8 de febrero de 2011

Fugacidad



El otro día en uno de esos discursos que se dicen con motivo de ocasiones festivas, cuando no hay que hacer excesivo caso de lo que te dicen ni creerte demasiado flores y alabanzas -muy especialmente si el homenajeado eres tú, que no era el caso- escuché una frase que debe de ser idea de quien lo pronunciaba, pues no he sido capaz de encontrar su autor: "¡qué breve es el tiempo que dura ese plazo entre que piensas que eres demasiado joven y consideras que eres demasiado viejo!... y he de reconocer que me hizo pensar, fundamentalmente porqué me gustó y, al menos a vuela pluma, me temo que tiene bastante de verdad. Y a raíz de este pensamiento, al que no habrá que darle más importancia que la de una floritura, un recurso para darle ornamento a la oratoria, nos puede llevar a sacar conclusiones, de esas que ni son exhaustivas ni tienen porqué ser demasiado profundas.

Y es cierto, llega un momento de la vida en que te parece que todo se ha disparado, que has entrado en la recta final, que ni hay quien nos frene ni tienen remedio nuestros defectos, nuestros problemas y nuestras limitaciones; aquí surge el concepto de "carpe diem", un término que parece invitar a aprovechar el momento, incluso con un toque entre rebelde y transgresor, pero no se porqué no podemos darle la vuelta, porque la fugacidad de la vida a lo mejor no nos debe llevar tanto a vivir a todo gas como a hacerlo con calma, sin prisas, aprovechando cada instante: sin mirar atrás y adelante más que lo imprescindible.

Siempre estamos a tiempo: a tiempo de aprender, de adquirir nuevos conocimientos y asumir otros que a lo mejor no estábamos dispuestos a aceptar, es decir, a tiempo de rectificar; y a tiempo de descubrir nuevos retos, de ilusionarnos por lo que nunca nos habíamos ilusionado, o a recuperar las ilusiones que el tiempo nos ha oscurecido; a tiempo de darnos cuenta del valor de aquella persona o de aquella otra, de verlos de otra manera, de pasar por encima -o por debajo- de discrepancias, agravios o empatías; a tiempo de perder complejos, de no tener miedo a que nos vean como somos ... porque en el fondo asumimos que somos así y, con buena voluntad, no es tan malo eso.

Por esta razón, ese "carpe diem" no tiene porque ser tan sólo una invitación al desenfreno y a vivir a ciegas, sino un recordatorio de que este minuto, precisamente éste, tiene muchos alicientes, todos.


11 comentarios:

Mariapi dijo...

Hoy tu post me gusta especialmente, debe ser por afinidad al momento que tan bien describes. Es tiempo de ser rebelde de verdad... Gracias, Modestino.

pater familias dijo...

Empezaba a estar preocupado. No sé por qué -la tecnología debe ser así- en mi blog no aparecía la actualización del tuyo y ya empezaba a preguntarme qué te podía haber pasado.

Me ha gustado esta entrada. Me ha gustado esa frase y, siendo cierto eso del "carpe diem" (sobre todo en el sentido que tú expones), me ha hecho pensar eso de que, desde un tiempo a esta parte, todo va rápido, muy rápido.

Modestino dijo...

Cada década pasa más deprisa, amigo: esto no hay quien lo pare.

sunsi dijo...

"Tempus fugit"... luego "carpe diem". No sé por qué ha tenido connotaciones tan negativas.
Me identifico totalmente con tu post.
¿De los 50 para arriba no te mojes la barriga? Venga ya... Siempre es un buen momento para todo lo bueno que aún queda por aprender, por vivir...

Gracias, Modestino. Muy estimulante tu entrada de hoy.

Modestino dijo...

Eso de mojarse la barriga a partir de los 50 dependerá del tamaño de la tripa de cada uno ... se hace lo que se puede para rabajarlo.;);)

annemarie dijo...

No hay quien lo pare, gracias a Dios! Imagina por un momento que "esto" se detenía... :))

opinadora dijo...

Si el presente es un instante entre el pasado –que ya no existe –y el futuro –que no sabemos si existirá. Lo único “real “que tenemos es el instante presente, con sus cosas buenas y malas. Instante que es único e irrepetible. Seria de inteligentes, disfrutar del momento .Y digo disfrutar en el sentido más amplio de la palabra, ser conscientes de lo efímero de la existencia. Para aprovechar los momentos,”no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy”

Modestino dijo...

Cada, cuando una se mira al espejo y comprueba la cara de zombie que se suele tener a esas horas puede venir bien afirmar ante la propia caricatura la decisi�n de disfrutar de lo bueno que aporte el d�a.

Nota: en vez de zombie iba a poner gilipollas, pero mejor as� ...

veronicia dijo...

Modestino, esa frase me ha hecho recordar con una sonrisa una conversación entre una de mis hermanas y mi madre con motivo de una minifalda
- Primero era demasiado joven y ahora demasiado mayor ¿Por qué no me llamaste el día exacto que tuve para llevar minifalda?

Tempus fugit que dice Sunsi:))

Un saludo!!!

tomae dijo...

...me has hecho pensar en que todo merece una segunda oportunidad, y una terecera y... bueno todo aquello que lo merece claro!

Modestino dijo...

Siempre hay otra oportunidad, ... me parece.