21 de septiembre de 2015

Como en los viejos tiempos


Cualquier triunfo de una selección española es motivo de alegría; afortunadamente en los últimos tiempos no solamente en basquet, sino también en fútbol, balonmano, etc la frecuencia de éxitos anda muy por encima de la media a la que estábamos acostumbrados, a lo que cabe añadir los triunfos individuales de deportistas como Rafa Nadal, Alberto Contador o Mireia Belmonte. Eso sí, la obtención por la selección española de balon-cesto de la última Eurocopa de selecciones ha tenido una sabor particular y ha supuesto una alegría especial.

La primera razón la encuentro en la propia dinámica de la victoria, pues cuando en los inicios del torneo el equipo que comanda Scariolo caía derrotado ante Serbia e Italia, nadie daba un duro por el futuro de la selección, sensación que incluso se acrecentaba tras comprobar los enormes sufrimientos de los nuestros en los partidos que les enfrentó a alemanes y griegos.Costó llegar a semifinales, pero ante los anfitriones reapareció la España heroica, tenaz y sorprendente de los mejores tiempos. Pienso que la hazaña ante Francia, esos momentos en los que los jugadores, liderados por un Gasol increíble, supieron dar el do de pecho supusieron un antes y un después no solamente en el campeonato, sino posiblemente en la propia trayectoria del equipo nacional.

Y también me ha gustado esa unanimidad con la que todos hemos compartido los dos últimos partidos, el entusiasmo común, la esperanza compartida por todos. El que no haya habido necesidad de denominar a la selección la "roja", la "blanca" o la "Amarilla", el que nadie dijera "originalidades", de un color ni de otro, que nadie se ha descolgado con "boutades" desmitificadoras ni puyas con mala uva ... En fin, que anoche todos disfrutamos viendo a la selección venciendo con autoridad, sin dar "chance" alguno a una dignísima Lituania. Y con Gasol demostrando que hay gente que, como el buen vino, mejora con el tiempo ... y en su caso ya es decir¡¡.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El partido contra Francia fue increible, con prórroga de infarto.