15 de marzo de 2009

Otro match-ball salvado a última hora









Deportivo Alavés 2 Real Zaragoza 2





La afición zaragocista sigue contando casi todos los partidos que su equipo juega lejos de La Romareda por decepciones; eso sí, lo de ayer se quedó en un fiasco a medias y, según como se mire, en una alegría, aunque sea incompleta. El sábado en Mendizorroza los seguidores blanquillos vivimos un carrusel de emociones: tras un aceptable primer tiempo en el que el Zaragoza, sin excesos, fue superior al Alavés, el equipo vitoriano se marchó al vestuario con una ventaja mínima obtenida en el descuento y en jugada de estrategia, algo que sonaba tanto a repetido que ya casi ni extrañó. El segundo tiempo comenzó con la habitual empanada maña que facilitó el segundo gol alavesista y lo que parecía iba a ser una debacle casi definitiva. Pero al igual que ocurriera el domingo pasado, cuando el Hércules se adelantaba en el marcador mediada la segunda parte, los zaragocistas sacaron fuerzas de flaqueza y en un heróico arreón final empataron en lo cinco últimos minutos un encuentro que estaba perdido.

A todos los zaragocistas el desenlace final nos supo de inicio a gloria, pero cuando pensamos fríamente en lo que suponía sacar solamente un punto en el campo de un aspirante al descenso, que mostró además muy pocos argumentos futbolístico, llegamos a la conclusión de que hay que seguir estando con la depre, que se ha hecho mayor esta tarde con unos triunfos de Hércules y Salamanca que dejan el ascenso a 4 puntos y a un nuevo perseguidor mostrando su aliento en nuestro cogote.

El partido de ayer volvió a dejar en evidencia el desastre en que se ha convertido la defensa zaragocista: la simple visión de los dos goles del rival demuestran que tras 28 jornadas no se ha sido capaz de arreglar el enorme agujero que ya nos llevó a esta división y que puede acabar dejándonos al menos otro año en la misma. Por otra parte, tampoco es positivo comprobar cómo el gol de última hora en el primer tiempo desequilibró al equipo, que inició el segundo periodo tocado.

Pero hay que admitir que el partido del Zaragoza también tiene sus lecturas positivas; la principal es la actitud de los jugadores, ya desde hace tiempo la veo muy superior a la mostrada hasta la marcha de Oliveira y ayer no bajaron los brazos hasta el último minuto, como lo demuestra el haber dado la vuelta a un marcador muy adverso, ayudados, todo hay que decirlo, por la expulsión de un jugador rival. Ewerthon, por su parte, sigue mostrando su olfato -19 goles-, aunque se le ve físicamente tocado, mientras Arizmendi continúa mostrándose como un digno compañero de línea. También cabe destacar el buen partido de Caffa y la lucha de Leo Ponzio.

El Zaragoza, en definitiva, se está mostrando como esos antiguos ciclistas españoles que en el Tour de Francia fallaban en la etapas llanas, teóricamente fáciles, y tenían que echar el resto en los puertos más complicados, jugándose su destino final en la ronda francesa en los legendarios Tourmalet, Mont Ventoux, Galibier, Alp d' Huez o Puy de Domme. Así, tras haber fallado en Girona, Córdoba, Elche, Vitoria, Albacete, .... los blanquillos se van a jugar el ascenso, entre otros lugares, en Chapín, Castalia, El Helmántico y Vallecas.

El próximo sábado viene a Zaragoza el deshauciado Sevilla Atlético, un partido a priori fácil pero que debe jugarse y en el que los tres puntos volverán a ser vitales. De momento el pequeño milagro ocurrido ayer a última hora nos deja aún con vida.



Fotos: www.diarioequipo.com; www.marca.com; www.heraldo.es



13 de marzo de 2009

El Poseidón, un pasaje con 7 Oscars

En el mes de marzo de 1973 se estrenó en los cines españoles "La aventura del Poseidón"; era un tiempo en el que estaban de moda las películas de grandes catástrofes ("Aeropuerto", "El coloso en llamas", "Terremoto", ...). Recuerdo perfectamente que el sábado 17 de marzo un importante número de gente de mi clase, el 5º de bachillerato de entonces, acudimos al desaparecido cine Rex de Zaragoza para verla, con la expectación que se dedica solamente a los grandes acontecimientos.

