29 de agosto de 2009

Murieron en Independencia



Me apetecía dar hoy un garbeo por la nostalgia y he puesto en marcha la máquina del recuerdo. Si regreso a los años de mi infancia y a mi primera juventud, una parada lógica está en el Paseo de la Independencia, una vía hoy modernizada y dinámica, aunque el paseo ande tal vez menos humanizado que aquél que conocí hace tantos años. Un lugar con sus cines y bares,  los limpiabotas sentados junto a los porches, los ciudadanos moderando el ritmo de sus andares y tantos establecimientos que han ido desapareciendo con los años.

No se si es el último caído, pero ha sido reciente y lo he sentido muy especialmente: la Librería "Lepanto", ubicada en la esquina con la calle Cádiz y que tenía el aire inigualable de librería pequeña y entrañable, de esas de las que cada vez quedan menos, ...  librerías de "libreros", de "entendidos". La atendía el dueño, un hombre que lo sabía todo de los libros y cuyo fallecimiento supuso el fin del negocio. Creo recordar que el último libro que compré allí, sería por el año 1972, fue "La vida sale al encuentro", de José Luis Martín Vigil, un libro que pienso nos hicieron leer a todos los adolescentes de mi generación. He encontrado dos bonitos artículos publicados a raíz del cierre del establecimiento:

http://www.centrodellibrodearagon.es/asp/articulos_detalle.asp?cod=10
http://www.clubkirico.com/cierra-la-libreria-lepanto-de-zaragoza-tras-58-anos-de-historia-mariano-garcia-el-heraldo

En la otra acera, cerca de k lo que ahora es "Corte Inglés", se ubicaba  otra librería pequeña llamada "Gacela",  que cerró muy pronto, mientras que la "Librería General", que hoy domina el Paseo, se encontraba en un viejo local de la Calle San Miguel".

No muy lejos de "Lepanto" estaba la Cafetería "Ceres". Ya se sabe que bares, restaurantes, ... siempre ha habido muchos en Zaragoza, pero cafeterías en la tradicional extensión de la palabra no había excesivas, al menos de esas señoriales, a las que acudían para disfrutar de largas conversaciones las señoras elegantes, peinadas de peluquería y vestidas con pieles y joyas, donde  servían chocolates con churros en su punto y café que era café, con  camareros  ya mayorcitos y con la experiencia que da el humo de cien batallas. Al otro lado del Paseo, ya casi en la Plaza España, estaba "Las Vegas", un nombre que de pequeño lo escuchaba como si fuera una especie de lugar mítico y de superlujo, aunque ya no tengo claro si era más cafetería de encuentro o lugar de aperitivo. La otra cafetería señera de la ciudad, también desaparecida, estaba en Mola (hoy Sagasta) y se llamaba "Imperia", teniendo fama de hacer los mejores croissants de la ciudad. En Imperia trabajaban jovencísimos repartidores que los fines de semana gastaban suelas repartiendo tartas y pasteles a domicilio.

Había otro tipo de establecimientos hosteleros y entre todos destacaban "Los Espumosos". Hoy día siguen vivos en el Paseo Sagasta, cerca del "Corte Ingles", pero los tradicionales, los históricos siempre serán los que se ubicaban más o menos donde hoy están los Helados Italianos, con sus cañas con limón, sus zarzaparrillas y, antes que nada, esos camareros que cantaban los pedidos con ese tonillo peculiar que los hacía únicos. Y al lado de "Las Vegas" estaba "La Maravilla", un bar-restaurante con sabor más castizo que su vecino, donde intuyo abundaban las tertulias taurinas, las peñas de quinielistas y los encuentros de jubilados. Aunque para tradición la del "Café Gambrinus", donde nunca entré, aunque no hacía falta para intuir todo el señorío, la tradición y el estilo de quienes lo frecuentaban. El Restaurante "Bienvenido", la Granja "Kelito", el "Stork club" y las Cafeterías "Roma" y "Avenida" son otros de los establecimientos caídos al cabo del tiempo.

De cines ya hablé en otra ocasión; hoy en día tan sólo subsisten las múltiples salas del Palafox, pero hace 25 años podías encontrar bajando a la derecha el "Dorado", el "Avenida" y el "Actualidades", mientras que a la izquierda aparecían el "Coliseo Equitativa" y el "Argensola", por no citar los cercanos como el "Goya", el "Rex" y el "Aragón".

