18 de enero de 2012

Globos de oro: nombres propios



El pasado domingo tuvo lugar la 69ª edición de los Globos de Oro, el certamen cinematográfico que es considerado como la antesala de los Oscars y cuyos premios suelen dar bastantes pistas respecto a quienes se van a llevar el gato al agua en la cada vez más próxima ceremonia de los Oscars del presente año. La película "The artist", que parece ser la favorita de muchos, fue la más premiada, llevándose tres de los galardones más deseados, si bien el film que se llevó el Globo de Oro a la mejor película fue "Los descendientes", un drama familiar protagonizado por George Clooney que aspira a conseguir en marzo su tercera estatuilla. Me remito a las noticias que se extienden por toda la red si alguien todavía no conoce el ranking de triunfadores, pero hoy tan sólo quiero referirme algunos nombres que han aparecido a raíz de esta gala.

En primer lugar, me ha alegrado comprobar que se ha otorgado un premio especial por su trayectoria a Morgan Freeman, un actor que me encanta y que tiene una enorme capacidad de encarnar personajes bien distintos; Freeman puede presumir de cinco nominaciones tanto al Oscar como a los Globos, consiguiendo una estatuilla por su papel en "Million Dollar Baby" (2004) y un globo por el inolvidable chófer de "Paseando a Miss Daisy" (1989). Junto a ellas nunca olvidaré sus papeles en "Tiempos de gloria" (1989), "Robin Hood, príncipe de los ladrones" (1991), "Sin Perdón" (1992), "Cadena Perpetua" (1994), "Amistad" (1997) o "Invictus" (2009).Claro que aún me ha removido más enterarme de que el premio le era entregado por Sidney Poitier, ganador de un Oscar por "Los lirios del Valle" e intérprete de films que en su día me hicieron disfrutar como "Rebelión en las aulas" (1967), "Adivina quien viene esta noche" (1967), "Buck y el farsante" (1972) y "Sneakers (Los fisgones)" (1992); un Sidney Poitier que va a cumplir 85 años y es un pedazo de actor. Por cierto que en la entrega del premio también estuvo presente Helen Mirren, la inolvidable Isabel II de "The queen".

Claro que puestos a citar nombres propios, siempre consideraré la mejor a Meryl Streep, que aspira a su 17ª nominación con un papel impresionante como Margaret Tatcher en "The iron lady"; la actriz ya ganó dos estatuillas -"Kramer vs. Kramer" (1979) y "La decisión de Sofía" (1983)-, con veintiséis nominaciones a los globos y, con la de esta edición, ocho premios -las citadas del Oscar, "La mujer del Teniente Francés" (1982), "El ladrón de orquídeas" (2003), "Angels in América" (2004), "El diablo se viste de Prada" (2007) y "Julie & Julia" (2009). Y la lista de trabajos sublimes sería interminable: "El cazador" (1978), "Silkwood" (1983), "Memorias de África" (1985), "Tallo de hierro" (1987), "Río salvaje" (1994), "Los puentes de Madison" (1995), "La habitación de Marvin" (1996), "Las horas" (2002), "Leones por corderos" (2007), "La duda" (2008), ... sin duda alguna la Streep no tiene rival, al menos entre sus contemporáneas y ya es equiparable a las grandes damas del Hollywood de siempre.

Y en la lista de premiados aparecía otro actor que también me trae recuerdos, Christopher Plummer, ganador del globo de oro al mejor actor de reparto por la película "Beginners", un drama romántico dirigido por Miki Mills. Plummer quedará siempre en mi memoria por dos papeles bien diferentes: el del capitán Georg Ludwig von Trapp de "Sonrisas y lágrimas" (1965) y el del el temible teniente nazi Kappler de "Escarlata y negro" (1983), aunque tampoco cabe dejar de mencionar su actuación como Comodo en "La caída del imperio romano" (1964), como Duque de Welington en "Waterloo" (1970) o como Sherlock Holmes en "Asesinato por decreto" (1979), sin olvidar sus intervenciones en "El hombre que pudo reinar" (1975), "Jesús e Nazaret" (1977), "El dilema" (1999), "Una mente maravillosa" (2001) o "Syriana" (2005). Plummer es uno de esos secundarios de lujo sin los que el cine no sería lo que es, el séptimo arte.