Recientemente se hizo un remake del film, si bien parece ser que el resultado logrado tanto en calidad como en taquilla estuvo muy por debajo del obtenido por la película original que dirigió Ronald Neame, director de otras producciones de éxito como "Muchas gracias Mr. Scrooge", "Odessa", "Meteoro" y "Un enredo para dos".





El Poseidón es un lujuso pero anticuado trasatlántico de pasajeros(idéntico al Quenn Mary) que realiza un crucero final por las islas del mar Egeo. Viajan en el transatlántico, distintos personajes y estilos de vida, por un lado un detective de NY en decadencia, Rogo y su conflcitiva esposa; Martin y su hermana; y otros matrimonios como los Rosen.

Entre ellos está el irreverente reverendo Scott, quien a pesar de ser sacerdote, tiene conflictos con sus creencias y siempre discute consigo mismo y con el Creador acerca de su papel en el mundo. En la noche de Año Nuevo, se brinda a los pasajeros una fastuosa fiesta de celebración. Al mismo tiempo, las estaciones sismológicas en Creta y Grecia detectan un inusual movimiento telúrico que desencadena una gigantesca ola de 30 m de altura que se desplaza en dirección perpendicular al navío. El capitán Harrison sube al puente cerca de la medianoche en respuesta a la sala de radar que detecta un muro de agua frente de ellos. Mientras se desarrolla el Año Nuevo en su interior, el Poseidón enfrenta la ola en forma tangencial e intenta virar colocando la proa, haciendo sonar la sirena de alarma, pero los pasajeros creen que es por el festejo.

La ola es mal tomada por el Poseidón y este se invierte al pasar la ola encima del barco. Intensas escenas de supervivencia y de muerte ocurren por la incredulidad de los pasajeros por lo que ocurre al ver que el gigantesco salón de primera clase se invierte bajo su pies.

Se desarrolla entonces una lucha por la supervivencia en la que el reverendo Scott jugará un papel crucial en el salvataje de un puñado de pasajeros desesperados mientras el barco se hunde lentamente.












No voy a ponderar las bondades de la película: no fue más que una cinta entretenida para los adolescentes de la época y los aficionados al cine de aventuras, además de que no creo que estemos precisamente ante una de las joyas del séptimo arte, ni siquiera ante una de esas películas de época. Pero si quiero incidir sobre el importante elenco de actores que protagonizó la cinta, de entre los cuales los doce principales aparecían en el cartel anunciador de la misma y que en un ejercicio de memorización almacené entonces en mi disco duro.


Gene Hackman fue el gran protagonista de la película; estaba el actor en uno de sus mejores momentos, pues en 1971 había obtenido el Oscar al mejor actor por "The French connection", galardón que repetiría 22 años después, esta vez como mejor secundario, por "Unforgiven"; el actor californiano seguiría brillando en films como "Un puente lejano" (1976), "Superman" (1978), "Rojos" (1981), "Arde Missisippi" (1988), "Testigo accidental" (1990), "Sin perdón" (1992),Wyatt Earp (1994), Poder absoluto (1997) y "Tras la línea enemiga" (2001), entre muchas otras. En el "Poseidón" el célebre "Popeye" hace el papel del Reverendo Frank Scott, un cura joven y moderno, que asume el mando de los pocos pasajeros que han sobrevivido al choque y buscan desesperadamente una salida al exterior. Nótese el contraste entre la abundancia capilar de Hackman en ese momento y su actual imagen.

En la expedición en busca de salvar sus vidas, destacan dos matrimonios; en ambos casos los actores que los representan son de primera fila. El primero de ellos es el formado por Ernest Borgnine y Stella Stevens. Él hace un papel que le va como anillo al dedo, el de Mike Rogo, un policía duro, bocazas y algo soez, aunque con un buen fondo y una gran capacidad de acción, mientras que su mujer, Linda, es una antigua prostituta, redimida al casarse con quien no sabemos si ha conocido como perseguidor o como cliente, que conserva la desverguenza y el lenguaje barriobajero propio de su origen. Borgnine es otro actor que juega en Liga de Campeones, fue también Oscar al mejor actor por su trabajo en "Marty" en 1957 y es uno de los secundarios más brillantes de su época. Películas como "De aquí a la eternidad" (1953), "Johnny Guitar" (1954), "Los vikingos" (1958), "Barrabás" (1962), "Doce del patíbulo" (1967), "Grupo salvaje" (1969), "Comando patos salvajes" (1984) o "Gente de Sunset Boulevard" (1992) son simples muestras de una carrera tan brillante como larga.

