8 de agosto de 2009

Preparando el año del regreso



Hace casi dos meses el Real zaragoza certificó su ascenso a 1ª División y como en fútbol, como en otros àmbitos de la vida, el ritmo no se detiene, ya tenemos encima la nueva temporada, un ejercicio que tiene que suponer la consolidación en la máxima categorá del equipo, en el que no se pueden repetir viejos errores y en el que la formidable comunión entre jugadores y afición que caracterizó la última fase del curso pasado tiene que mantenerse para seguir en proceso de crecimiento.

Pienso que para encarar como se debe este nuevo proyecto van a ser imprescindibles unas cuantas premisas; la primera de ellas la humildad: no podemos olvidar ni la arrogancia y los delirios de grandeza que nos llevaron al abismo ni de donde venimos, por esta razón todos, empezando por la afición, hemos de saber asumir que, en un principio, nuestra aspiración debe de ser la permanencia y que nuestra liga está mucho más cerca de la que juegan Málaga, Osasuna o Sporting que de las ambiciones europeas.

Al frente de la nave zaragocista se encuentra un hombre que resultó fundamental para conseguir el ascenso, Marcelino García Toral; su trabajo al frente del equipo, superando problemas y toreando dirigentes le ha convertido en el auténtico ídolo de los aficionados. Podemos tener muchas dudas de la solvencia de la plantilla, pero casi todos los zaragocistas encaramos la temporada con la seguridad de que tenemos a un de los mejores entrenadores del país. Eso sí, de nada le servirá al asturiano todo lo que ha conseguido si las cosas se tuercen y no consigue enderezar el rumbo del equipo desde la primera jornada; en Zaragoza, como en otros sitios, sabemos muy bien lo rápido que las cañas se vuelen lanzas en materia fubolística.

Pero el mister de Careñes no es fácil de conformar; a la exigencia a sus jugadores une una personalidad propia a la hora de plantear con que jugadores quiere contar. Creo que todos tenemos bastante claro que por bien que acabara jugando el Zaragoza la última temporada, el equipo que ascendió no estaba capacitado para defender con garantías la plaza conseguida en primera división; así se han marchado unos cuantos jugadores de la disciplina del club. Algunos de ellos terminaban contrato y nadie puso en tela de juicio que no debían seguir, como es el caso de Chus Herrero y el francés Pignol; más polémica fue la baja de Toni Doblas, un hombre que se ganó a la afición y cuya actuación fue decisiva en el último tercio de la liga. Se han ido hombres como Caffa, cedido por el Betis y cuya marcha no tiene que suponer drama alguno y Generelo, quien ha estado ocho años en el club trabajando sin brillo por dignamente. No obstante la salida más llamativa ha sido la de Alberto Zapater, un auténtico icono por ser de la tierra y representar el compromiso y la entrega; el de Ejea había sufrido ciertoestancamiento en lo últimos años y su marcha al Génova le puede ayudar a recuperar la progresión; esperemos no acabar echando demenos a un jugador que siempre se ofrece, que es un pulmón y que ha representado en la plantlla el plus de zaragocismo que en otros tiempos ejercieron Violeta, Víctor Muñoz o Belsué.

Hay otros jugadores con los que tampoco cuenta Marcelino; tres de ellos son fichajes dela pasada temporada: Antonio Hidalgo, a quien pienso ha perjudicado el empeño del asturiano en hacerlo jugar de pivote y no en posición más adelantada que facilita su buena llegada, Pulido, un central que había demostrado sobriedad y reglaridad en Getafe y Almería y que en Zaragoza no ha tenido ni acierto ni el apoyo de la afición y el camerués Songo'o, un extremo rápido y con futuro a quien se quiere ceder para que madure más. El otro descartado es Javier Paredes, uno de esos casos de empecinamiento de un entrenador, pues en mi opinión se trata de un lateral zurdo muy aprovechable y no soy capaz de entender que el mister prefiera poner en su puesto a un centrocampista mientras deja en casa a aquél.

