26 de febrero de 2013

La última batalla de Nando Yosu

En la prensa deportiva de estos días se habla del centenario del Racing de Santander, un equipo que atraviesa una época dificilísima, hundido en los últimos puestos de la tabla de 2ª división y con una situación económica muy preocupante. Pensar en el Racing trae a mi memoria aquellos tiempos de su ascenso a la máxima categoría, en 1973, con un equipo en el que destacaban el meta Santamaría, los cántabros Portu, Díaz y Chinchon, el ex-madridista Grande, el ariete Aitor Aguirre, el gallego Geñupi y el "Torito" Zubiría, un extremo argentino feísimo que jugó luego en el Barça. Fue un paso fugaz, pero al poco tiempo los cantabros regresaron para quedarse con refuerzos tan sonados como los portugueses Damas y Quinito o el veterano José Armando Ufarte. Al cabo de 40 años los nombres terminan siendo incontables: Verón, Sañudo, Quique Setién, Marcos, Quique Estebaranz, Radchenko, Popov, Mutiu, Munitis, Zigic, ... Pero todos ellos fueron gente que estuvo un tiempo y luego acabo marchándose; también tuvo entrenadores míticos, como Fernández Mora, Laureano Ruiz, Irureta, Miera o José María Maguregui, aunque por encima de todos quedó un personaje fiel a la casa, uno de esos hombres de confianza a los que acudir cuando las cosas van mal y que nunca decepcionan: Nando "Yosu", Fernando Trío Zabala, nacido en Munguía (Vizcaya) hace 71 años, pero cuya vida siempre estuvo unida al Racing. Con motivo de la noticia del centenario del conjunto del Sardinero me he enterado de que Yosu padece Alzheimer y que en estos momentos ni conoce ni recuerda; recientemente he conocido varios casos de personas afectadas por esta enfermedad, entre otras de una compañera de promoción que con cerca de 60 años ha tenido que pedir la jubilación anticipada. Dios sabe más, pero es muy triste ver a personas divertidas, simpáticas, inteligentes, amenas, cultas, ... que van perdiendo sus capacidades y cerrando su mente a ese mundo al que han dado tanto y que aún podrían seguir haciéndolo. Yosu fue entrenador del Racing en cinco ocasiones, salvándole del descenso en varias de ellas, la última en 2006 cuando sustituyó al llorado Manolo Preciado y culminó un auténtico milagro, saliendo a hombros de los aficionados la última jornada en El Sardinero.

Mi primer recuerdo de Yosu se remonta a las colecciones de cromos de mediados de los años 60; entonces Yosu, un extremo izquierdo clásico, militaba en el Pontevedra C.F., aquel conjunto que vestía de granate e hizo famoso el lema de "hay que roelo"; el vizcaíno formaba la delantera junto a Odriozola, Martín Esperanza, José Jorge y Neme y ponía su granito de arena para mantener en la máxima categoría a un equipo que tenía mucho mérito. Pero la historia deportiva de Yosu se remonta al Rayo Cantabria, filial del Racing, conjunto del que pasó al Valencia, un gallito de primera con el que ganó la entonces llamada Copa de Ferias en 1962 y 1963; en la foto se le puede ver formando el ataque con Héctor Núñez, Ribelles, Waldo y Guillot. En 1963 regresó al Racing de Santander, donde se hizo famoso por marcarle dos goles al Barça en el mismo partido, siendo luego traspasado al Athletic de Bilbao, club en el que apenas jugó  y que le vendió en 1965 al Pontevedra. Tras unos buenos años en el equipo de "Pasarón", Yosu se marchó al Calvo Sotelo de Puertollano, un conjunto que en aquella época era gallito de segunda y llegó a jugar la promoción de ascenso a primera frente al Córdoba, para terminar sus días de jugador otra vez en Cantabria, en concreto en la Gimnástica de Torrelavega, un histórico de la región con el que debutaría como mister, trabajo en el que destacó enseguida con los juveniles del Racing. Luego dirigió a Real Oviedo, Linares, Granada -en dos ocasiones-, Ourense y Alavés, para regresar al Racing de Santander en 1977, de donde ya no salió. Muchísimos jugadores que han sido algo en el mundo del fútbol, le deben buena parte de ello a este hombre de carácter afable, trabajador y honesto, como es el caso de Sañudo, Mantilla, Preciado, Ceballos, Geli, Quique Setién, Gelucho, Roncal, Munitis, ... gente que para triunfar necesita trabajo y paciencia, algo que le sobraba a este hombre que ahora, posiblemente sin ser consciente de ello, libra su última batalla en esta vida.