Las interpretaciones de Stella Stevens han supuesto siempre un toque de frescura y desenfado; una auténtica rubia explosiva, pero con dotes indiscutibles para la interpretación, llegó a hacer de productora y directora. Destacan sus papeles en "Most Promising Newcomer - Female" (1960), por el que ganó el Globo de Oro, así como en "Girls! Girls! Girls!" (1962), junto a Elvis Presley , en "El profesor chiflado", compartiendo cartel con Jerry Lewis y en "La balada de Cable Hogue" (1970), junto a Jason Robards. También destacó apareciendo como "playmate" en la revista "Play Boy" y en numerosas series de televisión.

La segunda pareja está igualmente representada por dos auténticas estrellas; se trata de un viejo matrimonio de judíos, los Rossen, que acude a los Estados Unidos a conocer a sus nietos; él es un hombre bondadoso y algo apocado y ella una dama de grandes proporciones tanto si hablamos del tamaño como de su corazón, su intervención en un momento de la película, cuando se siente útil al ejercitar sus acasi olvidadas virtudes como nadadora, es muy emotiva. El hombre, Manny Rossen, lo encarna otro secundario oscarizado, Jack Albertson, quien recibió la estatuilla como mejor actor de reparto en 1968 por su trabajo en "The Subject was Roses2, siendo importantes también sus trabajos en "Top Banana" (1953), "Días de vino y rosas" (1962), "Justine" (1968) y "Willy Wonka y la fábrica de chocolates" (1971); Albertson, que tuvo un modesto papel en la mítica "De ilusión también se vive" (1947), ha sido artista invitado en muchas de las series de televisión de más éxito: "El Show de Dick Van Dyke", "Bonanza" "Tierra de Gigantes", "Marcus Welby, M.D.", "Daniel Boone", "El virginiano", "MacMillan y su esposa", "Las calles de San Francisco", "Los ángeles de Charly", ...

En esta ficción la esposa de Jack Albertson, Belle, era Shelley Winters, una auténtica dama del celuloide. También ella había ganado dos premios Oscar de Hollywood como mejor actriz de reparto, en ambos casos interpretando el papel de madre en "El diario de Ana Frank" (1959) y "Un retazo azul" (1965). Shlley Winters, de una personalidad tremeda y capaz de transformarse en mil papeles, mil personajes, mil caracteres, tiene un larguísimo elenco de películas, entre las que destacan: "Doble vida" (1947), "Una vida marcada" (1948), "Río rojo (1948), "Winchester '73" (1950), "Un lugar en el sol" (1951), "La noche del cazador" (1955), "Lolita" (1962) y "El presidente" (1968), trabajando etre otros con directores de la talla de George Cukor, Howard Hawks y Anthony Mann.

Red Buttons también tiene un Oscar, alcanzado en 1957 como el mejor actor de reparto por "Sayonara"; su auténtico nombre era Aaron Chwatt, debiendo su apodo artístico al director de orquesta Charles "Dinty" Moore, quien le descubrio cuando trabajaba como camarero En "Ryan's Tavern" en City Island, Bronx con un uniforme lleno de botones rojos. En "La ventura del Poseidón" Buttons interpreta a James Martin, un tímido y sencillo pasajero, solitario y deportista que durante la aventura en busca del rescate se enamora perdidamente de la solist del gruupo que amenizaba la velada de Nochevieja. En 1952, Buttons tuvo su propia serie televisiva, "The Red Buttons Show", la cual fue transmitida durante tres años y fue muy exitosa. Buttons popularizó a mediados de los '50 la frase "strange things are happening" ("cosas extrañas están sucediendo"). Otras películas relevantes en las queaparece Buttons son: "Hatari" (1962), "El día más largo" (1962) y "Danzad, danzad, malditos" (1969).