Tiempo habrá de hablar de las dos películas citadas al principio que parten como grandes favoritas para la cita de gala de los Oscar, de otros triunfadores de la jornada como George Clooney, Jean Dujardin, Octavia Spencer, Michelle Williams o el gran Martin Scorsese. Hoy tocaba algo de añoranzas.


17 de enero de 2012

En las garras del sociópata

El sábado pasado estuve en Lleida y, ya es sabida mi condición de "peatón", hice el viaje en autobús, uno que sale de Huesca a ls 9.15 y tras parar en Barbastro, Monzón, Binéfar y Almacellas, llega a la capital del Segrià a las 11.40. El regreso lo hice en sentido estrictamente opuesto y salí de la cutre y pringosa estación de buses lleidatana a las 7 de la tarde. El bus venía lleno, algo que desde mi punto de vista convierte un viaje en algo más molesto y agobiante de lo normal, ya que el interior del vehículo adquiere un aire de apelotonamiento, el personal se va tensionando conforme aumentan las dificultades para encontrar sitio y frecuentemente se respira un exceso de olor a "humanidad". Posiblemente estas impresiones se acentúan cuando uno va cumpliendo años y tiende a tener menos tolerancia a detalles que en la juventud se pasan por alto.

No se porqué razón me coloqué en un asiento cercano a la parte trasera, zona que suele ser más propicia al follón y la transgresión, aunque hasta Monzón el viaje se hizo amable, pues iba rodeado de un buen número de adolescentes montisonenses que habían acudido a Lleida para comprar en rebajas. Así, el trayecto anduvo amenizado por conversaciones propias de quinceañeras, que hablaban de amores juveniles idealizados, de chicos que "estaban bien" y de las prendas que habían adquirido en la capital catalana: chupas tejanas, bufandas, blusas, alguna falda, ... Uno se siente rejuvenecer escuchando tan ingenuos y superficiales comentarios, máxime cuando las mozas exhibían respeto, educación y sana jovialidad.

Las "chiquitas" de las rebajas se apearon en Monzón y mi zona del autobús perdió el encanto de sus voces animadas y cantarinas; el breve camino hasta Barbastro fue pacífico, con una notable disminución de pasajeros y un silencio que sólo interrumpía el lejano sonido de quienes retransmitían el encuentro que el líder jugaba en Son Moix -en Binéfar recibí la triste y ya habitual noticia del último tropiezo del Zaragoza- y el ruido monótono y constante del motor. Parecía que el silencio y la paz iban a protagonizar el resto del viaje hasta Huesca, pero lejos de ser así en Barbastro me esperaba el inicio de un breve infierno que me amargaría hasta el final de la ruta.

En la pulcra estación barbastrense subieron una pareja cuyas pintas ya prometían guerra; él llevaba el pelo corto, abundantes "pinchos" en las orejas y la típica indumentaria de sábado por la noche, mientras ella se había embutido dentro de un pantalón que le oprimía el trasero hasta el extremo, mientras bajaba ajustado hasta media pierna, donde se iba ensanchando hasta acampanarse a la altura del zapato. En cuanto se ubicaron, dos asientos detrás del mío, ambos se quitaron sus cazadoras y lucieron unas camisetas sin mangas completamente inadecuadas para una temperatura exterior próxima al "bajo cero". Muy pronto descubrí, su conversación era nítida, que se dirigían a Huesca para coger otro bus que les llevaría a la Discoteca "Coliseum" de Almúdevar, un auténtico "templo" del estilo más "macarril" que yo pensaba estaba cerrada al público desde hace tiempo. El tono de la conversación era de los más típico, y allí deduje que lo habían suspendido todo, que se pasaban el día presionando a sus padres para que les dieran dinero y que sus únicas aspiraciones en la vida se limitaban a bailar hasta la extenuación, beber hasta perder el control e imagino que alguna más, aunque de ésto no hablaron.