Salta a la vista que el equipo necesitaba reforzarse y mucho; aquí los dirigentes aragoneses se esán encontrando con un obstáculo de envergadura: el equipo está "canino" y pretenden comprar primeros espadas con presupuesto de saldos. De esta manera se han ido a pique una serie de fichajes como los del central portugués de Wolfsburgo, último campeón de la Bundesliga, Ricardo Costa, el lateral del Málaga Jesús Gámez o el ariete de River Falcao, a la vez que Canella, un lateral zurdo de enorme futuro que juega en el Sporting da la impresión de que va a acabar siendo una nueva aspiración frustrada. La situación de paralización en materia de fichajes parece que afecta a todos los equipos, a salvo de Madrid y Barça, algo que lleva a la ansiedad y al enfado a muchos aficionados maños.

No obstante, el Zaragoza ha hecho ya seis fichajes; el primero fue el más espectacular, Jermaine Pennant, extremo derecho del Liverpool que llegó con la carta de libertad; el jugador de origen jamaicano es un auténtico artista del balón, rápido y hábil, aunque llega con fama de indisciplinado y anárquico; si Marcelino consigue centrarlo puede ser una de las sensaciones de la Liga BBVA. Para reforzar la delantera se ha traído al nigeriano Uche, un jugador rápido y muy trabajador que puede verse favorecido por el sistema de Marcelino. El medio campo se refuerza con el colombiano Abel Aguilar, que dio un excelente rendimiento en el Hércules, aunque lo veo excesivamente lento y no deja de ser una incógnita su rendimiento en primera, mientras que para la zona izquierda llega el croata Marko Babic, un fichaje polémico, pues el jugador que hizo un buen Mundial con su selección en 2006 y jugó buenas temporadas en el Bayern Leverkusen viene de fracasar en el Betis y en el Hertha de Berlín. También se ha fichado al meta argentino Carrizzo, del que se hablan maravillas, pero aunque sea internacional por su país, nunca me han gustado los porteros de esa tierra y en el Lazio, de donde viene cedido, no ha triunfado. El último fichaje, hasta ahora, es el del central Pablo Amo, una vieja aspiración del Zaragoza; es un hombre sobrio, que va bien por alto y sabe sacar el balón con criterio -que no es poca cosa-, aunque hasta ahora su carrera se ha caracterizado por una llamativa tendencia a lesionarse.














Pienso que el Zaragoza ha consegudo diseñar un conjunto apañadito de medio campo hacia adelante, aunque uno echa de menos un centrocampista con aptitud para organizar el juego: actualmente sólo veo a Gabi con esa capacidad y con reservas, aunque ya sabemos que a Marcelino le gustan los medios volantes de otras características. Por el contrario, la defensa está en paños menores; la inestabilidad defensiva nos costó en su día el descenso y a punto estuvo de dejarnos otro año en segunda. En la actualidad no tenemos laterales, mientras que en el centro de la defensa es una incógnita el rendimiento de Ayala, camino de los 37 años y Pavón, un hombre de ánimo frágil. Ya quedó dicho que Pablo Amo tiende a lesionarse, mientras que Raúl Goni, un canterano que se rompió los ligamentos cuando se consolidaba como un valladar, no estará en condiciones hasta noviembre.

Las dificultades económicas puede tener como efecto positivo que llegue por fin la hora de la cantera; es ésta una asignatura pendiente en el Zaragoza desde siempre. Ya el año pasado Ander Herrera acabó siendo muy importante en el ascenso del equipo, su debut en primera tiene que catapultarlo al olimpo de los mejores, pues tiene condiciones para ser una figura, aunque pare ello es fundamental que no se lo crea y que no se le exija desproporcionadamente. Se tienen también muchas esperanzas en el joven central Laguardia, internaconal sub-21 y con condiciones para ser el titular del centro de la zaga muy pronto y en el casi juvenil Kevin Lacruz, un mozo de 17 años del que se hablan maravillas.

Cuando tras ganar al Córdoba en La Romareda todos estábamos tan felices, es posible que no pensáramos en que la vida sigue y las dificultades van a continuar; no es lo mismoel planteamiento de hace doce meses, con la amargura de jugar en segunda, pero mucho habrá que esforzarse para sacar adelane la nueva etapa de la consolidación.