22 de noviembre de 2012

Ese momentito


Me gusta llegar a casa un ratito antes de comer, no más de 10 minutos, tiempo en el que puedo sentarme en un sillón y relajarme, descansar de los esfuerzos matinales y dedicar esos breves instantes a tareas tan baratas y reconfortantes como despejarme, soltar lo que podríamos llamar miasmas que minan el alma y el cuerpo o, simplemente, pensar en nada. La naturaleza refleja el inmenso poder creador de Dios, la existencia de una providencia que cuida todo, así un paisaje de montañas con nieve, una puesta de sol o el color del cielo y las nubes nos embelesan y hacen comprender que existe una inteligencia superior capaz de crear todo eso. Pero también deberíamos ser capaces de agradecer al Sumo Hacedor el poder disfrutar de estos instantes, breves e irrelevantes eso sí, que no dejan de ser toda una purificación del espíritu.

Por la vida circulan personas muy exigentes consigo mismas, trascendentes y con cierta mentalidad de ingeniero, que procuran "aprovechar" hasta el más pequeño instante libre; estoy seguro de que es un acto de virtud y a lo mejor hasta les podría suponer un trauma adocenarse en la butaca unos minutos y gozar del placer de la holganza, pero también pienso que ellos se lo pierden. Benditos sean los pequeños momentos de relax, los tiempos para uno mismo, que en definitiva cuanto mejor nos sintamos más podremos desarrollar nuestra vida en servicio del resto, que bien cierto es que para eso estamos. Pero mientras tanto, no desaprovechemos los gozos de "esos momentitos".

11 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

"Ese momentito" que nos relaja, nos tranquiliza ¡incluso nos enriquece!,redunda en beneficio de los demás que nos encuentran más calmados, receptivos y acogedores.
¡Cuantos "rabos de lagartija" conozco yo que acaban por contagiarnos su estrés!...en catalán hay un refrán que dice "faig, faig...i no faig res"(Hago, hago y no hago nada) sobre aquellas personas que se mueven mucho pero rinden poco.
¡Gracias Modestino, ¡qué sensato eres!
Que tengas muy buen día, amigo mío, "momentito" incluido...
Asun

Modestino dijo...

Eso de sensato no lo tengo claro, pero voluntarista no lo soy, desde luego.

Buen día también¡¡¡¡

susana dijo...

Yo creo que el tiempo perdido es de lo más valioso del día. Un beso.

Modestino dijo...

Me encanta esa frase ...

dolega dijo...

Esos momentos son, muchas veces, los que evitan que uno se sature de Saludos

Modestino dijo...

Pues hay gente que se satura y te acaba saturando ...

tomae dijo...

...yo había oído hablar de la "siesta del cura" (la de antes de comer) e incluso que si se trataba "la del Obispo" era con pijama y todo.

Modestino dijo...

La de antes de comer suele llamarse la del carnero. Camilo José Cela hablaba de que en España la tradicional era la de pijama, orinal y padrenuestro.

Brunetti dijo...

Pues en mi pueblo, a ese breve descanso antes de la comida le llaman "la siesta del borrego".

En todo caso, debe de servir, aparte de para relajarte, para abrir el apetito, porque te levantas del sofá con un hambre canina.

Mañana puede ser un gran día, Modestino.

Brunetti dijo...

Entre carnero y borrego anda el juego, por lo que veo.

Modestino dijo...

Espero que lo sea, tómate algo a mi salud.