25 de febrero de 2013

El boom del Dr. Gannon

En torno a 1969 hizo furor en España "Centro médico", una serie norteamericana que se emitía los sábados a última hora de la noche, después del programa de variedades que solía protagonizar la emisión nocturna y que tuvo diversas denominaciones: "Noches del sábado", "Pasaporte a Dublín", "Galas del Sábado", "Canción 71", "La gran ocasión", ... Series como "Los intocables", "El inmortal", "Kung Fu", "Kojac" o "Marcus Welby" tuvieron también ese horario tan intempestivo, paliado, eso sí, por la circunstancia de que al día siguiente era domingo y cierta libertad de "amanecida". Todos los telefilms citados tuvieron su fama, algunos como "Kung-fu" supusieron incluso toda una revolución, pero el fenómeno "Centro médico" fue realmente espectacular, y la razón fundamental del éxito tuvo mucho que ver con el protagonista, el Doctor Gannon, cirujano del Hospital universitario de Los Ángeles que cada semana se enfrentaba a casos de verdadera dificultad. Gannon era encarnado por el actor nacido en el estado de Indiana Chad Everett, que representaba a un médico audaz, joven -el actor tenía entonces poco más de 30 años- e innovador; el otro protagonista fijo de la serie era el doctor Paul Lochner, papel que desempeñaba James Daly, que había nacido en 1918 y reflejaba la veteranía y la cautelam propias de un médico con años de vuelo. Evidentemente, quien encabezaba los créditos era Everett y, por lo tanto, quien se llevaba siempre el gato al agua. No obstante el motivo del éxito arrollador de "Centro médico" hay que encontrarlo en el hecho de que Chad Everett era un hombre apuesto, un actor que, tomando la figura de un médico joven, dinámico y exitoso, conquistó a las mujeres de la época y cuyo rostro figuró durante muchos meses en las carpetas de nuestras hermanas, que acudían los lunes al colegio a exultar de las últimas hazañas de un ser al que adoraban y por cuya foto eran acompañadas a clase el resto de la semana. Los niños de la época vibrábamos más con "Daktari", el "Tarzán" que protagonizaba los miércoles Ron Ely o las series de los sábados como "El virginiano", "Viaje al fondo del mar" o "Tierra de gigantes".

Chad Everett falleció en Los Ángeles el pasado mes de julio a la edad de 76 años víctima de un cáncer de pulmón, y al acudir a su "curriculum" he comprobado que intervino en múltiples series televisivas, aunque ninguna tuvo, ni de lejos, la relevancia de "Centro médico". Como secundario estuvo en algunas películas de repartos notables, como "Cita en París" (1966), de Boris Sagal, junto a Ann-Margret, Louis Jourdan y Richard Crenna, "Dominique" (1966), de Henry Koster, con Debbie Reynolds, Ricardo Montalban, Greer Garson, Agnes Moorehead, Ed Sullivan y Katharine Ross, "Duelo a muerte en Río Rojo" (1967), de Richard Thorpe, junto a Glenn Ford y Angie Dickinson, "Return of the Gunfighter" (1967), de James neilson, con Robert Taylor, "La edad difícil" (1968), de Michael Gordon, junto a David Niven, una versión de "Aterriza como puedas" (1982), de Ken Finkleman en la que también aparecen otroas estrellas rutilantes de la tele de entonces como Peter Graves -"Misión imposible"- y raymond Burr -"Ironside"-, "Juego sucio en Las Vegas" (1985), de Richard Brooks, con Ryan O'Neal y un curioso remedo de "Psicosis" (1998) que dirigió Gus Van Sant y Everett tenía un pequeño papel en un reparto donde destacaban Vince Vaughn, Anne Heche, Julianne Moore y Viggo Mortensen. Queda claro que el actor le debió al Dr. Gannon el hecho de que su nombre quedara grabado en la historia de la tele. los tiempos han cambiado, y aunque no cabe olvidar que George Clooney dio el "pelotazo" con su papel de médico en la serie "Urgencias" quien sabe si hoy al pobre Gannon le hubieran endosado más de un vicio.

