7 de agosto de 2009

Frenos legales vs frenos morales



Estando precisamente por Andalucía salto la noticia de la violación de una niña de 13años por seis menores de edad y un joven de 22 menores en la localidad cordobesa de Baena; pocos días después otros siete menores eran detenidos por violar a otra menor en Isla Cristina (Huelva). El hecho de que varios menores tuvieran menos de 14 años aumentó, si cabe, el morbo de la noticia. También se decía que uno de los agresores había sido pareja de la víctima ... lo que no deja de ser llamativo a esas edades.

Como sucede en estos casos, se ha levantado el velo de la reforma de la Ley de Menores; da la impresión de que hay bastante coincidencia en la insuficiencia de la actual ley reguladora de las infracciones cometidas por menores de edad, aunque a uno no le dejan de sorprender determinados comentarios de ciertos políticos, pues sería de agradecer que si el PP, como ocurre en este caso, levanta su voz contra la legalidad vigente, fuera capaz de admitir que tal legislación surgió cuando dicho partido estaba en el poder. También se ha vuelto a plantear la necesidad de rebajar la edad penal a los 12 años; no es mi intención convertir este hilo en un debate sobre el tema, pero al menos quiero dejar constancia que algo habrá que hacer cuando con la ley actual cualquier hecho cometido por un chaval de 12 o 13 años queda impune por muy grave que sea; no obstante hay posturas muy encontradas en los expertos y aún recuerdo las críticas, todas ellas respetuosas por supuesto, que sufrí cuando en un acto público defendí la rebaja de la edad.

Pero dudo mucho que la solución del problema se centre tan sólo en la cuestión legal, pues por muchos frenos legales que les pongas a los menores para que no cometan hechos tipificados como delito, poco se podrá avanzar si a ese tipo de frenos no se le añaden otros de carácter moral. Vicente Garrido Genovés, psicólogo y profesor de la Universidad de Valencia, considera que el gran problema de los jóvenes hoy en día es la frecuenta falta de conciencia de lo que está bien y lo que está mal, y ésto es algo que hemos de aprender en casa de pequeñitos y no se soluciona endureciendo la ley; en una entrevista en "Las Provincias" hablaba a sí de los padres: "Hay padres que tiene miedo a decir cosas a los hijos por temor a recibir reproches de ellos. Lo efectivo es que digan lo que creen que tienen que decir, sin ambigüedades, porque es lo que los hijos necesitan. Comunicar no quiere decir sermonear ni buscar que el hijo se avergüence, sino decir lo que está mal. Además, el conflicto es necesario para evolucionar."

Javier Urra, antiguo defensor del menor de la Comunidad de Madrid y un experto en la materia asegura que vivimos en "una sociedad permisiva que educa a los niños en sus derechos pero no en sus deberes, donde ha calado de forma equívoca el lema 'no poner límites' y 'dejar hacer', abortando una correcta maduración. Para 'no traumatizarles' se les cede, permite y ofrece todo aquello que se dice no tuvieron sus padres o abuelos. Hay falta de autoridad". Y en su libro "El pequeño dictador" cita al doctor rojas asegurando que "en la actualidad hay un vacío moral, y el materialismo, el hedonismo, la permisividad, el relativismo y el consumismo son los valores que imperan en la sociedad. Estos valores han surgido a raíz de los grandes cambios sociales y tecnológicos ocurridos en los últimos años, como la revolución informática, la preocupación por los derechos humanos y la caída del bloque comunista, entre otros'. Por tanto, consideramos que el sistema de valores actual y las pautas educativas permisivas inciden en gran medida en los hijos despóticos."

Pienso que es evidente que no nos podemos limitar a exigir cambios legales ni dureza en los castigos, porque los problemas han empezado mucho antes, cuando un niño agrede a otro, sustrae algo en el Supermercado o llega a la perversión de agredir sexualmente a una chica hay un antes cargado de omisiones, de pasividad y, sobre todo, de ausencia de educación en los valores morales.