No obstante lo peor no fue eso, pues al fin y al cabo uno es capaz de aislarse y prescindir de necedades; el muchacho puso, no sabría decir desde que tipo de aparato, una música-disco de esas con tono siempre constante, como una máquina de tortura que, no se si fue sensación subjetiva, a mí me sonaba cada vez más alto. La situación era cada vez más insoportable, y así a la vez que ambos conversaban de sus "profundas" inquietudes, en mis oídos retumbaban cada vez más unos ruidos que a una persona normal le habrían de volver "majareta". En un momento descubrí que la música de marras estaba grabada directamente de la mentada discoteca, pues comenzaron a escucharse los gritos desbocados de quien al parecer debía de ser un "DJ" de esos, que literalmente berreaba: "Bienvenidoooos todooooooooooooos a Coliseummmm", "¿Cómo estaaaaaaaaaaá mi peña de Aragoooooooón?" ... aunque el "mini Travolta" continuaba impasible, imagino que incapaz de plantearse que le estaba dando la noche a unos cuantos.

Cuando llegué a Huesca me bajé en la parada de Martínez de Velasco, huyendo como alma que lleva el diablo de un autobús que durante más de 50 kilómetros de había convertido en una máquina de tortura. Pablo -así se llamaba el sujeto- y su novia "bollycao" se quedaron en el vehículo, ansiosos porque tenían poco tiempo para coger el otro bus y no sabían si se podrían fumar un cigarro; me dieron cierta pena, pues intuí que sus ambiciones se limitaban al disfrute discotequero de los fines de semana, fumarse unos cigarros y escuchar una música que me pareció0 horrible. Indudablemente no son ellos los únicos culpables de ser -aparentar al menos- unos sociópatas.



16 de enero de 2012

Ha muerto Fraga



Anoche murió Manuel Fraga Iribarne, uno de los políticos más significativos de las últimas décadas; tenía 89 años y llevaba varios meses delicado de salud. Su trayectoria política es extensa, habiendo formado parte del Consejo de Ministros del régimen anterior como Ministro de Información y Turismo desde 1962 a 1968, para ocupar la Vicepresidencia primera como Ministro de Gobernación en el primer gobierno de la Monarquía presidido por Carlos Arias Navarro. Entre ambas carteras Fraga fue embajador de España en Gran Bretaña y presidente del Consejo de Administración de Cervezas "El Águila". Posteriormente fue diputado por Alianza Popular, miembro de la comisión que elaboró la Constitución vigente, fundador del Partido Popular, perpetuo líder de la oposición y durante 15 años Presidente de la Comunidad Autónoma de Galicia, para terminar su carrera política como senador. Fraga Iribarne ha sido un político vocacional en cuya cabeza, como afirmó en su día Felipe González, cabía todo el Estado español.

Fraga ha sido también un personaje controvertido; en primer lugar porque fue, junto a Adolfo Suárez, el más relevante de los políticos que sobrevivieron al franquismo y tuvieron el saber hacer y la habilidad suficiente para mantenerse en primera línea en la transición y la democracia. Como Ministro de Información y Turismo fue capaz de dar, dentro de los límites de un régimen autoritario, un toque de modernidad y progreso al país. Fue famosa la enorme actividad que desplegaba Fraga, quien aparecía prácticamente en todos los telediarios, sin olvidar su influencia en la Ley de Prensa, una norma que supuso un cierto avance en su día; todo ello contrastaba con la línea de su antecesor, Gabriel Arias Salgado, un hombre peculiar que se caracterizaba por su estrechez y afán censor, tanto que había quien aseguraba que tenía una lista de los españoles en peligro de condenación al infierno.

Fraga Iribarne tenía un carácter explosivo; recuerdo que cuando fue cesado, contra todo pronóstico, en octubre de 1968 haber escuchado que sus visitas como ministro eran temidas y que era capaz de cesar ipso facto a aquél cuya actuación no le había satisfecho. Fue famosa su frase cuando siendo Ministro de Gobernación aseguró que "la calle es mía", un comentario desafortunado que le generó no pocas críticas. En aquel primer gobierno del Rey compartía gabinete con José María de Areilza otro político que en ese momento aspiraba a encabezar la transición española: eran dos pesos pesados que se quedaron fuera de la foto con la inesperada aparición de Adolfo Suárez.

