párrafos espaciados, lo que supone que se termina más deprisa de lo que uno podría sospechar. Tengo que añadir que el final no me acabó de convencer, me pareció forzado y exagerado ... aunque últimamente me pasa bastante eso de no quedar satisfecho con las formas de terminar las novelas de este tipo, con lo que empiezo a pensar que el problema lo tengo yo.

En suma, un buen thriller, adecuado para aquellos momentos en los que uno necesita evasión y descanso. Está bien escrito y los personajes se hacen amables, ... salvo uno, evidentemente, que de amable no tiene nada.


10 de septiembre de 2011

La nueva ola de la novela policiaca española



La literatura española siempre ha estado en primera fila, desde Gonzalo de Berceo hasta Delibes, pasando por Lope de Vega, Cervantes, Espronceda, Benito Pérez Galdós, Pio Baroja, Azorín, Lorca, Cela o Ana María Matute siempre hemos podido presumir de tener escritores con absolutamente nada que envidiar al resto del mundo. Por esta razón, es lógico que en novela negra y policiaca también encontremos primeros espadas, así lo demuestran "clásicos" del género en nuestro país como Vazquez Montalbán, González Ledesma, García Pabón, Alicia Giménez Bartlet, ... Mucho más recientes son otros autores con novelas que me han encantado como Rosa Ribas -"En caída libre" y "Con anuncio", el gallego Domingo Vilar -"Ojos de agua" y "La playa de los ahogados"-, Eugenio Fuentes -"Cuerpo a cuerpo"- o Lorenzo Silva, del que me he tragado toda la serie de Bevilacqua y Chamorro.

Pero son tiempos en los que el género negro está de moda, y la nómina de autores nacionales se ha ampliado muchísimo; por esta razón hay que intentar, como tantas veces, separar el grano de la paja y aprender a discernir cuando estamos ante un buen descubrimiento y cuando ante el subjetivo encumbramiento de un autor por razones comerciales o ideológicas. Recientemente el país sacaba un excelente artículo sobre estos nuevos autores y facilitaba una interesante lista de nombres a los que intentar seguir. En esta línea, y gracias al saber estar al día y a la generosidad de mi amigo Paco van poco a poco pasando por mis manos algunas de las muestras de esta nueva ola de autores negro-criminales.

En esta línea he leído recientemente dos novelas escritas precisamente por dos de esos autores que el diario de PRISA incluía entre los más interesantes del panorama policíaco español: "Negras tormentas", de Teresa Solana y Los que hemos amado", de Willy Uribe. Se trata de dos novelas bien distintas y que no han conseguido llenarme en exceso, por mucho que cada una tenga sus valores. Tanto una como otra pienso que andan muy lejanas a la calidad de los "clásicos" del género en España. Eso sí, cada una de ellas tiene su estilo y son muy distintas entre sí.

"Negras tormentas" presenta la novedad de tener como protagonista a una inspectora de los Mossos de Esquadra, Norma Forester, con lo que a las clásicas sagas protagonizadas por Guardias Civiles y Policías Nacionales podemos añadir esta que implica en las aventuras a un miembro de una policía autonómica. La trama planteada por Teresa Solana está bien construida: el lector sigue el argumento con atención y creo que sabe terminar bien la novela. Eso sí, no he visto una especial calidad literaria en el libro, fundamentalmente porque he notado cierta falta de riqueza en el vocabulario.

El libro es un modelo de esquemas políticamente correctos: el padre de la protagonista fue fusilado por anarquista, su madre es una excéntrica señora, su hija vive de okupa en el barrio de Gracia su ex-marido es homosexual y convive con el hermano de su actual pareja y, por supuesto, todos se reunen en fiestas y celebraciones y se llevan de cine. Me ha parecido una elaboración completamente artificial, además de que la misma carece, desde mi punto de vista, de toda originalidad, pues no encuentras más que los "típicos tópicos".