5 de agosto de 2009

Lecturas de vacaciones (y 3)



Termino mi repaso a los libros leídos en julio con los últimos cuatro, entre los que hay un poco de todo.

Un excelente representante de la novela actual norteamericana

"El periodista deportivo"

Richard Ford

Anagrama. Madrid (2008)

396 páginas

Aunque he puesto la fecha de la edición del ejemplar que he leído, "El periodista deportivo" fue escrito en 1986; se trata del primer volumen de la trilogía de Richard Ford que tiene como protagonista a Frank Bascombe, todo un representante del hombre medio de los Estados Unidos. Me habían hablado muy bien de este escritor y he podido comprobar que, efectivamente, escribe con acierto y resulta ameno. Y eso que una de las principales características del libro es que realmente no pasa nada, solamente las cosas ordinarias de cada día que le pueden ocurrir a cualquiera.

Bascombe vive en New Jersey y llevaba camino de ser un gran escritor, si bien su vocación literaria de enfrió con su primer éxito, un libro de cuentos, y se conformó con ejercer de reportero en materia de deportes. Frank Bascombe está marcado por su fracaso matrimonial y por la enfermedad y posterior fallecimiento de su hijo mayor. Así se nos presente como un ser abúlico, inconstante e indeciso.

A mí Ford me recuerda a Paul Auster, dejando bien claro que hasta ahora solamente he leído dos libros del escritor que precisamente nació en New Jersey. La novela la escribe Ford en primera persona y Bascombe nos va narrando lo que le ocurre: sus entrevistas, sus relaciones con su actual novia, Vicky, su pertenencia a un club de divorciados, sus recuerdos de su hijo muerto y las relaciones con los dos que viven, así como con su ex, a la que llamativamente llama "X". En el libro se nota un toque de cierto escepticismo, unido a una ironía que a veces roza el cinismo.

Un buen libro, que se lee despacio y con agrado. dejo el enlace de un comentario que me ha parecido interesante.

http://migueldeloyola.wordpress.com/2008/08/17/richard-ford-el-periodista-deportivo/

Una pequeña joya de Evelyn Waugh


"Los seres queridos"

Evelyn Waugh
Anagrama. Madrid (1997)

176 páginas


Hacía ya muchos años que por diversas vías, todas ellas de plena garantía, se me había aconsejado la lectura de este pequeño libro del genial autor británico.

Tras terminarlo, no me cabe ninguna duda, si es que la tenía, de que se trata de un pequeño tesoro literario, y lo de pequeño lo digo por sus pocas páginas. Waugh nos ofrece toda una lección magistral del más genuino humor negro, a la vez que realiza una despiadada crítica social.

El autor nos muestra dos mundos tan delirantes como el representado por el lugar donde se embalsama y entierra a los animales domésticos, con el estrambótico nombre de "El más dichoso de los cotos de caza" y el descrito como un centro donde se celebran los ritos funerarios de los seres humanos con la no menos sorprendente denominación de "Claro de los susurros". Con este sencillo y a la vez hilarante material, Evelyn Waugh construye una novela sorprendente y deliciosa que ha de leerse con calma para no perderse cada golpe genial de escritor inglés.

Los personajes, absolutamente desmedidos, se convierten en entrañables, tanto el poeta Dennis Barlow como la joven embalsamadora Aimeé Thanatógenos y el ingenuo Sr. Joyboy. Waugh consigue una serie de escenas sencillamente memorables.

Los dos últimos


El enigma de París

Pablo de Santis

Autores españoles e iberoamericanos. Barcelona (2007)

281 páginas

Estamos ante una novela escrita por un argentino y cuya trama se desarrolla a finales del siglo XIX, dos cuestiones que echarían para atrás a alguno que yo conozco. Respeto el planteamiento de prescindir del interés por las novelas ambientadas en épocas pretéritas, pero en cuanto a la nacionalidad del autor, puedo garantizar que de Santis escribe como si fuera de aquí, sin ningún giro complicado propio de su tierra.

