17 de febrero de 2011

El duende de Curro

Entre los taurinos la polémica lleva quinquenios servida: para unos Curro Romero es un caradura que vive del cuento, de cuatro pases ensayados y de la tontería purista de cuatro fanáticos, para otros -bastantes, me parece- el "Faraón de Camas" representa el toreo en su auténtica pureza y un par de muletazos y gestos de Curro valen más que todo lo que puedan demostrar los grandes de la fiesta en las decenas de corridas que torean al año. Posiblemente todos lleven algo de razón, pero yo no me atrevería a dar una opinión firme: me faltan conocimientos y, sobre todo, esa sabia intuición que solamente pueden dar muchas horas de tendido, puro y albero. En estos tiempos en que tantas cosas andan en tela de juicio, en esta época en que el menda se podría casar con su mejor amigo, pero no tendría ni la posibilidad de fumarse un puro en su banquete de boda, me apetece echarle un capote -nunca mejor usada la frase- a la fiesta de los toros, y me inclino, respetuoso y nostálgico ante el poderío del llorado "Paquirri", el valor sin medida de un Diego Puerta con el cuerpo cosido a cornadas, el arte rondeño de Antonio Ordóñez, la recia seriedad castellana de "El Viti", el dominio de la lidia de Enrique Ponce, la constancia de gladiador sufrido de Gregorio Sánchez o el valor temerario de José Tomás, y por eso mismo, ante un personaje como Curro Romero, al que no le veo precisamente ni valor, ni seriedad ni dominio de nada, temo caer en la tentación de pensar que lo suyo es otra cosa, que la razón de ese éxito que lo ha mantenido en la cresta de la ola durante décadas no tiene otra explicación que el "duende", que, efectivamente, hay algo, que lo que hace, aunque frecuentemente parezca que es echar balones fuera, solamente él es capaz de hacerlo, que una pequeña muestra de arte de Curro vale tanto que merece la pena esperarla sentado mucho tiempo.

Evidentemente nunca he tratado a Curro Romero, no he tenido ocasión de verle, ni de cerca ni de lejos; por eso hablo con simple fundamento en la intuición y me da la impresión de que incluso humanamente recibe más que da, porque no se puede dudar de la devoción de tantos, especialmente por tierras sevillanas, hacia el toreo de Camas, un cariño y una fidelidad que no tengo muy claro que sea excesivamente correspondida. Los devotos, que no encuentro otra manera de llamarlos, del torero me parece que son todo un ejemplo de generosidad, de dar a cambio de muy poco, de vivir intensamente el "currismo" sin necesitar premio ni recompensa. Y ahí está la grandeza de un mundo como el del toreo, en esa ciega admiración que es tan valiosa como cualquier otra, aunque solamente quienes la tienen puedan explicar el porqué.

Y es que Curro Romero gusta a sus incondicionales y con eso basta, ¿para que quieren éstos más razonamientos?; porque no debe descartarse tomarse la vida misma de esta manera, militar en una causa y decidir que uno va a disfrutar con ella, sin exigir ni virtudes distintas a las previstas ni imposibles que vayan más allá de las propias excelencias. Curro Romero tiene "duende", ¿acaso alguien lo duda?, y si a lo largo de su dilatada carrera los ha ido soltando con cuentagotas, alternando su arte con espantadas, aliños y apatías no le busquemos tres pies al gato, es parte de su esencia, Curro es así, quienes compraron en la tienda de los afectos una adhesión incondicional lo hicieron con el kit completo.




9 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Buenas tardes, Modestino y cía.
Me explica un amigo taurino - yo respeto la Fiesta pero no tengo mucha afición - que grosso modo, hay dos tipos de toreros, los de "valentía" ,un José Tomás p.ej y los de "arte" y en esta categoría es donde entraría Curro Romero, cuyas faenas no se miden por la cantidad, sino por la calidad.
Por eso, con que de vez en cuando, destape el tarro de las esencias mantiene el entusiasmo de sus seguidores.
Tu lo sabes, Modestino, bien lo dijo "el Guerra" cuando le presentaron a Ortega:
- Yo soy filósofo
- HAY GENTE PA TÓ!

Modestino dijo...

En su día hablé de la frase esa, aunque a mi me contaron que quien la pronunció fue Rafael "El Gallo".
Si ha habido un torero artista por autonomasia ha sido Curro Romero, aunque me parece que sus musas solían andar muy despistadas.

veronicia dijo...

Gracias Mª Asunción, he entendido otro concepto.
Ahora sólo tengo que fijarme cuando los vea torear en la TV, lo que me recuerda que hace años que no veo una corrida de toros en la TV si no es en canales de pago... Hace diez años me parecía que las hacían todas las tardes; a mi abuelo le gustaban y las veía pero como lo hacía en silencio nunca aprendí nada.

Pd: Se valorará por esta bloguera cualquier información que ayude en sus cuasi nulos conocimientos taurinos.

Modestino dijo...

Curro Romero es a los toros lo que Dalí a la pintura, un genio incomprendido por muchos.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Amigo Modestino: es muy posible que la histórica frase la pronunciara "El Gallo", se atribuye a varios, Juan Belmonte, p.ej. y yo escribo de memoria y no tengo certeza.
Lo más probable es que tengas tu razón.
¡Muy buenas noches!

Modestino dijo...

No se quien tiene razón, Asun, lo cierto es que algunos dicen que "Guerrita" y otros que "El Gallo".
Parece que no hay dudas que fue el primero el que al ser preguntado quien era el mejor torero dijo: "Primero, yo, luego naide, luego Reverte y luego los demás ...", modesto el chico.

Anónimo dijo...

Hola Modestino, te enlazo una crónica de Joaquín Vidal en El País, de una de las últimas mejores tardes de Curro en Sevilla.
He buscado algún video de la corrida, pero no lo he encontrado. No obstante, creo que la crónica es suficiéntemente expresiva de lo que allí pasó.

Anónimo dijo...

Éste es el enlace
http://www.curro-romero.com/sevilla_feria99_1.htm

Modestino dijo...

Muchísimas gracias!, El País suele traer artículos muy por encima de la media en estos temas.