Me ha parecido, además, un libro militante ideológicamente; es frecuente que en las novelas se refleje la ideología del escritor, algo que no me parece criticable, pues responde a cierta lógica. Ahora mismo estoy terminando "Churmó", el segundo volumen de la "Trilogía de Marsella" del fallecido escritor francés Jean Claude Izzo; Izzo eran militante del PCF y en sus novelas se nota sus posturas izquierdistas, pero no desde un punto de vista de adoctrinamiento, sino en cuanto refleja una realidad social real desde un punto de vista determinado: Izzo nos cuenta una historia, la valora pero no adoctrina. En "Negras tormentas" he observado lo contrario, pues pienso que se aprovecha la novela para dar una visión sectaria y maniquea de la historia, y todo eso le hace perder calidad.

"Los que hemos amado" es una novela bien distinta; ya hablé en su día de otro libro de Willy Uribe "Se que mi padre decía", y a éste se le puede aplicar lo mismo. Describe con gran habilidad una situación concreta, un mundo duro, ácido y lleno de miserias, pero lo hace sin abrir puertas a la esperanza. Dice el escritor que no busca sacar de lo que escribe ningún tipo de moralina, pero tal vez por eso te sumerge en un ambiente desolador y deja un sabor amargo.

Creo que es un libro excesivo, donde no hay hueco a la bondad, a la solidaridad y a la confianza en el hombre. Para los seguidores del género negro puede ser, sin duda, una lectura interesante, pero quien lo lea debe de buscar algún antídoto a la desesperación que rezuma y, sobre todo, ha de hacerlo en un buen momento personal: no es nada recomendable para quien atraviesa una situación de pocos ánimos.

El panorama de la novela negra y policíaca española es muy amplio, y en él podemos encontrar autores excelentes; ni siquiera pretendo tachar a los dos de los que hablo hoy, aunque sinceramente en estos momentos tengo a unos cuantos por encima suyo en el orden de preferencias, ... tal vez mis gustos sean demasiado clásicos.










"Negras tormentas"
Teresa Solana
RBA. Barcelona (2011)
252 páginas


Resumen:
La subinspectora Norma Forester tiene una familia de lo más variopinta: su padre fue un brigadista de Manchester ejecutado al final de la Guerra Civil, su madre es hippy, su marido Octavi trabaja como médico forense, su hija pertenece al movimiento okupa, su ex es homosexual y ahora también es su cuñado, y tiene una tía monja de clausura muy aficionada a la informática. Norma disfruta de su entorno familiar, pero también le absorbe su trabajo policial. Ahora tiene que investigar la muerte de Francesc Parellada, un catedrático de Historia que estaba a punto de jubilarse. Norma y su ayudante Gabriel Alonso se ocupan del caso, pero la investigación apenas avanza hasta que relacionan la muerte de Parellada con un homicidio sucedido un par de semanas antes y con unas memorias en las que se describe el duro clima moral y material de la posguerra española.












"Los que hemos amado"
Willy Uribe
Los libros del lince (2011)
224 páginas

Resumen:
La historia de dos chicos de Getxo que viajan al sur de Marruecos buscando olas grandes, buen costo y algún remedio para el aburrimiento. O tal vez huyendo de no sé sabe muy bien qué. Del tedio, sí, pero seguramente de algo más. Antes de la partida ocurren ciertas cosas. Una chica se tira de lo alto de un acantilado, otro conocido aparece muerto en las vías de un tren. La atmósfera narrativa es todavía luminosa, pero hay algunos elementos que la ponen en entredicho. Por ejemplo, la peculiar relación entre los protagonistas: Eder es de buena familia, rico, y tiene un carácter dominante. Sergio no sabe ni quién es su padre, y es pobre, sumiso, y bastante ingenuo, aunque más valiente para las olas grandes que su amigo Eder. Si les unen las olas, hay cosas que les separan. Como dice el narrador, “el dinero de los ricos habla por sí solo, pero el de los pobres necesita una explicación.” Finalmente, lo que empieza como una historia de aventuras, un viaje de iniciación, va complicándose hasta convertirse en una trama de engaño y codicia, mentira y traición, pero también en una peculiar historia de amor.