23 de febrero de 2013

El primer Burgos que llegó a Primera


                                       Arriba: Bilbao, Capón, Astorga, Raúl, Benegas, Ederra.
                                       Abajo: Mendiolea, Jacquet, Aitor Aguirre, Olalde y Requejo.

Para los zaragocistas la temporada 1970-71 fue nefasta, pues el equipo, tras años de gloria bajo el imperio de los míticos "Cinco magníficos" se fue a 2ª División; pero no en todos los lugares hubo drama, y en Burgos, a orillas del Arlanzón y con el testigo imponente de la catedral gótica más bella del mundo, se festejó el ascenso a la máxima categoría. Era un año en el que se ampliaba la primera división y solamente bajaron dos clubes -el Elche acompañó a los maños- y junto a los castellanos lograron el ascenso Betis, Córdoba y Deportivo de La Coruña; éstos tres últimos no hacía demasiado tiempo que se habían codeado ya con los grandes, pero para el Burgos la experiencia era nueva; hasta ese año, el Burgos no era más que un equipo modesto de la división intermedia, un conjunto que se conformaba con ir salvando una categoría en la que por entonces pululaban equipos como la Unión Popular de Langreo, el Racing de Ferrol, la Cultural Leonesa, el Castellón, el San Andrés o el Mestalla. Pero ese año, a las órdenes de un mister veterano como Ignacio Eizaguirre, el Burgos mantuvo una regularidad admirable y supo aguantar en cabeza hasta el final. El ascenso se edificó sobre una trayectoria impecable en El Plantío, donde solamente cedió tres empates, mientras que fuera de casa el equipo bajaba su rendimiento, a pesar de lo cual llegó a obtener tres triunfos fundamentales en Vallecas, Logroño y Puertollano.

El equipo del ascenso se edificó con jugadores procedentes del fútbol vasco; destaca la presencia de dos auténticas leyendas del fútbol: Victoriano Bilbao, un portero que tenía ya 34 años y habiéndose formado en la cantera del Arenas de Guecho, llegó a militar en el Atlético de Madrid, club con el que había jugado la Copa de Europa, fichando luego por el Hércules, con quien también jugó en 1ª división y Luis María Astorga, un veteranísmo lateral que era el capitán del equipo, el típico jugador de raza que siempre ha defendido los mismos colores. Destacaban también, tanto que jugaron prácticamente todos los encuentros, dos jugadores que habían defendido durante unos años la camiseta del Athletic de Bilbao, el central Raúl, típico jugador rocoso y duro, un auténtico tallo inexpugnable por alto y el extremo diestro Arraiz, un hombre rápido que debutó con fuerza en San Mamés, pero que no terminó de cumplir con las expectativas creadas en el Bocho. El lateral zurdo era para el guipuzcoano Aramburuzabala, mientras que la pareja de volantes la formaban el vizcaíno Alcorta I y el navarro Ederra, un buen medio de cierre que jugaría años después en el Granada de Castellanos, Montero Castillo, Aguirre Suárez, ... En zonas de ataque los protagonistas de la temporada fueron dos: Requejo, un joven interior, de poca envergadura pero con una zurda de oro, formado en la cantera del club y al que se adivinaba un futuro prometedor, que fue el máximo goleador con 9 tantos y el ariete Mendiolea, natural de Santurce y que marcó ocho goles importantísimos para el ascenso. En el interior derecho se alineaba el guipuzcoano Olalde, un tipo espigado, luchador y con cierta facilidad para el gol, destacando sobremanera el extremo izquierdo Angelín, zaragozano formado en la cantera del club de la capital maña que había tenido que emigrar para triunfar, haciéndolo primero en el Hércules y posteriormente en el Burgos, figurando en la foto adjunta junto al meta Bilbao: Angelín era rapidísimo y poseía un excelente disparo. El extremo Nájera, el volante valenciano Nebot y el ariete Chomin fueron otros jugadores con cierta presencia en el equipo a lo largo del histórico curso del ascenso.

