6 de abril de 2014

Rosa López en Huesca


Rosa López, la cantante granadina que triunfó por todo lo alto en la primera edición de "Operación Triunfo" y representó a España en el Festival de Eurovisión actuó el sábado en el teatro Olimpia de Huesca. He de confesar que disfruté como un niño y quedé encantado de lo bien que lo hace la simpátiquísima artista andaluza. Tiene una voz espectacular con la que hace verdaderamente lo que le da la gana; magnífica su versión, especial y distinta, del inolvidable "Yo no soy esa" de Mari Trini, su actual éxito, y de primer nivel las canciones versionadas de primeros espadas de la música como Whitney Huston, José Luis Perales y Armando Manzanero, con mención especial para el "Killing Me Softly" de Roberta Flack y el "Something" de Los Beatles. Magníficas también sus canciones de siempre. Pero además de por su arte y esa voz que en España tienen muy pocos, Rosa se metió en el bolsillo al público oscense por su simpatía y su humanidad; me quedó bien claro que ese cariño, ese sentido común y esa entrega a los espectadores no tenían ni un gramo de impostados: una mirada sincera, un tono de voz cargado de afecto y una actitud de persona que se vuelca en lo suyo y con los suyos. A todo esto cabe añadir su generosidad por actuar completamente gratis al ser un concierto benéfico a favor de Manos Unidas contra el hambre. ¡Vaya pedazo de artista, vaya grandeza de mujer y vaya categoría de persona!.

Decía Chesterton que la mediocridad consistía en convivir con la grandeza y no darse cuenta, razón por la que no puedo cerrar este post sin mencionar la labor que realiza Manos Unidas, donde el verdadero amor a los demás, la entrega desinteresada y la constancia en el trabajo se unen para sacar adelante aquello que no son capaces de hacer quienes deberían velar por la paz y la prosperidad del mundo. Mi admiración, mi apoyo y mi enhorabuena a Araceli, Carmen y todo su equipo; me quito el sombrero. Ah¡¡¡, y magnífica la idea del colofón con las jotas de Roberto Ciria y el "S'ha feito de nuei", a Rosa y su equipo se les veía con la boca abierta.

*Imagen tomada de la web de Radio Huesca

5 de abril de 2014

¡Qué canción!, !Qué recuerdos!

Todo un himno, ¿para qué voy a escribir más? ... escucho la canción y vienen a mi cabeza personas, recuerdos, secretos, ... Excelente versión de "Il divo"

4 de abril de 2014

La solidez del silencio


Con todos los matices que, como en tantas cosas de esta vida, se quiera precisar, pienso que podemos definir al silencio como una genuina manifestación de virtud. Salta a la vista que habrá ocasiones en que tendrá delito permanecer callado: razones de justicia, equidad y buena fama deben llevar a hablar y poner las cosas claras cuando procede, pero como norma general permanecer callado cabe ser considerado una reacción en la que se unen la prudencia, la inteligencia y el sentido común ... mi experiencia, al menos, es que me he arrepentido muchas más veces de haber abierto la boca que de haberme mantenido callado.

El silencio es una medida de prudencia; muchas veces tendemos a hablar de más y es que tenemos bastante arraigada la pasión de la vanidad, nos encanta ponernos medallas, servir de ejemplo, sentar cátedra, dictar sentencia, ... y tanta autoconfianza nos puede impedir ser conscientes de que al resto del mundo nuestra opinión y nuestra experiencia no les importa tanto, incluso en alguna ocasión les sale por una friolera. Pero el silencio es también una forma de ser oportunos, de estar en nuestro sitio, de controlar  la tendencia que a veces se nos dispara a hablar más de la cuenta, a meter la pata ... cosa muy disculpable cuando se va de buena fe, pero callar a tiempo puede evitar hacer daño a alguien ... e incluso terminar agobiados nosotros mismos.

El silencio es también señal de respeto, una forma de poner de manifiesto nuestro sentimiento ante el dolor ajeno, la pérdida, el sufrimiento de cualquier tipo. Con nuestro silencio ofrecemos solidaridad, compartimos las penas y ejercitamos la sabia actitud de quedar en segundo plano cuando no somos protagonistas, sino amigos, hermanos dispuestos a todo pero con vocación de estar en nuestro sitio. Cuando el otro sufre, lo importante es que sepa que estamos allí, no hemos de sentirnos obligados a dar consejos que no nos han pedido ni lecciones que seguramente no estamos en condiciones de dar. 

