31 de agosto de 2009

Cine e intriga













Por las razones que sean en el merado de la novela negra han aparecido recientemente dos títulos en los que se mezcla la intriga con el cine, pero no tan sólo por tener un argumento relacionado con este ámbito, sino porque en ellos aparecen como protagonistas personajes reales del mundo del cine. Aprovechando mi largo viaje a Andalucía y la gentileza de mi amigo Tommy he tenido la ocasión de leer ambos recientemente.

Una novela original y entretenida









"Trago Amargo"
F. G. Haghenbeck
Roca Editorial. Barcelona (2009)
140 páginas



Cuando a Sunny Pascal le encargan que haga de niñera de un grupo de estrellas de Hollywood durante el rodaje de La noche de la iguana, parece que se trata de un trabajo fácil: una playa paradisíaca en México, muchos bares en el camino y olas para practicar surf. Claro que la cosa se complica si las estrellas en cuestión son Ava Gardner y sus piernas eternas, Sue Lyon con su inocencia fingida, y Richard Burton, borracho y violento, y que además llega a Puerto Vallarta acompañado de Elizabeth Taylor. Muchos ingrendientes para que el cocktail no resulte explosivo. Las cosas no se quedan, por desgracia, en una titánica lucha de egos sino que para aderezar al director de la película, John Huston, no se le ocurre otra cosa que regalarles a los actores una pistola de oro con cinco balas de plata a cada uno, para que se maten entre ellos, si quieren. Como tenía que suceder, alguien muere. Sunny Pascal, el primer detective beatnik de la historia, mitad en todo --mitad mexicano, mitad gringo; mitad alcohólico, mitad surfer; mitad vivo, mitad muerto; alguien con half español, mitad english-- será el encargado de mantener a raya a chantajistas, ladrones, asesinos, actores, director y equipo técnico. Y todo ello, mientras mantiene el cool, bebe cócteles y procura que no lo maten a él también.

"Trago amargo" es pura novela negra; ambientada en la frontera de los Estados Unidos con Méjico, la trama se desarrolla en el transcurso del rodaje de "La noche de la iguana": ahí es nada, una novela en la que aparecen como personajes de carne y hueso Elizabeth Taylor, Richard Burton, Ava Gadner, Deborah Kerr y el mismísimo John Huston. Aunque el auténtico personaje dellibro es el detective Sunny Pascual, un auténtico prototipo del detective de las grandes novelas del género.

Tal vez una de las razones por las que "Trago amargo" se lee tan bien son sus pocas páginas, y es que las novelas cortas tienen sus ventajas; pero además está bien construida y relata a la perfección os ambientes, tanto el que se vive durante el rodaje de una película con un reparto cargado de divos como el de la zona del sur de USA donde ocurren los hechos, que ya adelanto son lo de menos en este caso. Leí más de dos tercios del libro en el tren que me conducía a Jaén y puedo asegurar que se me hizo muy corto el viaje.

Pero el libro tiene más peculiaridades, pues cada uno de los casi 20 capítulos de los que consta tiene como título el nombre de un cóctel y va encabezado por los ingredientes de dicho combinado, la forma de elaborarlo y alguna que otra anécdota relacionada con el mismo; esta original introducción de las partes que dividen la novela supone un aliciente añadido, a la vez que te familiariza con el "daiquiri", los "mojitos", el "blody mary", etc, etc.

En definitiva, una novela entretenida, que mantiene la atención y tiene, para más inri, recetas de propina.

Trama complicada en una época interesante











"Sombras y luces"
Jonathan Rabb
Ediciones B. Barcelona (2009)
393 páginas



Un apasionante y cinematográfico misterio en el Berlín de entreguerras. A finales de los años veinte, el cine alemán supera en calidad a cualquier otro. Los actores y los directores reciben el apoyo incondicional del Estado, que financia los mejores estudios del mundo: los de la UFA. Berlín vive una época dominada por el esplendor del expresionismo y una agitada vida nocturna, mientras el nazismo asciende al amparo de una durísima crisis económica. En este apasionante contexto, un importante productor de cine perteneciente a la familia Thyssen aparece muerto. Con la ayuda del mítico director de cine Fritz Lang (que se recupera del fracaso de Metrópolis) y del líder del mayor sindicato del crimen berlinés, el detective Nikolai Hoffner se sumergirá en las cloacas de la decadente República de Weimar. En la investigación hallará misteriosas actrices que aspiran a convertirse en las nuevas Greta Garbo, productores con oscuros intereses y un desenlace inesperado, que influirá decisivamente en el futuro de Europa.La trama incluye una fascinante «batalla» histórica: la lucha por conseguir el cine sonoro, y sus implicaciones propagandísticas.

