9 de noviembre de 2012

Dichosas sombras


Uno de los fenómenos comerciales -me resisto a calificarlo de literario- del año han sido las famosas "50 sombras de Grey", esa trilogía escrita por una tal Erika Leonard (E.L.) James, una inglesa que hasta ahora no había hecho nada destacable y que imagino andará nadando entre libras esterlinas con los réditos de unas novelas que se venden como rosquillas. Vivimos sometidos a los criterios de la oferta y la demanda y si lo que se vende es la pornografía escrita y la calidad ínfima habrá que reconocerle el mérito y la legitimidad de sus ganancias, pero no deja de dar pena que el personal se gaste sus cuartos, con las cifras de ventas que se otean en muchos casos será el poco que tengan, en un producto que, por mucho que digan, solamente ofrezca porno duro "strictu sensu". Pero somos así y nos va el morbo y el gregarismo; al final imagino que el tiempo pondrá a cada uno en su sitio, y de la misma manera que películas como "Enmanuelle" o "El último tango en París" han quedado sólo como lejanos recuerdos de las polémicas que suscitaron, otros films como "De aquí a la eternidad" o "Un tranvía llamado deseo" son ahora joyas del séptimo arte y las escenas que en su día levantaron polvareda se han consolidado dentro del conjunto de una películas formidables. Ahora las primeras no tienen más historia que unas escenas puestas como señuelo para vender entradas, mientras que nos reímos de las contradicciones que provocaron la escena de Burt Lancaster y Deborah Kerr o la sensualidad de Vivien Leigh. Estas torpes sombras no están destinadas a prevalecer en el tiempo, si no es como manifestación de lo ridículos que podemos llegar a ser.

Las diferentes listas de libros más vendidos de los distintos medios son unánimes en colocar a la cabeza las variadas entregas de las "sombras de Grey", lo que no deja de ser indicativo del nivel medio de la cultura española. No presumo de ser un lector exquisito, y cualquiera que siga mis post sobre libros puede comprobar que tal vez tienda en exceso a determinados géneros y entre mis lecturas no abunden los clásicos, pero me parece que no es un exceso verbal ni una "jaimitada" considerar que entre quienes leen tales "sombras" no debe de haber muchos lectores de verdad y que bastantes de ellos a la vez que devoran las "sombras" desconocen hasta la existencia de Galdós, Dostoyewski, Dumas o Delibes. Aún recuerdo el boom de la trilogía "Millenium" -de una calidad y una enjudia incomparablemente superior a las "Sombras de Grey-, cómo una vez cuajado el éxito del primer volúmen el día que se puso a la venta el segundo hice un recorrido por diferentes librerías de Zaragoza y era llamativo ver las colas de la caja llenas de personas con el libro de Stieg Larsson bajo el brazo: me di cuenta que muchos compraban por puro snobismo y no tenían ni idea de que existía una tradición de novela de intrifa nórdica ni les preocupaba si la novela estaba o no bien escrita; pudieron presumir en el trabajo, en el gimnasio o en la cola del super de leer -o al menos poseer- el libro, pero dudo que lo valoraran. Es peor este caso, porque lo que meten en su casa y les ocupa horas de ocio y de sueño es bazofia pura.

19 comentarios:

dolega dijo...

En los años sesenta/setenta se hacía el chiste fácil de los nuevos ricos españoles que compraban los libros por metros para el salón.
Ahora conozco a mucha gente que compra los libros más vendidos, lee el resumen de la tapa y dice que los ha leído.
Lo de las Sombras es una magnífica campaña de marketing, que ha dado resultado.
Besazo

Modestino dijo...

Oí contar a una librera que una señora quería regalarle un libro a su marido ante lo que le llamó desde la tienda para preguntarle que si le interesaba uno de "un tal Galdós", contestandole aquél "compralo que me suena".

Brunetti dijo...

Tengo amigos y conocidos que casi nunca leen, pero que se han fulminado esta trilogía de un plumazo.

No sé por qué, pero la mayoría son mujeres.