La referida cantante del grupo, Nonnie Parry, era interpretada por Carol Linley, que en su época había sido una de las actrices más prometedoras de la época, aunque al final su carrera no tuviera la relevancia que se esperaba y acabó centrada en la televisión, donde se la vio en series como "Alfred Hitchkock presenta", "El virginiano", "Mannix", Kojac", "Los invasores", "La mujer policía" y "Los ángeles de Charlie". Su papel en esta película no alcanza el protagonismo de los anteriormente citados, si bien su relación con el personaje encarnado por Red Buttons da pie a una bonita historia de cariño y ayuda. Carol Linley, antes del Poseidón, había intervenido en películas del nivel de "El último atardecer" (1961), "El cardenal (1963), "El rapto de Bunny Lake" (1965) y "Harlow" (1965).

Pamela Sue Martin y Eric Shea dan vida a Susan y Robin Shelby, dos jovencísimos hermanos (ella casi adolescente y él un niño) que viajan sólos en el barco; da la impresión de que toda catástrofe cinematográfica tiene que llevar niño incluído para darle un tono más dramático y sentimental al asunto. Pamela Sue Martin aparece como una joven responsable de su hermano, a la vez que romántica y enamoradiza, tanto que se pasa la odisea prendada del cura que interpreta Gene Hackman. Cuando rodó "La aventura del Poseidón", Pamela Sue Martin aparecía como una prometedora actriz de cine y llegó a filmar la película "The Lady in Red" (1979) junto a Robert Conrad, si bien la fama la adquirió a partir del momento en que aceptó aceptó el papel que la conduce a la cumbre de su popularidad: el de la caprichosa y maquiavélica Fallon Carrington, hija en la ficción de John Forsythe y Joan Collins en la soap opera "Dinastía".Con posterioridad ha intervenido en títulos menos relevantes tanto estrenados en cine como rodados especialmente para la pequeña pantalla, como "Flicks" (1987), "A Cry in the Wild" (1990) o "McTaggart's Fortune" (2008).Ha estado mucho tiempo comprometida con causas de defensa del medio ambiente y es tiene su propia compañía de teatro en Idaho.

Eric Shea es el típico niño actor cuyo éxito carrera se circunscribe a la edad infantil, como fue el cao de Mark Lester ("Oliver"), Ricky Schroeder("Campeón") o Justin Henry ("Kramer contr Kramer"). Cumplió en su función de aportar ternura y suspense a la aventura y se imitó luego a un papel similar en "Smile" (1975), antes había participado del clan que forman Henry Fonda y Lucile Ball en "Tuyos, míos, nuestros" (1968).



Roddy McDowall interpreta a Acres, uno de los camareros del buque que se une a la expedición que busca salvar la vida. Recuerdo que en la crónica del Heraldo de Aragón yo había leído que al final solamente sobreviven seis -maldita costumbre de la prensa de adelantar desenlaces- y yo, que iba esperando las sucesivas muertes, siempre tuve claro que Acres era candidato seguro a no llegar vivo al exterior. McDowall era el representante de los actores ingleses en la película y otro de los secundarios de categoría del reparto. A diferencia de lo dicho antes respecto a Eric Shea, McDowall sobrevivió a su condición de niño-actor, pues en los años 40 actuó, entre otras, en "Qué verde era mi valle" (1941) y "Las llaves del reino" (1944). Ya de mayor su carrera es amplia, con papeles en "El día más largo" (1962), "Cleopatra" (1963), "La historia más grande jamás contada" (1965), "It" (1966) y en las cuatro películas de la serie "El planeta de los simios" (1968-1973). McDowall también fue conocido como fotógrafo, y publicó cinco libros de fotografías, uno de ellos con amistades célebres como Elizabeth Taylor, Judy Garland, Judy Holliday y Maureen O'Hara.

El reparto estelar se cierra con dos conocidos actores que interpretan a personajes que no forman parte del equipo que busca la salida del barco, pues ambos desaparecen a las primeras de cambio. Arthur O'Connell da vida a Chaplain John, un viejo sacerdote que acompaña a Gene Hackman, mostrándose como el contrapunto de éste: conservador, pausado, completamente ortodoxo. Su papel es breve, pero está interpretado con maestría, la propia de un actor experto y de nivel. En su momento estuvo nominado al Oscar en dos ocasiones por sus trabajos en "Picnic" (1955), de Joshua Logan, su gran retrato del campechano Howard Bevans se encontró entre lo mejor de este melodrama, adaptado de una obra de William Inge y cuyo reparto encabezaron William Holden y Kim Novak, y en "Anatomía de un asesinato" (1959), de Otto Preminger, drama judicial protagonizado por James Stewart. Otras brillantes actuaciones suyas tuvieron lugar en "Bus stop" (1956), "El hombre del oeste" (1958), "La carrera del siglo" (1965), "Viaje alucinante" (1966), "El último vale" (1970) y "El día de los tramposos" (1970).