En las primera elecciones democráticas Fraga reunió en Alianza Popular a otros seis viejas glorias del franquismo -Cruz Martínez Esteruelas, Licinio de la Fuente, Laureano López Rodó, Federico Silva Muñoz, Gonzalo Fernández de la Mora y Enrique Thomas de Carranza-, un grupo que fue bautizado como "los siete magníficos" y que se estrelló contra el desacierto de tratar de reflotar el pasado y la popularidad de Suárez. Cuando la víspera de las elecciones salieron los principales políticos en televisión a plantear sus proyectos vimos a un Fraga disparado y vehemente, soltando a velocidad de vértigo afirmaciones y "boutades" que dieron una imagen de intemperancia que no le favoreció nada; aseguran que se le ofreció repetir la grabación y el se negó a hacerlo con cajas destempladas.

Los años parecieron templar un carácter que nunca fue fácil; él cogió la alternativa que le brindó el espectacular hundimiento de la UCD, encabezando un largo peregrinaje en el desierto de la derecha española durante los 14 años de mandato de Felipe González, fundando el Partido Popular y retirándose a sus cuarteles gallegos cuando asumió que con él el partido tenía un techo. En Galicia consiguió por fin presidir un gobierno, el de su tierra natal, donde permaneció 15 años a base de reiterar mayorías absolutas. En 2005 volvió a ganar las elecciones con83 años, aunque perdió la mayoría por un escaño y hubo de pasar a la oposición por el pacto entre PSOE y BNG.

Manuel Fraga ha sido un personaje polémico, hay quien no le perdona ni su pasado ni su carácter, pero no me cabe la menor duda de que estamos ante un hombre de una capacidad intelectual tremenda, un político de calado y un parlamentario de primera fila. Y desde luego, alguien que no dejaba indiferente.


14 de enero de 2012

La tentación de la melancolía



El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la melancolía como "Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada"; si atendemos a este concepto oficial es evidente que la melancolía no puede ser nada bueno: ¿cómo vamos a desear a nadie que esté melancólico?, y ¿en que medida vamos a considerar que nos convenga ese estado del alma?. Pero, paradójicamente, la melancolía ha sido siempre musa de inspiración para poetas, escritores, pintores, músicos, ... detrás de muchas poesías, bastantes cuadros y un buen número de piezas musicales se esconde la tristeza de su autor, que ha encontrado una válvula de escape en un arte que quién sabe si hubiera aflorado al exterior de no haber sido precisamente por ese estado de melancolía.

Ayer alguien colgó en facebook una foto de Francoise Hardy, la bellísima francesa que conquistó el mundo con su maravilloso "Tous les garçons et les filles", un tema delicioso que no es más que una de las muchas canciones llenas de sensibilidad y buen gusto de esta auténtica musa de la música moderna de los años 60 y 70; al comentar sobre la belleza de una mujer que ha envejecido tan maravillosamente, la misma persona que había puesto la imagen hablaba de una belleza con un "aire de melancolía", y es verdad, ¿qué sería del encanto de la Hardy sin esos ojos más bien tristes y esa expresión entre tímida y taciturna?. Es posible que muchas de estas imágenes de artistas y demás famosos tengan su buena parte de pose e intereses varios, pero no por ello dejan de resultar gratas en cuanto aportan ternura y sensibilidad.

De la misma manera que algo en principio tan nocivo como la soledad puede convertirse en reconfortante si se trata de una soledad temporal y buscada, la melancolía, que en términos generales no debe de desearse a nadie, nos puede venir bien en momentos concretos, cuando necesitamos compartir con nosotros mismos el desahogo de una pena, de una añoranza, de una ausencia, ... en ocasiones es bueno y sanativo mirar al horizonte, relajar las tensiones y sentirnos vulnerables. ¿Quién no ha aventado alguna vez sus fantasmas escuchando una canción de amor o una balada tierna, o no se ha ido en alguna ocasión a la cama tras sentir esa mezcla de pena y serenidad que provoca una película con final agridulce, o simplemente, se ha dejado llevar por recuerdos y nostalgias?. Claro, que la melancolía no puede desembocar en desesperanza, porque ese tiempo melancólico nos tiene que hacer más humildes y aprender que hay Alguien que consuela y acompaña siempre.