 
Los castellanos prepararon la temporada en la máxima categoría sin grandes dispendios; consiguieron mantener el bloque del ascenso y acudieron al Atlético de Madrid para pedir que les echara una mano; de esta forma llegaron al club del plantío tres jugadores jóvenes y con mucho futuro: el lateral Capón, una de las grandes promesas de la cantera atlética que al año siguiente regresaría al Vicente Calderón por la puerta grande y sería trece veces internacional y dos paraguayos - el Atlético tenía abundantes sudamericanos en plantilla-, Benegas, medio defensivo durísimo y muy seguro y Jacquet, un centrocampista ofensivo que había fichado ese mismo años por los colchoneros. El Athletic de Bilbao les cedió a Aitor Aguirre, un ariete "larguísimo" que poseía un imponente remate de cabeza y jugaría casi toda su carrera profesional en primera con Racing de Santander, Sevilla y el propio Athletic, mientras se trajo del Mallorca al delantero asturiano Quirós, quien años atrás había tenido un fugaz y nada brillante paso por La Romareda. Para dirigi al equipo se optó por un jovencísimo entrenador al que también se fue a buscar a orillas del Manzanares, Mariano Moreno, quien manejaba las divisiones inferiores rojiblancas y que junto a hombres como Chus Pereda y Vicente Miera ocuparía responsabilidades notorias en el equipo téncico de la Federación Española años después. Como era de esperar el año resultó difícil, pero los burgaleses supieron administrar bien sus cartas, haciendo una buena primera vuelta y sabiendo sufrir en la segunda para terminar conservando la categoría, aunque no se ahorrasen sustos finales. Para el éxito de la aventura fue necesario que los veteranos Bilbao y Astorga repitieran una campaña excepcional, jugando casi el pleno de encuentros, que los tres cedidos del Atlético demostraran que su fama no era gratuita y que el resto de jugadores se apretaran los machos hasta el último minuto. Los 10 goles de Requejo y los 5 de Olalde y Angelín también influyeron en el éxito.

Pero el Burgos era un modesto, y a esta clase de equipos no le resultaba fácil conseguir mantener una situación equilibrada cada año; terminada la primera temporada en la cima los mejores jugadores abandonaron el barco: el club no renovó a Bilbao, que se fue a Baracaldo, Aitor Aguirre fue repescado por el Athletic y vendido al Racing, Capón y Benegas se fueron al Calderón a jugarse un puesto y Jacquet terminó en el recien ascendido Oviedo de Carrete, Marianín, Galán y Uría. Los técnicos burgaleses no acertaron demasiado con los recambios, llegando a "El Plantío" el lateral Osorio, que había sido internacional absoluto en sus mejores tiempos con el Español, pero cuyo mejor momento había pasado, el meta García Cuervo, eterno suplente de Castro en Gijón y el extremo valenciano Esteve, un joven que parecía se iba a comer el mundo pero que como tantos se quedó a mitad del camino. Adquirieron mayor protagonismo el lateral Gómez y el menor de los Alcorta, pero ninguno pudo evitar que los castellanos se hicieran con el farolillo rojo desde las primeras jornadas. Avanzada la temporada se hizo un intento de remontar posiciones con cuatro fichajes de urgencia: el ariete Burguete que destacaba como goleador en el Villarreal, dos jóvenes promesas del Español, el defensa Figuerola y el interior Gonzalo y Pocholo, un fino interior diestro que había jugado en Celta y Mallorca y respondió con seis goles, pero a la larga no fueron capaces de enderezar la situación y el equipo se fue a segunda. La directiva había confiado en el veterano Román Galarraga la dirección técnica del equipo, sustituyéndolo al inicio de la segunda vuelta por Rafael Zamora, ni uno ni otro evitaron un descenso que no apagó los ecos de la gesta de un club pequeño que disfrutó un par de temporadas de los cracks de la época.