Leslie Nielsen es posiblemente quien desempeña el papel menos lucido de todos; representa al capitan Harrison, máxima autoridad técnica del Poseidón, y desaparece del mapa en cuanto la enorme ola pone el aparato cabeza abajo. No obstante, es curioso ver al actor canadiense en un papel dramático, algo a lo que estaba acostumbrado hasta que encontró el filón cómico con las interminables series de "Aterriza como puedas", "Agárralo como puedas", "Despega como puedas", ...., y las distintas entregas de humor negro de "Scary Movie" y la encarnación de "Magoo", aunque posiblemente pocos sepan que en la década de 1960 se convirtió en el rey de la televisión protagonizando muchos dramas y ganándose la fama de ser el asesino o el malo de la película.

Pienso que para los de mi generación "La aventura del Poseidón tfue una película recordada, de esas de las que hablas largo tiempo en el colegio, con tus amigos. En la historia del cine, no pasó de ser un film más de aventuras, sin excesiva relevancia. Lo que parece indudable es que el reparto era de categoría.

Fue ganadora del Oscar de la academia a la mejor Canción (The Morning After) convertida también en single por Maureen McGovern. Siendo galardonada también con un premio especial de la Academia por los efectos especiales.






12 de marzo de 2009

"Ferry de medianoche", Michael Robotham











"Ferry de medianoche"
Michael Robotham
Roca editorial. Barcelona (2008)
430 páginas



Comencé esta novela con el simple ánimo de leer un thriller, es decir de gozar de una lectura de simple evasión, que me sirviera para tranquilizar nervios, descansar la mente. A la hora de la verdad el libro ha estado muy por encima de lo esperado. Mi valoración coincide, casi en su totalidad como la que realiza el escritor zaragozano Ricardo Bosque en su revista digital de "La Balasera" (Junio 2008, página 17)que nos cuenta cómo su opinión sobre el libro varió radicalmente, y a positivo, tras leerlo: "Ferry de medianoche es algo más que un thriller, es una novela de calidad. "Para ello se sirve Robotham de las herramientas indispensables en toda novela policíaca: la intriga, las falsas apariencias que tratan de desviar la atención del lector, los recuerdos de la protagonista que sirven para para caracterizarla adecuadamente, los policías ya retirados pero que mantienen los contactos y el olfato necesarios para convertirse en colaboradores imprescindibles... Y, a partir de estos mimbres, Robotham construye una novela inquietante que no sueltas hasta llegar al final, no tanto por conocer la identidad de los culpables (ya que casi desde el principio están todos los que son y son todos los que están) como por averiguar hasta qué punto cada uno de ellos es responsable de lo sucedido y cuáles son los argumentos con los que tratarán de justificar sus crímenes."

La primera razón por la que mi balance tras la lectura del libro es tan positivo radica en que se trata del típico libro que te coge, que cuesta dejar, que lees rápido; y esto no tan sólo por el evidente interés de la trama, sino también porque está bien escrito y el autor impone un sello personal de agilidad y cierto sentido del humor.

Otro motivo por el que pienso que vale la pena leer "Ferry de medianoche" es que nos encontramos ante una novela de intriga con protagonista "interesante", la policía de Londres Alisha Barba, de raza sij, es un personaje lleno de caracteres destacables y merecedor de que el autor dé continuidad a la saga. Junto a ella brilla el personaje de Samira Khan, la adolescente afgana vendida en Amsterdam para hacer de madre de alquiler, una figura muy bien elaborada, así como otros co-protagonistas como el inspector retirado Ruiz o los atildados y orgullosos malos de la historia.

