Hace unos días en la entrada de un blog el propietario del mismo mostraba su sorpresa por la pretendida falta de feeling de la Academia de Hollywood con Leonardo DiCaprio; lo cierto es que un año más el actor californiano se ha quedado con la miel en los labios, y a pesar de que muchos pensaban que su interpretación de J. Edgar Hoover en la película dirigida por Clint Eastwood podía darle "chance" para obtener su primera estatuilla, ni siquiera ha sido tenido en cuenta para la nominación al mejor actor principal. Es verdad que DiCaprio ya ha sido designado oficialmente como aspirante al Oscar en tres ocasiones anteriores -"¿A quién ama Gilbert Grape?" (1993), "El aviador" (2004) y "Diamante de sangre" (2006)-, pero dicen quienes entienden de ésto que se trató más bien de nominaciones de relleno y el actor no tuvo nunca posibilidades reales de hacerse con el galardón. Es más, no deja de ser llamativo que la que puede ser su película más célebre, "Titanic" (1997), no le sirvió para conseguir ni una sola de las 14 nominaciones que obtuvo en film de James Cameron en la edición correspondiente, un signo más de que la figura de DiCaprio no acaba de ser bien vista entre quienes cortan el bacalao en el certamen cinematográfico más importante del mundo.El actor, que empezó muy joven en esto del cine, ha sido llamado por casi todos los mejores directores del momento, comenzando por el propio Cameron en la referida "Titanic" y siguiendo por el mismísimo Martin Scorsese, nada menos que en cuatro ocasiones -"Gangs of New York" (2002), "El aviador" (2004), "Infiltrados" (2006) y "Shutter Island" (2010)-, sin olvidar a Woody Allen -"Celebrity" (1998)-, Danny Boyle -" La playa" (2000), Steven Spielberg -"Atrápame si puedes"- (2002), Edward Zwick -"Diamante de sangre" (2004)-, Ridley Scott -"Red de mentiras" (2008) y Sam Mendes -"Revolutionary Road" (2008)-, además de la mencionada "J.Edgar" de Clint Eastwood. Difícilmente se puede encontrar un actor que en el escaso espacio de trece años haya sido tenido en cuenta por un número tan importante -e impactante- de grandes directores.
Ignoro si existen circunstancias que retraen a quienes compete la posibilidad de alzar a Leonardo DiCaprio a los altares precedidos por la alfombra roja, aunque siempre se puede pensar que existen motivos políticos, personales o ideológicos, a la vez que tampoco cabe olvidar que auténticos dioses de la pantalla como Paul Newman, Bárbara Stanwick o Kirk Douglas tardaron decenios en conseguir un Oscar, y los dos últimos tan sólo honorífico, mientras que Marylin Monroe, Edward G. Robinson o Robert Mitchum no lo obtuvieron nunca. Lo que mueve claramente a debate es la real valía de Leonardo DiCaprio, pues si se profundiza entre las opiniones de los críticos, se comprueba que no hay unanimidad de criterio sobre su calidad como actor y aunque hay quienes le consideran uno de los mejores, también he encontrado opiniones que aseguran que se trata de un artista sobrevalorado y que nunca podría haber soñado llegar tan lejos. A mí me falta criterio para opinar, aunque he disfrutado con unas cuantas de sus películas, algunas de las citadas y otras como "La habitación de Marvin" (1996), "Red de mentiras" (2008) y "Origen" (2010). Se admiten opiniones.