Ha habido más defunciones, como el Banco Rural y Mediterráneo, "Marín Chivite" y "Octavio y Félez"; otros aguantan el tiempo manteniendo el estilo de siempre como la Bombonería "Soconusco", la Farmacia "Castejón" o Comercial "Millán" o habiendo modernizado instalaciones como los "Helados Italianos", que se han cambiado de acera, la Farmacia "Zatorre" que ahora se llama de otra manera o la tienda de moda del ilustre "magnífico" Severino Reija.Hoy en día todo es más moderno; hay grandes comercios, bares sin excesivo glamour, franquicias y alguna tienda de diseño, pero a mí todo me parece mucho más frío e impersonal. Somos así de nostálgicos y rancios ...


19 comentarios:

Rocío dijo...

Las ciudades se mueren un poco cuando cierran estos negocios, en ocasiones, centenarios.

Y nosotros casi ni nos enteramos... un negocio sustituye a otro y después hay otro...

Estoy de acuerdo con que las ciudades se vuelven más impersonales. Cuando estás en una calle llena de franquicias, podrías estar en cualquier ciudad, porque unifican e igualan de tal manera que las ciudades pierden su propia esencia... En fin, la globalización es lo que tiene.

Suso dijo...

¡Ay, qué recuerdos!

A mi madre eso de ir a Ceres o al Imperia le parecía muy de postín. Al salir de los cines - El Dorado, el Palafox, el Rex- acostumbrábamos a ir allí. Mi madre cuenta divertida que supo quién iba a ser yo cuando en Ceres, al ver entrar una mujer despampanante, solté un piropazo que se oyó en toda la cafetería. Tenía ocho años ( yo, no mi madre).

La Vegas ya era otra cosa...pero eso lo descubrí más tarde. Las vegas era una cafetería tipo "elegante", como el Imperia y Ceres, pero también lugar de encuentro - en el sentido que me parece tú lo quieres decir. Cerca había varias salas de fiesta , una era el Storkino - que ahora se llama, creo, Los Porches. Y las Vegas era punto de encuentro de entrada o de salida de esas salas.
Eran salas con alguna actuación en directo, y "ambiente".

Cuando coleccionaba posavasos, el Storkino era visita obligada: esas escaleras que bajaban entre neones azualados y olor a perfumes de pecado - porque todos olían igual.

Otra cafetería tipo las vegas era "El Puma", cerca de Santa Engracia. La hija del dueño del Puma a mi me llegó a enloquecer...aunque sólo tenía 14 años ( la hija, y yo)

Modestino dijo...

Huy, esas historias de los puntos de encuentro se me escapan, yo era muy pardillo. Eso sí, recuerdo que el famoso "Zeus" de Tarragona era algo así... al local acabaron embargándole el mobiliario, por cierto.

Yo también fui conociendo los bares a golpe de posavaso; y aquí habría que hacer mecnión de "la Espiga", que creo estaba en la calle Moneva y era famoso porque lo frecuentaba el entonces príncipe Juan Carlos cuando era cadete.

O el "Golden club", en Paseo de las Damas, donde acudían Marcelino, Lapetra y cía.

annemarie dijo...

Tienes muchísima gracia cuando dices “Me apetecía hoy dar un garbeo por la nostalgia y he puesto en marcha la máquina del recuerdo”. Y lo de Zeus, al que terminaron embargándole el mobiliario, puro vaudeville, buenísimo! :)) Un enooorme abrazo!

Modestino dijo...

El "Zeus" era una cafetería, eh?;). Otro enorme abrazo.

Tintin dijo...

Los camareros del Espumosos actual (que llevará ya 25 años)son especialmente antipáticos.
Otro día hablarás de camareros, educación y buen oficio, como añoranza digo,...

Modestino dijo...

Podríamos decir eso de que los camareros de ahora no son como los de antes ... pero imagino que habrá de todo.

Lo que yo creo es que, en general, "Los espumosos" de ahora no son como los de antes.

ana dijo...

Es cierto, aunque regresamos a los lugares de nuestra infancia, tenemos que "contarlo" para que quien nos oiga pueda hacerse una una idea de lo que vivíamos. Todo cambia. Y si no lo cuentas... se pierde. Nos lo perdemos.

Saludos.

Tommy dijo...

Modestino, ¿estás seguro de que La Espiga estaba en Moneva y no en Zurita o en Sanclemente? No ha mucho, hablando con la hermana mayor de una muy apreciada amiga nuestra que vivía precisamente en Independencia 21 (y cuyas iniciales, de ambas hermanas, son B.B.), salió el mismo tema que abordas ahora y La Espiga la ubicábamos sin duda en una transversal al Paseo.