13 de enero de 2012

Dos autores propios

Me gusta de vez en cuando leer alguno de los autores españoles de ahora; España ha sido siempre cuna de excelentes escritores y es bueno poder ir descubriendo a aquéllos que pueden ofrecer algo, que tienen ese punto de calidad que hace que valga la pena leer uno de sus libros. Del panorama nacional actual me han gustado bastante autores como Javier Cercás, Ignacio Martínez de Pisón, Marta Rivera de la Cruz y Domingo Vilar, entre otros, y en las últimas semanas han pasado or mis manos dos novelas de escritores de aquí: "Sombras del pasado" de Jordi Sierra i Fabra, un autor con unos cuantas novelas escritas que ha ganado el Premio Ciudad de Torrevieja y "El verano de los juguetes muertos", el debut literario de un pormetedor autor de novela policiaca, Toni Hill. Se trata de dos géneros y estilos de narrativa bien distintos, pero ambos con notas de interés, aunque como se verá una de las novelas me ha gustado más que la otra.








"Sombras en el tiempo"
Jordi Sierra i Fabra
Plaza & Janés. Barcelona (2011)
512 páginas


Resumen. La épica historia de una familia que emigró a Barcelona en busca de un sueño. Carmen y sus hijos llegan a la Barcelona de 1949 para reunirse con Antonio, el padre de familia, que les espera después de trabajar varios años en la ciudad. Animados por la promesa de una vida mejor, alejada de las penurias del campo en Murcia, su tierra natal, se enfrentan a la dureza de un mundo desconocido para ellos donde las heridas entre vencedores y vencidos están todavía demasiado abiertas. El deseo de Úrsula por triunfar en los escenarios como cantante, las dificultades de Fuensanta para incorporarse al mundo laboral, los devaneos amorosos del galán Ginés, la lucha de Salvador contra la intolerancia y la brecha que empezará a crearse entre Carmen y Antonio por los secretos de un matrimonio oscuro marcarán sus destinos en un país que camina con esfuerzo en pos del futuro. Con las cartillas de racionamiento, la represión ideológica, la amenaza de las cárceles franquistas o la tenaz rebeldía de los maquis como telón de fondo, Sombras en el tiempo es una historia minuciosamente ambientada que atrapará al lector por sus personajes emotivamente trazados, sus tramas apasionantes y la sensacional recreación de los años más emblemáticos y turbulentos de la posguerra, un tiempo donde la subsistencia del día a día era el único recurso frente a la adversidad.

Se trata de un libro que me entró por los ojos en cuanto lo vi en las librerías; el hecho de haber sido el ganador del último Premio de novela Ciudad de Torrevieja era un buen aval, especialmente si comprobamos que entre los vencedores de otros años figuran nombres como Juan José Armas Marcelo, Javier Reverter, César Vidal. Gustavo Martín Garzo, ... además de estar ambientada en la Barcelona de la posguerra -como "Nada", "La gangrena", "La noria", ...- y ser obra de un autor, Jordi Sierra i Fabra, tremendamente prolífico y capaz de tratar diversos géneros y temas. Por eso no dudé en cogerla cuando la vi en la Biblioteca Municipal y la leí en unos pocos días navideños.

En mi opinión, el libro posee unos cuantos aspectos positivos: está bien escrito, el autor consigue desarrollar bien la trama utilizando el método de ir alternando las vivencias de los distintos protagonistas, en este caso los miembros de la familia Cerón, unos personajes que crea magníficamente, consiguiendo incluso que alguno de ellos, en concreto la joven Úrsula, acabe convirtiéndose en alguien entrañable con el que te identificas inmediatamente.

Pero el "debe" de la novela me temo que es más amplio; ya he dicho que está correctamente escrita, pero sin el más mínimo alarde, con ausencia total de descripciones, pues Sierra i Fabra se limita a los diálogos. En un país en cuya historia de la narrativa han brillado nombres tan ilustres como Pío Baroja, Miguel Delibes, Ana María Matute o Antonio Muñoz Molina la lectura de "Sombras en el tiempo" tiene que parecer necesariamente insuficiente. Se trata de una novela entretenida, escrita con pulcritud, pero que dudo llegue a perdurar en el tiempo.

Por otra parte el relato de la vida de una familia de emigrantes en Barcelona en plena posguerra está hecho con demasiado recurso a los tópicos y ofreciendo, desde mi punto de vista, una visión más bien sesgada de la historia reciente de nuestro país. Sierra nos cuenta cosas que indudablemente son ciertas y habla del estraperlo, de la reprensión franquista, de la intolerancia hacia la homosexualidad, de la hipocresía social, ... pero cae en un maniqueísmo que acaba rechinando. Volviendo a las comparaciones -que no tienen porque ser odiosas- nos gustó en su momento mucho más la crítica social contenida en libros como "Los bravos" de Fernández Santos, "Los santos inocentes" de Delibes, "Tiempo de silencio", de Martín Santos o los formidables cuentos de Ignacio Aldecoa.