"El enigma de París" es una novela entretenida, sin excesivas pretensiones, eso sí. Está ambientada en el París de la Exposición Universal de 1899, con la construcción de la hoy emblemática Torre Effiel como telón de fondo. Durante su lectura se me pasó por la cabeza en más de una ocasión que el libro podría incluirse en la nómina de los libros juveniles de misterio, pues en él confluyen la aventura, la intriga y un cierto grado de fantasía.

El mundo de las ciencias ocultas, la quiromancia, las sectas y el simbolismo se mezclan en este relato que protagoniza un joven argentino, Sigmundo Salvatrio, que acude a la capital de Francia a un simposio donde se reunen los doce mejores detectives del mundo. Personajes curiosos, un tanto irreales y un ambiente característico ofrecen una lectura amena e interesante.

http://www.negraycriminal.com/index.php?view=ficha&idl=5392



"Drive"

James Sallis

RBA. Barcelona (2009)

156 páginas

"Drive" es una breve novela negra y casi con ésto podría cerrar cualquier explicación. Ambientada en los barrios bajos de Los Ángeles y en los ambientes de cine, pues el protagonista trabaja de extra en escenas difíciles con vehículos, estamos ante una novela cuyo principal valor está en los ambientes que describe, propios notoriamente del género negro.

La novela peca algo de desordenada, pues alterna el argumento actual con los recuerdos de juventud del protagonista. La dura infancia de éste marca, precisamente, buena parte del libro. Creo que acierta quien en su blog particular asegura que "las páginas de Drive huelen a neumático quemado, whisky barato y sudor agrio." El tono guasón, las escenas rápidas y la descripción de personas y lugares responde a los caracteres más genuinos de la novela negra, aunque le falta para estar a la altura de los míticos.

http://www.negraycriminal.com/index.php?view=ficha&idl=7599



4 de agosto de 2009

La botellita de agua

De unos tiempos a esta parte se ha puesto de moda que los ciudadanos -y ciudadanas- vayan por la vida acompañándose de una botella de agua mineral; imagino que las razones para hacerlo serán diversas y vete a saber el origen de esta costumbre: consolarse del calor, resolver la sequedad de la boca, refrescarse la lengua o facilitar la claridad del discurso pueden ser motivos para justificar su uso.

No me gustan los radicalismos y no seré yo quien arremeta contra este hábito: he escuchado ataques franca y desproporcionadamente furibundos contra quienes se acompañan de la dichosa botellita y la verdad es que ni vale la pena perder la paz por tal nimiedad ni encuentro razones de verdadero peso para proscribir el empleo de ese, llamemosle así, procedimiento de alivio. Y es que siempre hay gente dispuesta a emprender todo tipo de cruzadas, lo que es una lástima porque son actitudes que solamente facilitan las úlceras propias y el hartazgo ajeno.

Hoy en día se ve la botellita por todas partes: en los pupitres de los alumnos, en los estrados de las salas de vista, en las reuniones de los ejecutivos, directivos y yuppies en general, en las manifestaciones de diversa índole, en los autobuses públicos y en los espectáculos de cualquier naturaleza. Y con toda naturalidad nos agarramos al orificio de salida cual infante que no ha salido del destete sin pudor ni vergüenza alguna, sin preocuparnos ni del "ruidete" que propagamos ni de si salpicamos al vecino ni si las posturas más o menos curiosas que para paliar la sed acabamos mostrando acaban resultando un poco ridículas.

Pero la vida se compone de estas nimiedades, imagino que el uso del pañuelo, la utilización de abanicos, los bocadillos envueltos que llevan los niños al colegio o los currantes al tajo o los puros que se fuman en las gradas los aficionados de siempre también tendrían su comienzo.