En 1976 el Burgos regresó a primera bajo el mando del francés Lucien Muller y con un equipo donde destacaban jugadores del nivel de Juanito, Manzanedo, García Navajas y los yugoslavos Kresic y Katic, y, tras una refundación, aún pasearía otro Burgos por la máxima categoría, con camiseta roja y pantalón blanco, y nombres como Pedrag Juric, Joseba Aguirre, Ribera, Ayúcar, Barbáric, Tocornal, Balint o Loren, pero unos y otros son ya parte de otra historia.

22 de febrero de 2013

Las ideas claras


El otro día leí una entrevista a María Vallejo-Nágera, se trataba de un reportaje breve que no dudé en leer al sentirme atraído por tres motivos; en primer lugar, su padre se encuentra entre las personas que admiré en su día y todavía recuerdo con agrado cómo disfruté con los tres libros escritos por él que han pasado por mis manos: "Concierto para instrumentos desafinados", un delicioso elenco de anécdotas de pacientes suyos que padecían diferentes enfermedades mentales, "Yo, el rey", una espléndida biografía novelada de José Bonaparte que le valió el premio "Planeta" y "La puerta de la esperanza", un entrañable y emotivo libro redactado cuando el cáncer ya anunciaba sus últimos meses en este mundo. También he de reconocer que cuando vi la foto que encabezaba la entrevista -la misma que ilustra este post- pensé: "pues vaya chica más guapa", e instantáneamente pasó a formar parte de ese grupo de personas que, así de entrada, me caen bien. Finalmente, me pareció tremendamente sugerente la frase elegida por el autor del interviú para dar título al mismo: "Si de verdad tuviéramos fe, no tendríamos miedo a morir". Una frase llena de sentido, y que mueve a pensar, y mucho, a alguien que considera que tiene fe, pero que debe admitir que la realidad de la muerte no deja de inquietarle y estremecerle.

Al parecer María Vallejo-Nágera tuvo una conversión a raíz de una visita a Medjugorje; ahora la escritora ha publicado un libro titulado "Cielo e infierno" en el que nos habla de estas verdades de fe, algo que denota una admirable audacia en estos tiempos en los que parece que se cree en todo menos en "lo de siempre", cuando el personal esconde la cabeza cual avestruz ante la realidad de que esta vida se termina a la vez que le suena a chino eso de que haya algo más allá de la muerte. Es de agradecer la sencillez y la humildad con la que esta mujer habla de fidelidad a la doctrina de la Iglesia, asume los dogmas sin enfrentarse altanera y absurdamente a aquello que nos cuesta entender. A la vez, me han parecido francamente estimulantes esos planteamientos de pensar en Dios como alguien próximo y que nos quiere, mucho más allá de la figura de un ser lejano y justiciero. Conforme pasan los años siento más la necesidad de profundizar en el "mandamiento único", en simplificar el ejercicio de la fe cristiana a una vida de amor y servicio al prójimo y en darle menos vueltas a cuestiones "alambicadas" y reglamentarismos más bien formales.

En la entrevista Vallejo-Nagera comentaba que en twitter y otros foros era frecuentemente insultada y humillada por defender sus convicciones cristianas, circunstancia que llevaba con elegancia y sin quejas, convencida de estar haciendo lo que debía: difundir la verdad. Yo también he notado la abundancia de "comecuras" en foros y redes sociales; se lo pasan en grande ridiculizando, despreciando y atacando con saña a todo lo que tenga que ver con la Iglesia, con sus autoridades y sus ministros. Abundan los que con cuatro lemas trasnochados y conocimientos de barra de bar pontifican y destrozan la historia, la verdad y la fama. Yo he conocido muchos no creyentes plenamente respetuosos, gente que a la vez de reconocerse agnóstica o atea muestran sus opiniones con elegancia y sin ofender al que anda en la otra orilla, pero se ha generalizado mucho el estilo "El Jueves", la broma de mal gusto, el recochineo irreverente que los mismos que lo ejercitan no consentirían nunca respecto de ideas y personas a las que han puesto en un altar, porque conforme se han alejado de Dios han ido creando otros ídolos particulares. María Vallejo-Nagera nos da una lección sabiendo estar por encima del coro de ignorantes que pulula por las redes creando opinión sin rigor, sentido común ni fundamentos.

