SINOPSIS Chicago, años treinta. Redford y Newman son dos timadores que deciden vengar la muerte de un viejo y querido colega del gremio a manos del más poderoso gángster de la ciudad. Para ello urdirán un ingenioso y complicado plan con la ayuda de todos sus amigos y conocidos.Si me preguntaran cuál es la película con la que más he disfrutado, es seguro que tendría alguna duda -¡buena señal!-, pero pienso que al final me acabaría decidiendo por "El golpe", dirigida por George Roy Hill en 1973 y que obtuvo siete de os diez Oscars para los que estaba nominada, entre ellos tres de los grandes: a la mejor película, a la mejor dirección y al mejor guión original. Evidentemente, la primera razón del éxito de "El golpe" hay que encontrarla en su calidad, es un film bien hecho y eso suele ser premisa de éxito; pero me parece que hay más razones: la trama está bien relatada, el reparto es de primer nivel, la ambientación resulta admirable y se explica una historia interesante que sucede durante una época apasionante. La película contiene, además, un poco de todo: acción, intriga, un toque sensacional de humor ... y al final ganan los buenos, o cuando menos, los simpáticos.
El director del film fue George Roy Hill, un hombre con un palmarés más bien corto, que destacó especialmente en esos años 70 a los que nos hemos venido refiriendo ultimamente y que si tenemos en cuenta que tres años antes dirigió "Dos hombres y un destino" (1969), con la misma pareja protagonista de "El golpe", podremos llegar a la conclusión que cuando falleció en Nueva York el 27 de diciembre de 2002 a la edad de 81 años, que se fue al otro mundo habiendo cumplido sobradamente con su profesión cinematográfica. Roy Hill ya había destacado en 1966 con "Hawai", una superproducción de excelente calidad, protagonizada por Richard Harris, Julie Andrews y Max Von Sydow; tras "El golpe" destacan "El carnaval de las águilas" (1975), otra vez con Robert Redford, al que se une estab vez Susan Sarandon, "El castañazo" (1977), donde quien repite es Newman y El mundo según Garp" (1982), sobre la novela de John Irving, dirigiendo con estilo a Robin Williams y Glenn Close, entre otros.
Ya queda dicho que buena parte del éxito de la película hay que encontrarla en la pareja protagonista; Paul Newman y Robert Redford son dos auténticos monstruos de la pantalla y en sus papeles de Henry "Shaw" Gondorff y Johnny "Kelly" Hooker están inmensos; Newman borda el papel de veterano buscavidas venido a menos, mientras Redford se mete del todo en el personaje de novato y pardillo estafador. Ambos demostraron la excelente química que emana de ellos cuando actúan juntos, no obstante Paul Newman, que tiene nueve nominaciones en su currículum, no fue esta vez candidato al Oscar, mientras que a Redford, que sí lo fue, le ganó la partida Jack Lemmon por su trabajo en "Salvad al tigre".
Pero no estuvo por debajo de los dos divos el inigualable Robert Shaw, un actor peculiar, que también escribía novelas de intriga y que estuvo sensacional como Doyle Lonnegan, un boyante gangster con tanta maldad como aires de nuevo rico. A Shaw, que moriría prematuramente a los 51 años de un ataque al corazón el 28 de agosto de 1978 en Tourmakeady (Irlanda) mientras rodaba su última película, "Avalanche Express", le recuerdo en otros dos papeles excelentes: el Mister Brown de "Pelham uno, dos, tres" (1974) y el del veterano pescador Quint del "Tiburon" (1975) de Steven Spielberg, aunque también fue capaz de adaptarse a papeles muy distintos, como el de Lord Randolph Churchill de "El joven Winston" (1972), dirigida por Richard Attenborough. Buen trabajo también de Charles Durning, quien al año siguiente intervendría en otra comedia excepcional, "Primera plana", de Billy Wilder, Ray Walston, Eileen Brennan, a quien también recuerdo de secretaria y amante de Peter Falk en "Un cadáver a los postres" (1976) y Harold Gould, que también aparecería en "Primera plana" en el papel de alcalde corrupto.
Hay otras dos cuestiones que que me gustaría resaltar, una la excelente música ragtime de Scott Joplin, adaptada en esta ocasión por Marvin Hamlisch, que obtuvo el Oscar a la mejor banda sonora adaptada, amen de haber ganado ese mismo año los Oscar a la mejor banda sonora original y a la mejor canción por "Tal como éramos", la excelente película de Sidney Pollack que protagonizaron el propio Robert Redford y Barbra Stresiand (con perdón); la música es completamente adecuada a la ambientación conjunta de la película y es un aliciente más de la película. La otra cuestión es el vestuario, unn trabajo magnífico de Edith Head que consigue dar aún mayor credibilidad a la atmósfera de la película.
La película tiene escenas memorables, entre las que destacaría la partida de cartas en el tren, con un Newman excepcional, las ficticias apuestas de carreras de caballos con las que manejan a Lónnegan y la escena final, convertida por méritos propios en uno de los momentos míticos de la historia del cine, sin olvidar la escena en la que Robert Redford se enfrenta al peligroso asesino Solino, que al final resulta ser alguien bien diferente a quien te habís imaginado.