3 de agosto de 2009

Murió Mary Carrillo



El viernes falleció Mary Carrillo, aunque hasta hoy no me he enterado, y bien que lo siento. Mary Carrillo fue una de mis actrices preferidas desde que tuve uso de razón teatral-televisivo; cuando uno es un niño, y por lo tanto simple e ingenuo -dentro de unos límites, por supuesto- tiende a pensar que los actores o actrices que encabezan un reparto son los mejores del mundo, por eso yo admiraba a Paco Valladares, Manuel Galiana, Ana María Vidal, José María Prada o Mercedes Prendes, que solían protagonizar los Estudios-1 o las Novelas de la tarde, sin darme cuenta tanto de que existían secundarios de gran categoría -Valentín Tornos, Alejandro Ulloa,Luisa Sala, ...- como de que entre quienes chupaban más pantalla no era oro todo lo que relucía.

Pero respecto a Mary Carrillo nunca tuve ninguna duda: era la mejor. Tenía una enorme capacidad para los papeles dramáticos y, cuando estaba ella, siempre dominaba la escena. En "Estudio-1" destacaron sus intervenciones en obras del nivel de "La casa de los siete balcones (1967), "La malquerida" (1968) y "Diálogos de carmelitas" (1973), mientras que en el espacio "Novela" fue inolvidable su papel en "Aurora negra" (1970), sin olvidar sus papeles en series de éxito como "Eva ante el espejo" (1970) y "Fortunata y Jacinta" (1980).

En el teatro fue una auténtica maestra, batiendo records de taquilla y permanencia en representaciones como "¿Quién teme a Virginia Woolf?", de Edward Albee, "En busca de Marcel Proust" (1978) y "La vieja señorita del paraíso" (1980), de Antonio Gala.

También tuvo papeles destacados en el cine, con intervenciones importantes en películas como "El crimen de Cuenca" (1980) y "Gary Cooper, que estás en los cielos" (1980), de Pilar Miró, "La colmena" (1982), de Mario Camus, "Los santos inocentes" (1984), de Mario Camus y "Más allá del jardín" (1996), de Pedro Olea.


Escribió a los 81 años sus memorias en Sobre la vida y el escenario. Recibió, entre otros, el Premio Nacional de Teatro en dos ocasiones (1949 y 1961), la medalla del Círculo de Bellas Artes (también por dos veces, en 1948 y 1982), el premio Ondas en 1969 como mejor actriz de televisión, el premio Goya en 1995 como mejor actriz de reparto por "Más allá del jardín" y el premio de la Unión de Actores en 1995 por su trayectoria profesional.

Pero por encima de cualquier currículum, Mary Carrillo era, en todos los sentidos, una gran dama de la escena, una actriz de los pies a la cabeza, una señora de los pies a la cabeza ... y la madre de las hermanas Hurtado, que tampoco es moco de pavo.




"Tears in heaven", Eric Clapton (1991)


El 20 de marzo de 1991 Connor, el primer hijo de Eric Clapton, de 4 años y medio de edad, fallecía dramáticamente al caer accidentalmente del piso 53 de un rascacielos de Manhattan. Posiblemente la muerte de un hijo sea la mayor tragedia que le puede ocurrir a una persona; por eso esta canción, escrita por Clapton con la colaboración de Will Jennings nueve meses después, tenga ese plus de emotividad, ese "algo" que la hace distinta.

No deja de ser edificante que el cantante nacido en la pequeña localidad inglesa de Ripley, haya sabido convertir en arte y en belleza su dolor y hacer que todos lo compartamos con una canción francamente deliciosa. "Tears in heaven", más allá de su enorme significado emocional, es una balada preciosa, con todos los atributos para ser una de las canciones más significativas de la historia reciente del pop.

Yo, que como he dicho, he pasado muchos años bastante "pez" en relación a la música moderna de calidad, escuché por vez primera este tema bastantes años después de su composición mientras viajaba camino de Barcelona con un amigo médico, hombre muy versado en la canción en inglés y que me contó la triste historia que dio lugar a esta bonita canción.


