21 de noviembre de 2012

El poder de las redes sociales


Queda claro que andamos en tiempos de auge de las redes sociales; internet ha supuesto una revolución en el mundo de la información y ha permitido el acceso a la opinión pública a un número ingente de ciudadanos. El otro día comentaba con un letrado de la provincia donde vivo que hoy en día casi hasta se legisla con fundamento en el "hashtag" de twitter, a lo que cabría añadir la capacidad de convocatoria del propio twitter, de facebook o de cualquier foro que se precie. Imagino que ésto no debe de ser malo, pero me temo que corremos diversos peligros: la frivolización y manipulación de la opinión pública, que se generalice el tipo de ciudadano que asiempre mete baza en cualquier debate sin más conocimiento que el derivado del instinto o de la moda a la vez que no sabe si Goethe, Balzac o Shakespeare son escritores o medios de cierre, o la existencia de personas que pasan su vida delante del ordenador convirtiéndola en algo virtual y frecuentemente visceral y transformando internet en una especie de riñón artificial del que uno no se puede despegar.

Pienso que despreciar estos medios tiene bastante de negación del progreso, de rebelión a la modernidad, y de hecho ando metido en alguno de ellos y este blog no es más que una manifestación de que he caído en estas redes -y nunca mejor dicho-, pero también considero preocupante comprobar como algunas personas andan permanentemente colgados de la red, se han creado su propio mundo virtual y andan opinando, juzgando y pontificando sin control y no pocas veces sin criterio. De Twitter poco puedo hablar, pues no manejo el tema, pero en Facebook se ha producido en mi opinión una proliferación de personajes dogmáticos y reiterativos hasta la saturación que no paran de dejar en su muro, en sus diálogos y espacios virtuales en general una serie de comentarios, fotos, valoraciones, etc que terminan agobiando, mostrando una visión parcial y subjetiva del mundo y de la vida que me temo les puede terminar encerrando en una especie de burbuja de obsesión y aislamiento. El otro día oí comentar a alguien, y pienso que tiene razón, que en internet se llegan a afirmar cosas que quien las escribe no se atrevería a decir a la cara; ¡qué fácil es poner verde, exigir, protestar y hasta insultar desde un ordenador!.

Es bueno utilizar los recursos que se han puesto en nuestras manos, pero no podemos convertir nuestras vidas en una especie de jaula cibernética de la que salimos cada vez menos, ni pretender imponer criterios, opiniones e ideas con la sóla fuerza de nuestra insistencia y nuestra capacidad de agotar al resto. Las relaciones humanas, que nos dan perspectiva, posibilidad de volcar nuestra capacidad de querer, servir y enseñar, que nos hacen más humanos y más solidarios no las podemos recluir a una habitación y a un aparato, ni asumirlas con protagonismo personal ni mantenerlas prescindiendo del aire puro.

10 comentarios:

susana dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Hay gente que tiene más vida virtual que real. Sin embargo, no sé si darme por aludida porque yo también soy una pesada que ando siempre repitiendo las mismas cosas.:) Un beso.

Modestino dijo...

No te des por aludida, no pensaba en tí. Hago referencia a quienes andan obsesionados con las redes y a quienes -frecuentemente coinciden- pontifican y critican sin sentido.

dolega dijo...

Eso es bueno. cuando todo el mundo puede opinar, es bueno.
Esos que van pontificando a todas horas, llega un momento en que sus propios seguidores los tiran del guindo. Además aunque parezca mentira, esa gente tiene mucha menos influencia de lo que parece.
Besazo

Modestino dijo...

Es todo un tema ese de la influencia de las redes sociales: no lo tengo claro, se crea opinión.

Y, por supuesto, es bueno que la gente opine.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Hola Modestino! Un tema muy polémico y vivo ¡bien!
Hablaré de mi criterio si no os importa.
El blog ha sido una experiencia magnífica y continúo disfrutando mucho.
Pero aquí he puesto el límite.
No me gustan ni Facebook, ni twitter, los encuentro una exposición impúdica de la intimidad. El blog no, porque puedes hacer simplemente literatura sino quieres contar nada personal.
Quizá soy una anticuada pero ¿qué aporta a los demás una foto mía en la playa - es un decir - con un lema que pone ¡Yujuuuuu, hace solete!
Memeces.
Un beso fuerte
Asun

Modestino dijo...

Coincido esencialmente contigo; a mí el blog me sirve de terapia. Estoy en facebook porque tiene la utilidad de poder reencontrar viejos amigos, pero me agota la gente que te cuenta su vida minuto a minuto, los reivindicantes permanentes y quienes desnudan su intimidad.

Besos.

Anónimo dijo...

Conozco demasiadas personas que tienen cientos de amigos en Facebook y ninguno en la vida real, que opinan y pontifican pero que su opinión no le importa a nadie. Estar oculto tras un nick un perfil o un avatar con el que se identifican mas que con su yo real porque su vida es anodina y antes que aceptarlo prefieren una huida hacia ninguna parte como es la red. Esa es la realidad de demasiadas personas.

Modestino dijo...

Yo tengo esa impresión, y me parece un signo muy negativo de por donde va esta sociedad.

sunsi dijo...

Hola, Modestino. Buen tema y creo que muy importante para manejarse con un cierto equilibrio. Te das cuenta de que las redes te atrapan cuando los que tienes cerca llegan incluso a molestarte; "interrumpen" un chat o un post... O la cabeza anda rumiando más en lo que escribirás que en lo que estás viviendo. Si la comunicación prioritaria es virtual, al ser menos perfecta que la oral, puedes llegar a preocuparte por interpretaciones subjetivas que no valen la pena.

Supongo que hay personas a las que no les sucede nada de lo que expongo. A mí me ha hecho falta
distanciarme para recuperar la normalidad.

Un afectuoso saludo. Eres incombustible, jurisconsulto.

Modestino dijo...

Yo conozco a alguno metido a redentor que no hay quien lo aguante. En un blog uno entra si quiere, en Facebook o Twitter se te meten en tu casa.
Me alegra saber de ti, Sunsi.