15 de febrero de 2011

Mubarak, the day after.

Hace unos días hablé de los disturbios de El Cairo; tras un par de semanas de incidentes y presión la cuerda se ha roto por fin y Mohammad Hosni Mubarak ha abandonado el poder. Queda claro que se abre una nueva época en la historia de Egipto, un país que, dentro de los ubicados en el Oriente Medio, siempre ha tenido una aureola especial; entre mis recuerdos de infancia se encuentra la figura del presidente Abdel Nasser, un hombre de una planta y un carisma espectacular que fallecía repentinamente en 1970, o de su sucesos, Anwar El Sadat, que tanto luchara en su día por llegar a un acuerdo de paz en la zona y acabara asesinado por mor del fanatismo en un tremendo atentado habido a finales de 1981. Puede que Mubarak haya sido el presidente de corte más gris, aunque también el más duradero. Tras la marcha de éste, se agolpan en la cabeza muchos ideas, todas ellas superpuestas y desordenadas; la primera es la soledad del vencido, no tengo mucho conocimiento de la situación como para mantener un criterio, y salta a la vista que la situación político social egipcia no era, ni de lejos, aceptable, pero no dejo de preguntarme qué puede sentir un hombre que ha tenido tanto poder durante 30 años y ahora se ve rechazado por sus ciudadanos y que ha sido presionado para irse no solamente por éstos, sino por buena parte de la comunidad internacional. Si hacemos descender la situación de Mubarak a la de los ciudadanos de a pié seguro que somos capaces de llegar a muchas conclusiones sobre la fugacidad de la gloria humana, la existencia de demasiadas personas que sólo se acercan al calor del árbol frondoso, el valor de los buenos amigos, que suelen ser pocos y lo demuestran en los momentos duros o la necesidad de hacer el bien y procurar la justicia cuando uno está arriba, porque a lo mejor luego ya es demasiado tarde.

Tienen notas de aire puro y afán regenerativo las escenas de entusiasmo y las historias que se cuentan de ciudadanos egipcios postulando el renacimiento de un país más justo y plural; creo que todos tenemos derecho a mantener una esperanza de que estén comenzando tiempos mejores, de que sea cierto eso de que Egipto no es lo mismo que Irán o Túnez y se trate de un país capaz de alcanzar un régimen de libertades, que se imponga una vía pacífica de reconstrucción. He escuchado y leído a personas que parecen saber de que hablan y tener coherencia asegurar que se ha entrado en una vía positiva y pienso que no es el momento de convertirse en profeta de males y catástrofes.

Aunque no ser agorero ni pesimista no puede impedir que aflore la prudencia; quienes al final de los 80, por razón de la edad, ya teníamos conocimiento de lo que pasaba en el mundo recordamos la revolución islamista de Irán; el ayatollah Jomeini movió las masas desde París y se pasó de un plumazo del anticuado y oligarca régimen del Sha de Persia a una república dominada por el islamismo más radical. Ahora no han sido los musulmanes más "fieros" quienes han llevado la voz cantante de las protestas, y los observadores ponen de relieve que los islamistas furibundos han estado callados. Mis dudas surgen a la hora de interpretar este silencio, esta discrección: ¿no tienen nada que hacer en este país?, ¿o su silencio es una señal de que en el fondo andan detrás de todo?. He escuchado respuestas de todo tipo, desde quien me asegura que ésto no es nada bueno y que no hay musulmanes moderados, hasta quienes afirman que Egipto es un país bien distinto en el que no hay sitio para el mandato de esta gente. Y puedo asegurar que unos y otros eran gente serena y entendida.

En occidente parece que suenan campanas de satisfacción; habrá quien piense que es un momento histórico cuya llegada cabe aplaudir y quienes entiendan que ese entusiasmo europeo es una ingenuidad soberana; yo no se que decir, aunque de entrada se me ocurre que no estaría de más que cundiera el ejemplo, y puestos a apoyar el fin, pacífico y con apoyo popular evidentemente, de las dictaduras que aún siguen vigentes que desde nuestra cultura también se alentara la salida del poder de otros personajes como Fidel Castro o Hugo Chavez., por poner dos ejemplos "al azar".


8 comentarios:

pater familias dijo...

Me encuentro como tú, amigo Modestino, hecho un mar de dudas. A ver cómo acaba todo esto.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Buenos dias a todos.
La política internacional no es mi fuerte y menos el polvorín de Oriente Medio.
Sin embargo me ha gustado mucho la reflexión que hace Modestino sobre la soledad de Mubarak caído en desgracia.
Personalmente, me recuerda al sha de Persia cuando, también lo mencionas en el post, tuvo que abandonar Irán para morir abandonado de todos excepto de sus hijos y su fiel Farah Diba.
Por cierto que acabo de leer que empiezan a producirse manifestaciones masivas en Teherán en protesta por el régimen de los ayatollhas, aunque son brutalmente reprimidas.
Esperemos que todos estos acontecimientos como tu apuntas, sean para bien de los ciudadanos que se rebelan contra la tiranía - no vayan a caer en otra peor - y para toda la comunidad internacional.
Amigos, Marruecos está a la vuelta de la esquina...
Inshallah!

ana dijo...

Leí este párrafo en otro blog, en el de Colombine.

"Nadie puede predecir el destino de las revoluciones
y su verdadero significado sólo llega a revelarse en toda su plenitud
cuando han transcurrido varias décadas.
Las revoluciones se resuelven con consecuencias imprevistas."
SIMON SEBAG MONTEFIORE. The Times.


Y supongo que el tiempo es vital para saber en qué acaban las cosas, de las que por ahora, sólo sabemos cómo han comenzado. Desde luego la historia de los países es de lo más apasionante.

Comprender y observar Oriente Medio es un reto, la verdad. Muchas mentes cultivadas hace tiempo que han afirmado que los problemas más severos del mundo en este siglo se sitúan en ese espacio. Cuando algo cambia, también se modifica su alrededor... así que en cierto modo, a todos nos afecta.

Saludos.

Mariapi dijo...

Estoy con Ana, el tiempo será el que aclare. Se trata de una sociedad y mentalidad distinta a la occidental, con otros parámetros, y no acabo de entender qué o quién está dirigiendo los acontecimientos.
Gracias Modestino.

Modestino dijo...

Interesantísima la cita Ana, y tu propia reflexión también.

Lo de Irán es importante, pero hay que ser muy valioente para dar la cara en un régimen así.

Los que ya peinamos canas recordamos muy bien la situación del Sha ... peor lo pasan quienen viven en la miseria, por supuesto, pero hay que mirar también el lado humano.

veronicia dijo...

Despues de "La fiesta del Chivo" me siento poco simpatica hacia Mubarak
Será por eso y porque parece que no se va del todo de vacío del pais con 40.000 millones de dolares en que se estima su riqueza familiar!!!

Modestino dijo...

Efectivamente, si ha engordado así su patrimonio no es para tenerle lástima.
Pero no creo que sea tan bestia como Trujillo.

tomae dijo...

...Modestino, quizá esa foto en esta entrada ya puede políticamente incorrecta...

Una vez leí algo de Castro que hablaba de la Democracia Cubana...¡se dice igual en todos los sitios!¿?