El argumento del libro consigue que te apetezca leerlo, pero he de confesar que me ha costado mucho seguir la trama, hacerme una idea de lo que estaba pasando y tener claro donde estaban las claves de la novela. En mi opinión, a lo mejor he leído el libro con precipitación, me ha faltado paciencia o, sencillamente, no estaba inspirado, "Sombras y luces" es una novela enrevesada en la que uno no se acaba de aclarar.

Eso sí, el ambiente está descrito estupendamente; por un lado, el autor recoge todos los elementos propios de la novela negra: personajes oscuros, tugurios, ambientes sórdidos, relaciones complicadas, ...., mientras que el libro se convierte en una imponente descripción de la Alemania de entreguerras, con todo lo que conlleva la depresión económica, el trauma de la derrota, la decadencia del país, con todas las frustraciones y la corrupción de la República de Weimar y la aparición con toda su fuerza y su drama del nazismo, clave en el desarrollo y desenlace de la novela.

También presenta el interés de incluir personajes reales, de manera que a lo largo del desarrollo de la trama aparecen el director de cine Fritz Lang y un todavía joven y desconocido Joseph Goebbels, sin olvidar que el muerto que inicia la investigación de los hechos pertenece a la familia Thyssen.

El personaje protagonista es el detective Nikolai Hoffner, un personaje muy rico, con su particular drama personal y familiar. Un libro interesante que no he acabado de digerir del todo.


10 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

expliqueme Vd. de dónde saca Vd. el tiempo para leer tanto, todo el tiempo, es que ni los jubilados, Modestino. ¿Eres el lector más veloz al oeste del río Pecos acaso?

Modestino dijo...

Suelo leer cuatro libros a la vez y robarle algo de tiempo al sueño.

Rocío dijo...

¿4 libros a la vez? Y a mí me dicen que estoy loca por tener siempre dos en proceso de lectura...

Modestino dijo...

Tal vez cuatro sean excesivos, pero combinar un par creo que viene bien.

Tommy dijo...

Nunca recuerdo haber leído dos a la vez, pero todo es cuestión de intentarlo. Lo que sí trato de hacer es combinar géneros. Uno de comedia, uno policiaco, uno de drama... A mí me funciona.

Tomo nota de tu comentario sobre "Sombras y luces". No es el primero que me llega en un sentido parecido.

annemarie dijo...

"Trago amargo" parece muy divertida. Hay algo de muy atractivo en estos libros con detalles formales muy cuidados. Agatha Christie era una gran experta en eso, por ejemplo, no te parece? Al final, nos quedamos con la sensación de que valió la pena. Uno de esos detalles es la extensión del libro, sin más. Los de Larsson son pésimos en eso, en mi opinión.

Tus viajes en tren son la envidia general. :))

Modestino dijo...

Por supuesto que Agatha cuidaba los detalles, por eso es una de las grandes, aunque "Trago amargo", Annemarie, es muy diferente a los libros de la británica.

Pues sí, en tren leo bien, en cambio en los buses no, y en los trenes rara vez aguanto una película.

Es buena idea eso de alternar los géneros y la procuro seguir, aunque aveces me puede la "codicia literaria".

annemarie dijo...

Sí, claro, no tienen ciertamente nada que ver, pero yo pensé en Agatha porque es un ejemplo de escritora que dedica también mucha atención a detalles significativos, como el título de los capítulos, el título de los libros (muchas veces partes de traba-lenguas infantiles, o versos que nos quedan en la memoria para siempre, tan bien los emplea, etc.)

Es como dices: estas cosas añaden mucho interés a las novelas, eso quería yo decir, y no es algo facil de hacer bien, nada facil.

Yo también: leer en los buses es algo así como una fase previa al suicidio. :))

Modestino dijo...

Tienes toda la razón, recuerdo unos cuántos títulos -en español- de Agatha: "Cinco cerditos", "El espejo se rajó de parte a parte", "Tres ratones ciegos","Diez negritos",...
En Madrid la gente lee mucho en el Metro.

annemarie dijo...

"El espejo se rajó de parte a parte" es un ejemplo buenísimo de lo que quería yo decir, porque es una línea famosísima de Tennyson, y condensa toda la trama de la novela, con el significado añadido de la poesía original, sobre las fachadas falsas de la vida (Tennyson escribia sobre Camelot).

El metro se parece a veces con una biblioteca, sí, una biblioteca muy curiosa. :))