2 de agosto de 2009

Lecturas de vacaciones (2)



Un buen thriller judicial

"Caso cerrado"
Robert Rotenberg
Mosaico. Barcelona (2009)

376 páginas

Ya he dicho en otras ocasiones que hay libros que entran por los ojos según los ves expuestos en los anaqueles de una librería; así me ocurrió con la primera novela de este abogado canadiense metido a escritor.

En el mundo de los autores de intriga comienza a ser frecuente su clasificación según el lugar donde sus protagonistas desarrollan sus investigaciones; de esta manera aparecen Mankell en Suecia, Fred Vargas en Francia, Camilleri en Italia, Michael Cónnelly en USA y Rankin en Escocia, entre muchos otros. Rotenberg ha incluido a Canadá en esta nómina y lo ha hecho con brillantez.

Creo sinceramente que "Caso cerrado" es un excelente thriller judicial, a la altura de las mejores obras de Scott Turow o John Grisham, que son posiblemente los dos mejores especialistas del género.

La novela se divide en capítulos, en cada uno de los cuales se va introduciendo a los distintos personajes, cada uno en su ambiente; estos personajes acaban formando un relato creíble que mantiene el interés sin decaimientos. Además el libro está muy bien escrito.

Rotenberg da mucha importancia a la exactitud de los detalles técnicos de manera que el lector acaba perfectamente al día del sistema judicial canadiense (la trama se desarrolla en Toronto), sin que por ello deje de haber intriga y hasta sorpresa final.Los personajes juegan un papel notoriamente importante en el libro, pues el aspecto humano de éstos y de la propia historia que se nos narra tienen importancia fundamental en el relato.

Buen resultado, en mi opinión, de la primera incursión literaria de Robert Rotenberg, un nombre a tener en cuenta y cuya siguiente aparición en las librerías esperaremos con interés.

http://www.negraycriminal.com/index.php?view=ficha&idl=8118

El toque político de las lecturas veraniegas

"Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados"
José Antonio Labordeta
Ediciones B. Barcelona (2009)

240 páginas


Tenía ganas de leer el balance que hace el conocido cantautor aragonés acerca de las dos legislaturas que vivió en el Congreso de los Diputados en representación de "Chunta Aragonesista". Ya había leído unas breves memorias tituladas "Banderas rotas" y tampoco esta vez me ha decepcionado.

Me gusta especialmente el tradicional estilo "socarrón" de Labordeta, una manera de plantear las cosas que provoca una lectura amena y, en ocasiones, divertida. Labordeta ejerce de "somarda" aragonés, algo que es de agradecer. Por otra parte, el zaragozano resulta incisivo y mordaz, y destila una honestidad indudable a la hora de verter sus opiniones, por mucho que uno no comparta más de una. Refleja con claridad el libro escrito por el político de CHA la actuación pública de un hombre que luchó desde el grupo mixto por defender a capa y espada, casi siempre contra viento y marea, a su región, llevando habitualmente al Parlamento cuestiones de ordinaria administración, problemas del día a día, pero que importan y mucho a los ciudadanos: el trasvase del Ebro, las incidencias relacionadas con las infraestructuras, las carencias en la instalación del AVE, los trenes de cercanías, ... A destacar también la peculiar visión del mundo parlamentario que nos ofrece un hombre muy alejado de los clichés del político tradicional.

También hay que decir que Labordeta peca, en mi modesta opinión, de no medir con el mismo rasero a quienes considera sus rivales políticos, tratando todo lo que suene a conservador, católico o tradicional con esa mala uva que, según letra de una de sus canciones, "es una cosa muy de Aragón". Tiende a presentarnos Labordeta un panorama excesivamente maniqueo, de buenos y malos, aunque siempre con ese tono de cierto recochineo que hace todo más llevadero.