De los camareros de Espumosos conozco opiniones para todos los gustos. Del local en sí, lo que me hace gracia es que muchos zaragozanos hablemos aún del nuevo Espumosos pese a que ya se está quedando un poco antiguo del tipo casposillo. Lo que no me suena es el Golden Club del Paseo de las Damas, y mira que vivo cerca. Lo más antiguo que recuerdo de esa calle es la Farmacia Militar, que aún está ahí. Y el cine París, claro.

Paladín dijo...

Tommy eres un fenómeno , la"Espiga " estaba en Zurita y su dueño fue durante muchos años alguien a quien Modestino recordará , era Murillo , ese espigado delantero del Real Zaragoza fallecido recientemente. Gracias por esos recuerdos Modestino y gracias por acordarte de "Zatorre" que siempre será Zatorre.

Rosaura dijo...

Ratifico lo de fenómeno respecto a Tommy aunque modestino no lo es menos. Me da pena no haber conocido todos esos lugares, vine a vivir a Zaragoza hace 25 años, pero de todos esos sitios tuve la suerte de conocer los antiguos Espumosos que tenían mucho más encanto que los de ahora pero su cerveza con limón sigue siendo igual.

Modestino dijo...

He debido tener algún tipo de confusión mental con "La Espiga", no se porque la ubicaba en la alle que va de Zurita a Sanclemente.
El Golden era un pub de superlujo que estaba justo al lado del Cine París, a mediados de los 70 aún existía. Del Paseo de las Damas también cabe recordar la churrería que había junto al Colegio del Sagrado Corazón.
El otro día alguien me comentó lo de Murillo, pero no lo he conseguido recordar al mencionar el establecimiento.
Rosaura, "Ceres" lo conociste y "Lepanto" aún más, pues cerró hace 3 o 4 años.

Alberto dijo...

Eran otros tiempos, sin duda.

La primera vez que fuí a una discoteca, en 1982, cuando era un tierno estudiante de 1º de BUP fue al Storkino, por lo que lo recuerdo con agrado. También recuerdo que mis padres, cuando era más pequeño aún, me llevaban a los Helados Italianos y a los Espumosos.

Son más cercanos en el tiempo la Librería Lepanto (que me encantaba) y la Cafetería Ceres.

Y siempre recordaré las películas que ví en el Cine Dorado, las de "Le llamaban Trinidad" y "Le seguían llamando Trinidad", con Bud Spencer y Terence Hill

Anónimo dijo...

También estaba en Independencia, muy cerca de los antíguos italianos, la granja Kelito donde daban unos helados buenísimos, y en la acera de enfrente la cafetería Roma y muy cerca de la plaza de España una bomboneria pequeñita que olia a bombones una exageracion, eran estupendos

Modestino dijo...

La granja "Kelito" y la cafetería "Roma" están citadas en el post. Respecto a la bombonería ... no la recuerdo, aunque en la propia Plaza España estaba la Pastelería "Murga" y ya en el Coso, la Bombonería "Oro", que aún sigue ahí y la Pastelería "Zorraquino".

jose luis dijo...

José Luis.

Había una bombonería pequeñita que era de Doña Carmen, se llamaba "La pimpinela" y estaba en Independencia nº 6. Justo en el local de al lado mi bisabuelo tuvo una zapatería hasta mediados de los años 30, que mi abuelo convirtió en "Los nuevos espumosos" hasta mediados de los años 50 y que no tenían nada que ver con "Los antigüos Espumosos" situados en mitad del paseo Independencia y ahora en paseo Sagasta, a pesar de que expongan su fotografía.
Cuatro generaciones vivimos en el piso cuyas ventanas estaban encima de estos locales y de la entonces farmacia de Doña Enriqueta Castejón.

Anónimo dijo...

La Espiga 1, estaba en Zurita y la Espiga 2 en Hernando de Aragón. Lo sé de buena tinta.

juan alberto Serrano dijo...

Pero qué brutos el dueño de la espiga era José Luis marca después ganadero y antes de la espiga tuvo una ferretería en la calle León XIII

juan alberto Serrano dijo...

La espiga si estaba en la calle Zurita daban exquisitos sándwich cocinados por la dueña de José Luis Marca que era el dueño y después ganadero de toros y en la parte baja nadie recuerda que había una discoteca y un reservado en el interior