El silencio no es egoísmo, cerrazón, falta de sensibilidad, es conciencia de nuestro lugar en el mundo, es predilección por la reflexión, por la actitud discreta, por la contemplación. 



3 de abril de 2014

El talante Yogui


A la hora de hablar de personajes que protagonizaron mi infancia se me ocurren muchos: Walt Disney, Marcelino y Lapetra -luego Arrúa, Diarte y García Castany-, John Wayne,  los actores habituales del espacio "Novela" -Pablo Sanz, Fernando Delgado, Jesús Puente, María José Goyanes, Ana María Vidal, Mercedes Prendes, Pellicena, ...-, Joaquín Prat y Laura Valenzuela, los hermanos Kénnedy, los astronautas norteamericanos, Pelé, Santana, Julio Iglesias, Angel Nieto, Franco, y de Gaulle, ... todos tenían frecuente presencia en telediarios, películas, competiciones deportivas, concursos televisivos, ... aunque si me pongo a pensar con quien me quedo, casi optaría por el oso Yogui.

El oso Yogui era una creación de Hanna & Barbera y aparecía cada lunes en El Show de Huckleberry Hound conjuntamente con los episodios del perro  Huckleberry Hound, los ratones Pixie, Dixie y el gato Jinks, aunque la popularidad de Yogui acabó convirtiéndole en protagonista de su propio show. Yogi era campechano, simpático, cordial y, por encima de todo, tozudo y seguro de sí mismo ... si no fuera porque vivía en el parque de Jellystone uno pensaría que era baturro. Y es que Yogui trasmitía optimismo, aunque teóricamente era una especie de "malo de la película", pues violaba continuamente la ley tratando de sustraer la comida de los visitantes del parque, apoderándose de esos pasteles que los dibujantes presentaban tan simples como tentadores, ... Yogui caía bien, te identificabas con él, confiábas en que no fuera sorprendido y capturado por el guarda. Sí, definitivamente me quedo con el oso Yogui, si volviera a ser niño volvería a ser fan de este oso pardo que parece humano. Sí, me quedo con el "talante Yogui", es bueno ir por la vida sonriendo, improvisando y hasta valiéndose de cierta picaresca.

Sí, ya se que Yogui es personaje de ficción ... pero acaso no lo son, o lo parecen, tantos otros de carne y hueso?.

1 de abril de 2014

Leidos en marzo


En marzo he terminado siete libros y si fuera capaz de volver sobre mis pasos pienso que volvería a leer todos y cada uno de ellos, afirmación con la que pretendo dejar bien claro que los siete merecen la pena ... aunque evidentemente unos más que otros. No tengo ninguna duda de cuales me han parecido los mejores: "Intemperie", posiblemente una de las grandes apariciones literarias españolas de los últimos años y "Sommbras sobre el Hudson", novela de un premio Nobel que acredita lo merecido del galardón, un libro que me ha ayudado a situarme en un mundo tan complicado como el de los judíos. Excelente el debut de la australiana M.L. Stedman, curioso "El caso Ruglons", original "Hallazgo de un cadáver" y dos clásicos breves que me han encantado.

Ya he comentado en otras ocasiones que los más destacados representantes de los escritores españoles de la segunda mitad del siglo XIX nunca decepcionan; es el caso de Pedro Antonio de Alarcón, un escritor del que no había leído nada desde aquellos lejanos tiempos en que cumplía con la patria en Valencia y devoré "El escándalo", "Capitán Veneno" y "El sombrero de tres picos". En los primeros días de marzo empecé y terminé "El clavo" un brevísimo relato que me ha parecido una auténtica joya. "El clavo" viene a ser una especie de precursor de las novelas de intriga, pues nos relata la investigación de un juez y su amigo en torno a la aparición de una calavera atravesada por un enorme clavo. Alarcón nos cuenta los hechos con elegancia, sabiendo combinar con acierto la intriga con el notorio matiz romántico de todas sus novelas. Por supuesto, no falta la mujer joven, bella y misteriosa, el conquistador elegante y noble y cierto toque de pesimismo. Es bueno y muy aconsejable recuperar el gusto por los de siempre.