21 de febrero de 2013

Dostoevsky en "Novela"


Con frecuencia he hablado con nostalgia y cierto entusiasmo del viejo espacio "Novela" de Televisión Española; series míticas como "El Conde de Montecristo", "David Copperfield" o "Los 3 Mosqueteros" quedan grabadas en mi memoria -no digo que para siempre por eso de los avatares de una vejez cada vez más cercana-, y una de esas casualidades de la vida hicieron que el pasado domingo me topara en la red con este fotograma de "Humillados y ofendidos", la magnífica novela de Fyodor Dostoevsky que bajó la dirección de la inolvidable Pilar Miró fue emitida, no recuerdo si en cinco o en diez episodios, en el año 1973. En la foto se puede ver a la propia Pilar Miró dando instrucciones a dos de los protagonistas de la obra: la actriz Inma de Santis, que fue en su tiempo niña prodigio, destacando en la serie "Antoñita la Fantástica" de los años 60, y falleció temprana y dramáticamente en un accidente de automóvil en el desierto del Sahara y Ramiro Oliveros, un galán de la época que triunfó en la tele con su papel del "latin-lover" en "La saga de los Rius", adaptación televisiva de la trilogía de Ignacio Agustí y que también tendría su lugar en la prensa del corazón al casarse con Conchita Márquez Piquer.

El papel de protagonista le correspondió a Leo Anchoriz, un veterano de las coproducciones hispano-italianas a quien recuerdo de una de esas películas más bien "cutres y salchicheras" que corrían por los cines de los colegios y parroquias de la época, "Siete pistolas para los MacGregor", un genuino "spaguetthi western" en el que junto a unos cuantos italianos aparecían nombres hispanos como Fernando Sancho, Perla Cristal y Ana María Noé y donde Anchoriz encarnaba al principal "malo-malísimo", muy poco creíble, por cierto; también le correspondió presentar un programa concurso que pretendió seguir la exitosa estela del "Un, dos, tres" y fue un fiasco, entre otras cosas porque el hombre no tenía precisamente madera de presentador. También desempeñaba papel principal Fiorella Faltoyano, que junto a otras actrices como Silvia Tortosa o María Luisa San José eran las noveles más prometedoras de entonces, así como Mayrata O´Wisiedo, una magnífica secundaria nacida en Zaragoza, formada teatralmente en Madrid y con experiencia de siete años en Italia. El reparto lo completaban Mary Delgado, Andrés Mejuto, ese actor de pelo blanco con aspecto de "bon vivant", Yolanda Ríos, que en su día fuera chica "Un, dos, tres" y falleció hace poco y Pedro Mari Sánchez, otro ex-niño prodigio que también tuvo sus pinitos musicales en los años en el que Miguel Bosé puso de moda entre las jovencitas los rubitos de ojos azules - Ivan, Pedro Marín, ...-.

Recuerdo el espacio como de una gran intensidad dramática y el trabajo de los actores como una demostración de profesionalidad y buen hacer tan frecuente en la época. Tres años antes "Novela" llevó a la televisión otra de las grandes obras de Dostoevsky, "Crimen y Castigo", dirigida por Alberto González Vergel y protagonizada por José Luis Pellicena, Ana Belén, José Calvo, Marisa Paredes, Lola Gaos, Rosario García Ortega, Nelida Quiroga, Antonio Iranzo, Ramón Corroto, ... todo un elenco de extraordinarios profesionales.

20 de febrero de 2013

Aristóteles me hace pensar


No se porqué me viene a la cabeza que en la actualidad muchos ... tal vez todos, tendríamos que darle vueltas a la frase.