El libro plantea además un tema de fondo de enorme interés humano: la trata de niños, el mercado de recién nacidos en Europa, una cuestión que se convierte en el centro de la novela y que no se trata precisamente de pasada. Junto a ello se refleja una evidente crítica social que recoge con palabras certeras el citado Ricardo Bosque: "Ferry de medianoche es mucho más que un thriller. "Ferry de medianoche" es una denuncia sin tapujos de la hipocresía de las sociedades occidentales acerca de un asunto tan espinoso como el de las adopciones internacionales y las madres de alquiler, los miles de niños que mueren diariamente y ante los que nos conformamos con apadrinar a alguno de ellos desde la comodidad de nuestro sofá, las mafias que han hecho de las necesidades del mercado un negocio más (dicho así puede parecer un tanto brusco, pero las cosas son como son) o la explotación social que se exhibe impúdica desde los turísticos y luminosos escaparates holandeses".

A pesar del entusiasmo con el que valoro el libro que terminé anoche, desde mi punto de vista no estamos ante una novela redonda, pues en mi opinión el final es artificial, excesivo y poco creíble, claro que solamente es una opinión, y aquí discrepo con Bosque que habla de que el autor se reserva una última bala en la recámara que hace mejor aún a su novela, yo pienso que esa bala no es atinada.

http://www.negraycriminal.com/index.php?view=ficha&idl=6490


Fotos: www.timeoutsydney.com.au; www.negraycriminal.com


11 de marzo de 2009

"Gloria", Umberto Tozzi (1979)



Tozzi es uno de los grandes de la canción romántica italiana. Tras los clásicos (Doménico Modugno, Sergio Endrigo,Pino Donaggio,...) y los que podríamos denominar "neoclásicos" (Nicola di Bari, Al Bano, Lucio Dalla, Bobby Solo,...), a finales de los años 70 aparecieron una serie de cantantes que interpretaban temas algo más movidos (Gianni Bella, Claudio Baglioni, Sandro Giaccobbe, ...) y tuvieron un éxito enorme, llegando a España y conquistando el gusto, sobre todo, de las jovencitas románticas de la época.

Los dos primeros éxitos de Tozzi fueron "Ti amo" (1977) y "Tú" (1978), pero el gran boom lo obtuvo con "Gloria", una canción que se escuchaba constantemente en los guateques y discotecas de la época. Recuerdo que en torno al año 2000 el cantante italiano sacó una reedición de sus mayores éxitos que también tuvo una acogida bastante notable.

Recuerdo que era una época en la que ciudades costeras de veraneo como Salou o Calafell se llenaban de jóvenes italianos que respondían a los aires de estos intérpretes: jóvenes, más bien imberbes y guapetones, con frecuencia engominados y algo chulos y que se amontonaban en los apartamentos que alquilaban entre varios, a la vez que trataban de conquistar los corazones de  enamoradizas jovencitas, tanto lugareñas como veraneantes. Al ritmo de estas canciones más de una recordará alguna que otra aventurilla al sol y más de uno los celos provocados por esos jóvenes conquistadores transalpinos.



10 de marzo de 2009

Manel Estiarte



El pasado domingo me compré "El Mundo", que leí en el bus que hace el trayecto Huesca-Zaragoza; en la separata dominical, un complemento de los diarios del que, no se si acertada o desacertadamente, tiendo a prescindir. Pero en esta ocasión el referido suplemento me facilitó leer una entrevista que me dejó huella; se trataba de un interviú a Manuel Estiarte, posiblemente el jugador español de waterpolo más brillante y galardonado de la historia de este deporte en nuestro país. Pero en esta ocasión el deportista nacido en Manresa hace 47 años no se centraba en el waterpolo, sino que mostraba un aspecto mucho más humano y se refería al libro que se presenta en estas fechas: "Todos mis hermanos" y en el que Estiarte cuenta sus recuerdos y vivencias personales y profesionales. Me ha impresionado la sensatez y la sinceridad que late en lo que nos cuenta el personaje.

Una líneas más arriba he dejado un enlace con el resumen de la entrevista publicado en internet, pero aquí me centraré en cuatro aspectos de la misma que me llamaron especialmente la atención. En primer lugar la descarnada y a la vez emotiva descripción del suicidio de su hermana Rosa, una gran campeona de natación a la que un fracaso matrimonial y una profunda descripción le llevó a arrojarse por el balcón de su casa en presencia de su propio hermano, que no cuenta cómo no pudo impedir este desenlace. Se trata de una durísima experiencia relatada con un cariño y una serenidad admirables.