Encontré la ficha de "El caso Ruglons", la última novela del escritor y periodista bilbaíno Javier Zuloaga, entre las novedades de la página web de "Negra y Criminal" y tuve uno de esos flechazos literarios que uno no sabe muy bien explicar. Posiblemente influyera el que la trama se desarrolla en Barcelona y que el argumento es atrayente, aunque creo que también tuvo algo que ver el original diseño de la portada. La novela gira en torno a dos personajes principales: Maruja Sanz, una mujer nacida en una miserable villa castellana cuya ambición desmedida le lleva a embaucar vía embarazo inesperado a un compañero de carrera, hijo de un eminente notario de Barcelona y Xavier Heredia, un gitano del marginal barrio barcelonés de la Perona que tras ser adoptado por la mujer a quien intentó robar el bolso cuando contaba seis años termina siendo un destacado magistrado de la Audiencia Provincial barcelonesa. Zuloaga trata un tema tan sugerente como el ascenso de una advenediza en el cerrado mundo de la burguesía de Barcelona, aderezado con una oscura trama de fuga de capitales a Suiza y ventas ficticias a Singapur, manejos informáticos diversos y corrupción de todo tipo. Pienso que no es propiamente una novela policíaca, sino un relato que trata algo tan de moda como la corrupción financiera. Está bien escrito y se lee bien, aunque me ha parecido que el autor pasa por los diversos asuntos como de puntillas y el final queda inconcreto, a lo mejor porque Zuloaga prefiere dejar cancha a la imaginación del lector.

"La luz entre los océanos" es la primera novela de la escritora australiana M.L. Stedman, un libro que ha recibido un montón de premios y que forma parte de ese elenco de novelas que, contándote una historia bien dramática, consiguen dejarte un buen sabor de boca. El relato nos cuenta el drama personal de Tom y Lizzy, una pareja que llega al matrimonio marcados por las secuelas de la 1ª Guerra Mundial: el fue un héroe de guerra y fue testigo de todo tipo de horrores mientras que los dos hermanos varones de su mujer murieron casi simultáneamente en el frente; se van a vivir a Janus, donde el trabaja en un solitario faro y a su tragedia se añaden dos abortos y un tercer niño que nace muerto. La acción adquiere su punto nuclear cuando aparece un bote en el que ambos descubren a un hombre muerto y una niña de pocos meses en perfecto estado: no denuncian el hecho y se quedan con el bebé, algo que termina convirtiéndose en un nuevo drama y un enorme dilema moral. Tenemos, por lo tanto, una historia de interés, a lo que cabe añadir dos virtudes indudables del libro: su lirismo, con la presencia constante del mar como elemento que añade belleza y encanto y el sentido positivo de la historia dentro de su carácter claramente dramático: todos los personajes son buena gente y terminas identificándote con ellos, incluso con quienes mantienen posiciones inconciliables. La novela se divide en tres partes y pasan muchos capítulos sin grandes sobresaltos, hasta que sucede algo y todo se precipita. Las últimas páginas están cargadas de sucedidos y he de confesar que terminé próximo a mojar la pestaña.

Todos coinciden que "Intemperie", de Jesús Carrasco, ha sido la noticia literaria del año en el ámbito de la narrativa española; una vez leído me sumo a quienes sostienen esta tesis. La primera novela de este autor extremeño me ha parecido una joya, con una prosa cuidada y un castellano rico y bien utilizado, a la vez que nos cuenta una historia que es a la vez dura, tierna y creíble. El autor nos presenta un relato intemporal, no aparecen nombres propios, ni lugares concretos, ni fechas ni edades ... solamente se nos habla de cinco personajes y de un paisaje seco y árido que trae a la cabeza los lugares más míseros de la geografía española. Los protagonistas son esencialmente dos: un niño que huye de su pueblo y su gente y un viejo cabrero que lo acoge y protege; apenas hay diálogo, los hechos se intuyen más que se narran, pero no es necesario, Carrasco consigue ofrecernos una lectura emotiva y de calidad y en su tosquedad y escasa capacidad de comunicación ambos personajes son entrañables, y ofrecen un toque de humanidad, de ternura, de bondad cierta en medio de una historia sórdida y dura. Hay quien ha comparado a Jesús Carrasco con Delibes, ... una equiparación que no se si beneficia al escritor, a quien se le pone de entrada un listón altísimo; por mucho que uno pueda encontrar ciertos aires de novelas como "Las ratas" o "Los Santos Inocentes", no he terminado de ver muchos parecidos entre el extremeño y el vallisoletano. Incluso he leído quien le busca sintonía con Cormac McCarthy y Coetzee, aunque a este respecto no puedo opinar por simple ignorancia. Hay que esperar con mucho interés el siguiente paso literario de esta escritor.

