10 de febrero de 2011

¿Y quien recuerda el Bar Bebeto?

Imagino que a todos nos pasa que hay sucesos y lugares que uno ha olvidado y de repente vuelven a la cabeza sin saber porqué; es lo que me ha ocurrido a mí con el Bar "Bebeto". Estoy seguro de que en Tarragona, ciudad donde estuvo ubicado tal establecimiento, hay muchos que ni saben que existió, y es que su vida fue muy corta, fue uno de esos establecimientos hosteleros que surgen de la nada y a la nada vuelven tras una vida con momentos estelares y final decadente; pero en una época de mi vida el "Bebeto" tuvo su importancia, su papel destacado. Era la década de los noventa, de ahí el nombre pues por entonces estaba en su apogeo el "Superdepor", el equipo de La Coruña que Augusto César Lendoiro levantó a base de millones y acierto en los fichajes, el equipo en el que su líder indiscutible era precisamente Bebeto, un brasileño pequeñito, con aspecto enclenque y un 38 de zapato que hacía maravillas con el balón, a las órdenes primero de Arsenio Iglesias y luego de Jabo Irureta y junto a jugadores como Mauro Silva, Voro, Manjarín, Nando, Aldana, Fran, Djukic, Claudio Barragán, ... se codeó durante años con los más grandes. Bebeto hizo historia y hasta en Tarraco le dedicaron un bar.

El "Bebeto" estaba an la Avenida ramón y Cajal, una de las arterias tarraconenses que va de la Rambla Nova a Pere Martell, pasando por Prat de la Riba; se ubicaba en un pequeño local situado junto a los también desaparecidos Cines Oscar. No era un restaurante de lujo, ni siquiera un sitio emblemático, sino un simple "bareto" donde podías comer el menú del día; pero durante un tiempo, a pesar de no andarse con lujos ni "pijadas" tuvo su importancia para mí. Allí íbamos a comer con la frecuencia que nos inspiraba el capricho mi amigo Gabi y yo y en ocasiones se apuntaba alguno más; eran comidas intranscendentes, pero paradójicamente, inolvidables: sin secretos, ni aristas ni prejuicios. Generalmente dominaba el colesterol y la cerveza y solían terminar con el cigarrito que en mi caso era simple hábito social de ocasiones y en él suyo un vicio cuajado. Ah¡¡¡... y Gabi pedía casi siempre trufas, porque así se podía esforzar en hacerme comer a mí las tres cuartas partes del producto.

El dueño del local era un hombre peculiar: un individuo bajito, con mostacho notable y más bien seriote, aunque no infrecuentemente se le escapaba algún comentario "coñón" que decía como quien no quiere la cosa, si cambiar ni su habitual tono de voz más bien cansino ni su gesto adusto. Eso sí, junto a la barra siempre había un "cubata" del que iba dando periódicos lingotazos; el vaso duraba todo el tiempo que permanecíamos en el lugar, no se si porque lo consumía muy poco a poco o porque lo iba reponiendo astutamente.

No podría asegurar cuantos años duró el Bar "Bebeto", aseguraría que más de uno y menos de tres, pero un día dueño y establecimiento desaparecieron del mapa; creo recordar que me acabé enterando que el tipo no era trigo limpio del todo, pues tenía fama de "maniobrero" y mal pagador, pero el tiempo que su bar tuvo papel protagonista entre mis amistades fue testigo de momentos gratos, de esas ocasiones en las que uno repone fuerzas y desahoga heridas interiores.





11 comentarios:

annemarie dijo...

Viva cada instante/Viva cada momento/Proteja da razão /O sentimento: mestre Toquinho en tu bar, qué ambiente agradable!

Modestino dijo...

Toquinho, Bebeto .... es que los postugueses conquistasteis lo mejor de América, sin ninguna duda.

annemarie dijo...

Bah! :)) No fue conquista, fue enamoramiento...

Modestino dijo...

Eso mismo me pasa a mí cuando escucho a Vinicius de Moraes y unos cuantos más ...

Brunetti dijo...

Qué recuerdos, Modestino, ese bar "Bebeto", aunque yo apenas lo frecuenté. Nunca me atrajo ese local, quizá porque el dueño no era de mucho fiar, o por su forma alargada, con aquellos bancos de madera, o porque olía casi siempre a fritanga.

Tengo para mí que ese local es gafe. Ha estado mucho tiempo cerrado. Después de "Bebeto" se llamó "Can Lluís", y así sigue rezando un viejo letrero, otrora iluminado. Diría que hoy día sigue cerrado.

P.D. Cada vez que oígo "Bebeto" no puedo dejar de acordarme de aquel lejano día en Riazor, cuando el penalty que falló Djukic o que paró el portero del Valencia, González. Bebeto era quien debía lanzarlo, pero no se atrevió por falta de valor; por eso se alejó del punto de penalty, se escondió como una rata y dejó el trance en manos del serbio. ¿Quién resultó favorecido?. Pues el Barça, como siempre, que se anotó una nueva Liga "regalada". De esas acumula ya varias.

Modestino dijo...

El problema es que hay mucho incauto que se lanza con un bar como si fuera una mercería o un kiosco. Algún día habrá que sacar la guia de bares cutres de Tarraco ... ¿recuerdas?.

sunsi dijo...

Llevo un montón de años pasándome por esa calle y justo por esa acera. Ni el más leve recuerdo, Modestino. Anda, sí, seguro que entre Brunetti y tú sacáis un buen listado de baretos tarraconensis.

El otro día me dio por recordar otro que también cerró hace tiempo. Terminábamos la jornada intensa de las clases de verano y nos íbamos a El Trull. Nos tomábamos una cerveza helada con unas aceitunas. No sé si lo recuerdas. En la C/ Estanislao Figueras. Lo regentaba un señor mayor de los que no quedan. Un caballero.

Esa es la parte buena de tener memoria de elefante, jurisconsulto.

Modestino dijo...

En "El Trullu" me he tragado unos cuántos partidos del Zaragoza cuando lo echaban por el Canal.Plus. Al lado había uno al que se accedia bajando unas escaleras que se llamaba "Carioca" y era notoriamente cutre, con lo mejor de cada casa entre la clientela.

Brunetti dijo...

No sé si a ti y a Sunsi os interesará saber que, cuando cerraron el bar "El Trull", instalaron en el local un "Sex Shop". Tal cual.

Me consta que se mantuvo abierto durante muchos años (en esa reciente época dorada en la que todos los españoles "éramos ricos", ¿la recordáis?). Ya no queda ni rastro de todo ello: ni de la supuesta riqueza generalizada ni del "Sex Shop".

P.D. No, Modestino, no lo visité nunca, pero he pasado miles de veces por esa acera.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Entrañable entrada nostálgica, Modestino, tu entrada me ha encantado porque yo soy mujer de cafés con encanto al cien por cien, tal y como lo manifesté aquí:
http://asunbalonga.blogspot.com/2011/02/anhelo-de-primavera.html
Además me emociona nuestro casi paisanaje con Tarragona, provincia con la que tengo vínculos muy estrechos.
Un abrazo y felicidades, amigo Modestino.

sunsi dijo...

Brunetti. Desde luego... m' has chafao. Ahora me has enturbiado el recuerdo de jornadas interminables dando clases y aquella cervecita que entraba tan bien...

Qué va... Es que eres la puntilla. No tienes remedio jajajaja