Al hablar del suceso, Manuel Estiarte nos muestra su fe en Dios y nos cuenta como "corrió a la Iglesia a reñirle a Dios", algo que entendí como una maravillosa forma de rezar: «Porque creo en él, le reñí; cómo no voy a creer viendo crecer a sus hijos. Podría haberme pegado con él en aquellos momentos. Luego pedí perdón. Creo en Dios como algo que nos hace intentar ser mejores».. Llama la atención una declaración tan firme en un hombre público y famoso.

Las otras dos cuestiones que quiero resaltar hacen referencia a comentarios acerca del mundo del deporte. Por un lado habla de compañeros suyos echados a perder por culpa del consumo de drogas, de determinados excesos ocasionados por el dinero fácil y la fama rápida que ocasiona el triunfo en el mundo del deporte. Leyendo a Estiarte uno piensa en determinados deportistas que en ocasiones parecen más pendientes de su peinado o de su camiseta fashion que de cumplir en la cancha o dar satisfacción a sus seguidores, esos que llega un momento en que casi salen tanto en el Lecturas como en el Marca. Hace pocos días Pep Guardiola, entrenador del triunfal Barça de estos meses, alababa a su jugador Iniesta: "Andrés come aparte. No lleva pendientes, no se pinta el pelo, juega 20 minutos y no se queja... Es el ejemplo. Así se lo digo a los chicos: 'Fijaos en Iniesta"; salta a la vista que aquí está el modelo a seguir.

Manuel Estiarte se refiere finalmente al ambiente de determinados sectores de la sociedad actual y que también afecta al deporte: "falta compañerismo y sobra competitividad. Y esto, a lo que llama cáncer, sucede porque «hay un exceso de información, sobre todo visual, que no se asimila y que a veces intoxica, especialmente, a los padres. Los padres son los que gritan a sus hijos en las gradas y los alientan no a hacerlo mejor, sino a hacerlo mejor que los compañeros de equipo; son los que gritan que el entrenador no tiene ni p... idea. ¿Y esto de dónde viene? De una borrachera de información no asimilada que los lleva a desear no que su hijo se divierta, sino que llegue a ser dios y gane mucho dinero. Y esto es muy peligroso para los niños".. Lo relatado por Manuel Estiarte refleja lo que uno ve muchos fines de semana en los torneos escolares, padres de familia perdiendo los papeles porque su hijo no gana, no juega o no le echa los arrestos que el piensa debería echar.

En definitiva, un interesantísima información que nos aclara muchas verdades sobre el mundo del deporte.






9 de marzo de 2009

Mal de ojo a la defensa










Real Zaragoza 2 Hércules C.F. 2






Se había tocado a rebato en todos los medios de comunicación zaragozanos y el ambiente previo al partido frente al Hércules era próximo al de los grandes días. El encuentro frente a los alicantinos era considerado decisivo para la suerte final de esta carrera de obstáculos en que se ha convertido la búsqueda del retorno a 1ª división. Para más "inri", ninguno de los rivales próximos había ganado en sus enfrentamientos del sábado lo que suponía que una victoria zaragocista haría que el equipo recuperara una de las ansiadas posiciones de ascenso. Al final, una vez más, nuestro gozo en un pozo y la labor quedó a medio hacer.

El desencanto producido por el empate, no nos puede hacer olvidar una primera parte más que digna, con unos primeros veinte minutos para enmarcar. A base de presión, anticipación, velocidad y ganas el Zaragoza desarboló a su rival y estuvo a punto de marcar dos o tres goles más, incluso el árbitro anuló un tanto marcado por Pulido de cabeza al saque de una falta que desde la tribuna pareció legal. El ritmo fue bajando, pero el Zaragoza siempre se impuso al Hércules, aunque Delibasic estuvo a punto de empatar en un mano a mano con López Vallejo que acabó con un tiro demasiado cruzado del croata.

En este primer tiempo destacaron dos hombres por encima de todos, el goleador Ewerthon, que dio una lección de cómo debe de jugar un punta y se mostró enchufadísimo y Leo Ponzio, quien mostró una agresividad y una capacidad de cortar balones hasta ahora desconocida en el medio centro aragonés; con ellos se notó el crecimiento de sus dos compañeros de línea, Gabi y Arizmendi, quienes estuvieron acertadísimos en todo menos en el disparo. Buen trabajo también, aunque inferior, de Caffa y Songo'o.