Casi dos meses he tenido diariamente en mis manos "Sombras sobre el Hudson", un formidable libro del escritor judío Isaac Bashevis Singer, premio Nobel de literatura en 1978; no me cabe duda de que he leído una novela excelente, un testimonio de primer orden que tiene como centro la religión judía. La novela fue publicado por entregas entre 1957 y 1958 en una revista que se editaba en yiddish, si bien no fue publicada como libro hasta 1995, siendo traducida al castellano directamente del yiddish. El libro nos cuenta las vidas de una serie de personas de origen judío en Hueva York en los años posteriores a la 2ª Guerra Mundial, todas ellas con un común y doble denominador: haber sufrido en sus carnes y en los de sus familias las consecuencias del holocausto y sus diversos planteamientos en relación a la práctica de la religión judía. No hay un protagonista exclusivo, sino que Singer nos muestra un variado elenco de personajes que se relacionan entre sí y de los que cada uno vive una situación y un drama personales; y es que "Sombras sobre el Hudson" es no sólo una reflexión sobre el mundo judío, sino una magnífica novela de personajes, ahí encontramos desde el judío fanático hasta el escéptico, pasando por quien vive en un permanente drama "hamletiano" al que le llevan sus pasiones, quien ha convertido su vida en una burla continua y quienes, prácticamente todos, ocultan sus secretos inconfesables y muestran al lector sus íntimos conflictos de conciencia. Estamos ante una novela de 728 páginas, en la que lo importante no es una trama central sino los problemas personales y cotidianos de sus protagonistas; por otra parte, la extensión de la obra y la tendencia a "filosofar" de su autor hacen que en algún momento pueda convertirse en algo monótona, pero sería un error renunciar a leer por esto, creo que es una obra maestra.

Hace pocos meses que se publicó "Hallazgo de un cadáver", primera novela traducida al castellano de la escritora danesa Eva-Marie Liffner; el libro era presentado por la editorial -"Nórdica"- como el primer libro de intriga escandinava publicado por dicha empresa. Tengo que decir, para empezar, que no estamos ante una genuina novela policíaca, y mucho menos de la línea de los autores nórdicos que conocemos, sino ante un relato complicado, con matices de novela histórica y hasta un toque de fantástica. La autora relata los hechos jugando con tres épocas diferentes: la guerra prusiano-danesa de mediados del siglo XIX, los dos años anteriores al estallido de la 2ª guerra mundial y nuestros días, en concreto el año 2000 en el que un trío tan peculiar como una limpiadora de la Universidad de Copenhague, un guarda jurado de la misma y un perro abandonado investigan hechos del pasado. Además Liffner juega con hechos tan peculiares como la peculiar pasión del padre de la protagonista por J.D. Salinger, un sucedido, relatado de forma hermosa, del escritor de cuentos danés Andersen y una expedición frustrada al polo de un tal John Franklin. He de reconocer que durante gran parte de la lectura anduve bastante perdido, sin saber muy bien que pretendía la escritora, aunque también he de decir que a ratos comprobé que estaba ante una novela bien escrita y que el desenlace lo terminé entendiendo. Eso sí e insisto: nada que ver con Mankell, Larsson, Lackberg, Nesbo y cía. Una lectura complicada, aunque no sabría decir si el problema estuvo en el libro o en el lector.

Corre por ahí un blog llamado "Un mundo para Curra", una bitácora genial, excelente de un sentido común, una fina ironía, una elegancia especiales -si lee esto su autora a lo mejor se enfada y le pido perdón-; en dicho blog descubrí "El arte de pagar sus deudas sin gastar un céntimo (en 10 lecciones)" un pequeño y delicioso relato atribuido a Honoré de Balzac. Se trata de un libro para leer cuando necesitas oxígeno, en aquellos días en que conviene descansar el cuerpo y el alma y viene bien sentido del humor, finura y calidad literaria, tres virtudes que definen la pequeña obra de Balzac -164 páginas-. Balzac, muy especialmente en la primera mitad del relato, satiriza un mundo que por lo visto conocía muy bien, el de las personas que almacenan deudas y se tienen que enfrentar contra acreedores frecuentemente inmisericordes. Las características de un "buen deudor", las argucias para eludir a los acreedores, las consecuencias de los impagos y el durísimo mundo de la prisión por deudas son analizados de forma tan magistral como desenfadada por el autor. Nos cuentan que la atribución a Balzac de esta obra es reciente y que muchos piensan que su auténtico autor es Émile Marco de Saint-Hilaire. Dejo el enlace del blog a que hice referencia, creo que lo explica mucho mejor todo.

http://unmundoparacurra.es/2013/12/28/el-arte-de-pagar-sus-deudas-sin-gastar-un-centimo-en-10-lecciones/

29 de marzo de 2014

El positivo de Dani Benítez

Dani Benítez, jugador del Granada, da positivo por cocaína

Fue descubierto en un control antidopaje el pasado 16 de febrero tras el Granada-Betis

"Dani Benítez, jugador del Granada CF, dio positivo por cocaína en un control antidopaje el pasado 16 de febrero, precisamente el día en que fue expulsado durante la disputa del Granada-Betis apenas a los quince minutos de saltar al campo sustituyendo a otro compañero. Tras hacerse pública la noticia, el Granada ya le ha comunicado al futbolista que va a rescindirle su contrato."