Soy de los que piensan que siempre es mejor leer que no hacerlo, pero también de los que tienen muy claro que una cosa son los libros y otra muy distinta la literatura.

Esta trilogía es, sencillamente, un conjunto de tres libros. Y creo que bastante gruesos, además.

Feliz fin de semana,

Modestino dijo...

Gruesos en muchos sentidos brunetti .... ;);)

susana dijo...

Creo que se venden sólo por el morbo, lo cual resulta bastante infantil en estos tiempos en que la pornografía lo invade todo. Hay que ver lo que hace la publicidad. Un beso.

Brunetti dijo...

En efecto: he comprobado que son libros gruesos y, por lo que cuentas, enhiestos.

Salud!

veronicia dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Brunetti siempre es mejor leer que no hacerlo pero no me imagino a mi misma con interés por uno de estos libros...

Carmen J. dijo...

Leí las 20 ó 30 páginas que airven de prueba en itunes para comprobar la bazofia literaria de la que se trata. Desde luego, no lo compré, y si sé de qué va es por reseñas literarrias en algunos blogs.

Yo le llamo a estos libros literatura de supermercado. Aunque bien podría llamarse "a granel".

Buen post.

Modestino dijo...

La publicidad se aprovecha de nuestra tendencia al borreguismo, Susana.

Modestino dijo...

Enhiestos ... será ...

Modestino dijo...

Leer por leer no.se sí es bueno ... ya Don Quijote se volvió loco por abusar de los libros de caballerías.

Modestino dijo...

Literatura basura diría yo.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

No conozco estos libros pero me hago una idea, son lo que yo llamo "literatura de estación" se amortizan en un viaje en tren y por lo que veo...ni para eso valen la pena. Yo cada vez soy más selectiva aunque lea menos.
¡Feliz finde y un abrazo, amigo Modestino!
Asun

Modestino dijo...

A veces uno necesita evasión para un viaje en tren, una mañana de playa o un fin de semana lluvioso, pero éstos creo que van más allá, es pura camapaña publicitaria para colocar bazofia y abusar del gregarismo ciudadano.


tomae dijo...

...yo soy de los típicos que leen poco, pero le dí el plumazo ese a la Trílogía de Larsson...

¿Brunneti puedo ser tu amigo?

Modestino dijo...

Yo la trilogía de Larsson la devoré.

tomae dijo...

...y fíjate Modestino, yo la empecé en catalán (si leo algo siempre lo hago en castellano) y aunque me costó al principio luego tuve que seguir con la lengua andorrana, de hecho ese verano fuimos unos días a Andorra, y tuve que "tomar prestado" un ejemplar en unos almacenes, para continuar la lectura de "ese" capítulo mientras ella -mi mujer y- estaba mirando no se qué en otra sección ...

Brunetti, amigo de Tomae dijo...

No solo "puedes ser amigo mío", querido Tomae, sino que para mí ya es un honor que me lo preguntes.

Por suerte, las lecturas no tienen nada que ver con la amistad; si no, sería todo un auténtico peñazo.

Pese a que tuvo muchos detractores (esos que son tan sabios y cultos y que solo leen a los cláiscos y cosas por el estilo), a mí, la trilogía de Larsson me pareció de un nivel medio-alto en cuanto a calidad literaria; y en cuanto a intriga, emoción y divertimento, el nivel fue alto-alto.

¿Qué más se le puede pedir a un libro?

Modestino y yo siempre podremos contar que nos enteramos al unísono de la existencia de esa saga, en boca del gran Paco Camarasa.

Un abrazo a todos, y a disfrutar del fin de semana, que es lo único verdadaramente importante.

tomae dijo...

...pues yo la empecé a leer en la lengua andorrana (casi nunca la uso para leer) me costó al principio, pero luego tuve que seguir con ella...incluso aquel verano en unos almacenes de Andorra, me entretuve en la sección "literaria" para pillar un capitulo que me tenía intrigado !!!

Gracias Brunetti !!! :)))