
Úbeda y Baeza fueron en su día declaradas patrimonio de la humanidad; tras visitarlas a uno no le queda duda de que existen motivos para tal designación, por más que es cierto que hay muchas otras ciudades españolas que no lo son y merecerían serlo. En Baeza la gente vive tranquila, con ese estilo andaluz: sin prisas, sin impaciencias y con aire permanentemente festivo.




Baeza es una de las ciudades españolas en las que el arte plateresco adquirió especial relieve; tal vez el monumento más emblemático sea al palacio de Jabalquinto, que tiene con adorno de ocho escudos terciados a la valona y contrafuertes cilíndricos que se abren en mocárabes, a modo de balcón romántico. Tiene un patio renacentista y una espectacular escalera barroca con estípites, balaustres y volutas. Lo mandó construir Juan Alfonso de Benavides, emparentado con el rey Fernando el Católico. En este estilo se enmarcan también el Ayuntamiento y el Instituto o antigua Universidad. El plateresco, un estilo arquitectónico exclusivo del Renacimiento español, es una fusión de los componentes del mudéjar y del gótico flamígero y está caracterizado por fachadas fuertemente adornadas, como si se tratasen de obras de orfebrería, mientras que el interior de los edificios suele estar construido en estilo gótico.




La Torre de los Aliatares también impresiona; su denominación arranca de la leyenda de haber sido posesión de una importante familia musulmana hasta la reconquista. Tiene una altura de veinticinco metros y alberga el reloj principal de la ciudad y la campana. La Fuente de Santa María, está situada en el centro de la plaza del mismo nombre y se trata de una obra del año 1564 del arquitecto baezano Ginés Martínez, encargado también de realizar el proyecto de la traída de aguas a la ciudad. En ella figura un triple arco triunfal romano, aludiendo a la herencia histórica y rango de la ciudad, y coronado por un gran frontón triangular sostenido por atlantes.




Cabe destacar también el Arco de Villalar, erigido para conmemorar la batalla de Villalar (Valladolid) (1521), en la que triunfaron las tropas de Carlos I contra los Comuneros de Castilla y la Fuente de Los Leones, un monumento arqueológico procedente de la ciudad iberoromana de Cástulo que simboliza para Baeza el orgullo de haber sido elegida la heredera de Cástulo y su traslado de las funciones de capital y obispado desde la antigua Cástulo.
Baeza constituyó una sorpresa para mí y, que a nadie le quepa duda alguna, vale la pena el viaje aunque sea largo.
1 comentario:
Preciosa entrada, Modestino. Y aquí... el resto... culturizándonos a tu costa. Gracias.
Algún día ... algún día viajaremos un poco lejos y ojalá pasemos por Baeza.
Un saludo desde Tarraco.
Espero ... con ilusión e intriga una crónica de las fiestas, Modestino. ¡¡¡Mañana San Lorenzo!!! Pero la juerga empieza hoy, si mal no recuerdo.
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