Dos novelas más bien de relleno

A veces uno tiene por casa novelas de las que conoce muy poco y que acaba metiendo en la maleta por si le queda tiempo; en esta ocasión acabé leyéndolas -he de reconocer que la segunda la terminé a la vuelta- y no dieron mal resultado.


"Cuadrado perfecto"
Reed Farrel Coleman
Nausicaa. Murcia (2006)

320 páginas

Me habían regalado este libro hace ya algunos años y a última hora lo incluí en mi equipaje. La verdad es que no tenía excesivas esperanzas de que su lectura resultase positiva, de que me aportase algo: se trataba de una novela que en su momento careció de repercusión alguna, la editorial era de "aluvión" y el autor desconocido, al menos para mí.

A la hora de la verdad el libro ha dado bastante más de sí; no estamos por supuesto ante una joya literaria del género, se trata de una de esas novelas para leer en la playa o en el tren: simple evasión. Pero he de reconocer que la trama me cogió -algo que dice bastante cuando hablamos de intriga-, no está mal escrita y posee cualidades nada despreciables: su redacción presenta un toque de fina ironía que revaloriza su amenidad y en su conjunto cabe hablar de un libro con una buena dosis de humanidad, con unos personajes que sienten y un desenlace que otorga concesiones al sentimiento.

El protagonista, Moe Prayer, es un viejo policía jubilado anticipadamente por una grave lesión en la pierna que se ha metido a investigador privado. El autor consigue una figura con vocación de permanencia, aunque a pesar de que la contraportada anuncia nuevos episodios con su protagonismo, no consta su publicación en España.

Tal vez el principal pecado de "Cuadrado perfecto" es que al final se complica algo y se hace excesivamente larga.

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"El anillo de Carévalo"
Tracy Grant
Punto de lectura. Madrid (2006)

568 páginas

Siempre me ha gustado la literatura de intriga británica de época; desde los libros de Wilkie Collins o Charles Dickens hasta las más recientes colecciones de Anne Perry; por eso tenía cierto interés en comprobar qué daba de sí esta autora norteamericana que sitúa sus novelas en el Londres de principios del siglo XIX, justo cuando venía al mundo la luego longeva Reina Victoria. Pero enseguida he comprobado que no estamos ante la tradicional novela de intriga, sino que más bien Grant nos ofrece una especie de novela histórica con misterio.

La trama se desarrolla en Londres, aunque la vida de los dos personajes principales, el matrimonio formado por Charles y Melanie Fraser, tiene su origen en España, pues se conocieron cunado pasaban diversas vicisitudes durante la invasión napoleónica. La guerra española de independencia y la batalla de Waterloo son referencias frecuentes en la novela.

"El anillo de Carévalo", que viene a ser el debut de los personajes citados más arriba, con derecho a continuación, es un libro que coge la atención, una genuina novela de aventuras, sin excesivas pretensiones eso sí. EL libro está escrito en 2002, aunque no se publicó en España hasta cuatro años después y, aunque en las webs donde se cita se habla de cerca de 600 páginas, al menos la edición que leí tenía 678, cuestión que me parece importante referir, pues pienso que son demasiadas.

Una novela sencilla, con unos personajes principales que tienen como denominador común una infancia poco feliz y una vida llena de complicaciones y que se enfrentan al secuestro de su hijo de 6 años con la obligación de encontrar un anillo misterioso para conseguir el rescate. El tono es a veces excesivamente melodramático y a la novela le falta cierto rigor para poder ser considerada una novela histórica, aunque insisto en que es entretenida.

http://www.negraycriminal.com/index.php?view=ficha&idl=4276





Fotos: pateando-el-mundo.blogspot.com; www.negraycriminal.com; larepublicacultural.es

1 de agosto de 2009

Muere un gentleman del fútbol



No voy a decir que en el fútbol no se practican las virtudes, porque no sería cierto: no se triunfa sin trabajo, sacrificio y constancia, por más que influyan también otros elementos que dependen menos de cada cual; pero no es frecuente que entre los profesionales del balón -directivos, técnicos, futbolistas, ...- veamos personas que destaquen por su saber estar, por su elegancia, por su "fair play". Por supuesto que los ha habido: Vicente del Bosque, José Eulogio Gárate, Emilio Butragueño, Nicolau Casaus o Franz Beckenbauer son buena muestra de ello.