"El verano de los juguetes muertos"
Toni Hill
Random House. Barcelona (2011)
371 páginas


Resumen:
El inspector Héctor Salgado lleva semanas apartado del servicio cuando le asignan de manera extraoficial un caso delicado. El aparente suicidio de un joven va complicándose a medida que Salgado se adentra en un mundo de privilegios y abusos de poder. Héctor no solamente deberá enfrentarse a ello sino también a su pasado más turbio, que en el peor momento y de modo inesperado vuelve para ajustar cuentas. Los sueños, el trabajo, la familia, la justicia o los ideales tienen un precio muy alto… pero siempre hay gente dispuesta a pagarlo.


Los buenos informes sobre esta novela venían de diversas fuentes, razón por la que la puse en lugar preferente dentro de mis lecturas en materia de novela policíaca; y una vez terminada, he de comenzar confirmando que efectivamente estamos ante una excelente novela del género. Dentro de mi limitado campo de conocimiento y, sobre todo, de volumen de libros leídos, pienso que Toni Hill es, junto a Domingo Vilar y Rosa Ribas, la mejor aparición española de los últimos años en este tipo de literatura. El libro de Hill invita a esperar con ilusión la próxima entrega y, además, me parece que puede ser una buen punto de partida para el guión de una futura película.

La novela tiene todos los elementos para ser un éxito, en primer lugar porque tiene una excelente estructura argumental: posiblemente la principal virtud del autor es saber establecer un ritmo unívoco desde el principio, sin alteraciones y llevando poco a poco al lector hacia donde quiere llegar. Toni Hill va encadenando las sucesivas intrigas, todas ellas relacionadas, de manera que a la vez que van apareciendo va incoándose paulatinamente la solución de las mismas. El autor consigue así mantener la atención, pues van planteándose incógnitas que nunca acaba de resolver, ya que utiliza el sistema de ir pasando de personaje a personaje, dejando abierto un problema al final de cada capítulo que en su momento acaba resolviendo con maestría.

Estamos también ante una novela de personajes, con dos figuras principales que, sin ningún género de duda, van a continuar apareciendo en futuras narraciones: el inspector de los Mossos de Esquadra Héctor Salgado y la agente de dicho cuerpo Leire Castro, lo que no deja de ser algo sorprendente, pues el primero es argentino y el apellido de la segunda no es precisamente catalán, aunque ya están los secundarios Comisario Lluis Savall e inspectora Martina Andreu para aportar credibilidad a unos Mossos dÈsquadra que posiblemente hayan encontrado en todos los citados la alternativa adecuada a Bevilacqua, Chamorro, Petra Delicado y demás. Tanto Salgado como Castro tienen la entidad suficiente para dar peso a la narración, además de que el autor sabe introducirnos en su particulares peripecias vitales al margen de la trama central.

La ambientación es también excelente; ya suena a reiterada mi debilidad por las novelas cuyo argumento se desarrolla en Barcelona, pero aquí cabe añadir la perfecta disección de la clase alta de la ciudad condal -Sarriá, Bonanova, Pedralbes, ...-, puesta magníficamente en contraste con las zonas más populares como Gracia, la Barceloneta o el Barrio Antiguo. El libro de Toni Hill contiene un notorio toque de crítica social, y desde luego cabe decir que no deja títere con cabeza.

Puestos a poner algún inconveniente a la novela, pienso que el final, teniendo el acierto de esa sorpresa necesaria en una obra de este tipo, no está del todo conseguido: creo que es forzado y poco creíble. Y, siendo tal vez en exceso suspicaz, he notado un toque de anticlericalismo en la narración,aunque a lo mejor estoy con ello especulando demasiado. De cualquier manera, creo que es una de las mejores novelas de intriga españolas que he leído, algo meritorio si tenemos en cuenta que estamos ante el debut literario de Toni Hill. Dejo un par de críticas que he encontrado por la red.


