12 de diciembre de 2008

La caida de los dioses

Desde el pasado lunes Bernd Schuster ya no es entrenador del Real Madrid; la caída del polémico mister germano no es más que una nueva manifestación de la fugacidad del éxito, de la facilidad que tenemos en este país para crear y destruir mitos y de lo olvidadizos e ingratos que tendemos a ser los aficionados al fútbol. Hace unos meses Schuster era un auténtico ídolo por haber ganado brillantemente el título de Liga; hoy, con los bolsillos bien cubiertos eso sí, ha sido colocado en el punto de penalti y enviado de un puntapié al pozo del olvido.

Schuster ha tenido una brillante trayectoria como entrenador; en España hizo unas excelentes temporadas en el Jerez Deportivo y se consagró en el Getafe, llevando al equipo azulón a Europa tras practicar un juego excelente. Al Madrid le llevó a la gloria a la primera, pero cuando han venido mal dadas de nada ha servido todo su expediente. Pienso que a esta situación también ha contribuido la poca mano izquierda del alemán con la prensa: y es que hoy en día uno de la juega si no actúa de manera políticamente correcta con los plumillas.

El pasar del infinito al cero, de la gloria al averno, del olimpo a la cueva no es algo nuevo en el mundo de los entrenadores de fútbol; en Zaragoza ya hemos vivido en dos ocasiones cómo Víctor Fernández, aragonés y zaragocista, era puesto de patitas en la calle por los malos resultados a pesar de haber sido quien llevara al equipo a su título más importante y quien tras su regreso a casa, devolvía al equipo a Europa vía Liga, cosa que no se conseguía desde la célebre campaña de Chechu Rojo en la que estuvimos con opciones de ganar la Liga hasta la última jornada.













Y casos como los citados se ha producido también con hombres de la talla de Guus Hiddink, Lotina, Camacho, Javier Clemente, Carlos Bianchi, Claudio Ranieri o Árrigo Sacchi; hasta el mismísimo Luis Aragonés estuvo en la picota antes de alcanzar el cielo en la Eurocopa, incluso después de hacerlo, tras fichar con el Fenerbache turco y no comenzar la Liga con el impulso que se le suponía.

El fútbol español ha llegado a un nivel de sofisticación, mercantilización y capricho que lo ha convertido en un circo; hace una semana asistí a un foro futbolístico celebrado en Huesca que tuvo como protagonista a nuestro flamante seleccionador nacional Vicente del Bosque; me pareció éste un hombre sensato, prudente y con un sentido común y un saber estar por encima de la media, pero cuando alabó la realidad de nuestro fútbol y la calidad humana de nuestros futbolistas no pude evitar cierto disentimiento.


Si Del Bosque me asegura que los jugadores de la selección son unos chavales formidables, no lo dudo porque le creo, si pondera la calidad de los entrenadores españoles lo admito porque me consta, pero a la vez observo que en general los futbolistas, cuando menos en apariencia, se muestran como unos jóvenes más bien malcriados, a los que se les ha subido la fama a la cabeza y no han acabado de encajar la altura a donde les hemos encaramado. de la misma manera me da la impresión de que todo el entorno del fútbol está niquelado de palabras huecas, intereses ocultos e inconfesables, mercantilismo puro e hipocresía global. Y lo que es más triste, me temo que los aficionados no nos enteramos de nada.

3 comentarios:

suso dijo...

Tema interesante.

El nivel de los entrenadores de fúmbol en 1ª división y 2ª es, normalmente, bajito:fúmbol,fumbol y fumbol.

Los contratos dan para vivir muy bien. Más áun: dos años de contrato en un 1ª, o en un 2ª- y el finiquito para echarte, dan para 30 años de los tíos normales de este país.

Los entrenadores son los mismos desde hace años, cambian algunos, pero allí están, en la pomada.

Una de las claves son los presidentes de estos clubes.Es una espiral de negocio, mentira, nuevos ricos, prensa deportiva y fanatismo, que les va muy bien.

Gracias a Dios no pertenezco a ninguno de esos estamentos:no veo fúmbol, aunque sí estoy informado porque hay que saber de todo un poco.

Schuster ha provocado su despido...pronto sabremos por qué ( aparte del finiquito que se ha llevado)

Modestino dijo...

Hay pocos presidentes que se salven de la quema. Algunos buscan satisfacer sus ambiciones políticas o sociales; otros pretenden hacer negocio o promocionarse; otros son, sencillamente, unos mafiosos.

En ocasiones la compra de un club esconde una operación política o un auténtico pelotazo, algo de lo que sabemos bastante por las cercanías del Ebro.

Y otro tema son las palabras huecas; antes de oír a un futbolista y según las circunstancias en que lo haga -tras un triunfo, tras una derrota, tras un título, al fichar por un equipo, al empezar la temporada, ...- ya puedes adivinar sus palabras.

Sunsi dijo...

No entiendo de fútbol. Pero siempre me ha llamado la atención que un entrenador, en un pis pas, pase de ser un semidios a caer en picado.
Saludos