En Inglaterra, lugar donde siempre se ha puesto como referencia el estereotipo del gentleman y por más de la mala fama de los hooligans o los malos ejemplos de personajes como George Best o Paul Gaiscogne, siempre ha habido dignos representantes de aquéllos, como Matt Busby, el forjador del gran Manchester United de los años 50 y 60, el inolvidable Bobby Charlton o Sir Alf Ramsey, el entrenador que llevó a Inglaterra a conquistar la Copa del Mundo de 1966.

Ayer falleció otro de los significados caballeros del fútbol: Bobby Robson, un hombre de una pieza que ha estado diecisiete años luchando contra un cáncer, con varias operaciones y un durísimo tratamiento de quimioterapia por el camino. Su optimismo ante la enfermedad, su fortaleza para combatirla y su serenidad ante la realidad de que al final la situación era irreversible han impresionado a todos los que han seguido estos últimos meses de vida del entrenador nacido el 18 de febrero de 1933 en la localidad inglesa de Langley Park.

Robson no fue un futbolista especialmente brillante y alternó su trayectoria profesional en dos clásicos de la zona media de la "Premier League", el Fulham y el West Bromwich Albion; donde demostró ser un fenómeno fue como entrenador, desarrollando su trabajo en cuatro paises: Inglaterra (Ipswich Town y Newcastle), Holanda (PSV Eindhoven), Portugal (Oporto y Sporting de Lisboa) y España (F.C. Barcelona); también fue el seleccionador inglés entre 1982 y 1990, con participación en dos mundiales: Méjico-86 e Italia-90, donde llevó a la selección inglesa a cuartos y semifinales respectivamente.

Su mayor éxito lo consiguió al llevar a un club modesto como el Ipswich Town a ganar la Copa dela UEFA el año 1981, sin que desmerezcan las ligas ganadas con Eindhoven (1992 y 1993) y Oporto (1994 y 1995).

También en España tuvimos ocasión de disfrutar del buen hacer personal y deportivo de Robson, pues entrenó al Barça la temporada 1996-97, ganando ni más ni menos que la Supercopa de España, la Copa del Rey y la Recopa de Europa. El míster inglés tuvo la fortuna y la habilidad de entrenar al mejor Ronaldo que se ha visto en España en la única temporada en la que el astro brasileño jugó en el Camp Nou, pues Ronaldo se marchó al Inter al finalizar la misma a causa de la codicia de sus representantes que pusieron por delante el afán de rellenar sus cuentas corrientes y mandaron al ariete a una Liga como la italiana que beneficiaba mucho menos su juego.

Como entrenador del Barcelona Robson estuvo siempre a la altura; no ganó la Liga, que ese año se llevó el Real Madrid de Capello, Suker, Mijatovic, Roberto Carlos y cía, pero además de los tres títulos citados mostró un señorío y una simpatía que no es frecuente en los entrenadores de los equipos punteros, elegancia que por ejemplo no es capaz de resistir la comparación con quien le sucedió al mando del equipo catalán, el atrabiliario Louis Van Gaal, un auténtico ladrillo de hombre.

Cuando escucho a algunos entrenadores que están encantados de conocerse, a otros que se "enganchan" con los periodistas semana tras semana, a otros que hablan como si fueran desertores del arado y a alguno más que sólo saben quejarse y criticar, uno recuerda a gente como Bobby Robson que pasó por los banquillos transmitiendo siempre saber hacer y saber estar. Descanse en paz.


Foto: bestfootballers.net