5 de agosto de 2011

Lecturas de verano III: Novedades antiguas



Me gusta indagar entre viejos autores de novela policíaca para sacar del baúl de los recuerdos viejas novelas que en su día facilitaron el ocio de los aficionados de la época; suele tratarse de relatos en los que la intriga y su posterior trabajo de averiguación se desarrollan en ambientes clásicos y con medios más bien rudimentarios, sin informática ni técnicas avanzadas de investigación, pero a los que no les falta ni interés ni las dosis adecuadas de misterio. En mis pasadas vacaciones metí también en la maleta un par de ejemplares de estas características.
















"El caso James Joyce"
Amanda Cross

Alfaguara. Madrid(1992)
198 páginas


Resumen:
La profesora Kate Fansler, infalible protagonista de las novelas de Amanda Cross, reúne en una casa de verano en Massachusetts a un variado grupo de personas que se ven envueltas en un espeluznante crimen. Con una mujer odiada por todo el mundo como víctima y un accidente como tapadera del móvil principal, el caso no tendría mayor trascendencia para la policia local. Sin embargo, detrás de ese crimen se encuentra la correspondencia de James Joyce con su editor y el destino final de su mejor manuscrito, nada menos que un original inédito, celosamente guardado por el genial escritor.


Hace tiempo que tenía ganas de leer a Amanda Cross; la primera vez que escuché hablar de esta antigua profesora de Humanidades de la Universidad de Columbia, cuyo verdadero nombre era, por cierto, Carolyn Gold Heilbrun, fue en uno de esos mails informativos que envía "Negra y Criminal" en el que se recomendaba su lectura- No se porqué razón pensé que dicha autora era una más de las grandes damas de la intriga británica, hasta que descubrí que había nacido en New Jersey ... tal vez por esta razón he encontrado en la novela de Cross ciertos aires de campiña británica.

Me ha gustado "El caso James Joyce": está bien escrito, posee cierta originalidad dentro del género policíaco y aparece un personaje, el de Kate Fansler, realmente interesante y lleno de personalidad; Fansler es una profesora culta y llena de iniciativa, marcadamente feminista, pero su feminismo es positivo, simpático y creativo, muy distinto del que pregonan algunas "tontitas del sistema" que corres por los pagos literarios españoles. Por lo que he podido averiguar hay muy pocas novelas de Amanda Cross traducidas al castellano, pero vale la pena hacerse con ellas para seguir disfrutando de autora y personaje.

La intriga está bien creada, aunque la autora parece pretender ir más allá, y dibujarnos un panorama interesante de personajes cuyos avatares describe con acierto, consiguiendo un marco en el que no faltan ni cierta profundidad filosófica ni la crítica social. Y, por encima de todo, estamos ante una novela con una altura cultural poco habitual en el género; así aparecen citas de autores del nivel de D.H. Lawrence, C.H. Lewis, Thomas Milton, Lewis Caroll, Bernard Shaw, Thomas Hardy y, evidentemente, James Joyce, con referencias frecuentes al "Ulyses" y "Dublinesses"; asimismo Cross recurre a mujeres avanzadas en su tiempo como Simone de Beauvoir, Doris Leassing y Virginia Woolff.

Es de agradecer también el toque de humor, elegante y poco acentuado, implícito en el estilo de la escritora norteamericana; Amanda Cross escribe con elegancia y frescura y consigue que sus libros se lean con agrado e interés especial. Hace ya mucho tiempo que estas novelas corren por el mercado, pero para mí ha sido un descubrimiento.













"Muerte en la rectoría"
Michael Innes

Planeta. Barcelona (1986)
199 páginas


Resumen:
Se ha cometido un crimen. El ilustre rector de la Universidad de San Antonio ha aparecido muerto en su despacho. Lo curioso es que el recinto estudiantil queda cerrado a partir de las nueve y sólo unas cuantas personas tienen la llave. El detective Appleby intentará comprender la psicología de los sospechosos para desenmascarar al asesino.