19 de febrero de 2013

El oro que reluce por ahí

 
La noche del domingo tuvo lugar la gala de los premios "Goya"; tengo que comenzar admitiendo que no la vi y mi información acerca del evento viene de lo que he leído en la prensa digital y lo visto en algún que otro de esos vídeos que corren por internet. No obstante, creo poseer los datos suficientes para tener una opinión formada sobre lo que allí ocurrió, y en concreto sobre esas formas peculiares de entender la protesta que tienen determinados personajes de la farándula que permanecen tan callados cuando quienes gobiernan son unos y se apuntan al populismo y a la protesta trasnochada cuando quienes lo hacen son los otros, porque digo yo que lo de Afganistán también es una guerra, de la misma manera que no nos libramos de recortes cuando gobernaba el "equipo" anterior. La presentación corrió a cargo de Eva Hache, circunstancia definitiva para que pasara olímpicamente de tragarme la ceremonia; no dudo que sea una mujer lista, rápida y ágil, pero su estilo me parece tan basto y desagradable que prefiero optar por la lectura, que además llevo últimamente entre manos unos cuantos libros bien majos.

No voy a lanzar diatribas contra el cine español, en primer lugar porque he de admitir no haber visto ninguna de las películas que aspiraban a los diferentes premios, a la vez que estoy seguro de que en el elenco de películas, directores, actores, etc de nuestro cine hay personas muy válidas que son capaces de ofrecer productos fílmicos de calidad. Pero algunos de estos representantes del cine español parecen revestidos de una vanidad y un engreimiento tal que dan la impresión de creerse por encima del bien y del mal, de ser los adalides de la verdad, pues hablan como si la poseyeran en exclusiva. Además, no puedo dejar de observar un toque de oportunismo, como el de Candela Peña, capaz de manipular la triste muerte de su padre afirmando que murió en un Hospital sin agua ni mantas, dato por lo visto desmentido horas después por el director del centro hospitalario, además de que ahora se comenta que el óbito del progenitor de la Peña ocurrió a finales de 2011 ... o el de Maribel Verdú, quien ataviada con traje de Christian Dior recurrió al populismo para lanzar su apoyo a quienes son víctimas de los deshaucios, cuando hace menos de 3 años sacó sus buenos duros haciendo publicidad sobre pisos e hipotecas ... calificó al sistema de quebrado, injusto y obsoleto, pero bien que le vino hace un tiempo para incrementar sus ingresos ... vamos que no le va en exceso el papel de Robin Hood que aparentaba pretender. Me hace mucha gracia tanta pegatina y tanta preocupación por los desheredados de la fortuna entre trajes de modistos de primera fila, champagne francés, glamour comprado a precio de oro y aromas de perfumes de etiquetas cargadas.

Mucho más ecuánime y en su sitio estuvo el prediente de la Academia, Enrique González Macho, que no ahorró críticas, pero haciéndolas con un sentido institucional, y teniendo la valentía de afirmar que el cine no es exclusivo de "cejas", "bigotes" ni "barbas", así como considero lógico que sacara el problema de la piratería en internet. De la misma manera que también volvió a estar perfecto José Sacristán, un hombre de convencimientos bien arraigados en la izquierda, y que siempre muestra un saber estar y una elegancia de la que deberían aprender otros y otras más jóvenes. Además Sacristán tuvo la honestidad y la valentía de realizar su personal homenaje de reconocimiento a Pedro Marsó, el fallecido director que en los 70 dio la alternativa a Sacristán en películas que ahora bastantes tildarían de machistas y demás tópicos.

A los políticos de los partidos mayoritarios se les lleva tiempo echando en cara, me temo que con bastantes razones para ello, eso de que "no nos representan"; a mí desde luego, toda esta caterva de personajes sofisticados, ególatras, demagogos y oportunistas tampoco me representan, y para luchar de verdad contra esos dramas tan tristes y preocupantes que se suceden día sí, día también en nuestra sociedad prefiero buscar otras vías que las de la interpretación: que actúen mejor cuando hacen cine y dejen de hacerlo fuera de lugar y a destiempo.