http://cinelatura.wordpress.com/2011/07/26/critica-literaria-el-verano-de-los-juguetes-muertos-de-toni-hill/

http://www.lasmusas.com/blog/?p=1295

12 de enero de 2012

"Georgia on My Mind", Ray Charles



Ray Charles, ciego desde la infancia, fue un cantante, clarinetista y pianista de soul, R&B y jazz nacido en Albany, en el núcleo de Georgia, un estado donde la segregación racial fue una constante durante siglos. Ray Charles comenzó con el jazz y la música gospel, un género que cantaba añadiéndole letras populares, pero con su inseparable piano fue capaz a lo largo de su larga carrera como cantante de llegar a una multitud de registros. Ray Charles fue sin duda uno de los grandes genios musicales del siglo pasado; la revista "Rolling Stone" le atribuye el número 10 en su lista de los 100 mejores artistas de todos los tiempos, mientras que en 2009 se publica la lista de los 100 mejores cantantes de la historia, elegidos por cantantes y personas relacionadas con la música, en la misma aparece Ray como mejor cantante masculino y como el segundo mejor cantante de todos los tiempos, sólo superado por Aretha Franklin.

La vida de Ray Charles fue dura y conflictiva: se quedó ciego a los siete años como consecuencia de un glaucoma, debiendo aprender música y piano por métodos especiales. Fue adicto a la heroína, sufriendo varias detenciones y llegando a entrar en prisión; destacó por su lucha contra la segregación racial, actuando con valentía y compromiso en múltiples ocasiones, como en 1961,cuando canceló un concierto programado en el "Bell Auditorium" de Augusta (Georgia) para protestar por las ubicaciones segregadas. Su vida fue llevada al cine en la película "Ray" dirigida por Taylor Hackford y que le valió a su protagonista, Jamie Fox, el Oscar al mejor actor.

He de confesar que mi intención de incorporar a Ray Charles a mi lista de canciones inolvidables se debe a haber visto un magnífico dueto suyo con Barbra Streissand cantando "Crying time", pero profundizando en su discografía me he quedado prendado de "Georgia on My Mind", una canción inicialmente dedicada a una chica llamada Georgia y que acabó siendo proclamada como la canción por excelencia del estado de Georgia el 24de abril, de 1979, con la aparición de Charles en el piso de la legislatura de dicho estado.




11 de enero de 2012

Este hombre tiene peligro

"Irán ha redoblado su desafío a la comunidad internacional al iniciar el enriquecimiento de uranio hasta cerca del 20% de pureza en la instalación fortificada de Fordo, a 160 kilómetros de Teherán. Así lo confirmó ayer el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuyos inspectores han verificado el comienzo de la producción de uranio enriquecido en esa planta, descubierta en 2009 por los servicios de inteligencia occidentales. " A mí esta noticia me parece muy importante y me pone los pelos de punta; queda muy lejos el viejo imperio persa con sus absurdos y decadentes lujos, los mantos de armiño que se posaban majestuosos sobre los hombros del Sha y de Farah Dihba en esa excesiva ceremonia de coronación que protagonizó los noticiarios de hace unos cuantos decenios. Con la llegada del Ayatollah Jomeini, otro individuo de presencia estremecedora, la nación iraní se ha convertido en un hervidero de fanatismo religioso, odio a occidente y búsqueda constante de poder. Al mando del país se encuentra ahora Mahmud Ahmadineyad, un personaje que ha abandonado las sucias túnicas de sus antecesores para presentarse con indumentaria occidentalizada, aunque con un indiscutible aspecto no se si más cercano a un jefe de mafia búlgara o a dueño de bazar cutre con mala uva.

El individuo éste me da muy mala espina, y tiene un gesto y una mirada de tipo poco de fiar y capaz de cualquier cosa, puñalada por la espalda incluida. Los referidos avances en materia de enriquecimiento de uranio son una amenaza contra el resto del mundo y a uno le entran sudores fríos cuando le viene a la cabeza algunas de las manos que manejan ahora la energía atómica. El temor inevitable es que entremos en tiempos en los que pase a hacerse realidad lo que hasta hace bien poco parecía ciencia ficción, y no se si en occidente andamos conscientes y concienciados de la que se nos puede venir encima. Por si las moscas, a lo mejor sería bueno que comenzásemos a dar un buen repaso al Apocalipsis y a plantearnos como andamos de asuntos pendientes con el prójimo, Dios incluido.