Había escuchado hablar mucho de Michael Innes, uno de esos autores de intriga británica que no suelen decepcionar; por fin ha pasado por mis manos una de sus más famosas novelas y puedo asegurar que, efectivamente, es británico hasta la médula. Al igual que en el caso de Amanda Cross, Michael Innes es un seudónimo, el de J.M. Stewart, profesor literatura del Christ Church College de Oxford.

Se trata de una novela de "lugar cerrado", pues la trama se desarrolla íntegramente en el recinto de una Universidad inglesa, la de San Antonio; por lo tanto podemos afirmar que no hay imagen más británica que ésta, con profesores sofisticados y algo anticuados, alumnos de élite y desayunos con huevos revueltos y bacon. Tras el crimen que da lugar a la intriga, el autor nos presenta a los personajes y poco a poco facilita que el protagonista vaya desenredando la madeja. Responde Innes a las estructuras clásicas de autores como Agatha Christie o P.D. James,pero hay que dejar bien claro que se haya bastante lejos de éstos en cuanto a calidad literaria.

El protagonista principal de ésta y otras novelas de Innes es el inspector de Scotland Yard John Appleby, un personaje bien dibujado, aunque hay quien le acusa de falta de carisma. No está a la altura del Adam Dalglish de James ni, por supuesto, del inefable Hércules Poirot que creo la gran dama del crimen, pero creo que sale bien parado en un elenco concursal de detectives famosos: es original, tiene carácter y resuelve con arte los misterios que se plantean.

No obstante, no me ha resultado fácil leer "Muerte en la rectoría", posiblemente porque lo he hecho en una edición de segunda mano, con páginas oscurecidas escritas a un espacio, pero también porque el autor se para demasiado en especulaciones y a la redacción le falta agilidad. Uno tiene que estar demasiado pendiente de retener distancias, habitaciones y otros datos similares y corre el peligro de perderse. Es posible que se deba a una traducción poco acertada, pero la lectura se hace frecuentemente espesa y no hay ni frescura ni tensión.

Innes escribió nada menos que 37 relatos sobre Appleby, y habrá que leer alguno más para hacerse una idea más completa de las posibilidades de este autor. De momento ya puedo decir que he leído algo de Michael Innes, pero la verdad es que esperaba más.


28 de julio de 2011

Lecturas de verano I: Dos apuestas seguras










Hay autores que uno no vuelve a leer tras la primera experiencia, otros que escoges de vez en cuando y un grupo de entre los que decides no perderte una novela; en materia de género policíaco tengo el firme propósito de terminar la saga del inspector Martin Beck que hace más de tres décadas sacaron a la venta la pareja sueca formada por Maj Sjöwall y Per Wahlöö: hay un total de diez entregas y RBA, en su acertada decisión de reeditar viejos éxitos, ya va por la séptima; lo mismo ocurre con la serie "Berlin noir" del escocés Philip Kerr, que comenzó siendo una trilogía y ya ha llegado a siete volúmenes: tras haber leído los cinco primeros este verano decidí continuar con el quinto. A fe que ni unos ni otro me han decepcionado.


"El abominable hombre de Shaffle"
Maj Sjöwall & Per Wahlöö
RBA. Barcelona (2011)
244 páginas


Resumen:
Cuando un veterano agente de la policía sueca muere asesinado en un hospital, el comisario Martin Beck cree encontrarse ante un caso de fácil resolución. El cuerpo del difunto, que presenta profundas heridas de bayoneta, ha debido ser el blanco de un maniaco que se ha ensañado a conciencia con su víctima. Pero Beck irá atando cabos a medida que la investigación del brutal asesinato avance, topándose de repente con un historial de abusos y brutalidad policial que no deja precisamente en buen lugar a la víctima. Los expeditivos métodos del agente Nyman convierten a cualquiera que haya pasado por una de sus celdas en un potencial asesino en busca de venganza.