Pero ya en esta primera parte tuvo, en mi opinión, la gran sombra de la inseguridad defensiva. Sinceramente resulta complicado encontrar una explicación para justificar el desastre del sistema defensivo zaragocista a lo largo de toda la temporada: de Ayala se dice que ya tiene muchos años, de Pavón que le falta carácter, de Chus y Pignol que no tienen suficiente calidad, de Paredes y pulido que rinden por debajo de sus posibilidades .... puede que haya algo de todo esto, pero yo empiezo a pensar que además hay brujas, alguien ha echado mal de ojo.

La segunda parte confirmó los peores temores, Ayala, para colmo, se lesionó y el Hércules comenzó a hacer daño, especialmente cuando entraron Fernando Sales y Sendoa, un veterano de lujo y un joven prometedor, que entraron por las bandas aragonesas como el cuchillo en la mantequilla. Delibasic, a quien Pulido no cubrió bien en toda la tarde, llevó a la zaga blanquilla por la calle de la amargura y en tres minutos los alicantinos le dieron la vuelta al marcador. El Zaragoza, a base de pundonor, y es algo encomiable, se lanzó arriba y consiguió el empate en una falta tan magistralmente sacada por Zapater, que enmendó así un mal partido defensivo, como mal defendida por meta y defensa visitante.

El Zaragoza pudo haber resuelto el partido en el primer tiempo, se puede quejar de un gol dudosamente anulado, pero igual de cierto es que en la segunda mitad el partido fue del Hércules, que, aunque a la hora de la verdad no tuvo excesivas oportunidades, el público se echaba a temblar en cada uno de sus ataques y que demostró ser un equipo muy serio, bien armado y con unos jugadores arriba -los citados Delibasic, Sales y Sendoa, más Rubén Navarro, Tote y Tuni- de primera división.

Marcelino volvió a darle bastantes minutos a Ander Herrera, de nuevo el primer cambio, demostrando el chaval que tiene unas condiciones especiales para el fútbol, que sabe latín y es muy listo jugando, pero que aún tiene que madurar y que no sería bueno cargar sobre él más responsabilidades de las aconsejables.

Es una pena el empate, fundamentalmente porque hubiera sido buenísimo regresar a puestos de ascenso, pero no caben lamentaciones, y solamente debe pensarse en que aún quedan muchos puntos en juego. El sábado se juega en Mendizorroza frente al Alavés, un equipo que nunca se nos ha dado bien y un tipo de partido de los que solemos perder, pero empieza a ser cuestión de vida o muerte.









Fotos: www.zaragocistas.com

7 de marzo de 2009

"Get On Your Knees", Los Canarios (1968)



No cabe duda que "Los Canarios" constituyen uno de los grupos históricos del pop español; no tuvo una vida tan larga ni una producción tan prolífica como "Los Brincos", "Los Bravos" o "Los Pekenikes", pero su calidad supera con mucho a grupos mucho más comerciales e intrascendentes como "Los Diablos" o "Fórmula V".

Como su propio nombre da a entender, el grupo se formó en Canarias y su líder indiscutible y solista fue Teddy Bautista, en la actualidad polémico presidente de la SGAE. Los Canarios crearon toda su producción entre 1967 y 1971, con un breve regreso en 1973 en plan rock sinfónico.

De todos sus discos el que sin ningún género de duda tuvo mayor trascendencia es el que lleva por título la canción que hoy traigo al blog: "Get On Your Knees"; este tema, cuya traducción es "Ponte de rodillas" fue el éxito indiscutible en el verano español de 1968. Recuerdo que se anunciaba en la televisión y que la campaña de su lanzamiento fue importante. En una España musical donde parecía que en materia de grupos no había nada más allá del "Black is black" de Los Bravos o las suaves melodías de Los Brincos, este grupo de las islas afortunadas surgió con una fuerza increíble.

Me hubiera gustado encontrar una grabación de la época, pero solamente he podido encontrar una mucho más actual, con un Teddy Bautista con canas y la frente despejada y sin el sabor de la nostalgia que supone recordar actuaciones de hace 40 años.


Fotos: nicolasramospintado.wordpress.com