Dani Benítez es un atacante zurdo del Granada que según cuentan tiene arte en los pies; por lo visto fue un jugador clave para que el equipo nazarí retornara a 1ª división hace tres años, después de un peregrinaje por las divisiones inferiores que había durado 35 años. El jugador nació en la localidad balear de Lloseta y tras destacar en los equipos filiales del Mallorca jugó en el Pontevedra y el Elche antes de recalar en el Granada. Parecía que en la máxima categoría el jugador se podía consagrar como una figura emergente de nuestro fútbol, pero ya en su primer año en primera dio muestras de su carácter al arrojar una botella a Clos Gómez, árbitro del partido que enfrentaba a su equipo con el Real Madrid y quien consideraba les había perjudicado seriamente. El Comité correspondiente impuso al extremo una sanción de seis meses, lo que unido a una posterior lesión grave ha tenido a Dani Benítez en la despensa demasiado tiempo.

El positivo de cocaína que por lo visto va a suponer su despido del club y una sanción tremenda puede ser el final de una carrera que en su día prometía desarrollarse de una manera más tranquila y positiva. No voy a elucubrar sobre el tema concreto, simplemente me gustaría hacer una reflexión sobre un problema concreto: cómo los jóvenes deportistas, y muy especialmente los que le dan al balón con el pié, adolecen frecuentemente de determinadas virtudes que deberían acompañar a las cualidades esterictamente deportivas: humildad para estar en su sitio, respeto al resto de personas que corretean por el estadio, ejemplaridad de su vida fuera de los horarios de competición y entrenamiento, ... no es infrecuente observar como futbolistas de élite andan endiosados, a la vez que se dejan llevar por una vida privada que pone en evidencia que no han asimilado ni la fama ni el dinero. Le deseo lo mejor a Dani Benítez, en concreto que sea capaz de enderezar su errática trayectoria, pero su caso debería servir de ejemplo y escarmiento.

27 de marzo de 2014

Talón de Aquiles


En el poema incompleto "Aquileida", escrito por Estacio en el siglo I, donde aparece una versión del mito del nacimiento de Aquiles que relatan fuentes, se cuenta que cuando Aquiles nació Tetis intentó hacerlo inmortal sumergiéndolo en el río Estigia. Sin embargo, su madre lo sostuvo por el talón derecho para sumergirlo en la corriente, por lo que ese preciso punto de su cuerpo quedó vulnerable, siendo la única zona en la que Aquiles podía ser herido en batalla. Al parecer esta leyenda no es unitaria, y en otros lugares se cuentan historias distintas. De cualquier manera, a todos nos suena que Aquiles era un héroe, un hombre fuerte que, sin embargo, tenía un punto débil, algo que le hacía frágil.

Una de las cosas que como Aquiles, la vida me ha enseñado es que todos tenemos, al menos, nuestra debilidad personal, algún aspecto de nuestra vida que nos hace más frágiles, que choca con la imagen que otros tienen de nosotros o que pretendemos dar a los demás e incluso, que no nos guata nada que se sepa. Con los años uno va asumiendo sus limitaciones y sus errores, y cada vez encaja mejor que unas y otros se noten, entre otras cosas porque queda lejos cualquier aspiración de ser un superhombre y, además, porque terminas dándote cuenta de que a los demás no suelen preocuparles en exceso tus cosas ... vamos, que no eres tan importante como tal vez en alguna ocasión has pensado.

Es posible que con las canas haya llegado cierta mala uva, se haya afilado el colmillo, y por esta razón cada vez contemplo con más escepticismo la firmeza y seguridad de algunos que caminan por la tierra como si estuvieran por encima del bien y del mal. La experiencia me ha enseñado que de talones de Aquiles casi todo el mundo anda sobrado y que no siempre debes fiarte de quienes intentan predicar demasiado con el ejemplo. Eso sí, lo dicho no quiere decir que no me tropiece de vez en cuando con personas que, con sus defectos, rezuman bonhomía y rectitud y que, por otra parte, nuestras miserias nos hacen más humanos.