Es conocido que Sjöwall y Wahlöö son los padres de la novela policíaca sueca actual, lo que no es precisamente poco; una vez más estos dos escritores no decepcionan y nos presentan una aventura del Inspector Martin Beck que se caracteriza, fundamentalmente, por dos caracteres: estar perfectamente construida y haber sido redactada con una sencillez absoluta. Efectivamente, "El abominable hombre de Shaffle" es una novela policíaca que no se anda con requiebros ni virguerías, pero que reune todos los elementos adecuados para ser considerada magistral.

Destaca igualmente el tono de crítica social habitual en estos autores, describiendo problemas como el desempleo de principios de los setenta en Suecia, las diferencias de clases, el abandono de los más mayores, las limitaciones de determinados derechos y, por encima de todo en esta ocasión, los abusos policiales. Junto a ello, Sjöwall y Wahlöö aportan un personaje tan rico como el de Martin Beck, junto a los de sus colaboradores Ronn, Kollberg, Larsson, Melander, ... un equipo policial que ya son habituales en esta serie policial magnífica.

Si he de poner alguna pega a la novela sería que el final es demasiado brusco, los autores cortan de pronto la narración y uno esperaría alguna escena más a modo de epílogo, pues no acabas de aclararte la situación en que queda cada cual, aunque a veces no se trata más que de respetables recursos literarios de los escritores. De cualquier manera si Dios me da salud no tengo ninguna duda de que completaré la serie de diez novelas.

"Si los muertos no resucitan"
Phillip Kerr
RBA. Barcelona (2009)
512 páginas


Resumen:
Un año después de abandonar la Kripo, la Policía Criminal alemana, Bernie Gunther trabaja en el Hotel Adlon, en donde se aloja la periodista norteamericana Noreen Charalambides, que ha llegado a Berlín para investigar el creciente fervor antijudío y la sospechosa designación de la ciudad como sede de los Juegos Olímpicos de 1936. Noreen y Gunther se aliarán dentro y fuera de la cama seguirle la pista a una trama que une las altas esferas del nazismo con el crimen organizado estadounidense. Un chantaje, doble y calculado, les hará renunciar a destapar la miseria y los asesinatos, pero no al amor. Sin embargo, Noreen es obligada a volver a Estados Unidos, y Gunther ve cómo, otra vez, una mujer se pierde en las sombras. Hasta que veinte años después, ambos se reencuentran en la insurgente Habana de Batista. Pero los fantasmas nunca viajan solos.


La serie "Berlin Noir" de Phillip Kerr puede definirse, por encima de todo, por la personalidad de su protagonista, Bernie Gunther, un personaje de una fuerza y una entidad sobresalientes, perfectamente construido y capaz de llenar por sí solo una novela; hay que añadir, en honor a la verdad, que Gunther es además un personaje cínico y amoral, algo que no me puedo resistir a comentar y que me crea en ocasiones cierto complejo de culpabilidad en cuanto aceptar la condición de héroe principal de alguien así. Bernie Gunther vulnera leyes y principios continuamente, haciéndolo como si no pasase nada, casi regodeándose en ello, a pesar de lo cual no puedes evitar ni que te caiga bien, ni que te alegres cuando las cosas le salen bien ni sentirte identificado con él: ¡qué le vamos a hacer!.

Los libros de Kerr destacan por la excelente ambientación, con un conocimiento notable de la época y de la historia, al menos si del III Reich se trata; también cabe hablar del tono irónico y desmitificador de los relatos que además de un crear estilo propio quitan hierro a sucedidos francamente duros y, finalmente, de la agilidad y excelente elaboración de los diálogos, que hay que seguir atentamente porque resultan provocativos y oxigenantes. Pienso que estas características convierten al escocés en uno de los escritores punteros de la nueva novela policíaca de nuestros días.

También tengo que decir que "Si los muertos no resucitan" no me ha parecido de las mejores entregas de la serie que protagoniza Gunther: tal vez uno se quedó tan prendado de los tres primeros que se ha vuelto algo exigente con Kerr; de cualquier manera no es esta una afirmación dirigida a desaconsejar el libro, ni mucho menos: tan solo a establecer un criterio de prelación, absolutamente subjetivo y personal por supuesto, dentro de una serie que me parece formidable.